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4 de marzo de 2020

Los bosques tropicales ya no pueden con tanto CO2

Las selvas amazónica y centroafricana han superado su capacidad de retener dióxido de carbono.


La capacidad de los bosques tropicales de retirar de la atmósfera el dióxido de carbono (CO2) generado por los humanos se está acabando. Un estudio con cientos de miles de árboles de las selvas amazónicas y centroafricanas muestra que la cantidad del gas que retienen sus troncos, ramas y hojas en forma de carbono orgánico es cada vez menor. No se trata de que haya menos ejemplares por la deforestación, que también, sino que los que quedan crecen más deprisa y más grandes gracias a que hay más CO2, pero también están más expuestos al aumento de la temperatura y la sequía, muriendo antes.

Junto a los océanos, los bosques del planeta son actores claves en el ciclo del carbono. Por su extensión, su frondosidad y mayor tasa de crecimiento, las selvas tropicales son las que más dióxido de carbono retiran. Sus árboles lo incorporan mediante la fotosíntesis, absorbiendo el carbono como biomasa. Y allí se queda mientras viva el árbol. Los científicos contaban en sus planes con este efecto fertilizante para combatir el cambio climático provocado por el exceso del mismo gas. De hecho diversos estudios ya habían demostrado que las plantas han acelerado su fotosíntesis. Sin embargo, parece que ya no pueden más.

“Todos los modelos climáticos sugerían que las plantas continuarían tomando más CO2 durante varias décadas”, dice la investigadora de la Universidad de York y coautora del estudio Aida Cuní. “La tasa de fotosíntesis es más rápida pero tiene un límite fisiológico y este límite es el que estamos superando. En la selva amazónica se alcanzó hace 15 años y en la africana ya lo alcanzamos en 2012, añade.



26 de junio de 2018

La ciencia, clave para alargar la vida de las flores

Investigadores de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona (UB) han comprobado que se puede alargar la vida de las flores cortadas si se retrasa el proceso de apertura floral, según recoge un estudio publicado en la revista especializada “Plant Science”.

Hasta el momento, las investigaciones sobre la longevidad de las plantas se habían centrado en el proceso de senescencia o muerte celular de las flores, sin embargo, este trabajo analiza por primera vez el proceso de apertura floral como factor determinante de la vida de la flor cortada.

De hecho, en el momento en el que la flor empieza a abrir se produce un aumento del estrés fotooxidativo en la planta; este es un proceso que provoca la síntesis de especies químicas reactivas de oxígeno, la inhibición de la fotosíntesis y, en algunos casos, la senescencia o muerte celular, según una nota de prensa de la UB.

Además, el estrés fotooxidativo, que condiciona todo el proceso de crecimiento de la planta, puede estar causado por condiciones ambientales extremas.

Lea el artículo completo en:

EFE Futuro

27 de septiembre de 2017

El asteroide que acabó con los dinosaurios sumió a la Tierra en la oscuridad durante dos años

Un estudio reconstruye cómo quedó el planeta tras el impacto

La gran acumulación en la atmósfera de hollín procedente de incendios y erupciones bloqueó la luz solar

Las plantas no pudieron hacer la fotosíntesis y las temperaturas cayeron





El impacto del gigantesco asteroide que hace 66 millones de años cayó en la zona que hoy es México -y al que se culpa de la extinción de los dinosaurios- pudo haber sumido a la Tierra en la oscuridad durante casi dos años. Así lo asegura un estudio que ha reconstruido cómo quedó nuestro planeta tras la caída en la Península del Yucatán de esta enorme roca, cuyo tamaño se estima en 10 kilómetros de diámetro.


El estudio, publicado esta semana en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), describe un escenario de noche e invierno perpetuos, resultado de la brutal transformación que este asteroide propició tanto en el clima como en la superficie terrestre. Y es que tras la caída del asteroide se habrían desencadenado grandes incendios forestales, erupciones volcánicas, terremotos y tsunamis.

La acumulación en la atmósfera de enormes cantidades de hollín procedentes de esos fuegos y de las erupciones volcánicas redujo drásticamente la luz solar y causó una caída en picado de las temperaturas, impidiendo la fotosíntesis de las plantas, según sostiene este estudio liderado por el Centro Nacional de EEUU para la Investigación Atmosférica (NCAR por sus siglas en inglés) y al que han contribuido la Universidad de Colorado Boulder y la NASA.

El artículo completo en:

El Mundo Ciencia

20 de noviembre de 2015

Las 10 preguntas de ciencia que hacen los niños y los adultos no saben responder

A continuación, te contamos cuáles son las 10 preguntas más comunes que los padres británicos no saben cómo responder (y las respuestas, para que si te las hacen a ti estés preparado). Y te invitamos también a que nos cuentes cuáles te han hecho a ti y cómo has reaccionado.


1. ¿Qué es la fotosíntesis?
Es el proceso por el cual las plantas verdes y algunos organismos usan la luz del sol para transformar el CO2 y el agua en azúcares y oxígeno.

2. ¿Cómo puede ser que el Universo sea infinito?
El universo puede ser infinito, pero nosotros solamente podemos ver una parte finita del mismo por causa de la velocidad -también finita- de la luz.

En otras palabras, únicamente podemos ver aquellas partes cuya luz ha tenido tiempo para alcanzarnos desde el inicio del universo. Es decir, en teoría podemos ver nada más un universo esférico con un radio de aproximadamente 15.000 millones de años luz.
Lo que está más lejos aún no nos ha alcanzado.

3. ¿Por qué el Sol es tan grande y no hay humanos viviendo allí?
No es tan grande: es mucho más pequeño que la mayoría de estrellas que puedes ver en el cielo. ¿Vivir allí? Imposible: ¡nos moriríamos de calor!

4. ¿Por qué brilla el Sol?
El Sol brilla debido a que la enorme presión en su centro hace que los átomos de hidrógeno se transformen en helio. Este proceso se llama fusión nuclear. La fusión ocurre cuando los elementos más livianos son forzados a mantenerse juntos para transformarse en elementos más pesados.
Cuando esto pasa, se crea una cantidad enorme de energía.

5. ¿Cómo llegaron las estrellas al cielo?
Colapsaron bajo su propia gravedad desde las grandes nubes de gas que dejó el Big Bang.

6. ¿Por qué la Luna no se cae?
La verdad es que sí se cae hacia la Tierra, por la fuerza de gravedad. Pero lo hace de forma continua, y su velocidad es tan grande que logra seguir la curvatura de la Tierra y por lo tanto nunca se choca con nosotros.

7. ¿Por qué el cielo es azul?
La luz que llega del Sol ingresa en la atmósfera y se dispersa en todas las direcciones. La luz azul tiene una longitud de onda más corta, por lo que se dispersa más que las luces rojas y amarillas, dándonos la impresión de que ocupa todo el cielo.

8. ¿Quién inventó las computadoras?
Es dificil de decir con exactitud. Podríamos decir fueron Charles Babbage y Ada Lovelace en el siglo XIX, cuya máquina hecha de latón era algo así como una calculadora. O podríamos decir que fueron Alan Turing y John von Neumann que diseñaron las primeras máquinas electrónicas. ¡Fue un trabajo de mucha gente!

9. ¿Los ladrillos son de un material hecho por el hombre?
El ingrediente, la arcilla, es natural, pero el ladrillo esta fabricado por el hombre.

10. ¿Cuántos tipos de dinosaurios hay?
Se estima que hay aproximadamente entre 700 y 900 especies de dinosaurios. Pero todo el tiempo los arqueólogos encuentran nuevos fósiles, así que, ¿quién sabe? Quizás aún queden muchas por descubrir.

Fuente:

BBC Ciencia

31 de enero de 2013

Biología cuántica: un mundo por descubrir


El extraño universo de la mecánica cuántica 
Albert Einstein

La mecánica cuántica empezó con la simple idea de que la energía no está presente en cualquier cantidad, viene en fragmentos discretos, llamados cuantos (Quanta). Pero al profundizar en la teoría se ha descubierto que sus aplicaciones son sorprendentes y útiles.
  • Superposición: Una partícula existe en distintos estados y lugares de forma simultánea. Esto es, un electrón puede estar en la punta de su dedo y en el rincón más lejano del Universo al mismo tiempo. Sólo cuando observamos la partícula, esta "escog" un estado en particular.
  • Entrelazamiento cuántico: Dos partículas pueden entrelazarse de manera que sus propiedades dependan las unas de las otras, sin importar la distancia a la que estén. La medición de una parece afectar la medición de la otra instantáneamente, una idea que Einstein calificó de "espeluznante".
  • Efecto túnel: Una partícula puede atravesar una barrera de energía, pareciendo que desaparece en uno de sus lados y reapareciendo en el otro. Gran parte de la electrónica moderna depende de este efecto.

