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12 de diciembre de 2019

Alicia Medina: “El maíz morado nos alimenta y nos cura”

“El pigmento del maíz morado es el más potente antioxidante”, señala la experta cajamarquina que este año fue premiada en Summum.


Alicia es la última de doce hermanos. Su padre falleció a los 90 años, en 2008, y su madre en abril cumplirá un siglo de vida. “Veo en varios de los productores a mi padre”, se emociona la ingeniera que lleva en la sangre su dedicación por el maíz morado.

-¿Su padre influenció para que usted sea agrónoma?
No exactamente, pero sí se sentía orgulloso de tener a su hija ingeniera. Y yo quise ser ingeniera. Cuando terminé el colegio en Trujillo, volví a Cajamarca, donde pregunté por la ingeniería más importante que había y me dijeron que era Civil. Pensé en esa opción, pero me decidí por Agronomía.

-¿Por qué?
Me pareció una carrera competitiva, interesante. Luego pensé en la seguridad alimentaria. Creo que tomé la decisión acertada.

-¿Cómo se da su acercamiento al maíz morado?
Terminando los estudios en la universidad tuve la oportunidad de conocer al doctor Luis Narro León, quien en ese momento era el líder nacional del Programa de Maíz del INIA y me dio la oportunidad de hacer la tesis. Hice una investigación sobre el maíz amiláceo en general, que son todos los maíces suaves, los que se utilizan para el consumo de las personas y que en su composición tienen el 80% de almidón.

-¿Pero por qué se dedicó finalmente al maíz morado?
Antes de especializarme trabajé con los maíces amiláceos en general: choclero, canchero y maíz negro. A partir del año 2011 tuve la oportunidad de conocer Japón y luego trabajar con un equipo de expertos japoneses en Cajamarca. Iniciamos un proyecto donde se le dio más importancia al maíz morado, no por su producción sino por su color (contenido de antocianinas). Vimos la característica del color en la panca (lo que envuelve la mazorca del maíz). En 2013 se hizo una investigación para determinar la cantidad de antocianina que tiene esa variedad. Y la cantidad de antocianina de la panca era superior a la de la tusa (coronta). Eso nos daba opción de poder comercializar ambas partes. Luego concursé a unos fondos del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo. Propuse un estudio de seis variedades de maíz morado en siete pisos altitudinales. Gané el proyecto y pude desarrollar la investigación que me permitió determinar la que tiene más pigmento natural entre las seis variedades (una de Ayacucho, otra de la U. Agraria, el Canteño y tres variedades de Cajamarca), y es la INIA 601, que es una variedad mejorada.

-¿Por qué es importante la antocianina?
Porque es un potente antioxidante, es un producto que previene varios tipos de cáncer, como el de colon. También está indicado para la presión alta y el colesterol malo. Además, el maíz morado o maíz negro es peruano, no hay en otros países.

Lea la entrevista completa en: Perú21

26 de marzo de 2019

Los tres cereales que nos alimentan desde hace milenios

El trigo, el maíz y el arroz siguen siendo la base de la dieta en un mundo que necesita una nueva revolución agrícola para dar de comer a cada vez más gente de forma sostenible.


Aunque es una efeméride imposible de concretar en un día exacto, imaginemos que hoy, cuando usted lee estas líneas, se cumplen 10.000 años desde que un ser humano plantó —por primera vez— unas gramíneas silvestres en algún lugar de Oriente Medio. Para atinar más, unas semillas de la especie Triticum, que son las que 2.500 años después dieron lugar al trigo tierno. Aquello fue un hito fundamental en la historia de la humanidad. Ese primer cultivo fue el origen de la agricultura, el germen de las ciudades, el comienzo del sedentarismo, el primer minuto de lo que hemos sido y de lo que somos desde entonces.
 
Hasta aquel momento, el Homo sapiens era nómada y comía lo que literalmente se encontraba por el camino. Caza y pesca, ya sabemos. Cultivar y domesticar estas gramíneas, a las que en pocos cientos de años se sumaron variedades de arroz y los antecesores del maíz en otras partes del planeta, fue el principio del ser humano actual. Tras el trigo llegaron el farro y la cebada o los guisantes, lentejas y garbanzos. Se domesticaron también los animales, como cerdos y ovejas. Y el ser humano ya nunca miró hacia atrás.Pero volvamos a dar un enorme salto en el tiempo —de 10 milenios, nada menos— y situémonos ahora en un supermercado moderno de un país de ingresos altos, de los llamados “ricos”. Uno de esos lugares donde encontramos alimentos de todos los sabores y colores.

En el centro vemos carnes, verduras, frutas y un sinfín de latas, bolsas, paquetes y botellas. Al entrar, pocos pensamos ya en maíz, trigo o arroz, salvo que vayamos a hacer una paella o a asar unas mazorcas. Y, sin embargo, esos tres cereales siguen siendo los elementos básicos de la dieta del Homo sapiens moderno.

Fijémonos mejor en los estantes del supermercado. Exacto: maíz, trigo y arroz. Están por todas partes, mucho más presentes de lo que parece. Pensemos en panes, pizzas, tartas, pastas, harinas, bollos, etc. Y en su presencia indirecta, ya que los tres cereales —juntos o por separado— también han servido de alimento principal e indispensable para las vacas, cerdos y aves que producen gran parte de la carne, la leche y los huevos del mundo.

Así se entiende que ese trío de cereales sea la verdadera base de nuestra alimentación. Entre los tres aportan aproximadamente el 42,5% del suministro de calorías alimentarias del mundo. Y no solo calorías —la energía que nos permite vivir— porque, aunque el lector no lo sepa, el trigo aporta más proteínas que las carnes de ave, porcino y bovino juntas.
 
 

20 de enero de 2019

Estudiantes de San Marcos crean gelatina para combatir y prevenir la anemia

La iniciativa es liderada por la docente de la facultad de Medicina de San Fernano, Luzmila Troncoso. 


Estudiantes de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) elaboraron un proyecto que ayudaría a combatir y prevenir la anemia, enfermedad que aqueja a cerca del 40% de peruanos. La iniciativa es liderada por la docente de la facultad de Medicina de San Fernano, Luzmila Troncoso.

El grupo creo una gelatina llamada GelUph. El alimento tiene propiedades para hacerle frente a la anemia ferropénica (deficiencia de hierro), la cual se genera por niveles bajos de hemoglobina.


