Latest Posts:

Mostrando las entradas con la etiqueta ecosistemas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ecosistemas. Mostrar todas las entradas

22 de agosto de 2018

Equipo científico peruano gana concurso promovido por The National Geographic

KillaLab, que enviará el próximo año una misión a la Luna, obtuvo una beca de US$ 10 mil para invertirlo en la investigación.

Equipo peruano podría predecir cómo sobrevivirán las especies al cambio climático 


Ruth Quispe Pilco, Rómulo Cruz Simbrón, Marco Capcha Mansilla y Sofía Rodríguez son cuatro científicos peruanos que piensan en la Luna, literalmente. Ellos son integrantes del equipo  KillaLab que el próximo año lanzará una misión al satélite de la Tierra y que ahora ganaron una beca de 10 mil dólares en un concurso promovido por The National Geographic.

El monto, obtenido través del comité para la investigación y exploración de la prestigiosa revista, será invertido en la investigación de su proyecto “Cianobacteria y sus estrategias en las lagunas altoandinas del Perú, como base de adaptación para un ecosistema de cambio climático”.



El proyecto de KillaLab es enviar cultivos de cianobacterias de ambientes extremos peruanos a fin de analizar su comportamiento y margen de supervivencia en la superficie lunar, ambiente inhóspito para la vida. Con ello, buscan sustentar la vida del humano en el espacio.

Las cianobacterias serán introducidas en una especie de minilaboratorio especial (que tiene forma y tamaño de una lata de leche). El lanzamiento a la Luna será vía la compañía india TeamIndus, de acuerdo con lo proyectado indicó Sofía Rodríguez, integrante del KillaLab a la agencia Andina.
El equipo detalló en su página de Facebook que, según el cronograma del proyecto financiado por Concytec, el lanzamiento está previsto entre enero a diciembre del 2019.

El nombre de KillaLab proviene de la voz quechua para designar a la Luna, conocida como ‘Mama Quilla’ en la mitología incaica.

Tomado de: El Comercio (Perú)

10 de abril de 2018

¿Cuál es el mejor lugar del mundo para marcar el inicio del Antropoceno, la nueva era geológica de la Tierra?

Los productos químicos encapsulados en las capas de coral registran todo tipo de actividad humana. 

Nuestro planeta tiene una historia turbulenta. 

Un evento particularmente tumultuoso ocurrió hace 252 millones de años. La Tierra estalló en una actividad volcánica que se acercó peligrosamente a la destrucción de toda vida compleja.

Los geólogos llamaron a este fenómeno la "madre de todas las extinciones", un evento que reconocen como el final de un gran capítulo de la historia de la Tierra llamado el Pérmico y el comienzo del Triásico.

Pero no fue suficiente con solo nombrarlo. Los científicos querían encontrar el mejor sitio del mundo para ver las rocas que se formaron en ese límite entre las eras geológicas.

Algunos geólogos dicen que nuestro planeta cruzó otro límite geológico hace unos 70 años"
En 2001, después de 20 años de debate, decidieron que un acantilado cerca de Meishan en la provincia china de Zhejiang sería el elegido para recibir el gran honor geológico: el "clavo de oro"(un distintivo otorgado a lugares especialmente singulares).

Este lugar se sumó a una lista que incluye 65 sitios en el mundo que marcan importantes límites geológicos.

Y las autoridades del lugar aprovecharon el galardón para colocar una escalera para observar mejor las rocas que señalan ese límite.

Algunos geólogos creen que nuestro planeta cruzó otro límite geológico hace unos 70 años, ingresando en un nuevo capítulo de la historia de la Tierra que denominaron el Antropoceno(una nueva época marcada por la influencia del hombre sobre los ecosistemas).

Y la pregunta es: ¿dónde debe colocarse el clavo dorado que marca el nacimiento del Antropoceno?

El artículo completo en:

BBC Ciencia

12 de febrero de 2017

El higo: El árbol que más ha influido en la historia de la humanidad

Los árboles de higo está presentes más que ninguna otra especie vegetal en la historia de la humanidad. 
 




Hace más de 2.000 años le cortaron una rama a un árbol importante.


La orden la dio Ashoka El Grande, emperador de India, y se dice que fue bajo este mismo árbol que Buda alcanzó la iluminación.

Ashoka le otorgó estatus de realeza a la rama, y la plantó en un vaso de oro sólido. 

Esta historia, basada en el poema épico el Maja-vansha ("El gran linaje"), gira en torno a una especie de higuera que los científicos llaman Ficus religiosa.

Sin embargo, esta no es la única especie de ficus. Hay más de 750 tipos, y ninguna planta ha influido tanto en la imaginación en el transcurso de la historia.

Raíces aéreas

La mayoría de los ficus entierra sus raíces bajo la superficie, pero el higo estrangulador y sus similares presume de ellas mostrándolas al público.

Los higos estranguladores son plantas extraordinarias que crecen de semillas que sueltan las aves y otros animales en el tope de otros árboles.

Desde ahí lanzan sus raíces aéreas que van haciéndose más gruesas, hasta cubrir al árbol que les ha servido de anfitrión.

Algunas veces, se transforman en una suerte de mallas vivientes, con un tamaño colosal, que llegan a ahogar y matar al árbol que han invadido. 

Dos países tienen higos estranguladores como parte de sus escudos de arma.

Testigos de la historia

Sin embargo, los higos estranguladores ya habían conquistado la mente humana desde hacía mucho antes.

Budistas, hinduistas y jainistas han venerado esta especie por más de dos milenios.

El mismo árbol aparece en los himnos de batalla cantados por el pueblo védico hace 3.500 años. Y, 1.500 años antes, apareció en los mitos y el arte de la civilización del Valle del Indo.





Alimento indispensable


los higos sostienen más especies de vida silvestre que cualquier otro tipo de fruta.
Hay más de 1.200 especies que comen higos, incluyendo una décima parte de todas las aves del mundo, casi todos los murciélagos de frutas conocidos y decenas de especies de primates.

