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2 de abril de 2019

Cambio climático: cómo nuestro cerebro nos paraliza ante el calentamiento global (y cómo burlarlo)


El resultado del aumento de la temperatura global es un clima más extremo, con más sequías e inundaciones. 
 
Sabemos que el cambio climático es una realidad. 

También sabemos que es el resultado del aumento de las emisiones de carbono causado por actividades humanas como la degradación de la tierra y la quema de combustibles fósiles. 

Y sabemos que es urgente tomar medidas.

Un informe reciente de expertos internacionales advierte que es probable que la temperatura global aumente 1,5°C en tan solo 11 años. 

Si es así, habrá "mayores riesgos para la salud, los medios de vida, la seguridad alimentaria, el suministro de agua, la seguridad humana y el crecimiento económico". 

Los expertos también aseguran que el aumento de la temperatura ya alteró profundamente los sistemas humanos y naturales. 

El resultado es un clima más extremo, la fusión de los casquetes polares, el aumento del nivel del mar, sequías, inundaciones y pérdida de biodiversidad.

Pero toda esa información no fue suficiente para cambiar nuestros comportamientos lo suficiente como para detener el cambio climático. 

Y eso se debe en gran parte a nuestra propia evolución. Los comportamientos que en el pasado nos ayudaron a sobrevivir ahora nos perjudican.

Sin embargo, hay que recordar una cosa. Si bien ninguna otra especie evolucionó tanto como para crear un problema tan grande, también es verdad que ninguna otra especie evolucionó con unas capacidades tan extraordinarias para resolverlo.

La gestión de la información
 
Carecemos de la voluntad colectiva para abordar el cambio climático debido a la forma en que nuestros cerebros evolucionaron en los últimos dos millones de años.

"A los humanos nos cuesta muchísimo comprender los cambios a largo plazo", dice el psicólogo político Conor Seyle, director de investigación de One Earth Future Foundation, una incubadora de programas dedicada a fomentar la paz.

"Evolucionamos para concentrarnos en las amenazas inmediatas. Sobreestimamos las amenazas que son menos probables de materializarse pero más fáciles de recordar, como el terrorismo, y subestimamos las amenazas más complejas, como el cambio climático", añade.

En las primeras fases de la existencia humana nos enfrentamos a una avalancha de desafíos diarios para nuestra supervivencia y capacidad de reproducción, desde depredadores hasta desastres naturales. 

Pero gestionar demasiada información puede confundir al cerebro, lo que nos lleva a la inacción o a malas decisiones que nos pueden poner en peligro.

Por eso nuestros cerebros evolucionaron para filtrar información rápidamente y centrarse en lo que es más esencial para nuestra supervivencia y reproducción.

Esta evolución aseguró nuestra capacidad de reproducción y supervivencia ahorrando tiempo y energía a nuestros cerebros a la hora de gestionar vastas cantidades de información.

Qué son los sesgos cognitivos

Estas mismas funciones evolutivas se vuelven menos útiles en la época moderna y provocan errores en la toma racional de decisiones. Es lo que se conoce como sesgos cognitivos. 

"Los sesgos cognitivos que aseguraron nuestra supervivencia inicial hacen que sea difícil abordar los complejos desafíos a largo plazo que ahora amenazan nuestra existencia, como el cambio climático", dice Seyle.

Los psicólogos han identificado más de 150 sesgos cognitivos compartidos por todos. De estos, algunos son particularmente importantes para explicar por qué carecemos de la voluntad de actuar en relación con el cambio climático.
  • Descuento hiperbólico. Se trata de nuestra percepción de que el presente es más importante que el futuro. Durante la evolución era más ventajoso centrarse en lo que podía matarnos o comernos inmediatamente, no más tarde. 
  • La falta de preocupación por las generaciones futuras. Si bien entendemos lo que hay que hacer para parar el cambio climático, nos cuesta pensar que los sacrificios necesarios para las generaciones futuras valen la pena.
  • El efecto espectador. Tendemos a creer que ya se ocupará de las crisis otra persona. Cuanto más grande es el grupo, más fuerte se vuelve este sesgo.
  • La falacia del costo hundido. Estamos predispuestos a mantener nuestro rumbo incluso frente a resultados negativos. Cuanto más tiempo, energía o recursos hemos invertido en este rumbo, más probabilidades tenemos de mantenerlo, incluso si ya no parece óptimo. Esto ayuda a explicar, por ejemplo, la dependencia de los combustibles fósiles.
Estos sesgos cognitivos evolucionaron por una buena razón, pero ahora limitan nuestra capacidad para responder a lo que podría ser la crisis más grande que la humanidad haya creado.

Capacitados para revertir la situación

La buena noticia es que nuestra evolución biológica también nos dotó de las capacidades para enfrentarnos al cambio climático.

En comparación con otros animales, podemos decir que somos únicos a la hora de recordar eventos pasados y anticipar escenarios futuros.

Individualmente a menudo actuamos según estos planes, cuando por ejemplo invertimos en cuentas para la jubilación.

Desafortunadamente, esta capacidad de planificación de cara al futuro desaparece cuando se requiere una acción colectiva a gran escala, como es el caso del cambio climático. 

Y cuanto más grande es el grupo, más difícil se vuelve. ¿Recuerdas el efecto espectador?
Pero, en grupos pequeños, la cosa cambia.

Lea el artículo completo en: BBC Mundo

3 de febrero de 2019

2019 empezó con ola de ‘climas extremosʼ en Perú y el mundo

Balance. La Organización Meteorológica Mundial emitió su informe de los eventos: frío polar en EEUU, calor intenso en Australia y altas temperaturas en el norte de Perú y lluvias en el sur muestran el fenómeno climático "de alto impacto" que vivimos.

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El frío extremo en América del Norte (principalmente Estados Unidos y parte de Canadá), el calor récord en determinadas zonas del Perú y los incendios forestales en países como Australia, las altas temperaturas y las lluvias en algunas naciones de América del Sur (dentro de ellos, en nuestro país), y las fuertes nevadas en los Alpes y el Himalaya, todos son eventos que marcan los primeros 30 días del año.