Los estudiantes señalan que el hierro es más absorbible cuando proviene de alimentos que se encuentran en las carnes, como las vísceras y sangrecitas. “Es con este hierro que estamos fortaleciendo esta gelatina de maíz morado, que tiene una absorción muy fácil a diferencia del hierro que se encuentra en los de origen vegetal”, manifestó Troncoso.

Afirmó TAMBIÉN que dicha gelatina se vendería como alimento en distintos puestos de venta, en su forma deshidratada, e incluso pensó en la idea de sacarla sin azúcar para que cada uno pueda agregarle la cantidad deseada, sea el caso de una persona con diabetes.

Cabe mencionar que esta iniciativa es apoyada constantemente por la 1551 Incubadora de Empresas Innovadoras de la UNMSM.

Fuentes:

El Comercio (Perú)

Agencia Andina

1 de julio de 2016

109 nobeles acusan a Greenpeace de “crimen contra la humanidad” por los transgénicos

Los laureados arremeten contra la organización ecologista por su rechazo a "los organismos modificados genéticamente en general y el arroz dorado en particular” 





Greenpeace acaba de recibir un golpe difícil de encajar. Más de un centenar de premios Nobel, 109 a estas horas, han firmado una durísima carta abierta contra la organización ecologista por su rechazo a los alimentos transgénicos. El texto urge a Greenpeace a “reconocer las conclusiones de las instituciones científicas competentes” y “abandonar su campaña contra los organismos modificados genéticamente en general y el arroz dorado en particular”.


El arroz dorado es una variante creada en 1999 con sus genes modificados para producir un precursor de la vitamina A. La Organización Mundial de la Salud calcula que 250 millones de niños sufren una carencia de vitamina A que aumenta el riesgo de padecer problemas oculares y ceguera. Unos 500.000 niños se quedan ciegos cada año por falta de vitamina A. La mitad de ellos muere en el año siguiente a la pérdida de la visión.

“Greenpeace ha encabezado la oposición al arroz dorado, que tiene el potencial de reducir o eliminar gran parte de las muertes y las enfermedades causadas por la deficiencia de vitamina A, que se ceban con las personas más pobres de África y el sudeste asiático”, lamentan los 109 premios Nobel. “¿Cuántas personas pobres deben morir en el mundo antes de que consideremos esto un crimen contra la humanidad?”, se preguntan.

Entre los firmantes, galardonados principalmente en las categorías de Química y Medicina, se encuentran el biólogo estadounidense James Watson, reconocido por haber descubierto la estructura del ADN, y la bioquímica israelí Ada Yonath, responsable de esclarecer la estructura del ribosoma, la fábrica de proteínas del cuerpo humano. También apoya la carta un premio Nobel de la Paz, José Ramos-Horta, expresidente de Timor Oriental.

Los firmantes recuerdan que la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura calcula que la producción mundial de alimentos y piensos tendrá que haberse duplicado en 2050 para satisfacer las necesidades de la creciente población mundial. “Hacemos un llamamiento a los gobiernos del mundo para que rechacen la campaña de Greenpeace contra el arroz dorado, en particular, y contra los cultivos y alimentos mejorados mediante biotecnología en general”, continúan los científicos. “Hay que detener la oposición basada en emociones y dogmas, en contradicción con los datos”, zanjan.


Los 109 premios Nobel acusan a Greenpeace, y al resto de organizaciones antitransgénicos, de “tergiversar los riesgos, beneficios e impactos” de los organismos modificados genéticamente y de “apoyar la destrucción criminal de cultivos de experimentación”. Los alimentos transgénicos, subrayan, son tan seguros como cualquier otro alimento, “si no más”, según las evidencias científicas. “Nunca ha habido un solo caso confirmado de un efecto negativo en la salud de humanos o animales”, recalcan.

Los autores han publicado su manifiesto en una web, supportprecisionagriculture.org, en la que instan a los ciudadanos a apoyar la “agricultura de precisión”. Algunos de ellos presentarán hoy su carta abierta en Washington (EE UU), a las 9:30, hora local, en un acto que se podrá seguir en directo en su web.

Greenpeace ha reaccionado a las acusaciones con un comunicado con declaraciones de Wilhelmina Pelegrina, activista de Greenpeace en el sureste asiático. "Las empresas están promocionando el arroz dorado para allanar el camino para la aprobación mundial de otros cultivos genéticamente modificados más rentables", sostiene. Pelegrina, frente al manifiesto de los 109 premios Nobel, asegura que el arroz dorado no ha demostrado ser eficaz para solucionar la deficiencia de vitamina A. En otro comunicado, Greenpeace España insiste en que los transgénicos pueden provocar "daños irreversibles en la biodiversidad y los ecosistemas".

Fuente:

El País

22 de marzo de 2014

¿Cómo surgieron las palomitas de maíz?

Los granos de maíz son sanos, ricos en fibras y antioxidantes.

Hace una década se difundió que las palomitas de maíz para microondas eran como el veneno. Esta afirmación que corrió de boca en boca y por la red surgió a raíz del inicio de la lucha contra la presencia de grasas trans en los alimentos de los neoyorquinos. Y es que este alimento preparado tenía una elevadísima cantidad de esta grasas malas para la salud, hoy prohibidas en algunos países y restringidas en otros.

Las grasas trans, también llamadas en el etiquetado grasas vegetales parcialmente hidrogenadas, no proporcionan ningún beneficio e inciden de forma negativa en todos los factores que influyen en la salud cardiovascular: elevan el colesterol malo (LDL) y disminuyen el bueno (HDL). Contribuyen a la inflamación de las paredes de los vasos sanguíneos, lo que favorece la aterosclerosis.

La mayoría de los snacks contienen este tipo de grasas, sobre todo las palomitas de microondas con mantequilla, las patatas de bolsa con sabores, los rebozados y la bollería industrial. Son aceites semisólidos a temperatura ambiente, baratos, que aguantan calentamientos repetidos, son excelentes potenciadores del sabor, evitan que los alimentos se enrancien y aumentan la untosidad.

Regulación de las grasas trans

En los años 90 del siglo XX aparecieron los primeros estudios que apuntaban los efectos desastrosos de las grasas trans sobre la salud cardiovascular. En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado eliminar o reducir su uso en la alimentación.

Dinamarca es el país pionero en prohibir estas grasas. En 2004 emitió una ley que limitaba al 2% la cantidad de estas grasas en los alimentos.

