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16 de agosto de 2018

¿Cómo se sabe de qué flores han sacado la miel las abejas?


Fernando de Miguel, presidente de la Asociación Malagueña de Apicultores (España), cuenta que: “Las abejas, al posarse en la flor para recoger el néctar, se impregnan también de polen, y ambos quedan mezclados después en la futura miel. Luego, en el laboratorio se cuentan la proporción de granos de polen de cada flor en la muestra”. Y así se sabe si es miel de espliego, de romero, de azahar...

Fuente: QUO

26 de junio de 2018

La ciencia, clave para alargar la vida de las flores

Investigadores de la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona (UB) han comprobado que se puede alargar la vida de las flores cortadas si se retrasa el proceso de apertura floral, según recoge un estudio publicado en la revista especializada “Plant Science”.

Hasta el momento, las investigaciones sobre la longevidad de las plantas se habían centrado en el proceso de senescencia o muerte celular de las flores, sin embargo, este trabajo analiza por primera vez el proceso de apertura floral como factor determinante de la vida de la flor cortada.

De hecho, en el momento en el que la flor empieza a abrir se produce un aumento del estrés fotooxidativo en la planta; este es un proceso que provoca la síntesis de especies químicas reactivas de oxígeno, la inhibición de la fotosíntesis y, en algunos casos, la senescencia o muerte celular, según una nota de prensa de la UB.

Además, el estrés fotooxidativo, que condiciona todo el proceso de crecimiento de la planta, puede estar causado por condiciones ambientales extremas.

Lea el artículo completo en:

EFE Futuro

16 de diciembre de 2015

Crean la primera rosa biónica

Investigadores suecos insertan cables y transistores en los tallos y hojas de la flor.
Su objetivo es conseguir plantas electrónicas generadoras de energía.



La imagen muestra la rosa convertida en un completo circuito electrónico. / Eliot F. Gomez/U. Linköping
Investigadores suecos han inaugurado la era de las plantas electrónicas. Lograron insertar cables en los tallos y hojas de una rosa y que funcionara como un completo circuito integrado, con sus transistores, interruptores o puertas lógicas. Es solo el principio, pero ellos creen que se podría convertir a las plantas en una especie de centrales eléctricas o gasolineras sin tener que arrancarlas del suelo.

A diferencia de los animales, las plantas no tienen corazón, pulmones u otros órganos complejos. Pero eso no las hace organismos simples. Sin corazón, su sistema vascular se las ha ingeniado para transportar los azúcares generados en las hojas con la fotosíntesis hasta las raíces por un complejo sistema llamado floema. Igual de complejo es el xilema, una especie de tubos que hacen el camino inverso, llevando el agua y los nutrientes tomados de la tierra al resto de la planta.

El transporte del agua por este tejido vegetal se apoya en el mismo doble proceso de tensión y cohesión que se observa al mojar una servilleta de papel. Aunque esté en posición vertical, si hay suficiente agua, esta subirá hasta arriba. Igual de ingeniosa es la circulación de diversas moléculas básicas para las plantas y que se mueven por su diferencial eléctrico en forma de iones.

Investigadores del Laboratorio de Electrónica Orgánica de la Universidad de Linköping (Suecia) han aprovechado estos mecanismos para casi inventar un nuevo campo científico. Tan nuevo que no está claro como llamarlo, si electrónica vegetal, electrónica orgánica, bioelectrónica... Son conceptos que ya se usan para campos similares, como la obtención de materiales orgánicos con propiedades electrónicas, pero en los que no se investiga como convertir las flores en circuitos electrónicos.
Los investigadores inocularon un material conductor en el sistema vascular de la rosa.
Estos científicos compraron unas cuantas rosas en una floristería y realizaron dos experimentos sucesivos. Primero quisieron cablear el tallo de una de las flores. Para ello, lo sumergieron en una solución acuosa de un polímero llamado PEDOT. Este material plástico, usado ya por la industria en pantallas táctiles, LEDs o libros electrónicos, es un gran conductor eléctrico. Tiene la particularidad de que, como si fuera gelatina, se disuelve bien en el agua para después solidificarse lo que lo hacía el candidato ideal para colarse por el xilema de la rosa.

Tras 48 horas, los científicos metidos a jardineros cortaron el tallo a lo largo, retirando la cutícula exterior, la epidermis y el floema hasta ver aparecer todo un cableado a lo largo del xilema. Algunos cables llegaron, de extremo a extremo, hasta los 10 centímetros. Los investigadores comprobaron que tanto su conductividad como resistencia eran óptimos.

"La rosa por sí misma tiene una muy baja conductividad. Con la que le añadimos introduciendo el polímero, logramos 0,13 S/cm [siemens por centímetro, unidad de medida de la conductividad], lo que es suficiente para crear un circuito dentro de la rosa", dice el profesor Magnus Berggren y principal autor de la investigación, publicada en Science Advances.

Pero no se quedaron en cablear la rosa. Jugando con los distintos cables y conectándolos a una resistencia exterior pudieron crear un completo circuito integrado. Manipulando el voltaje entre 0 y 0,5 voltios, ya podían tener los rudimentos de un sistema digital basado en el paso/corte de corriente o lo que es lo mismo, ceros (0 voltios) y unos (0,5 voltios).

El segundo experimento lo hicieron con las hojas...

Lea el artículo completo en:

El País

31 de mayo de 2013

¿Por qué las flores ahora huelen menos?

Cuando nos preguntamos por qué, debemos preguntar casi siempre también ¿para qué? Los tomates son un fruto que antiguamente daba sabor a las ensaladas y a una multitud de guisos. Cuando los tomates los consumían los vecinos de las zonas en que se cultivaban, estos frutos no se mantenían lejos de la planta mas de unas horas.

Hoy todos los ciudadanos, a cientos o miles de kilómetros de los cultivares, quieren sus tomates, y los quieren relucientes. Las empresas tienen que garantizar la tersura del tomate durante varios días o semanas. Las rosas de hace décadas se olían en los rosales. No duraban más de unas horas (lean los poemas del siglo de oro, por ejemplo). Hoy las rosas deben conservarse frescas y lozanas en viajes a través de continentes.

Nos acercamos a Cosmocaixa, el museo de la ciencia de la Obra Social La Caixa; allí, el catedrático de Física Antonio Ruiz de Elvira nos explica por qué.

El olor de las rosas es una estrategia para atraer a los insectos para su polinización. Pero si la rosa se poliniza, la flor ya no sirve de nada y la planta se deshace de ella. Si la rosa no huele, la polinización se retrasa, y la flor se mantiene. Si queremos rosas tersas durante días, tomates lustrosos durante semanas, tenemos que elegir, en la selección artificial, el camino opuesto al de la selección natural. Exactamente esto mismo se aplica a la sociedad y otros muchos sistemas naturales. La cantidad acaba con la calidad. Cuestión de selección.

Fuente:

El Mundo Ciencia

4 de marzo de 2013

Las flores "publicitan" su polen con impulsos eléctricos

Abejorro en polinización

La comunicación entre flores y abejas estaría determinada por impulsos eléctricos.

