Latest Posts:

Mostrando las entradas con la etiqueta sueño. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta sueño. Mostrar todas las entradas

1 de octubre de 2018

¿Por qué el café nos quita el sueño?

Casi todo el mundo está consciente que no conviene tomar café por la noche si se quiere conciliar el sueño. Aquí les explicamos la razones científicas de porqué el café nos ayuda a mantenernos despiertos. La cafeína es un estimulante que está presente en esta bebida y también en refrescos de cola, chocolates y algunos medicamentos utilizados principalmente como analgésicos. Incluso el café descafeinado contiene pequeñas dosis de cafeína.


La cafeína tiene un efecto estimulante, aunque depende de la cantidad consumida. Es importante aclarar que no se acumula en el cuerpo y permanece varias horas antes de ser eliminada y cesar sus efectos. La causa de que nos quita el sueño radica en que afecta a nuestro reloj biológico interno, denominado circadiano, que regula las fases de sueño-vigilia y nos dice cuándo debemos dormir y cuándo despertarnos.
El insomnio es la queja mas frecuente por tomar esta bebida.
Un equipo de la Universidad de Colorado-Boulder, de Estados Unidos, y del Laboratorio de Biología Molecular del Medical Research Council de Cambridge, deInglaterra, muestra que la cafeína retrasa dicho reloj biológico en 40 minutos: es decir, la cafeína que contiene un espresso doble consumida tres horas antes de irnos a dormir retrasaría nuestros biorritmos en 40 minutos, lo que dificultaría nuestra capacidad para conciliar el sueño.

Según Mariano de la Figuera, portavoz científico del “Centro de Información de Café y Salud“, los efectos de la cafeína comienzan a notarse a los 10 o 15 minutos después de su ingesta, alcanzan sus niveles máximos a la media hora ó 45 minutos y duran entre tres y nuevas horas, según la edad y el tipo de metabolismo de cada persona.

Si bebes de 5 a 10 tazas de café descafeinado, se puede obtener tanta cafeína como el de una taza de café con cafeína.

Por otro lado, cada persona presenta una respuesta diferente a la cafeína, cantidades tan pequeñas como 250 miligramos logran estimular de manera excesiva a algunas personas, y otras que lo consumen de manera cotidiana desarrollan más tolerancia.

Fuente: Nat Geo

23 de septiembre de 2018

¿Izquierda o derecha? Por qué es importante hacia qué lado duermes y cuál es el que más beneficia tu salud

Dormir de lado es mejor que dormir boca arriba o abajo... pero ¿qué lado es mejor?


Quizás cuando estás dando vueltas en la cama en lo único que piensas es en alcanzar esa postura que te permita de una vez por todas conciliar el sueño. Pues bien, el lado que elijas para adentrarte en el reino de Morfeo también es importante. 

Así como dormir boca abajo está desaconsejado porque, entre otras cosas, dificulta la respiración, hay una postura que se apunta como la favorita entre los expertos: la lateral.
Argumentan que reporta un mayor descanso y facilita el funcionamiento de nuestro organismo.

Pero dentro de la posición lateral, el lado izquierdo es el mejor porque aporta más beneficios. Éstos son algunos de los más importantes, según la ciencia.

1. Bueno para el cerebro

Dormir sobre el lado izquierdo beneficia el drenaje linfático de nuestro sistema nervioso central, asegura un estudio publicado en la revista científica The Journal of Neuroscience y elaborado por las universidades de Stony Brook, Nueva York y Rochester, todas en Estados Unidos.

Es en esta posición, según la investigación, que se facilita la eliminación del exceso de proteínas, de vitaminas, grasas y residuos como los depósitos de beta-amiloides, altamente nocivos para la salud. 

La función es muy importante para nuestro organismo ya que ayuda a mantener constante nuestro volumen y presión sanguínea así como a un mejor funcionamiento de nuestro sistema inmune. Un mal drenaje linfático puede acarrear trastornos neurológicos como la esclerosis múltiple.

2. Mejora la circulación

De acuerdo con la posición en la que se encuentran nuestros órganos, en este caso especialmente el corazón, dormir hacia el lado izquierdo impide la obstrucción de la arteria aorta, que bombea sangre desde nuestro corazón hacia el resto del sistema sanguíneo, indicó a CNN el doctor W. Christopher Winter, del Hospital Martha Jefferson de Charlottesville (Estados Unidos).

También, dijo Winter, al dormir sobre el lado izquierdo la vena cava inferior permanece libre, sin ningún órgano que la presione, por lo que la sangre vuelve de manera más fácil del resto del cuerpo a nuestro corazón.

3. Facilita la digestión

Esta es una simple cuestión de gravedad. El estómago y los intestinos delgado y grueso están ligeramente inclinados hacia la izquierda por lo que recostarse sobre el lado izquierdo hace que los alimentos pasen a través de estos órganos con más facilidad. 

