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17 de febrero de 2020

La primera especie extinguida de 2020: un pez de hasta siete metros de largo

La construcción de represas bloqueó los hábitos migratorios del animal y su reproducción.


El año 2020 abre sus puertas con la confirmación alarmante de una nueva especie extinguida: el pez remo gigante chino de hasta siete metros de largo. El animal, Psephurus gladius, vivía en el río Yangtsé, el tercer más largo del mundo con más de 6.300 kilómetros y la cuna de más de 400 especies distintas. Desde 2009, el  llamado "rey de los peces de agua dulce" no da signos de vida, pero los científicos esperaron a tener pruebas más claras antes de darlo por perdido. 

Un estudio publicado recientemente en la revista Science of the Total Environment explica que la especie sufrió un claro descenso desde 1970 como resultado de una sobrepesca y la fragmentación de su hábitat. Además, en 1981, los seres humanos construyeron la presa Gezhouba, que bloqueó los hábitos migratorios de un animal que necesita nadar río arriba para reproducirse y bajar de nuevo para alimentarse. Y las fechas coinciden. Entre 1981 y 2003, se observó tan solo 201 veces a la especie —el 95,2% de los avistamientos fueron anteriores a 1995— que desde 1996 está declarada en peligro de extinción, según la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

En 2003 se construyó otro embalse, el de las Tres Gargantas, fue construido y empeoró la situación hasta acabar con los últimos ejemplares del pez remo que, en vano, buscaban nuevos lugares de incubación. Fue el año en el cual se confirmó el último avistamiento. El estudio de los investigadores del laboratorio de Conservación de la Biodiversidad en Agua Dulce del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de la República Popular China confirma que la especie ha desaparecido por completo y probablemente entre 2005 y 2010. Durante un análisis exhaustivo por toda la región, los expertos han identificado 322 especies de peces distintas y ninguna de ellas, "ni siquiera un solo espécimen", era un pez remo.

Lea el artículo completo en: El País (España)

11 de junio de 2019

Los chimpancés tienen cultura y está en peligro

Un macroestudio identifica 31 tradiciones que se transmiten en las sociedades de estos simios y que podrían perderse para siempre por el impacto de los humanos.


Era otoño de 1960 cuando aquella joven sin estudios observó lo impensable: un chimpancé, David Greybeard, había doblado una rama y le había quitado sus hojas para pescar termitas con ella. Cuando el hallazgo de Jane Goodall se hizo público, los titulares de los periódicos no tuvieron dudas: obligaba a replantearse lo que significa ser humano. Hacer herramientas ya no era la característica que definía al sapiens frente al resto del reino animal. Los chimpancés, tan inteligentes y adaptables, habían desarrollado esta habilidad y se la transmitían entre ellos. Conocerles mejor a ellos nos ayudaba a conocernos a nosotros mismos.

Medio siglo después, en 2011, el chimpancé Nick cogió un puñado de musgo, lo sumergió en un pozo natural y, a modo de esponja, escurrió el agua en su boca para beber. Solo tres años después más de la mitad de los miembros de la comunidad de Nick, el macho alfa, bebía agua de esta forma. También había testigos: la primatóloga Catherine Hobaiter y su equipo, que habían asistido al nacimiento de una nueva tradición cultural en Uganda, la última de estas conductas que se han conocido desde los primeros hallazgos de Goodall. Beber empapando musgo y no usando hojas a modo de cuchara es una de las técnicas, conductas o ritos que conocemos de los chimpancés. El mayor estudio que se ha realizado nunca para conocer el mundo cultural de los chimpancés, recién publicado, ha registrado en total 31 de estas manifestaciones culturales que aprenden y se transmiten entre ellos, sin que se trate de un comportamiento inscrito en sus genes.

Pero todas esas tradiciones culturales están en peligro. Podrían desaparecer, con toda su riqueza y sus importantes claves para el conocimiento de los grandes simios, pero también de la evolución humana. Esa es la principal conclusión de este ambicioso estudio, que ha llevado a los científicos a estudiar 144 comunidades de chimpancés salvajes en 15 países africanos durante nueve años. Allí donde la presión humana es mayor, se derrumba la probabilidad de que los chimpancés desarrollen y conserven una tradición cultural propia, según publican en la revista Science.

Lea el artículo completo en: El País (Ciencia)


9 de junio de 2019

El 2050 los seres humanos llegarán a su fin, con una "alta probabilidad"

Un nuevo y aterrador informe sobre cambio climático pone fecha de no retorno a la humanidad.


Se trata del informe científico más aterrador hasta la fecha. El nuevo análisis, llevado a cabo por un centro especializado australiano, Breakthrough National Centre for Climate Restoration, y respaldada por un ex jefe del ejército de Australia, sugiere llevar a cabo un esfuerzo "similar a la movilización de emergencia de la Segunda Guerra Mundial" para evitar las catástrofes que implican este escenario; entre ellas, una "alta probabilidad de que la civilización humana llegue a su fin" en 2050 si no se toman medidas de mitigación en la próxima década.

El fin del cambio climático no es inevitable, pero la situación es cada vez más desesperada. Sin una acción inmediata y drástica, este análisis predice que para 2050, el cambio climático podría convertirse en una "amenaza existencial para la civilización humana" que nunca podrá deshacerse.

Así las cosas, este think tank australiano afirma que el resto de investigaciones publicadas hasta ahora son erróneas: los riesgos del cambio climático son, en realidad mucho, mucho, peores de lo que nadie puede imaginar.

