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7 de noviembre de 2018

Cambio climático ahora amenaza al árbol de la quina

Emblema nacional en peligro de extinción. Aumento de temperatura de la Tierra se suma a otros factores que ponen en riesgo su existencia. Su población se redujo a menos del 5% de lo reportado antes de la llegada de los españoles. Solo una especie está protegida. El próximo mes lanzarán plan para su conservación.


De la quina, árbol que representa nuestra riqueza vegetal en el escudo nacional, podría quedar solo el recuerdo y su dibujo en uno de nuestros símbolos patrios si es que se sigue depredando y no se implementa una estrategia para su recuperación y conservación.

Pese a que el Perú es considerado como el centro de su diversidad genética, ya que preserva 19 de las 25 especies reportadas en el mundo, hoy esta emblemática planta que curó a millones de enfermos de la mortal malaria el siglo pasado se encuentra en peligro, pues su población se ha visto reducida a una mínima parte de lo que cientos de años atrás narraron los cronistas, advierten investigadores de la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM).

De acuerdo con el investigador, la extracción desmesurada de la que fue víctima la quina siglos atrás al conocerse sus poderes medicinales, sumado a la actual degradación de los bosques de neblina (considerado como su hábitat natural) a consecuencia de la agricultura migratoria, la ganadería extensiva, el incremento de las rutas de acceso y la apertura de vías carrozables en zonas alejadas, entre otros, pueden acabar con todo el acervo y “pool genético” de las especies y variedades que hoy existen en el Perú.

Si antes era fácil encontrar los bosques de quina entre los 800 y 2.800 metros sobre el nivel del mar, actualmente sus árboles son muy escasos y en algunas de sus especies estos se reducen a un contado número de individuos. Hay que precisar que para extraer la quinina, componente utilizado de este árbol, se tiene que retirar la corteza de la planta matándola inmediatamente.

“La destrucción se da en todas las variantes del grupo. Solo hay una o dos, de las 19 especies que conserva el Perú, que tiene una población algo considerable. Otras están tan golpeadas que ya no sabemos si existen árboles, pues en las épocas recientes ya no se les ha vuelto a reportar”, añade el especialista.

Lea el artículo completo en: La República (Perú)

6 de octubre de 2018

Madera sucia: Los últimos árboles de la Amazonía

Un equipo de periodistas de cinco países de Latinoamérica investigó el mecanismo que utiliza el tráfico global para saquear y lavar la madera amazónica. Los tablones de origen ilegal de Perú, Bolivia, Brasil, Ecuador y Colombia son incorporados en el mercado internacional con documentos oficiales que casi nunca son verificados. Las mafias ahora están detrás de nuevas especies forestales, pero los gobiernos no hacen nada para protegerlas.


“Si continuamos talando árboles sanos a este ritmo, en menos de 600 años habrá quedado reducido a un tocón el último árbol del planeta”.
Hope Jahren. “La memoria secreta de las hojas”.