Por ello, los ecologistas opinan que si esta especie desaparece, todo lo demás colapsaría.
Los higos no solo alimentan a los animales. Para algunos, la presencia durante todo el año de higos maduros, habría ayudado a sostener a nuestros primeros antepasados.

Incluso, dicen que los higos de alta energía, estarían relacionados con el desarrollo de cerebros más grandes en nuestros predecesores.

El artículo compñleto en la BBC
 

La basura marina en las profundidades del Ártico se multiplica por veinte en una década

Los niveles de basura marina en las profundidades del océano Artico están en aumento y se han multiplicado hasta por 20 en algunas zonas, con bolsas de plástico, fragmentos de vidrio y redes de pesca que llegan a esa zona del planeta, pese a estar lejos de las zonas urbanas, y suponen una grave amenaza para su frágil ecosistema.

Así se desprende de un estudio realizado por biólogos del Instituto Alfred Wegener (AWI, por sus siglas en inglés), del Centro Helmholtz para la Investigación Polar y Marina (Alemania), y publicado en la revista científica Deep-Sea Research.


Desde 2002, investigadores del AWI han documentado la cantidad de basura marina en dos estaciones de la zona de observación Hausgarten, que comprende 21 estaciones al este del estrecho de Fram, una ruta marítima entre Groenlandia y el archipiélago Svalbard. "Los niveles de basura en el mar profundo del Artico han aumentado rápidamente en los últimos años", afirma Mina Tekman, primera autora y bióloga del AWI.

Los científicos involucrados en el estudio observaron el fondo del océano Artico a una profundidad de 2.500 metros usando el sistema de videocámara submarina remolcada OFOS (Sistema de Observación del Suelo del Océano, en inglés), que se sitúa a 1,5 metros por encima del lecho marino y toma una fotografía cada 30 segundos.

Para permitir la comparación con otros estudios, los investigadores han extrapolado la densidad de la basura a un área más grande y encontraron un promedio de 3.845 piezas de basura por kilómetro cuadrado entre 2002 y 2014. Además, ha habido un aumento en los últimos años porque el equipo calculó 4.959 pedazos de basura por kilómetro cuadrado en un estudio anterior en 2011, lo que se consideró un valor estadístico atípico, pero los niveles han ascendido hasta 6.333 objetos por kilómetro cuadrado en 2014.

Los biólogos observaron sobre todo plásticos y restos de vidrio

La situación es particularmente dramática en la estación norte de la zona de observación, llamada N3, donde la cantidad de basura marina aumentó más de 20 veces entre 2004 y 2014, al pasar de 346 a 8.082 piezas de plástico u otros objetos por kilómetro cuadrado. Ese nivel de contaminación es similar a una de las densidades de contaminación del lecho marino más altas jamás registradas, en el cañón del Cabo de Creus (Girona).

Entre la basura que fotografiaron, los biólogos observaron sobre todo plásticos y restos de vidrio. Como regla general, el vidrio no va a la deriva, sino que se hunde directamente en el fondo del océano, lo que indica que procede de la superficie de ese mismo lugar y está en consonancia con el aumento del tráfico de buques en la región debido al retroceso del hielo.

Sin embargo, los investigadores indican que es difícil extraer conclusiones firmes sobre el origen de la basura plástica, puesto que a menudo viajan a una considerable distancia antes de llegar al fondo marino. En la mayoría de los casos, los científicos no pueden determinar su origen basándose sólo en fotografías.

Aunque está claro que la corriente oceánica del Golfo transporta la basura plástica al Artico con masas de agua del Atlántico, los autores tienen una nueva teoría sobre por qué esta contaminación llega al estrecho de Fram, ya que hay una vinculación entre la densidad de la basura y el deshielo en verano.
 
Fuente:
 

12 de febrero de 2016

Los diez ecosistemas más amenazados del mundo

  • La UICN avanza en la definición de la lista de ecosistema en peligro

  • Entre ellos están el Mar de Aral, fondos con algas en Alaska, arrecifes de coral del Caribe, humedales de Australia, turberas de Alemania


Una comparación del Mar de Aral en 1989 (izquierda) y 2014. / NASA

Es raro el verano que no acaba con una noticia que refleje la dura convivencia entre el desarrollo y la conservación de la naturaleza en uno de los destinos turísticos por antonomasia: el Caribe. Por un lado, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente de México dictaminó la suspensión total de un nuevo desarrollo turístico en Cancún, centro neurálgico de las visitas al Caribe, y por otro Nicaragua incluía entre sus cinco ecosistemas en mayor riesgo de desaparición los bosques de bambú del litoral de este mar del Atlántico Norte. Precisamente los arrecifes de coral del Caribe figuran entre los diez ecosistemas en mayor riesgo de extinción del planeta.

A la espera de desarrollar adecudamente y definir los criterios concretos y precisos que servirán para elaborar la lista roja de los ecosistemas mundiales en peligro, varios organismos y científicos, incluido el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, estudiaron veinte de los considerados más valiosos y amenazados. Hace dos años se publicó en la revista PLoS ONE una primera lista que sirve de patrón para que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) elabore una similar a la que actualmente existe para especies de animales y plantas. En este caso la categoría de extinto se define como “colapsado”, es decir, un ecosistema de gran valía que tiene imposible volver a su estado original.

A la primera lista con la que trabaja la UICN habría que añadir los 19 ecosistemas presentes entre los 48 lugares declarados Patrimonio Mundial por la Unesco que considera en peligro. Algunos coinciden con la primera, como los arrecifes de coral del Caribe (Belice) y los bosques de galería de la cuenca del río Senegal (Parque Nacional Niokolo-Koba). El Parque Nacional de los Everglades (Estados Unidos), junto a los bosques tropicales, sobre todo los de la cuenca del Congo en la República Democrática del Congo, además de los de Honduras (Río Plátano), Indonesia (Sumatra) y Madagascar (Atsinanana), aparecen también en la lista roja de la Unesco.

