Latest Posts:

Mostrando las entradas con la etiqueta edafologia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta edafologia. Mostrar todas las entradas

8 de enero de 2013

¿Cómo predecir la próxima inundación?

Agua

La pregunta que se hace la mayoría de la gente cuando se avecinan tormentas e inundaciones es una que los científicos difícilmente pueden responder: ¿qué tan grave va a ser?

La realidad es que responder a preguntas como por qué cae la lluvia, dónde, cuándo y cómo penetra en el suelo o se desparrama en las calles, continúa siendo un reto para la ciencia.

Lograr predecir tormentas podría evitar grandes tragedias, la destrucción de hogares y la pérdida de miles de vidas.

Una de las iniciativas que han surgido con ese fin es un método de investigación que involucra a científicos desafiando las turbulencias y volando en el corazón de las tormentas - la única manera de medir lo que está sucediendo en su interior y transmitirlo en los modelos de previsión.

Vuelos de este tipo están planificados para este año en el suroeste de Inglaterra, en el Reino Unido, donde las violentas tormentas han causado múltiples catástrofes en los últimos años.

Dentro de las nubes

"Lograr predecir tormentas podría evitar grandes tragedias, la destrucción de hogares y la pérdida de miles de vidas"
Uno de los líderes de la investigación es el profesor Geraint Vaughan, de la Universidad de Manchester, quien afirma que por más buenos que sean los modelos de previsión "no podemos escapar al hecho de que la atmósfera es caótica".

Una posible solución es que los centros meteorológicos creen conjuntos de modelos con diferentes variables - grupos de simulaciones computarizadas para ver si coinciden los pronósticos.

De acuerdo con el profesor Vaughan: "A veces los conjuntos son muy similares (y distintos modelos de centros meteorológicos diferentes coinciden) - y en ese caso se puede hacer un pronóstico con mayor confianza y precisión.

"En otras ocasiones los conjuntos discrepan y la confianza es mucho menor”.

"Saber cómo construir e interpretar un conjunto es algo que se sigue investigando en profundidad, pero en principio se trata de un gran paso en la lucha contra la incertidumbre meteorológica."

Poder realizar un pronóstico preciso con varias semanas de anticipación usando este método es casi imposible – hay demasiados factores involucrados.

Previsiones de agua

Por el momento, la mejor opción es tratar de identificar los grandes cambios en curso – como la retirada del hielo marino en el Ártico o el ciclo de calentamiento del Océano Pacífico, resultando en fenómenos como El Niño y La Niña.

La comprensión de su impacto podría ayudar a predecir el clima de la temporada que viene.

Pero más allá de predecir las tormentas ¿podemos prever su impacto?

Uno de los proyectos previstos para finales de este año es el primero de una serie de "perspectivas hidrológicas" para el Reino Unido - pronósticos de las condiciones del agua con un mes de antelación.

Hombres en balsa por inundaciones

Los nuevos métodos buscan tomar en cuenta más variables para mejorar la predicción.

El proyecto se está preparando con datos de todas las estaciones de lluvia del país, junto con las lecturas de 1300 medidores fluviales del Reino Unido, e información sobre la humedad del suelo.

Según el profesor Alan Jenkins, del centro de ecología e hidrología (CEH por sus siglas en inglés), en Wallingford, Oxfordshire, al sureste de Inglaterra, se trata de un primer intento de darle a los interesados lo que han estado pidiendo - una guía de las condiciones del agua que se avecina"

"Obviamente seguimos con muchas incertidumbres, pero esperamos que nos ayude a estar más alertas ante posibles desastres”.

"Como con cualquier modelo, nos podemos preguntar si realmente es mejor que nada. No lo sabremos hasta que lo hayamos puesto en práctica".
Saturación del suelo

Un factor clave que está faltando en la previsión de inundaciones es el nivel de saturación del suelo.

Las estimaciones actuales son producidas mediante el análisis de una serie de variables como la lluvia, la temperatura y la evaporación.

