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4 de diciembre de 2018

El cerebro quema en un día las mismas calorías que correr media hora. Entonces, ¿pensar mucho adelgaza?

¿Quema lo mismo hacer las cuentas del mes que una ecuación de tercer grado? ¿Y cuánto influye el tamaño del cerebro?


Pensar cansa, y quien lo niegue es que no se ha pasado largas jornadas trabajando delante de un ordenador, ni ha estado estudiando durante horas ni planificando los pormenores de la reforma de su casa. ¿Cómo va a ser igual de agotador pensar sin prácticamente moverse del sitio que machacarse media hora en la elíptica, que una carrera de 30 minutos a una velocidad de 8,5 km/h o que estar casi una hora en la pista de baile dándolo todo? Pues no será igual de cansado, pero se queman las mismas calorías (tomando como referencia un adulto con un cerebro de peso medio, unos 1.400 gramos, y unos 70 kilos).

"El cerebro humano representa, aproximadamente, el 2% del peso corporal, y consume un 20% del oxígeno y de la glucosa del organismo", indica Javier DeFelipe, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). "En estado basal, el cerebro puede consumir unas 350 calorías en 24 horas, esto es, un 20% de lo que solemos gastar al día", añade Ignacio Morón, profesor de la Universidad de Granada e investigador del Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC), un gasto calórico que es equiparable al de las actividades físicas señaladas anteriormente, según las tablas que maneja la Universidad de Harvard.

Todos los procesos fisiológicos precisan energía, aunque "el cerebro es el órgano que más energía consume", destaca DeFelipe, y además está continuamente funcionando, incluso durante la noche, lo que justifica su gran gasto energético. En el cerebro, "se presume que la materia gris [donde se encuentran los núcleos neuronales] consume más energía que la materia blanca [cuya función principal es la de transmitir la información]", explica Morón, "y esto se debe, entre otros factores, a la gran cantidad de sinapsis y mitocondrias de la materia gris, junto al hecho de que la materia blanca es, por diseño, más eficiente y económica".

Ahora bien, el consumo energético cerebral es variable. "Cuando está en modo normal, como cuando vamos caminando por la calle pensando en nuestra cosas, quizá el consumo sea menor, en el sentido de que ninguna zona del cerebro se activa más que otras", ilustra el científico del CSIC. Pero, si de repente comenzamos a resolver un problema, se activa una región concreta y pasa a gastar más combustible. Es como un coche que está al ralentí y cuando se pone en marcha dispara el consumo de combustible. El gasto energético del cerebro se mide por la cantidad de riego sanguíneo cerebral (oxígeno en sangre) y utilizando resonancia magnética funcional y espectroscopia por resonancia magnética.

El artículo completo en: El País (España)

27 de noviembre de 2018

Hacer cinco comidas al día para adelgazar y otros mitos que nos hemos creído pero que la ciencia desmonta

¿De qué mitos estamos hablando?

Hacer cinco comidas al día

¿Comer menos veces y de forma más copiosa o hacerlo de forma espaciada y frugal? La polémica está servida. La lógica de las cinco comidas al día es aplastante: si comemos con mesura durante más veces a lo largo del día nuestro cuerpo no sufrirá por el "hambre", por lo que no se activarán los mecanismos para almacenar grasa ni nos dará por pegarnos el atracón.

Hilado así, el argumento tiene mucho sentido. Pero, ¿cuál es la realidad en todo esto? Si atendemos a la evidencia científica nos encontramos con estudios que indican que sí, que comer más veces al día está asociado a perder peso. Pero también encontramos otros que no hallan relación entre una cosa y la otra. Incluso nos podemos topar con un numeroso contingente de estudios que indican que comer más veces puede asociarse con la obesidad. Entonces, ¿quién tiene la razón?

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La respuesta no es sencilla (como nada en la nutrición). Estas conclusiones que pueden parecer dispares muestran en realidad la diversidad de factores que afectan a este tipo de estudios: la edad, el sexo, el tipo de actividad física diaria o el tipo de ingesta. Para dietistas como Juan Revenga la respuesta es que, aunque sí existe evidencia de que comer más veces al día puede ayudar a controlar el apetito eso no indica que se asocie a la pérdida de peso. Mucho más importante es lo que comemos o el ejercicio que realizamos. 

Aunque esto parece obvio, a tenor de los estudios, estos factores son cruciales a la hora de definir las comidas que debemos realizar a lo largo del día. Es esencial, opinan muchos expertos, distribuir adecuadamente los alimentos según las comidas que hagamos. Y aún más importante es ser conscientes y coherentes con estas ingestas. De nada sirve comer cinco, tres o nueve veces al día si los alimentos no son sanos.

En definitiva, ¿por qué el dicho de comer cinco comidas al día es un mito? Porque no es cierto por sí solo. Es mucho más importante qué vamos a comer que cuándo vamos a hacerlo (o más bien en cuántas veces), y no nos servirá de nada si no aprendemos a comer adecuadamente o acompañamos la dieta con ejercicio.

Comer en un plato pequeño

Uno de los trucos más cacareado para adelgazar consiste en usar un plato pequeño para servirnos la comida. Según algunos (viejos) estudios, esto sirve para reducir la cantidad de comida en el plato y para que nuestro cerebro crea que estamos ante una mayor cantidad de alimento. La premisa parece buena y la intención aún mejor.

Sin embargo, nada nos dice que esto funcione. ¿Pero no había estudios que así lo confirmaban? La ciencia tiene estas cosas, que ante una evidencia científica existe la posibilidad de contrastar y desmentirla. Y justo eso parece haber ocurrido con este "truco".