Estados Unidos estrenó en 2006 un etiquetado que debía indicar la cantidad de estas grasas en el alimento tras la activa campaña de concienciación iniciada en Nueva York, que fue la primera gran ciudad americana en prohibir el consumo de aceites con trans en los restaurantes.

Canadá exige su identificación sin excepción en el etiquetado. En Europa les siguieron Austria, Suiza e Islandia, que también exigen que las etiquetas de estos productos especifiquen el porcentaje de grasas trans.

España está trabajando en desarrollar una normativa al respecto. Aún no es obligatorio reflejar el porcentaje de grasas trans en el etiquetado. Mientras llega, reducir estas grasas de los productos industriales está entre los puntos a cumplir del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Por el momento, el objetivo se ha cumplido en la bollería industrial. Según un reciente estudio de la Universidad de Navarra, que analizó el porcentaje de este tipo de ácidos grasos en productos de bollería en el año 2000 contenía un 6,5% de grasas trans y en 2012 habían disminuido al 0,7%.

El caso de las palomitas de maíz

Otro de los episodios que demonizaron las palomitas de maíz de microondas es la sentencia de un tribunal federal en Colorado en 2012.  Acordó que Wayne Watson, un hombre de 59 años, debía ser indemnizado con una cifra millonaria por el fabricante de palomitas de maíz (Gilster-Mary Lee Corp) y la cadena de supermercados (Kroger Co) por negligencia al no advertir en un etiquetado sobre el peligro de una molécula llamada diacetil.

Se trata un subproducto natural de la fermentación y se le añade a algunos alimentos procesados para darles un sabor artificial de mantequilla. El tribunal aceptó la inhalación de este compuesto como causa de la enfermedad pulmonar que sufría, bronquiolitis obliterante, una afección pulmonar obstructiva que dificulta el flujo del aire a los pulmones y es irreversible.

El detalle que no caló en la ciudadanía para no entrar en pánico es la exposición es que este hombre se comió dos bolsas de palomitas diarias durante más de diez años. Los demás casos de enfermedad producida por el diacetil son trabajadores de fábricas de palomitas que han respirado cantidades industriales del producto.

Las palomitas de maíz en sí mismas son un alimento sano. Son granos completos que aportan fibra y abundantes antioxidantes, como los polifenoles. Sin embargo, las grasas procedentes de la mantequilla o el aceite con el que se fríen, el queso, la sal o el caramelo con las que se aderezan duplican las calorías del producto final. Por eso, la manera más sana de cocinarlas es con aire caliente.

Tienen un sabor y aroma muy especial de manera natural que nada tiene que ver con el artificial de la mantequilla añadido. Lo produce un compuesto químico que se genera en el grano a alta temperatura, la acetilpirrolina, que también tiene el arroz basmati.

El grano explota y se convierte en flor

Los granos de maíz ideales para hacer palomitas de maíz son especialmente ricos en proteínas, pequeños y con la cubierta dura. Este cascarón transmite mejor el calor al interior y aguanta más presión antes de estallar y florecer.

El apreciado calor hace que el corazón de los granos de maíz sufra cambios físicos y químicos. En concreto, la matriz de proteínas y gránulos de almidón del interior se ablandan y la humedad se transforman en vapor. Este vapor hace que aumente la presión. Cuando la temperatura alcanza los 190 grados centígrados, la cubierta revienta porque la presión en el interior del grano es siete veces mayor que la exterior. Luego la mezcla blanda de proteínas y almidón se solidifica con el descenso de temperatura y queda en forma de flor blanca ligera y crujiente.

La alta temperatura se alcanza fácilmente en las bolsas de palomitas preparadas para hacer en el microondas gracias a la fina capa de plástico del envoltorio que acumula el calor. Y se inflan por el gas liberado del interior de los granos.
Los nativos americanos ya dejaban granos de maíz en una vasija sobre las ascuas
Las palomitas de maíz son un invento milenario. Los nativos americanos ya dejaban granos en una vasija sobre las ascuas del fuego hasta que reventaban. Las usaban como abalorios de los collares y como alimento.

La primera máquina de hacer palomitas la creó el estadounidense Charles Cretors en 1885. Usaba aire caliente para elevar la temperatura de los granos de maíz. Hasta entonces se hacían en tostadoras o cazos que cocinaban los granos de manera irregular, muchos se quemaban y otros tantos no explotaban.

Con la máquina de Cretors, los granos se calentaban de manera uniforme. Pocos años después de la invención del primer prototipo, en 1893, presentó la primera máquina portátil para hacer palomita en la Exposición Universal de Chicago.

Gracias a estas máquinas se popularizó el producto y se convirtieron en uno de los pocos caprichos que algunos se daban durante la Gran Depresión. Los carritos se situaban en las puertas de los cines y los consumían tanto los espectadores como los viandantes.

Con el tiempo, la costumbre de comer palomitas mientras se veía una película se afianzó y se extendió a las hogares con la llegada de la televisión allá por los años 50. En 1980, con los microondas ya instaurados en las cocinas, nacieron las palomitas envasadas en bolsa para hacer en este electrodoméstico. Desde entonces forman parte de nuestra tradición culinaria globalizada.

Fuente:

RTVE Ciencia

12 de febrero de 2014

S.O.S. - La Unión Europea a punto de aprobar maíz transgénico

Cultivo de maíz

Los ambientalistas, en alerta: tras la aprobación indirecta de los ministros, este martes, el maíz de Dupont podría recibir rápidamente el visto bueno final de la Comisión Europea.

La Unión Europea aprobó el uso de una controvertida cepa de maíz genéticamente modificado en el continente, pese a que la mayoría de los países miembro habían votado en contra de levantar las restricciones sobre la semilla.

Durante una reunión en Bruselas, este martes, 19 de los 28 ministros de Asuntos Europeos se opusieron a aprobar explícitamente una nueva cepa de maíz, pero -bajo el sistema de voto ponderado que rige en el bloque- esa mayoría no fue suficiente para rechazar su cultivo.
La nueva variedad es la llamada "Pioneer 1507", desarrollada en Estados Unidos.
Actualmente, sólo una semilla genéticamente modificada -también una variedad del maíz- tiene el visto bueno para ser cultivada en suelo europeo.

Bajo las reglas de la Unión, y dado que no hubo suficientes votos a favor de una autorización expresa, la decisión sobre el transgénico 1507, producido por la multinacional Dupont, deberá ser tomada ahora por la Comisión Europea.