La tesis central del artículo es que
las predicciones de los científicos del clima son demasiado limitadas. El cambio climático afectará al planeta en un futuro cercano y la crisis climática actual, dicen, es más grande y más compleja de lo que cualquier humano haya tratado antes.

Modelos climáticos generales, como el que utilizó el Panel de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC) en 2018 para predecir que un aumento de la temperatura global de 2 grados centígrados podría poner en riesgo a cientos de millones de personas no tuvo en cuenta la gran complejidad de los muchos procesos geológicos interconectados de la Tierra; como tales, no logran predecir adecuadamente la escala de las posibles consecuencias. La verdad, escribieron los autores, es probablemente mucho peor de lo que cualquier modelo pueda imaginar.

¿Cómo se acabará el mundo?
 
¿Qué expectativa de futuro queda? Los autores del trabajo ofrecen un escenario particularmente sombrío que comienza con los gobiernos del mundo "ignorando cortésmente" el consejo de los científicos y la voluntad del público de descarbonizar la economía (encontrando fuentes de energía alternativas), lo que resulta en un aumento de la temperatura global de 3 ºC para el año 2050. En este punto, las capas de hielo del mundo se desvanecen; las brutales sequías matan a muchos de los árboles en la selva amazónica (eliminando una de las mayores compensaciones de carbono del mundo); y el planeta se sumerge en un circuito de retroalimentación de condiciones cada vez más calientes y más letales.
"El 35% de la superficie terrestre global y el 55% de la población mundial están sujetos a más de 20 días al año de condiciones de calor letal, más allá del umbral de la supervivencia humana", plantean los autores.

Mientras tanto, las sequías, las inundaciones y los incendios forestales devastan regularmente la tierra. Casi un tercio de la superficie terrestre del mundo se convierte en desierto. Los ecosistemas enteros colapsan, comenzando con los arrecifes de coral del planeta, la selva tropical y las capas de hielo del Ártico. Los trópicos del mundo son los más afectados por estos nuevos extremos climáticos, que destruyen la agricultura de la región y convierten a más de mil millones de personas en refugiados.
 
Este movimiento masivo de refugiados, junto con la reducción de las costas y las severas caídas en la disponibilidad de alimentos y agua, comienza a estresar el tejido de las naciones más grandes del mundo. Los conflictos armados por los recursos, tal vez que culminan en una guerra nuclear, son probables.

El resultado es un "caos absoluto" y quizás "el fin de la civilización humana global como la conocemos".

¿Cómo se púede prevenir esta catástrofe?

Aceptando globalmente el cambio climático y poniéndonos a trabajar de inmediato como si de una emergencia vital se tratara. Según los autores del artículo, a la raza humana le queda aproximadamente una década para organizar un movimiento global para hacer la transición de la economía mundial a un sistema de cero emisiones de carbono. (Para lograr emisiones de carbono cero es necesario no emitir carbono o equilibrar las emisiones de carbono con la eliminación de carbono). El esfuerzo requerido para hacerlo "sería similar a la movilización de emergencia de la Segunda Guerra Mundial", escribieron los autores.

El nuevo documento de política fue respaldado con un prólogo del almirante Chris Barrie, un jefe de defensa australiano retirado y comandante de la marina real senior que ha testificado ante el Senado australiano sobre las posibilidades devastadoras que el cambio climático representa para la seguridad nacional y el bienestar humano en general.
"La vida humana en la Tierra puede estar en vías de extinción, de la manera más horrible", explicó Barrie.

Referencia: 
 
The Breakthrough National Center for Climate Restoration: https://docs.wixstatic.com/ugd/148cb0_a1406e0143ac4c469196d3003bc1e687.pdf


7 de mayo de 2019

BBC: 4 gráficos que muestran la "alarmante" degradación de la biodiversidad del planeta


La tala de bosques, el saqueo de los mares y suelos, y la contaminación del aire y el agua están llevando al mundo natural al borde del abismo.

Este lunes, la ONU presentó un nuevo informe sobre el estado de la biodiversidad del planeta.

El estudio señala que la destrucción de la naturaleza se está dando a una velocidad nunca antes vista y nuestra necesidad de más alimentos y energía son los principales impulsores.

Un millón de especies animales y vegetales están ahora en peligro de extinción.

Esto es lo que sabemos sobre la salud del planeta en términos de biodiversidad, la
variedad de seres vivos en la Tierra y los ecosistemas a los que pertenecen.

1. La biodiversidad del planeta está desapareciendo rápido

La Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es una medida crítica de nuestro impacto en la naturaleza.

Casi 100.000 especies forman parte de este inventario de especies amenazadas. De estas, más de un cuarto están en peligro de extinción, desde los lemures de Madagascar hasta anfibios como ranas y salamandras, y plantas como coníferas y orquídeas.
Los científicos creen que la Tierra se dirige hacia un "evento de extinción masiva", el sexto en los últimos 500 millones de años.

"Ahora tenemos pruebas abrumadoras de que estamos perdiendo especies a una velocidad alarmante", le dijo a la BBC el profesor Alexandre Antonelli, director de ciencia en el jardín botánico de Londres, Kew Gardens.

Según las estimaciones, las tasas de extinción actuales son aproximadamente 1.000 veces más altas que antes de que aparecieran los humanos.