A la luz de los metaanálisis, que son revisiones más extensas y dedicadas de la literatura científica existente sobre un tema, el conjunto de investigaciones más bien apunta a que no: el plato pequeño no sirve de mucho. Estos indican que no existe una relación directa entre el uso de platos más pequeños y la pérdida de peso.

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Por tanto, insistimos, es mucho más interesante saber qué comemos; más que pensar en los recipientes en los que servimos a la hora de comer. Aun así, y a pesar de que por el momento podemos considerar esto como un mito, existen algunas voces discordantes que manifiestan la contradicción existente entre varios estudios.

Algunos van más allá y analizan las razones de estas diferencias y concluyen, como cabría esperar, que estas dependen de muchísimos factores. En la opinión de Stephen S. Holden, autor de el metaanálisis que mencionábamos unas líneas antes, es mucho más importante quién sirve la comida, o en qué circunstancias lo hace, que el propio tamaño del plato.

Tomar un vaso de agua con limón en ayunas

Existen pocos mitos más absurdos que este de tomar un vaso de agua con limón para ayudar al metabolismo. Especialmente en ayunas. Según reza, esto ayuda a "eliminar toxinas", a "mantener el pH de la sangre" y a "reforzar el sistema inmune" y no se sabe cuántas más cosas positivas.

Centrándonos en los reclamos más importantes, veamos uno a uno por qué no es cierto lo que afirman. En primer lugar, el zumo de limón, o de cualquier otro cítrico, en ayunas o no, tibio o frío o de la manera que queramos no puede ayudar a eliminar toxinas, entre otras cosas, porque nosotros no generamos toxinas.

Esta palabra hace referencia a sustancias muy concretas destinadas a hacerle daño a otros organismos. En todo caso, cuando hablamos de "detoxificación" (otra palabra con más marketing que realidad) de lo que hablamos es de productos de deshecho propios de nuestro metabolismo. Y para eso no hay más tutía que expulsarlos de manera natural. Y no, no hay relación entre el limón y una mejora en su excreción.

Más mitos sobre alimentación y dietas en: Xakata Ciencia

26 de noviembre de 2018

7 señales de que te falta Vitamina C


Si te preguntaran para qué sirve la vitamina C probablemente lo primero que dirías es que para evitar resfriados. Pero hay decenas de funciones biológicas que requieren la presencia de esta vitamina en el cuerpo.
Recuerda que debes consumir entre 500 mg y un gramo diario de vitamina C entre alimentos y suplementos.
En el siglo XV y XVI la falta de esta vitamina soluble en agua, que el ser humano no produce por sí mismo, fue responsable por miles de casos de escorbuto entre marinos y otras personas que no la consumían.

El escorbuto es una enfermedad carencial que resulta del consumo insuficiente de vitamina C, que es necesaria para la síntesis correcta de colágeno en los seres humanos.

Lo más asombroso es que aún se ven, raramente, casos de la enfermedad entre personas que tienen gran falta de la vitamina. Aquí una lista de siete problemas menos graves que causa su escasez:

1. Sistema inmunológico bajo
La más conocida de las patologías en al falta de vitamina C es un sistema inmune deprimido, permitiendo enfermedades frecuentes o recurrentes, comúnmente resfriados.

2. Heridas que no sanan
Si tienes muchos moretones o heridas que tardan en sanar, pueden ser una causa de la deficiencia de esta vitamina en tu sistema.

3. Estrés
Un estudio de la Vanderbilt University encontró que a falta de esta vitamina, las personas mostraban temperamentos depresivo y apagado, con niveles de glucosa reducidos y mayor oxidación de las células.

4. Falta de energía y depresión
Síntomas comunes cuando hay falta de vitamina C en la dieta.

5. Cambios de Humor
Irritabilidad y estado de ánimo variable son otra consecuencia.

6. Encías sangrantes
Si tienes gingivitis, inflamación de las encías o te sangran fácilmente, considera la falta de vitamina C en tu dieta.

7. Dolor articular
¿Te duelen las muñecas o los codos? Podría ser falta de esta vitamina.

Fuente: Nat Geo 

20 de noviembre de 2018

Cómo un pan hecho con cucarachas tiene más proteína que la carne roja (y cómo eso puede solucionar un problema global)

Los investigadores dicen que el pan no presenta diferencias significativas a uno hecho con 100% harina de trigo y que solo los consumidores más astutos notarán un ligero sabor a maní. 
 
Si te paras unos segundos a observar el pan de la foto superior, ¿a que parece bastante convencional? Pues en realidad está hecho de cucarachas. 

Más concretamente de harina hecha con estos impopulares insectos. Pero, ¿a quién se le ha ocurrido esta idea y para qué?

Los responsables son un equipo de investigadores brasileños que quieren dar con una posible solución a la escasez de alimentos y a la falta de proteína animal que se prevé para un futuro dado el crecimiento de la población mundial.

Una necesidad

Según la ONU, para 2050 habrá alrededor de 9.700 millones de personas en este mundo.

Y por eso ha recomendado que empecemos a incluir en nuestra dieta insectos. Las razones son simples: son ricos en proteínas, abundantes en la naturaleza y su precio no es elevado.

En varias regiones del mundo, como el sudeste asiático, ya son un comestible al uso.

Pero el pan de la fotografía no se hace con el tipo de cucarachas que se ven por las calles o que, si no has tenido suerte, se te han colado en casa. El equipo investigador utilizó una especie en particular, la llamada cucaracha langosta (nauphoeta cinerea), originaria del norte de África.

Las cucarachas se reproducen de forma fácil y rápida mientras están en cautiverio.

Pero, de todos los insectos que hay... ¿por qué precisamente las cucarachas?

Hay dos razones principales: además de ser una fuente rica en proteínas (cuentan con un 70% en su composición, más que el 50% que ofrece la carne roja), el insecto ha existido durante millones de años y ha conservado sus características genéticas incluso después del proceso evolutivo.