A continuación se detalla la lista con los diez ecosistemas más amenazados según los primeros estudios realizados para la UICN, que son aquellos considerados en colapso (Mar de Aral) y en peligro crítico de extinción (los nueve restantes). La explicación a la aparición de cuatro lugares de Australia reside en que todos se concentran en el área de mayor desarrollo urbano, industrial y agrícola de la isla, la costa sureste, con una población que sobrepasa los trece millones de habitantes.

1. Mar de Aral

Uzbekistán-Kazajistán
El Mar de Aral ha pasado de ser el cuarto lago más grande del mundo a no aparecer entre los veinte primeros. Solo resiste un 10% de una superficie que superó los 67.000 km2, tanto como Aragón, Navarra y el País Vasco juntas. Aunque ahora se invierten esfuerzos para recuperarlo desde su parte más septentrional, los expertos consideran que ha entrado en colapso porque ha perdido su biodiversidad original, incluidas 28 especies de peces endémicos. Además, el legado de pesticidas, desertización y salinidad que dejaron los cultivos de algodón y cereales que se regaban con sus aguas mantiene un efecto letal sobre la naturaleza y la población.

2. Bosques de acacias en la cuenca del Río Senegal

Senegal, Malí y Mauritania
Causas similares a las que provocaron la desecación del Mar de Aral se ciernen sobre las escasas feraces llanuras de inundación que resisten en la cuenca del río Senegal, y muy especialmente sobre los bosques de acacias (Acacia nilotica) que crecen en ellas. Presas, agricultura intensiva y sobrepastoreo están acabando con cientos de años de convivencia pacífica entre la biodiversidad y las comunidades indígenas. Estas habían aprendido a compasar los aprovechamientos agrícolas y ganaderos con los períodos anuales de inundación y sequía. Ahora, hasta las aves granívoras que colaboraban en este equilibrio desaparecen y la ruptura del mismo provoca el desplazamiento forzado de miles de indígenas y problemas de salud.

3. Turberas elevadas de Renania

Alemania
Depresiones, zonas encharcadas y montículos se reparten entre estos humedales repletos de biodiversidad, que presentan una acumulación de biomasa muerta que abomba el terreno. Esta acumulación alberga una gran reserva de carbono, por lo que su paulatina destrucción libera grandes cantidades de gases de efecto invernadero, responsables del cambio climático. Aparte de las llamadas de atención de los científicos que han colaborado en esta incipiente lista de ecosistemas en peligro, la Comisión Europea, como parte de su labor de conservación dentro de la Red Natura 2000, ha advertido del riesgo de desaparición que corren en concreto las turberas de Hunsrück y Eifel, donde varias especies de fauna y flora asociadas se han convertido en raras.

4. Matorrales de 'fynbos' de El Cabo

Sudáfrica
Hasta 8.500 especies de plantas vasculares (en todas las islas británicas hay 1.400), el 70% endémicas, encierran estos matorrales de fynbos, nombre de origen holandés que define a las “plantas de hojas finas”. Por su variedad y colorido está catalogado como uno de los vergeles botánicos de África, con semejanzas con nuestro monte mediterráneo. La expansión urbanística, los incendios forestales y la agricultura amenazan a estos matorrales por una doble vía: por la destrucción directa del hábitat y por la invasión de especies exóticas, tanto vegetales como animales. En otra lista, la de las Ecorregiones del WWF, también está considerado como uno de los ecosistemas en mayor riesgo de desaparición.


Fynbos costera, detrás el Cabo de Buena Esperanza. / Wikimedia Commons.

5. Lagunas Coorong y estuario del río Murray

Australia
Con idéntico grado de amenaza al de la UICN (en peligro crítico) cataloga el WWF dentro de su listado de Ecorregiones a este extenso (140 kilómetros lineales) y complejo (lagunas, lagos, estuario, bosques de ribera…) humedal situado al sureste de Australia. La declaración de una parte como parque nacional y su reconocimiento como humedal de importancia internacional (Convenio Ramsar) le ha salvado de desaparecer por completo, ya que solo se mantiene intacto, pero de manera fragmentada, el 10% de la superficie original. Numerosas entidades conservacionistas siguen lanzando la voz de alarma ante uno de los impactos más notorios: el drenaje del humedal en dirección a tierras agrícolas.

6. Manantiales kársticos del sur

Australia

Piccaninnie Ponds Karst Wetlands.
Piccaninnie Ponds Karst Wetlands, también situado en la costa meridional australiana, es igualmente un humedal de importancia internacional incluido en el Convenio Ramsar. Sin embargo, las 862 hectáreas protegidas y representativas de los sistemas kársticos, con manantiales ascendentes y otras formaciones rocosas y de turba originadas por las aguas subterráneas, se antojan claramente insuficientes para la comunidad científica. Para demostrar el efecto devastador que ocasiona la pérdida de esa capa freática y la continuidad de su afloramiento la UICN expone el caso del género de cangrejos de agua dulce Euastacus: de las cincuenta especies que sobreviven en estos ecosistemas, 17 están en peligro crítico de extinción y otros 17 en peligro.

7. Pantanos costeros de la cuenca de Sídney

Australia
Urbanización, minería del carbón, fracking, incendios, efectos del cambio climático, carreteras, excesiva regulación hídrica, invasión de especies exóticas… La propia Oficina de Medio Ambiente y Patrimonio del estado de Nueva Gales del Sur, donde se encuentra enclavada la biorregión de la cuenca de Sidney, reconoce las amenazas que acogotan a uno de los ecosistemas más singulares de esta isla. La misma entidad recuerda que en los últimos 200 años se ha perdido o degradado el 60% del rosario de humedales costeros que salpicaba y embellecía estas tierras. Aunque se traducen como pantanos, se trata de llanuras costeras de inundación sobre fondos de arenisca que sobresalen principalmente en la meseta de Hawkesbury.