El 30% de la madera que se comercializa en el mundo es ilegal.
Fuente: 2016, ONU

Alertados por el ingreso de extraños que extraían ilegalmente los árboles más longevos de su territorio, en agosto de este año, los miembros de la comunidad indígena Shawi, en la zona nororiental de la Amazonía de Perú, convocaron a una asamblea para decidir qué acciones tomarían contra este grupo de taladores que estaba utilizando la única vía que conecta a la comunidad con el distrito más cercano, Balsapuerto. Los traficantes usaban la trocha para sacar en enormes camiones los troncos de los árboles cortados, y a su paso, las enormes llantas y pesado cargamento destruía la vía. Los shawi decidieron instalar un punto de control y frenar con ello el tránsito de estos camiones. Hicieron lo que hace tiempo el Estado peruano no logra hacer: controlar las rutas del tráfico de madera. Lo que siguió fue una historia violenta de amenazas contra sus principales dirigentes.
“El negocio de la madera ilegal moviliza US$750 millones al año, casi la tercera parte de lo que mueve el narcotráfico”
No fue la primera vez que traficantes amenazaban a líderes indígenas. En setiembre del 2014 una de estas amenazas se cumplió. Un grupo de taladores ilegales asesinó a Edwin Chota, Leoncio Quinticima, Jorge Ríos y Francisco Pinedo, miembros de la comunidad Saweto, ubicada en Ucayali, cerca a la frontera con Brasil. Chota era presidente de la comunidad y hacía más de doce años que venía denunciando el tráfico de madera en sus territorios, sin que las autoridades iniciaran una investigación seria. A cuatro años de este crimen, la justicia de Perú no ha logrado condenar a los asesinos, ni mejorar la seguridad de otros líderes amenazados, ni reducir la extracción de árboles en bosques prohibidos que luego acabarán siendo parte de ese millonario y sofisticado negocio del tráfico global de madera en el mundo.
“Osinfor de Perú identificó la extracción ilegal de madera valorizada en más de US$30 millones, equivalente a la carga de cinco mil camiones”
Los cálculos del Programa de la Naciones Unidas para el medio ambiente señalan que este ilícito negocio supera los 50 mil millones de dólares y pueden representar el 30% de toda la madera que se comercializa en el mundo. #MaderaSucia, es una investigación -liderada por Ojo-Publico.com y Mongabay Latam, en alianza con un equipo de reporteros y medios de Colombia (Semana, El Espectador), Bolivia (El Deber), México (Connectas) e Infoamazonía (Brasil)- que analiza la situación actual del mercado de la madera amazónica y los mecanismos que utilizan las mafias para lavar los productos de origen ilegal con el fin de incorporarlos a la cadena de comercio global.

El artículo completo en: Ojo Público

22 de septiembre de 2018

Amazonía peruana pierde 23,000 hectáreas de bosques en el primer semestre

El 71% de la deforestación de bosques registrada en entre enero y junio se dio en cuatro regiones selváticas del país, que son Loreto, Madre de Dios, Ucayali y San Martín.


La Amazonía peruana perdió más de 23,000 hectáreas de bosques durante el primer semestre del año, informó el Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático del Ministerio del Ambiente de Perú

El 71% de la deforestación de bosques registrada en entre enero y junio se dio en cuatro regiones selváticas del país, que son Loreto, Madre de Dios, Ucayali y San Martín. 

Loreto, el departamento más grande de Perú, sufrió la pérdida de cerca de 5,500 hectáreas de bosques, seguida de Madre de Dios, con 4,300 hectáreas; Ucayali, con unas 3,700 hectáreas; y San Martín, con unas 3,000 hectáreas. 

En Madre de Dios, departamento fronterizo con Bolivia y Brasil, las actividades de mineros ilegales de oro en sus ríos provocaron la deforestación de 1,700 hectáreas en el primer semestre del 2018, según advirtió en julio el Proyecto de Monitoreo de la Amazonía Andina (MAAP). 

La provincia más afectada es Tambopata, en Madre de Dios, donde en los primeros seis meses del año se deforestaron más de 2,700 hectáreas, por delante de las 1,500 hectáreas de Coronel Portillo, en Ucayali; y las 1,400 hectáreas de Mariscal Ramón Castilla, en Loreto. 

A nivel de distritos, la mayor superficie deforestada está en Inambari, perteneciente a Tambopata (Madre de Dios), con más de 2,000 hectáreas, seguido de Teniente Manuel Clavero, en la provincia de Putumayo (Loreto), con 770 hectáreas; y Madre de Dios, donde se encuentra la capital de la homónima región, con 703 hectáreas. 

La principal causa de la deforestación de la Amazonía peruana es la agricultura migratoria y la ganadería, que arrasa grandes áreas de selva para implantar cultivos a gran escala como la palma aceitera, altamente degradante para la calidad del suelo. 