El inicio del 2019 se ha caracterizado por "climas de alto impacto en muchas partes del mundo", describe la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de las Naciones Unidas (ONU) en su último reporte, y que incluye también al Perú dentro de este análisis.

EEUU congelado

Gran parte de América del Norte se ha visto afectada por la llegada de una ola de frío ártico que ha llevado a varias zonas de Estados Unidos y Canadá a temperaturas de 32 grados bajo cero. Por esta razón, en estos días hizo "más frío en el noreste de Estados Unidos que en Alaska, e incluso más que en la Antártida", según un reporte de la agencia EFE.

El evento dejó imágenes imborrables. En un barrio de Minnesota, unos vecinos colgaron videos en las redes sociales de jeans congelados en sus jardines, los pantalones se mantenían en pie, duros por el congelamiento. En Washington, miles de sin techo se colocaron en la calle pegados a las alcantarillas por donde sale el calor del metro. En Canadá, el miércoles a las 07.00 horas, en la ciudad de Winnipeg, la temperatura fue de -39,8 °C debajo de los -35,5 °C de Resolute, situada en las cercanías al Polo Norte.

El motivo fue el "vórtice polar", área con un cinturón de vientos que rodea los polos norte y sur de la Tierra. Allí, el flujo de aire, en sentido oeste, ayuda a mantener el aire más frío cerca a los polos, pero el problema surgió cuando ese flujo se debilitó por un calentamiento repentino de la estratósfera y masas de aire frío fueron hacia el sur. Eso afectó amplias zonas de Estados Unidos, partes de Europa y Asia.

Chicago fue una de las ciudades más afectadas. En Minnesota, el factor de enfriamiento del viento hizo bajar las temperaturas a -53.9 °C el 30 de enero, señala la OMM.

Los fallecidos por esta ola de frío sumaron 21 personas, además de cientos de casos de hipotermia. "El clima frío en el este (de EEUU) ciertamente no refuta el cambio climático, por el contrario, anima a seguir investigando al respecto", ha dicho el secretario general de OMM, Petteri Taalas, agregando que "lo que sucede en los polos no se queda solo en ellos, sino que influye en las condiciones climáticas en latitudes más bajas, donde viven cientos de millones de personas".

Perú: del frío al calor

El sur del Perú ha experimentado, desde inicios del año, granizadas, nevadas y fuertes lluvias. Producto de ello ya se están registrando deslizamientos y huaicos en Apurímac, Cusco, Huancavelica, Puno, Ayacucho.

Las localidades más afectadas por este clima de condiciones frías han sido las ubicadas sobre los 3 mil metros sobre el nivel del mar. "Somos uno de los países más vulnerables a la variabilidad del cambio climático en el mundo", afirma Grinia Ávalos, ingeniera meteoróloga del Senamhi y representante de esta entidad ante el Enfen (Estudio Nacional del Fenómeno El Niño).
 
"El factor clima va a ser un aspecto relevante de primera mano para las autoridades que deseen gobernar territorios en el Perú. Están obligados a considerar este aspecto al momento de gestionar sus acciones para asegurar el bienestar de la población", afirma.

Ávalos explica que en las últimas semanas la costa norte y central ha experimentado temperaturas altas y el panorama seguirá así en los próximos días. ¿Qué las generó?

"La disminución de los vientos fríos del sur. Estos vientos son un sistema que refresca la zona ecuatorial, es parte del balance térmico en el continente. Al no haber esta ventilación, la superficie del mar se calienta y eso genera temperaturas altas. Además, estamos bajo el contexto de otra anomalía climática como es el fenómeno El Niño que, aunque débil, genera de igual manera un calentamiento adicional en la temperatura superficial del mar", informa.

Lima ha registrado 30 °C de temperatura y en Piura, los termómetros han alcanzado los 39 °C por el momento.

Según la especialista, estos niveles de calor ya se han presentado en años anteriores como en 1998 o 2017.

Lea el artículo completo en: La República (Perú)

¡Bienvenidos a la era de los extremos climáticos!

El calentamiento global está aumentando la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos.

Uno de los incendios provocados por la sequía y la ola de calor que castiga varias zonas de Australia.

La ciencia y Hollywood por fin se han puesto de acuerdo: la realidad empieza a parecerse a las películas de catástrofes. Las extremas temperaturas por la parte alta y baja del termómetro sufridas en diversas partes del planeta forman parte de la variabilidad propia del tiempo, pero la inmensa mayoría de los estudios científicos señalan que esta polarización climática irá en aumento a medida que avance el siglo a causa del cambio climático. Y la vida, de humanos y demás seres vivos, será más difícil.

"El mes de enero ha estado marcado por un enorme impacto del tiempo en distintas partes del mundo, incluyendo un frío peligroso y extremo en América del Norte, récord de calor e incendios en Australia, altas temperaturas y lluvias intensas en partes de América del Sur y grandes nevadas en los Alpes y el Himalaya". Es una copia literal de una nota de prensa del pasado viernes de la Organización Meteorológica Mundial.

Bastan algunos detalles. EE UU está soportando esta semana las temperaturas más bajas registradas, con -48,9º, y los gélidos vientos rebajaron la sensación térmica una decena de grados más. Mientras, en Port Augusta, en el sur de Australia, superaron los 49º y en la templada Nueva Zelanda tuvieron varias noches tropicales la semana pasada. En Hochfilzen, en el Tirol austríaco, se acumularon 4,5 metros de nieve en los primeros 15 días de enero, algo que sucede cada 100 años. Días después, en el extremo oriental del Mediterráneo, un frente frío castigó con fuertes nevadas los campos de refugiados sirios. Y el 26 de enero, Santiago de Chile alcanzaba por primera vez desde que hay registros los 38,3º. Parece el argumento de la película apocalíptica The Day After Tomorrow (estrenada en España en 2004 como El día de mañana).

