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11 de noviembre de 2018

Pedro Paulet, el peruano que se convirtió en el padre de la astronáutica inspirado por un libro de Julio Verne

Pedro Paulet desarrolló la idea que serviría de base para propulsar al hombre a la Luna y diseñó su propia nave aeroespacial, pero los únicos que quisieron aprovechar sus descubrimientos inicialmente fueron los nazis, a pesar de que él se negó a ayudarlos.


Sus fórmulas y experimentos sirvieron de punto de referencia para los principales diseñadores de la agencia espacial estadounidense NASA y, por ello, el peruano es considerado como el padre de la astronáutica y pionero de la era especial.

Pero todo comenzó muy lejos de los laboratorios modernos y las prestigiosas universidades europeas por las que pasó.

Esta historia empezó en su Arequipa natal, en aquellas noches despejadas en las que pasaba horas mirando la Luna e imaginando un viaje fantástico hasta aquel satélite natural de la Tierra.

La principal fuente de inspiración fue aquella premonitoria novela del escritor francés Julio Verne titulada "De la Tierra a la Luna" (1865).

Ese vuelo de la imaginación que encontró en las páginas llevó a Pedro Paulet a creer que ese fantástico viaje era posible.

E hizo todo lo que pudo para lograrlo.

Paulet debe ser considerado como el pionero del motor a propulsión con combustible líquido".
Wernher von Braun, creador de los misiles alemanes A2 y director de la misión espacial de la NASA que llegó a la Luna.

¿Quién era Pedro Paulet?

Aunque suene difícil de creer, en Perú el nombre de Pedro Paulet se relaciona más con una academia militar que con el inventor del primer cohete de combustible líquido.

Por fortuna o por desgracia, la principal escuela de cadetes de Lima lleva el nombre de Pedro Paulet.

A pesar de eso, pocos saben del científico nacido 1874 en esa tierra al que homenajea, señala Álvaro Mejía, investigador de su obra y documentalista.

"Su trabajo y logros no se enseñan en colegios, su historia está poco documentada y todavía su obra está dispersa en muchas bibliotecas del mundo", señala Mejía, quien está preparando una película sobre la vida de Paulet titulada "El niño que soñaba con la Luna".

Añade que el arequipeño "sería mucho más reconocido en Perú y en el mundo si hubiera sido alemán o estadounidense".

Lea el artículo completo en: BBC Mundo 

28 de octubre de 2018

Moquegua: instalarán el telescopio más grande y moderno del Perú

El RC-1M, de más de cuatro metros de altura, viene siendo instalado en el centro poblado de Cambrune, en Moquegua, a cargo de la Agencia Espacial del Perú, entidad científica del Ministerio de Defensa.


En el centro poblado de Cambrune, ubicado a 3300 m.s.n.m., en la región Moquegua, se inició la instalación del telescopio más grande y moderno del Perú. Es llamado el Ritchey Chrétien (RC-1M), tendrá 4175 metros de altura y un espejo de un metro de diámetro, el mismo que traerá múltiples beneficios para el país, principalmente en los campos de la ciencia, educación y turismo.

Los trabajos de instalación de este sofisticado instrumento óptico, que se iniciaron esta semana, están a cargo de un equipo de físicos de la Agencia Espacial del Perú, entidad científica del Ministerio de Defensa que administra también el satélite peruano PerúSAT-1, y especialistas de la empresa fabricante alemana APM Professional Telescopes.

Al momento se ha concluido la etapa de ensamblaje, con el armado de sus partes: base mecánica, espejo primario, espejo secundario y sostén, entre otras; y se están realizando las pruebas de funcionamiento mecánico del telescopio.

Luego se instalará el software y se harán pruebas definitivas de operación. Todo este proceso concluirá antes de dos semanas. Después vendrá un ciclo de capacitación para el personal que estará a cargo de la operación de este telescopio de alto rendimiento profesional.

El telescopio RC-1M fue adquirido por la Agencia Espacial del Perú a APM Professional Telescopes con una inversión de 985 mil euros. Antes de ser trasladado al centro poblado de Cambrune, estuvo en custodia de la Universidad Nacional de Moquegua.

Por el momento ocupa instalaciones cedidas temporalmente por la Municipalidad de Carumas. Cuando concluya el proyecto de construcción del futuro Observatorio Astronómico Nacional, será trasladado al cerro Sasahuine, a 4500 m.s.n.m., en la misma comunidad de Cambrune, que fue escogida por ser un lugar idóneo para el RC-1M por poseer las condiciones atmosféricas más óptimas para la observación astronómica.

El más grande y moderno del país

Con un espejo de un metro de diámetro, el RC-1M es el telescopio de alto rendimiento profesional más grande y moderno del Perú, pues otros telescopios de la Agencia Espacial del Perú tienen espejos de menor diámetro (11 cm, 15 cm y 35 cm). La Universidad Nacional de Ingeniería posee un telescopio de 50 cm, y el Instituto Geofísico del Perú (IGP), de 60 cm.

Este nuevo instrumento permitirá el desarrollo de la astronomía de alto nivel y fomentará la investigación en distintas áreas de la ciencia. Además, promoverá el astroturismo en Moquegua, lo que generará beneficios económicos para la población.

Las áreas de la astronomía que se verán favorecidas son el estudio de la variabilidad estelar, de cuerpos menores del sistema solar, de estrellas binarias de contacto, entre otros.



26 de octubre de 2018

Marte puede tener oxígeno suficiente para sustentar microbios y esponjas

Un estudio de la NASA explora las implicaciones de la presencia del gas en el planeta rojo,


Posibles rastros de agua líquida en Marte fotografiadas por la sonda 'MRO'.