"Deben poseer algo realmente bueno para haber evolucionado sin la necesidad de adaptarse a los entornos", explica la ingeniera de alimentos Andressa Jantzen, de la Universidad Federal de Río Grande (FURG), en el sur de Brasil.

Lea el artículo completo en: BBC Mundo

12 de noviembre de 2018

La agricultura intensiva es tan sostenible como la ecológica

La agricultura intensiva usa menos tierra y genera menos emisiones por kilogramo que los sistemas tradicionales u orgánicos.

El cultivo de arroz es muy intensivo en agua y fertilizantes, ya sean químicos u orgánicos.

La agricultura, la producción de alimentos para los humanos, es la principal amenaza para la vida del planeta. La producción agrícola y ganadera para alimentar a los 7.550 millones de personas ocupa ya el 43% de la tierra disponible (sin contar desiertos y regiones heladas). El porcentaje tendrá que aumentar para poder atender a los otros 2.500 millones que se sumarán para 2050. Pero si lo hace con sistemas de producción tradicionales o los llamados ecológicos, que rinden menos, no habrá espacio libre para la biodiversidad. Un amplio estudio sugiere que la agricultura intensiva puede ser la respuesta a este dilema.

Revisando centenares de trabajos previos y entrevistando a decenas de expertos, una treintena de investigadores ha determinado los costes ambientales de la producción de alimentos. Se han centrado en cuatro grandes sectores: el cultivo de trigo en Europa, la producción de carne de vacuno en América Latina, el arrozal asiático o el sector lácteo europeo. Para determinar su impacto relativo solo revisaron trabajos que compararan distintos sistemas de producción, desde los más intensivos y tecnificados hasta los más tradicionales y extensivos, pasando por distintas modalidades de producción orgánica. Los resultados los acaban de publicar en Nature Sustainability.

El trabajo cuestiona varias ideas muy extendidas, como que la llamada agricultura sostenible sea tan sostenible como se vende o que la intensiva sea tan dañina para el medio como se cree. Para determinarlo, la investigación comparó cuatro costes ambientales de la producción de alimentos: las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), uso de agua, filtración de nutrientes (nitrógeno y fósforo) y ocupación de tierra.

Aunque los autores del estudio reconocen que no hay muchas investigaciones que comparen rendimientos y externalidades entre distintos sistemas de producción, encontraron que muchos de los de alto rendimiento tienen un coste ecológico menor y, en especial, necesitan de menos tierra por unidad de producto. De esta manera, el presumible aumento de la producción de alimentos exigiría arrebatarle menos superficie al entorno natural con estos métodos de producción.

El artículo completo en: El País (España) 

29 de octubre de 2018

El 89% de peruanos no consume suficientes frutas y verduras, revelan

Nutricionista del INS explicó que la baja ingesta de frutas y verduras contribuye al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes u obesidad.


El Ministerio de Salud recordó que el 89% de peruanos no consume las cinco porciones de frutas y/o verduras que recomienda la Organización Mundial de Salud ( OMS) para garantizar la ingesta suficiente de vitaminas, antioxidantes y fibra.

Esto en base a la información del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) que revela que, en el año 2017, solo el 10.9% de los habitantes consumía la cantidad de frutas y verduras recomendadas por la OMS.

Ante ello, la nutricionista Rosa Salvatierra, del Instituto Nacional de Salud ( INS), informó que entre los beneficios del consumo diario de frutas y verduras destaca el aporte de la vitamina A (bajo la forma de betacaroteno) y vitamina C, las cuales intervienen en la formación y reparación de los tejidos corporales.

Explicó que estos alimentos son fuente de fibra que ayudan a regular la función intestinal, contribuyen a evitar el estreñimiento, poseen pocas calorías y contienen agua que nos mantiene hidratados y favorecen la eliminación de toxinas de nuestro organismo. “La baja ingesta de frutas y verduras contribuye con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes u obesidad”, señaló.

En esa línea, la especialista recomendó consumir diariamente frutas y verduras ricas en vitamina C, como la naranja, camu camu, mandarina, limón, toronja, maracuyá, tomate, pimiento y pepino; del mismo modo verduras y frutas ricas en betacarotenos, como la zanahoria, zapallo, hortalizas de hoja verde oscuro (espinaca, acelga) y frutas como el aguaje, la papaya, mango y plátano de la isla.

Fuente: Peru21

24 de octubre de 2018

El 90 % de la sal de mesa está contaminada con microplásticos

Un estudio revela cómo la contaminación de los plásticos en el agua acaba repercutiendo en la sal de mesa. 

El estudio indica que con el consumo de 10 gramos de sal al día, un adulto podría ingerir aproximadamente 2.000 microplásticos cada año. 


Una investigación realizada por el científico surcoreano Kim Seung-Kyu y especialistas de Greenpeace East Asia ha concluido que el 90 % de la sal que se vende a nivel global contiene microplásticos, es decir, fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros de longitud.

Según informa en un comunicado, el equipo analizó 39 muestras de diferentes marcas de sal, procedente de 21 países en 6 continentes, descubriendo que solo 3 ejemplares no contenían partículas microplásticas. Además, se encontró que la sal marina es la más contaminada con esa sustancia. Ese tipo del producto es seguido por la sal de lago y la sal de roca. También se halló que la mayor cantidad de microplásticos se encuentra en la sal originaria de Asia.  

"Estudios recientes han encontrado plásticos en mariscos, vida silvestre, agua del grifo y ahora en la sal. Queda claro que no se puede escapar de esta crisis de los plásticos, especialmente a medida que continúa filtrándose en nuestras vías fluviales y océanos", comentó Mikyoung Kim, de Greenpeace East Asia.