Instituciones tan prestigiosas como las Academias de Ciencias de EE UU (NAS) o el Consejo Europeo de Academias de Ciencia no solo han proyectado un aumento de la frecuencia e intensidad de diferentes fenómenos meteorológicos, también los han vinculado con el cambio climático. Un informe de la organización europea publicado el año pasado muestra que, mientras los eventos geofísicos como erupciones volcánicas, terremotos o tsunamis apenas han aumentado desde 1980, los episodios de sequías e incendios se han más que doblado o las inundaciones y las crecidas se han cuadruplicado.

Lea el artículo completo en: El País (España)
 

29 de enero de 2019

El café podría ser la siguiente víctima del calentamiento global

El proceso de secado de los granos de café en Etiopía. Más de la mitad de las especies está en riesgo de desaparecer de su hábitat natural debido al cambio climático y la deforestación. 

Aaron Davis, un botánico del Reino Unido, se ha dedicado treinta años a caminar por bosques y granjas para registrar el destino de una planta: el café.

Davis ha registrado cómo el calentamiento del planeta está haciendo más difícil el cultivo del café en regiones donde tradicionalmente se produce la planta, entre ellas Etiopía, el lugar de origen del grano más popular del mundo: arábica. Davis ha mapeado los lugares para el cultivo del café en el futuro: en esencia, tierra adentro, donde hace más frío. Ha ido en busca de variedades extrañas en zonas silvestres.

Actualmente, en la que tal vez sea su búsqueda más descorazonadora, Davis ha encontrado que el café silvestre, las decenas de variedades que se daban debajo de las copas de los árboles en al menos tres continentes, está en riesgo de desaparecer para siempre. Entre las 124 especies de café que hay en el mundo, Davis y su equipo de científicos han llegado a la conclusión de que el 60 por ciento está en peligro de extinción en su hábitat natural. El cambio climático y la deforestación son los culpables.

Tiene importancia porque esas variedades silvestres podrían ser cruciales para la supervivencia del café en la era del calentamiento global. En esas plantas podrían estar los genes que necesitan los científicos para desarrollar nuevas variedades que puedan crecer en un planeta más caliente y más seco.

Davis aseguró que a final de cuentas esas plantas silvestres de café son vitales para los millones de agricultores que viven del grano, sin mencionar a las muchas más personas que dependen de la cafeína para comenzar sus días (Davis se limita a “una taza de café muy bueno” al día).

“Hay una amplia gama de rasgos que tienen un buen potencial para enfrentar problemas específicos en el futuro, ya sea tolerancia a la sequía o resistencia a las enfermedades”, comentó Davis durante una llamada telefónica que respondió desde el Real Jardín Botánico ubicado en el suburbio londinense de Kew, donde es investigador sénior. “Si perdemos esas plantas de café, disminuyen nuestras opciones”.

Davis y sus coautores publicaron sus hallazgos el 16 de enero en dos artículos, en Science Advances y Global Change Biology.

De las 124 especies silvestres que se conocen, la mayoría no se cultiva ni se consume. Dos excepciones son la arábica, la cual se ha cultivado durante cientos de años en África oriental, y la robusta, la cual pasó de su estado silvestre a ser uno de los productos básicos más importantes en los últimos cien años. Los agricultores de café ya enfrentan una presión cada vez mayor por parte de las sequías, las enfermedades y los caprichos de los precios de los productos básicos. Para atacar esos riesgos, se requiere acceso a la riqueza genética de las variedades silvestres.

Lea el artículo completo en; NYT en español
 

20 de diciembre de 2018

El cambio climático amenaza los árboles de Navidad en Alemania

Hasta a una de las especies más típicas del invierno le afectan los fenómenos climáticos extremos que vemos en todo el mundo. Los abetos están en peligro. 


Llega la Navidad y todos se aprestan a elegir un árbol para decorar su salón con motivo de estas fiestas. El agudo frío del invierno ha llegado y las pesadas olas de calor del verano parecen ya muy lejanas en el tiempo. Pero su huella se nota en las plantaciones alemanas de árboles de Navidad.

En el estado federado de Renania del Norte-Westfalia, se han perdido un 30% de las cosechas de este tipo de árboles este año, como un millón de abetos. De acuerdo con Bertram Leder, del departamento forestal de Renania del Norte-Westfalia, hay muchos más en riesgo. "La razón por la que están muriendo los árboles es el complejo efecto de las tormentas, el calor, la sequía, la falta de precipitaciones y las especies de insectos que amenazan a estos árboles”, explicó.

Cuando los árboles están estresados por la sequía, sus mecanismos de defensa naturales fallan. Eso además del daño directo que sufre cualquier planta por la falta de agua. Las plantas toman agua del suelo a partir del proceso conocido como ósmosis. Cuando el suelo está seco, tiene que hacer un esfuerzo mucho mayor para extraer el agua. Llevado al extremo, esto hace que los conductos que transportan el agua se rompan y se forme una burbuja de aire que impida a la planta obtener los nutrientes que necesita del suelo.

Las nuevas plantaciones de algunas especies de árboles de Navidad que se instalaron en Renania del Norte-Westfalia han sufrido especialmente, ya que las plantas jóvenes lo tenían especialmente difíciles para extraer agua del suelo.

Pero no eran las únicas.

Ciencia contra el deterioro medioambiental

El cambio climático implica que las sequías se están volviendo más frecuentes e intensas, golpeando a cosechas de todo tipo en todo el mundo. Uno de los problemas que tienen los agricultores es que no pueden ver el daño sufrido por los pequeños capitales que recorren el interior de la planta, por lo que a menudo gastan enormes recursos en especímenes que ya están condenados a una lenta muerte.

"Es muy difícil saber cuándo un árbol va a morir, hasta que muere”, explica Tim Brodibb, profesor de fisiología de las plantas de la Universidad de Tasmania, en Australia. Lo que está intentando con su equipo ahora es tratar de identificar el punto en el que diferentes especies, como el árbol de Navidad, pero también el maíz, mueren.