4. Alivia el peso sobre la columna vertebral

Cuando te acuestas de lado, tu columna está más alineada que de espaldas o boca abajo. Además, de lado se evita que todo el peso del cuerpo recaiga sobre nuestra espalda. El lado izquierdo es el mejor porque, como hemos visto, evita la presión de importantes vías sanguíneas.

Dormir hacia el lado izquierdo está especialmente aconsejado para embarazadas ya que así evitan que el bebé presione la vena cava y la sangre circula con más facilidad haciendo llegar a la placenta los nutrientes necesarios para el bebé. 

Fuente. BBC Mundo

17 de noviembre de 2017

La calculadora que te dice las horas de sueño que has perdido desde que eres padre

No dormir puede afectar a la relación con el bebé y entre los progenitores. Algunos consejos nos pueden ayudar a darle la vuelta a esta situación.


Si hay una constante entre los nuevos padres, y sobre todo si estos son primerizos, es la falta de sueño que acompaña irremediablemente los primeros meses de la paternidad. La lactancia, mucha veces a demanda; la adaptación a nuevos horarios, que muchas veces no existen, y la propia personalidad del pequeño, que siempre los hay que duermen más o menos, influyen en la calidad del sueño de los nuevos progenitores, aunque suele afectar un poco más a las madres, según últimos estudios,

La página web británica Hillary ha creado una calculadora para que los padres sepan cuantas horas de sueño han perdido desde la llegada de su retoño, algo que realmente no sabemos si conocerlo es bueno o malo. Con un mecanismo bastante simple, tan solo hay que insertar los años y meses del pequeño para que la web calcule en horas, y parecen muchas, nos informa del tiempo que no hemos dormido.

En mi caso, y siempre según la web británica, desde que nació mi hija he perdido 3.330 horas de sueño, lo que equivale a 139 días, o lo que es lo mismo: un total de unos cinco meses.

El artículo completo en:

El País (España)

Dormir bien, clave para que los bebés desarrollen antes el lenguaje

Gracias al sueño, los menores consiguen asignar significados a las palabras y no percibirlos como ruido aleatorio antes de lo que se creía hasta ahora.

Para los bebés, receptores constantes de una gran cantidad de estímulos externos, toda experiencia es nueva, ninguna se parece a otra, y para asumirla necesitan organizar y guardar toda esa información en su memoria a largo plazo. Una investigación nueva señala que para ello es crucial dormir lo suficiente y dormir bien.

Siempre se ha dicho que mientras dormimos nuestro cerebro aprende. Absorbe conocimiento. Y parece que este hecho no hace distinción de edad y que los más pequeños, con tan solo seis u ocho meses, pueden llegar a discernir la relación entre un significado y la palabra asociada. Una habilidad que hasta ahora se había vinculado con niños más mayores y con los adultos, según ha concluido un estudio elaborado en el Max Planck Institute for Human Cognitive and Brain Sciences (MPI CBS) en Leipzig (Alemania)

¿Cómo lo descubrieron?

Los científicos investigaron esta relación introduciendo a bebés de seis a ocho meses elementos fantásticos a los que llamaron como Bofel o Zuser, sin sentido aparente. Objetos que eran diferentes en forma o color, pero cuyo nombre era el mismo. La elección de elementos fantásticos suponía que los jóvenes participantes carecían de conocimiento previo sobre los términos.

“Por la reacción del cerebro de los bebés estaba claro que los pequeños eran incapaces de relacionar los nuevos objetos en una misma categoría con el mismo nombre. Esto significa que no reconocían el nuevo Bofel, dentro de la categoría Bofel”, explican. “Para ellos cada pareja de nuevos objetos -palabras- era desconocida y única, por lo que eran incapaces de crear relaciones entre ellas”, agregan los autores.

El artículo completo en:

8 de noviembre de 2017

Algo está robando el sueño a los adolescentes, y el remedio es muy sencillo

¡Correcto! Los teléfonos celulares con conexión a la red son la causa de que los jóvenes descansen menos tiempo...


Algo está robando el sueño a los adolescentes...

En el análisis de dos grandes encuestas publicado recientemente, los demás coautores y yo misma descubrimos que, entre 2012 y 2015, el número de adolescentes que declaraba que dormía menos de siete horas diarias había aumentado nada menos que un 22%. Los especialistas en sueño coinciden en que los adolescentes necesitan como mínimo nueve horas de sueño nocturno. Sin embargo, en 2015, el 43% de los jóvenes respondieron que la mayoría de las noches dormían menos de siete horas, lo que significa que casi la mitad de los adolescentes estadounidenses sufren una importante falta de sueño.

¿Qué podía haber elevado la falta de sueño en este grupo de edad a esos niveles sin precedentes? Algunos factores se pueden descartar con facilidad. Por ejemplo, vimos que el tiempo que los adolescentes pasaban trabajando, haciendo deberes y participando en actividades extraescolares había permanecido estable a lo largo de esos años.