El estudio advierte que con un consumo de 10 gramos de sal al día, un adulto podría ingerir aproximadamente 2.000 microplásticos cada año tan solo con este producto.

Fuente: RT Actualidad


11 de octubre de 2018

Alerta: parásitos en la fresa y hortalizas no mueren ni con lejía

Expertos del INS te explican cómo eliminarlos.

Una vida sana está relacionada al consumo de frutas, verduras y hortalizas en la dieta diaria. Sin embargo, infectólogos del Instituto Nacional de Salud (INS) alertaron sobre la presencia de parásitos que son muy difíciles de eliminar de estos alimentos, incluso con el uso de lejía.

Manuel Espinoza Silva, médico infectólogo del INS, informó que los parásitos que dejan sus huevos o se enquistan en frutas como la fresa o la frambuesa, así como en hortalizas como la col o la lechuga, son conocidos como Giardia lamblia. También se presentan diversos tipos de tenias o cestodos.

En declaraciones a la Agencia Andina, el especialista explicó que estas frutas y hortalizas son fácilmente infectadas por este tipo de parásitos porque se cultivan al ras del suelo y son regadas generalmente con aguas servidas que contienen materia fecal del ser humano.

Por lo general, dijo Espinoza, las personas consumen estos alimentos luego de lavarlos con agua del caño o sumergirlos en un depósito de agua con lejía, sin tener en cuenta que estos parásitos no morirán con estos procedimientos.
“Hay gente que los lava rápidamente, en una bandeja echa sus gotas de lejía, pone sus frutas o verduras durante 20 minutos y piensa que ya mató todo. Posiblemente mató bacterias, pero no mata el parásito ni huevos ni quistes, y la gente ingiere ese parásito”, alertó.

Modo correcto de lavar las fresas

La forma apropiada de lavar las fresas es quitarle las hojas y ponerlas bajo un chorro de agua; luego con una solución de agua con unas gotas de jabón liquido y una escobilla pequeña - similar al cepillo dental -  hay que frotar las fresas, una por una para asegurarse que se elimine cualquier larva que pudiera estar en la fruta.

Una vez cepilladas las fresas, deben enjuagarse prolijamente bajo un chorro de agua y luego, en un recipiente con agua, colocar varias gotas de lejía e introducir la fruta y dejarla reposar por 20 minutos. Nuevamente enjuagarlas muy bien. Solo así estarán listas para su consumo.

Este procedimiento debe seguirse con todos los vegetales de tallo corto como la lechuga, las frambuesas, el nabo y otros que muchas veces son regados con aguas servidas.

“De lo contrario, voy a comer mi fresa con leche condensada o mi jugo de fresa con leche, que es riquísimo, pero ingiriendo cientos de formas infectantes de diversos parásitos”, manifestó.

7 de octubre de 2018

El hambre aumenta por tercer año y alcanza a 821 millones de personas

Se rompe la tendencia a la baja del número de subalimentados. En 2017, hubo 15 millones más que el año anterior, lo que supone un retroceso a niveles de hace una década.


350.000 personas están en riesgo de inseguridad alimentaria en Chad. El desplazamiento masivo de personas ha dejado más de ocho millones de personas al borde de la hambruna.

En la batalla que libra la humanidad contra el hambre, los seres humanos vamos perdiendo. En 2017, 821 millones de personas se iban a la cama cada día sin haber ingerido las calorías mínimas para su actividad diaria, son 15 millones más que el año anterior, lo que supone un retroceso a niveles de 2010. Los datos recogidos en el informe La seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo de la ONU, publicado este martes, confirman que no se trata de un repunte aislado; aunque los expertos se resisten a hablar de un cambio de tendencia, ya se encadenan tres años de subida.
Los conflictos, los eventos climáticos extremos y las crisis económicas son los principales responsables de esta regresión, según el estudio elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) junto con otras cuatro agencias de la ONU. Las graves sequías vinculadas al fuerte fenómeno El Niño de 2015 y 2016 son especialmente culpables. Sin agua, no crecen los cultivos ni el pasto para los animales. Eso significa que, en los países altamente dependientes de la agricultura, millones de personas se quedan sin alimentos suficientes que llevarse a la boca y sin fuente de ingresos con los que adquirir comida en el mercado. La falta de precipitaciones, de hecho, causa más del 80% de los daños y pérdidas totales en la producción agrícola y ganadera.

"Si no hacemos más, los tres años de subida serán cuatro. Reducir el hambre no es una cuestión de fe, sino que depende de nuestras acciones", advierte Kostas Stamoulis, director adjunto de la FAO. Si el año pasado este organismo pedía el cese de la violencia para una mejora de la situación alimentaria mundial, esta edición se enfoca en la necesidad de mejorar la resiliencia de las personas ante los eventos climáticos extremos, es decir, fortalecer su capacidad de adaptarse, resistir y reponerse ante una adversidad.

"Piensa en un terremoto. En función de cómo de fuerte sea una casa, aguantará o colapsará. No podemos cambiar la intensidad del seísmo, pero sí la resistencia de la vivienda". Explica Stamoulis que lo mismo hay que hacer con las personas: prepararlas para lo peor. "Tenemos los conocimientos y las herramientas para ello, pero debemos ponerlos en marcha". Y hay que hacerlo "a mayor escala y de forma acelerada", añade Marco Sánchez-Cantillo, director de economía y desarrollo agrícola de la FAO. "Por ejemplo, los sistemas de alerta temprana que permiten anticipar soluciones en caso de una eventualidad se han mostrado eficientes. Hay países en los que se han implantado, pero no es generalizado", lamenta.