Física cuántica

Desaparecer en algún lugar y reaparecer en otro. Estar en dos sitios a la vez. Transmitir información a una mayor velocidad que la de la luz.

Son fenómenos que se explican –desde hace un tiempo– a partir de la rama de la física que estudia el comportamiento de la materia y de la energía: la mecánica cuántica.
¿Pero qué tiene que ver esta ciencia con las flores, las aves migratorias y el olor a huevos podridos?

Bienvenido a la frontera de lo que se conoce como biología cuántica.

Sigue siendo una disciplina tentativa, incluso especulativa, pero de continuar creciendo, podría revolucionar el desarrollo de nuevos medicamentos, computadoras y perfumes, o incluso contribuir a la lucha contra el cáncer.

Hasta hace poco tiempo, la idea de que la biología -una ciencia que a los ojos de los físicos es cálida, húmeda y desordenada- estuviera relacionada con los estados de la materia se consideraba una insensatez.

Pero poco a poco y usando la poca evidencia que se ha ido encontrando, la idea ha empezado a cobrar importancia, explicó Luca Turín, del Instituto Fleming en Grecia.

Plantas, aves y narices

"Básicamente hay tres áreas en las que empieza a ser evidente la presencia de la cuántica, tres fenómenos que han derribado la idea de que la mecánica cuántica no tiene nada que ver con la biología", le dijo Turín a la BBC.

Física cuántica

La fotosíntesis es el proceso de la naturaleza que más se ha podido relacionar con la física cuántica.

La más evidente de las tres es la fotosíntesis, el eficiente proceso mediante el cual las plantas y algunas bacterias construyen las moléculas que necesitan, utilizando energía de la luz solar. 

Cuando se observa el proceso de cerca pareciera que hubiera pequeños paquetes de energía al mismo tiempo, "probando" todos los caminos posibles para llegar a donde necesitan ir para después escoger el más eficiente.

"La biología parece haber sido capaz de utilizar este tipo de efecto en un ambiente cálido y húmedo, manteniendo la superposición. No logramos entender cómo lo hace", le dijo Richard Cogdell, de la Universidad de Glasgow a la BBC.

La sorpresa no acaba ahí. Se cree que trucos similares pueden encontrarse en el comportamiento animal: las hazañas de las aves que cruzan países, e incluso continentes volando de polo a polo en sus rutas migratorias, podrían tener relación con la física cuántica.

Los experimentos biológicos muestran que, al migrar, los petirrojos sólo se orientan a través de los colores de la luz, y que basta con una radiofrecuencia débil para confundir su sentido de dirección.
Pero las explicaciones dadas no alcanzan a explicar el fenómeno.

Para los defensores de la relación entre la cuántica y la biología, la orientación de los petirrojos al migrar se debe a un efecto de entrelazamiento cuántico.

Según este fenómeno físico, las partículas entrelazadas (en su término técnico en inglés: entangled) no pueden definirse como partículas individuales, sino más bien como un sistema. 

Por más distanciadas que estén dos partículas "entrelazadas", ambas saben lo que pasa con la otra, incluso parecen poder transmitirse información a mayor rapidez que la velocidad de la luz.

Los experimentos sugieren que este fenómeno ocurre dentro de las moléculas individuales de los ojos de las aves.

John Morton, del University College London, explicó que la manera en que las aves lo perciben puede parecer aún más extraño.

"Podríamos imaginarnos que es una especie de pantalla de visualización frontal, parecida a la que tienen los pilotos: una imagen del campo magnético impresa sobre todo lo que ven a su alrededor ", apuntó.
La idea sigue causando polémica. No menos la teoría según la cual que la biología cuántica la tenemos en nuestras propias narices.

La mayoría de los investigadores cree nuestro sentido del olfato depende únicamente de la forma que tienen las moléculas que aspiramos.

Pero el doctor Turín cree que, además de la forma, influyen las vibraciones de las moléculas, gracias a un efecto cuántico conocido como efecto túnel.

La idea sostiene que los electrones en los receptores de la nariz desaparecen en un lado de una molécula olfativa y reaparecen en el otro, dejando un poco de energía en el proceso.

Un artículo publicado en Plos One esta semana explica que las personas somos capaces de diferenciar dos moléculas de idéntica forma pero con diferentes vibraciones, lo que sugiere que la forma no es el único factor implicado en el proceso. 

Lo que intriga a los investigadores es el alcance que puede tener la cuántica en los fenómenos de la naturaleza.

"No sabemos si estas tres áreas nos están introduciendo a todo un mundo por descubrir, o si realmente no hay nada debajo" –afirmó el doctor Turín. "No lo sabremos hasta que lo veamos"

'Sumamente importante'

Este tipo de fenómeno ha suscitado un gran interés a nivel global. En 2012, la Fundación Europea de la Ciencia puso en marcha su programa Farquest, con el objetivo de crear una estructura de investigación cuántica a nivel europeo en la que la biología cuántica juega un papel muy importante.

Por otra parte, la Agencia de proyectos de investigación avanzados del departamento de Defensa de Estados Unidos (Darpa), estableció una red nacional de biología cuántica en 2010, y departamentos dedicados al tema están surgiendo en una gran cantidad de países que van desde Alemania a India.

Una mejor comprensión del olfato podría impulsar enormemente el negocio de la perfumería, con la creación de fragancias más personalizadas.

De igual manera, entender los trucos de la naturaleza podría contribuir al desarrollo de la próxima generación de computadoras cuánticas.

Pero el estudio de la biología cuántica puede tener repercusiones todavía mucho más profundas.

Ave reflejada en el agua

Algunos investigadores sugieren que los petirrojos tienen una especie de imagen del campo magnético impresa sobre todo lo que ven a su alrededor.

Simon Gane, un investigador del Royal National Throat, Nose and Ear Hospitaly autor principal del artículo publicado en Plos One, explicó que los pequeños receptores de nuestra nariz se conocen comúnmente como receptores acoplados a proteínas G. 

"Son una subfamilia de los receptores que tenemos en todas las células de nuestro cuerpo, hacen parte de los retos implicados en el desarrollo de nuevas medicinas", explicó.

"¿Qué pasa si existe una interacción receptor-droga que simplemente no estamos notando por no pensar que se puede tratar de un efecto cuántico? Un descubrimiento semejante podría tener profundas implicaciones en el desarrollo, la creación y el descubrimiento de fármacos".

Jim Al-Khalili, de la Universidad de Surrey, está investigando la posibilidad de que el efecto túnel se produzca durante mutaciones en nuestro ADN - una pregunta que puede ser relevante para comprender la evolución de la vida misma, o para la lucha contra el cáncer.

Como le dijo el científico le dijo a la BBC: "si descubrimos que el efecto túnel está presente en las mutaciones, existe la posibilidad de que la física cuántica pueda explicar por qué una célula se vuelve cancerosa.

"Este sinfín de opciones -añadió- te hace pensar en la posibilidad de que la física cuántica no sea únicamente nuestra pesadilla de secundaria, o un campo de estudio alternativo liderado por un grupo de personas con ideas estrafalarias. Si realmente puede ayudar a responder algunas de las preguntas más importantes de la naturaleza, se convertiría en una ciencia sumamente importante".
Fuente:
BBC Ciencia 

15 de enero de 2013

¿Por qué no se agota el oxígeno del planeta?



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El oxígeno es uno de los elementos químicos más importantes en todo lo relacionado a la vida humana y al ambiente en que vivimos, ya que es, por ejemplo, el principal componente de la corteza terrestre, el tercer elemento más abundante del universo, uno de los principales componentes químicos del cuerpo humano (al estar también presente en la masa del agua) y uno de los dos componentes más importantes de la atmósfera; básicamente, lo que respiramos.