2. Pérdida de hábitat, cambio climático y contaminación, las mayores amenazas

Según un estudio reciente, si bien el cambio climático es una amenaza creciente, los principales impulsores del declive de la biodiversidad continúan siendo la pérdida de hábitat natural para obtener alimentos, combustible y madera, y la sobreexplotación de plantas y animales por parte de los humanos a través de la tala, la caza y la pesca.

La tala insostenible está contribuyendo a la disminución de la talla de los monos de Myanmar, mientras que la expansión de la agricultura está expulsando a animales como el guepardo.

"Los gobiernos se han centrado en el cambio climático mucho más que en la pérdida de biodiversidad o la degradación de la tierra", dijo a la BBC el presidente de IPBES, el profesor Bob Watson.

"Los tres son igualmente importantes".

Lea el artículo comleto en: BBC Mundo
 

23 de abril de 2019

Los humanos aceleraron la extinción de los grandes mamíferos de Sudamérica

Una investigación refuerza la teoría de que no sólo el clima acabó para siempre con la megafauna de América del Sur.
Messineo y Politis sostienen con esfuerzo el fémur del megaterio hallado en un campo de la región pampeana argentina.
Los fósiles de una escena primitiva, hallados con la precisión de una fotografía, demuestran que los seres humanos se comieron a los últimos grandes mamíferos que quedaban en América después de la última glaciación. La evidencia, que figura en un trabajo publicado por Science Advances, fue analizada por un equipo de arqueólogos argentinos del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires (UNICEN) junto a investigadores estadounidenses.

El clima contra la depredación humana es (ahora se sabe) una falsa controversia científica respecto a la extinción de los megamamíferos en Sudamérica y en el Mundo. Las sucesivas evidencias han enfatizado una causa sobre la otra, pero en conjunto reflejan que ambas fueron determinantes en la desaparición de los grandes animales del Pleistoceno.

Se trata de un proceso que en América se inició en el deshielo y que el apetito humano probablemente sólo aceleró. “El clima jugó un rol también. Se extinguieron grandes animales en el mundo, no solamente acá aunque se extinguieron más en Sudamérica, también lo hicieron en Norteamérica y Europa. Entonces la discusión es: el clima y algo más. Este algo más creemos que son los seres humanos”, aclara el director de la investigación Gustavo Politis, sentado en su oficina del área de Investigaciones Arqueológicas y Paleontológicas del Cuaternario Pampeano (INCUAPA), a pocos kilómetros del sitio del hallazgo. Sin embargo, agrega una advertencia para quienes cargan las culpas sobre los seres humanos. “En Sudamérica hay al menos 30 especies de megamamíferos que se han extinguido. Las que han sido cazadas son 5, 6 no más. No se puede explicar toda la extinción por la acción del hombre”. La caza no es el único daño que podríamos haber hecho en el pasado. “También puede haber pasado que los seres humanos hayan hecho disrupciones en el ambiente como la introducción de nuevos parásitos o quemazones en los campos. Si el fuego produjo quemazón en poblaciones de animales con bajas tasas de reproducción, había un clima desfavorable y encima aparecieron seres humanos que los depredaron, los extinguieron” concluye Politis.

 

1 de febrero de 2019

El delfín rosado del Amazonas está cerca de la extinción

El delfín rosado del Amazonas es uno de los animales más interesantes y hermosos que encontrarás en libertad. Y ahora, está en peligro. 


El delfín rosado es una interesante especie; que, de hecho, no está tan relacionada con los delfines comunes como podría pensarse, aunque definitivamente se parecen. Estos viven en ríos y pertenecen a la familia Platanistoidea, mientras que los delfines comunes de mar pertenecen a la Delphinidae. 

Esta es una de las cinco especies de delfines de río; y de hecho, son los machos adultos los que llegan a adquirir ese color rosa pastel que tanto los caracteriza. Sí, son bonitos, pero como casi todos los animales bonitos, ahora podrían desaparecer.

El delfín rosa en peligro de extinción

Según la Unión Internacional para la conservación de la Naturaleza; luego de haber estado fuera de la lista por 10 largos años, los delfines rosados han vuelto a estar en peligro de extinción.

Y es que estudios han identificado que la población de delfines en Brasil y Colombia está disminuyendo peligrosamente. Si las cosas siguen así, en 50 años ya no existirá la mitad de estos delfines.

Pero, ¿por qué se están extinguiendo? El problema, como suele ser, es la deforestación y el deterioro de su hábitat natural. La amazonia está desapareciendo poco a poco, y con ella cientos de especies que viven ahí. 

Se espera que con esta noticia los gobiernos relacionados incluyan en su agenda la protección de estos delfines; con ayuda de programas para evitar su desaparición, así como la deforestación de la selva del Amazonas.

Fuente:

FayerWayer

11 de diciembre de 2018

Cuando la Tierra se volvió líquida: cómo fue el colosal impacto que acabó con los dinosaurios

Es difícil imaginar cómo miles de millones de toneladas de roca pueden de pronto salpicar como un líquido, pero es exactamente lo que ocurrió cuando un asteroide impactó la Tierra hace 66 millones de años.

Así lo aseguran científicos en Estados Unidos que lograron reconstruir en forma detallada cada paso del evento colosal que acabó con los dinosaurios.

Muestras obtenidas del cráter del impacto permitieron concluir que las rocas sufrieron un proceso de "fluidización".

En otras palabras, el material pulverizado comenzó a comportarse como una sustancia similar al agua.

Cráter de 200 kilómetros

Modelos informáticos permitieron determinar qué sucedería si un objeto de piedra de 12 km de ancho proveniente del espacio impactara la superficie de la Tierra.