La mayoría de los países que afrontan crisis alimentarias relacionadas con el clima —20 de 34— son contextos de paz. Pero cuando los choques climáticos se producen en zonas en conflicto, se desencadena la tormenta humanitaria perfecta. Esto sucedió en los 14 países restantes, entre ellos, los ribereños del lago Chad (Níger, Nigeria, Camerún y Chad), donde 10,7 millones de personas necesitan ayuda para sobrevivir cada día debido a la espiral de violencia del terrorismo de Boko Haram y las sequías. "El ejemplo más claro es que el año pasado se declaró la hambruna en Sudán del Sur. Y Yemen, Somalia y el norte de Nigeria estuvieron a punto. En los cuatro hay una situación de conflicto grave y condiciones climáticas extremas y desfavorables", anota Blanca Carazo, responsable de programas y emergencias del comité español de Unicef.

Lea el artículo completo en El País (España)
  

¿Para qué sirve el semen aparte de para la reproducción?

Los beneficios son muchos, pese a lo que la mayor parte de las personas cree. 

Alivia las náuseas de las embarazadas, sí. Según varios estudios, algunos de los componentes del esperma, como el cortisol, la estrona, la melatonina o la serotonina, provocan una reacción hormonal que modifica el estado de ánimo de las mujeres depresivas. Al parecer, el contacto vaginal es la forma más eficaz de conseguir resultados positivos.

Suaviza la piel cuando se aplica sobre ella, sí. El semen contiene un antioxidante llamado espermina que contribuye a disminuir las arrugas, suaviza la piel e incluso alivia el acné. Esta propiedad es tan eficaz que una empresa noruega ha sintetizado este componente y lo comercializa como ingrediente principal de una de sus cremas faciales. Además su cabello estará más sedoso.

Es cierto que el semen tiene proteinas y minerales, pero para que estos efectos se sientan en el organismo deberiamos de consumir, al menos, una taza diaria de semen. Pero, cuiddo, se pueden transmitir enfermedades sexuales por consumir semen.

Puede usarse como tinta invisible (así lo hicieron durante la Segunda Guerra Mundial, aunque dejaron de usarlo cuando se dieron cuenta de lo mal que olía posteriormente) o como curioso ingrediente para preparar alimentos gracias a sus valiosas propiedades nutritivas.

Con información de ABC, Su Médico, El Tiempo y SDP Noticias

2 de octubre de 2018

El "superalimento" que está cambiando la vida de los agricultores en Perú


La quinua o quinoa se ha convertido en un alimento popular a nivel mundial gracias a su imagen saludable. Su boom sigue beneficiando a los agricultores en Perú, quienes al mismo tiempo están bajo la amenaza de la creciente competencia internacional.

Rodrigo Cisneros mira sus campos de plantas de quinua, que se extienden a lo largo de las laderas de los Andes.

Son de color amarillo brillante.

Hace apenas cinco años, Cisneros tenía una pequeña parcela de tierra donde cultivaba alimentos, principalmente para el consumo de su propia familia.

De vez en cuando vendía pequeñas cantidades de papas en la ciudad más cercana. Hoy, gracias a la popularidad mundial de la quinua como "superalimento", Cisneros y sus dos hermanos poseen más de 20 hectáreas de tierra y emplean a 15 trabajadores agrícolas.

"Mis antepasados, mis abuelos y mis padres siempre han cultivado la quinua. Crecí comiéndola, pero nunca la vendimos ", dice.

"La gente no es tonta"

Las ganancias de la quinua han pagado para que su hija estudie en una universidad de Lima, la capital peruana.

También le han permitido comprar un panel solar, que trajo la electricidad a su casa, por primera vez. Ahora Cisneros puede mirar el fútbol en la televisión o usar la luz para leer libros sobre superación personal en las noches.

"La gente no es tonta", comenta.

La quinua es rica en proteínas, baja en carbohidratos y no tiene gluten.

"¿Es un superalimento? La gente no pagaría un buen dinero por ella si no fuera así", dice también Cisneros.

"Las papas fritas y el pollo a veces pueden causarle dolor de estómago, pero la quinua nunca lo hace, porque es fácil de digerir", apunta.

El artículo completo en: BBC Mundo 



1 de octubre de 2018

Insectos, ¿la comida del futuro?


Los comen más de 2.000 millones de personas en el 80% de los países del mundo. Pero no, no se trata de los menús de ninguna conocida cadena de hamburgueserías. Si añadimos que su consumo ha formado parte de nuestra dieta durante miles de años, queda claro que hablamos de otro tipo de alimento. Y a pesar de su larga historia, en las sociedades occidentales hemos prescindido de una fuente de nutrientes que podría ser la solución del futuro de la alimentación; siempre que seamos capaces de dejar de lado nuestra aversión a comer bichos.

Antes de mediados de este siglo, la Tierra contará con más de 9.000 millones de bocas humanas que alimentar. Y no es sencillo que la producción de alimentos pueda crecer al mismo ritmo. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 26% de la superficie seca del planeta se dedica a pastos para el ganado, y un 33% de las tierras cultivables producen cosechas para la ganadería. Esta actividad es responsable del 18% de las emisiones de gases de efecto invernadero, y prescindir de más bosques para abrir espacios a la agricultura aumentaría el problema del cambio climático.

Con nuestro sistema actual, los números no cuadran. Pero hoy son muchos quienes piensan que es posible salir de esta difícil encrucijada sin renunciar al alimento de origen animal; se trata simplemente de variar el menú de especies que comemos. En occidente ya estamos acostumbrados al consumo de artrópodos, pero sólo acuáticos, como cangrejos o langostas. En cambio, hasta 3.000 grupos étnicos de Latinoamérica, África, Asia y Oceanía incluyen los insectos como parte de su dieta.