Pero se anticipa que podría conseguir fácilmente luz verde, en tanto el organismo del bloque encargado de evaluar la seguridad alimentaria no presentó objeciones en su dictamen previo.

Fuente:

BBC Ciencia

15 de agosto de 2013

El maíz transgénico de Monsanto daña el estómago y el útero de los cerdos

Un estudio reciente de un grupo de científicos australianos reveló que los productos transgénicos afectan de forma severa las entrañas y las funciones reproductivas en los animales que los consumen.

Se trata del primer estudio que establece una conexión directa entre el consumo de transgénicos y daños estomacales de los animales, y sus resultados validan otro experimento a cargo de científicos franceses sobre los efectos en ratas alimentadas con maíz OGM.

Lea el artículo completo en:

Actualidad RT

13 de junio de 2013

Estudio asegura que aumenta la resistencia a cultivos transgénicos

Más plagas están desarrollando resistencia a cultivos que han sido modificados genéticamente para combatirlas, salvo en áreas que también incorporan cultivos no transgénicos, según un estudio en la revita Nature Biotechnology.

Científicos de Estados Unidos y Francia analizaron los resultados de 77 estudios de ocho países en cinco continentes que examinan la resistencia a los cultivos transgénicos.

De las 13 especies de insectos examinados, cinco habían desarrollado resistencia en 2011, comparado con solamente una en 2005.

De las cinco especies resistentes, tres atacan cultivos de algodón y dos de maíz. El estudio se centra en los llamados algodón y maíz Bt, plantas que llevan un gen que les hace exudar una bacteria, Bacillus thuringiensis, que es tóxica a los insectos. 

Los autores del estudio encontraron que los insectos tienen mayores posibilidades de desarrollar resistencia si los cultivos transgénicos están rodeados de otros que no han sido genéticamente modificados.

La explicación se encuentra en la biología evolutiva. Los genes que confieren resistencia son recesivos, y los insectos sólo pueden sobrevivir en plantas Bt si tienen dos copias del gen resistente, uno de cada progenitor.

Plantar cultivos que no han sido genéticamente modificados reduce la probabilidad de que dos insectos resistentes logren aparearse confiriendo los genes necesarios a su descendencia.

"Los modelos computarizados que usamos muestran que estos refugios de cultivos tradicionales serían efectivos para retardar el desarrollo de resistencia", dijo uno de los autores del estudio, Yves Carriere, entomólogo de la Universidad de Arizona en Tucson.

Los autores señalaron que detectaron señales preliminares de resistencia (uno por ciento de resistencia o menos) en cuatro otras plagas de algodón y maíz en China, Estados Unidos y Filipinas.

Tomado de:

BBC Ciencia

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20 de marzo de 2013

¿Cómo explotan las palomitas de maíz?

Palomitas, pipocas, pororó o pochoclo.

Palomitas, pipocas, pororó o pochoclo.

Las explosiones se producen cuando hay una expansión súbita de gas: eso es lo que sucede cuando las palomitas de maíz estallan. Una palomita de maíz consiste en un centro de almidón húmedo encerrado en una capa exterior dura.

Esta capa impide que los gases se escapen, por lo tanto cuando se lo pone al fuego, el agua interior no se evapora, sino que se se sobrecalienta por encima de su punto de ebullición normal. Cuando el recubrimiento finalmente se rompe por la presión, el agua se evapora.

La mezcla de almidón se expande porque de repente está llena de pequeños agujeros de vapor. Llamamos palomitas de maíz –o pochoclo, pipocas, pororó o popcorn- a esta espuma cocida de almidón. Para experimentar en casa, trate de perforar la capa de algunos granos de maíz. Esto detendrá la explosión.

Fuente:

BBC Ciencia

21 de noviembre de 2012

México: Científicos quieren frenar siembra de maíz transgénico

maiz

Bajo los argumentos de que aún se carece de estudios suficientes que prueben las posibles ventajas del maíz transgénico, la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad hizo un llamado al presidente Felipe Calderón, y al próximo en ocupar la silla, Enrique Peña Nieto, para que se revoquen los permisos que permiten la siembra de este producto en una etapa experimental o piloto.

De acuerdo a un comunicado compartido por Alma Piñeyro, integrante de la organización, “hay evidencia científica contundente que comer maíz transgénico, que es resistente a herbicidas, puede generar malformaciones durante la gestación”, además de estar relacionado con algunos tipos de cánceres y ser detonante para el desarrollo de alergias.

“…queremos exigirle al gobierno mexicano, al actual y al que viene, que tomen una postura realmente precautoria, que en realidad velen por los intereses del país y por la soberanía alimentaria del país”, acotó la bióloga egresada de la UNAM.

Secundando la petición, el presidente de la Unión de Científicos, Antonio Turrent, comentó que la justificación del gobierno por decantarse al maíz modificado genéticamente no está bien fundamentada, ya que existen evaluaciones donde se revela que el grano transgénico no produce una mayor cantidad de cosecha.

Con esta acción, los quejosos también pretenden que las especies nativas de la planta no se contaminen, ya que si esto llega a suceder se podría enfrentar la pérdida de soberanía tecnológica y la dependencia hacia los monopolios.

“Una vez que se siembre maíz transgénico será imposible evitar el flujo de transgenes hacia las variedades nativas y se acumularán las secuencias patentadas en el maíz mexicano”, dijo Turrent.

Link: Piden científicos a gobiernos entrante y saliente detener siembra de transgénicos (Diario La Jornada)

Fuente:

FayerWayer

20 de septiembre de 2012

Qué tanto enferman las palomitas de maíz (pop corn)

Palomitas de maíz

Las palomitas de microondas contienen diacetil, un saborizante artificial de mantequilla.

Un hombre en Estados Unidos recibió una indemnización de US$7,2 millones por daños tras haber desarrollado una enfermedad crónica pulmonar que, dijo, fue causada por inhalar la mantequilla artificial de palomitas de maíz.

El tribunal federal en Colorado acordó que Wayne Watson, de 59 años, debía ser indemnizado por el fabricante y la cadena de supermercados por negligencia al no advertir en un etiquetado sobre el peligro de esta sustancia. 

No es el primer caso vinculado a este compuesto químico, llamado diacetil, que se usa en la industria alimentaria como saborizante químico.