8- Humedales de la cuenca Murray-Darling

Australia

El río Murray está al 18% de su capacidad.
Los ríos Murray y Darling (afluente del primero) forman una gigantesca cuenca hidrográfica (dos veces España) trascendental para el suministro hídrico de la zona más poblada de Australia (Adelaida, Melbourne y Sidney) y para el mantenimiento de una de las mayores cotas de biodiversidad asociadas a una gran variedad de pantanos, bosques y lagos. El problema es que el conflicto entre las necesidades humanas (incluye una extensa área agrícola) y ambientales afecta a ambas, ya que la excesiva regulación y explotación hídrica ha llevado a la eliminación de la vegetación natural y la sequía temporal de tramos del Murray (se estima que está al 18% de su capacidad), lo que aumenta el grado de salinidad, que interfiere en el abastecimiento humano.

9- Bosques de laminariales de Alaska

Estados Unidos
Observar una tupida formación de algas gigantes (laminariales) que pueden superar los 50 metros es lo más parecido a adentrarse en un bosque submarino. Las aguas costeras de Alaska cuentan con muy buenas representaciones de este ecosistema, que se encuentra entre los más productivos del planeta por su capacidad de acogida para numerosas especies (incluidos peces de explotación comercial), absorción de dióxido de carbono y freno de fuertes oleajes. Sin embargo, la sobrepesca, fenómenos meteorológicos como El Niño y la contaminación (vertido del Exxon Valdez de 1989) destruyen la cadena trófica (afecta sobre todo a las nutrias de mar) y dejan vía libre para que los erizos de mar devoren y deforesten los bosques de algas.

10- Arrecifes de coral del Caribe

Más de 116 millones de personas viven dentro de las costas que dan al mar Caribe, a los que se añaden 20 millones de turistas anuales. Un estudio del World Resources Institute junto a veinte organismos que trabajan en la región sentenció en 2005 que dos tercios de los arrecifes están directamente amenazados por actividades humanas, y estiman pérdidas económicas de 350 a 870 millones de dólares anuales por la disminución de la pesca de arrecife, el turismo de buceo y los servicios de protección de la costa, al actuar como barrera ante los efectos de temporales marinos. La presión turística, la agricultura intensiva, la sobrepesca y el cambio climático (blanqueamiento del coral) se alían para poner en peligro a este punto caliente de la biodiversidad terrestre

Fuente:

El País (España)

5 de septiembre de 2015

La ley de la selva siempre sigue las mismas reglas matemáticas

Los grandes ecosistemas del planeta repiten el mismo patrón que relaciona la biomasa de depredadores y presas.

Las matemáticas son una abstracción humana, pero gobiernan la vida salvaje del planeta. Ya sea en la sabana o en las profundidades del mar, los ecosistemas muestran siempre los mismos patrones matemáticos que relacionan la biomasa de depredadores con el de presas. Un monumental estudio con miles de especies demuestra cómo el aumento de comida disponible (presas) no lleva aparejado un aumento igual del número de depredadores. Y el patrón se reproduce casi de manera universal.

En la Tierra hay una gran variedad de ecosistemas marinos, terrestres, lacustres, de montaña, selváticos o desérticos. Unos están integrados por unas pocas especies, como en las cumbres alpinas o las fumarolas de las simas atlánticas. Otros son exuberantes, como la Amazonia brasileña o la reserva del Ngorongoro, en Tanzania. A pesar de tanta diversidad, todos pueden representarse en forma de pirámide, con una base, generalmente biomasa vegetal, y sucesivas capas que se alimentan de la precedente, como los herbívoros de aquella base y los grandes depredadores felinos de estos últimos.

La lógica y buena parte de las investigaciones en ecología dicen que a más biomasa en la base, más cantidad de energía en forma de comida para los de arriba: si hay más pasto en la sabana, habrá más gacelas y ñus, y si hay más gacelas y ñus, habrá más leones. Es decir, el tamaño de la pirámide puede aumentar, pero no cambia su forma. Sin embargo, no es así. La relación no es lineal, sigue en realidad una ley de potencia que es sublineal: a más gacelas y ñus, habrá 0,74 (o 3/4) más de leones. Y se ha comprobado en todos los ecosistemas donde ambos conviven. Desde el secarral del desierto del Kalahari hasta el rico cráter del Ngorongoro, pasando por el delta del Okavango o la reserva Kruger, siempre se repite esa ley de potencia.

"Una ley de potencia es una función matemática simple", dice el investigador de la Universidad McGill (Canadá) y principal autor del estudio, Ian Hatton. En ecología, se asumía que el exponente de esa ley de potencia era 1, lo que significa que cuando se dobla las presas [en número o densidad], también se dobla el de los depredadores. "Sin embargo, hemos comprobado un exponente cercano a los 3/4, lo que es menos que 1", añade el científico canadiense. Esto supone que si aumentan las gacelas, también lo harán los leones pero no en la misma proporción.

Lo que han descubierto Hatton y sus colegas es que esta ratio no es solo cosa de los leones. En el caso de las hienas y sus presas es de 0,74. En el de los tigres del sudeste asiático, también del 0,74. De los lobos de norteamericana, del 0,72... y así hasta una treintena de grandes depredadores y los centenares de especies de las que se alimentan. Tal y como muestran en un artículo publicado en Science, allí donde aumenta la biomasa de presas, la ratio depredador-presas disminuye.

El fenómeno, además, no es exclusivo de los grandes depredadores. Los investigadores repasaron más de 1.000 estudios sobre poblaciones ecológicas, densidad de especies, número de ejemplares, relaciones entre depredadores y presas... En total obtuvieron datos de 2.260 ecosistemas y unas 1.500 áreas geográficas. Hay estudios sobre grandes mamíferos, invertebrados, zooplancton que depreda el fitoplancton, invertebrados y plantas... En la práctica totalidad, a excepción de algunas comunidades de peces y protistas, la relación entre depredadores y presas siempre sigue esa ley de potencia elevado a 3/4.

"Estamos impresionados. Se trata de un patrón asombroso", dice en una nota el investigador de la Universidad de Guelph, Kevin McCanny, coautor del artículo. Sea el ecosistema que sea el observado, la cantidad relativa de biomasa de presas y depredadores puede ser predicha "por una simple función matemática", comenta.