Como solución, científicos en el Reino Unido buscan implementar una red de investigación con indicadores de humedad – entre 50 y 100 dispositivos en todo el país que transmitan datos a tiempo real sobre la cantidad de humedad en el suelo.

La red se asemeja a una de mayores proporciones en Estados Unidos, y en el caso del Reino Unido, tendrá un costo aproximado de £10 millones (alrededor de US$13 millones )
"No podemos escapar al hecho de que la atmósfera es caótica"
Professor Geraint Vaughan

La lógica detrás es que cualquier previsión sería mucho más precisa si los modelos informáticos incluyeran no solo las precipitaciones y el flujo del río, sino también el nivel de saturación del suelo.

Los dispositivos son rayos cósmicos para investigar la humedad - instrumentos pequeños que se colocan aproximadamente 2 metros por encima del suelo - que miden la intensidad de los neutrones.

La física básica describe cómo la actividad de neutrones se correlaciona con el agua y cada instrumento podría cubrir un área de aproximadamente un kilómetro cuadrado, con una profundidad de unos 50 cm.
El profesor Jenkins estima que si el proyecto se aprueba, la capacidad de alerta por inundaciones mejoraría en "varias horas".

"Poder prevenir inundaciones con 2-4 horas de anticipación puede hacer una gran diferencia - se pueden recolectar una gran cantidad de sacos de arena en ese tiempo".

Nada de esto va a poder evitar las críticas dirigidas a las autoridades cuando realizan previsiones equivocadas - pero es el inicio un largo y doloroso camino para tratar de hacerlo bien.

Es un tema de suma importancia.

Vidas, hogares, negocios, viajes - hay mucho en juego.


Fuente:

BBC Ciencia

20 de octubre de 2011

El suelo de los polos es tan biodiverso como el de los trópicos

La diversidad de vida en los suelos es extraordinaria tanto en los bosques tropicales como en el Ártico. Foto: CRISTINA PEDRAZZINI/SPL

Los animales microscópicos que viven en el suelo son tan diversos en los bosques tropicales de Costa Rica como en las regiones secas de Kenia o los bosques de Alaska, según investigadores en Estados Unidos.

Los científicos suponían hasta ahora que la riqueza de especies bajo la superficie era mayor en los trópicos, pero un nuevo estudio muestra por primera vez que el mundo subterráneo responde a parámetros sorprendentes.

"De la misma manera que alguien que va al tropico busca saber cuántas especies de aves existen, durante mucho tiempo se ha intentado determinar cuántos organismos viven en un puñado de tierra", dijo a BBC Mundo Diana Wall, de la Universidad Estatal de Colorado y una de las autoras del estudio, que fue publicado en la revista de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, Proceedings of the National Academy of Sciences.

"Gracias a nuevas técnicas moleculares pudimos encontrar una enorme cantidad de organismos, que además es única de cada sitio. Nos sorprendió, por ejemplo, que cuando examinanos el suelo del Ártico y lo comparamos con el suelo en Sudamérica hallamos más de 1300 tipos diferentes de animales, muchos desconocidos para la ciencia. Y hay muchos más. Así que no solo los trópicos tienen abundancia de vida animal en los suelos".

Los investigadores encontraron que cada sitio tenía un ecosistema único con una extraordinaria diversidad de especies, a diferencia de lo que se pensaba hasta ahora: que a diferencia de lo que ocurre en la superficie, los animales en el suelo eran bastante similares de un lugar a otro.

"En promedio, el 96% de los animales que identificamos se encontraban sólo en ese sitio, o sea, eran endémicos de ese lugar, lo que indica que tienen una distribución restringida", explicó Wall.

Técnicas moleculares

Animales que viven en los suelos Foto gentileza Diana Wall, Universidad Estatal de Coloradot

La riqueza de vida en los suelos debe llevar a repensar los esfuerzos de conservación, según los autores del estudio.