Los primeros héroes de la Tierra fueron microbios. Hace 2.700 millones de años la atmósfera comenzó a acumular oxígeno producido por cianobacterias que vivían en los océanos y eran capaces de realizar fotosíntesis. El oxígeno fue fundamental para la aparición de vida más compleja, incluidos los primeros animales, y hoy sustenta el tipo de metabolismo más habitual del planeta.

Ahora, un nuevo estudio apunta a que en zonas de Marte también puede haber suficiente oxígeno como para mantener a algunos seres vivos terrestres. Vlada Stamenkovic, investigador de la NASA, y colegas del Instituto Tecnológico de California han desarrollado un modelo que calcula la cantidad de oxígeno que podría encontrarse en disolución en las aguas saladas que pueden existir en algunas zonas del planeta. Las sales presentes en estas salmueras permiten que el agua permanezca líquida a temperaturas por debajo de los cero grados. Según el estudio, publicado hoy en Nature Geoscience, en torno a un 6,5% de todo el planeta puede albergar cantidades de oxígeno en la superficie o a unos centímetros por debajo de ella similares a las que en la Tierra bastan para sustentar a algunos microbios y esponjas.

Estudios recientes apuntan a que los primeros ancestros de los animales actuales eran esponjas y que estos seres vivos pueden proliferar en concentraciones de oxígeno muy bajas. Las zonas con posible oxígeno están por encima de los 50 grados de latitud en torno a los polos. Entre las misiones marcianas que analiza el estudio solo una ha explorado estas zonas: la misión Phoenix, que aterrizó sobre lo que podría ser hielo de agua en 2008.

Este mismo año se descubrió en Marte un gran lago de agua salada oculto bajo el hielo del polo sur. El nuevo estudio especula que la concentración de oxígeno en su interior podría ser “alta” si hay un contacto temporal con la superficie o si hay radiación suficiente para que se separen el oxígeno y el hidrógeno. Los responsables del trabajo consideran que estos resultados teóricos pueden explicar el estado de oxidación de algunas rocas marcianas e implican “que hay oportunidades para la vida basada en el oxígeno en el Marte actual u otros cuerpos planetarios gracias a fuentes de oxígeno alternativas a la fotosíntesis”.

Víctor Parro, investigador del Centro de Astrobiología (CAB-CSIC), destaca que hasta ahora la presencia de oxígeno en Marte se ha “despreciado”, debido a las bajas concentraciones. Aunque se trata de un estudio teórico que habría que confirmar con mediciones reales, el científico destaca que “estos modelos resaltan el papel que puede jugar el O₂ disuelto incluso actualmente tanto para la respiración de microorganismos como en la oxidación de metales”.

“Los microorganismos no necesitan O₂ para respirar”, explica, “pero el oxígeno molecular permite obtener mayor energía en los procesos de respiración y su presencia en Marte en concentraciones adecuadas aumenta las posibilidades de nuevos metabolismos y más eficientes. “Por ejemplo permitiría la existencia de bacterias como las que se encuentran en río Tinto [Huelva], que oxidan el hierro de la pirita para obtener energía. Y algo que abunda en Marte es el hierro”, destaca.

“Los autores eligen el grupo de organismos terrestres que son capaces de vivir a concentraciones de oxígeno disuelto en agua más bajas, que son básicamente ciertos tipos de bacterias y las esponjas, y concluyen que las concentraciones de oxígeno que calculan que pueden existir en las salmueras marcianas serían suficientes para que estos organismos pudieran medrar en Marte hoy”, explica Alberto González Fairén, investigador del CAB y la Universidad Cornell. “Por supuesto, es solo una comparación gráfica para resaltar lo elevado de los niveles de oxígeno disuelto en estas salmueras y los autores no insinúan que puedan existir esponjas en bolsas de líquido escondidas en los hielos de Marte. Los posibles habitantes de las salmueras no solo dependerían del oxígeno disponible para respirar: las bajísimas temperaturas, la altísima concentración de sales y la radiación no permiten la existencia de vida similar a la terrestre cerca de la superficie de Marte hoy”, añade.

Otra de las preguntas sin responder que deja el trabajo es si realmente hay salmueras de agua líquida en la superficie de Marte, ya que las pruebas acumuladas hasta ahora no son concluyentes.

2 de octubre de 2018

Afirman haber encontrado restos de un Universo anterior

El célebre físico Roger Penrose cree haber localizado remanentes de agujeros negros que datan de antes del Big Bang. Es nueva evidencia a favor de la teoría de que el Universo atraviesa por infinitos ciclos de Big Bangs.


Una serie de anomalías luminosas que aparecen en ciertas imágenes de los científicos podrían ser restos de un Universo anterior. O por lo menos eso es lo que piensa Roger Penrose, el célebre físico de la Universidad de Oxford que a mediados de los sesenta explicó, junto a Stephen Hawking, cómo se forma una singularidad. Para Penrose, en efecto, esas extrañas espirales de luz serían restos de agujeros negros que lograron sobrevivir a la destrucción de un Universo que existió antes del Big Bang. 

"Lo que afirmamos -explica Penrose- es que estamos viendo el remanente final de un agujero negro que se evaporó en el eón anterior". Junto a un grupo de colegas, el investigador británico acaba de publicar sus conclusiones en Arxiv.org. 

Penrose es uno de los padres de una teoría llamada "Cosmología Cíclica Conforme" (CCC), según la cual el Universo pasa por una serie infinita de ciclos (eones), durante los cuales primero se expande y después se comprime hasta convertirse de nuevo en un punto. Lo cual podría permitir que, bajo ciertas condiciones, la radiación electromagnética sobreviviera a la destrucción de un Universo para pasar a formar parte del siguiente.

Y esos restos "supervivientes" son precisamente los que Penrose y sus colegas creen haber identificado en el Fondo Cósmico de Microondas (CMB), la débil radiación residual del Big Bang que impregna por completo el Universo en que vivimos.