Una verdadera estrategia comunicacional floral.

El método de comunicación de las flores para "vender" su polen a las abejas y lograr así su reproducción no tiene nada que envidiarle a las grandes campañas de publicidad.
El equivalente a lo que en el mundo humano sería un "letrero de neón", las flores emiten señales eléctricas que comunican información al insecto polinizador, según un estudio de investigadores de la Universidad de Bristol, publicado por Science Express

Como en toda campaña publicitaria, el letrero funciona en conjunto con otras medidas, que en el caso de las flores serían su gama de colores brillantes, diseños y olores atractivos para las abejas.

Relación eléctrica

Pero, ¿qué hace que en un campo de flores prácticamente idénticas las abejas se posen sobre unas y no sobre otras?

"El color, la textura, la fragancia son sólo algunos canales. Las flores no pueden moverse, pero necesitan asegurarse de que intercambiarán su polen y para eso necesitan a los insectos", le explica a BBC Mundo el profesor Daniel Robert, líder de la investigación.

Los polinizadores más populares son las abejas.Y en esta transacción por la preservación, las flores "recompensan" a sus traders de polen. Sin embargo, esta transacción no sería posible sin un intercambio de información. 

Mediante la colocación de electrodos en los tallos de petunias, los investigadores demostraron que cuando una abeja se posa sobre ella, el potencial eléctrico de la flor cambia y permanece así durante varios minutos.

Generalmente, las plantas contienen cargas eléctricas negativas, con campos eléctricos débiles. Los insectos que vuelan, en cambio, adquieren una carga positiva mientras se movilizan por el aire.
"Las abejas aprenden rápido. Si se posan constantemente en una flor y no obtienen lo que quieren la descartarán a futuro. Por eso es importante para las flores no realizar 'publicidad engañosa' y alertar a sus abejas si el néctar se les acabó. Básicamente, 'vuelva más tarde'"

Daniel Robert, científico a cargo de la investigación.

Cuando una abeja se acerca a una flor, la pequeña descarga eléctrica puede transmitir información valiosa, como que otra abeja los visitó recientemente, lo que evita que el insecto "pierda tiempo", según el estudio.

"Las abejas aprenden rápido. Si se posan constantemente en una flor y no obtienen lo que quieren la descartarán a futuro. Por eso es importante para las flores no realizar 'publicidad engañosa' y alertar a sus abejas si el néctar se les acabó. Básicamente, 'vuelva más tarde'", le explica Robert a BBC Mundo.

Los investigadores descubrieron que los abejorros, además, pueden detectar y distinguir entre los diferentes campos eléctricos florales.

"Este nuevo canal de comunicación pone de manifiesto cómo las flores potencialmente pueden informar a sus polinizadores de manera honesta sobre el estado de su precioso néctar y sus reservas de polen", dijo la doctora Heather Whitney, coautora del estudio.

Además, los científicos sometieron a las abejas a un test de aprendizaje y se dieron cuenta de que los insectos eran más rápidos en distinguir la diferencia entre dos colores cuando las señales eléctricas también estaban disponibles.

Incógnitas pendientes

Lo que el estudio no resuelve aun es cómo las abejas detectan los campos eléctricos.

Sin embargo, los investigadores especulan que los abejorros peludos perciben la fuerza electrostática de manera parecida a como el pelo de un humano sería atraído por la pantalla de un televisor antiguo.

La segunda parte de la investigación, que ahora empieza a desarrollarse, estudiará cómo es que los insectos detectan los campos eléctricos.

"Las abejas son los polinizadores más comunes. Pero no hay nada que nos indique que otros insectos que se muevan en el aire no puedan recibir este tipo de impulso", le cuenta Robert a BBC Mundo.
Fuente:
BBC Ciencia 

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23 de agosto de 2012

¿Cómo saben las plantas cuando florecer?

      
Las fotos que están viendo corresponden a exactamente el mismo árbol, pero fueron tomadas en 4 épocas diferentes del año. ¿Cuál foto fue tomada en primavera? Pues es muy fácil, es la tercera foto de izquierda a derecha. ¿Cómo lo sabemos? Por las flores, ¿cierto? Ahora, vamos a la pregunta realmente interesante: ¿Cómo supo el árbol que era primavera y que debía florecer?
      
Si bien no todas las plantas florecen en primavera, muchas de ellas lo hacen. Este comportamiento ha sido seleccionado de manera evolutiva, ya que les permite a las plantas producir flores -y sus gametos, que se encuentran dentro de ellas- en una época del año que tiene un clima benigno y que no pondrá en peligro su éxito reproductivo. Si las flores fueran producidas en medio del invierno, las heladas podrían acabar con ellas y las plantas no podrían reproducirse. El descubrir cómo las plantas “saben” que llegó la primavera ha sido una de las travesías científicas más fascinantes de la biología vegetal.

El tabaco gigante y la noche larga
      
En 1906 los agricultores del tabaco de Maryland (USA) fueron bendecidos por la naturaleza con una variedad de tabaco nueva, que apareció de manera espontánea en sus campos y que los llenó de alegría (y dinero). Este tabaco fue bautizado como Maryland Mammoth y, como su nombre lo indica, era una planta enorme: crecía hasta casi cuatro metros, producía más de 100 hojas y era mucho más grande que las plantas de tabaco silvestre.


El tabaco de la izquierda es el silvestre y el de la derecha es el Maryland Mammoth. El sujeto que está sobre los hombros del estudiante es Richard Amasino, investigador de la Universidad de Wisconsin.
      
Sin embargo, el tabaco Maryland Mammoth tenía un problema: no florecía en primavera -como lo hace el tabaco silvestre- y sólo producía unas pocas flores muy entrado el invierno; esas flores se dañaban con el frío y no producían semillas. El tabaco Maryland Mammoth era una mina de oro, pero como no se podía reproducir, los agricultores se sintieron muy decepcionados. Harry Allard y Wightman Garner, dos investigadores del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), se interesaron en averiguar por qué el tabaco Maryland Mammoth se entretenía tanto haciendo hojas y se olvidaba de florecer, para hacerlo solo entrado el invierno. Mediante sencillos experimentos, Allard y Garner descubrieron que el tabaco Maryland Mammoth sí florecía cuando lo ponían en condiciones de luz similares a las del invierno. Estas investigaciones fueron el punto de partida para descubrir el comportamiento de las plantas con respecto a la cantidad (y calidad) de la luz y su efecto en la floración. 

Descubrieron 3 tipos de comportamiento: plantas que florecían cuando el día era largo y la noche corta (a las que llamaron plantas de día largo, como el tabaco silvestre), plantas que florecían cuando el día era corto y la noche larga (a las que llamaron plantas de día corto, como el tabaco Maryland Mammoth) y plantas a las que “les daba lo mismo” la duración del día (a las que llamaron plantas neutrales). Este comportamiento, relacionado con la cantidad de luz que las plantas reciben y su respuesta floral, fue llamado fotoperíodo y explica por qué algunas plantas florecen en primavera -cuando el día se hace más largo- y otras lo hacen en invierno, cuando los días son cortos.