E incluso a la enfermedad asociada a la inhalación de este compuesto se le conoce como "enfermedad pulmonar de las palomitas".

El trastorno, cuyo nombre es bronquiolitis obliterante, es una afección pulmonar obstructiva que dificulta el flujo del aire a los pulmones y es irreversible.

Pero, ¿qué cantidad de diacetil puede causar esta enfermedad irreversible? Y si es peligroso inhalarlo, ¿por qué no se ha hecho más para crear conciencia de sus riesgos?

clic Lea: Se enferma por comer palomitas de maíz

El primero

Wayne Watson es el primer consumidor de palomitas de microondas al que se le disgnostica esta enfermedad, según informó su abogado.

El hombre fue diagnosticado en 2007 en una clínica en Denver después de lo que dijo eran "años de inhalar el olor de la mantequilla artificial de las palomitas que comía todos los días".

Pulmones

La enfermedad bloquea el movimiento del aire en los pulmones.

Los otros casos asociados a la inhalación de diacetil, presentados en los pasados 15 años, han sido principalmente de trabajadores de las fábricas productoras de palomitas donde se usa el ingrediente.

Según los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, "los trabajadores de plantas de palomitas de maíz de microondas y fábricas de saborizantes artificiales han desarrollado enfermedad pulmonar obstructiva que puede ser severa".

"En muchos casos en los que se llevó a cabo una biopsia, se encontró un tipo de bronquiolitis llamada bronquiolitis constrictiva obliterante".

"En esta enfermedad, las vías aéreas más pequeñas en los pulmones, los bronquiolos, desarrollan cicatrices y se ven constreñidos, bloqueando el movimiento del aire", informan los CDC.

Sin embargo, aunque se conocen los riesgos de inhalar cantidades "industriales" de diacetil, hasta ahora nadie había desarrollado la enfermedad por inhalar pequeñas cantidades del compuesto.

"Improbable"

Tal como le explica a BBC Mundo el profesor Miguel Calvo Rebollar, experto en aditivos y colorantes alimentarios de la Universidad de Zaragoza, España, este caso es "sumamente improbable".

"Hasta ahora había sido totalmente desconocido que aspirar el aroma de las palomitas de maíz en la bolsa pueda causar esta enfermedad", dice el experto.

"La enfermedad está vinculada a la inhalación de cantidades enormes, como los trabajadores de las fábricas".

"Pero la cantidad que se utiliza en los alimentos son mínimas, son de pocas decenas de microgramos por kilo".

El diacetil, explica Calvo Rebollar, es un subproducto natural de la fermentación. Y se le añade a algunos alimentos para que le impartan un sabor artificial de mantequilla.
"Si vamos a alertar al consumidor de todos los riesgos que tenemos con un producto, una bolsa de palomitas debería llevar unas 200 etiquetas de advertencia.Y la primera sería sobre el riesgo que puede tener una persona de atragantarse con una palomita"
Prof. Miguel Calvo Rebollar

Además de las palomitas de maíz, se usa en margarinas y ciertas aceites de cocina, como los que se venden en aerosol.

Según el especialista español, todos estos productos llevan cantidades muy pequeñas de diacetil porque de lo contrario el olor de la sustancia sería contraproducente.

"Si se le usara en cantidades grandes las palomitas olerían mal, tendrían un dolor dulzón, poco agradable y repelente. El olor a mantequilla se da usando cantidades pequeñísimas", afirma.

Por otro lado, agrega, no se sabe cuál es la cantidad que se usa en estos productos porque la industria no tiene que informar sobre estos compuestos.

"Pero aún así, a menos que haya sido una cantidad accidental la que provocó la enfermedad de este individuo, me parece un caso sumamente improbable", expresa.

Aunque en el caso de Wayne Watson se acusó a los fabricantes y supermercados de negligencia por no advertir sobre los riesgos potenciales, el profesor Calvo Rebollar no cree que sea necesario que estos productos lleven estas advertencias.

"Si vamos a alertar al consumidor de todos los riesgos que tenemos con un producto, una bolsa de palomitas debería llevar unas 200 etiquetas de advertencia", dice.

"Y la primera sería sobre el riesgo que puede tener una persona de atragantarse con una palomita".

"Creo que los jurados estadounidenses a veces se dejan influir en exceso por ideas extrañas. Y yo no creo que consumir o inhalar este producto sea peligroso".

"En la Unión Europea, igual que en Estados Unidos, hay regulaciones muy estrictas sobre las cantidades seguras de aditivos y saborizantes que se pueden usar en los alimentos".

"Así que yo no me preocuparía por comer este producto", agrega el investigador.

Fuente:

BBC Salud

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Polémico maíz para combatir "supermalezas" en EE.UU.


Una compañía farmacéutica en Estados Unidos introducirá una polémica variedad de maíz genéticamente modificado para ayudar a los agricultores de ese país a combatir malezas resistentes. 

La empresa, Dow Agrosciences, dijo que utilizará una sustancia química que fue uno de los componentes del llamado Agente Naranja, el producto defoliante usado por el gobierno estadounidense durante la guerra de Vietnam.

La compañía asegura que el nuevo cultivo es necesario debido a las llamadas "supermalezas" que afectan actualmente a más de siete millones de hectáreas de cultivos en territorio estadounidense. Dow asegura que su producto es seguro y sostenible.
"Durante los últimos 15 años yo he venido diciendo que si continuábamos usando Roundup tendríamos un problema. Ahora tenemos un problema"
Para Jeremy Leech, un agricultor que cultiva maíz y soya cerca de Humboldt, Nebraska, las malezas resistentes son una constante amenaza a su granja y su familia.

El año pasado Leech gastó unos US$7.500 en productos químicos para defender sus cultivos.

Pero los herbicidas no lograron eliminar a las gigantes ambrosías (Ambrosia spp.), un tipo de arbusto. Y lo que es peor aún, estas plantas producen enormes cantidades de polen, por lo que agravan el asma de su hija de ocho años.

"Cuando las ambrosías liberan polen, mi hija tiene dificultades para respirar. En una granja a los niños les gusta jugar al aire libre todo el tiempo y cuando los niveles de polen son muy altos ella se ahoga", dijo Leech.

Revolución agrícola

Jeremy Leech en su granja en Nebraska

Las malezas también agravan el asma de la hija de Jeremy Leech, un agricultor de Nebraska.