La Universidad holandesa de Wageningen mantiene una lista que recoge 2.111 especies comestibles de insectos y arácnidos, sobre todo escarabajos, orugas, hormigas, abejas, avispas, saltamontes, langostas y grillos, pero también moscas, arañas y cucarachas. En la exaltación de las virtudes nutritivas de estos animalitos ha desempeñado un papel crucial la FAO, que lleva años promoviendo la entomofagia como solución a la inseguridad alimentaria.

El artículo completo en: Materia

18 de septiembre de 2018

La harina de coca tiene más calcio que la leche y más proteína que la quinua

El mate de coca y el chacchado de las hojas de coca son de uso habitual en poblaciones de Perú, Ecuador, Colombia y Argentina. 


La coca es una planta alcaloide como el té y el café. Son varios los alcaloides que contienen las hojas de coca y uno de ellos es la cocaína. Sin embargo, la cantidad de cocaína en las hojas de coca no supera el 1%. Se trata de una cantidad tan pequeña que no tiene nada que ver con los efectos devastadores que produce la droga procesada, pues este alcaloide mezclado con la saliva se transforma en ecgonina, substancia que contribuye a quemar las grasas acumuladas en el hígado generando energía.

La hojas de coca pueden ser utilizadas de diversas maneras. Se pueden masticar, tomar en filtrantes, licuar las hojas frescas y también consumirlo en forma de harina de las hojas de coca en diversas preparaciones como pasteles o galletas.

Valor nutricional


Gracias a la investigación realizada por la universidad de Harvard en 1975, titulada “Valor nutricional de la hoja de coca”, se ha probado que la masticación diaria de 60 gramos de hoja de coca, colman las necesidades de calcio. Asimismo, su contenido en vitaminas y determinados oligoelementos hacen que al mismo tiempo el mate de coca constituya un complemento ideal de dieta diaria.

Estos mismos estudios sostienen que en 100 gramos de coca se puede tener casi dos gramos de potasio que son necesarios para el equilibrio del corazón y se le atribuyen además propiedades adelgazantes.

Según los especialistas, la harina de coca es alimento y medicina.  Aclaran, además, que su consumo es seguro pues no genera dependencia ni toxicidad.
No solo es rica en calcio sino también en proteína vegetal. Mientras que 100 gr. de quinua te aportan 14 gr de proteína, la coca te aporta 19.9 gr.

100 gramos de harina de coca aportan:

  • Nitrógeno: 20.06 Mg.
  • Grasa: 3.68 Mg.
  • Carbohidratos: 47.50 Mg.
  • Beta caroteno: 9.40 Mg.
  • Alfa caroteno: 2.76 Mg.
  • Vitamina C: 6.47 Mg.
  • Vitamina E: 40.17 Mg.
  • Tiamina (vit B1): 0.73 Mg.
  • Riboflavina (Vit B2): 0.88 Mg.
  • Niacina: 8.37 Mg.
  • Fósforo: 412.67 Mg.
  • Calcio: 2097.00 Mg.
  • Potasio: 1739.33 Mg.
  • Magnesio: 299.30 Mg.
  • Sodio: 39.41 Mg.
  • Aluminio: 17.39 Mg.
  • Bario: 6.18 Mg.
  • Hierro: 1 36.64 Mg.
  • Estroncio: 12.02 Mg.
  • Boro: 6.75 Mg.
  • Cobre: 1.22 Mg.
  • Zinc: 2.21 Mg.
  • Manganeso: 9.15 Mg.
  • Cromo: 0.12 Mg

Beneficios de la harina de coca

Según el nutricionista, Manuel Raggio, estos son algunas de las propiedades de la harina de coca:
  • Previene la osteoporosis: La harina de coca cuenta con más de 2000 mg de calcio (por cada 100g), cantidad superior a la leche o el queso.
  • Combate la anemia: Cuenta con gran cantidad de hierro y vitamina B, esta última se absorbe muy bien por el organismo y se utiliza como suplemento
  • Disminuye niveles de colesterol y triglicéridos: Regula la glucosa y la presión sanguínea
  • Combate la depresión: Despeja la mente, ayuda a la concentración, da vigor físico y mental y produce cierto bienestar. Propiedades que vendrían muy bien en una depresión y en estados de apatía o déficit de concentración.

¿Cómo consumir la harina de coca?

 

A pesar de sus múltiples beneficios, Manuel Raggio, nutricionista en Olympo Piura, recomienda consumir 1 cucharadita colmada al día, mezclada con jugos (para poder tolerar el sabor algo amargo)

Asimismo, la harina de hoja de coca también puede usarse para preparar kekes, bocaditos y pasteles, solo debe mezclarse con maca, piña y naranja para generar un sabor alternativo y muy delicioso.

Tomado de: El Tiempo (Perú)

Unión Europea pone en jaque al cacao peruano por la presencia del cadmio

Este año se espera exportaciones de cacao por US$ 280 millones, pero para el 2019 queda una gran incógnita ¿Qué pasa con el cacao peruano?


Este año se espera exportaciones por US$ 280 millones en cacao peruano , pero para el 2019 queda una gran incógnita ¿A qué se debe esta situación con el cacao peruano?

Solo quedan cinco meses y en cuenta regresiva para que el cacao peruano se pueda ver afectado por la limitación que ha impuesto la Unión Europea al cacao, al establecer un límite máximo de cadmio, siendo más exigente que el Codex Alimentario y lo que establece la misma OMS.

El Perú es un exportador de cacao, siendo este el octavo producto de mayor envío al exterior, y el segundo en la agroindustria, luego del café, con unas 150 mil hectáreas a nivel nacional. Europa es el principal mercado de destino.

Además, su presencia en la Amazonía peruana, ha permitido enfrentar la erradicación de la hoja de coca, siendo este un cultivo alternativo para el país. Devida actualmente lo utiliza como parte de sus programas alternativos para la zona del Vraem.