El florígeno
      
Experimentos posteriores permitieron descubrir que eran las hojas de las plantas las encargadas de medir la duración del día y la noche. En efecto, si se toma una planta de día corto y se la pone en condiciones de día largo, esta obviamente no florecerá. Sin embargo, bastaba con someter a sólo una hoja de la planta a un régimen de día corto -usando un sobre de papel aluminio para cubrirla y acortar la duración del día sólo en esa hoja- para inducir la floración de la planta. Lo más increíble era que si se cortaba esa hoja inducida y se le injertaba a una planta no inducida, ésta florecía. Es más, esa misma hoja inducida de una planta de día corto, si era injertada en una planta de día largo no inducida, hacía que ésta floreciera. Es decir, existe una señal de naturaleza móvil, estable y universal que hace florecer a las plantas. La señal, de naturaleza desconocida, fue bautizada como florígeno (u hormona floral) por el fisiólogo Ruso Mikhail Chailakhyan en 1936. La búsqueda del florígeno fue frenética pero infructuosa. Tuvieron que pasar más de 70 tortuosos años -incluyendo su descubrimiento y retracción del artículo respectivo por manipulación de datos- para que finalmente el año 2007 se descubriera que se trataba de una proteína pequeña, llamada FLOWERING LOCUS T (FT). 

La proteína FT se expresa exclusivamente en las hojas de las plantas en respuesta a la presencia de una proteína que se llama CONSTANS (CO). Se sabía que la expresión de CO respondía al fotoperíodo -entre otros factores- y que en las plantas de día largo sólo era posible encontrar esta proteína cuando las plantas estaban sometidas a condiciones de día largo y que desaparecía rápidamente en condiciones de día corto. De esta forma, el día largo induce la expresión de CO y a su vez esta proteína induce la expresión de FT, que se mueve por el sistema vascular de las plantas, desde las hojas hasta las puntas de los tallos, para inducir la floración. 

Lo más bello de este modelo es que se encontró que FT y CO también regulaban la floración en las plantas de día corto. La única diferencia es que en las plantas de día corto -como arroz- CO actúa como un represor de FT y por lo tanto en día largo inhibe su expresión.


Modelo de inducción floral mediado el fotoperíodo y el módulo CO/FT. Se muestra como funciona en plantas de día largo (Arabidopsis, a la izquierda) y de día corto (Arroz, a la derecha). En arroz, las proteínas CO y FT se conocen con el nombre de Hd1 y Hd3a, respectivamente.
      
Actualmente se sabe que la proteína FT es un inductor universal de la floración y además puede regular la juvenilidad de los árboles. Por ejemplo, los Álamos requieren de varios años para florecer por primera vez; sin embargo, plantas de Álamo transgénico que expresan fuertemente FT florecen a las cuatro semanas de vida. Recientemente el grupo del científico Estadounidense Ralph Scorza ha logrado generar plantas transgénicas de ciruelo que florecen en menos de un año cuando son crecidos desde semillas en vez de los 3 a 10 años que demoran normalmente. 

Esta tecnología se llama FasTracking y podría acelerar la generación de nuevas variedades de frutales, incluso de aquellos que hasta ahora no han sido mejorados debido a la enorme cantidad de tiempo que debe transcurrir para que produzcan flores (y frutos) por primera vez, como este árbol, al que le tomó más de 90 años producir sus primeras flores.

Fuente:


 

20 de abril de 2012

El calentamiento global obliga a 'trepar' ladera arriba a las flores del sur de Europa

Una de las especies afectadas por el cambio climático en Sierra Nevada. | Science 
Una de las especies afectadas por el cambio climático en Sierra Nevada. | Science
Las plantas europeas ya están reaccionando ante el aumento global de temperaturas que experimenta el planeta. Un equipo internacional en el que participan investigadores de diversos organismos españoles y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha constatado que el calentamiento global provoca que las plantas asciendan por las montañas, huyendo del calor y la sequedad. Y la distribución de la flora no se modifica del mismo modo en el norte y en el sur. 

Mientras en las latitudes mediterráneas las montañas están perdiendo diversidad de especies, en las zonas septentrionales las cumbres están ganando en riqueza.

Los científicos del programa GLORIA (siglas en inglés de Iniciativa para la Investigación y el Seguimiento Global de los Ambientes Alpinos) iniciaron en el año 2000 un estudio sobre las plantas de las montañas europeas. La red de investigadores ha analizado los cambios observados en la primera década del siglo XXI en la flora de 66 cimas de 17 cordilleras europeas, incluyendo puntos que van desde los Urales hasta la isla de Malta. En la Península Ibérica se eligieron dos áreas en los Pirineos oscenses (Ordesa) y en la Sierra Nevada granadina.

Los investigadores publican ahora un estudio en la revista 'Science' con el resultado de sus últimos trabajos, en el que se defiende que las plantas están subiendo en altura buscando condiciones más frescas y que, al mismo tiempo, la vegetación no se está alterando del mismo modo en el norte de Europa y en el sur. Según sus observaciones, la riqueza vegetal está aumentando en las latitudes norteñas mientras que en las zonas meridionales está disminuyendo el número de especies en las cimas, y que esto último se debe a la disminución del agua disponible en las montañas del sur.

En siete años, los científicos han calculado un desplazamiento hacia la cima de 2,7 metros de media en las especies estudiadas. «Este resultado confirma la hipótesis de que el aumento de las temperaturas induce el desplazamiento de la flora alpina hacia niveles superiores. Tal fenómeno ha provocado la sustitución de algunas especies resistentes al frío por otras más sensibles a él. Todo ello refleja la vulnerabilidad de los ecosistemas de alta montaña a medio y a largo plazo», explica el investigador del CSIC Luis Villar, del Instituto Pirenaico de Ecología, en Jaca (Huesca).


Fuente:


El Mundo Ciencia

23 de marzo de 2012

Descubren el "gen de la primavera"

¿Cómo saben las plantas que llegó la primavera?

Planta Arabidopsis Thaliana Foto gentileza Centro John Innes

Los investigadores eligieron para su estudio a Arabidopsis thaliana, la primera planta cuyo genoma fue secuenciado.

Científicos en el Reino Unido identificaron el gen que desencadena el proceso de florecimiento en las plantas cuando aumenta la temperatura.

"Sabemos desde hace siglos que cuando aumenta la temperatura las plantas florecen. La pregunta es cómo logran controlar este proceso con tal precision", explicó Philip Wigge, del centro internacional de investigaciones en botánica y microbiología John Innes, en Norwich, Inglaterra.

Y la respuesta parece estar vinculada, al menos en parte, al gen PIF4, que dispara el florecimiento sólo cuando se dan ciertas condiciones de temperatura.

"Encontramos que el gen está presente, por ejemplo, en álamos, así como en trigo, maíz y arroz. La mayoría de los cultivos principales parece tener este gen", dijo a BBC Mundo el Dr. Wigge.

El descubrimiento puede ser clave para la adaptación al cambio climático, ya que podría contribuir a desarrollar cultivos con mayor resiliencia a los aumentos de temperatura.