Por lo tanto, siendo el oxígeno un elemento tan importante es fundamental también su presencia en el planeta y, aunque muchas veces esta presencia pareciera estar amenazada, se tiene la certeza científica de que el oxígeno no se está agotando y que, al igual que desde hace millones de años, sigue constituyendo alrededor del 21 % (más exactamente 20.94 %)de la atmósfera.
Ahora vamos a ver por qué no se agota el oxígeno del planeta.

El oxígeno y la energía

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¿Por qué la presencia del oxígeno parece estar amenazada? Para mantener las formas de vida que el hombre ha desarrollado a lo largo de la historia se necesita energía (para el transporte, la electricidad, el calor, etcétera) y la principal fuente de energía en el mundo son los combustibles fósiles: el petróleo, el carbón y el gas natural; todos ellos fuentes de energía no renovable

En la utilización de estos combustibles fósiles, el proceso de combustión mediante el cual se genera la energía consiste en la utilización del oxígeno molecular presente en el aire (O2) para romper los enlaces de carbono e hidrógeno, que es lo que libera la energía. Al mismo tiempo, los átomos de carbono cargados positivamente que quedan libres, se enlazan con dos átomos de oxígeno negativos, formando dióxido de carbono (CO2). Este proceso, entonces, es el que reduce la cantidad de oxígeno en el planeta, y aumenta la cantidad de dióxido de carbono.

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Producción de oxígeno

Pero si los combustibles fósiles son nuestra principal fuente de energía y se utilizan cada vez más, disminuyendo el oxígeno en la atmósfera, ¿por qué el oxígeno no se agota?

Aquí intervienen otros seres vivos, principalmente las plantas, en cuyo proceso de fotosíntesis realizan un procedimiento inverso al que realizamos nosotros para respirar: mientras nosotros respiramos el oxígeno presente en el aire (y también lo convertimos en energía para nuestro cuerpo), con la fotosíntesis las plantas utilizan CO2 para producir su energía y de esta manera liberan oxígeno al aire.

Estos procesos inversos y complementarios, respiración y fotosíntesis, son una clara muestra del equilibrio ecológico que se produce entre plantas y animales y, como vemos, es la explicación de por qué el oxígeno no se agota. 

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 Algunos científicos han dicho que si se utilizara 1 billón de toneladas de combustibles fósiles el nivel de oxígeno del planeta se reduciría solamente hasta 20.88 %, así que su presencia, esencial para nuestra vida y para el planeta, está asegurada.

De todas maneras, la utilización de combustibles fósiles como fuente de energía sí tiene otras consecuencias muy preocupantes y ya muy analizadas y discutidas en la comunidad científica, como los gases del efecto invernadero y el calentamiento global.


Fuente:

Ojo Científico

27 de septiembre de 2012

Fotosíntesis y Quimiosíntesis

Gusanos tubícolas en el océano Pacífico
Los seres humanos, como la práctica totalidad de los seres vivos que pueblan la Tierra, no podrían vivir sin la fotosíntesis. Gracias a ella, las plantas no sólo producen el oxígeno que necesitamos para respirar, sino también la energía que consumimos y la materia orgánica de la que estamos hechos. En realidad, el oxígeno es sólo un producto de desecho en el proceso que, aprovechando la energía de la luz del Sol, descompone el agua en oxígeno e hidrógeno, y combina éste último con dióxido de carbono para producir glucosa.

La potencia absorbida de la luz del Sol por la fotosíntesis es enorme; se estima en unos cien billones de vatios, unas seis veces mayor que todo el consumo energético de nuestra civilización. Además, los organismos fotosintéticos producen cada año unos cien mil millones de toneladas de biomasa.

Sólo las plantas, las algas y ciertas bacterias son capaces de realizar la fotosíntesis; son los llamados fotoautótrofos. Pero no todos ellos generan oxígeno. Algunas bacterias utilizan hidrógeno o compuestos de azufre en lugar de agua; estas últimas, en lugar de producir oxígeno gaseoso, producen azufre sólido que almacenan en el interior de la célula.

Los primeros seres vivos fotosintéticos fueron probablemente bacterias de este tipo, y aparecieron hace unos 3.500 millones de años. Unos 500 millones de años más tarde aparecieron las cianobacterias, las primeras que empezaron a descomponer el agua y a liberar oxígeno a la atmósfera, lo que permitió la evolución de formas de vida más complejas. Más tarde, hace unos mil millones de años, algunas cianobacterias establecieron una relación simbiótica con otros microorganismos y se convirtieron en los cloroplastos que, en el interior de las células vegetales, albergan la clorofila y son los encargados de realizar la fotosíntesis.

Algunos organismos no tienen necesidad de la luz del Sol ni se alimentan de otros seres vivos; son capaces de obtener su energía y su alimento de otros procesos químicos. Son los organismos quimiosintéticos, descubiertos a finales del siglo XIX por Serguéi Vinogradski al estudiar los microorganismos involucrados en los ciclos del nitrógeno y del azufre. Muchas bacterias quimiosintéticas viven en el fondo de los océanos, donde no llega la luz del Sol; sobre todo en las fuentes hidrotermales. Allí constituyen la base del ecosistema, y proporcionan alimento a una rica fauna. Algunos animales viven en simbiosis con esas bacterias. Los gusanos tubícolas gigantes, que pueden alcanzar una longitud de casi dos metros y medio, carecen de sistema digestivo, y albergan en su interior una colonia de bacterias que representa la mitad del peso del animal. Mediante la “pluma” roja que sobresale de su tubo protector absorben diversas moléculas disueltas en el agua (oxígeno, dióxido de carbono, sulfuro de hidrógeno, nitratos...), que las bacterias transforman en la materia orgánica que constituye el alimento del gusano.
 
Tomado de:
 

25 de mayo de 2012

Las praderas marinas almacenan más carbono que los bosques

Pradera marina Foto: SPL

Las praderas marinas contienen más del doble de carbono por km cuadrado que los bosques. Foto: SPL

En los océanos del mundo se encuentra uno de los mayores depósitos de carbono, según un nuevo estudio.

En las llamadas praderas marinas están almacenadas cerca de 20 mil millones de toneladas métricas de carbono, a pesar de que esos ecosistemas ocupan sólo el 0,2% de la superficie terrestre. 

Las praderas marinas son áreas submarinas cubiertas de pastos adaptados a ambientes salinos. Las plantas, que pueden ser de especies diversas, como Thalassius y Posidonias, se encuentran generalmente en zonas de poca profundidad porque deben recibir luz para realizar fotosíntesis.

Algo notable de las praderas marinas es que al ser restauradas pueden secuestrar o capturar carbono en forma muy rápida y efectiva", dijo Karen McGlathery, investigadora de la Universidad de Virginia y una de las autoras del estudio.

McGlathery y sus colegas examinaron cerca de mil praderas marinas en distintos puntos del planeta y encontraron que estos ecosistemas pueden almacenar cerca de 83.000 toneladas métricas de carbono por kilómetro cuadrado.

La cifra es más del doble de la capacidad de almacenamiento promedio de bosques, cercana a las 30.000 toneladas métricas por kilómetro cuadrado.

Con frecuencia se recalca el papel de los bosques como grandes depósitos de carbono, que secuestran de la atmósfera CO2, el principal gas de invernadero. El carbono es liberado a la atmósfera en la desforestación a través de la quema o descomposición de la madera.

El nuevo estudio deja en evidencia que la preservación y restauración de las praderas marinas también puede jugar un papel clave en la mitigación del cambio climático.

"Depósitos de miles de años"

Praderas marinas en la costa de Florida

Más de la mitad de las praderas marinas a nivel global están declinando. Foto: Sitio LTER de los Everglades, NSF

"Las praderas marinas sólo ocupan un porcentaje menor de las áreas costeras globales, pero el estudio muestra que son un sistema dinámico para la transformación de carbono", explicó James Fourqurean, investigador de la Universidad Internacional de Florida y otro de los autores del estudio. Fourqurean trabaja en el Centro de Estudio de Impacto Ecológico a Largo Plazo, LTER por sus siglas en inglés, en la costa de los Everglades. El sitio en Florida es uno de los 26 centros de estudio de este tipo alrededor del mundo que mantiene la Fundación Nacional de Ciencia, (National Science Foundation), de EE.UU.

Al captar y almacenar carbono en sus raíces profundas en el lecho marino, los pastos secuestran aproximadamente el 10% del carbono presente en los océanos, según los investigadores.