Sin embargo, la exigencia de la Unión Europea, a través del Reglamento 488/2014 al contenido máximo de cadmio en el cacao pone en riesgo esta situación.

Aunque hace unos días Senasa precisó que la medida solo será aplicada a los derivados del cacao, es decir al chocolate y licor de cacao, y no al mismo grano seco, al respecto el gremio de productores explica las razones de la alerta comercial.

Luis Mendoza, gerente de la Asociación Peruana de Productores de Cacao (APPCACAO) señala que si bien la exigencia de Europa recae sobre los derivados del cacao, la relación de contenido de cadmio entre el chocolate y el cacao, es casi de una relación de 1:1.

“Los compradores de cacao de Europa van a exigir que el contenido de cadmio sea bajo, en base al reglamento, y de no llegar a un límite aceptable, no lo van a comprar o van a exigir un precio más bajo, afectando las exportaciones, esa es la barrera comercial que se presenta ”, expresó.

El problema del cadmio en el cacao no es exclusivo del Perú, sino de toda la región amazónica, en la que diversos análisis han reportado tanto niveles bajos como elevados, y en el caso de los límites altos, lamentablemente éstos superan a los que se registran en los países productores de África.
Sin embargo, Luis Mendoza precisa que por ningún motivo estos niveles han demostrado que ocasione algún daño a la salud, por ello la sorpresa de los límites establecidos por la UE, más una barrera comercial, que una sobre inocuidad.

¿Riesgo a la salud por el cadmio?

El representante de APPCACAO comenta que la presencia del cadmio está en todos los productos vegetales y tubérculos, como la papa u otros, no siendo exclusivo del cacao.
Un reporte de la Agencia para Sustancias Tóxicas y el Registro de Enfermedades (ATSDR) de Estados Unidos menciona que la exposición al cadmio por suministro de alimentos se da, en general, a través de las verduras de hoja, tales como la lechuga y las espinacas, papa y cereales, maní, soya y girasol; las fuentes primarias de semillas contienen altos niveles de cadmio, aproximadamente 0.05-0.12 mg de la exposición cadmio / kg.

Precisa que solo entre el 1% y el 10 % del cadmio que ingresa al cuerpo humano se hace a través del tracto digestivo porque el mayor porcentaje se hace por inhalación, comprometiendo seriamente los pulmones.

Luis Mendoza explica que hace dos semanas se estableció en el Codex Alimentario los límites máximos de cadmio, siendo estos más bajos que la exigencia de la Unión Europea.

Así, en el caso de los chocolates cuyo contenido de cacao está entre 50% y 70%, el límite máximo es de 0.8 ppm de cadmio, y si el contenido de cacao llega a ser superior al 70%, es de 0.9 ppm de cadmio, como tope. 

Mientras que, para la UE estos límites llegan, en el primer caso a 0.6 ppm y en el segundo, más de 70% de cacao, a 0.8 ppm. 

[ El siguiente cuadro muestra el nivel máximo de cadmio que exige la UE, según el Reglamento 488/2014 UE ]

Productos específicos de cacao y chocolate enumerados a continuaciónNivel de cadmio
— chocolate con leche con un contenido de materia seca total de cacao 0.10 a partir del 1 de enero de 2019
— chocolate con un contenido de materia seca total de cacao 0.30 a partir del 1 de enero de 2019
— chocolate con un contenido de materia seca total de cacao ≥ 50 % 0.80 a partir del 1 de enero de 2019
— cacao en polvo vendido al consumidor final o como ingrediente en cacao en polvo edulcorado vendido al consumidor final (chocolate para beber) 0.60 a partir del 1 de enero de 2019
“Esta regla de la UE es la que pone en riesgo al comercio de cacao”, expresó.


Luis Mendoza pide que tanto el Mincetur como el Ministerio de Relaciones Exteriores actúen con la celeridad del caso, ya que esta situación podría afectar los compromisos de compras de los siguientes meses.

De otro lado, pide que el INIA realice las investigaciones en campo para que las autoridades de la UE puedan tener la mejor información sobre la presencia del cadmio y los riesgos. 

¿Qué es el cadmio y por que el riesgo a la salud?
 
Según la OMS, el cadmio tiene efectos tóxicos en los riñones y en los sistemas óseo y respiratorio; además, está clasificado como carcinógeno para los seres humanos.

Por lo general está presente en el medio ambiente en niveles bajos. Sin embargo, la actividad humana ha incrementado considerablemente esos niveles.

El cadmio puede recorrer grandes distancias desde la fuente de emisión a través del aire. Se acumula rápidamente en muchos organismos, principalmente moluscos y crustáceos. También se pueden encontrar concentraciones, aunque más bajas, en vegetales, cereales y tubérculos ricos en almidón.

Fuente:

5 de septiembre de 2018

Por qué hay hambre en Argentina si se produce comida para 440 millones de personas (10 veces su población)

El tercer productor mundial de miel, soja, ajo y limones; el cuarto de pera, maíz y carne; el quinto de manzanas; el séptimo de trigo y aceites; el octavo de maní. 

Sí, Argentina produce muchos alimentos. 

Y, sin embargo, entre uno y tres millones de argentinos sufren hambre

Puede verse como una paradoja o como una injusticia o como una apreciación técnicamente fallida que pasa en muchos otros países, como China, el mayor productor mundial de alimentos, o Brasil, el más grande exportador de comida de América Latina. 

Pero en ninguna otra nación la brecha parece ser tan grande como en Argentina, donde hoy una nueva crisis económica -hubo diez graves en 70 años- probablemente se traduzca, según el presidente, Mauricio Macri, en un nuevo aumento de la pobreza

En un dato oficial que muchos argentinos saben de memoria, Argentina produce alimentos para abastecer a casi 440 millones de personas

Y su población, según varios estudios, apenas pasa los 44 millones. 