Los científicos tomaron muestras de 11 sitios en el planeta, incluyendo un bosque tropical en La Selva, Costa Rica, una región árida en Kenia, bosques de Nueva Zelanda, bosques de tundra y boreales en Alaska y Suecia, la Estación Biológica Los Amigos, en Perú, y la Estación Río Mayo en Argentina.

"Los animales que viven en los suelos ven un hábitat muy diferente al que vemos en la superficie. Ellos perciben un hábitat del tamaño de partículas de suelo y materia orgánica. Si nosotros fuéramos animales microscópicos que viven en el suelo el cambio más sutil en salinidad, por ejemplo, sería como un cambio de clima radical de Kansas a Miami. Esas diferencias de salinidad hacen que su hogar sea único", dijo Wall a BBC Mundo.

Los investigadores analizaron las muestras de suelos con nuevas técnicas moleculares que permiten analizar el ADN de distintos organismos.

"De la misma forma que en el caso de los seres humanos se toma una muestra de saliva y se analiza y amplifica su ADN, lo que nosotros hacemos es tomar muestras del suelo y amplificar todo el ADN. Cada ser tiene una identidad diferente".

"Miramos la secuencias, cómo están alineados sus genes, y los comparamos con los datos en bancos de genes y podemos decir, esto es un ácaro, o un microartrópodo, un nemátodo o una cochinilla de humedad".

Wall señala que un estudio similar hace dos décadas habría requerido la participación de "25 expertos por cada grupo taxonómico".

"Los suelos son muy valiosos"

Ed Ayres y Diana Wall analizando el suelo en Kenia Foto gentileza Diana Wall, Universidad Estatal de ColoradoridaduGEKia

Los investigadores Ed Ayres y Diana Wall toman muestras de suelo en Kenia.

El estudio tiene importantes implicaciones para los esfuerzos de conservación, según sus autores.

"Abre todo un nuevo campo para nosotros. Si preservamos los trópicos pero no prestamos atención al suelo y lo dejamos fuera de los esfuerzos de conservación, estamos excluyendo muchas especies que habrían podido ser beneficiosas para los seres humanos en el futuro. De ahora en adelante deberemos considerar con cuidado cómo restaurar suelos", señaló Wall.

Para la científica de la Universidad Estatal de Colorado, el estudio de los suelos es cautivante.

"Siempre me fascinó la pregunta de por qué hay tantas especies de animales en los suelos, cuando uno los mira al microscopio son intrincados, tienen formas y tamaños diferentes, son animales extraordinarios".

"La gente solía reirse de mí y me preguntaba por qué siempre jugaba con tierra. Cuando niños siempre tenemos las manos en la tierra, buscamos hormigas y termitas, pero cuando crecemos solemos olvidarnos del suelo. En mi caso la fascinación siempre continuó".

Wall espera que el estudio también lleve al público en general a ver los suelos de una manera completamente diferente.

"Me gustaría que la gente vea que los suelos son muy valiosos. Ayudan en la descomposición de la materia orgánica, de ramas y hojas que mueren, ayudan a que los nutrientes vuelvan a las plantas, nos dan nuestro alimento, plantas, muchos animales dependen de termitas y gusanos. Además, los suelos ayudan a limpiar el agua que consumimos y a fertliizar la tierra", dijo Wall a BBC Mundo.

"El suelo es como un nuevo océano que aguarda ser descubierto".

Fuente:

BBC Ciencia

13 de septiembre de 2011

Medir la erosión natural de los terrenos de la Tierra, ¿un reto imposible?

Conocer la tasa natural normal de erosión en un lugar es muy importante en casos como por ejemplo cuando se necesita comprobar si una zona está siendo erosionada de manera grave a causa de las actividades humanas desarrolladas en ella.