"Esta vegetación tiene la capacidad de almacenar carbono en forma contínua. Hemos hallado casos de lechos de vegetación que han venido almacenando carbono durante miles de años", señaló Fourqurean.

En el Mediterráneo, la región con la mayor concentración de carbono evaluada en el estudio, la vegetación almacena carbono en depósitos a varios metros de profundidad.

Declive

Desde hace mucho tiempo se sabe que las praderas marinas son el hogar de especies diversas y sus crías. Sin embargo, estos ecosistemas siguen siendo destruidos.

Pradera marina en la costa de Florida

Los investigadores tomaron muestras de las praderas marinas en la costa de Florida. Foto: Sitio LTER de los Everglades, NSF

Casi un tercio de las praderas marinas a nivel global se han perdido debido la degradación en la calidad del agua, obras de dragado y proyectos de construcción costeros.

Un 1,5% de estos ecosistemas desaparece cada año, liberando un volumen de CO2 que equivale a un cuarto de las emisiones por deforestación, según el estudio.

Un trabajo previo en 2009 estimó que el 58% de las praderas marinas están declinando.

Diversos grupos de conservación señalan que los gobiernos deben dar mayor importancia a la protección y restauración de estos sitios marinos.

"Para nosotros conservar estos ecosistemas siempre ha sido prioritario por los servicios que proveen a las comunidades costeras", dijo Emily Pidgeon, directora de Iniciativas Marinas Estratégicas en la ONG Conservación Internacional.

"Ahora debemos reconocer también su importancia vital para el clima de todo el planeta".

El estudio es parte de la Iniciativa Carbono Azul, un proyecto conjunto de Conservación Internacional, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de UNESCO.

Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista Nature Geoscience

Fuente:

BBC Ciencia


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Investigadores físicos crean un productor de hidrógeno empleando solo luz solar

Resultado del proceso. | ELMUNDO.es
Resultado del proceso. | ELMUNDO.es
  • Esta tecnología está inspirada en la fotosíntesis natural
  • Se sumerge en la solución acuosa y con luz genera burbujas de gas hidrógeno
  • Podría ser 'alternativa real' para cubrir la demanda energética del siglo XXI
  • Difiere de otros dispositivos, en la ventaja de su bajo coste de producción
Investigadores del Grupo de Dispositivos Fotovoltaicos y Optoelectrónicos de la Universitat Jaume I de Castellón, dirigido por el catedrático Juan Bisquert, han desarrollado -haciendo uso de la nanotecnología-, un dispositivo con materiales semiconductores que, en medio acuoso, genera hidrógeno de forma autónoma, empleando únicamente luz solar.

Así lo han expuesto fuentes de la institución académica, quienes han explicado que esta tecnología, que recibe el nombre de fotosíntesis artificial, está inspirada en la fotosíntesis que se produce en la naturaleza (proceso en el que las plantas aprovechan la energía solar para transformar la materia orgánica en compuestos orgánicos, liberando la energía química almacenada en los enlaces de la molécula adenosina trifosfato-ATP, y obteniendo compuestos energéticos como azúcares y carbohidratos).

La producción de hidrógeno de forma eficiente utilizando materiales semiconductores y luz solar constituye "un reto crucial para hacer realidad un cambio de modelo energético hasta una tecnología de conversión sostenible, basado en recursos inagotables y respetuoso con el medio ambiente", indican las mismas fuentes.

"Aunque el rendimiento energético del dispositivo no es, en estos momentos, suficiente para pensar en su comercialización, estamos explorando distintas vías para mejorar su eficiencia y demostrar que esta tecnología constituye una alternativa real para satisfacer la demanda energética del siglo XXI", comenta Sixto Giménez, uno de los investigadores responsables del trabajo.

El hidrógeno es un elemento muy abundante en la superficie de la Tierra, pero en su forma combinada con el oxígeno: el agua (H2O), indican estos expertos. La molécula de hidrógeno (H2) contiene mucha energía que puede ser liberada cuando se quema, debido a la reacción con el oxígeno atmosférico, dando como único residuo del proceso de combustión: agua.

"Para convertir el agua en combustible (H2), hay que romper la molécula H2O separando sus componentes y para que el proceso se realice de forma renovable (sin utilizar reservas fósiles del subsuelo) es necesario utilizar un dispositivo que emplee la energía de radiación solar, y sin ninguna otra ayuda, que realice las reacciones químicas de romper el agua y formar hidrógeno", añaden, de forma similar a como lo hacen las hojas de las plantas, por eso estos dispositivos reciben la denominación de hoja artificial.

El dispositivo se sumerge en la solución acuosa y cuando se ilumina con una fuente de luz, genera burbujas de gas hidrógeno.

En un primer paso, el grupo de investigación ha utilizado una disolución "con un agente oxidante de sacrificio" y estudia la evolución del hidrógeno producido por los fotones. "Ahora el reto más importante -comenta Iván Mora, miembro del equipo que ha desarrollado el dispositivo- es comprender los procesos físico-químicos que se producen en el material semiconductor y en su interface con el medio acuoso, para racionalizar el proceso de optimización del dispositivo".

El desarrollo de la hoja artificial es un gran desafío científico por la dificultad que supone la selección de los materiales que intervendrán en el proceso, de forma que funcionen de forma continuada y sin descomponerse.

Uno de los pocos grupos a nivel mundial que lo demuestra

Actualmente, el Grupo de Dispositivos Fotovoltaicos y Optoelectrónicos de la Universidad Jaume I de Castellón (UJI) es uno de los pocos grupos de investigación a nivel mundial que han demostrado la viabilidad de un dispositivo de estas características, junto a los laboratorios norteamericanos del MIT en Boston o NREL en Denver.

El director del grupo de investigación, Juan Bisquert, comenta que "en comparación con otros dispositivos, el desarrollado por la UJI presenta la ventaja de su bajo coste de producción y de una mayor recolección de los fotones incidentes de la luz, utilizándose para la producción de hidrógeno fotones incluso del espectro infrarrojo".

En la experimentación con este dispositivo también han participado otros miembros de grupo de investigación como Eva Maria Barea, Francisco Fabregat, Roberto Trevisan, Maria Victoria González, Pau Rodenas, Pablo P. Boix y Laura Badía.

El proceso completo de generación de hidrógeno se puede ver en un vídeo en la web del grupo de investigación: http://www.elp.uji.es/

Fuente:

El Mundo Ciencia

23 de abril de 2012

La promesa de la fotosíntesis artificial

Es el mayor reto de la química, inventar sistemas que conviertan el agua y el sol en energía limpia, de manera eficiente y barata para todos.

Si miramos una planta al sol, es difícil no sentir un poco de envidia. Ahí están, día tras día, extrayendo grandes cantidades de combustible a partir de la luz solar, al tiempo que expelen el nada cuestionable oxígeno que necesitamos para respirar. Nuestra hazañas en la toma de combustible son ruinosamente costosas, y perjudiciales en comparación: extraer el carbón, petróleo o el gas del suelo y quemarlo produce mucho más dióxido de carbono planetario del que cualquiera pueda utilizar.


Lo que uno daría por imitar la técnica de las plantas, esos auténticos guerreros verdes. "Desde el sol llega a la Tierra más energía en una hora del que la humanidad al completo utiliza en un año entero", comenta Nate Lewis, un químico en el Instituto de Tecnología de California, en Pasadena. Sabemos cómo convertir esa energía en electricidad, es lo que hacen las células fotovoltaicas, pero el sol no siempre brilla cuándo y dónde nosotros queremos. A través de la fotosíntesis, las plantas tienen la envidiable capacidad de convertir la luz solar en combustible, almacenarlo en el momento y quemarlo más tarde. Si pudiéramos hacer lo mismo, guardar la energía solar para un día lluvioso, transportarlo a climas más plomizos o bombearlo en directamente a un tanque de combustible, una gran parte de nuestros problemas con la energía se resolverían.

Ahora, los megadólares están fluyendo desde el gobierno de EE.UU. y las grandes corporaciones energéticas para intentar hacer que eso suceda. El reto de la fotosíntesis artificial es el objetivo, pero está demostrando ser uno de los mayores desafíos de todos.