Saber eso podría ayudar a responder rápidamente en casos de sequía. "Dado que el clima está cambiando rápidamente, es algo que necesitamos con urgencia”, agrega el científico. Eberhard Hennecke, un experto en árboles de Navidad de Renania del Norte-Westfalia, se inclina por adquirir árboles esbeltos con hojas bien verdes y frescas y que hayan alcanzado una altura de entre 1,5 y 2 metros.

A su juicio, dado que por ahora han sido las especies más jóvenes las golpeadas por los fenómenos climáticos extremos, la oferta de árboles de Navidad no se va a ver afectada por ahora, lo cual deberían mantener los precios tal y como están.

 Fuente: DW en español

14 de noviembre de 2018

Iniciativa financiera ecológica de niño arequipeño José Quisocala gana Premio Climático Infantil en Suecia

Obtuvo galardón Children’s Climate Prize 2018.


La iniciativa Eco-Banco o Banco Cooperativo del Estudiante, del niño arequipeño José Adolfo Quisocala Condori, ganó el premio Children’s Climate Prize 2018, conferido por Telge Energy, en reconocimiento a su proyecto, que constituye un ejemplo de emprendimiento ambiental en base a la educación e inclusión financiera para el desarrollo sostenible.

A sus cortos 13 años de edad, José Quisocala se ha convertido en un líder promotor del desarrollo social, económico y ambiental de los estudiantes del Perú, a través de actividades de educación e inclusión financiera para niños y jóvenes, con el propósito de enfrentar la pobreza y formar ciudadanía ambiental.

“Somos una organización estudiantil sin fines de lucro, creada con el propósito de promover desarrollo y bienestar para los estudiantes peruanos a través del modelo cooperativo. Por eso creamos un banco para niños y jóvenes, a quienes también les enseñamos de manera práctica y vivencial cómo funciona el sistema financiero, y hemos creado productos financieros propios para los niños y los jóvenes”, manifestó el galardonado estudiante, quien expresó su inmensa alegría por esta distinción internacional.

“En nuestro Banco, el dinero para todas las operaciones financieras es el residuo sólido, y nuestros clientes principales son los escolares”, anotó el visionario emprendedor, quien puso en marcha su proyecto hace más de cuatro años, cuando estudiaba en Primaria.

Quisocala Condori explicó que en el Eco-Banco, los niños reciben una cuenta de ahorro con tarjeta de débito, utilizan cajeros automáticos, realizan pagos en establecimientos comerciales y utilizan la red financiera creada para hacer sus operaciones financieras.

Destacó que su iniciativa tiene para los jóvenes, principalmente para las mujeres, un programa de formación empresarial juvenil llamado "Construyendo un Sueño", en donde se les enseña a construir su iniciativa empresarial y se les enseña a elaborar su Plan de Negocio. “Los mejores planes de negocio son financiados por nuestro Banco”, subrayó.
Aquí pódemos ver a los finalistas, todos con muy buenas propuestas: 



Aquí podemos ver el video oficial, del peruano ganador: 



“Formamos ciudadanía ambiental, responsable y participativa, haciendo del residuo sólido nuestra moneda para todas las operaciones de nuestra entidad financiera estudiantil”, remarcó.

El distinguido emprendedor infantil arequipeño sostuvo que su iniciativa busca también erradicar el trabajo infantil y reducir el desempleo juvenil.

“Queremos evitar que los niños y los jóvenes se queden algún día sin alimentarse o que abandonen el colegio por falta de dinero de sus padres. Buscamos también reducir el desempleo juvenil y hacer del ahorro la herramienta fundamental de lucha contra la pobreza”, enfatizó.

Este no es el primer reconocimiento que cosecha Quisocala Condori, estudiante de la institución educativa Luis H. Bouroncle de Arequipa. En 2013 quedó finalista del Concurso Internacional de Inclusión Financiera para niños y jóvenes de Estambul (Turquía).  De igual modo, ganó el premio internacional Financial Youth Finance Landscape del 2014, otorgado por Unicef y la CYFI en Nueva York.
En setiembre de 2012, el Ministerio del Ambiente le confirió un reconocimiento en el VII Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental. 

Fuentes:


29 de octubre de 2018

Glaciar tropical Quelccaya, el más grande del mundo, desaparecería antes de 10 años

La superficie cubierta por hielo en el Perú ha disminuido 20% desde 1970.


El glaciar Quelccaya, cuyos 5,500 metros sobre el nivel del mar y 44 kilómetros cuadrados de extensión de su casquete en la cordillera Vilcanota (Cusco) lo convierten en el glaciar tropical más grande del mundo, está por reducirse a la mitad este año y desaparecería antes de 10 años, de acuerdo con el seguimiento de sus registros. 

Así lo advirtió José Macharé Ordóñez, PhD en ciencias de la Tierra y especialista en cambio climático de la Sociedad Geológica del Perú, tras indicar que la cordillera Vilcanota es la base para el desarrollo agrícola, consumo doméstico y generación de energía eléctrica en la zona oriental del Cusco.

Tras evaluaciones en los últimos 30 años, se ha podido establecer que el retroceso del glaciar era de seis metros en promedio anual durante los primeros 15 años en Qori Kalis, su lengua glaciar principal; mientras que en los últimos 15 ha pasado a 60 metros por año y sólo el último año retrocedió 150 metros, mostrando así un calentamiento del clima sin precedentes, explicó.

El Quelccaya es de los pocos glaciares que puede contar cómo ha sido el clima del Cusco y de América del Sur en los últimos 1,500 años, y sobre la base de ello los geocientíficos predicen cómo va a evolucionar el clima. 

Indicó que glaciares de la cordillera Blanca como el Broggi o el Yanamarey muestran retrocesos de más de 700 y 500 metros en los últimos 60 años. En general, la superficie cubierta por hielo en Perú ha disminuido 20 por ciento desde 1970, sostuvo.