Existen dos mecanismos que permiten a las plantas responder a la llegada de la primavera: captar cambios en las horas de luz y detectar variaciones en la temperatura.

"Nuestro descubrimiento tiene que ver con el segundo mecanismo. El gen parece estar activo todo el tiempo, pero cuando aumenta la temperatura algo sucede que torna más intensa la actividad de las proteínas involucradas", explicó el Dr. Wigge a BBC Mundo.

Los científicos eligieron para su estudio a una pequeña planta denominada Arabidopsis thaliana, que es nativa de Europa, Asia y el norte de África.

Es la primera planta cuyo genoma fue descifrado y según Wigge es una "herramienta de extraordinario valor" para la biología molecular.

Fuera de sincronización

Azucenas en un parque

El estudio permite entender cómo responden las plantas al aumento de temperatura.

Las plantas parecen usar una combinación de los dos mecanismos disparadores, la respuesta a la luz y la sensibilidad a los cambios de temperatura.

"Un estudio anterior en Estados Unidos mostró que las plantas que utilizan cambios de temperatura para controlar su florecimiento están desplazando a las otras", señaló Wigge.

"En los últimos 100 años, muchas plantas que usaban solamente la duración de las horas de luz para iniciar el florecimiento han desaparecido de algunos hábitats".

"Al mismo tiempo, las plantas que utilizan el mecanismo de la temperatura han aumentado su ámbito de distribución y son mucho más comunes".

Otros estudios han demostrado que las plantas están floreciendo antes y por lo tanto produciendo fruta más temprano que en el pasado.

Esas modificaciones, vinculadas al cambio climático, pueden afectar seriamente las relaciones simbióticas en los ecosistemas, como por ejemplo, la existente entre las plantas y los insectos o aves polinizadoras.

Cultivos más resistentes

Cultivo de trigo Foto ALEX BARTEL/SCIENCE PHOTO LIBRARY

Cada aumento de un grado en la temperatura lleva a una caída de 10% en el rendimiento, según un estudio.

"Sabemos desde hace algún tiempo que las plantas están respondiendo en formas diferentes a los cambios en el clima. Al comprender mejor los mecanismos involucrados, podremos predecir qué sucederá con ecosistemas en el futuro", señaló el Dr. Wigge.

El descubrimiento del gen PIF4 también puede ayudar a obtener cultivos mejor adaptados al cambio climático.

"Se estima que por cada aumento de un grado centígrado en la temperatura, el rendimiento de muchos cultivos caerá cerca de un 10%. Varios cultivos ya se encuentran cerca del límite de su rango óptimo de temperatura", explicó el científico del centro John Innes.

"Es de enorme interés para nuestro laboratorio poder aplicar estas investigaciones a cultivos y ya hemos comenzado a hacerlo".

Una de las preguntas clave, según el Dr. Wigge, es por qué el rendimiento de las cosechas baja tanto con el aumento en la temperatura. La otra es si será posible desarrollar cultivos con resiliencia al cambio climático.

"Si logramos comprender cuáles son las moléculas involucradas, podremos obtener cultivos menos sensibles al incremento de temperatura y por lo tanto más resistentes al cambio climático"

Philip Wigge, Centro John Innes

El rendimiento baja, por ejemplo, porque el aumento en la temperatura afecta el proceso de llenado del grano, la parte comestible de la planta.

"Si logramos comprender cuáles son las moléculas involucradas, podremos producir plantas modificadas a través de técnicas tradicionales o ingeniería genética para que cambie su respuesta al aumento de temperatura".

“Esto significa que podremos obtener cultivos menos sensibles al incremento de temperatura y por lo tanto más resistentes".

El estudio fue publicado en la revista Nature.

Fuente:

BBC Ciencia

23 de enero de 2012

Girasoles inspiran paneles solares más eficientes

Girasol

Cada florecilla en el interior del girasol está inclinada a 137 grados respecto a su vecina, un patrón conocido como el espiral de Fermat.

Científicos en Estados Unidos y Alemania investigaron con modelos matemáticos la forma más eficiente de orientar paneles solares. Y la respuesta, para sorpresa de los expertos, ya había sido hallada por la naturaleza hace millones de años.

Alexander Mitsos y Corey Noone, del Instituto Tecnológico de Massachussets, MIT por sus siglas en inglés, comenzaron estudiando la distribución de los paneles solares en la planta de concentración solar conocida como PS10, cerca de Sevilla, en el sur de España.

Más de 600 espejos, cada uno del tamaño de la mitad de una cancha de tenis, siguen al sol concentrando sus rayos en una torre central, donde el calor es transformado en electricidad para 6.000 hogares.

Las plantas de concentración solar (CSP por sus siglas en inglés) utilizan grandes conjuntos de espejos o helióstatos para concentrar los rayos del sol en un área pequeña. La luz concentrada es convertida en calor, que a su vez genera electricidad.

En la distribución tradicional, los espejos son dispuestos en filas de semicírculos concéntricos similares a un teatro, pero este patrón no es totalmente eficiente. Si bien hay brazos robóticas que mueven los espejos para seguir el movimiento del Sol, hay momentos del día en que unos espejos hacen sombra sobre otros.

La forma más eficiente de distribución, según los expertos del MIT, es colocar cada panel a un ángulo constante de 137 grados respecto al que le antecede, un patrón conocido en matemática como la espiral de Fermat, en alusión al matemático francés del siglo XVII.

Y ésa es exactamente la manera en que están dispuestas las florecillas en el interior de un girasol.

"Ángulo dorado"

Planta PS10

En la planta PS10, los espejos concentran la luz del Sol en una torre y el calor es transformado en electricidad.

Los investigadores del MIT comenzaron haciendo una representación digital de la planta PS10 y dividiendo cada espejo en cerca de 100 segmentos. Posteriormente utilizaron modelos matemáticos para calcular la pérdida de energía en cada segmento cuando los espejos bloquean parcialmente la luz. Por último, reconfiguraron los segmentos para un aprovechamiento ideal de la radiación solar.

Mitsos y Noone también buscaron combinar esa distribución con otro objetivo clave, ahorrar espacio, y mostraron el patrón resultante a otro de los investigadores, Manuel Torrilhon, de la Universidad Aachen en Alemania.

Torrilhon reconoció la presencia de un patrón en espiral, similar al hallado en la naturaleza, por lo que los investigadores buscaron inspiración para su patrón óptimo específicamente en los girasoles.

Las minúsculas florecillas que conforman el interior de un girasol están dispuestas en el patrón conocido como espiral de Fermat, que puede verse en distintos objetos en la naturaleza y ha fascinado a los matemáticos durante siglos.

Los griegos incluso aplicaron el patrón a la arquitectura. En un girasol, cada florecilla está inclinada respecto a su vecina en una proporción de 137 grados, lo que se conoce como el "ángulo dorado".

Menos superficie

Planta PS10

Las plantas de concentración solar requieren grandes extensiones de tierra.