Nadie dijo que la fotosíntesis fuese fácil. A las plantas les ha llevado millones de años de evolución, y hasta ahora no son especialmente buenas en ello. La fotosíntesis lo es todo acerca del uso de la energía del sol y cómo dividir el agua en sus componentes hidrógeno y oxígeno, y reorganizarlos en moléculas químicamente más energéticas, en el caso de las plantas, con los carbohidratos hechos con la ayuda del dióxido de carbono atmosférico. No obstante, una planta de cultivo estándar, almacena sólo un pequeño porcentaje de la energía solar disponible en hidratos de carbono. Si el sol brilla muy intensamente su maquinaria se siente saturada, se viene abajo la producción después de una media hora. Los complejos catalizadores naturales que ayudan en este proceso se degradan rápidamente y constantemente deben ser renovados.

Los hidratos de carbono no son los mejores combustibles de almacenamiento para nuestro propósito. Se necesita algo más puro, de combustión más limpia y con una mayor densidad de energía. El hidrógeno es una opción clara. Es capaz de empaquetar gran cantidad de golpe, almacenando dos veces y media más energía por kilogramo que la gasolina convencional. Pongámoslo en una célula de combustible y podrá generar electricidad bajo demanda al combinarlo con el oxígeno, con un producto secundario de agua limpia y potable.

Todo esto significa que la fotosíntesis artificial no trata sólo de imitar la fotosíntesis, sino de alguna manera mejorarlo. "Suena muy simple: no es más que dividir el agua", dice Daniel Gamelin, químico de la Universidad de Washington, en Seattle. El diablo, sin embargo, está en los detalles. En primer lugar debe construir una "antena" similar a una célula fotovoltaica convencional para absorber la luz y utilizar su energía para liberar electrones. Entonces viene la química: los electrones deben ser guiado por los catalizadores en una compleja danza para reaccionar con las moléculas adecuadas capaces de producir los combustibles que queremos.

En 1998, John Turner, en colaboración con su colega Oscar Khaselev, del Laboratorio Nacional de Energías Renovables de EE.UU. en Golden, Colorado, asentó el estándar. "Estaba caminando un día por el pasillo y vi un cartel sobre la fotosíntesis artificial, y me surgió la idea, yo puedo ayudar con eso", recordó. Después de un año de juguetear con el asunto, incluyendo los paneles solares del Mars rovers de la NASA, consiguió su equipo: un chip semiconductor de unos pocos milímetros que se asentaba en un vaso de ácido diluido de batería con catalizadores de platino. A la luz del sol, el gas hidrógeno comenzó a burbujear alegremente fuera de la superficie del chip llevándose un total del 12 por ciento de la energía de la luz solar entrante (Science, vol 280, p 425).

Pero existían algunos inconvenientes. El hidrógeno burbujeó hacia fuera junto con el oxígeno, en una mezcla potencialmente explosiva. El dispositivo se corroyó después de unas 20 horas, ya que sus partes se oxidaban y quedaban marcados; un sistema más suave se habría alimentado del agua, no del ácido de la batería. Y no era barato: de uno a dos dólares por centímetro cuadrado, Turner reconoce que salía unas 10 veces más caro producir un hidrógeno asequible.

Problemas similares han afectado a todos los sistemas fotosintéticos artificiales desde entonces. "Tenemos un taburete con tres patas: un sistema debe ser eficaz, barato, y ha de ser sólido", apunta Gamelin. Tener los tres a la vez es el problema, dice Lewis. "Elige cualquiera de dos criterios y es posible".

El nuevo objetivo es conseguir esa tercera pata. En 2010, Lewis fue contratado para dirigir el nuevo Joint Center for Artificial Photosynthesis con sede en California, con el apoyo de $122 millones de fondos del Departamento de Energía. Ese mismo año, Sun Catalytix, una empresa que nace del trabajo del químico Dan Nocera sobre la fotosíntesis artificial, en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, recaudó $9,5 millones de fondos incluyendo el conglomerado indio Tata. Y así también otros grupos de investigación, como los de Turner y Gamelin.

Bestias meticulosas

La primera tarea importante es encontrar el mejor material para la antena. El silicio es relativamente barato y abundante, y absorbe una buena parte de los fotones de alta energía de los rayos solares, por lo que es el estándar para las células solares convencionales. Aunque escupe electrones con una energía de 1,1 electronvoltios. Dividir el agua le lleva un mínimo de 1,23 electronvoltios, y en la práctica necesita más para iniciar la marcha de la reacción.

Una forma de compensar la diferencia es apilar capas de silicio. Algo así como conectar baterías en serie, esto ofrece electrones que aumentan el voltaje. Lo último del sistema Sun Catalytix usa el silicio de "triple empalme", que funciona, aunque viene a ser unas tres veces el coste del material de los paneles solares. El silicio también reacciona con el oxígeno para crear una capa aislante de sílice, que detiene los electrones que alcanzan la superficie de la antena, donde pueden ser de utilidad. Este recubrimiento del silicio con un antioxidante puede añadir costes y reducir la eficiencia. El dispositivo de referencia de Turner, utiliza pilas de arseniuro de galio y semiconductores de fosfuro de galio e indio, que absorben la energía de diferentes longitudes de onda de la luz, multiplica el voltaje producido, pero también sufre de oxidación.

Una solución podría ser la utilización de semiconductores de óxido metálico. Por su propia naturaleza estos no se oxidan más, lo cual les hace extremadamente resistentes, y a menudo son baratos. Pero hay miles de millones de combinaciones de metales diferentes que pueden crear óxidos, y encontrar uno con las propiedades adecuadas, que absorba el espectro correcto de la luz y suelte suficientes electrones con la energía adecuada, no es tan fácil. "Los óxidos son bestias muy meticulosas", resalta Turner. Su equipo está modelando el comportamiento probable de los diferentes óxidos y ya han dado con algunos buenos candidatos, a pesar de que todavía tienen que crearlos. Tampoco está muy claro qué dichos resultados se traduzcan en una realidad, ya que los modelos no manejan las complicaciones que pueden surgir, como las estructuras cristalinas imperfectas que son tan usuales en los materiales más baratos.

Lewis y su equipo, entretanto, planean simplemente hacer todo el óxido posible e ir testeándolo. "El está con esas cosas en la sala de mezcla", señala Turner. Para ayudar a descomponer toda esa jungla, el ex supervisor de Lewis, Harry Gray, ha reclutado un ejército de estudiantes de secundaria para crear y probar sus propios óxidos. Ellos mezclan las combinaciones de diferentes metales en distintas proporciones, en un banco de luces LED se queman y se mide el voltaje y la corriente producida. El equipo de Gray revisa las muestras que parecen prometedoras, para determinar las cantidades exactas de ingredientes y la estructura del material. "Hemos recibido cientos de posibles candidatos, y entre ellos, unos 20 que son muy buenos."

Pero una buena antena es, a lo sumo, sólo una parte del problema. El baño de luz solar, crea electrones y "agujeros" de carga positiva ausentes de electrones. Abandonados a sí mismos, los electrones podrían volver a caer en los agujeros y el resultado no sería nada útil. Al separar el agua, el dispositivo necesita para alinear cuatro agujeros en un extremo para absorber electrones de las moléculas de agua, produciendo oxígeno molecular y protones libres. En el otro extremo, los dos electrones de la antena se combinan con esos protones liberados para formar hidrógeno molecular (ver diagrama). Los catalizadores pueden facilitar estos procesos, la reducción de la energía necesaria para conseguir que vayan y actúen como áreas de estacionamiento para los electrones y los agujeros. En general, son necesarios dos catalizadores distintos, una para el hidrógeno y otro para el oxígeno. La fabricación de catalizadores eficientes, al menor costo posible, es otra parte importante del desafío.


El platino, utilizado por Turner para ambos catalizadores, funciona bien, pero cuesta casi lo mismo que el oro, por lo que al taburete de tres patas que aún falta una pata. La naturaleza tiene sus propias soluciones imperfectas. Para que el hidrógeno, las plantas usan enzimas hidrogenasa, que contienen un par de átomos de hierro para mezclar los electrones. Las ramas de proteínas alrededor de los átomos ayudan en el proceso de hacer malabares con los protones. El año pasado, Monte Helm y sus colegas, del Laboratorio Nacional Pacific Northwest en Richland, Washington, mostró que un catalizador similar con dos átomos de níquel, un elemento abundante y barato, funciona mucho más rápido que la versión natural (Science, vol 333, p 863), aunque aún no se ha probado en un sistema fotosintético. Los compuestos más simples, como el sulfuro de molibdeno, también puede funcionar. "No llegaría a tanto como decir que cualquier puede tener un catalizador de hidrógeno perfecto, pero hay una gran variedad de buenas opciones", señala Gamelin.