Lea el artículo completo en: ABC Ciencia 

24 de septiembre de 2018

¿Hay realmente más estrellas en el Universo que granos de arena en todas las playas del mundo como dijo Carl Sagan?

Es un problema matemático de proporciones cósmicas, que podría venirte a la mente cada vez que te encuentras en una playa o mirando el cielo de noche.

"El número total de estrellas en el universo es mayor que todos los granos de arena en todas las playas del planeta Tierra".

La afirmación proviene del astrónomo estadounidense y maestro del universo Carl Sagan, quien la formuló en su programa de televisión "Cosmos", un éxito masivo en los años ochenta.

¿Pero es verdad? y ¿Es siquiera posible calcularlo?

Bueno, aquí haremos el intento (¡aunque debes prepararte para leer algunas cifras muy grandes!).

Un número galáctico

El profesor Gerry Gilmore es un astrónomo de la Universidad de Cambridge que ha estado contando las estrellas en la galaxia en la que vivimos los terrícolas: nuestro hogar cósmico, la Vía Láctea.

Dirige un proyecto en el Reino Unido llamado Gaia que incluye una nave espacial europea, actualmente en órbita, que está mapeando el cielo.

Para calcular cuántas estrellas hay realmente en toda nuestra galaxia el equipo de Gaia utilizó sus datos para construir un gran modelo tridimensional de la Vía Láctea.

El artículo completo en: BBC Mundo

30 de agosto de 2018

¿De verdad nacen más niños cuando hay luna llena?

¿De verdad es un mito? Pues sí, me temo que esta también es una trola que a base de repetirse ha terminado por anidar perennemente en el cerebelo de algunos y algunas. No pasa nada, a la gente le encanta inventar “magufadas” que tienen que ver con bebés o mujeres embarazadas. Sin ir más lejos, mi colega Arturo Quirantes acaba de desmontar una supuesta amenaza de las redes Wifi sobre las embarazadas.

En fin, vayamos con el asunto del supuesto aumento de partos en noches de luna llena. Pese que algunas enfermeras, o madres, te digan que el número de nacimientos se dispara en noches de plenilunio, lo cierto es que no hay ningún estudio científico que apoye esa hipótesis.

Ya en la década de 1950 se realizó un estudio en Nueva York que mostraba un 1% de incremento en el número de nacimientos en las dos semanas posteriores a la luna llena. Ese mismo trabajo descubrió posteriormente un incremento del 1% en la semana anterior y posterior a la luna llena. Años más tarde, otros investigadores que analizaban el número de partos en la misma zona descubrieron un incremento del 1% antes de la luna llena.

Desde la década de los 50 hasta la fecha, se han realizado muchos otros estudios que buscaban encontrar esa relación, pero ninguno aportó resultados convincentes. Solo en la década pasada, se realizaron al menos media docena de estudios sobre este tema, ninguno de los cuales encontró una conexión entre la luna llena y el número de nacimientos. 

En el mayor de todos ellos, publicado en 2001, el astrónomo y físico Daniel Caton examinó los datos de nacimientos de los últimos 20 años recopilados en Estados Unidos por el Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias (NCHS). Hablamos de datos de 70 millones de nacimientos, sin duda una muestra que no puede tacharse de insuficiente. ¿El resultado? Pues nada, no hubo correlación entre los partos y las fases lunares. (Podéis consultar este trabajo en la web de la Universidad de Harvard).

¿Sigues sin creértelo? ¿Será tal vez porque desconfías de los científicos estadounidenses? Tranquilo, al tiempo que Caton realizaba esta investigación, en el viejo continente los franceses realizaron un estudio similar en el que examinaron 14,5 millones de nacimientos con idénticos resultados. (Puedes consultar aquí el citado trabajo). 

En fin, me temo que todos estos datos no servirán para convencer a los defensores de este mito. Es bien sabido que cuando alguien decide creer, las evidencias que puedan llevar la contraria a sus ideas preconcebidas son rechazadas de plano. Así de irracionales son algunos seres “pensantes”. No obstante si eres madre y estás a punto de salir de cuentas, no hagas planes basados en la influencia de la luna llena a no ser que tu ginecólogo te haya dado una fecha que coincida con esa fase lunar. Y aún así, las probabilidades de que tu bebé nazca de parto natural esa noche concreta no son las mejores. (Según el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, solo alrededor del 5% de los bebés nacen en la fecha prevista).

Fuente:

Mailkenais Blog

27 de agosto de 2018

¿Podríamos sobrevivir comiendo únicamente papas?

Si habéis visto como yo, la famosa película “The Martian” (En España simplemente Marte) recordaréis que el protagonista, un astronauta llamado Mark Watney (interpretado por Matt Damon) logra sobrevivir solo y abandonado en el planeta rojo, con el único sustento de unas patatas que él mismo cultivó.

Cierto, hablamos de una obra de ficción, pero lo cierto es que no resulta descabellado del todo emplear el suelo marciano para cultivar alimentos. De hecho, al menos un simulacro de suelo marciano con el que ha trabajado la NASA demostró ser lo suficientemente bueno como para cultivar lechugas.

Pero vamos al asunto clave. ¿Podría una persona sobrevivir únicamente a base de patatas? Sabemos bien los desastres que la ausencia de este tubérculo puede suponer en economías agrarias poco diversificadas. La historia de la gran hambruna irlandesa a mediados del sigo XIX y sus dos millones de muertos está ahí para quien quiera consultarla, pero lo cierto es que los irlandeses comían (al menos aquellos que podían) algo más que patatas, luego no es el ejemplo perfecto si lo que buscamos es respuestas.

Pese a la demonización popular que sufre este alimento, un icono de los “supuestamente perniciosos” hidratos de carbono, en 2016, Andrew Taylor sobrevivió comiendo únicamente patatas, y por lo que puedo leer sus analíticas trimestrales resultaron del todo normales.