La nueva distribución mejora la eficiencia de los paneles y permite colocarlos en un espacio 16% menor.

Mitsos asegura que utilizar este patrón en plantas de concentración solar en el futuro permitiría reducir significativamente la cantidad de tierra utilizada, disminuyendo costos.

"Las plantas de energía termal solar concentrada requieren enormes extensiones de superficie. Si queremos lograr en el futuro que al menos un 10% de la energía provenga de fuentes renovables, necesitaremos grandes áreas, por lo que la eficiencia es fundamental", señaló el investigador del MIT.

El estudio, publicado en la revista Solar Energy, muestra la importancia de la biomimesis o biomimética, un campo de investigación que busca inspiración en la naturaleza para la solución de problemas tecnológicos y sociales.

Fuente:

BBC Ciencia

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17 de enero de 2012

La científica que dio la vuelta al mundo vestida de hombre

Ilustración de época de la botánica francesa Jeanne Baret. | Mitchell Library

Ilustración de época de la botánica francesa Jeanne Baret. | Mitchell Library

Una de las plantas de jardín más coloridas y reconocibles, la trepadora buganvilla, debe su nombre al navegante francés Louis Antoine de Bougainville (1729-1811), quien la trajo a Europa desde Brasil al completar su viaje de exploración científica alrededor del mundo en el siglo XVIII.

La buganvilla es solo una de las miles de especies que Bougainville dio a conocer al terminar su viaje, realizado entre 1766 y 1769 y que tenía entre otras misiones encontrar tierras colonizables en el Pacífico. La expedición Bougainville contó con un equipo científico formado por el astrónomo Véron y el médico y naturalista Philibert Commerson.

A Philibert Commerson (1727-1773), como botánico de a bordo, se le atribuye desde entonces el hallazgo de las decenas de especies nuevas de plantas que la expedición aportó. Lo que los historiadores han empezado a desvelar ahora es que, en realidad, fue el ayudante de Commerson quien hizo la mayor parte del trabajo, pues durante gran parte del periplo el naturalista oficial de la nave estuvo enfermo.

Una buganvilla. | Ad Meskens / Wikimedia Commons

Una buganvilla. | Ad Meskens

Y ese mozo que le ayudaba, además, no era tal mozo, sino una mujer. Se llamaba Jeanne Baret (1740-1807) y hoy se la reivindica como una botánica por derecho propio y como la primera científica que completó una vuelta al mundo. A Jeanne Baret se le atribuye la recolección y la clasificación de muchos especímenes recogidos durante la expedición Bougainville.

Ahora, los botánicos del siglo XXI están empezando a rendir homenaje a su colega del pasado y acaban de dedicarle una nueva especie recién descubierta en homenaje. Se llama Solanum baretiae y es un pariente de la patata, el tomate y la berenjena localizado en Sudamérica por el investigador estadounidense Eric Tepe. La descripción de la planta se acaba de publicar en la revista científica PhytoKeys.

¿Pero qué hacía Jeanne Baret embarcada en aquella expedición? Lo explica a ELMUNDO.es la profesora de la Universidad de Louisville (EEUU) Glynis Ridley , quien acaba de publicar e una biografía sobre ese singular personaje de la historia científica titulada The discovery de Jeanne Baret (El descubrimiento de Jeanne Baret).

La amante del botánico Commerson

Jeanne Baret era en realidad la amante del botánico Commerson. Había sido contratada por éste hacia 1760 para hacerse cargo de su hogar cuando Commerson enviudó de su primer esposa. Con el tiempo, el naturalista acabó entablando una relación con su asistenta que ocultó a ojos de todo el mundo. Incluso, tuvo un hijo con ella que fue dado en adopción.

Cuando en 1766 fue 'reclutado' para la expedición de varios años alrededor del mundo, Commerson no quiso viajar solo. La expedición estaba formada por dos naves bajo el mando de Louis Antoine de Bougainville y se esperaba que en tres años no volvieran a Francia. Commerson, por tanto, no quería estar tanto tiempo sin su pareja. Pero puesto que una ordenanza real impedía embarcar a las mujeres en los barcos de la Corona, la pareja tuvo que buscar un subterfugio para poder viajar juntos.

Commerson llevó el disimulo hasta el extremo de hacer embarcar a su ayudante, es decir, a Jeanne Baret, en un puerto distinto al suyo, y recibirla vestida de marinero, como si no lo conociera y se tratara de un joven al que había contratado por referencias.

Pero el mérito de Jeanne Baret, explica Glynis Ridley, no se limita solo a su atrevimiento o arrojo , sino que su valor tiene carácter científico. Los prejuicios y las costumbres de la época tenían totalmente alejadas a las mujeres de la práctica de la ciencia, así que ella fue una pionera al participar plenamente en las tareas de investigación durante la expedición, afirma la autora de su biografía.

"Durante todo el tiempo que estuvo a bordo del barco, recolectó plantas junto a Commerson en localizaaciones como Río de Janeiro, el Estrecho de Magallanes, Tahití, Isla Mauricio y Madagascar. Cuando la mala salud de Commerson le impidió llevar a cabo trabajo de campo, Baret fue la responsable de todas las colecciones, incluyendo la recolección de la especie mas famosa de la expedición, la Bougainvillea", explica Ridley, quien añade: "Baret era una botánica por derecho propio".

Sin reconocimiento hasta ahora

Commerson y Baret recogieron más de 6.000 especímenes, que se conservan en el Museo Nacional de Historia Natural de París. Durante la expedición y en los años venideros, unas 70 especies fueron bautizadas con el nombre específico de 'commersonii' en homenaje al botánico Commerson.

La planta solanácea dedicada a Jeanne Baret. | Eric Tepe

La planta solanácea dedicada a Jeanne Baret. | Eric Tepe

Sin embargo, hasta 2012, ninguna llevaba el nombre de Baret. Y eso a pesar de que el propio Commerson quiso dedicarle alguno. Murió prematuramente, a los 45 años, durante una estancia en la isla Mauricio, antes de terminar muchas de sus descripciones de plantas. Y entre las notas que dejó se encuentra una en la que pretendía denominar no a una especie, sino a todo un género con el nombre Baretia. Hoy, esas plantas se engloban en el género Turraea de la familia Meliaceae.

Así que Baret seguía sin tener nada que la recordara hasta que Eric Tepe, un botánico de 41 años adscrito a las universidades de Utah y Cincinnati (EEUU), le ha dedicado una. Se llama 'Solanum baretiae' y es una especie sudamericana, perteneciente al mismo género que la patata, el tomate y la berenjena.

Tepe ha explicado a ELMUNDO.es el motivo por el que ha dedicado la nueva especie a Jeanne Baret: "Debió de ser una mujer admirable, muy valiente y decidida. Disfrazarse de hombre y enrolarse en un barco para participar en una expedición de ese calibre no lo hace cualquiera. Lo que me parece más interesante es que la historia la ha retratado hasta ahora como poco más que la amante del famoso botánico Commerson, pero ahora sabemos que era una gran botánica y exploradora por derecho propio, y que sus contribuciones sin duda merecen ser reconocidas".