Agua y glaciares

No obstante, Macharé descartó que "nos vayamos a quedar sin agua porque los glaciares se derriten".

Señaló que las precipitaciones líquidas (lluvia) o sólidas (nieve) son parte del ciclo del agua, que no va a desaparecer. Éstas se registran en lugares donde las temperaturas son menores de cero grados, alimentando a los glaciares, y si son superiores a los cero grados los glaciares se van derritiendo en su frente.

“Lo que sucede actualmente es que el derretimiento es mucho mayor que su alimentación, pero siempre va a haber alimentación. En realidad, el principal problema de abastecimiento de agua es por el crecimiento poblacional”, agregó el geocientífico.

De acuerdo con Macharé, las investigaciones indican que durante las glaciaciones la temperatura promedio de la Tierra era entre 5 y 10 grados menor que la actual.

“Ahora estamos en un período cálido, pero nos dirigimos a tiempos más cálidos de lo que corresponde a la curva normal de calentamiento hasta empezar una nueva glaciación. Esto es causado por varios factores que el hombre altera."


Esta información se desprende de las últimas investigaciones sobre el retroceso de los glaciares en el país, que serán presentadas en el Simposio de Cambio Climático, que forma parte del XV Congreso Peruano de Geología.

Su decimoquinta edición se realizará, por primera vez, en la Ciudad Imperial. La cita es del 27 de setiembre al 1 de octubre próximo.


Entre los especialistas internacionales que disertarán se encuentran David Enfield (National Oceanic & Atmospheric Administration, NOAA, EEUU), Donald Rodbell (Union College, Nueva York), Luc Ortlieb (Institut de Recherche pour Developpement, IRD, Francia) y Pedro Tapia (Universidad Peruana Cayetano Heredia).

Al final del simposio se presentarán conclusiones y recomendaciones para la prevención y adaptación al cambio climático.

Durante el cónclave científico se presentarán los resultados de investigaciones sobre varios temas de las geociencias: riesgos geológicos, vulcanismo, recursos naturales como agua subterránea, minerales, gas e hidrocarburos, patrimonio natural y cultural, paleontología, biodiversidad, entre otras.


El congreso peruano de geología es uno de los pocos eventos científicos del país que logra reunir en promedio a más de 1,000 participantes vinculados a las geociencias. Es organizado cada dos años por la Sociedad Geológica del Perú.

Fuente: Andina Noticias 

9 de octubre de 2018

Cambio climático: 5 cosas que puedes hacer para evitar el calentamiento global

Estos son algunos de los cambios cotidianos que puedes hacer en este momento para ayudar a evitar una "catástrofe" como resultado del calentamiento global.

1. Utilizar el transporte público

Caminar o andar en bicicleta o usar el transporte público, en lugar del carro reducirá las emisiones de carbono.

Y, también, te mantendrá en forma.

"Podemos elegir la forma en que nos movemos en las ciudades y, si no tienes acceso al transporte público, asegúrate de elegir políticos que ofrezcan opciones para eso", afirma Debra Roberts, copresidenta del IPCC.

Si es absolutamente necesario, usa un vehículo eléctrico y elije el tren en lugar del avión para tus viajes.

Da un paso más allá cancelando tus viaje de negocios y utilizando, en cambio, las videoconferencias.

2. Ahorra energía

Pon la ropa húmeda al sol en lugar de utilizar secadoras y trata de ahorrar al máximo electricidad. 

Usa temperaturas más altas para enfriar las habitaciones o más bajas para calentarlas.

Aísla el techo de tu casa para evitar la pérdida de calor durante los inviernos.

Apaga y desenchufa tus aparatos electrodomésticos cuando no estén en uso.

Y la próxima vez que salgas a comprar un equipo, asegúrate de verificar que haga un uso eficiente de la energía. 

También puedes adoptar una fuente de energía renovable para algunas de las necesidades de tu hogar, como los calentadores solares de agua.

3. Trata de consumir menos carne

La producción de carne roja lleva a un número significativamente mayor de emisiones de gases de efecto invernadero que la de pollo, frutas, verduras y cereales.

En la cumbre del clima de París, 119 naciones se comprometieron a reducir las emisiones agrícolas en este sentido, sin embargo, no hubo ninguna indicación de cómo hacerlo.

Tú, en cambio, puedes contribuir a ello.

Come menos carne y trata de consumir más verduras y frutas.

Si esto te parece demasiado, considera tener al menos un día sin carne cada semana.

También vale la pena reducir el consumo de productos lácteos ya que conllevan emisiones de efecto invernadero como resultado de la producción y el transporte.

Opta por comprar más alimentos de temporada de origen local (¡y tira menos basura!).

4. Reducir y reutilizar... incluso el agua

Nos han hablado de los beneficios del reciclaje una y otra vez a lo largo de nuestras vidas.
Pero lo cierto es que el transporte y procesamiento de los materiales para el reciclaje también conlleva la emisión de dióxido de carbono.

Lo mismo ocurre con el agua.

"Una alternativa es la recolección de agua de lluvia", asegura Aromar Revi.

5. Informar y educar a los demás

Entre todos podemos logarlo: reunirnos con nuestros vecinos para compartir alternativas y educarnos mutuamente en cómo establecer una vida comunitaria sostenible es también un paso importante.

Crea "redes compartidas" que puedan ayudar a agrupar recursos, como cortadoras de césped o herramientas de jardín, y lograr así un nivel de vida más ecológico.

"Todos estos cambios, cuando son practicados todos los días por miles de millones de personas, permitirán un desarrollo sostenible casi sin impacto en su bienestar", considera Revi

Por eso, si reduces los desechos que tiras y tratas de reutilizar los materiales que ya usaste, puedes marcar un cambio. 

Tomado de:

BBC Mundo  

8 de octubre de 2018

Por qué 2030 es la fecha límite de la humanidad para evitar una catástrofe global


La extinción total de los arrecifes de coral, diez millones de personas más expuestas a inundaciones, cada vez menos zonas aptas para el cultivo de cereales...