Inicialmente se crearía en forma casi instantánea un espacio cóncavo de unos 30 km de profundidad y 100 km de ancho.

La inestabilidad del terreno causaría posteriormente el colapso hacia adentro de los márgenes del cráter. Y ese colapso generaría a su vez una reacción de rebote desde el fondo del cráter hasta alturas superiores al Himalaya.

Esos movimientos gigantescos en determinado momento se estabilizarían, y lo que permanecería sería un cráter de unos 200 km de ancho y 1 km de profundidad.
Ése cráter es precisamente el que se encuentra ahora enterrado bajo sedimentos en el Golfo de México, cerca del puerto de Chicxulub.

Como en la Luna

El modelo se llama "modelo de colapso dinámico de formación de un cráter" y el impacto que describe sólo es posible si las rocas, por un período breve, pierden su solidez y fluyen sin fricción.

El nuevo estudio presenta pruebas de ese proceso de fluidización, que se basan en material por la perforación de rocas en un anillo de colinas en el centro de la depresión de Chicxulub.

"Lo que encontramos al examinar el tubo de material de roca es que ésta se había fragmentado", dijo a la BBC Ulrich Riller, investigador de la Universidad de Hamburgo, en Alemania.

El artículo completo en: BBC Mundo


3 de diciembre de 2018

¿Qué especies dominarían la Tierra si los humanos nos extinguiéramos?

Ni la prevalencia ni la abundancia ni la diversidad son esenciales para ser la forma de vida dominante.


En un futuro postapocalíptico, ¿qué pasaría con la vida si los humanos desapareciéramos? Al fin y al cabo, es probable que la especie humana se extinga mucho antes de que el sol se convierta en una gigantesca bola roja y acabe con todos los seres vivos sobre la faz de la Tierra.

Suponiendo que no acabemos antes con los demás seres vivos (algo poco probable a pesar de nuestra tendencia a hacer desaparecer especies), la historia nos dice que habrá cambios fundamentales una vez que los humanos dejemos de ser la especie animal dominante del planeta.

Así que, si pudiésemos dar un salto en el tiempo hasta unos 50 millones de años después de nuestra desaparición, ¿qué encontraríamos? ¿Qué animal o grupo de animales nos relevarían como especie dominante? ¿Nace un Planeta de los simios como el de las películas? ¿O dominarán la Tierra los delfines, las ratas, los tardígrados, las cucarachas, los cerdos o las hormigas?

Esta pregunta ha dado lugar a muchas especulaciones, y numerosos escritores han hecho listas de especies candidatas. Sin embargo, antes de hacer conjeturas, debemos explicar a qué nos referimos con especies dominantes.

Limitémonos al reino animal

Se podría decir que la era actual es la era de las flores. Sin embargo, al visualizar el futuro nadie se imagina a Audrey 2 de La tienda de los horrores (aunque los trífidos de la ficción tuvieran rasgos característicos de los animales, tales como un comportamiento depredador y la habilidad de moverse).

Limitémonos pues al reino animal, más por razones prácticas que filosóficas. Según ciertos criterios, el mundo siempre ha estado dominado por bacterias, a pesar de que la “era de las bacterias” acabó hace unos 1.200 millones de años. Pero no fue porque las bacterias dejasen de existir o porque disminuyese su predominio, sino porque tendemos a dar más importancia a los grandes organismos multicelulares que vinieron después.

Según algunos cálculos, cuatro de cada cinco animales son nematodos (gusanos cilíndricos). Así que, con estos ejemplos, queda claro que ni la prevalencia, ni la abundancia, ni la diversidad son esenciales para ser la forma de vida dominante. En cambio, nuestra tendencia es pensar en organismos grandes y carismáticos.

Los mansos heredarán la Tierra

Hay un indiscutible grado de narcisismo en cómo los humanos designamos a las especies dominantes, al igual que una tendencia a otorgar este título a nuestros parientes cercanos. El Planeta de los simios imagina que nuestros parientes primates podrían desarrollar el habla y adoptar nuestra tecnología si les diéramos el tiempo y el espacio suficientes.

Pero es poco probable que las sociedades primates no humanas hereden nuestro dominio sobre la Tierra ya que, probablemente, los simios se extinguirán antes que nosotros. Ya somos el único homínido vivo que no está en peligro de extinción.

Lea el aertículo completo en: El Páis (España) 

¿Por qué están desapareciendo las tortugas?

El 60% de las 356 especies de tortuga cuyo linaje se remonta a más de 200 millones de años están amenazadas o se han extinguido.


Cuando uno piensa en los indicadores del Antropoceno —las cosas que los arqueólogos del futuro lejano identificarán como marcadores de como los procesos básicos de la Tierra adquirieron un matiz característicamente humano— lo que suele venir a la cabeza son las innovaciones. Cuestiones que, para bien o para mal, se han añadido a la biogeoquímica del planeta: cemento, plástico, residuos radioactivos, ciudades, minas, niveles de gases invernadero extremadamente elevados y cosas por el estilo.

Pero el Antropoceno también puede quedar marcado por lo que ha desaparecido. Por ejemplo, las tortugas.

“Las tortugas luchan por subsistir en el mundo moderno y en general ese hecho no se reconoce o incluso se pasa por alto”, escribe un grupo de biólogos dirigidos por Jeffrey Lovich, del Servicio Geológico de EE UU, en la revista BioScience.