Técnicamente, la patata blanca tradicional contiene todos los aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo necesita para construir proteínas, reparar las células y combatir las enfermedades. Y comer cinco patatas al día bastarían para mantenerse. Sin embargo, si uno intenta sobrevivir de forma sostenida alimentándose únicamente de patata blanca, en última instancia acabarían por aparecer déficits de algunas vitaminas y minerales.

Pero si hacemos un juego de palabras y añadimos a la dieta otro tipo de tubérculo al que se conoce como patata dulce (pese a que la Ipomoea batatas no es taxonómicamente una patata, sino su pariente la batata) entonces se incrementa la probabilidad de que un consumidor de “patatas” obtenga su dosis diaria recomendable de vitamina E y especialmente de vitamina A (la sustancia por la que tu madre te obligaba a comer zanahorias de crío para ver mejor).

Puede que la dieta a base de patata blanca y patata dulce fuera aburrida, pero siguiéndola al menos te asegurarías de esquivar esa horrible enfermedad que afectaba a los marinos por falta de vitamina C: el escorbuto.

En fin, a la espera de que los expertos en nutrición de Naukas me corrijan, la respuesta al titular de este post (con la triquiñuela de la batata incluida) debería entonces ser un “”.

Fuente:

Mailkenais Blog

21 de agosto de 2018

No busquéis más, estamos solos en el Universo

Un equipo de científicos británicos llega a la conclusión de que somos la única civilización inteligente.

Anders Sandberg, Eric Drexler y Toby Ord, investigadores de la Universidad de Oxford, acaban de publicar en arxiv.org un demoledor artículo en el que reinterpretan con rigor matemático dos de los pilares de la astrobiología: la Paradoja de Fermi y la Ecuación de Drake. Y sus conclusiones son que, por mucho que las busquemos, jamás encontraremos otras civilizaciones inteligentes. ¿Por qué? Porque, sencillamente, no existen.

La mayor parte de los astrofísicos y cosmólogos de la actualidad están convencidos de que "ahí arriba", en alguna parte, deben existir formas de vida inteligente. Es la conclusión lógica de pensar en la enormidad del Universo: miles de millones de galaxias, con cientos de miles de millones de estrellas cada una y billones de planetas orbitando alrededor de esas estrellas.

Lo abultado de estas cifras, consideran esos científicos, convertiría en una auténtica "perversión estadística" la mera idea de que la inteligencia hubiera surgido solo una vez en un sistema de tales proporciones. ¿Pero qué pasaría si la posibilidad más inverosimil resultara ser la correcta y resultara que, a pesar de todo, estamos completamente solos?

Según los tres investigadores de Oxford, los cálculos hechos hasta ahora sobre la probabilidad de que exista vida inteligente fuera de la Tierra se basan en incertidumbres y suposiciones, lo que lleva a que sus resultados tengan márgenes de error de "múltiples órdenes de magnitud" y, por lo tanto, inaceptables.

Por eso, Sandberg, Drexer y Ord han tratado de reducir al máximo ese enorme grado de incertidumbre, ciñéndose a los mecanismos químicos y genéticos plausibles. Y el resultado, afirman, es que "hay una probabilidad sustancial de que estemos completamente solos".

Lea el artículo completo en:

ABC (España)

Inventan en Rusia un cañón láser para destruir basura espacial

Los científicos proponen desarrollarlo a partir de un telescopio instalado en tierra y no en una estación espacial.

Ingenieros de un consorcio instrumental que forma parte de la Agencia Espacial Rusa Roscosmos están desarrollando una tecnología para eliminar la basura espacial, abundante en la órbita, por medio de un láser. Un informe de la corporación al respecto ha llegado a la Academia de Ciencias de Rusia, informa RIA Novosti.

La idea inicial era instalar un láser para dispararlo contra dichos residuos desde la Estación Internacional Espacial, recuerda la fuente. Fue impulsado por científicos japoneses y sus colegas de Europa y Rusia también aportaron posteriormente a su desarrollo. Sin embargo, esta vez los científicos rusos optan por un sistema instalado en tierra.

El informe recomienda desarrollar un "sistema localizador óptico con uso de un láser de cuerpo firme y un módulo de transmisión-recepción óptico adaptivo". Se propone reconvertir en un "cañón láser" el telescopio óptico de 3 metros de diámetro que se está construyendo en el Centro Titov de Óptica Láser de Altái. La función de este telescopio hasta el momento ha sido monitorear los movimientos de los satélites y la basura espacial que les podría amenazar.

Para el suministro eléctrico del cañón se estiman dos modificaciones de osciladores de estado sólido diseñados por la Universidad de Tecnologías de Información, Mecánica y Óptica (ITMO, por sus siglas en ruso) de San Petersburgo.

Fuente:

RT en español

27 de julio de 2018

En el polo sur de Marte hay agua líquida y salada

Un lago de agua líquida ha sido detectado por un radar debajo del casquete polar de Marte, según un nuevo estudio realizado por investigadores italianos de la Agencia Espacial Italiana, publicado el miércoles en la revista Science.


MARSIS, el radar italiano montado a bordo del orbitador Mars Express, ha obtenido unos datos que indican la presencia de agua líquida y salada en Marte o, en palabras de la Agencia Espacial Europea (ESA), "un estanque de agua líquida enterrado bajo capas de hielo y polvo en la región del polo sur de Marte". Roberto Battiston, el presidente de la Agencia Espacial Italiana, ha definido el hallazgo como "uno de los más importantes de los últimos años" y la NASA, en un comunicado especial emitido el pasado 26 de julio, destaca que "la fuerte reflexión de radar ha sido interpretada por los autores del estudio como agua líquida, uno de los ingredientes más importantes para la vida en el universo".