Tepe no había oído hablar de Jeanne Baret hasta hace poco, pero quedó fascinado por su colega del pasado cuando escuchó a Glynis Ridley hablar de ella en una entrevista radiofónica: "La idea de nombrar la planta en homenaje a Jeanne Baret surgió al escuchar a la escritora Glynis Ridley. Ella mencionaba que, a pesar de las importantes contribuciones de Baret a la botánica, su nombre había caído en el olvido, y no tenía ni siquiera una planta que llevara su nombre. En mi trabajo como investigador he llevado a cabo varias expediciones a Latinoamérica en busca de especies de Solanum, y he descubierto varias especies nuevas. Se me ocurrió que Baret merecía reconocimiento por su trabajo, así que contacté a Glynis Ridley para proponerle el nombrar una de estas nuevas especies en honor a Baret, y enmendar así de alguna manera la amnesia histórica en relación a Baret".

La especie en cuestión es una planta trepadora que se encuentra en el sur del Ecuador y el norte del Perú, explica Tepe, quien añade que aunque no tiene tubérculos comestibles, es un pariente cercana de la patata. Desde luego, 'Solanum baretiae' no es tan vistosa como la buganvilla, que en justicia también tendría que haberse llamado con el nombre de Baret, pero al menos es una planta dedicada a ella y, según Tepe, quizá no sin motivo.

El botánico lo explica de esta sugerente forma: "Las flores son en su mayor parte violetas, pero también tienen manchas blancas o amarillas. Las hojas en un solo individuo varían de estar compuestas por hasta siete foliolos a ser simples. Esa variación de hojas en un individuo es poco común, y nos parecía un reflejo interesante del personaje de Baret que, al igual que la planta, reunía cualidades aparentemente contradictorias: una mujer vestida como hombre, una botánica en un mundo dominado por hombres, y una mujer de clase humilde que viajó mucho más lejos que muchos aristócraEnlacetas".

Fuente:

El Mundo Ciencia

24 de noviembre de 2011

Descubren la primera orquídea totalmente nocturna

Orquídea nocturna Bulbophyllum nocturnum

B. Nocturnum es la única entre 25.000 especies conocidas de orquídeas que florece sólo de noche.

Una orquídea que abre sus pétalos sólo durante la noche fue hallada por científicos en una isla cercana a Papúa Nueva Guinea.

Se trata de un descubrimiento extraordinario. La planta es la única entre las cerca de 25.000 especies conocidas de orquídea que florece solamente de noche.

El especímen fue recolectado durante una expedición en la isla New Britain, cercana a Papúa Nueva Guinea, un país de Oceanía situado al norte de Australia.

La nueva especie recibió el nombre de Bulbophyllum nocturnum y los científicos desconocen aún la razón evolutiva que explicaría su comportamiento inusual.

La orquídea fue hallada por el botánico holandés Ed de Vogel luego de recolectar plantas en árboles de una zona explotada por compañías madereras. Muchas orquídeas son epifitas, es decir, crecen utilizando como soporte las ramas de los árboles.

"En los bosques tropicales, la mayoría de las orquídeas crecen sobre árboles porque a nivel del suelo es demasiado oscuro y a las orquídeas les gusta tener mucha luz", dijo a BBC Mundo André Schuiteman, experto en orquídeas del Jardín Botánico de Londres, Kew Gardens, y coautor del estudio junto a De Vogel.

Flor de una noche

Cactus reina de la noche (Selenicereus grandiflorus)

De las plantas que florecen de noche, una de las más conocidas es el cactus Reina de la Noche (Selenicereus grandiflorus), que es polinizada por murciélagos.

De Vogel sólo descubrió los hábitos nocturnos de la orquídea cuando intentó cultivar algunas de las plantas recolectadas en su laboratorio en el Hortus Botanicus, el centro de estudios botánicos de la Universidad de Leiden, en Holanda.

El científico no lograba comprender por qué los pimpollos que observaba no lograban florecer y al otro día estaban marchitos.

Sólo cuando el botánico llevó la planta a su casa, comprobó para su sorpresa que las flores se abrían luego de la puesta del sol y se cerraban pocas horas después del amanecer.

Las flores duraban sólo una noche, lo que explicaba por qué los pimpollos que observó De Vogel en su laboratorio parecían estar a punto de abrirse y ya estaban marchitos al día siguiente.

Polinizadores

La planta pertenece al género Bulbophyllum, que incluye cerca de 2.000 especies y es el mayor grupo en la familia de las orquídeas.

Si bien hay otras orquídeas que atraen polinizadores durante la noche, también permanecen abiertas durante el día, por lo que B. nocturnum es la primera especie conocida de florecimiento exclusivamente nocturno.

"Especies relacionadas con B. nocturnum son polinizadas por pequeños insectos voladores nocturnos, que creen estar visitando un hongo", explicó Schuiteman.

"Las plantas se mimetizan con los hongos, ésa es la razón que explica los detalles y dibujos que pueden observarse en las flores".

Orquídea nocturna Bulbophyllum nocturnum

Los científicos creen que la nueva orquídea puede ser polinizada por un pequeño insecto volador nocturno.

"Los insectos están buscando un lugar donde depositar sus huevos y en este caso se trata probablemente de alguna especie que se alimenta de noche", dijo Schuiteman a la BBC.

"Es probable también que la orquídea tenga un aroma no detectable por los seres humanos, que le permite atraer insectos desde distancias mayores. Cuando se acercan, la forma y los detalles en los petalos también juegan un papel importante".

En 1862, Charles Darwin predijo correctamente que una orquídea que sólo se encuentra en Madagascar era polinizada por una polilla con una probóscide, es decir, un apéndice tubular alargado, de 30 cms. La polilla sólo fue descubierta 20 años después de la muerte de Darwin.

Carrera contra el tiempo

Schuiteman dijo que la razón exacta por la que B. nocturnum florece sólo de noche probablemente seguirá siendo un misterio hasta que se estudien los resultados de nuevas expediciones.

Sin embargo, la historia del descubrimiento de esta orquídea notable deja en evidencia la necesidad de establecer áreas protegidas.

"La zona donde fue hallada la planta era inaccessible, pero ahora el gobierno de Papúa Nueva Guinea concedió licencias para explotación maderera por lo que se abrieron caminos. Mi colega obtuvo un permiso para ingresar de la compañía maderera e incluso le dieron un vehículo para su uso", dijo Schuiteman a la BBC.

Los nuevos caminos son un arma de doble filo, según los científicos. Por un lado, permiten el acceso de expertos como De Vogel, pero al mismo tiempo están poniendo en peligro el bosque, en un área en que según Schuiteman, probablemente debe haber muchas más especies que aguardan ser descubiertas.

Orquídea Lepanthes telipogoniflora

La orquídea Lepanthes telipogoniflora fue descubierta en Colombia en 1995.

"Es el gobierno el que concede las licencias de explotación y nosotros instamos a las autoridades de Papúa Nueva Guinea a que protejan algunas áreas".