Sin embargo, entre 2012 y 2015 se había producido un cambio importante en sus vidas: más chicos y chicas tenían móvil propio con conexión a Internet.

El artículo completo en:

5 de octubre de 2017

Tres estadounidenses ganan el premio Nobel de Medicina por sus investigaciones pioneras sobre el reloj biológico

Los investigadores estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young fueron distinguidos este lunes con el premio Nobel de Medicina 2017.


La Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia, dijo que los reconocía por sus "descubrimientos de los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano", es decir, nuestro reloj biológico.

"Sus descubrimientos explican cómo las plantas, los animales y los seres humanos adaptan su ritmo biológico para que sesincronice con las revoluciones de la Tierra", dijo la Asamblea en un comunicado.

Sus investigaciones permitieron que "podamos echar un vistazo dentro de nuestro reloj biológico y dilucidar su funcionamiento interno", explicó la institución. 


El reloj biológico es el responsable de que nos dé sueño por la noche e influye en nuestro humor, estado de alerta e incluso en nuestro riesgo de sufrir un paro cardiaco.

"Lo que esto puede hacer es concientizarnos más de la importancia que tiene la higiene del sueño y de lo relevante que es asegurarnos de que estemos yendo a la cama a una hora adecuada", afirmó Juleen Zierath, de la Asamblea. 

El premio asciende a US$1,1 millones y es el primero de los Nobel que se anuncia cada año. El martes se revelará el nombre del ganador del Nobel de Física; el miércoles, el de Química; el jueves, el de Literatura; el viernes, el de Paz y el lunes 9, el de Economía.

El Nobel de Medicina se concedió el año pasado al biólogo japonés Yoshinori Ohsumi por descubrir los mecanismos detrás de la autofagiacelular, el proceso de degradación y reciclaje de células.

Pioneros en su campo

Los tres científicos son pioneros en el estudio del ritmo biológico.

Rosbash y Hall comenzaron a colaborar en la Universidad de Brandeis, en Boston, hace más de 30 años para estudiar el ritmo circadiano de la Drosophila, la familia de la mosca de la fruta. 

Ambos fueron los primeros en clonar el primer gen del ritmo circadiano de esta mosca en 1984.

En esa época, la relación entre la genética y el reloj biológico no era una idea que la comunidad científica aceptara con facilidad. Sólo otro científico estudiaba este tema: Young.

Young ha investigado en la Universidad Rockefeller durante tres décadas la biología molecular y el carácter genético de los ritmos biológicos de la mosca de la fruta. 

Su papel fue crucial para establecer la relación entre los genes y el comportamiento, ya que sus estudios ayudaron a descubrir muchos de los grupos de genes y proteínas que regulan el ritmo biológico de este insecto, según explica la página web de la Fundación Gruber, de la Universidad de Yale.

Muchos aspectos de nuestra fisiología y de la de todos los organismos multicelulares guardan una estrecha relación con el reloj biológico. 

Este regula a un gran número de genes para ayudar a nuestro cuerpo a adaptarse a las diferentes fases del día.

Estos estudios que utilizaron a la mosca de la fruta como modelo permitieron descifrar principios que resultaron válidos en el resto de organismos multicelulares.

"Desde que estos tres laureados realizaran estos descubrimientos trascendentales, la biología circadiana se ha convertido en un campo de investigación amplio y muy dinámico, con repercusiones en nuestra salud y bienestar", explicó la Asamblea en su nota de prensa.
              
Los premios Nobel se entregarán el 10 de diciembre.

Fuente:

BBC

5 de septiembre de 2017

A los microbios del estómago también les afectan los cambios de sueño

Un estudio analiza el mecanismo que conecta la absorción de grasas, la microbiota intestinal y el ritmo circadiano y que puede explicar enfermedades como la obesidad. 





Las alteraciones en el sueño gatillan la obesidad...

Cada persona tiene en su estómago más de un kilo de microorganismos, la mayoría bacterias, de 1.200 especies distintas. Esos seres han hecho de nosotros sus hogares y nos han transformado. Se sabe que esos microbios desempeñan un papel clave en la extracción de energía de los alimentos que ingerimos y que las diferencias entre los ecosistemas bacterianos de cada uno de nosotros pueden explicar por qué con una dieta similar unas personas engordan más que otras. Experimentos con ratones estériles, artificialmente desposeídos de estos microorganismos, han mostrado que acumulan menos grasa corporal que los normales.


Un artículo reciente publicado en la revista Science añade información sobre el modo en el que estos okupas determinan nuestro metabolismo, porque, además de extraer energía de la comida, también ayudan a que absorbamos las grasas que después incorporamos al organismo. Además, vinculan estos procesos con el reloj circadiano, una especie de departamento de logística del cuerpo que los sincroniza con el ciclo de los días y las noches. Un reloj bien afinado permite que el cuerpo sepa cuándo tiene que prepararse para dormir, despertarse o comer, o que la piel sepa si es de día y ha de preparar recursos para reparar los daños que le producirá el sol. Así, se ahorra energía al no tener que estar siempre alerta para desarrollar estas tareas. Cuando este reloj interno, regulado por una red de genes y proteínas que se apagan y se encienden dependiendo de las señales que reciben del entorno, se ve distorsionado por un sueño irregular, hay más riesgos de problemas como la obesidad.