Roberto Orosei, el principal investigador de MARSIS y el autor principal del estudio publicado ayer en Science, ha dicho que "esta anomalía en el subsuelo de Marte posee propiedades de radar que coinciden con la presencia de agua o con sedimentos ricos en agua" y "podría haber más bolsas subterráneas de esos en cualquier lugar, aún por descubrir".


Sabemos que hubo agua en el pasado remoto de Marte por los inmensos valles fluviales y gigantescos cauces desecados, ampliamente fotografiados por los orbitadores. Las naves espaciales, los aterrizadores y los rovers han explorado la superficie marciana y, además, han descubierto minerales que sólo se forman con la presencia de agua líquida. Y el agua líquida presumiblemente ha persistido en el subsuelo marciano gracias a las sales, que "habrían reducido la temperatura de fusión del agua, manteniéndola líquida incluso con temperaturas de congelamiento", según el comunicado de la ESA.

Más que de agua, los científicos hablan de "un punto brillante" obtenido en los datos de MARSIS.
La investigación de radar consiste en enviar impulsos de radar a la superficie y, según el tiempo y la fuerza con que rebotan estos impulsos de vuelta a la nave, se pueden conocer las propiedades del material que se esconde en el subsuelo. Así han podido saber los científicos que la región del polo sur de Marte está formada por varias capas de hielo y polvo hasta una profundidad de 1,5 kilómetros, en el área de 200 kilómetros de amplitud que ha sido analizada en el estudio.



Tomado de:

National Geographic 

4 de julio de 2018

Así es el lado oscuro de la Luna

El enigmático "lado oscuro" de la Luna siempre ha estado sujeto a las más variadas teorías paranormales, pero la ciencia y la investigación espacial nos han ido revelando la verdad sobre sus características y composición.


Cuando nos referimos al lado oscuro de la Luna hablamos del hemisferio de nuestro satélite que no es observable desde la Tierra. Esto se debe a que, como la Luna tarda en completar su movimiento alrededor de nuestro planeta lo mismo que en rotar sobre sí misma, siempre le vemos la misma cara. Sin embargo, la denominación "lado oscuro" no es del todo correcta, pues obviamente la luz del Sol también incide sobre esta zona en algún momento del día.

Esta cara no visible de nuestro satélite ha sido siempre objeto de las más variadas conjeturas, y los amantes de los fenómenos paranormales encuentran en el lado oscuro de la Luna un jugoso campo de especulación. Pero la ciencia y la investigación espacial nos han ido revelando cuáles son las características reales de este lugar enigmático.
En el año 2012, gracias a nuevos mapas producidos por el Proyecto de Cartografía Lyman Alfa (LAMP), a bordo de la sonda Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, se descubrieron características hasta la fecha desconocidas de regiones en los polos norte y sur de la Luna, que se encuentran en oscuridad perpetua. Esto fue posible porque LAMP usó un método para hacer visible lo invisible en estas áreas permanentemente en sombra.

Los mapas generados revelaron que los polos lunares son más oscuros en las longitudes de onda del ultravioleta lejano y más rojas que las superficies cercanas que reciben la luz del Sol. Las regiones más oscuras indican una gran porosidad en superficie, propia de suelos esponjosos, mientras que el enrojecimiento sugiere la presencia de agua helada en la superficie. "Nuestros hallazgos sugieren que podría haber hasta un 2 por ciento de agua helada en algunos suelos lunares permanentemente en la sombra", explicó Randy Gladstone, coautor del estudio.



El artículo completo en:

Muy Interesante

25 de junio de 2018

La teoría de la relatividad general de Einstein acaba de probarse con enorme éxito en una galaxia


Sería difícil exagerar cuán resiliente es la teoría de la relatividad general. En su historia de más de cien años ha logrado predecir cosas mucho más allá de la capacidad para realizar experimentos de la década de 1910, y sigue aguantando cada nueva prueba que los científicos le arrojan.

Esta vez, un grupo de investigadores le dio la vuelta a un experimento típico. A menudo, los científicos miran cuánto dobla un objeto el tejido del espacio en sí para determinar su masa. Un nuevo experimento invierte esa idea, utilizando una masa ya calculada para ver si las predicciones de la relatividad general se mantienen. Spoiler: se mantienen. Pero, curiosamente, el hallazgo podría meter en problemas a los físicos que esperaban resolver otros misterios del universo.

Que la masa puede deformar la forma del espacio en sí es una parte fundamental de la relatividad general. Los científicos lo han observado repetidas veces al estudiar cómo los objetos pesados ​​en el espacio, como los cúmulos de galaxias, deforman la luz que pasa a su alrededor. Detectaron esto por primera vez durante un eclipse solar de 1919, en el cual el sol eclipsado parecía haber cambiado ligeramente la posición de la estrella del fondo, y continúan detectando el fenómeno a día de hoy. Ahora saben que los objetos pesados ​​pueden deformar tanto la luz que las estrellas y galaxias que están más al fondo aparecen como un anillo en el cielo.

El artículo completo:

Gizmodo

Cada segundo de este video equivale a 22 millones de años en la historia del universo


Esta es una de esas ocasiones donde merece la pena detenerse con lo que sea que estás haciendo, y te pongas cómodo (y unos cascos a poder ser) para disfrutar de los 10 minutos apabullantes que dura la siguiente pieza visual. Con ustedes el universo entero, o al menos eso que hemos llamado el Big Bang hasta nuestros días. Casi nada.

Dicen que en una escala de tiempo cósmica la historia humana es tan breve como un abrir y cerrar de ojos. Siendo así, al comprimir el vídeo 13.800 millones de años nos muestra lo jóvenes que somos en realidad y lo longevo que es el universo.

Comenzando con el Big Bang y culminando con la aparición del homo sapiens, la pieza sigue el desarrollo del tiempo a 22 millones de años por segundo, y lo hace siguiendo únicamente la estela de la comprensión científica actual. Un vídeo espectacular que además cuenta con la narración de Brian Cox, Carl Sagan y David Attenborough. Una auténtica gozada.