"Esta orquídea nos recuerda una vez más los sorprendentes descubrimientos que aún pueden hacerse. Pero enfrentamos una carrera contra el tiempo para hallar especies como éstas que sólo pueden encontrarse en bosques vírgenes tropicales. Esos bosques están desapareciendo a un ritmo acelerado".

El llamado de protección debe extenderse también a los bosques tropicales en América Latina, según Schuiteman. "Yo mismo estuve en Colombia y encontré en 1995 una especie desconocida de orquídea, Lepanthes telipogoniflora, tan llamativa que se colocó incluso en un sello. Especialmente en Colombia, Peru y Ecuador hay orquídeas que esperan ser descubiertas, ya que hay áreas en las que jamás se ha buscado específicamente estas plantas".

El estudio sobre B. nocturnum fue publicado en la revista Botanical Journal of the Linnean Society.

Fuente:

BBC Ciencia

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7 de noviembre de 2011

Los claveles, bajo el microscopio

Sus pétalos son más grandes, pero menos numerosos

Composición con la imagen de algunas de las especies de claveles silvestres. | E.M.

Composición con la imagen de algunas de las especies de claveles silvestres. | E.M.

  • La duplicación de cromosomas ha diversificado las flores de los claveles
  • Investigadores de la Hispalense estudian el efecto de la poliploidía
  • Andalucía acoge diversas sespecies de claveles catalogadas como endémicas
  • La variedad de estas plantas es una de las causas de su éxito en jardinería

Hay quien se pone el clavel en la solapa, en el pelo, en el bolsillo del traje y en el escote. Y también hay quien lo pone en el microscopio. Son los menos, una decena de miembros del departamento de Biología Vegetal y Ecología de la Universidad, pero no precisamente los que menos saben de ellos.

Este equipo se ha centrado en un grupo de claveles de las 30 especies silvestres de claveles que existen en la Península Ibérica con una gran variedad de colores, formas y olores y el que ha demostrado el efecto de la poliploidía -algo así como una mutación del genoma por el cual se duplica su número- sobre la evolución morfológica en un grupo de claveles silvestres. Es decir, que la duplicación de los cromosomas ha impulsado la diversificación de sus flores.

[foto de la noticia]

La importancia de este proceso en el desarrollo de estos organismos es especialmente apreciable si se compara el efecto de la poliploidía en otros. Por ejemplo, el ser humano, que tiene 23 pares de cromosomas. En él, la duplicación de tan sólo uno de los cromosomas (llamada trisomía) provoca síndromes como el Síndrome de Down (cromosoma 21), el Síndrome de Patau (cromosoma 13) o el Síndrome del triple X, entre otros. "En plantas, sin embargo, la poliploidía es un hecho muy común y habría tenido mucha importancia en la evolución y diversificación de estos organismos. Algunas estimas sugieren que el 90% de las plantas con flores habrían sufrido un evento de duplicación cromosómica en su historia evolutiva, es decir, en alguno de su antecesores a lo largo de los millones de años de evolución", según explica Francisco Balao, uno de los responsables de la investigación.

No obstante existen grupos de especies donde el número de cromosomas permanece constante, por ejemplo el género de los robles, advierte el científico, si bien en los claveles la duplicación cromosómica es tan común que dentro de una población de una misma especie pueden aparecer individuos con diferente número de cromosomas. "El caso más espectacular dentro de los claveles es Dianthus broteri -clavelllinas-, un complejo con individuos con 30, 60, 90 y 180 cromosomas"m aoybta.

Lea el artículo completo en:

El Mundo Ciencia

23 de septiembre de 2011

Sorprendente: Botánicos aficionados descubren una planta que "se agacha" en Brasil

Una nueva planta que "se agacha" para depositar sus semillas fue descubierta en el bosque atlántico en el estado de Bahía, en el noreste de Brasil.

Planta Spigelia genuflexa Foto: Alex Popovkin

Cuando los frutos están maduros, las ramas se doblan para depositar las semillas en el suelo. Foto: Alex Popovkin

El nombre que se ha dado a la especie, Spigelia genuflexa, refleja precisamente sus singulares características, la de "arrodillarse".

La especie fue descubierta gracias a la pasión de un botánico aficionado, Alex Popovkin, y la curiosidad de uno de sus colaboradores.

Popovkin, de origen ruso y residente en Estados Unidos antes de emigrar a Brasil, supo de inmediato que se trataba de una especie desconocida. El botánico ya ha fotografiado y registrado cerca de 800 especies de plantas en su propiedad en Bahía.

"Me ha llevado 30 años, desde mis días como voluntario en los invernaderos del Jardín Botánico de la Universidad de San Petersburgo, en Rusia, poder cumplir mi sueño de vivir en el trópico y estudiar sus plantas", señaló Popovkin.

La planta fue hallada por José Carlos Mendes Santos, conocido como Louro, un trabajador del establecimiento de Popovkin, quien fue testigo del inusual comportamiento de S. genuflexa y conociendo el interés de su empleador, le llamó la atención sobre ella.

La especie fue descrita posteriormente tras análisis genéticos por Lena Struwe, profesora de botánica de la Escuela de Ciencias Ambientales y Biológicas de la Universidad Rutgers, en Estados Unidos, quien colaboró con Popovkin.

"Era muy claro que la planta era miembro de la familia Loganiaceae y de su género Spigelia, pero no se trataba de una especie conocida", explicó Struwe.

El descubrimiento fue publicado este mes en la revista científica PhytoKeys.

Comportamiento extraordinario

Una vez que la frutas se forman, las ramas de la planta se doblan para depositar cápsulas con semillas en el suelo. Las semillas son a veces enterradas en capas de musgo, un fenómeno que se conoce como geocarpia. ¿Pero cómo se explica esta característica?

José Carlos Mendes Santos, conocido como Louro

La planta fue detectada por primera vez por José Carlos Mendes Santos, conocido como Louro.

"Las especies que hacen descender sus ramas han desarrollado este mecanismo evolutivo por una o más razones. Es probable que el motivo, en este caso, sea que la vida de la planta es muy breve, apenas unos meses", dijo Struwe a BBC Mundo.

"Vive además en pequeños fragmentos de hábitat favorable, de modo que la planta madre tendrá más éxito si deposita sus semillas muy cerca de ella, en lugar de dispersarlas en otros sitios más lejanos que pueden tener condiciones menos apropiadas".

La planta sólo sobrevive una estación y la madre no competirá con sus hijas, lo que sería un problema si se tratara de plantas de vida más prolongada.

De acuerdo a la profesora de Rutgers, aún no se sabe exactamente cómo la planta logra hacer descender sus ramas. Struwe señala que la característica distintiva de S. genuflexa puede haber evolucionado a partir de una mutación. Las plantas con ramas que se doblan tuvieron semillas más éxitosas y acabaron creando una nueva especie, en un ejemplo de selección natural y evolución en acción.

"Otras plantas con geocarpia desarrollaron este mecanismo por vivir en laderas o en acantilados, de modo que en lugar de simplemente dejar caer las semillas, las depositan en grietas. También se da el caso de plantas que entierran sus semillas para evitar depredadores, algo que sucede en el caso del maní o cacahuate", explicó Struwe.