De las 356 especies de tortuga cuyo linaje se remonta a más de 200 millones de años, escriben Lovich y sus compañeros, “aproximadamente el 61% de ellas están amenazadas o se han extinguido en tiempos modernos”. Son “supuestamente el más amenazado de los grandes grupos de vertebrados”, y su futuro es aún más precario que “los muy asediados y promocionados anfibios”.

Los investigadores lamentan que ni los conservacionistas ni la opinión pública en general reconozcan la difícil situación de las tortugas, pero su artículo —titulado ¿A dónde han ido todas las tortugas y por qué importa?— no es simplemente un llamamiento para evitar que desaparezca un legado biológico insustituible. El equipo de Lovich más bien enmarca el declive de las tortugas dentro de las funciones ecológicas perdidas.

“Los descensos y las extinciones de poblaciones de tortugas a escala global significan que sus funciones ecológicas se ven ahora enormemente reducidas en comparación con los tiempos en que las tortugas eran más abundantes”, sostienen los autores. “Las consecuencias de la disminución de sus funciones no se valoran debidamente ni se entienden suficientemente”.

El artículo completo en: El País (España)

 

28 de noviembre de 2018

Los habitantes del lago Titicaca se resisten a olvidar su lengua ancestral

Los ministerios de Cultura y Educación trabajan para revitalizar el idioma uro, ya que un estudio lingüístico del 2012 lo consideró extinto. Ya se identificaron unas 200 palabras originarias.


‘Qhas qut zuñi hani hiwata’ significa en uro que los hombres del lago no han muerto. Es una forma de expresar en una lengua que se creyó extinta que el idioma y las costumbres de este pueblo flotante del Titicaca siguen presentes.

Un estudio sobre las lenguas originarias del Perú, hecho en el 2012 para el Ministerio de Educación (Minedu), identificó 37 lenguas desaparecidas. El uro era una de ellas.

Se extinguió –o al menos así se creía– porque estas comunidades que viven de la pesca, recolección de huevos y caza de aves viajaban en balsas de totora desde sus islas en el lago Titicaca hasta las penínsulas Capachica y Chucuito para hacer trueque por habas, trigo, papa y otros alimentos. Los agricultores de las penínsulas hablaban quechua y aimara. En esos viajes de intercambio, el uro se transformó en una mezcla de tres idiomas.

El profesor Julio Vilca es un poblador uro que desde el 2001 investiga la lengua de sus ancestros. “Comencé a viajar a Bolivia donde hay tres asentamientos uro. Allá han avanzado mucho con apoyo del gobierno. Ya tienen hasta libros para enseñar uro en las escuelas”, cuenta y saca de su maleta un ejemplar.

Luego de varios años de investigación, de reuniones con maestros de Bolivia y de conversar con los pobladores más antiguos de las islas del Titicaca, Vilca empezó a separar las palabras uro de las quechua y aimara.

Walakas (hola), xaskinkama (hasta luego), ana (no), jisa (sí), ancha sparakis (muchas gracias), islo (una especie de pato), challwa (una especie de pez), tutura (totora) son algunos vocablos que Vilca encontró. Ya hay más de 200 identificados. Ya es posible conversar en uro.

Al ser el único maestro capaz de enseñar esta lengua originaria, el centro poblado de Los Uros lo contrató para enseñar a los niños de las escuelas flotantes a hablar en su propio idioma. Entonces, durante más de un año, el profesor Julio Vilca navegó en el Titicaca con una balsa a motor. Así llegó hasta las aulas más remotas.

“Los niños sí saben palabras uro, pero piensan que están hablando aimara. Yo les enseñé los números, a saludar, los nombres de peces, los colores, las partes de cuerpo. Se divierten mucho”, cuenta Vilca.
Él solo enseñó hasta abril del 2017: el centro poblado de Los Uros no pudo seguir financiado las clases porque no le alcanza con los S/ 5.400 mensuales que le transfiere la Municipalidad Provincial de Puno. Ese dinero sirve, básicamente, para mantener el Registro Civil de Los Uros y para el sueldo de una secretaria, un administrador, un asesor externo y dos trabajadores que en lancha sacan la basura del lago.


21 de noviembre de 2018

Estas son cinco especies de mamíferos al borde de la extinción en el Perú

Con 519 variedades de mamíferos, Perú ocupa el cuarto lugar en el mundo con mayor cantidad de estas especies. También está entre los primeros países del planeta con mayor número de mamíferos con algún grado de peligro. 

El mono tocón, uno de los primates más amenazados del mundo. La destrucción de los ecosistemas por el avance de la deforestación, la expansión urbana o actividades extractivas como la tala y la minería es el principal problema para la sobrevivencia de muchos animales. | Fuente: Mongabay
Un mono que solo habita en una región peruana (el Tití de los Andes) o el camélido silvestre más grande de Sudamérica (el Guanaco) son dos especies de mamíferos que están al borde de la extinción en Perú.

Según el Libro rojo de fauna silvestre amenazada en Perú, en el país existen 519 mamíferos y diez de ellos están En Peligro Crítico, es decir que sus poblaciones se han reducido drásticamente por lo que, de no cambiar su situación de vulnerabilidad, podrían desaparecer del país, y en algunos casos, del planeta.

Las amenazas que enfrentan son varias, pero la destrucción de los ecosistemas por el avance de la deforestación, la expansión urbana o actividades extractivas como la tala y la minería es el principal problema para la sobrevivencia de muchos animales.