Los autores del trabajo estudiaron el papel de la proteína nfil3, que desempeña una función clave en la absorción de lípidos y la acumulación de grasa corporal, y su relación con la microbiota y los ciclos circadianos. Para conocer qué combinación de efectos es necesaria para que el cuerpo absorba más o menos lípidos de la comida, el equipo, liderado por Lora Hooper, de la Universidad de Texas, realizó varios experimentos con ratones con distintos niveles de expresión de la proteína nfil3 y con presencia o ausencia de microbiota. Lo que comprobaron es que la acumulación de grasas cuando se da a los animales una dieta rica en grasa requiere tanto la expresión de NFIL3 como la presencia de los microorganismos intestinales. Como se había observado en experimentos anteriores, cuando se suprimía la microbiota de los ratones seguían delgados pese a la dieta alta en grasas.

“Lo más importante de este estudio es que ayudan a entender un mecanismo que explica la regulación de la absorción de lípidos y el papel de la microbiota en esa absorción”, explica Yolanda Sanz, investigadora del CSIC y coordinadora del proyecto europeo MyNewGut, una iniciativa financiada con 9 millones de euros por la Unión Europea para estudiar las bacterias intestinales. “Se habla mucho sobre la capacidad de la microbiota para extraer energía de la dieta, pero menos de la absorción de lípidos y en la magnitud de su efecto, y es lo que hace este trabajo”, añade.

El artículo completo en: El País (España)

18 de diciembre de 2016

Obligar a que la gente entre a trabajar antes de las 9 a.m. es «torturar»

Un experto afirma que el colegio debería empezar a las 11 a.m. para que no privar a los niños de sueño, ¿què opinan?


Hacer que la gente por debajo de los 55 años empiece a trabajar antes de las 9 de la mañana es «torturar», según acaba de afirmar uno de los mayores expertos en sueño del Reino Unido en el Daily Mail. «Obligar a los empleados a trabajar de nueve a cinco deja sus cuerpos exhaustos y con un alto nivel de estrés, derivado de la privación del sueño», asegura el doctor Paul Kelley. El experto, a la sazón académico de la Universidad de Oxford, asegura que esa circunstancia solo sería aceptable después de los 55 años, cuando el cuerpo humano empieza a necesitar dormir menos. 

El doctor Kelley afirma que no podemos cambiar nuestros ritmos circadianos de 24 horas. «No podemos aprender a levantarse en un determinado momento. El cuerpo va en sintonía con el sol, algo de lo que no somos conscientes, porque la información va directa al hipotálamo sin que nos enteremos», explica. Este investigador clínico del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Oxford, asegura que existe una necesidad de cambiar el momento de entrada en empresas y escuelas, para alinearlas con el reloj biológico humano. «Las empresas que obligan a sus empleados a entrar demasiado pronto a trabajar están poniendo en peligro la salud de estos», afirma.

«La falta de sueño es un problema que afecta a toda la sociedad», dice este experto. «Los trabajadores deberían empezar a trabajar a las 10:00 de la mañana». «Los empleados suelen estar dormidos. La sociedad entera está privada de sueño. Y esto es algo muy dañino para el hombre, porque afecta directamente a los sistemas emocionales y físicos del cuerpo». «El hígado y el corazón tienen distintos ritmos y lo que les estamos pidiendo es que se ajusten en dos o tres horas. Esto es un asunto internacional. Afecta a todo el planeta», advierte.

Como solución, este investigador sugiere una entrada escalonada tanto en las escuelas, como en los lugares de trabajo, más acordes con los ritmos naturales del hombre. El cuerpo humano, prosigue, «tiene una especie de "marcapasos" en el cerebro organizado por receptores en los ojos que dirigen todos los órganos. Por eso la falta de sueño tiene tantos efectos: se relaciona con la falta de atención y con la memoria a largo plazo, junto con una mayor probabilidad de caer en drogas y alcoholismo. También podría causar ansiedad, frustración, violencia, comportamientos impulsivos, obesidad, estrés y diversos problemas mentales».

El artìculo completo en ABC

18 de mayo de 2015

Roncar fuerte estaría relacionado con deterioro de la memoria


Según un estudio publicado reciéntemente en la edición digital de 'Neurology', el ronquido fuerte y la apnea del sueño pueden estar relacionados con el deterioro de la memoria a una edad temprana. 