El sueño de Alex Popopvkin

El descubrimiento de la nueva especie es especialmente emocionante para Popovkin.

Alex Popovkin

Alex Popovkin ya recolectó en su propiedad en Bahía cerca de 800 especies, incluyendo varias nuevas.

"Fui a Salvador, en Bahía, por primera vez durante unas vacaciones. En aquella época, en 1985, vivía en Nueva York. Me enamoré del lugar, del clima, de la naturaleza y comencé a pensar en vivir ahí algún día", dijo Popovkin a BBC Mundo.

Le llevó cinco años al botánico aficionado juntar el dinero hasta que finalmente en 1991 se estableció en una zona rural en Bahía, unos 130 kms al noreste de Salvador.

"Hace cinco años comencé a fotografiar y registrar plantas. Mis colecciones se encuentran en el Herbario de la Universidad Estatal en Feira de Santana, Bahía, donde hay un departamento de botánica extraordinariamente bueno con especialistas reconocidos internacionalmente".

"Cada día me dedico a la botánica y hago investigación online, y una vez por semana hacemos recorridos cortos con Louro en su motocicleta. Ya he recolectado más de 900 plantas de cerca de 800 especies diferentes, incluyendo algunas que no habían sido recolectadas en Brasil durante 60 años. Otras tres especies nuevas están siendo estudiadas ahora en colaboración con otros botánicos".

Ecosistema en peligro

Para la profesora Lena Struwe, la historia de Spigelia genuflexa muestra que los científicos necesitan del "trabajo de naturalistas aficionados y científicos ciudadanos para ayudar a descubrir y describir la increíble biodiversidad que ha evolucionado en la Tierra. Nuevas especies se descubren cada día, pero hay tanto que aún no sabemos".

El descubrimiento en Bahía también deja en evidencia, según Struwe, la necesidad de proteger el bosque atlántico. Este ecosistema cubrió en el pasado gran parte de la costa brasileña, pero se estima que más del 90% se ha destruido a lo largo de los siglos.

Sin embargo, aún alberga una gran diversidad biológica, incluyendo cerca de 200 especies de aves y 21 especies de primates que sólo se encuentran en esta parte del mundo.

"Áreas extensas del bosque atlántico ya han sido desforestadas por la acción humana y transformadas en tierras agrícolas. Los pequeños fragmentos que aún quedan deben ser protegidos y preservados".

Fuente:Enlace

BBC Ciencia

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3 de agosto de 2011

Flores usan iridiscencia para atraer insectos

Un estudio revela que que las abejas pueden distinguir la iridiscencia de las flores y sospechan que los insectos prefieren las flores más llamativas

  • Foto: Vanguardia/ Archivo

Científicos de la Universidad de Cambridge están mostrando una cualidad hasta ahora desconocida de algunas flores comunes de jardín: la luz brilla en ellas como lo hace en burbujas de jabón o en la parte trasera de un CD.

Los investigadores dicen que la iridiscencia de tulipanes y otras flores tiene como función atraer la atención de abejas y otros insectos polinizadores.

Esas flores crean ese resplandor a causa de minúsculas estrías en su superficie, en las que la luz cambia de tono de acuerdo con el ángulo de incidencia.

Hasta ahora los científicos han demostrado que las abejas pueden distinguir la iridiscencia de las flores y sospechan que los insectos prefieren las flores más llamativas.

El principio fue uno de varios descubrimientos mostrados esta semana en la exposición de Ciencia de Verano la Royal Society, en Londres.

Fuente:

La Vanguardia

14 de julio de 2011

Palinología forense: las pistas del crimen están en el polen


El primer caso de uso de palinología para resolver un crimen ocurrió en 1959.

Hace 17 años, la policía de Hertfordshire, en Inglaterra, encontró un cuerpo parcialmente quemado y abandonado en una cuneta.

Durante la investigación, las autoridades querían establecer si un determinado coche había estado en ese lugar. Para ello contactaron con los jardines botánicos de Kew Gardens, en Londres, cuyos responsables les pusieron en contacto con Patricia Wiltshire, una experta en botánica y ecología.

Ahora, gracias a esa primera experiencia y después de años colaborando con al policía, es considerada como una de las mejores forenses palinólogas del país.

En ese, su primer caso, Patricia, gracias a rastros de polen encontrados en la escena del crimen y en el coche, fue capaz de probar que el vehículo había estado involucrado en el crimen, lo que aseguró una sentencia.

Su experiencia y habilidad para conseguir pruebas botánicas la ha llevado a trabajar en algunos de los casos criminales más notorios de Reino Unido, como la muerte de las estudiantes de Soham Holly Wells y Jessica Chapman.

A pesar de que nunca ha sentido un interés especial en el campo forense, Patricia le dijo a la BBC Mundo que "siempre le ha obsesionado averiguar cosas".

Palinología y crimen

La palinología es una disciplina de la botánica dedicada al estudio del polen y las esporas.

Esta disciplina se puede aplicara en diferentes campos como la industria del petróleo, la historia de la vegetación, la taxonomía de las plantas y el calentamiento global, entre otros.

En el campo forense, "la palinología sirve para generar información útil sobre las circunstancias en las que ocurrió un homicidio; por ejemplo, cuánto tiempo lleva un cadáver en un lugar dado, si el cuerpo de la víctima fue transportado desde otro lugar y depositado intencionalmente en un escenario distinto y cuál es la relación entre un lugar u objeto determinado y el sospechoso, así como cuanto tiempo lleva el cuerpo sin vida", explicó la experta.

"A través de un minucioso análisis de la vegetación, también se puede determinar si la tierra de un lugar dado fue removida para enterrar un cadáver y cuándo ocurrió dicha remoción", añadió Wiltshire.

Disciplina antigua

Mucha gente piensa que la palinología forense en una disciplina nueva, pero nada más lejos de la realidad.

El primer caso bien documentado de uso de la palinología para resolver un crimen ocurrió en Austria en 1959.

Gracias a muestras de polen de especies de plantas vivientes y extintas encontradas en el barro adherido a los zapatos de un sospechoso de asesinato, se logró inculpar al mismo y ubicar el lugar exacto donde éste enterró a su víctima en las orillas del río Danubio.

La gran aplicación que tiene la palinología en la investigación criminalística se debe a que el polen y otros tipos de esporas producidos por las plantas están presentes en casi cualquier lugar y durante cualquier época del año.

Al ser transportadas por animales (mayormente insectos) y por el viento, estas diminutas partículas vegetales alcanzan casi cualquier objeto, al que se adhieren y en el que permanecen inalteradas por muchos años.

En el ser humano, el polen es frecuentemente encontrado en el pelo, la piel, la ropa y los zapatos.

"Se trata de construir fotografías del contacto que objetos e individuos han tenido con lugares", dijo la investigadora.

"Entonces, ¿es una especie de CSI?", le preguntó BBC Mundo.

"Bueno", contestó. "Sólo que CSI es tremendamente incorrecto."

Fuente:

BBC Ciencia

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