Una diferencia de solo medio grado de temperatura tendría consecuencias devastadoras para nuestro planeta, por lo que cada vez es más urgente limitar el aumento de la temperatura global a un máximo de 1,5 grados centígrados, advirtió este lunes el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU (IPCC).

Y el tiempo para actuar se nos está acabando, se asegura en el último informe del IPCC, el que ha sido descrito como "un último llamado" para salvar a la Tierra de una inminente catástrofe.

De hecho, según el reporte, actualmente vamos camino a un aumento de 3 °C, muy por encima del máximo de 2 °C contemplado por los Acuerdos de París sobre cambio climático.

Un máximo que, según los científicos, parece además cada vez menos deseable. 

Para el corresponsal de temas ambientales de la BBC, Matt McGrath, la de este lunes es la advertencia más comprehensiva hasta la fecha de los riesgos del aumento de las temperaturas globales.

"A los científicos probablemente les hubiera gustado escribir en letras mayúsculas 'ACTÚEN YA, IDIOTAS', pero necesitaban decirlo con hechos y números", dijo por su parte Kaisa Kosonen, de la ONG Greenpeace, quien estuvo de observadora en las negociaciones que precedieron a la publicación del reporte.

"Y eso fue lo que hicieron", dijo del informe, titulado "Calentamiento global de 1,5 grados centígrados".

Una diferencia crucial

El estudio, que se basa en más de 6.000 referencias científicas, explica los efectos que tendría un incremento de temperaturas del 1,5 y los compara con los de una subida de 2 grados.

Ambas temperaturas están mencionadas en los Acuerdos de París, en el que la mayor parte de países del planeta se comprometieron a "mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2 °C con respecto a los niveles preindustriales, y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento de la temperatura a 1,5 °C". 

Y es que, hasta ahora, se pensaba que al mantener el calentamiento por debajo de 2 grados este siglo se podrían manejar los cambios que sufrirá el planeta. 

Pero según el nuevo informe, ir más allá de los 1,5 grados es poner en riesgo la habitabilidad de la Tierra.

"Limitar el calentamiento a 1,5 grados conlleva muchos beneficios en comparación con limitarlo a 2 grados. Esto reduciría el impacto del cambio climático de maneras muy importantes", explicó el profesor Jim Skea, copresidente del IPCC.

Pero, según el IPCC, este límite podría superarse en tan sólo 12 años.

Consecuencias devastadoras

El IPCC proyecta que un aumento de la temperatura global de 2 grados acabaría con todos los arrecifes de coral

Mientras que un incremento de 1,5 los reducirá entre un 70% y un 90%, dos grados los extinguirían casi por completo.

Otra diferencia importante es que el nivel del mar aumentaría 10 centímetros más al pasar de 1,5 a 2 grados. Puede parecer poco, pero esta diferencia implica que diez millones de personas más estarían expuestas a inundaciones. 

También tendría un impacto significativo en la temperatura y acidez del océano, y en la capacidad de cultivar cultivos como el arroz, el maíz y el trigo.

Y el IPCC afirma que limitar el calentamiento a 1,5 frente a los 2 grados supondría reducir el número de personas expuestas a los riesgos climáticos y la pobreza en varios cientos de millones. 

También limitará la prevalencia de enfermedades como el dengue y la malaria.

Por lo pronto, las emisiones de gases de efecto invernadero ya han elevado aproximadamente un grado centígrado la temperatura global respecto a los niveles preindustriales. 

"Ya estamos en la zona de peligro", explica Kaisa Kosonen, de Greenpeace.

"Ambos polos se están derritiendo a un ritmo acelerado; árboles antiguos que han estado allí durante cientos de años están muriendo repentinamente y acabamos de tener un verano en que gran parte del mundo estaba en llamas".

¿Qué se puede hacer a nivel individual?

Y el reporte también incluye medidas que se pueden tomar a nivel individual.
Estas incluyen:
  • Comprar menos carne, leche, queso y mantequilla y más alimentos de temporada producidos localmente (además de desperdiciar menos comida).
  • Conducir automóviles eléctricos y caminar o usar la bicicleta para desplazamientos cortos
  • Tomar trenes y buses en lugar de aviones
  • Recurrir a videoconferencias en lugar de viajar por razones de trabajo
  • Secar la ropa al sol en lugar de utilizar secadoras
  • Aislar mejor las casas para reducir la dependencia de calefacción y/o acondicionadores de aire
  • Exigir una baja huella de carbono en todos los productos de consumo
"Uno puede creer que no puede controlar el uso que se la da a la tierra, pero uno sí puede decidir qué come y eso determina el uso de la tierra", explicó la Dra. Debra Roberts, la otra copresidente del IPCC.

"Podemos elegir como nos movilizamos dentro de las ciudades, garantizar que elegimos a gobernantes que le apuestan al transporte público", ejemplificó Roberts.


El artículo completo  aquí: 

BBC: 2030, fecha límite para la humanidad

Más información en;:

CNÑ: 2030, año de la catástrofe climática

FayerWayer: en el 2040 habrán menos alimentos para la humanidad

El País: debemois tomar medidas drásticas contra el cambio climático

1 de octubre de 2018

Insectos, ¿la comida del futuro?


Los comen más de 2.000 millones de personas en el 80% de los países del mundo. Pero no, no se trata de los menús de ninguna conocida cadena de hamburgueserías. Si añadimos que su consumo ha formado parte de nuestra dieta durante miles de años, queda claro que hablamos de otro tipo de alimento. Y a pesar de su larga historia, en las sociedades occidentales hemos prescindido de una fuente de nutrientes que podría ser la solución del futuro de la alimentación; siempre que seamos capaces de dejar de lado nuestra aversión a comer bichos.

Antes de mediados de este siglo, la Tierra contará con más de 9.000 millones de bocas humanas que alimentar. Y no es sencillo que la producción de alimentos pueda crecer al mismo ritmo. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 26% de la superficie seca del planeta se dedica a pastos para el ganado, y un 33% de las tierras cultivables producen cosechas para la ganadería. Esta actividad es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y prescindir de más bosques para abrir espacios a la agricultura aumentaría el problema del cambio climático.