"Patrones respiratorios anormales durante el sueño, como ronquidos fuertes y apnea del sueño son comunes en las personas mayores, que afectan a alrededor del 52% de hombres y el 26% de mujeres", afirma Ricardo Osorio, autor del estudio del Centro Médico Langone de la Universidad de Nueva York .

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron las historias clínicas de 2 470 personas entre 55 y 90 años, quienes fueron clasificados en: "sin problemas de memoria", "en primeras etapas de deterioro cognitivo leve (DCL) o "con enfermedad de alzheimer".

También se examinó a personas con problemas respiratorios del sueño no tratadas en comparación con las que no mostraban trastornos respiratorios del sueño, así como a personas sin tratamiento frente a aquellos con problemas respiratorios del sueño. Así, vieron que aquellos con problemas respiratorios del sueño fueron diagnosticadas con DCL casi 10 años antes que las que no tenían ese problema.

Cuando los investigadores examinaron solo a quienes desarrollaron Alzheimer o DCL durante el estudio, aquellos con problemas respiratorios del sueño desarrollaron DCL a una edad promedio de 77 años, en comparación con un promedio de 90 años para los que no sufren problemas respiratorios del sueño. Entre ese grupo, los que padecían problemas respiratorios del sueño también desarrollaron la enfermedad de Alzheimer cinco años antes que los de sin trastornos, a una edad media de 83 años frente a 88 años.

Por otro lado, la investigación halló que aquellos que trataron sus problemas respiratorios del sueño con una máquina de presión positiva contínua en la vía aérea fueron diagnosticados con DCL unos 10 años más tarde que las personas cuyos problemas no fueron tratados, o sea a los 82 años en lugar de los 72.

"La edad de inicio del DCL para las personas cuyos problemas de respiración fueron tratados era casi igual a la de las personas sin ningún problema de respiración", dice Osorio. "Tenemos que examinar si el uso de CPAP podría ayudar a prevenir o retrasar los problemas de memoria y de pensamiento", agregó.

"Estos hallazgos se hicieron en un estudio observacional y, como tal, no indican una relación de causa y efecto. Ahora estamos centrando nuestra investigación sobre el tratamiento con CPAP y el declive de la memoria y el pensamiento durante décadas, así como específicamente en los marcadores de la muerte y el deterioro de las células cerebrales", concluye Osorio.

Tomado de:

RPP 

19 de enero de 2015

El sueño: la clave para que los bebés aprendan más...



Bebés
Las averiguaciones ayudan a explicar por qué los bebés pasan la mayor parte de su tiempo durmiendo.

La clave para el aprendizaje en los primeros años de vida es una larga siesta, dicen los científicos.
Los ensayos con 216 bebés de hasta 12 meses de edad indicaron que eran incapaces de recordar informaciones nuevas si no duermen largo rato después de recibirlas.
El equipo de la Universidad de Sheffield, Inglaterra, sugirió que el mejor momento para aprender puede ser justo antes de dormir, y destacó la importancia de la lectura a la hora de acostarse.
Los expertos dijeron que el sueño puede ser mucho más importante en los primeros años que en otras edades.
Los bebés pasan más tiempo durmiendo que en cualquier otro momento de la vida adulta.
Sin embargo, los investigadores dijeron que "sorprendentemente, poco se sabe" sobre el papel del sueño en el primer año de vida.

Aprende, duerme, repite

Los científicos enseñaron a los bebés de seis a 12 meses de edad tres nuevas tareas que implicaban jugar con títeres.
La mitad de los bebés durmió en las cuatro horas despues del aprendizaje, mientras que el resto o bien no tenía sueño o dormía la siesta por menos de 30 minutos.
Al día siguiente, se alentaba a los bebés a repetir lo que les habían enseñado.
El artículo completo en:

17 de diciembre de 2014

Como dejar de fumar mientras duermes

Dejar de fumar no es una tarea fácil debido al nivel tan alto de adicción que provoca pero, los fumadores son cada vez más conscientes de los peligros que entraña este hábito y buscan soluciones o formas de dejarlo. Ahora, un nuevo estudio llevado a cabo por un equipo de investigadores del Instituto Weizmann de Ciencias (Israel) presenta una forma sencilla y cercana de dejar el hábito de fumar: mientras dormimos.

La investigación se basa en el papel de la memoria en nuestro sueño. Muchos estudios han demostrado que los distintos tipos de memoria se fortalecen durante determinadas etapas del sueño, así que ¿por qué no aprovechar esta función clave para dejar de fumar?

Se trata de un procedimiento de aprendizaje en el que se administra, mientras los pacientes están dormidos, un nuevo olor que queda almacenado en la memoria y que ayuda a que se reduzca el consumo de tabaco incluso varios días después. El experimento contó con 66 participantes, todos ellos fumadores deseando soltar el lastre del tabaco de sus vidas. Los expertos pidieron a los voluntarios que registraran por escrito el número de cigarrillos que fumaban cada día. De la misma forma, fueron sometidos a un procedimiento de aprendizaje sencillo para asociar el olor del humo del cigarrillo a varios olores desagradables.