El catalizador que produce oxígeno es más complicado. Las plantas utilizan proteínas con cuatro átomos de manganeso, uno para cada agujero implicado en la división del agua. Sin embargo, esta proteína se degrada rápidamente y no es necesariamente más rápida. En el laboratorio, hay mejores opciones. El superior de verdad,  altamente eficiente, es el óxido de iridio, pero es enormemente caro. Las alternativas basadas en manganeso y el cobalto se están estudiando, pero ninguno cumple todavía todos los requisitos.

Y esto nos lleva a la parte realmente difícil del proceso. Una antena perfecta y unos catalizadores perfectos no son suficientes, dice Lewis. "Todas las partes tienen que trabajar en conjunto y al unísono." Muchos catalizadores sólo funcionan en determinados rangos de pH, por lo que, simplemente, no puedes ser emparejados. Tales cosas tan remilgadas, como las nanoestructuras de la antena y los catalizadores, pueden afectar seriamente la eficiencia global. El equipo de Gamelin, por ejemplo, está tratando de optimizar las cosas por capas de cobalto-fosfato en el catalizador productor de oxígeno, justo en la partes de envío del agujero de una antena de gran área superficial. "Hay un poco de duende en este proceso."

Cubos de sol

Entonces, ¿cómo estamos de cerca de hacer de este duende algo viable, o sea, un sistema realista de fotosíntesis artificial? Aunque no haya habido ningún momento eureka, sí que ha habido algunos avances prometedores. El año pasado, el equipo de Sun Catalytix anunció una red inalámbrica de "lámina artificial" que funciona, no en el ácido de batería, como hizoTurner, sino en el agua del río Charles de Boston. Usa unos catalizadores que son relativamente eficiente y baratos, una mezcla de níquel, molibdeno y zinc para producir hidrógeno, y el cobalto-borato para escupir el oxígeno (Science, vol 334, pág 645).

Pero sigue siendo un taburete al que le faltan patas. La eficiencia del dispositivo es de un 2,5 por ciento, significativamente menor que el sistema de Turner de hace más de una década, y sus componentes se degradan después de una semana. La antena, hecho de un triple empalme de silicio, es caro. El hidrógeno se sale a $6 ó $7 por kg., según Tom Jarvi, director de tecnología de la empresa. Por el momento, crear hidrógeno por re-formación del metano cuesta alrededor de $2,50 por kilo.

Por supuesto, la empresa no está a punto de revelar sus ideas al respecto, pero el objetivo general es disponer de un sistema dentro de los 10 años, que pueda escupir el hidrógeno al menos a 3 dólares por kg. con un 5 por ciento de eficiencia, con el énfasis en un bajo coste y al precio de una menor eficiencia. El objetivo final es producir en masa partículas fotosintéticas de la clase que puedan ser lanzadas en un cubo de agua sucia y producir combustible en serie. "Se puede reducir semiconductores hasta la nanoescala y dispersarlos en el agua. Es el mejor camino para un bajo costo", señala Mike Decelle, CEO de Sun Catalytix. También podría significar una revolución energética en algunas partes del mundo, lejos de las redes eléctricas, y donde la luz solar es abundante, pero a menudo el acceso al agua potable es un problema. Si el combustible está disponibles con sólo poner un balde de agua salobre al sol y verter dentro algunas motas de polvo metálico, eso podría significar el fin de las lámparas de parafina y los sucios y caros generadores diésel cascarrabias, de los que millones de personas dependen para mantener las luces encendidas y poder acceder a otros servicios esenciales.

"En definitiva, es una idea genial", dice Gamelin, por lo que Sun Catalytix ha demostrado hasta ahora. Aun así, las conjeturas de Turner deberán esperar  por lo menos 15 años antes de que algo comercial llegue a los estantes de cualquier laboratorio. Lewis promete prototipos de trabajo dentro de un par de años, pero admite que los primeros no serán baratos. Más allá de eso, está pensando un momento futuro en que los sistemas no se limiten a producir hidrógeno, sino que, con un un poco más de química se llegue a hacer más fácil el transporte de combustible, como el etanol, posiblemente también tirando del dióxido de carbono del aire para su producción.
               
Eso sigue estando a distancia. Por el momento, dice Lewis, "somos como los hermanos Wright. Nuestro trabajo es ensayar,  fallar con frecuencia y seguir adelante". Lo que determinará nuestro éxito o fracaso vendrá determinado cuando consigamos hacer combustible cuando el sol brilla.


- Referencia: NewScientist.com, 16 abril 2012, por Nicola Jones
- Título original: "New leaf: The promise of artificial photosynthesis"
- Imagen e ilustración de New Scientist. 

Fuente:

30 de septiembre de 2011

La 'hoja artificial' que puede revolucionar la energía solar

La 'hoja' artificial creada en el MIT. | Sun Catalytix

La 'hoja' artificial creada en el MIT. | Sun Catalytix

La tecnología ha logrado imitar fielmente el proceso más prodigioso de la naturaleza, o eso parece... Seis meses después del anuncio que dio la vuelta al mundo, el químico Daniel Nocera, del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), ha presentado a la comunidad científica la 'hoja artificial' que consigue reproducir la fotosíntesis.

La 'hoja', del tamaño de un naipe, está fabricada de silicio, níquel, cobalto y otros catalizadores. Depositada en cubo de agua, la 'hoja' reacciona químicamente ante la luz solar y produce burbujas separadas de oxígeno y de hidrógeno. Las dos corrientes pueden ser recolectadas y almacenadas en pilas de combustible, listas para proporcionar electricidad.

El último número de la revista 'Science' publica el estudio en el que se detalla todas las características del invento que aspira a revolucionar la tecnología solar.

"Se trata de un dispositivo muy ligero y fabricado con materiales muy abundantes y de bajo coste", explica Nocera. "Es totalmente portátil: no necesita cables, y no requiere más equipos que el necesario para capturar las burbujas... Dejas caer la 'hoja' en el agua, y empieza a separar el oxígeno del hidrógeno".Enlace

"El futuro será impulsado sin duda por la fotosíntesis", adelantó a ELMUNDO.es el profesor Nocera, en una entrevista concedida en su laboratorio del MIT. "Es sin duda la carrera en la que estamos muchos científicos. Encontrar la manera de reproducir ese proceso de una manera eficiente y barata es algo así como el santo grial de las energías renovables".

Pruebas en la India

Nocera, que comercialiazará el invento con su propia empresa, Sun Catalytix, cuenta además con un padrino de lujo: el multimillonario Ratan Tata, empeñado en probar el invento en miles de hogares en la India (aunque aún no hay una fecha en el horizonte).

"La idea es disponer de una fuente de barata de energía renovable para los países en desarrollo", afirma el químico del MIT. "Una 'hoja' mayor, de aproximadamente un metro cuadrado, bañada en agua, podría a abastecer a un hogar de tamaño medio en un país como India".

"Los costes de montaje y de operación serían sin duda mucho más reducidos de lo queEnlace hoy en días es posible con las placas fotovoltaicas", aventura Nocera. "Queremos asegurarnos primero de que la idea funciona en países en desarrollo, que donde tendremos el gran reto en los próximos años, para luego poder implantarlo en los países desarrollados, con unas necesidades energéticas mucho mayores".

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El Mundo Ciencia

19 de abril de 2011

¿Cómo serían las plantas en un planeta con dos o más soles?


Un grupo de investigadores de la universidad escocesa de St. Andrews especula sobre cómo sería la vegetación de un planeta similar al nuestro si, como en algunas películas de ciencia ficción, tuviera dos soles o su estrella fuera una enana roja.


En el famoso planeta Tatooine, de la saga de Star Wars, hay dos soles sobre el horizonte. Aunque se trata de ciencia ficción, nuestro universo está lleno de sistemas dobles, e incluso múltiples, con hasta cuatro o cinco estrellas. El ejemplo más próximo lo tenemos a un paso, en términos astronómicos, pues el sistema de Alfa Centauri es múltiple y es el más cercano a nuestro sol.