Pero aquí no acaba la relación de la naturaleza con las matemáticas.
El artículo completo en:

El País 

5 de junio de 2014

Los otros afectados por el muro que separa EE.UU. y México


Muro que divide la frontera entre México y Estados Unidos. Foto: AFP/Getty

El muro en la frontera de México y Estados Unidos puede convertirse en un problema medioambiental

El muro que el gobierno de Estados Unidos construyó en su frontera con México busca impedir el paso de personas indocumentadas, pero también detiene a otra clase de migrantes: osos, pumas, reptiles y algunas especies más a las que se limitó el camino por el territorio que habitan hace miles de años.

Incluso en algunos casos, la cerca pone en riesgo la supervivencia en la zona de mamíferos como jaguares y ocelotes, advierten investigadores del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Pero no son los únicos, pues también se encuentran en riesgo osos negros y grises, serpientes, borregos cimarrones, bisontes y coyotes entre otros, le dice a BBC Mundo Gerardo Ceballos, investigador del Instituto.

"Lo que hicieron fue meter una barrera impermeable para toda la fauna terrestre, reptiles, anfibios, mamíferos. Es una zona con muchas especies con una enorme distribución en el norte del continente, y tiene muchas que son endémicas y en peligro de extinción", explica.

"El problema de poner una barda así de impermeable es que corta el flujo genético de muchas especies".

La supervivencia del jaguar

"El problema de poner una barda así de impermeable es que corta el flujo genético de muchas especies"

Gerardo Ceballos, UNAM

El muro que empezó a construirse en 1993 cruza varias zonas consideradas como reservas naturales protegidas, especialmente en las regiones semidesérticas de Sonora, Arizona, Chihuahua, Coahuila y Texas.

Una de éstas es la región conocida como Big Bend-Río Bravo, al noreste de la frontera donde existen al menos 115 especies endémicas y en peligro de extinción, tanto mamíferos como reptiles y anfibios que se concentran en once zonas protegidas.

El primer diagnóstico que se ha hecho de la situación medioambiental en la zona, llamado Evaluación de la Conservación para la Región Big Bend-Río Bravo, establece como prioritario conservar ocho especies de invertebrados, todos los anfibios, seis tipos de reptiles, 27 de aves, 17 clases de mamíferos y otros 16 grupos vegetales.

También advierte de la necesidad de proteger a todos los ambientes acuáticos concentrados en el corredor fluvial del Río Bravo, los arroyos San Carlos y San Antonio, así como los manantiales termales conocidos como Boquillas, todos ubicados en la frontera común entre México y Estados Unidos.

Pero uno de los problemas más graves es el muro, construido con vigas de acero de hasta cuatro metros de altura y al que se añadieron caminos para permitir la vigilancia con vehículos de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos.

Es una cerca imposible de cruzar para especies como osos y jaguares, insiste el especialista. Al limitar su espacio, las posibilidades de sobrevivir se reducen.

"En Estados Unidos, los jaguares se mantienen solamente porque tienen suficientes individuos que se dispersan desde México, y ahora es más difícil tenerlos", señala.

"La fuente de la población está del lado de México, al momento que se la quitas obviamente que se van a acabar extinguiendo".

Libre paso

Bisonte americano

El bisonte americano es una especie en riesgo por el muro fronterizo

Hasta ahora no se conoce el impacto real del muro en la ecología de la zona fronteriza de México y Estados Unidos, aunque las advertencias sobre el riesgo para la fauna terrestre se han hecho desde hace más de una década, reconocen especialistas.

El Instituto de Ecología de la UNAM, por ejemplo, ha planteado que la movilidad de algunas especies se limita con la cerca, lo cual implica un problema no sólo de reproducción sino para conseguir alimentos.

Y es que en algunas partes, la región fronteriza ha sido sobreexplotada en sus reservas de agua y en otros sitios se esparcieron especies no endémicas que han resultado agresivas para el ecosistema.

Una de estas es el jabalí, que no es originario de la zona pero que se ha reproducido por miles en pocos años. Las manadas han consumido las reservas de alimentos de otras especies.

¿Cuál es la solución que sugieren los expertos? Garantizar el libre paso mamíferos y reptiles por la frontera, lo cual puede conseguirse mediante puertas en el muro en los lugares que coincidan con áreas protegidas.

Y también cancelar la cerca en los sitios donde no se ha construido, y en su lugar utilizar métodos más efectivos para vigilar la frontera. En otras palabras, lo que proponen es una especie de reforma migratoria para la fauna mexicana.

Tomado de:

BBC Ciencia

3 de octubre de 2013

La laguna de Conococha (Ancash) y sus bofedales

Huaraz y Recuay, entre otras provincias de Ancash, estuvieron en pie de lucha en diciembre del 2010 con el saldo de un muerto. ¿La razón? Defender las aguas de la Laguna de Conococha de una empresa minera: Centauro. Este tema debe interesarnos a todos los barranquinos, pues el agua que bebemos proviene de los ríos Fortaleza y Pativilca, y el agua de estos ríos proviene, en parte, de la laguna de Conococha y sus bofedales. Veamos el tema con más detalle:

 ¿Qué son los bofedales? 

Los bofedales son humedales (o pantanos) que se encuentran a gran altura, en la cordillera de los Andes, por encima de los 3 800 ms.n.m. Se les conoce como humedales pues, como su nombre lo indica son lugares con permanente humedad. Un humedal es una zona de la superficie terrestre que está temporal ó permanentemente inundada, regulada por factores climáticos y en constante interrelación con los seres vivos que la habitan.

 En los bofedales se acumula aguas provenientes de precipitaciones pluviales (lluvias), deshielo de glaciares y principalmente afloramientos superficiales de aguas subterráneas.

 La laguna de Conococha se encuentra en una zona de bofedales. Los bofedales crean importantes ecosistemas.

 ¿Dónde queda la laguna de Conococha? 