Sin embargo, la tala ilegal y la minería ilegal también importantes amenazas para los bosques peruanos, especialmente la actividad de los mineros, ya que usan metales pesados como el mercurio que vierten a sus ríos, lo que contamina las aguas de las que viven multitud de comunidades indígenas.


Fuentes:

Gestión (Perú)

La República (Perú)

17 de septiembre de 2018

“Blue” el guacamayo azul que inspiró la película Río, es declarado extinto por la deforestación


En el 2011 fue lanzada Río, un película que contaba la vida de Blu, un guacamayo de Spix que es criado en cautiverio en Estados Unidos y retorna a Brasil para poder cruzarse con la única hembra de su especie que queda.

Si embargo, en la vida real Blu nunca pudo encontrarse con la guacamayo de Spix y repoblar su especie: Un nuevo estudio de BirdLife International que recuenta a las aves en peligro ha revelado que el guacamayo de Spix se extinguió cerca del año 2000.

El guacamayo de Spix es un ave perteneciente a la familia de los loros, y es una de las ocho especies cuya extinción fue clasificada como “confirmada” o “altamente probable”.

El estudio duró ocho años y utilizó datos estadísticos en donde analizó 51 especies en la lista de aves en peligro crítico. Cinco de las ochos especies son originarias de Sudarmérica (cuatro de Brasil), y su extinción es producto de la alta tasa de deforestación de los bosques.

“Un 90% de las extinciones de las aves en el último siglo ha sido especies en islas”, indicó el Dr. Stuart Butchart, científico jefe de BirdLife y autor principal del estudio. “Sin embargo, nuestros resultados confirman que hay una alta ola de extinción arrasando en los continentes, causados principalmente por pérdida de hábitat, agricultura no sustentable y deforestación”.

De acuerdo a BirdLife, todavía hay algo de esperanza para la especie, ya que a pesar de que fue declarada extinta en la naturaleza, todavía existen entre 60 y 80 especímenes en cautiverio.

Con información de La Tercera (Chile)

13 de septiembre de 2018

¿Es cierto que el agua tónica se inventó como vacuna? Y el origen del Gin Tonic


En realidad ya se sabía que la quinina curaba el paludismo (malaria), y lo que hicieron los colonos ingleses de la India fue mezclarla con el agua carbonatada, para hacerla más llevadera (la quinina es amarga).

Se cree que esta sustancia evita que el parásito plasmodio metabolice la hemoglobina del glóbulo rojo, o bien consigue que este acumule demasiada hemoglobina parcialmente metabolizada en su organismo.

Historia de la quinina

La quinina es el más fuerte de los cuatro alcaloides que se encuentran en la corteza de los árboles del género Cinchona. De estos árboles existen aproximadamente 23 especies, todas oriundas de América del Sur y crecen a lo largo de la cordillera oriental de los Andes.

Su descubrimiento se remonta al siglo XVIII durante una de las grandes expediciones científicas que se organizaban a Sudamérica desde Europa. Fue en 1633.

Cuentan que un jesuita español descubrió que los indios de América Central usaban la corteza molida de unos árboles que ellos llamaban ‘quina quina’ para curar la malaria.

Los monjes utilizaron este remedio para salvar de la muerte a la condesa de Chinchón, Ana de Osorio, esposa del virrey de Perú, aquejada de lo que por entonces denominaban ‘fiebre de los pantanos’.

Dicen que la condesa volvió a España y recomendó su uso para curar las fiebres y así, la corteza de ‘quina quina’ pasó a llamarse el ‘polvo de la condesa’.

Pero, hoy en día esta leyenda es más que discutida, dado que no es cierto que la condesa volviera a España y tampoco hay datos que indiquen que padeciera malaria.

Lo que sí es cierto es que la primera planta que llegó a España del árbol ‘quina quina’ desde Perú está en el Herbario del Real Jardín Botánico CSIC en Madrid. Más información en RTVE.