Desde mediados de la década de 1980, las mediciones de berilio-10, un raro isótopo radiactivo que aparece en el cuarzo bombardeado con rayos cósmicos hasta pocos metros bajo la superficie terrestre, han mejorado mucho la capacidad de los geólogos para estimar las tasas de erosión. Pero estas mediciones experimentales han sido realizadas a escala local o regional, y usando una amplia variedad de métodos, constantes de cálculo y correcciones. Las comparaciones entre zonas climáticas y entre tipos de rocas han resultado difíciles, no permitiendo obtener una perspectiva global.

Ahora, los geólogos Paul Bierman y Eric Portenga, de la Universidad de Vermont, Estados Unidos, han usado estos datos dispares correspondientes a 20 años, recopilados en 1599 mediciones de 87 sitios de todas partes del mundo, y los han reprocesado con un solo y actualizado método.

Su trabajo proporciona la primera imagen amplia y estandarizada de las tasas de erosión geológica prehumanas.

A partir de este trabajo, será posible medir con fiabilidad las tasas antropogénicas de erosión de terrenos. Estas mediciones no son meramente de interés científico; resultarán vitales para ayudar a sostener a los nueve mil millones de personas que se prevé que vivan en la Tierra a mediados de siglo, ya que la conservación de las cualidades que hacen a un terreno apto para la agricultura pasa también por evitar su erosión excesiva. Y lo mismo sucede con los terrenos que sustentan masas de agua aprovechables para el consumo humano.

Fuente:

Solo Ciencia

20 de agosto de 2011

Descubren planta que absorbe arsénico en tierras altamente contaminadas


En el mundo existen diferentes plantas que logran limpiar zonas contaminadas. Son conocidas como fitorremediadoras, por su capacidad de absorber, acumular y/o tolerar altas concentraciones de metales pesados, compuestos orgánicos y radioactivos. Un grupo de investigadores de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, encabezados por del Dr. Óscar Díaz, descubrió una especie chilena fitorremediadora que actúa contra el arsénico: el Lupinus microcarpus.

Desde 1997, un grupo de investigadores de la Usach, liderados por el Dr. Óscar Díaz, lleva adelante una línea de investigación sobre la ingesta de arsénico en poblaciones de la Región de Antofagasta. El equipo pudo determinar los elevados niveles de arsénico que se presentaban, tanto en los alimentos como en el agua. Algo no menor, ya que se trata de un elemento tóxico que puede causar graves efectos en la salud, como irritación del estómago, disminución en la producción de glóbulos rojos y blancos, cambios en la piel, e irritación de los pulmones, e incluso cáncer.

Después de obtener los primeros resultados, una de las medidas tomadas por el grupo, en conjunto con Codelco, fue solucionar el problema del agua mediante la instalación de una Planta de Abatimiento de Arsénico. “La pregunta era cómo arreglábamos el problema de los alimentos, porque estábamos hablando de una producción local agrícola que afectaba a alrededor de trece productos”, precisa el Dr. Díaz, sobre la principal motivación para iniciar un reciente estudio con plantas autóctonas de la Región y saber si alguna actuaba como fitorremediadora.

Trabajaron con tres especies: Pluchea absinthioides, Atriplex atacamensis y Lupinus microcarpus. Esta última, fue la que mejor respondió al objetivo de la investigación porque tiene la particularidad de absorber el arsénico del suelo, acumulándolo en sus hojas para, posteriormente, devolverle nitrógeno a la tierra.

Actualmente, la apuesta es fomentar que el Lupinus se plante en la zona destinada a cultivos para que limpie y reduzca los niveles de arsénico. El investigador Usach plantea que la utilización de esta metodología en los suelos del norte, podría generar ganancias para la agricultura de la zona.

Fuente:

El Ciudadano (Chile)

14 de agosto de 2011

Cronopsicología: lo que pasa cuando no sabes el tiempo que pasa


¿Qué pasa cuando no sabemos qué hora es? ¿Y cuando no sabemos si es de día o de noche? Un hombre lo comprobó encerrándose una buena temporada bajo la tierra.