Las cinco especies son: a) tocón de San Martín (o tití de los andes); b) musaraña de orejas cortas peruana; c) tuco tuco de dientes blancos; d) guanaco; y e) ratón arrozalero de Zuñiga.

El artículo completo en: RPP (Perú)

7 de noviembre de 2018

Cambio climático ahora amenaza al árbol de la quina

Emblema nacional en peligro de extinción. Aumento de temperatura de la Tierra se suma a otros factores que ponen en riesgo su existencia. Su población se redujo a menos del 5% de lo reportado antes de la llegada de los españoles. Solo una especie está protegida. El próximo mes lanzarán plan para su conservación.


De la quina, árbol que representa nuestra riqueza vegetal en el escudo nacional, podría quedar solo el recuerdo y su dibujo en uno de nuestros símbolos patrios si es que se sigue depredando y no se implementa una estrategia para su recuperación y conservación.

Pese a que el Perú es considerado como el centro de su diversidad genética, ya que preserva 19 de las 25 especies reportadas en el mundo, hoy esta emblemática planta que curó a millones de enfermos de la mortal malaria el siglo pasado se encuentra en peligro, pues su población se ha visto reducida a una mínima parte de lo que cientos de años atrás narraron los cronistas, advierten investigadores de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM).

De acuerdo con el investigador, la extracción desmesurada de la que fue víctima la quina siglos atrás al conocerse sus poderes medicinales, sumado a la actual degradación de los bosques de neblina (considerado como su hábitat natural) a consecuencia de la agricultura migratoria, la ganadería extensiva, el incremento de las rutas de acceso y la apertura de vías carrozables en zonas alejadas, entre otros, pueden acabar con todo el acervo y “pool genético” de las especies y variedades que hoy existen en el Perú.

Si antes era fácil encontrar los bosques de quina entre los 800 y 2.800 metros sobre el nivel del mar, actualmente sus árboles son muy escasos y en algunas de sus especies estos se reducen a un contado número de individuos. Hay que precisar que para extraer la quinina, componente utilizado de este árbol, se tiene que retirar la corteza de la planta matándola inmediatamente.

“La destrucción se da en todas las variantes del grupo. Solo hay una o dos, de las 19 especies que conserva el Perú, que tiene una población algo considerable. Otras están tan golpeadas que ya no sabemos si existen árboles, pues en las épocas recientes ya no se les ha vuelto a reportar”, añade el especialista.

Lea el artículo completo en: La República (Perú)

17 de septiembre de 2018

“Blue” el guacamayo azul que inspiró la película Río, es declarado extinto por la deforestación


En el 2011 fue lanzada Río, un película que contaba la vida de Blu, un guacamayo de Spix que es criado en cautiverio en Estados Unidos y retorna a Brasil para poder cruzarse con la única hembra de su especie que queda.

Si embargo, en la vida real Blu nunca pudo encontrarse con la guacamayo de Spix y repoblar su especie: Un nuevo estudio de BirdLife International que recuenta a las aves en peligro ha revelado que el guacamayo de Spix se extinguió cerca del año 2000.

El guacamayo de Spix es un ave perteneciente a la familia de los loros, y es una de las ocho especies cuya extinción fue clasificada como “confirmada” o “altamente probable”.

El estudio duró ocho años y utilizó datos estadísticos en donde analizó 51 especies en la lista de aves en peligro crítico. Cinco de las ochos especies son originarias de Sudarmérica (cuatro de Brasil), y su extinción es producto de la alta tasa de deforestación de los bosques.

“Un 90% de las extinciones de las aves en el último siglo ha sido especies en islas”, indicó el Dr. Stuart Butchart, científico jefe de BirdLife y autor principal del estudio. “Sin embargo, nuestros resultados confirman que hay una alta ola de extinción arrasando en los continentes, causados principalmente por pérdida de hábitat, agricultura no sustentable y deforestación”.

De acuerdo a BirdLife, todavía hay algo de esperanza para la especie, ya que a pesar de que fue declarada extinta en la naturaleza, todavía existen entre 60 y 80 especímenes en cautiverio.

Con información de La Tercera (Chile)

25 de junio de 2018

Los baobab, árboles de África, están muriendo (y nadie sabe por qué)

Una de las imágenes más espectaculares y reproducidas de África, ese fondo del atardecer con las extrañas siluetas de los baobab sobre el escenario rojizo, podría tener los días contados. Los árboles sagrados que se creen de entre 1.100 y hasta 2.500 años están muriendo, y nadie sabe exactamente por qué.

Según describen en la revista científica Nature Plants:
Informamos que nueve de los 13 árboles más antiguas ... han muerto, o al menos algunas de sus partes / tallos más antiguos se han colapsado y han perecido en los últimos 12 años, un evento sin precedentes de gran magnitud.
En el mismo trabajo, el coautor del estudio, Adrian Patrut de la Universidad Babeş-Bolyai en Rumania, explica que “es impactante y triste experimentar durante nuestra vida la desaparición de tantos árboles con edades milenarias”. De hecho, de entre los nueve, cuatro fueron de los baobabs africanos más grandes.

Si bien la causa de la muerte no está clara, los investigadores “sospechan que la desaparición de baobabs monumentales puede estar asociada, al menos en parte, con modificaciones significativas de las condiciones climáticas que afectan al sur de África en particular”.

El artículo completo en:

Gizmodo

19 de junio de 2018

El cauqui, lengua casi extinta, fue puesta en práctica por escolares de Yauyos

En Yauyos, provincia de Lima, los alumnos aprendieron la lengua cauqui por parte de los usuarios del programa Pensión 65.  