Historia del agua tónica

Si hablamos de tónica seguro que te viene a la cabeza Schweppes, Nordic o Fever-Tree y a eso me refiero, estos refrescos que usamos para mezclar con nuestras ginebras favoritas o disfrutarlas solas, cada una con su toque amargo tan característico y especial. Las tónicas nacieron como medicina natural contra la malaria gracias a los británicos a mediados del siglo XIX en la India en los territorios llamados Raj. La quinina es su ingrediente clave, una sustancia extremadamente amarga que se extrae de la corteza del quino un árbol originario de los Andes, también llamado árbol de la fiebre o fever tree.

En 1840, el ejercito británico desplazado en la India consumía al año más de 70 toneladas de corteza de quinina para combatir la malaria.Era tan amarga que para poder tomarla la mezclaban con azúcar y zumo de lima o limón diluido en agua. Así se puede decir que nacieron los primeros tónicos. En 1858. Erasmus Bond se hizo con la receta colonial y patentó la primera tónica con gas disuelto y aromatizado con quinina y naranja amarga.

ruto del éxito, en 1870 apareció el fabricante más famoso, Schweppes, comenzando a elaborar Indian quinine Tonic, destinada para los colonos británicos en la India, quienes la mezclaban con hielo y ginebra como bebida de tarde.

Mucha gente cree que Jacob Schweppe, fue el que inventó la tónica pero falleció en 1821, unos 37 años antes de que Erasmus Bond patentara la primera agua tónica. Esta receta con más de 150 años  no tiene nada que ver con las tónicas actuales. Antes eran mucho más amargas y vegetales, mucho más fuerte en sabores añadidos. El objetivo era camuflar el intenso amargor de la quinina con azucares y cítricos añadidos.

Las tónicas actuales ya no son medicamentos sino refrescos y por tanto el nivel de quinina y de amargor es de unas 500 veces menor que las de antes, inspiradas en la receta original pero con ingredientes más ligeros.


BONUS: Como preparar una ginebra con agua tónica, el clásico Gin Tonic:

9 de agosto de 2018

Al menos diez ríos se han secado en El Salvador por la falta de lluvia

El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales del país centroamericano lleva adelante una campaña para plantar unos cinco millones de árboles en el país. 


Al menos una decena de ríos de la zona oriental de El Salvador se han secado debido a la falta de lluvia en el país centroamericano.

Se trata de ríos que "para esta época del año siempre tienen agua y en este año no presentan caudal", dijo Roberto Cerón, gerente de Hidrología del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), ente que ha recibido reportes de la red de observadores locales sobre esos afluentes, reseñó La Prensa Gráfica.

Según Cerón, los registros reflejan disminuciones de hasta 90 % en los caudales de los ríos del oriente, como el caso del río Torola, que tuvo una sequía similar en 2015 y 2016. El caudal de este afluente es de aproximadamente 40 metros cúbicos de agua por segundo, mientras que en julio apenas llegó a 4.

A finales de julio, el MARN informó que el déficit de lluvia en el país continuará en los meses de agosto, septiembre y octubre. Pese a que el noveno mes del año es típicamente el más lluvioso en la mayor parte del territorio salvadoreño, se prevé que en 2018 las lluvias sean 45 % menos del promedio.

Algunas de las razones que el MARN ha señalado como responsables del déficit de lluvias son la probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle "de débil a moderado (menos lluvias)", y un fuerte enfriamiento, el más alto desde 1994, en el océano Atlántico Tropical Norte y el mar Caribe, lo que suele alterar la temporada de lluvias y el desarrollo de los ciclones tropicales.

Plantar 5 millones de árboles

El MARN lleva adelante una campaña para plantar unos cinco millones de árboles en El Salvador con el objetivo de hacer frente al cambio climático, causante del déficit de lluvia en el país.

La campaña es una iniciativa del Consejo Nacional de Sustentabilidad Ambiental y Vulnerabilidad (Conasav), que contempla la plantación de los árboles en las zonas más degradadas del país.