La cronopsicología es una nueva disciplina científica orientada a estudiar las relaciones entre el tiempo y la mente. Gran parte del trabajo en esta área está dedicado a los ritmos circadianos, el trabajo por turnos y el síndrome de desfase horario o jet lag. El paso del tiempo está marcado por los acontecimientos, su secuencia, duración y contenido. La percepción del mismo es hoy campo de controversia entre psicólogos y neurólogos.

En 1952, el espeleólogo y geólogo francés Michel Siffre se metió bajo tierra durante dos meses para seguir el movimiento de un glaciar a través de una caverna subterránea de hielo. Y ya que estaba pensó: “voy a hacer un pequeño experimento científico.

Dicho y eso, acabó realizando un experimento único en el ámbito de la psicología del tiempo. Sin reloj alguno ni tampoco la luz del sol a la vista, Siffre dependía totalmente de su reloj biológico para decidir cuándo despertarse o cuándo echar una cabezada.

El único vínculo de Siffre con el mundo exterior era un teléfono que le permitía un contacto directo con un grupo de investigadores en la superficie. Siffre llamaba a su equipo cada vez que se iba a dormir y cuando despertaba, y cada tanto durante sus horas de vigilia. En ningún momento sus colegas en la superficie le daban una indicación del tiempo real. Privado de luz natural durante sesenta días en su pequeña tienda de nailon a 115 metros de profundidad, las llamadas telefónicas de Siffre demostraron que su capacidad para calcular el tiempo estaba radicalmente distorsionada.

Siffre estaba tan perdido sobre la hora que era o el tiempo que transcurría que, hacia el final del experimento, llegaba a llamar por teléfono convencido de que había pasado sólo una hora desde su llamada previa, cuando en realidad habían transcurrido varias.

Cuando fue traído nuevamente a la superficie después de dos meses, Siffre estaba seguro de que el experimento había terminado antes de lo previsto y que apenas estaba en su día trigésimo cuarto. El experimento proporcionó una llamativa ilustración de cómo la luz diurna ayuda a nuestro reloj interno a mantener un horario preciso.

Siffre le cogió el gustillo a lo de encerrarse en cuevas para estudiar el cuerpo humano, y lo estuvo haciendo los años siguientes en diferentes contextos. La última vez que se encerró, amparado con las últimas tecnologías, fue el 30 de noviembre de 1999, cuando Siffre ya contaba con 60 años. Permaneció en la cueva de Clamouse. Todos los indicadores de salud fueron seguidos directamente desde la superficie a través de un sistema informático. Abandonó la cueva el 14 de febrero del 2000, y sobre la experiencia, Siffre dijo en una entrevista:

Cuando uno está rodeado por la noche, con tan sólo una bombilla de luz, la memoria no captura el momento. Se le olvida. Después de uno o dos días, uno no recuerda lo que ha hecho un día antes. Además de eso todo es totalmente negro. Es como un largo día interminable.

A continuación podéis ver un vídeo del mismo Siffre en su estancia en la cueva de Clamouse:





Tomado de:

Xakata Ciencia

4 de agosto de 2011

Las sabanas, los paisajes habituales de la evolución humana

Especial: Planeta Tierra

Las sabanas africanas prevalecieron en la mayoría de los lugares del este de África, donde los ancestros del ser humano y sus parientes simios evolucionaron durante los últimos seis millones de años. Así lo confirma en la revista Nature un equipo internacional de científicos que ha desarrollado un nuevo método de análisis para cuantificar la superficie vegetal.

Sabana del este de África en la Reserva Nacional de Samburu en Kenia. Imagen: Thure Cerling / Universidad de Utah (EE UU).

Un grupo de científicos estadounidenses, australianos, y keniatas ha utilizado isótopos de suelo antiguo para medir la superficie de árboles prehistóricos y la sombra en el pasado geológico, y ha determinado que las sabanas cubiertas de pasto y salpicadas de árboles estuvieron presentes en la mayoría de los lugares del este de África desde hace seis millones de años.