Tomado de:

Gizmodo

25 de marzo de 2018

La corta infancia de las galaxias

Galaxias jóvenes rotantes observadas por ALMA sobre una imagen tomada por el Hubble.

Nuevas observaciones de galaxias remotas muestran que, cuando el universo tenía tan sólo 800 millones de años de edad, las galaxias existentes ya habían formado discos rotantes similares al de nuestra Vía Láctea. La evolución temprana de las primeras galaxias tuvo que ser muy rápida.

Tiempos turbulentos

Tras el Big Bang, que tuvo lugar hace 13.800 millones de años, el universo era mucho más denso que el que conocemos hoy. Las galaxias se formaron de manera paulatina, primero mediante la agregación de masas nebulosas de geometría irregular. Después las colisiones entre las primeras galaxias en aquel universo más denso fueron dando lugar a estructuras mayores y mucho más ordenadas como nuestra Vía Láctea.

El universo temprano era, pues, turbulento y caótico y uno esperaría que aquellas primeras galaxias fueran igualmente desordenadas y turbulentas. Resulta sumamente afortunado que muchas de esas galaxias tan jóvenes puedan ser observadas hoy tal y como eran en su juventud. Algunas de éstas están situadas a la vertiginosa distancia de 13.000 millones de años luz, es decir, la luz que recogen hoy nuestros telescopios fue emitida desde estas galaxias hace 13.000 millones de años, cuando el universo tan solo tenía 800 millones de edad.

Estas galaxias tan remotas aparecen como unos diminutos puntos rojos en las imágenes más profundas de las tomadas por el telescopio espacial Hubble, no es posible distinguir ningún detalle en ellas. Sin embargo, desde hace unos meses el radiotelescopio gigante ALMA en el desierto de Atacama sí que puede examinar estas galaxias con mayor detalle, investigando su estructura con un poder de resolución de unos miles de años luz.

Galaxias remotas observadas en el Campo profundo del Hubble

Carbono ionizado

Renske Smit, de la Universidad de Cambridge, ha utilizado el telescopio ALMA para observar la emisión del carbono ionizado en dos de estas galaxias remotísimas (su desplazamiento hacia el rojo es z=6,8). Lo primero que sorprende es que las estrellas de estas galaxias hayan tenido tiempo para formar carbono, mediante reacciones nucleares en su interior, y de formarlo en una abundancia suficiente. Las observaciones demuestran así que los elementos necesarios para la vida estaban ya presentes en los albores del universo.

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El Mundo Ciencia

17 de marzo de 2018

Muere Stephen Hawking: 5 grandes aportes del prestigioso físico británico a la ciencia

1. Los agujeros negros

Hawking dedicó toda su vida a investigar las leyes que gobiernan el universo.

Muchos de sus trabajos giran en torno a los agujeros negros, por lo que no se extrañen al verlos aparecer también en los siguientes puntos.

Un agujero negro es una región del espacio con una cantidad de masa concentrada tan grande que no existe la posibilidad de que algún objeto cercano escape a su atracción gravitacional.

La idea de los agujeros negros es muy anterior a Hawking.
De hecho, las primeras nociones datan del siglo XVIII, pero fue la teoría de la relatividad general de Einstein, publicada en 1915, la que hizo que estas regiones espaciales empezaran a ser tomadas en serio.

En los años 70, Hawking tomó como base los estudios de Einstein para lograr una descripción de la evolución de los agujeros negros desde la física cuántica.
"Creo que mi mayor logro será que los agujeros negros no son completamente negros", dijo el físico el año pasado a la BBC.

"Efectos cuánticos —continuó— hacen que brillen como cuerpos calientes con una temperatura que es más baja cuanto más grande sea el agujero negro. Este resultado fue completamente inesperado y mostró que existe una profunda relación entre la gravedad y termodinámica".

Y agregó: "Creo que esto será clave para entender cómo las paradojas entre la mecánica cuántica y la relatividad general pueden resolverse".

2. La radiación de Hawking

Según Hawking, los efectos de las física cuántica hacen que los agujeros negros brillen como cuerpos calientes, de ahí que pierdan parte de su negritud.
En 1976, siguiendo los enunciados de la física cuántica, concluyó en su "teoría de la radiación" que los agujeros negros son capaces de emitir energía, perder materia e incluso desaparecer.

Roland Pease, periodista científico de la BBC, explica: "A un agujero negro le tomaría mucho tiempo evaporarse de esta manera, pero en sus últimos años, Hawking sostuvo que expiraría en un estallido de energía equivalente a un millón de megatones de bombas de hidrógeno".

Por eso, cuando en 2008 se inauguró el Gran Colisionador de Hadrones (LHC por su sigla en inglés) en las afueras de Ginebra, se generó una alta expectativa de que el acelerador de partículas pudiera crear agujeros negros microscópicos y así probar las ideas de Hawking.

De ser así, Pease afirma que el británico "con certeza" habría recibido el premio Nobel. Pero el LHC no ha conseguido dicha prueba.

3. Confirmación del Big Bang

El trabajo que hizo Hawking sobre los agujeros negros ayudó a probar la idea de que hubo una Gran Explosión o Big Bang al principio de todo.

Aunque había sido desarrollada en la década de los 40, la teoría del Big Bang aún no había sido aceptada por todos los cosmólogos.

Sin embargo, en colaboración con el matemático británico Roger Penrose, Hawking se dio cuenta de que los agujeros negros eran como el Big Bang al revés.

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BBC Ciencia

5 de febrero de 2018

Descubren microbios en la Antártida que sobreviven 'del aire'

La capacidad de la vida para abrirse camino en los entornos más extremos de la Tierra, en los cuáles nunca imaginaríamos que pueden permitir la proliferación de organismos, no deja de aportar una prueba tras otra, dándonos razones para creer que la vida extraterrestre, aunque sea en su forma más primitiva, puede darse en otros planetas, o en lugares recónditos de nuestro Sistema Solar.