Tomado de: RT

25 de junio de 2018

Los baobab, árboles de África, están muriendo (y nadie sabe por qué)

Una de las imágenes más espectaculares y reproducidas de África, ese fondo del atardecer con las extrañas siluetas de los baobab sobre el escenario rojizo, podría tener los días contados. Los árboles sagrados que se creen de entre 1.100 y hasta 2.500 años están muriendo, y nadie sabe exactamente por qué.

Según describen en la revista científica Nature Plants:
Informamos que nueve de los 13 árboles más antiguas ... han muerto, o al menos algunas de sus partes / tallos más antiguos se han colapsado y han perecido en los últimos 12 años, un evento sin precedentes de gran magnitud.
En el mismo trabajo, el coautor del estudio, Adrian Patrut de la Universidad Babeş-Bolyai en Rumania, explica que “es impactante y triste experimentar durante nuestra vida la desaparición de tantos árboles con edades milenarias”. De hecho, de entre los nueve, cuatro fueron de los baobabs africanos más grandes.

Si bien la causa de la muerte no está clara, los investigadores “sospechan que la desaparición de baobabs monumentales puede estar asociada, al menos en parte, con modificaciones significativas de las condiciones climáticas que afectan al sur de África en particular”.

El artículo completo en:

Gizmodo

9 de junio de 2018

Perú: Iqueños buscan sembrar un millón de huarangos

Asociación se propone sembrar la milenaria planta en Tierra Prometida, Ocucaje y Yauca del Rosario. Además, buscan ayuda para regarlos por tres años.

Félix Quinteros Ferreyra, de la Asociación José Sebastián Barranca Lovera, tiene una misión. Está decidido a sembrar un millón de huarangos en las márgenes de la carretera que va al naciente poblado de la Tierra Prometida hasta diciembre.

Para cumplir con el desafío ha empezado a vender pequeñas bolsitas que contienen seis semillas de huarango, tres bolsas negras y el instructivo para cultivar la milenaria planta, propia de los áridos desiertos del valle iqueño.

El entusiasta iqueño realiza esta campaña junto a sus hijos Julio, Miguel y Ana Quinteros. Ellos, afirman, han tocado las puertas de la Dirección Regional de Educación para que los sobres con las semillas sean vendidos a los escolares a un sol y así financiar la iniciativa que nació hace más de 40 años.

“Lo recaudado es para financiar el transporte del agua y regar los plantones por hasta tres años, pasado ese tiempo, el huarango ya puede captar la humedad del ambiente por su propia cuenta”, dice Quinteros.

La asociación solo espera el financiamiento para empezar a retirar los miles de plantones de su vivero ubicado camino al balneario de la Huacachina. También se deberá cultivar para cumplir el reto del millón de huarangos.

Félix Quinteros recuerda que hace varias décadas atrás los desiertos iqueños tenían inmensos bosques de huarango, “la milenaria planta guerrera del desierto” como la califica él y que actualmente es víctima de cruel depredación por los carboneros y por el crecimiento urbanístico que ha ido talando las pequeñas poblaciones de este árbol.

“Los desiertos entre Pisco y Nasca eran bosques enormes, así dice el cronista Pedro Cieza de León en 1548. El padre jesuita, José de Acosta, en 1580, también se sorprendió con los bosques de algarrobo”, señala.

Y para evitar alguna confusión explica que el algarrobo y el huarango se refieren a la misma planta, solo que el primero es una palabra impuesta por los españoles y huarango viene del idioma yunga que se hablaba entre los pobladores de la costa peruana.

VARIEDADES. En más de 50 años Félix Quinteros ha realizado estudios a este árbol y ha identificado diversas variedades y tiene en el vivero 15 de las mejores variedades recolectados en sus viajes por todo el Perú y que esperan para ser sembrados.

“He contado 28 variedades en toda mi vida, empezando por la forma del tallo, altura, fruto, tamaño de hoja. Hay huarangos rastreros, otros con espinas y otros sin espinas. Todas están en peligro”, señala.