Miles de agricultores en Estados Unidos enfrentan ahora problemas similares con malezas resistentes a poderosos herbicidas. Los científicos señalan que esto se debe al éxito de los cultivos genéticamente modificados que fueron introducidos a mediados de la década de los 90.

La compañía Monsanto se transformó en líder mundial en este campo gracias a la venta de los llamados maíz y soya Roundup-ready. Estos cultivos fueron genéticamente modificados (GM) para no ser afectados por el herbicida glifosato, un producto químico vendido por Monsanto con el nombre Roundup.

Los agricultores sólo necesitaban fumigar una vez sus campos con Roundup para matar todas las malezas y dejar sus cultivos intactos. Los productores rurales rápidamente adoptaron la nueva tecnología porque les permitía reducir costos en forma significativa.

"Roundup era el producto que se suponía iba a lograr maravillas", dijo Van Leech, el padre de Jeremy.

Y lo hizo durante los primeros años. Todo el mundo podía obtener cosechas limpias de malezas. "Pero en los últimos años las tierras se ven así", dijo Van Leech, apuntando a un campo con malezas tan altas que cubren totalmente los cultivos.

Cosecha de maíz en la granja de Jeremy Leech

Cosecha de maíz en la finca de Leech. El agricultor enfrenta una dura batalla contra las supermalezas.

Para ver cuán serio puede ser el problema de las malezas, viajé a una parcela experimental cultivada cerca de David City por el profesor Stevan Knezevic de la Universidad de Nebraska.

En uno de los campos de maíz nos vimos rodeados de plantas altas y erguidas. Pero no se veía ninguna mazorca. Los tallos que nos rodeaban eran de ambrosías gigantes, una de las doce malezas que han adquirido resistencia a Roundup.

Estas "malezas monstruo" se han vuelto tan poderosas que sobreviven incluso a fumigaciones con 24 veces la dosis recomendada de Roundaup.

Las malezas roban la luz y la vida a los cultivos. Sólo una maleza resistente por 10 metros cuadrados puede reducir el rendimiento de los cultivos en un 50%.

"Durante los últimos 15 años yo he venido diciendo que si continuábamos usando Roundup tendríamos un problema. Ahora tenemos un problema", dijo el profesor Knezevic.

"La razón por la que enfrentamos esta situación ahora es que no administramos bien la tecnología".

Mapa de malezas resistentes a glifosato en EE.UU.

 

Fumigaciones combinadas

Reconociendo la escala del problema, la industria de la biotecnología cree que la solución está en nuevos cultivos GM más efectivos.

Ambrosías

Ambrosías en un campo experimental del profesor Knezevic. Las malezas roban luz y vida al maíz.

Dow Agrosciences busca ahora aprobación de las autoridades estadounidenses para un sistema de control de malezas llamado Enlist.

En lugar de un cultivo resistente a un herbicida, la idea es modificar genéticamente cultivos para que sean resistentes a dos.

Dow dice que se trata de una solución más efectiva porque permite a los agricultores combinar sus fumigaciones en un sistema más sostenible.

Pero lo que está generando controversia es que estos cultivos han sido modificados para ser resistentes a una sustancia química denominada 2,4-D. Este potente herbicida fue desarrollado por investigadores británicos durante la Segunda Guerra Mundial y fue un componente del Agente Naranja, el defoliante utilizado extensamente por el ejército de Estados Unidos durante la guerra de Vietnam.

2,4-D es actualmente usado como un herbicida en la agricultura, pero en cantidades y ocasiones limitadas debido a que es altamente tóxico. Los nuevos cultivos GM ampliaran las opciones de los agricultores para recurrir al 2,4-D.

Si bien fue uno de los ingredientes del Agente Naranja, el 2,4-D no fue vinculado causalmente a los efectos devastadores en la salud sufridos por muchos vietnamitas expuestos al desfoliante.

El profesor Dallas Peterson de la Universidad de Kansas, quien ha cooperado con Dow en los últimos años, dice que el 2,4-D funciona bien en combinaciones con otros productos.

"Es un viejo herbicida, uno de los herbicidas sintéticos más antiguos. Lo hemos usado durante más de 50 años en muchas situaciones diferentes y no hemos tenido hasta el momento muchos casos de resistencia", dijo Peterson.

Vuelta al futuro

La agencia de protección ambiental de Estados Unidos, Environmental Protection Agency, dice que el uso de 2,4-D es seguro en la agricultura. Se espera que en breve el Departamento de Agricultura conceda la aprobación final para plantar el nuevo maíz GM en la primavera entrante.
"El nuevo cultivo ciertamente ayudará con el problema de las malezas resistentes. Pero no es la solución mágica y si utilizamos esta tecnología en forma demasiado extensa, eventualmente tendremos resistencia"
Dallas Peterson, Universidad de Kansas

Pero algunos científicos expresaron preocupación de que si no se enseña a usar el nuevo producto GM en forma apropiada, los problemas de resistencia aparecerán tarde o temprano.

El nuevo cultivo "ciertamente ayudará con el problema de las malezas resistentes. Es una nueva forma de acción", señaló el profesor Peterson.

"Pero no es la solución mágica y si utilizamos esta tecnología en forma demasiado extensa, eventualmente tendremos resistencia".

En su granja del suroeste de Nebraska, Jeremy Leech está limpiando cuidadosamente su cosechadora para asegurar que no está transportando semillas de malezas resistentes de un campo a otro. Leech es escéptico de que sólo un nuevo cultivo GM sea la solución a sus problemas.

"Para mí, es una solución a corto plazo. Creo que el 2,4-D funcionará bien, pero lo que temo es qué sucederá en cuatro o cinco años si seguimos utilizando este producto. Creo que tendremos los mismos problemas que tenemos ahora con Roundup", dijo Leech.

Lo que está emergiendo de Dow y otras compañías de biotecnología en este campo es la creciente aceptación de que un mayor entrenamiento de los agricultores y un enfoque más amplio del manejo de malezas son aspectos cruciales para el éxito de sus productos.

"Si cultivamos maíz Roundup-ready y lo rotamos con soya Roundup-ready la biodiversidad sufre", dijo el profesor Knezevic.

"Estamos hablando sólo de dos cultivos y del mismo producto químico. Necesitamos más biodiversidad si el enfoque biotecnológico espera tener éxito, algo similar a lo que hacen los agricultores orgánicos que rotan más sus cultivos".

Irónicamente, el futuro de los cultivos GM bien podría depender de reincorporar algunas de las prácticas más antiguas que la nueva tecnología amenazó con remplazar.