“Existieron hábitats abiertos en los entornos del este de África donde se han encontrado algunos de los primeros fósiles humanos de los últimos millones de años”, afirma Thure Cerling, autor principal del estudio e profesor de geología, geofísica y biología en la Universidad de Utah (EE UU).

Según el geoquímico, “donde hay restos de ancestros humanos, existen indicios de hábitats abiertos mucho más parecidos a las sabanas que a los bosques”.

El estudio, que se publica esta semana en Nature, ha permitido desarrollar un método que ha correlacionado ratios de isótopos de carbono en 3.000 muestras de suelo con fotografías por satélite de superficies de árboles y vegetación en 75 ubicaciones tropicales de todo el mundo (la mitad en África).

Las localizaciones representaban cualquier medio: desde el bosque cerrado hasta el pasto abierto, lo que permitió a los científicos determinar el porcentaje de superficie de árboles y de arbusto frondoso de hace millones de años.

Esta nueva forma de cuantificar el grado de apertura de los paisajes tropicales es el primer método “que realmente cuantifica la superficie de canopea, que es la base para clasificar algo como sabana”, afirma el investigador.

Abundancia de pastos abiertos

Según Cerling, aunque las sabanas del este de África se hicieron más extensas en los últimos dos millones de años, y los ancestros humanos y sus parientes pasaron épocas en estrechos “bosques en galería” paralelos a los corredores fluviales, el nuevo método demuestra que los pastos y las dehesas han prevalecido durante más de seis millones de años en la cuna de la humanidad, con una superficie de árboles de un 40% aproximadamente en la mayoría de las ubicaciones.

Para el equipo de investigación, durante los últimos 7,4 millones de años, en la superficie forestal el 75% eran arboledas cerradas y el 5% o menos pastos abiertos. Pero importantes áreas con superficie forestal por debajo del 40% (arboledas y pastos de sabana) han estado constantemente presentes.

La investigación ha permitido demostrar que más del 70% de las ubicaciones analizadas presentaba menos del 40% de superficie forestal, lo que indica que se trataba de dehesa arbolada o pasto. Menos del 1% de las muestras indicaron ubicaciones donde la superficie arbolada superara el 70%.

“Por tanto, los bosques ‘cerrados’ (más del 80% de superficie forestal) representan una fracción muy reducida de los entornos representados por estos paleosuelos”, detalla Cerling.

Espacios abiertos durante el bipedalismo

A esto se añade el que los fósiles de los primeros humanos y de sus ancestros y parientes extinguidos se han encontrado en entornos abiertos y arbolados del este de África. Los Ardipithecus, por ejemplo, que vivieron hace 4,3 millones de años en bosques según sus descubridores, presentaban un pequeño componente de pastos y otras plantas en su dieta.

“El hecho de que incluyeran pasto significa que se adentraban en la sabana, a menos que estuvieran degustando comida para llevar”, añade Cerling. Según el estudio durante el paso al bipedalismo (hace unos 4 millones de años), los espacios abiertos ya existían, “incluso predominaban”.

“En algunos periodos, había más arbustos y en otras épocas, menos. Casi nada podría haberse denominado un bosque denso, pero podemos observar ciertos periodos en los que determinados entornos estaban constantemente más poblados de árboles que otros. Descubrimos homínidos en ambos lugares”, declara el experto quien añade que la forma en la que los primeros homínidos repartieron su tiempo entre hábitats “más abiertos” y “más cerrados” sigue siendo una cuestión pendiente.

Fuente:

SINC

Incendios en la tundra podrían acelerar el calentamiento global


Despues de una ausencia de diez mil años, los incendios forestales han vuelto a la tundra ártica, y un estudio de la Universidad de la Florida muestra que su impacto podria extenderse mucho más allá de las áreas ennegrecidas por las llamas.