¿Podría desarrollarse vida en uno de estos sistemas? Si fuera así, y el planeta fuera similar a la Tierra, ¿qué aspecto tendrían sus plantas? El investigador Jack O'Malley-James, de la Universidad de St Andrews, en Escocia, ha estudiado cómo sería la vegetación en uno de estos sistemas dobles o en presencia de otro tipo de estrellas diferentes al sol, como una enana roja. Su conclusión es que las plantas tendrían un aspecto exótico, aprovecharían la luz de diferentes formas para realizar la fotosíntesis y en algunos casos serían negras o grises.

La base de buena parte de la vida en la Tierra es la fotosíntesis, las plantas aprovechan la energía del sol y a partir de ahí comienza una larga cadena que sostiene casi todas las formas de vida. Si existieran varias fuentes de luz solar, la vida se habría desarrollado adaptándose a esos recursos. Si los soles iluminaran distintas zonas del planeta, cada forma de vida buscaría una manera distinta de aprovecharlos. En la Tierra, la clorofila refleja la luz del sol en la parte verde del espectro electromagnético, y por eso vemos las plantas de color verde. Pero si las longitudes de onda variaran, los mecanismos para aprovechar esta energía podrían dar a las plantas otro aspecto muy diferente.

"Si encontráramos un planeta en un sistema con dos o más soles, habría potencialmente múltiples fuentes de energía disponibles para realizar la fotosíntesis", explica O'Malley-James en una nota de prensa. "La temperatura de una estrella determina su color y por lo tanto, el color de la luz que se utiliza en la fotosíntesis. Dependiendo del color de la luz de la estrella, las plantas evolucionarían de manera diferente.

En los sistemas dobles es posible encontrar un 25% de estrellas como el sol y cerca de un 50% son enanas rojas, muy antiguas y suficientemente estables como para haber permitido la aparición de vida. Los investigadores han hecho distintas simulaciones con escenarios de dos estrellas de cada tipo io varias, a veces muy juntas y otras más alejadas entre sí.

"Nuestras simulaciones", aseguran, "sugieren que los planetas en sistemas múltiples podrían albergar formas exóticas de las plantas más familiares que vemos en la Tierra. Las plantas que crecieran junto a una enana roja, por ejemplo, podrían parecer negras a nuestros ojos, pues absorberían el espectro de luz completo con objeto de utilizar toda la luz disponible". También podrían usar radiación ultravioleta o infrarroja para realizar la fotosíntesis". "Para planetas que orbitaran dos estrellas como la nuestra", prosiguen, "la radiación dañina de las intensas erupciones solares podría llevar a las plantas a desarrollar su propia protección contra los rayos ultravioleta, u organismos fotosintéticos capaces de moverse en respuesta a una súbita erupción".

Fuente:

La Información

28 de marzo de 2011

La primera hoja artificial

Una célula solar que simula el proceso de fotosíntesis de las hojas para convertir la luz y el agua en energía de forma muy barata y limpia. Esta “hoja artificial” se ha dado a conocer en la 241 Reunión Nacional de la Sociedad Química Americana, según un artículo publicado en Science Daily.

"Una hoja artificial ha sido uno de los santos griales de la ciencia durante décadas, y nosotros creemos haberlo logrado", asegura su responsable, Daniel Nocera, un químico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) de EEUU.

El dispositivo, del tamaño de una carta de póquer, pero más delgado, se basa en el silicio, la electrónica y los catalizadores, unas sustancias que aceleran las reacciones químicas. Asimismo, necesita para funcionar unos tres litros y medio de agua y la luz del sol. Las reacciones dividen el agua en sus dos componentes, hidrógeno y oxígeno, que se almacenan en una pila de combustible para producir electricidad.

Según Nocera, su hoja artificial podría producir electricidad suficiente para abastecer una casa en un país en desarrollo durante un día, dijo Nocera. En este sentido, el experto del MIT señala que el objetivo de su equipo es que cada hogar se convierta en su propia central eléctrica: "Uno se puede imaginar aldeas de India y África dentro de no mucho tiempo comprando un sistema asequible de energía basado en esta tecnología."

El concepto de “hoja artificial” se creó hace más de una década por John Turner en el Laboratorio Nacional de Energía Renovable de EE.UU. en Boulder, Colorado, pero sus materiales eran muy caros e inestables. Nocera asegura haber superado estos inconvenientes.

Fuente:

QUO

3 de septiembre de 2010

MIT: Cèlulas solares que se regeneran biològicamente como las plantas

Los vegetales convierten la luz en energía de la forma más eficiente, unos organismos que para los investigadores marcan la última frontera en la creación de células fotovoltaicas. Por eso, desde hace años, los científicos están constantemente tratando de imitar los trucos logrados por las plantas gracias a millones de años de evolución.

Un equipo de científicos del MIT (Massachusetts Institute of Technology) ha anunciado esta semana que han desarrollado unas células solares de clorosplastos sintéticos que se pueden romper y auto-ensamblar varias veces, al igual que las células vegetales. Estas células solares se renuevan constantemente, lo que significa que la tecnología, en última instancia, podría dar lugar a paneles solares casi eternos, que se reconstruyen solos cuando son dañados por el sol.

Las técnicas modernas de fabricación requieren generalmente un alto grado de control (y de coste) para obtener materiales fotovoltaicos con configuraciones precisas. De ahí el interés de los investigadores en sistemas de auto-montaje, que puedan simplificar la manufactura existente imitando la naturaleza.

Aunque las hojas de las plantas pueden parecer tan estáticas como las células de un panel solar artificial, la luz del sol es realmente bastante destructiva para ellas. Para contrarrestar este efecto las hojas reciclan rápidamente sus proteínas (aproximadamente cada 45 minutos) durante las horas de más sol. Este mecanismo de reparación rápida permite a las plantas aprovechar al máximo la energía abundante del sol sin perder eficiencia en el tiempo.

Para crear esta capacidad regenerativa única, el equipo del MIT ha utilizado una técnica que permite controlar la estructura hasta el nivel nanométrico, pudiéndose manipular el interfaz entre los componentes orgánicos e inorgánicos para optimizar las características deseadas.

Se trata de un novedoso conjunto de moléculas de auto-montaje que usan los fotones de la luz solar para captar electrones sueltos en forma de electricidad. El sistema contiene siete compuestos diferentes, incluyendo nanotubos de carbono que son los que dan la estructura y el canal para conducir la electricidad lejos de las células. Unos fosfolípidos sintéticos y otras moléculas que se auto-ensamblan en los centros de reacción son los que en realidad interactúan con los fotones entrantes para liberar electrones eléctricos.

Bajo ciertas condiciones, este compuesto crea una estructura uniforme para cosechar energía solar. Pero en presencia de un tensioactivo (similar al material utilizado para dispersar el aceite durante los derrames de petróleo del Golfo de México) las estructuras se separan y se dividen en los nanotubos, fosfolípidos y las otras moléculas constituyentes. Pasando la solución a través de una membrana para eliminar el dispersante, los elementos se vuelven a ensamblar, rejuvenecido las células solares en mal estado por su exposición excesiva al sol.

Por ahora los investigadores han logrado que estas células fotovoltáicas trabajen con una eficiencia del 40 por ciento, aunque piensan que con algunos retoques podría aumentar el rendimiento mucho más. La tecnología podría ser el próximo gran paso adelante para la tecnología solar, ya que permite paneles solares que no se degradan con el tiempo, a los que sólo hay que dar una sacudida rápida con el surfactante para conseguir, esencialmente, un nuevo panel.

Prueba de la célula; Patrick Gillooly, MIT

Fuente: Eureka Alert

10 de agosto de 2010

Primer animal capz de realizar la fotosíntesis

Elysia chlorotica es una babosa marina de color verde que sintetiza clorofila como una planta, lo que la convierte en el primer animal conocido capaz de realizar la fotosíntesis. Científicos de la Universidad del Sur de Florida han demostrado que para adquirir esta habilidad el molusco, que tiene forma de hoja, sólo necesita robar los cloroplastos y genes de unas algas de la especie Vaucheria litorea.

Según ha comprobado Sidney K. Pierce, las células intestinales de esta babosa atrapan e integran los cloroplastos de las algas Vaucheria litorea. Lo sorprendente es que una vez que una joven babosa ha digerido su primera comida de cloroplastos, el molusco es capaz de seguir generando clorofila por sí mismo durante el resto de su vida, siempre y cuando haya disponibilidad de las sustancias químicas consumidas durante la fotosíntesis y no deje de “tomar el Sol”.