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19 de septiembre de 2012

Descubren un aumento de tumores en ratas alimentadas con maíz transgénico

Activistas de Greenpeace cortan maíz transgénico en Alemania. | Reuters
Activistas de Greenpeace cortan maíz transgénico en Alemania. | Reuters
Investigadores de la Universidad de Caen, en Francia, han descubierto que las ratas que fueron alimentadas durante toda su vida con maíz transgénico de Monsanto o se habían expuesto a su fertilizante más vendido, 'Roundup', sufrieron tumores y daños múltiples en sus órganos.

El estudio, cuyos resultados publica en su último número la revista 'Food and Chemical Toxicology', analizó a un grupo de ratas que fueron alimentadas con una dieta que contenía NK603, una variedad de semillas modificadas genéticamente para tolerar las dosis de 'Roundup', o habían consumido agua con niveles de este químico permitido en Estados Unidos, y observaron que habían muerto antes que las que siguieron una dieta normal.

Además, según aseguran, los animales que siguieron la dieta genéticamente modificada sufrieron tumores mamarios, así como daños severos en el hígado y los riñones.

Dudas sobre la seguridad de la comida trasngénica

Los investigadores dijeron que el 50% de los machos y el 70% de las hembras murieron de forma prematura, frente a sólo el 30% y el 20% en el grupo de control.

Gilles-Eric Seralini, autor del estudio, había formado parte en 2009 de un equipo que mostró sus dudas acerca de la seguridad de la comida transgénica basándose en un estudio en ratas de menor. No obstante, ahora se da un paso más al seguir a los animales durante todo su ciclo vital.

En aquel momento, Monsanto dijo que el estudio ofrecía "conclusiones no corroboradas", algo que ahora ha sido contestado por Seralini con un estudio "más realista y mejor documentado" sobre los riesgos de los cultivos modificados genéticamente.

Monsanto insiste en que sus productos son seguros y que no hay evidencias creíbles de un posible riesgo para la salud de humanos o animales derivados del consumo de cultivos transgénicos.

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El Mundo Ciencia

18 de junio de 2012

¿Qué desató la epidemia de obesidad en el mundo?

En las últimas tres décadas las tasas de obesidad global se han duplicado y ahora viven en el mundo más de 500 millones de personas obesas.

Joven comiendo pastel

Algunos científicos creen que hay algo en la fructosa que está causando adicción.

Este exceso en el peso corporal está causando tres millones de muertes cada año, según cifras de la Organización Mundial de la Salud.

Pero ¿qué fue lo que causó está epidemia?

Algunos culpan a nuestro estilo de vida, que nos ha vuelto cada vez más sedentarios, pasando horas sentados frente al computador o la televisión.

Pero otros expertos creen que los responsables son los alimentos que comemos. Y más específicamente, dicen, las enormes cantidades de azúcar que consumimos.

"Genéticamente, los seres humanos no hemos cambiado, pero nuestro ambiente y nuestro acceso a la comida sí han cambiado", explica a la BBC el profesor Jimmy Bell, especialista en obesidad del Imperial College de Londres.

"Todos los días estamos siendo bombardeados por la industria alimentaria para que consumamos más comida".

"Es una guerra entre nuestro cuerpo y las demandas de nuestro organismo con el acceso a la comida que se tiene en una sociedad moderna. Y como científico me siento realmente deprimido, porque estamos perdiendo la batalla contra la obesidad" agrega.

Uno de los más grandes cambios en nuestra dieta se remonta a los años 70, cuando la industria agrícola de Estados Unidos se embarcó en la producción masiva del maíz y del jarabe de maíz de alta fructosa, comúnmente utilizado hoy en todo el mundo como edulcorante en alimentos procesados.

Esto provocó un incremento masivo en las cantidades de alimentos baratos abastecidos a los supermercados estadounidenses: desde cereal hasta galletas de bajo precio.

Como resultado, las hamburguesas se hicieron más grandes y las papas fritas se hicieron más grasosas.

Esto, según la nutricionista Marion Nestle, preparó el terreno para la epidemia de obesidad.

"El número de calorías producidas en Estados Unidos, y disponibles a los consumidores estadounidenses, se incrementó de 3.200 por persona en los años 70 a 3.900, casi el doble de lo que un individuo necesita".

"Este incremento es enorme y pienso que es la causa de muchos problemas", señala.

¿Adictivo?

El jarabe de maíz de alta fructosa (JMAF) es un subproducto de desecho del maíz, increíblemente azucarado e increíblemente barato.

Al principio se le utilizaba en casi todos los alimentos: pizza, ensaladas, carne, pasteles y pan.

Para mediados de los años 80 el JMAF ya había reemplazado al azúcar en las bebidas gaseosas, lo cual tenía sentido para la industria, ya que era un 35% más barato.

Pero según algunos científicos, además de más dulce, también es más adictivo que el azúcar.


En un principio, el jarabe de maíz de alta fructosa se utilizaba en pizzas, ensaladas, pasteles y toda clase de comidas.

Y esto, dicen, ha provocado que en las últimas dos décadas el consumo promedio de estas bebidas se duplique.

La industria, por su parte, afirma que este incremento no ha causado la epidemia de obesidad, sino el hecho de que la gente consume demasiadas calorías.

"Ciertamente nuestras bebidas gaseosas regulares son una fuente de calorías, pero si tú consumes muchas calorías y ves mucha televisión o no haces suficiente ejercicio, es claro que tendrás un problema", afirma Susan Neely de la Asociación Estadounidense de Bebidas Gaseosas.

Pero el doctor Jean-Marc Schwarz del Hospital General de San Francisco cree que lo peligroso es la enorme cantidad de fructosa que consumimos en todo el mundo.

"Ésta no tiene un efecto tóxico como el plomo o el mercurio, lo que es tóxico es la cantidad que se consume", dice.

La fructosa se convierte fácilmente en grasa en el cuerpo y los científicos han descubierto que también suprime la función de una hormona vital llamada leptina.

Se cree que esta hormona controla la regulación del hambre y apetito en el cerebro.

Cuando el hígado se ve inundado con azúcar, la leptina deja de funcionar y el organismo no sabe cuando está lleno.

"Esto provoca que tu cerebro piense que te estás muriendo de hambre aunque acabes de comer. Lo cual causa un círculo vicioso de consumo, enfermedad y adicción", dice a la BBC el doctor Robert Lustig, profesor de endocrinología de la Universidad de California, en San Francisco.