La meseta de Conococha y sus bofedales se encuentran al sur de la ciudad de Huaraz; en el distrito de Cátac, provincia de Recuay, departamento de Ancash. En la meseta de Conococha se encuentra la laguna del mismo nombre y su bofedales. En esta meseta la carretera de divide en dos ramales, un camino va hacía el norte (ciudad de Huaraz) y otro camino va hacía el este (ciudad de Chiquian).

 Laguna de Conococha 

¿Qué animales viven cerca de la laguna de Conococha? 

En la laguna abundan la trucha y el salmón, además de un gran número de batracios. Además en los alrededores de la laguna habitan una veintena de especies de aves, destacando los patos andinos y las parihuanas. Entre los mamíferos encontramos al zorro andino, al venado andino (o taruca), al zorrillo (o añas), la comadreja (conocida como muca) y la vizcacha.

 Laguna Conococha.jpg 

¿Qué es una cabecera de cuenca? 

El principal afluente de la laguna de Conococha es el nevado Tuco, en la cordillera blanca. Toda la zona entre el nevado Tuco y la laguna de Conococha es sumamente importante, por que esta zona es una cabecera de cuenca, es decir en esta zona nacen ríos. Los ríos que nacen en esta zona son los ríos Pativilca y Fortaleza. De la laguna de Conococha nace el río Santa, el río más caudaloso de la costa peruana. 

Los ríos son fuente de vida. Gracias al agua que transportan existen las plantas y animales, así como la existencia humana. Y, obviamente, con la contaminación o desaparición de estos ríos la vida, en todas sus formas, desaparecería. 

Por ello los pobladores de estas zonas se han reunido en múltiples oportunidades para evitar que evitar que una empresa minera, llamada Centauro, se instale en dicha zona y destruya el medio ambiente. Para realizar una lucha organizada dichos pobladores crearon el Frente de Defensa Regional de la Laguna de Conococha, Rió Santa, Río Fortaleza y Río Pativilca. 

El Frente ha iniciado las gestiones, ante el Congreso de la República, a fin de que la cabecera de cuenca de los ríos Santa, Fortaleza y Pativilca sea declarados zona intangible y zona de área natural protegidas por el Estado.  

Tomado de un artículo que 3escribí para Barranca.Pe

17 de septiembre de 2013

Las zonas del planeta de mayor riqueza natural están sin proteger



Expertos del programa World Checklist of Selected Plant Families recolectando ejemplares en Papua Nueva Guinea.

El 67% de las plantas del planeta viven exclusivamente en el 17% de la tierra firme y menos de una sexta parte de ese territorio clave para preservar la biodiversidad está protegido, concluyen unos científicos que se han planteado si son realistas los objetivos marcados en los acuerdos internacionales para la defensa de la naturaleza. El problema, señalan, es que los parques naturales no solo son escasos sino que no siempre coinciden con las zonas que necesitan protección para evitar la pérdida de biodiversidad.

Las islas tropicales y subtropicales, la selva húmeda y los ecosistemas mediterráneos tienen una alta concentración de plantas endémicas. Y cabe esperar que también se concentra en esas zonas un alto porcentaje de las especies aún por descubrir.

En el Mediterráneo y el Caribe hay alta concentración de especies endémicas

Las plantas (y de ellas depende la diversidad de insectos y de otros animales) no están distribuidas al azar por la Tierra. Ciertas áreas, como América Central, las islas del Caribe, el norte de los Andes y determinadas regiones de África y de Asia, tienen concentraciones especialmente altas de especies endémicas, es decir, que no se encuentran en otros lugares, recuerdan los investigadores. Stuart L. Pimm (Universidad Duke, EE UU) y sus colegas, explican en el último número de la revista Science cómo han logrado, mediante modelos de ordenador, identificar las regiones del planeta que pueden contener el mayor número de especies de plantas y correlacionar los resultados con las áreas protegidas. Logran así, “evaluar con mayor precisión la importancia relativa de cada región en relación con la conservación”, añade Lucas N. Joppa, del Centro de Investigación de Microsoft en el Reino Unido. Los investigadores han utilizado en su investigación la base de datos (109.000 especies de plantas) del Real Jardín Botánico Kew, en el Reino Unido, para estimar territorialmente la densidad de especies.

La tasa de extinción está entre 100 y 1000 veces por encima del nivel natural

La Convención Sobre Biodiversidad biológica aspira a lograr la protección del 17% del territorio del planeta. En cuanto a la Estrategia Global para la Protección de las Plantas, estipula la preservación del 60% de las especies. Ambos compromisos internacionales tienen como horizonte 2020. “Lograr ambos objetivos será difícil porque las regiones que albergan la mayoría de las especies tienen solo un poco más de territorio protegido que aquellas con menos especies”, advierten Joppa, Pimm y sus colegas. Además, los esfuerzos de conservación actuales están sesgados hacia territorios en altura, fríos, secos y, en general, alejados de los asentamientos humanos, que no coinciden precisamente con las regiones que necesitan más protección. En concreto, el área protegida de alguna manera en el planeta supone aproximadamente el 13% del total, lo que no estaría demasiado lejos del objetivo del 17%. El problema es que del 17% que contiene el 67% de las especies de plantas, solo tiene algún grado de protección el 14%.

La realidad es que la actual tasa de extinción está entre 100 y 1000 veces por encima del nivel natural (sin contar el impacto de la especie humana).

“También hemos trazado el mapa de dónde se da el mayor número de pájaros, mamíferos y anfibios de tamaño reducido y vemos que son los mismos lugares que nosotros definimos como prioritarios para las plantas, de manera que la protección de los territorios desde el punto de vista de estas, beneficiará igualmente a muchos animales”, argumenta Clinton Jenkins (de la Universidad del Estado de Carolina del Norte, EE UU), otro de los investigadores del equipo.