Con nuestro sistema actual, los números no cuadran. Pero hoy son muchos quienes piensan que es posible salir de esta difícil encrucijada sin renunciar al alimento de origen animal; se trata simplemente de variar el menú de especies que comemos. En occidente ya estamos acostumbrados al consumo de artrópodos, pero sólo acuáticos, como cangrejos o langostas. En cambio, hasta 3.000 grupos étnicos de Latinoamérica, África, Asia y Oceanía incluyen los insectos como parte de su dieta.

La Universidad holandesa de Wageningen mantiene una lista que recoge 2.111 especies comestibles de insectos y arácnidos, sobre todo escarabajos, orugas, hormigas, abejas, avispas, saltamontes, langostas y grillos, pero también moscas, arañas y cucarachas. En la exaltación de las virtudes nutritivas de estos animalitos ha desempeñado un papel crucial la FAO, que lleva años promoviendo la entomofagia como solución a la inseguridad alimentaria.

El artículo completo en: Materia

17 de septiembre de 2018

Junín: el Huaytapallana perdió más del 68% de superficie glaciar

Último informe del Instituto Nacional de Investigación en Glaciares y Ecosistemas de Montaña indica que la cordillera del Huaytapallana ha perdido el 68.52% de superficie glaciar y puede desaparecer el 2040.


La superficie glaciar de los nevados de la cordillera del Huaytapallana desaparece en proporción de 0.9 km cuadrados por año y en los últimos 5 ha tenido una acelerada desglaciación.

En el primer informe realizado, entre el periodo 1970-1989, la cobertura glaciar ascendía los 68.08 km cuadrados. Para el informe de 1995-1997, la masa glaciar había disminuido a 37.57 km cuadrados, para el 2003-2014 era de 26.40 Km2. Actualmente la superficie solo abarca 21.42 Km cuadrados, por lo cual se pronostica que los nevados de esta cordillera desaparecerán para el 2040.
 
Para el Ingeniero Alberto Villalobos de Senhami Junín, estas cifras pueden resultar engañosas, pues actualmente las entidades no realizan el cálculo del volumen de la masa glaciar. “Puede ser que la superficie no disminuya de forma alarmante, y que desde fotos aéreas luzca normal, sin embargo, no se podrá determinar la exactitud con la que se está perdiendo la masa glaciar hasta que se haga el cálculo del volumen”, sostuvo.

El principal factor que contribuye a la desglaciación es el carbono negro. Por ello el informe recomienda el monitoreo de la presencia de carbono negro en el nevado Huaytapallana al estar cerca de Huancayo donde hay gran presencia de contaminación atmosférica, al igual que por la zona oriental donde se registran incendios forestales.

El nevado Huaytapallana provee de agua a la cuenca del rio Shullcas, importante fuente de agua para la población de Huancayo. El Huaytapallana ahora perteneciente al Área Conservación Natural, donde existen 704 lagunas y 2 nevados importantes: el Murudayo y Lazopata.

Por el momento, los estudiantes de la UNCP, miembros del Instituto Geofisico del Perú y la Universidad de Ohio, realizan estudios en esta parte.

Fuente: La República (Perú)
 

21 de agosto de 2018

El efecto dominó que puede convertir a la Tierra en un invernadero de forma irreversible

Puede parecer el título de una película de ciencia ficción de bajo presupuesto, pero para los científicos que estudian el planeta Tierra, el "efecto invernadero" es un concepto mortalmente serio.
Los investigadores creen que no estamos lejos de cruzar un umbral, en los siglos venideros, que conducirá a temperaturas calientes y un altísimo nivel del mar.

Incluso si los países logran cumplir con sus metas de reducción de CO2, todavía podríamos avanzar hacia ese "camino irreversible".

Un reciente estudio muestra qué podría suceder si las temperaturas globales aumentan 2 ºC.

Un equipo internacional de investigadores del clima, escribiendo en la revista Asuntos de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS, de sus siglas en inglés), de Estados Unidos, dice que el calentamiento esperado en las próximas décadas podría convertir algunas de las fuerzas de la naturaleza -que nos protegen en la actualidad- en nuestras enemigas.

Cada año, los bosques, los océanos y los suelos de la Tierra absorben alrededor de 4.500 millones de toneladas de carbono que, de otro modo, terminarían en nuestra atmósfera y aumentarían las temperaturas.

Pero a medida que se experimenta el calentamiento global, estos sumideros de carbono podrían convertirse en fuentes de carbono y empeorar de manera significativa los problemas del cambio climático.

Entonces, ya sea el permafrost -la capa del suelo permanentemente congelado, como la tundra- en las latitudes septentrionales -que ahora contiene millones de toneladas de gases que se calientan-, o la selva amazónica, el temor es que cuanto más nos acercamos a los dos grados de calentamiento por encima de los niveles preindustriales, mayores son las posibilidades de que nuestros hoy aliados acaben arrojando más carbono del que absorben en la actualidad.

En 2015, los gobiernos del mundo se comprometieron a mantener los aumentos de temperatura muy por debajo de los dos grados y a esforzarse por conservarlos por debajo de 1,5. Según los autores, si su análisis es correcto, los planes actuales para reducir las emisiones de carbono pueden no ser suficientes.

"Cuando alcancemos los dos grados de calentamiento, podemos estar en un punto donde le entregamos el mecanismo de control al mismo planeta Tierra", dijo a la BBC el profesor Johan Rockström, coautor del informe y perteneciente al Centro de Resiliencia de Estocolmo.

"Nosotros somos los que tenemos el control ahora, pero una vez que pasamos los dos grados, vemos que el sistema de la Tierra pasa de ser un amigo a un enemigo. Entregamos por completo nuestro destino a un sistema del planeta, que comienza a perder el equilibrio".