Dentro de un laboratorio de sueño, las ondas cerebrales de los participantes fueron controladas a través de electrodos en el cuero cabelludo. A lo largo del ciclo de sueño, fueron expuestos a varios olores como huevos podridos o pescado de varios días justo después del olor a humo de tabaco. Este proceso se repitió en todas las fases del sueño.

A la semana siguiente, cuando tuvieron que volver a apuntar los cigarrillos que habían consumido esa nueva semana, los investigadores descubrieron que se había producido una reducción significativa del consumo de cigarrillos en los voluntarios que habían sido sometidos al condicionamiento de aversión durante la etapa 2 del sueño y la fase REM.

Los resultados, que han sido publicados en la revista Journal of Neuroscience, sugieren que un método de aprendizaje sencillo administrado durante el sueño nocturno puede llegar a modificar el comportamiento sobre el hábito de fumar durante los días posteriores, por lo que es posible que seguirlo durante un período más largo de tiempo pueda llevar a detener por completo su consumo.

Tomado de:

Muy Interesante

9 de agosto de 2014

¿Pueden los sonidos influenciar nuestros sueños?

Hombre durmiendo con despertador

Sí. Mucha gente ha soñado con la campana de una iglesia o una sirena de bomberos sonando y cuando se despiertan se dan cuenta de que lo que escuchaban era la alarma del despertador.

A veces los sueños parecen avanzar gradualmente hacia sonido final, como por ejemplo soñar con que se camina hacia la iglesia o que uno está atravesando una ciudad en llamas mientras llegan los bomberos.

Esto puede parecer imposible o incluso paranormal, pero probablemente ocurre cuando el cerebro trata de construir una historia al despertar a partir de un montón de fragmentos de sueños revueltos.

Llaves con goteras, voces distantes y ruidos de tráfico también suelen afectar el contenido de los sueños.

En experimentos recientes miles de personas usaron una aplicación que reproduce sonidos de diferentes lugares mientras dormían.

Aquellos que escucharon sonidos de la naturaleza fueron proclives a reportar sueños de vegetación y flores, mientras los que seleccionaron sonidos de playa soñaron más con vacaciones en el sol.

Fuente:

BBC Ciencia

3 de julio de 2014

Explican cómo el buen dormir mejora el aprendizaje

Científicos en China y EE.UU. dicen haber identificado el mecanismo por el que una buena noche de sueño mejora el aprendizaje y la memoria.

Usaron tecnología de microscopio avanzada para ver las sinapsis, conexiones entre células del cerebro, que se forman durante el sueño.
El estudio, publicado en la revista Science, muestra que incluso un profundo entrenamiento no reemplaza la falta de sueño.

En el trabajo los científicos de la escuela de medicina de la New York University y de la Peking University consistió en entrenar a ratones para ejecutar una tarea que no conocían.

Luego miraron a través de un microscopio el cerebro de los ratones vivos para ver qué pasaba cuando dormían o cuando se les impedía dormir.

Su estudio mostró que los que durmieron formaron muchas más conexiones entre las neuronas; aprendían más según el estudio.

Y al interrumpir fases específicas del sueño los investigadores demostraron que la etapa profunda del sueño era necesaria para la formación de recuerdos.

Durante esa etapa el cerebro "reproducía" la actividad experimentada por el ratón mientras había estado despierto.

También se comparó el desempeño de ratones que entrenaron durante una hora seguida por un período durmiendo con otros que entrenaron durante tres pero a los que no se los dejó dormir.

La diferencia fue notable: los que durmieron tuvieron un mejor desempeño y su cerebro formó más conexiones nuevas.

Fuente:

BBC Ciencia

24 de marzo de 2014

¿Por qué soñamos que volamos?

  • Sentimos este sueño con especial viveza porque en realidad es una alucinación
  • Son frecuentes en la infancia y en adultos que están cansados o estresados
Flotando sobre la cama. 

Flotando sobre la cama

Quién no ha soñado alguna vez que flota en el aire y vuela con destreza. Es magnífico. Menos agradable es soñar que uno se cae de la cama o a un pozo o que lo asfixian. Todos estos sueños o pesadillas están bien estudiados por la ciencia.

Son sueños alucinatorios, por eso son tan vívidos. Se manifiestan de manera más intensa porque aunque no exista ningún estímulo físico externo que nos produzca estas sensaciones, las percibimos como auténticas.

Sentimos de verdad que nos tocan o aprietan y notamos como real el vértigo del vuelo o de hundirnos en el mar. Hay personas que confundidas, y buscando una explicación a sus alucinaciones oníricas, aseguran haber sido abducidas por un ovni durante la noche o visitadas en su dormitorio por algún ser amenazante. También los hay que creen haber salido de su propio cuerpo y verlo flotando desde arriba.