Fuente:

El País Ciencia

14 de agosto de 2013

Larch Harson: El señor de las algas



Fotos: Theseaweedman.com/C.F:

En las lejanas costas de Maine, lejos del ruido de la civilización, Larch Harson lleva cuarenta años ganándose la vida con un bote de remos. Al otro lado de la bahía de Gouldsboro, mientras dure el buen tiempo, le espera puntualmente por estas fechas su larga cosecha de algas.

     Tal día como hoy se levantará posiblemente después de la medianoche. Arropado por su ayudante Dawn, o por alguno de los voluntarios que se acercan a ayudar y a aprender cada verano, Harson remará, y remará, y remará (el motor lo reserva para las largas travesías), hasta llegar a los rompientes y a los islotes de la bahía, donde irán surgiendo entre las rocas sus preciados tesoros. Con un traje isotérmico de buceo, guantes de goma y un cuchillo bien afilado, Lars apurará la faena hasta llenar al menos dos botes...

    "Durante la última luna llena, el alga alaria salió al descubierto, y ésa es la primera condición", escribe estos días en su apasionante blog, donde es posible seguir cada uno de sus movimientos. "El alga dulse también se deja ver. Dawn y yo subimos a las rocas, y buscamos en las grietas las oscuras y rojas algas dulse, que necesitan sombra para desarrollar sus colores. Entre la espuma vemos la alaria también oscurecida. Pigmentos igual a minerales. ¡Buena salud para cualquiera!".

   
Al cabo de tres o cuatro horas entre los rompientes, cuando el peso de las algas recolectadas empieza ya a hundir la popa de su barca, Lars da por concluida la cosecha y recorre a todo remo los más de cuatro kilómetros de vuelta a tierra firme. Hay que apurarse, y colgar las algas como si fueran ropa vieja. En 48 horas se habrán secado a la perfección, y estarán listas para el empaquetado, con todos sus enzimas y sus propiedades alimenticias.

     Además de la alaria y la dulse, Lars Harson recolecta también algas kelp, y nori, y digitata, y a los no iniciados les recomendará un paquete "variado" para hacer sopas, o uno de "supervivencia" que asegura una "superinmunidad", más alguna que otra receta propia o de su compañera, Nina, que nos invita a contemplar los bosques de Maina y la asombrosa bahía de Gouldsboro desde lo alto de la casa-faro, autoconstruida por el propio Seaweed Man ("El señor de las algas", como popularmente le conocen).

    Los "vegetales" marinos de Larch Harson llegan a toda Norteamérica a través de Maine Seaweed, que funciona también como Agricultura Sostenida por la Comunidad (CSA). La fama de Harson desborda ya las fronteras, pero su sustento sigue siendo esa tupida red que ha ido construyendo con paciencia y sabiduría en la punta noreste de Nueva Inglaterra.


  
Larch Harson es hombre de pocas palabras y mucha acción. Sabemos de sus ancestros nórdicos, de su llegada a Nueva Inglaterra siguiendo la estela de Helen y Scott Nearing, pioneros del movimiento "back to the land" ("vuelta a la tierra"). Acabó echando el ancla en Harborside y ahí sigue al cabo de cuatro décadas, emboscado entre las coníferas de Maine, recluido en invierno y trabajando a destajo desde mayo en estos días cálidos y eternos en los que casi no existe la oscuridad.

      Todos los veranos, su casa se llena de aprendices que quieren saberlo todo sobre el apasionante mundo de las algas. Larch no se entretiene mucho con la teoría.

     ¿A quién hay que explicarle a estas alturas que los "vegetales" marinos son riquísimos en oligoelementos y minerales, sobre todo el yodo? Para reforzar el sistema inmunológico, nada mejor que la kelp o la digitata, que es muy parecida al kombu. La alaria, tenaz y flexible, es ideal para el sistema digestivo y está emparentada con la wakame, insustituible en las sopas del miso. ¿Cómo hacer un sushi sin el alga nori, riquísima en calcio? Y finalmente el alga dulse, que se puede comer cruda y combina como ninguna otra en los salteados de vegetales o en los guisos de pescado.

     Pero ha llegado el momento de ponerse manos a la obra. El propio Larch se levanta sin necesidad de reloj después de la medianoche, tras un sueño corto y reparador, y va preparando los botes a la luz de la luna y mientras despunta el alba. Por delante tiene un duro día de faena que para él tiene algo de práctica espiritual...

    "No vine a estos bosques a convertirme en un recolector de algas. Vine a sentarme y a vaciarme. No voy al huerto para recoger los vegetales. Voy para vaciarme y ser receptivo a las pulsaciones de la plantas. La finalidad del barco no es llevarme a las islas. Lo utilizo como si fuera mi cojín de "zazen", sólo que en vez de respirar canto en voz alta...

     Row, row, row your boat...
     Gently down the stream
     Merrily, merrily, merrily, merrily
     Life is but a dream
     (Rema, rema, rema tu bote
      Gentilmente a favor de la corriente
      Alegremente, alegremente, alegremente, alegremente
      La vida no es más que un sueño)

Fuente:

El Mundo Ciencia

31 de mayo de 2013

La FAO recomienda comer medusas (Si no puedes contra ellas. ¡Cómetelas!)

Mujer nadando con medusas

La población de medusas ha aumentado por la pesca excesiva de sus predadores marinos.

"Si no puedes contra ellas... cómetelas". Esa es la recomendación de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) respecto de las medusas. 

Tal como hizo previamente con los insectos, la FAO recomienda incluir las medusas en la dieta para contrarrestar de alguna forma su proliferación en el mar.

En un informe publicado el jueves, el organismo alerta que la especie gelatinosa se volvió una amenaza para los peces, ya que se alimentan de sus huevos, larvas y crías, además de competir por los crustáceos.

La población de medusas ha aumentado considerablemente, dada la excesiva pesca de sus predadores marinos, por lo que la biodiversidad marina podría pasar de un océano de peces a uno de medusas, según el informe.