En la actualidad, las temperaturas globales han aumentado cerca de un grado por encima de los niveles preindustriales y están aumentando alrededor de 0,17 ºC por década.
En su nuevo estudio, los autores analizaron diez sistemas naturales, que denominan "procesos de retroalimentación".

En este momento, estos ayudan a la humanidad a evitar los peores impactos del carbono y los aumentos de temperatura. Entre ellos se cuentan los bosques, el hielo marino del Ártico e hidratos de metano en el fondo del océano.

La preocupación es que si uno de estos sistemas se inclina y comienza a empujar grandes cantidades de CO2 a la atmósfera, el resto podría seguirlo, como una fila de fichas de dominó.

Y, ¿qué es el efecto invernadero? En resumen, no es bueno.

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1 de junio de 2018

Nuevo récord en la medición de CO2

El Observatorio de Izaña, en Tenerife, registra de nuevo la máxima concentración de dióxido de carbono en la atmósfera de la Tierra.


Hace por lo menos 800.000 años que no se acumulaba tal cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera del planeta Tierra. Aunque la cifra no diga gran cosa, las 413,9 partes por millón (ppm) registradas el 7 de abril en la estación de Izaña, junto al Teide, son una medición récord, otra más, para ese observatorio puntero. Récord de acumulación del mayor responsable del efecto invernadero y por tanto, del calentamiento del planeta. Esos 413,9 ppm también son la advertencia de lo que le estamos haciendo al planeta, alterando de forma irreversible sus ciclos naturales; saturando el aire con gases de efecto invernadero; provocando que ya estemos sufriendo un calentamiento global, con 400 meses seguidos por encima de la media histórica.

Esa medición histórica es una noticia triste, pero alguien tiene que hacerla. “Me fastidia tener que anunciar otro récord, es desagradable tener que dar malas noticias, pero las tengo que dar. La ciudadanía se merece que la informemos de este crecimiento incesante”, lamenta Emilio Cuevas-Agulló, director del Centro de Investigación Atmosférica de Izaña. Cuevas (Santa Cruz de Tenerife, 1961) llegó en el año 1990 a esta estación meteorológica, cuando se medía un máximo de 360 ppm, y entonces ni se imaginaba lo que depararía el futuro: “Aunque conozcas la física que hay detrás, no lo esperas. Y yo creo que no queremos esperarlo porque esto a nosotros nos desagrada”. En aquella época la curva de acumulación de CO2 en la atmósfera iba hacia arriba, pero todavía fluctuaba. 

“Ahora es clarísimo”, dice mientras señala con el dedo la gráfica, “la curva se está acelerando”. “No solo aumenta sino que aumenta cada vez a mayor ritmo, eso es lo que está ocurriendo. A nosotros, a mí personalmente, me agobia un montón ver esta curva. Me produce desazón, tristeza”, asegura.

Durante los últimos 800.000 años y hasta la Revolución Industrial, el CO2 fluctuó entre unos 180 y 280 ppm dependiendo de las épocas gélidas o los períodos cálidos interglaciales. Sin embargo, hoy la tasa de aumento de hoy en día es más de 100 veces más rápida que el aumento que se dio cuando terminó la última glaciación.

Cuevas señala en su ordenador el récord global de dióxido de carbono en la atmósfera.
La nota completa en:

El País (España)

23 de mayo de 2018

El calentamiento global está alterando las corrientes oceánicas y las consecuencias serán aterradoras


Nos adentramos en terreno desconocido con esto, reconocen los científicos, porque se trata de un cambio de tal magnitud que aunque podemos predecir que no será agradable, es difícil saber exactamente lo que va a pasar.

Ese cambio es la alteración de las corrientes oceánicas que mueven el agua y con ello distribuyen por todo nuestro planeta el calor y la humedad que dan forma al clima. Si las corrientes cambian o se detienen... Bueno, desde luego no será un cambio suave y tranquilo, de eso podemos estar seguros.

Científicos de la Universidad de Southhampton llevan una temporada mirando con preocupación a la circulación de retorno meridional atlántica (AMOC), una de las principales implicadas en el movimiento de las aguas oceánicas a nivel global, y lo que han visto, publicado en la revista Nature, es más que preocupante.

El artículo completo en:

Xakata Ciencia

9 de mayo de 2018

Un arca de Noé para las papas peruanas

Los agricultores peruanos enviarán semillas de 1.500 variedades de papas a la "Bóveda del fin del mundo" para salvaguardar el futuro del tubérculo.


Las papas, el cultivo no cereal más importante del mundo, han sido parte de la dieta humana desde hace unos 8.000 años. Pero las especies originarias del altiplano sudamericano están ahora en riesgo.

Las muestras serán guardadas en la "cápsula del tiempo" construida en el interior de una montaña en el ártico noruego que busca servir de búnker para los cultivos y protegerlos de desastres naturales y de la acción del hombre.

"La cultura peruana de la papa está bajo amenaza. El trabajo que empieza ahora garantizará la disposición de una increíble variedad de papas para el futuro", dijo Alejandro Argumedo, un científico que trabaja en el proyecto.

Parque de la Papa de Cusco

Las muestras peruanas que están siendo enviadas a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard en Noruega provienen del Parque de la Papa de Cusco.

La región andina es el lugar de procedencia de más de 4.000 variedades de papas. La colección del parque peruano ha atraído a agricultores de todo el mundo en búsqueda de características como resistencia a las plagas, sabores o propiedades nutricionales.
Sin embargo, el parque de Cusco se enfrenta a un futuro incierto pues los cambios en el clima del área podrían llevar a afectar a un sistema de cultivo tan dependiente de las condiciones atmosféricas.

"El cambio climático hará que no puedan garantizarse los métodos tradicionales de mantenimiento de la colección", explicó Lino Mamani, dirigente del colectivo de los "guardianes de la papa".

"Enviar las semillas nos ayudará a tener un respaldo para nuestra valiosa colección. La bóveda fue hecha para la comunidad global y nosotros vamos a usarla".

El artículo completo en:

BBC Mundo