Un equipo de científicos ha descubierto que los microbios en la Antártida tienen una capacidad nunca antes conocida de captar hidrógeno, monóxido de carbono y dióxido de carbono del aire para mantenerse con vida en las condiciones más extremas.



Un hallazgo que sugiere que los microbios extraterrestres también podrían depender del seguimiento de los gases atmosféricos para sobrevivir.

"La Antártida es uno de los entornos más extremos de la Tierra. Sin embargo, las regiones desérticas frías, oscuras y secas son el hogar de una diversidad sorprendentemente rica de comunidades microbianas", dice la autora principal del estudio y científica asociada de la Universidad de New South Wales de Sydney, la profesora Belinda Ferrari.

La gran pregunta ha sido cómo  pueden sobrevivir los microbios cuando hay poca agua, los suelos tienen muy poco carbono orgánico y hay muy poca capacidad de producir energía del sol a través de la fotosíntesis durante la oscuridad del invierno.



"Descubrimos que los microbios han desarrollado mecanismos para vivir del aire y que pueden obtener la mayor parte de la energía y el carbono que necesitan para eliminar los gases atmosféricos, incluido el hidrógeno y el monóxido de carbono", dice.

Para elaborar el estudio, se tomaron muestras de suelo de dos sitios costeros libres de hielo en diferentes regiones de la Antártida oriental. Uno de ellos fue Robinson Ridge, a 10 kilómetros de Casey Station, en Wilkes Land. El otro fue Adams Flat, a 242 kilómetros de la estación Davis en Princes Elizabeth Land. Ambas áreas son desiertos polares prístinos desprovistos de plantas vasculares.

Los investigadores estudiaron el ADN microbiano en el suelo superficial de ambos lugares y reconstruyeron los genomas de 23 de los microbios que vivían allí, incluidos algunos de los primeros genomas de dos grupos de bacterias previamente desconocidas llamadas WPS-2 y AD3.

Descubrieron que las especies dominantes de los suelos tenían genes que les daban una gran afinidad por el hidrógeno y el monóxido de carbono, lo que les permitía eliminar los gases traza del aire a un ritmo lo suficientemente alto como para mantener sus necesidades de energía previstas y apoyar la producción primaria.

Un posible sustento de vida extraterrestre

Esta nueva comprensión sobre cómo la vida todavía puede existir en ambientes físicamente extremos y carentes de nutrientes como la Antártida abre la posibilidad de que los gases atmosféricos apoyen la vida en otros planetas.

La mayoría de los organismos usan la energía del sol o la tierra para crecer. Se necesita más investigación para ver si este uso novedoso de los gases atmosféricos como fuente de energía alternativa está únicamente extendido en la Antártida, o también en otros lugares, incluso fuera de nuestro planeta.

Por ejemplo, en la luna de Júpiter Europa.

El estudio ha sido elaborado por investigadores de la UNSW, la Universidad de Monash, el Centro Australiano de Ecogenómica de la Universidad de Queensland, GNS Science en Nueva Zelanda y la División Antártica de Australia, ha sido publicado en la revista Nature.

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9 de enero de 2018

¡Astronauta japonés creció 9 centímetros en el espacio!

El japonés Norishige Kanai ha crecido nueve centímetros durante su estancia en la Estación Espacial Internacional (EEI) debido a la ingravidez, según escribió hoy en Twitter el propio astronauta.


"Hoy tengo una noticia importante. He pasado el examen médico con medición de los parámetros físicos y resulta que mi estatura ha aumentado en 9 centímetros. Así me he alargado en tres semanas", escribió Kanai, que llegó a la EEI el pasado 19 de diciembre a bordo de una nave pilotada rusa Soyuz.

El astronauta japonés, de 41 años, recordó que no crecía de esta forma desde la adolescencia. 

"Esto no pasaba desde los tiempos de la educación secundaria. Ahora estoy preocupado sobre si voy a caber en el asiento de la nave Soyuz", agregó, citado por la agencia rusa TASS.

¿Es normal este cambio?

El cirujano ortopeda ruso Vladímir Joroshev dijo a RIA Nóvosti que el drástico cambio de la estatura "es fácil de explicar".

"El tejido cartilaginoso se modifica en condiciones de ingravidez. Nuestra columna espinal se compone no sólo por vértebras, que son un tejido óseo, sino también por los discos intervertebrales, que son tejido cartilaginoso", explicó el cirujano.

Ese tejido cartilaginoso es muy flexible y susceptible de sufrir cambios, a diferencia de los huesos, que permanecen inalterables en condiciones de ingravidez. 

"Cuando la carga sobre la columna vertebral se reduce en decenas de veces en condiciones de ingravidez, el tejido cartilaginoso de los discos intervertebrales se alarga, lo que lleva al incremento de la longitud del cuerpo", concluyó Joroshev. 

Kanai, ingeniero de a bordo en su primera misión espacial, llegó a la EEI junto al ruso Antón Shkaplerov el estadounidense Scott Tingle.

Los tres astronautas, que permanecerán en el espacio cerca de medio año, se sumaron al ruso Alexandr Misurkin y los estadounidenses Mark Vande Hei y Joseph Acaba, que se encuentran la la EEI desde septiembre pasado.

La EEI, un proyecto de más de 150.000 millones de dólares en el que participan 16 naciones, actualmente está integrada por 14 módulos permanentes y orbita a una velocidad de más de 27.000 kilómetros por hora a una distancia de 400 kilómetros de la Tierra.  

Tomado de:

8 de enero de 2018

2017-2018: cambia nuevamente el año, pero ¿qué es realmente el tiempo? ¿Es cierto que solo existe el presente efímero?