Fuente:

BBC Ciencia

14 de febrero de 2013

La biodiversidad evita el colapso de los ecosistemas ante incendios o sequías

Según un estudio que ocupa esta semana la portada de la revista Nature, la biodiversidad vegetal puede favorecer la estabilización de los sistemas ecológicos, y ayuda a evitar el colapso irreversible cuando aparecen perturbaciones como sequías o incendios.

El trabajo sugiere que se debe fomentar la presencia de terrenos con distintas especies vegetales, en lugar de monocultivos, para amortiguar esas posibles perturbaciones repentinas.

“Hemos demostrado los riesgos de la pérdida de biodiversidad”, señala a SINC Andrew MacDougall, que ha liderado el trabajo desde la Universidad de Guelph, en Canadá.

La-biodiversidad-evita-el-colapso-de-los-ecosistemas-ante-incendios-o-sequias_image365_ 

La manipulación humana de las tierras lleva en muchas ocasiones a la homogeneización de los ecosistemas, que puede estabilizar la cosecha, pero elimina el efecto amortiguador que aporta la biodiversidad.

Los autores señalan que el nivel de biodiversidad es crucial para la recuperación de los ecosistemas después de un incendio natural.

La acción homogeneizadora del hombre sobre estos sistemas puede ser intencionada, como en el caso de la supresión de incendios o la sobrepesca, o involuntaria, como es la contaminación antropogénica.

Según MacDougall, “mientras el sistema se mantiene sin sufrir perturbaciones, no se aprecia la consecuencia de la falta de diversidad, pero cuando aparece una perturbación, se revelan esos efectos y el sistema puede colapsar”.

Sin incendios durante un siglo y medio

Los investigadores trabajaron durante una década en una región de diez hectáreas que pertenece a la Organización de la Conservación de la Naturaleza de Canadá, una zona con robles donde se han evitado los incendios durante 150 años.

El autor apunta que otros trabajos previos se habían hecho en terrenos artificiales, mientras que este “se desarrolló en un sistema natural, demostrando la validez de las investigaciones anteriores aplicadas a las características del mundo real”.

El equipo quemó selectivamente distintas parcelas para comparar áreas de con una sola especie y otras zonas que combinaban varias.

Los resultados revelaron que las primeras, aparentemente estables, fueron después invadidas por árboles, mientras que las áreas con mayor biodiversidad resistieron a la invasión.

Además, la diversidad afectó también a la intensidad del fuego, que fue mayor en las zonas con una sola especie vegetal, donde se acumula mayor cantidad de combustible.

MacDougall concluye que el nivel de biodiversidad es crucial para la recuperación de los ecosistemas después de un incendio natural, aunque matiza que es posible que incendios más intensos que los de esta investigación pudieran sobrepasar la capacidad amortiguadora de la biodiversidad.

Referencia bibliográfica:

A. S. MacDougall, K. S. McCann, G. Gellner, R. Turkington. “Diversity loss with persistent human disturbance increases vulnerability to ecosystem collapse”. Nature. Vol. 494 | Febrero 2012. doi:10.1038/nature11869

Fuente:

Solo Ciencia

20 de diciembre de 2012

Insectos invasivos amenazan la Antártica


Visitantes en la Antártica

El número de personas que visita la Antártica está facilitando la llegada de nuevas especies.

Una especie invasiva de mosquito podría alterar drásticamente ecosistemas que han estado aislados por millones de años en la Antártica, de acuerdo con una nueva investigación.

Los mosquitos pueden liberar grandes volúmenes de nutrientes en los suelos, lo que cambiaría la forma en que las especies originarias han vivido y evolucionado, según el trabajo del British Antartic Survey, dado a conocer el encuentro de la Sociedad Británica de Ecología este martes.

El equipo añadió que la especie, una variedad conocida como Eretmoptera murphyi, está bien equipada para prosperar en condiciones extremas.

"En términos de su función, su trabajo es mover la basura. Es decir, ayudan a descomponer cosas en el suelo. La densidad de población en el área en que han sido introducidas es responsable de mover más basura que la comunidad que ya se encontraba ahí", dijo el investigador Peter Convey, por el British Antartic Survey.

Esto podría significar una alteración significativa en la forma en que funciona el ecosistema, explicó.

Peligro de extinción

En declaraciones a la BBC antes de su presentación, Convey advirtió que el riesgo principal es el de desplazamiento o extinción de especies únicas que ya existían en esa parte de la Antártica.

El caso del mosquito E murphyi es sólo parte de un problema mayor de especies invasoras en la Antártica.

El especialista dijo que, en un proyecto separado, se había estudiado la evolución del pequeño insecto.

"Su lugar de origen es la subAntártica en sur de Georgia, donde ha estado por varias decenas de millones de años. La zona se erige sobre una placa tectónica que se ha estado alejando de Sudamérica por 30 0 40 millones de años. La península Antártica es otra placa tectónica similar, y hay elementos comunes (...) pero cada una tiene su propia biodiversidad", explicó.

"Si transfieres cosas entre ellas, también incorporas nuevas funciones al ecosistema".

Riesgo mayor

El problema de la introducción de un número mayor de especies invasoras en las regiones antes aisladas de la Antártica se está incrementado.

Según el equipo británico, cerca de 5.000 miembros de la comunidad científica y 30.000 turistas visitan la zona cada año.

"El principal riesgo en estos momentos es que la gente se llena las botas de lodo. Dos días después estás en las islas Orkney, el lodo cae de las botas, y (especies atrapadas en él) quedan en capacidad de colonizar el área", indicó.

"Al día siguiente -abundó- el barco llega a la isla Elefante, que está en la punta de la península Antártica. Veinticuatro horas después estás en medio de la península. Hay el peligro potencial de transportar cosas simplemente caminando de un lado a otro".

La especie de mosquito que ocupó la exposición del científico tiene la habilidad de sobrevivir en las diversas condiciones de toda la península, por lo cual puede tener un impacto amplio y duradero".

"Si no somos cuidadosos con la forma en que nos movemos, podemos convertirnos en un vector de transporte muy importante", sentenció.

Fuente:

El Mundo Ciencia

Contenido relacionado