Fuente:

Enimal

6 de julio de 2010

Los 10 pasos evolutivos más relevantes


Martes, 06 de julio de 2010

Los 10 pasos evolutivos más relevantes

La evolución de las especies a lo largo de su historia ha permitido la aparición de cualidades impresionantes a los seres vivos. En este post me gustaría repasar los que creo son los 10 cambios más relevantes que han ocurrido en la historia de la vida en la Tierra desde que aparecieron los primeros seres vivos. Evidentemente estos pasos fueron todos muy graduales y es difícil acotarlos en “un paso”. La lista está ordenada por orden cronológico de aparición partiendo de los primeros seres replicantes cuyas características concretas sólo podemos especular actualmente:

1 - La fidelidad en la copia del DNA

Una bacteria actual comete un error en la copia del DNA cada 10E10 generaciones aproximadamente. Este ratio entre mutaciones y fidelidad permite adaptaciones pero limitando acumular grandes errores rápidamente que acabarían con la especie. La principal artífice de esta maravilla evolutiva se llama DNA polimerasa que por si sola es capaz de copiar fielmente varios miles de bases de DNA antes de cometer un error. Las versiones más avanzadas y que aparecieron más tarde en la evolución de los eucariotas tienen además mecanismos de revisión para minimizar los errores cometidos. Su necesidad para la vida es tal que no existen seres vivos que carezcan de este mecanismo. Sólo algunos virus como el HIV que a cambio utilizan la perfecta maquinaria celular.

2 - El flagelo

Flagelo bacteriano

De esperar a que la comida llegue, a ir a p0r ella. Este uno de los cambios principales cambios que supuso el flagelo. Aunque anteriormente las bacterias desarrollaron pequeños filamentos (cilios) que permitían cierto movimiento lo cierto es que estás estaban totalmente sometidas a las fuerzas que gobiernan el movimiento browniano: Imaginad que estáis dentro de una piscina llena de canicas que se propulsan a toda velocidad en todas direcciones. El flagelo suponía además una mejora en la capacidad de colonizar nuevos y lejanos ambientes o de escapar de circunstanrcias adversas. Puedes ver un vídeo sobre la evolución del flagelo aquí donde se postula su aparición a partir de un organulo destinado a la sujeción.

2 - El fotoreceptor

Y se hizo la luz. La capacidad de reconocer la luz suponía inicialmente acceso a alimento (la síntesis de muchos compuestos orgánicos es catalizada por la luz) y una guía para el movimiento (define arriba y abajo). Sin embargo este pequeño avance sembraría la semilla para dos futuros mecanismos de gran relevancia: la fotosíntesis y la visión. Los fotoreceptores se basan en pigmentos capaces de excitarse con la luz y de transmitir dicho estado excitado a alguna proteína.

3 - La fotosíntesis

¿Quién necesita comida cuando puedes fabricarla? Este es quizás el salto evolutivo más impresionante: la capacidad de producir compuestos orgánicos a partir de inorgánicos, mucho más abundantes. Estas reacciones requieren de gran energía que los seres vivos obtienen del calor, degradación de otros compuestos orgánicos/ inorgánicos o de la luz. Podéis leer algo más sobre la fotosíntesis en este otro post que escribí. La fotosíntesis no podría ser posible sin los fotoreceptores que además probablemente coevolucionaron con la mejora del flagelo. Ninguno de estos “castillos de naipes” habria aguantado sin la fidelidad en la copia del DNA.

4 - El ciclo de Krebs y la respiración oxidativa

La fotosíntesis trajo consigo una nueva época de problemas u oportunidades según se mire. El principal deshecho de la fotosíntesis es el oxígeno. Una molécula que ahora nos parece inocua pero que cuando apareció era como vivir en un mar de arsénico. El oxígeno tiene la capacidad de oxidar el DNA y las proteínas e interfería en muchas de las reacciones necesarias para las bacterias de la época. La aparición del oxígeno atmosférico probablemente fue un proceso rápido que acabo de un plumazo con la mayoría de las especies. Algunas especies (entre ellas las productoras de oxígeno) desarrollaron mecanismos para inactivar el oxígeno, entre estos mecanismos encontramos la utilización de electrones y protones que reaccionan con el oxígeno produciendo agua. Curiosamente se pueden obtener electrones como productos de deshecho del metabolismo de compuestos orgánicos. La sofisticación del metabolismo de los azucares en el denominado ciclo de Krebs junto a un complejo sistema de transporte de electrones permitió aprovechar al máximo la energía de los compuestos orgánicos.

5 - La célula eucariota

La complejidad de la aparición de la vida es el único hecho comparable a la aparición de la célula eucariota. Se ha especulado que los eucariotas provienen de la simbiosis de varios tipos bacterianos, hipótesis que cobra fuerza con los análisis genéticos. En cualquier caso la aparición de células con núcleo definido y orgánulos es una gran caja negra. Uno de los procesos evolutivos más interesantes que nos quedan por descifrar. El gran avance de la célula eucariota puede describirse con algo tan simple como la compartimentalización. Cada cosa en su rincón. Muchas de las reacciones químicas celulares requieren un ambiente muy específico incompatible con otras reacciones.

6 - La especialización celular

El hijo favorito. Una célula se divide en dos pero no deja lo mismo en cada célula hija: una contiene más deshechos que otra, diferente concentración de proteínas o le falta algún componente. Estos podrían haber sido los antecedentes de la especialización celular. Ocurre actualmente en bacterias, levaduras o algunas algas unicelulares y que en algunos casos viven en colonias, donde algunos individuos se especializan en ciertas funciones en función de su localización dentro de la colonia. La especialización supone una mayor eficiencia. De allí hasta células como las neuronas o los glóbulos blancos quedaría aun un buen trecho.

7 - La reproducción sexual

¡Qué sería de nosotros sin el sexo! Se ha sugerido que la reproducción sexual permite una rápida adaptación de las especies al eliminar rápidamente las mutaciones perniciosas y esparcir las beneficiosas. Su aparición podría estar relacionada con virus y otros parasitos o bien como un resultado colateral de la estrategia de duplicar el genoma para reducir los efectos de las mutaciones. En cualquier caso los seres vivos con reproducción sexual se han diversificado y adquirido una complejidad que ningún ser asexual puede superar.

8 - El desarrollo embrionario

“Nada de lo que te ocurra en la vida te marcará tanto como la gastrulación“. Las instrucciones para formar un cuerpo de forma progresiva y ordenada supusieron el salto entre un mundo de medusas y gusanos al actual. Instrucciones que se encuentran agrupadas en bloques o paquetes genéticos que permiten gran adaptabilidad. Un paso a destacar en el desarrollo embrionario es la gastrulación, que consiste en la invaginación de una capa de células del embrión. Así, a primera vista no parece tan importante pero su aparición supuso la especialización en 3D, como ocurre en la mayoría de animales como nosotros frente a la especialización en 2D que ocurre en los gusanos.

Etapas del desarrollo embrionario humano

9 - El sistema nervioso y el cerebro

Mucho antes de la aparición del sistema nervioso las células se comunicaban solamente mediante contactos con su célula vecina y la emisión de señales, como hormonas. En mi opinión el salto no está tanto en la formación de una red para hacer llegar las señales más rápido sino en una centralización de las señales, que a largo plazo supondría la aparición del cerebro. El estudio de las redes neuronales ha avanzado considerablemente en los últimos años gracias a los estudios en varios animales modelo, especialmente en el gusano C. elegans, del que conocemos la red que forman sus 302 neuronas.

10- La percepción del individuo

Hasta hace unos pocos años se creía que sólo los primates superiores teníamos esta capacidad. Sin embargo varios estudios demuestran que otros mamíferos como el elefante o el delfín, e incluso aves como la urraca poseen dicha habilidad. Se ha especulado que esta capacidad es la precursora de la aparición de lo que llamamos el yo y del pensamiento racional. Si bien este último merecería una escala entera por si mismo.

Edit: me pongo a escribir y ya ni cuento, al final he escrito 11 ejemplos :P

Dejo fuera de la lista los Los primeros pasos sobre la tierra , la respiración pulmonada, la aparición de las flores y algunas otras maravillas más.

Si te ha gustado la entrada puedes menearla aquí.

Fuente de las imágenes: Flagelo, embriones

Enlaces relacionados:



Tomado de Tall & Cute
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