"Y esto explica lo que ha ocurrido en todo el mundo" agrega.

Grasa por azúcar

Pero hace dos décadas surgió un fuerte debate entre los expertos sobre lo que estaba causando el incremento de enfermedades cardiovasculares, que en gran parte eran provocadas por el aumento en el peso corporal.

Se dijo que el responsable quizás no era el azúcar sino las grasas.

Esto condujo a un nuevo término en nuestros hábitos de consumo: los alimentos "bajos en grasas".

Estos productos no sólo prometieron enormes ganancias para la industria, sino también acabar con el potencial desastre de salud de las enfermedades del corazón.

De la noche a la mañana, todo el mundo comenzó a comprar yogur, margarinas, postres y galletas "bajos en grasas".

Pero gran parte de la grasa que se retiró a estos productos fue reemplazada con azúcar.

Para cuando los científicos se dieron cuenta de que quizás no era buena idea reemplazar grasa por azúcar, ya era demasiado tarde: el mundo estaba enfrentando una crisis de obesidad.

Hoy, cada vez más expertos están comenzando a pensar que hay algo específico en la fructosa que está acelerando la obesidad.
"Si la grasa fuera la causa, esto no sería tan malo", dice el doctor Lustig.

"Pero si la causa es el azúcar, esto sí es algo desastroso. Y creo que con lo ocurrido en los pasados 30 años hemos respondido ya a esa pregunta", agrega el científico.

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8 de mayo de 2012

¿Qué cultivo es mejor para obtener etanol? ¿Maíz o azúcar de caña?



Si bien el maíz puede parecer más energético a primera vista, el azúcar de caña es la opción más adecuada. Procesando una tonelada de maíz, los productores pueden obtener hasta 420 litros de etanol, y con una tonelada de azúcar de caña se obtienen 83.


Sin embargo, el azúcar de caña crece en agrupaciones más densas que el maíz, así qu un acre de azúcar de caña puede producir al menos 2.333 litros de etanol, comparado con los 1.514 litros de etanol por acre de maíz.

Además, tal y como señala el físico brasileño y secretario de medio ambiente del estado de Sao Paulo, José Goldemberg, transformar azúcar de caña en etanol también es más respetuoso con el medio ambiente:
Los destiladores de Brasil, el mayor productor mundial de etanol, obtienen 30,3 litros de etanol procedente del azúcar de caña por tan solo 3,8 litros de combustible fósil. Del maíz, la primera fuente de etanol de Estados Unidos (segundo productor mundial), se obtienen solo 7,5 litros de etanol por 3,8 litros de combustible fósil.
¿Entonces? ¿Por qué Estados Unidos prefiere el maíz? La respuesta tiene ribetes políticos y económicos: Brasil, por ejemplo, tiene el clima perfecto para el cultivo de la caña de azúcar, así como abundante mano de obra barata. Sin embargo, los subsidios gubernamentales de Estados Unidos incentivan a los granjeros a cultivar más maíz, y la demanda de etanol no es tan alta como en Brasil, así que los cultivadores estadounidenses ganan más dinero cultivando caña para azúcar que para combustible.

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28 de marzo de 2012

En Perú se ha encontrado el pop corn más antiguo

Ahora las hacemos con el microondas y el maíz viene en bolsas de papel cerradas, con todos los ingredientes y perfectamente preparadas para que nos queden en su punto. La receta tradicional es tostar, o casi freír en un aceite vegetal, los granos de maíz en una olla tapada hasta que exploten por el calentamiento de la humedad interna. Hoy vamos a ver el resultado de esta receta tradicional, en este caso muy tradicional pues tiene entre 3000 y 7000 años de antigüedad, como relatan Alexander Grobman y sus colegas de la Universidad Nacional Agraria de Lima, en Perú.

Los datos arqueológicos y genéticos indican que el maíz (Zea mays) fue domesticado en México hace unos 9000 años a partir de una planta silvestre llamada teosinte. En los siguientes milenios, el maíz se extendió hacia el sur, hacia América Central y Sudamérica. Hay datos contrastados procedentes de Ecuador hace 7000-5500 años, de los Andes meridionales hace 4000 años y del sur de Argentina hace 4500 años. Grobman y su grupo publican en su estudio la presencia de harina y palomitas de maíz con 293 nuevos hallazgos, con la mayor antigüedad de hace 6700-6500 años en Paredones y Huaca Prieta, en la costa desértica del norte de Perú.

El yacimiento de Huaca Prieta es un montículo artificial, excavado desde los años 40, con 62 metros de ancho,138 metros de largo y por lo menos 32 metros de sedimento. Allí han aparecido restos de habitaciones, tumbas, instrumentos de piedra y de madera, tejidos y restos de animales y de plantas, algunas de ellas cultivadas. Las dataciones de C14 dan a los depósitos una antigüedad de entre 13700 y 3800 años hasta la actualidad. El yacimiento de Paredones está localizado un kilómetro al norte de Huaca Prieta y está fechado entre 6700 y 4000 años. Es también un montículo artificial, algo menor que el de Huaca Prieta, con 30 metros de ancho, 70 metros de largo y 6.2 metros de depósitos.

Los restos de maíz proceden, todos ellos, de una profundidad que va de 1.2 a 12 metros. En total, son 293 fragmentos de todo tipo: mazorcas, cáscara, tallos, penachos y granos. Aparecen dispersos en los yacimientos y no en grandes cantidades. Quizá no era el maíz un alimento básico. También hay restos de peces, conchas, algas, plantas silvestres, calabaza, fríjoles, pimientos y otras plantas.

Pero, y los autores lo destacan, el maíz encontrado aparece, aunque no siempre, como palomitas. También hay maíz que se dedica a la obtención de harina. Muchos de los granos sin cocinar que se han encontrado tienen las características típicas del maíz para palomitas por el tamaño, la dureza y su facilidad para explotar.

Son unas palomitas con una edad de casi 7000 años. Y sin cerámica. Es posible que consiguieran las palomitas echando los granos de maíz directamente a la brasa o, más bien, sobre una piedra caliente.

*Grobman, A. y 5 colaboradores. 2011. Preceramic maize from Paredones y Huaca Prieta, Peru. Proceedings of the National Academy of Sciences USA doi:10.1073/pnas.1120270109

Fuente:

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