Es difícil saber cuántos de los 13 millones de pobres (30%) que se registran en Argentina sufren hambre; las dos variables no van necesariamente de la mano

Pero de nuevo: no hay país en este continente que se jacte de ser, o haber sido, "el granero del mundo", como Argentina. 

¿Qué es, entonces, lo que pasa? ¿Para dónde va toda esa comida? ¿Por qué no llega al sector más vulnerable?

El hambre en Argentina, coincidieron varios expertos en conversación con BBC Mundo, no se debe a escasez de alimentos, sino a falta de ingresos, distribución desigual de la riqueza o ausencia de generosidad.

"El problema de Argentina no es que falten alimentos", dice Iván Ordoñez, economista especializado en el campo. "No somos India ni Haití ni Venezuela; nosotros no importamos alimentos, todo lo que comemos es industria local". 

"Lo que debería pasar, y no ha pasado, es que el mercado interno compita con el mercado externo, que se exporte más, se genere más riqueza y eso genere más empleo", asegura. 

El artículo completo en: BBC Mundo

31 de agosto de 2018

Escolares de Puno producen "chizitos" de cañihua para combatir la anemia

Estudiantes apuestan por un producto más atractivo para los niños de su comunidad. Esperan apoyo de autoridades.


Casi la mitad de la población infantil de Puno padece de anemia. Por eso, y ante la falta de acción de diversas autoridades, los escolares del Centro Rural de Formación en Alternancia (CRFA) Lupakas - Juli han puesto en marcha una propuesta que busca combatir este grave problema de salud.

Los alumnos de secundaria de dicha institución pública, ubicada en la comunidad de Cruz Pata, producen los “Chizitos de cañihua con hígado”, el clásico aperitivo creado a base de maíz inflado, pero con cañihua (de composición similar a la quinua), hígado y azúcar. El objetivo: reducir la tasa de anemia y desnutrición en los niños entre 2 y 12 años.

“La mayoría de niños no quiere consumir la cañihua o la quinua, pero como sabemos que sí les gustan los chizitos, hemos creado este producto”, comenta Joel Huarachi, uno de los estudiantes que promueven este proyecto nutritivo.

La elaboración de este producto puede demorar entre una y ocho horas. Su duración, en tanto, puede extenderse hasta los 6 meses sin preservantes. Según los jóvenes, este alimento podrá venderse en kioskos escolares y tiendas por departamento. “Al terminar nuestros estudios secundarios vamos a promover una microempresa a nivel regional, nacional y hasta internacional”.

Con este proyecto educativo, los estudiantes ocuparon el primer lugar en la etapa provincial del Concurso Nacional “Crea y emprende 2018”, ahora continuarán las fases regional y nacional. Esperan que autoridades y ministerios apoyen su iniciativa.



Tomado de: La República (Perú)

27 de agosto de 2018

¿Podríamos sobrevivir comiendo únicamente papas?

Si habéis visto como yo, la famosa película “The Martian” (En España simplemente Marte) recordaréis que el protagonista, un astronauta llamado Mark Watney (interpretado por Matt Damon) logra sobrevivir solo y abandonado en el planeta rojo, con el único sustento de unas patatas que él mismo cultivó.

Cierto, hablamos de una obra de ficción, pero lo cierto es que no resulta descabellado del todo emplear el suelo marciano para cultivar alimentos. De hecho, al menos un simulacro de suelo marciano con el que ha trabajado la NASA demostró ser lo suficientemente bueno como para cultivar lechugas.

Pero vamos al asunto clave. ¿Podría una persona sobrevivir únicamente a base de patatas? Sabemos bien los desastres que la ausencia de este tubérculo puede suponer en economías agrarias poco diversificadas. La historia de la gran hambruna irlandesa a mediados del sigo XIX y sus dos millones de muertos está ahí para quien quiera consultarla, pero lo cierto es que los irlandeses comían (al menos aquellos que podían) algo más que patatas, luego no es el ejemplo perfecto si lo que buscamos es respuestas.

Pese a la demonización popular que sufre este alimento, un icono de los “supuestamente perniciosos” hidratos de carbono, en 2016, Andrew Taylor sobrevivió comiendo únicamente patatas, y por lo que puedo leer sus analíticas trimestrales resultaron del todo normales.

Técnicamente, la patata blanca tradicional contiene todos los aminoácidos esenciales que nuestro cuerpo necesita para construir proteínas, reparar las células y combatir las enfermedades. Y comer cinco patatas al día bastarían para mantenerse. Sin embargo, si uno intenta sobrevivir de forma sostenida alimentándose únicamente de patata blanca, en última instancia acabarían por aparecer déficits de algunas vitaminas y minerales.

Pero si hacemos un juego de palabras y añadimos a la dieta otro tipo de tubérculo al que se conoce como patata dulce (pese a que la Ipomoea batatas no es taxonómicamente una patata, sino su pariente la batata) entonces se incrementa la probabilidad de que un consumidor de “patatas” obtenga su dosis diaria recomendable de vitamina E y especialmente de vitamina A (la sustancia por la que tu madre te obligaba a comer zanahorias de crío para ver mejor).

Puede que la dieta a base de patata blanca y patata dulce fuera aburrida, pero siguiéndola al menos te asegurarías de esquivar esa horrible enfermedad que afectaba a los marinos por falta de vitamina C: el escorbuto.

En fin, a la espera de que los expertos en nutrición de Naukas me corrijan, la respuesta al titular de este post (con la triquiñuela de la batata incluida) debería entonces ser un “”.

Fuente:

Mailkenais Blog