Termina un año y comienza otro... Y sí, otra vez caemos en la cuenta de que el tiempo pasa, implacable. 

Pero ¿te has preguntado alguna vez qué es realmente el tiempo más allá de lo que marcan los relojes y los calendarios?

Piénsalo un momento. 

En nuestra experiencia como seres humanos percibimos el tiempo como una secuencia de sucesos.

Es decir: un futuro que se vuelve presente y un presente que se transforma en pasado.

Sentimos que el presente es lo único que existe, pero es efímero, se esfuma a cada segundo. 

Pensamos que el pasado es lo que ha dejado de ser y se aleja de nosotros rumbo al olvido, aunque parte de él permanece en nuestros recuerdos.

Y creemos que el futuro es algo potencial que aún no ha sucedido y promete diversos caminos alternativos.

Pero ¿qué hay de cierto en todo esto? ¿Es el tiempo algo real o una mera ilusión? ¿O una mezcla de ambos?

Prepárate, porque lo que dice la física clásica y actual al respecto puede dejarte perplejo, ya que cuestiona algunas de las creencias más difundidas sobre nuestro devenir.

¿Distintos tiempos?

"Los físicos no se ponen de acuerdo a la hora de contestar la pregunta general de qué es el tiempo", le comenta a BBC Mundo el Dr. Chamkaur Ghag, reconocido investigador del Departamento de Física y Astronomía del University College de Londres (UCL).

"Pero sí hay consenso en aceptar lo que dice la teoría de la relatividad de Albert Einstein, que presenta un universo donde el espacio y el tiempo son inseparables y se influyen mutuamente, y donde los fenómenos se experimentan de distintas maneras según el estado de movimiento de los observadores".

En este cosmos el tiempo es relativo, explica Ghag: se dilata a medida que un cuerpo se mueve más rápido en relación con otros. Cuanto más se aproxima un objeto (o un individuo) a la velocidad de la luz, más notoria es la desaceleración del reloj.

Según Einstein, el tiempo también transcurre más lentamente cuando un cuerpo experimenta una fuerza gravitacional mayor.

En la película "Interstellar" (2014), de Christopher Nolan, hay una escena que lo explica bien: el protagonista desciende a un planeta sometido a una intensa gravedad por encontrarse cerca de un agujero negro. Cuando regresa a la nave nodriza tras lo que para él ha sido más de una hora, se encuentra con un compañero para el que han pasado... 23 años.

La dilatación del tiempo ha sido comprobada de manera experimental en las últimas décadas usando ultraprecisos relojes atómicos y modernos aceleradores de partículas. A lo que se ha sumado la reciente detección de las ondas gravitacionales generadas por las distorsiones en el espacio-tiempo. 

Varios triunfos para las ideas de Einstein.

"Otro de los principios aceptados por los físicos es que el tiempo va para adelante y nunca para atrás", dice el Dr. Ghag.
 
"Y esto lo explica la segunda ley de la termodinámica: la entropía. Significa que las cosas van del orden al desorden".

El artículo completo en:

BBC Mundo

2 de enero de 2018

¿Qué es el 0 de enero y por qué es importante para la astronomía?

El 1 de enero es el primer día del año para todo el mundo. Excepto si eres astrónomo.

La ausencia del 0 en el calendario es un foco de confusión desde que se decidió que se iba a empezar a contar los años comenzando por el 1 y no por el 0. 

El año siguiente al -1 a.C. fue el 1 d.C.; no se pasó por el 0. Es lo que provocó, por ejemplo, los debates sobre si el año 2000 era el primero del siglo XXI o el último del XX, como efectivamente es.

"Al primer día del 2018 lo llamaremos 1 de enero, pero técnicamente todavía no habrá transcurrido un día entero dentro de ese año", le dice a BBC Mundo Jorge Núñez de Murga, catedrático del Departamento de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Barcelona y director del Observatorio Fabra.

¿Contamos días o los ordenamos?

La ausencia del año 0 y de los días 0 se explica porque "nombramos los días en números ordinales, hablamos del primer día del año, del segundo..."

Por lo tanto, no existe el día 0 antes del 1 por la misma razón que en una lista ordenada no existe una posición previa a la primera.

En el momento en que se tiene que hacer cálculos sobre el tiempo —usando números cardinales— surgió la necesidad de designar un día 0.

Por ello, la astronomía optó por usar como recurso el último día del año. "Es muy sencillo —dice Núñez—, el 0 de enero es el 31 de diciembre del año anterior".

Un recurso para hacer cálculos astronómicos

Como explica Núñez, el 1 de enero de 2018 a las 12 del mediodía habrán transcurrido 0,5 días de 2018. Y el día 1 de 2018 se completa justo a la medianoche, cuando en nuestro calendario pasa a ser el 2 de enero.

Este lapso entre el nombre que el calendario da a los días y el tiempo por el que efectivamente transcurren genera un problema para los cálculos astronómicos.

"Es muy útil para los cálculos en los que tienes que usar fracciones de año o de mes. De hecho, los libros de efemérides publican los datos de posición de astros y planetas con fecha de 0 de enero, y las tablas astronómicas empiezan por ese mismo día", explica Núñez.

¿Hay que cambiar el calendario?

El director del Observatorio Fabra es claro: "Si los meses fuesen del día 0 al 30, no existiría este problema".

Pese a ello, reconoce que el 0 de enero es "simplemente un recurso usado para los cálculos astronómicos", y que a la hora de publicar los datos se adaptan al calendario regular.

El 0 de enero seguirá apareciendo en los libros técnicos de astronomía, aunque "ahora, con los ordenadores, ya no es tan importante", señala.

Sin embargo, afirma Núñez, "el concepto del 0 de enero existe. El próximo 31 de diciembre será el 0 de enero de 2018".

Fuente:

BBC Mundo