Alucionaciones comunes

“Se llaman alucinaciones hipnogógicas, es decir, que se producen en una situación entre la vigilia y el sueño. Pueden ser auditivas, visuales y táctiles”, explica a RTVE.es Gonzalo Pin, jefe de la Unidad del Sueño del Hospital Quirón de Valencia. “No son alucinaciones patológicas. Al contrario, son algo muy común”, señala.

Tenemos este tipo de sueños con frecuencia desde los seis años hasta la adolescencia. En la edad adulta lo soñamos poco y casi siempre en situaciones de estrés y cansancio.

La inmensa mayoría de este tipo de alucinaciones se producen en un momento muy concreto del ciclo del sueño. El sueño tiene dos grandes fases, la NREM y la REM, que se alternan. En una noche se repiten de 4 a 6 de estos ciclos de sueño.

La fase NREM es la del sueño profundo y reparador. En esta etapa nuestros músculos se relajan, la respiración se vuelve uniforme, baja la temperatura, la presión arterial y el ritmo cardiaco. Son periodos amnésicos donde no se recuerda nada de lo soñado. Dura alrededor de una hora y le sigue la fase REM.

Paralizados y rígidos como una roca  

Durante la fase REM, que dura media hora, el cerebro está muy activo, tanto que su estado se asemeja al de vigilia. “En esa etapa soñamos y recordamos los sueños con nitidez porque el cerebro está muy activo y genera recuerdos que almacena en la memoria”, asegura Pin.

En esta fase también aumenta la actividad metabólica, la temperatura corporal y los ojos se mueven mucho bajo los párpados. Tanto es así que su nombre es el acrónimo de Rapid Eye Movement, movimiento rápido de ojos, en inglés.
Cuando soñamos que estamos paralizados y rígidos como una roca es auténtico
Sin embargo, los músculos del resto del cuerpo quedan paralizados. El cerebro segrega una serie de neurotransmisores que inhiben las neuronas motoras. Esta parálisis del sueño es un mecanismo natural que evita que ocurran accidentes mientras dormimos. En este caso concreto, cuando soñamos que estamos paralizados y rígidos como una roca es auténtico.

Al final de la fase NREM, en el estadío de sueño profundo, cuando está a punto de comenzar la fase REM, se alternan momentos de sueño NREM con sueño REM. Es en ese momento del ciclo del sueño cuando se producen las alucinaciones que, admitámoslo, ponen salsa a la vida. De ninguna otra manera podríamos sentir que surcamos el cielo como una majestuosa águila.

Fuente:

RTVE Ciencia

17 de enero de 2014

Hablando con objetividad: ¿Es cierto que "al que madruga, Dios le ayuda"?

Dios suele premiar el sacrificio, la vida recta, alejada de las debilidades de la carne. Es natural, pues, que Dios también premie quien se levanta cuando cantan las gallinas y se acuesta cuando apenas se marcha el sol. Sin embargo, este planteamiento monástico no tiene suficiente sustento científico.

En términos generales, quienes se acuestan más tarde y se levantan más tarde, presentan una salud, unos ingresos medios y unas funciones cognitivas similares a los que madrugan y se acuestan pronto. Si la frase de marras mantiene su vigencia es más por el puritanismo que ella subyace, y lo erróneo de asociar un tipo que se levanta muy pronto como un tipo de costumbres sanas o mayor responsabilidad.

A nivel práctico, sin embargo, lo importante es el número de horas que se duerma, no si el despertador suena una hora antes o una hora después (obviamente, sin excesos, porque estamos diseñados para vivir durante las horas de luz). Teniendo en cuenta, además, que por norma no suele ser divertido para casi nadie levantarse pronto.

Lea el artículo completo en:

Xakata Ciencia

3 de enero de 2014

¿Por qué es difícil dormir cuando estamos emocionados?


El estar emocionado por algo nos hace anticipar lo que podría suceder así que nos pone a pensar e imaginar diferentes escenarios.
Eso requiere un tanto de concentración, lo que nos mantiene despiertos.

Cuando estamos echados en la cama, cansados mas no somnolientos, a veces imaginamos cuán agotados estaremos al día siguiente si no conciliamos el sueño. Nuestro propio insomnio empieza a dominar a nuestra mente y entre más nos concentramos en ello, más se acelera el proceso mental y sentimos menos sueño.

El estrés, la preocupación y la emoción también fomentan la producción de adrenalina e hidrocortisona, una hormona y un esteroide naturales del cuerpo que nos mantienen aún más despiertos

Fuente:

BBC Ciencia

13 de noviembre de 2013

Tender la cama es perjudicial para la salud, afirman

Un estudio de la Universidad británica de Kingston demostró que dejar la cama sin tender ayuda a que mueran los ácaros, causantes del asma y las alergias en los seres humanos.

El estudio revela que cuando la cama no se deja ordenada, estos insectos microscópicos no se sienten atraídos, ya que la clave de todo esto es la humedad y calor que despide nuestro cuerpo mediante el sudor cuando dormimos.