Este entusiasta servidor de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional San Luis Gonzaga de Ica inició con la siembra de huarangos varias décadas atrás preocupado por la tala indiscriminada de los carboneros y que, según denuncia, en los últimos años se ha intensificado.

“Los carboneros los están matando. Lo talan pero no siembran”, dice mortificado. Durante los últimos 50 años ha cultivado centenar de huarangos sin ningún apoyo. Hoy necesita financiamiento para su sueño de reforestar el desierto de Ocucaje y Yauca del Rosario.

Recuerda con tristeza los extensos días soleados que solían pasar con el ya fallecido norteamericano David Bayer sembrando huarangos en la quebrada de Cansas, donde muy pocos plantones lograron sobrevivir por la falta de agua.

Dice que antes de la reforma agraria, el sector de Macacona, era un extenso bosque de huarangos donde se podía recoger las semillas.

La Victoria es otra zona donde sembró 600 plantones pero que los chivatos (cabras) errantes terminaron por devorar en pocas horas el pequeño bosque que se pensaba formar.

Quinteros asegura la huaranga, fruto del milenario árbol desértico tiene muchas vitaminas, minerales y proteínas que evita la desnutrición. 

“La vaina puede ser partida y echada al quacker. Es muy nutritiva y debería ser el caramelo de los niños”, señala.

Reitera que es un alimento nutritivo que era consumido por los antiguos pobladores de las culturas Nasca, Ica, Paracas y Chincha. 

“En los intestinos de los cadáveres hallados en las huacas, se encontró restos de la huaranga”, comenta.

En abril último, Félix Quinteros sufrió la mordedura de una víbora cuando plantaba huarangos en Ocucaje y se pasó cuatro días internado en el hospital. 

Pese a la mala experiencia, afirma que seguirá cultivando más plantas para recuperar los bosques en el desierto.

“Los cogollos del huarango y las hojas de toñuz eran chancados por los antiguos iqueños y se tomaban como antídoto contra el veneno de las serpientes. El huarango tiene propiedades medicinales”, asegura.

MUERTE. El iqueño ha lamentado la muerte del huarango milenario y responsabilizó a las empresas turísticas que, para permitir que los turistas se fotografíen en los enormes troncos, retiraron los panales de avispas y la plaga terminó por matar el árbol. 

“El huarango tiene una especie de hormiguita llamado pulgón que se come las hojas, y para evitar esa depredación las avispas se las comen. Existe un equilibrio. Con las avispas retiradas, el pulgón terminó por matar a la planta hace cinco años. Las hojas son las narices de la planta”, explica. 

Por ahora, Félix Quinteros está esperando a la luna creciente para empezar a cultivar los huarangos en el vivero de la Facultad de Agronomía, porque, según afirma, sus rayos aceleran el crecimiento.

TRABAJO. La Asociación Sebastián Barranca Lovera tiene agrónomos, biólogos, fitopatólogos y otros profesionales para llevar adelante el proyecto de convertir la Tierra Prometida en un pulmón de la ciudad.

Nativas.  La asociación también ha logrado recuperar dos plantas nativas: el boliche que en la antigüedad era utilizado para matar los piojos; y el tetillo, una planta cuyo fruto son perlitas de agua que calman la sed de los pájaros.

Vivero recupera plantas nativas

En el vivero de la Facultad de Agronomía, Félix Quinteros está recuperando el pallar gentil, cuyo fruto se parece al frejol y en una vaina puede contener hasta 14 semillas. “Los agricultores han dejado de cultivarlo porque el pallar común es más grande y por lo tanto es más comercial”, dice.

Además dice que el pallar Gentil no es atacado por la plaga.

El otro tipo de pallar que intenta rescatar y masificar es el pallar Sol de Medianoche, llamado así por ser mitad blanco y negro.

Fuente:

Correo (Perú)