Como parte del II Encuentro de Saberes Productivos - Catahuasi 2018, escolares y 25 usuarios del programa Pensión 65 del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) pusieron en práctica el cauqui, una lengua aimara casi extinta que solo es hablada en el pueblo de Cachuy, Catahuasi.

Los escolares expresaron la referida lengua, también conocida con kawki, mediante canciones y poesías, las cuales les fueron enseñadas por los usuarios de Pensión 65.

Cabe destacar que uno de los impulsores del rescate de esta lengua es Valerio Luciani Ascencio, quien participa en las transferenciales intergeneracionales con los escolares de Cachuy.
En el encuentro, realizado en la Plaza de Armas de Catahuasi, alrededor de 90 adultos mayores, provenientes de diferentes lugares, como Chavín, Cachuy y Canchán, llegaron para demostraron lo mejor de sus conocimientos.

En gastronomía presentaron el “gallo capón” (preparado a base de habas tostadas con queso) o la mazamorra de lejía (postre con maíz blanco y calabaza).
Asimismo, bailaron al compás del “Negrito de Cachuy” y “Wakatin”, mientras algunas señoras exhibieron sus fajas, tejidos y bordados.

Fuentes:



9 de junio de 2018

Los humanos sólo somos el 0,01% de la vida del planeta y hemos aniquilado al 83% de los mamíferos

Hace dos años un grupo de reputados científicos observó que, tras décadas de continua transformación del medio, los humanos habíamos abierto la puerta a una nueva edad geológica: el Antropoceno. Aquella en la que el ser humano, por su extensa acción, ha logrado cambiar el curso geológico de la Tierra. Hoy tenemos cifras que ilustran hasta qué punto somos dominantes: sólo representamos el 0,01% de la vida terrestre, pero hemos logrado aniquilar a una barbaridad de ella.


¿Cuánto?
 
La pregunta la responde un extenso análisis realizado por científicos de la Universidad de Nueva Jersey y del Instituto de las Ciencias Weizmann, en Israel. El trabajo ha sido definido como el primer estudio estadístico serio sobre la distribución de la biomasa en la Tierra, y las cifras a las que llega son escandalosas: desde el surgimiento de la civilización, el ser humano se las ha apañado para extinguir al 83% de los mamíferos terrestres, al 50% de las plantas y al 15% de los peces.

¿Cómo?
Es otra buena pregunta. Una buena forma de entenderlo es echando un vistazo a lo que queda sobre la superficie terrestre. Del total de los mamíferos sólo el 4% son salvajes: el 60% son cabezas de ganado, dedicadas a la alimentación, y el 36% seres humanos. Sucede algo similar con las aves: tan sólo el 30% de las que viven en nuestro planeta son salvajes; el 70% restantes viven en granjas y terminan en nuestros platos. El cómo, al final, es simple: expandiéndonos.
Somos el 0,01% del total, pero dominamos al 99,9% restante.

¿Por qué?
 
Dadas las estadísticas anteriores no puede extrañar que hayamos provocado la sexta gran extinción de la historia de la Tierra. Ha sido un proceso largo, iniciado con la desaparición de la megafauna en el mundo civilizado y culminando con el actual elevadísimo ritmo de extinción de especies. En esencia, lo que el estudio relata es la historia de nuestra preeminencia: hemos logrado que la mayor parte de los mamíferos que habitan la Tierra estén a nuestro servicio.

¿Qué hacer?
 
El estudio es meramente descriptivo, no un manual de uso para solucionar los problemas medioambientales que nuestro continuo crecimiento como especie generan. Una solución quizá sea comer menos carne, o hacerlo de un modo sostenible. Otros pensadores tienen ideas más extravagantes, como decrecer o dejar de tener hijos. Ninguna respuesta es sencilla: si hemos llegado hasta aquí es por nuestra propia dinámica como especie y como civilización.
Dadas las proyecciones del futuro, nada hace indicar que el proceso sea reversible.
Fuente:

10 de abril de 2018

¿Cuál es el mejor lugar del mundo para marcar el inicio del Antropoceno, la nueva era geológica de la Tierra?

Los productos químicos encapsulados en las capas de coral registran todo tipo de actividad humana. 

Nuestro planeta tiene una historia turbulenta. 

Un evento particularmente tumultuoso ocurrió hace 252 millones de años. La Tierra estalló en una actividad volcánica que se acercó peligrosamente a la destrucción de toda vida compleja.

Los geólogos llamaron a este fenómeno la "madre de todas las extinciones", un evento que reconocen como el final de un gran capítulo de la historia de la Tierra llamado el Pérmico y el comienzo del Triásico.

Pero no fue suficiente con solo nombrarlo. Los científicos querían encontrar el mejor sitio del mundo para ver las rocas que se formaron en ese límite entre las eras geológicas.

Algunos geólogos dicen que nuestro planeta cruzó otro límite geológico hace unos 70 años"
En 2001, después de 20 años de debate, decidieron que un acantilado cerca de Meishan en la provincia china de Zhejiang sería el elegido para recibir el gran honor geológico: el "clavo de oro"(un distintivo otorgado a lugares especialmente singulares).

Este lugar se sumó a una lista que incluye 65 sitios en el mundo que marcan importantes límites geológicos.

Y las autoridades del lugar aprovecharon el galardón para colocar una escalera para observar mejor las rocas que señalan ese límite.