En un estudio publicado en la edición del 28 de julio de la revista Nature, el ecólogo UF Michelle Mack y un equipo de científicos lograron cuantificar la cantidad de carbono, en el suelo, con destino a la atmósfera En el 2007 un incendio que cubrió más de 400 kilometros cuadrados en la vertiente norte de la cordillera de Alaska emitió 2,1 Millones de Toneladas de Carbono que es el doble aproximadamente de la cantidad de gases de Efecto Invernadero de emite la Ciudad de Miami en un Año. Emisiones lo es suficientemente importantes para sugerir que los incendios del Ártico podrian afectar el clima global, dijo Mack, Profesor Asociado de la ecología en Ecosistemas en el departamento de la UF de Biología.

El humo de los gases de incendios bombea el llamado Efecto Invernadero en la Atmósfera, Pero eso es solo una instancia del impacto potencial de incendios en la tundra. El fuego consume hasta un 30 por ciento de la capa aislante de la materia orgánica que protege al permafrost de la tundra, bajo los arbustos y musgos del paisaje.

En un bosque de pinos el fuego quema la hojarasca en la superficie, pero no debajo de ella. Debido al estilo de la tundra Ártica, con un suelo rico en carbono, la tierra misma es combustible, y cuando el fuego se aleja, algunos de los Suelos en sí se han ido. Es Un doble golpe, El Vulnerables permafrost está cubierto por tierra ennegrecida que absorbe más del calor del Sol y podria acelerar el deshielo.

"Cuando se calienta El permafrost, los microbios empiezan a descomponer la materia orgánica que podría liberar más carbono a la atmósfera, carbono que ha sido almacenado en el permafrost durante cientos o millones de años", dijo Mack. "Si ESE gran archivo de Carbono es Liberado, podria Aumentar drásticamente el dióxido de carbono atmosférico".

Lea el artículo completo (en inglés) en:

Web de la Universidad de Florida

24 de marzo de 2011

El manto terrestre permanece inaccesible a la ciencia desde hace 50 años


Un grupo de científicos presenta en el último número de la revista 'Nature' un ambicioso plan para perforar el fondo del océano hasta alcanzarlo.

Esta primavera se cumplen cincuenta años del primer proyecto científico para tomar muestras del manto terrestre, la capa de la Tierra situada entre 30 y 60 kilómetros por debajo de los continentes, una frontera que la ciencia aún no ha logrado alcanzar.

Coincidiendo con el aniversario, un grupo de científicos presenta en el último número de la revista Nature un ambicioso plan para perforar el fondo del océano hasta llegar al manto, una aspiración que calculan se hará realidad dentro una década.

En el lecho oceánico, la corteza terrestre tiene sólo 6 kilómetros de espesor, lo cual facilita el acceso al manto, una capa que se extiende 2.890 kilómetros hacia las profundidades, hasta llegar al núcleo de la Tierra.

"Conseguir muestras del manto sería un tesoro comparable a las piedras lunares que trajeron las misiones Apolo", afirman los científicos responsables del proyecto, Damon Teagle, de la Universidad de Southampton (Reino Unido) y Benoît Ildefonse, de la Universidad de Montpellier 2 (Francia).

Los investigadores confían en que las muestras ayudarán a avanzar en el conocimiento sobre el origen y la evolución del planeta aunque hasta el momento, su objetivo ha demostrado ser aún más difícil que viajar a la Luna.

A la mayor profundidad que los hombres han conseguido llegar hasta ahora son dos kilómetros por debajo la corteza, es decir, solamente un tercio de la distancia que los científicos necesitan descender.

La idea de alcanzar el manto terrestre surgió por primera vez en 1957, cuando un grupo de geógrafos norteamericanos ideó el proyecto Mohole, un intento por equiparar la carrera espacial con una carrera hacia el centro de la Tierra.

En 1961 comenzaron a perforar la corteza en un punto cercano a la costa de la isla Guadalupe (México), pero no lograron sobrepasar los 183 metros de profundidad.

Fuente:

La Vanguardia