Algunos geólogos creen que nuestro planeta cruzó otro límite geológico hace unos 70 años, ingresando en un nuevo capítulo de la historia de la Tierra que denominaron el Antropoceno(una nueva época marcada por la influencia del hombre sobre los ecosistemas).

Y la pregunta es: ¿dónde debe colocarse el clavo dorado que marca el nacimiento del Antropoceno?

El artículo completo en:

BBC Ciencia

4 de marzo de 2018

Biodiversidad desaparece mil veces más rápido

La secretaria general adjunta de Naciones Unidas, Amina Mohammed, advirtió sobre la reducción de la población de grandes felinos en el marco del Día Mundial de la Vida Silvestre celebrado el 3 de marzo.


La secretaria general adjunta de Naciones Unidas, Amina Mohammed, advirtió que la diversidad biológica desaparece mil veces más rápido de lo normal debido a múltiples factores, entre ellos el cambio climático.

"La diversidad biológica está desapareciendo a una velocidad mil veces mayor que la natural debido a la pérdida y degradación del hábitat, el cambio climático, el tráfico ilícito y los conflictos entre los seres humanos y la vida silvestre", dijo Mohammed.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) decretó el tres de marzo como el Día Mundial de la Vida Silvestre para crear conciencia sobre la necesidad de conservar la fauna y protegerla ante el cambio climático.

La cámara del Consejo Económico Social acogió el evento "Todos tenemos un papel que desempeñar" donde también se presentó la 25 edición de los sellos de especies en peligro de extinción de la ONU.

ONU alerta sobre la disminución de los grandes felinos

Los grandes felinos están expuestos a distintas amenazas como la pérdida de su hábitat, la caza furtiva y el comercio ilegal, entre otros factores. 

En este sentido, Mohammed alertó sobre la radical disminución de la población de los grandes felinos en el mundo y llamó a redoblar los esfuerzos para proteger a chitas, jaguares, leopardos, leones, panteras y tigres, animales ancestrales cuyo número desciende cada día.

"Hace poco más de un siglo, había unos 100.000 tigres salvajes que vivían en Asia. En la actualidad quedan menos de 4.000. Se ha perdido el 96 por ciento de su población", resaltó la diplomática nigeriana. 

La alta representante agregó que la conservación de la vida silvestre es una responsabilidad compartida y la humanidad debe actuar para velar por la supervivencia de los grandes gatos, además, añadió que es necesario un modelo de crecimiento económico que no pugne con la conservación.

Fuente:

TeleSur

6 de noviembre de 2017

Adiós a los insectos de tu infancia

Cada vez hay menos saltamontes, grillos, abejas y mariposas porque muchas de estas especies, que polinizan el 84% de las plantas que sirven de alimento, están amenazadas.

¿Hace cuánto que no ves un saltamontes en tu paseo dominical por el campo, escuchas a los grillos desde el porche o ves una luciérnaga en una caminata nocturna por un camino rural? La sensación de estar perdiendo esta fauna que tantas generaciones asocian con su infancia, es más que eso, es una realidad. Y lo que es peor, junto a estos animales van desapareciendo, además, elementos básicos para el sustento de numerosos ecosistemas de los que dependemos todos los seres vivos.

“No solo es una sensación popular, es algo que percibimos todos los entomólogos que salimos a hacer trabajos de campo y a investigar; el descenso del número de individuos de prácticamente todos los insectos es brutal”. Lo confirma Juan José Presa, catedrático de Zoología de la Universidad de Murcia y coautor de uno de los muchos informes y estudios recientes que ponen cifras a la disminución de artrópodos.

Dicho estudio, de principios de año y surgido de la colaboración entre la Unión Europea y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), destaca que casi un tercio de las especies de ortópteros evaluadas (saltamontes, grillos y chicharras, entre otros) están amenazadas, algunas en peligro de extinción.

Wolfgang Wägele, director del Instituto Leibniz de Biodiversidad Animal (Alemania) habla, junto a otros colegas, en Science del “fenómeno parabrisas”, por el cual los conductores pasan menos tiempo limpiando sus coches de la miríada de insectos que antes morían estrellados contra cualquier punto de la carrocería. Los investigadores citados en el artículo son conscientes del descenso generalizado, a pesar de reconocer, como el resto de la comunidad científica, que es muy difícil establecer datos más precisos del declive de las poblaciones por la variedad de especies, distribución y número de individuos.

En Science se cita el caso de la Sociedad Entomológica de Krefeld, en Alemania, cuyas visitas al campo han constatado que la biomasa de insectos que queda atrapada en sus diferentes métodos de captura ha disminuido un 80% desde 1989. Presa lo lleva al terreno de sus observaciones de campo en la provincia de Pontevedra: “Antes conseguíamos atraer a infinidad de mariposas nocturnas con las trampas de luz, ahora entran muy pocas”.

“Aproximadamente tres cuartas partes de las especies de mariposas en Cataluña, y esto puede ser extrapolable al resto de España, están en declive y esto es incontestable”. Constantin Stefanescu, del Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals y el Museu de Ciències Naturals de Granollers (Barcelona), llega a esta conclusión tras más de dos décadas de trabajos de campo y estudiar junto a otros investigadores a 66 de las 200 especies presentes en Cataluña. “La reducción es alarmante y aumenta cada año. Asustan, además, los datos de 2015 y 2016, los más bajos desde 1994”, apostilla Stefanescu.

El artículo completo en:

El País (España)

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