Por esta razón, si dejamoslas sábanas al aire libre y ‘destendidas’ durante todo el día, los ácaros van a deshidratarse y a morir de forma automática.

El doctor Stephen Pretlove, responsable del estudio, afirmó que este descubrimiento podría reducir de forma considerable la cantidad de dinero invertido en enfermedades como el asma, una de las más comunes provocadas por estos diminutos arácnidos.

Fuente:

RPP Noticias

7 de septiembre de 2013

¿Qué tanto afecta a nuestro cuerpo la falta de sueño?

¿Qué ocurre dentro de nuestros cuerpos después de una racha de noches con poco sueño? Puede afectar a nuestro cuerpo en muchos niveles, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Surrey.

Se analizó la sangre de 26 personas después de que habían pasado una semana durmiendo hasta 10 horas cada noche. Luego pasaron una semana durmiendo menos de 6 horas diarias, y se compararon ambas muestras.

Se descubrió que más de 700 genes se alteraron durante este cambio. Cada uno de ellos contiene las instrucciones para construir proteínas, así que se alteró el contenido químico del cuerpo. En ocasiones se produjeron más proteínas, pero en otros casos se entorpecían las funciones.

También se encontró que se ven afectados el sistema inmune y la forma en que el cuerpo responde al daño y al estrés. “Claramente, el sueño es crítico para reconstruir el cuerpo” dijo el profesor Colin Smith, “si no podemos reparar y reemplazar a nuestras células, entonces eso nos llevará a enfermedades degenerativas”.
 
Por si fuera poco, existen demasiadas personas que obtienen mucho menos horas de sueño, o por tiempos más prolongados, que los sujetos del estudio, así que estos padecimientos son comunes. Por suerte, se pueden prevenir con tomar una o dos horas extras de sueño

Fuente:

Ecoosfera

5 de septiembre de 2013

El sueño afianza el aprendizaje motor desarrollado durante el día

El sueño afianza el aprendizaje motor desarrollado durante el día, tal y como ha evidenciado una investigación internacional liderada por la  Universidad de Brown (Estados Unidos) y publicada por la revista especializada 'Journal of Neuroscience'.

   De esta forma, este trabajo expone que, por ejemplo, si una persona toma una lección de piano antes de dormir tres horas, al despertar "tocará mejor la secuencia de notas aprendida". Por ello, tal y como recoge la Plataforma SINC, concluyen que el aprendizaje motor "se afianza en las horas de descanso".

   Según señala el autor principal del estudio e investigador postdoctoral en este centro universitario norteamericano, el doctor Masako Tamaki, hasta ahora los mecanismos de consolidación de la memoria respecto al aprendizaje motor "eran inciertos".

   Debido a ello, el experto y su equipo de investigadores han intentado averiguar la razón de este proceso, para lo cual han analizado tres tipos de imágenes del cerebro a partir de la colaboración de nueve voluntarios a los que se les escaneó el cerebro durante tres noches de sueño.

   El resultado ha sido el logro de "cuantificar con precisión los cambios producidos en ciertas ondas cerebrales y la ubicación exacta los mismos en la actividad cerebral", señalan. Precisamente, sostienen que "los más significativos" se produjeron en el área motora suplementaria.

   Estos datos fueron recogidos en el Hospital General de Massachusetts (Estados Unidos) y, posteriormente, fueron analizados en la universidad. Tras ello, han constatado que las modificaciones en las ondas cerebrales se produjeron durante la fase del sueño conocida como "de onda lenta".

Fuente:

Europa Press

4 de agosto de 2013

Comprobado: La luna llena quita el sueño

Las personas duermen 20 minutos menos cuando el satélite está en su plenitud

Científicos de Basilea demuestran que su influjo dificulta pegar ojo



Los mitos sobre la luna llena deben ser tan antiguos como la especie, y tan virales como un tuit de Lady Gaga, pero al menos uno de ellos ha resultado finalmente cierto: que no deja dormir bien a la gente. Con la luna llena, las ondas delta en el electroencefalograma —un indicador estándar del sueño profundo— se reducen un 30%, se tarda cinco minutos más en conciliar el sueño y se duerme en total 20 minutos menos. Por el momento sigue sin haber evidencias del hombre lobo.

Si el lector es escéptico sobre el influjo de la luna llena, lo será aún más cuando sepa que los dos principales autores del trabajo, Christian Cajochen y Anna Wirz-Justice, trabajan en un tal Centro de Cronobiología de un hospital psiquiátrico suizo. Pero lo cierto es que tanto el centro como el hospital forman parte de la prestigiosa Universidad de Basilea, y que los resultados se acaban de publicar en la revista Current Biology, una excelente publicación científica poco dada al género gótico.

La investigación ofrece, según los editores, “la primera evidencia científica” del efecto de la luna —¿o habría que decir influjo de la luna?— sobre el sueño humano. Cajochen y Wirz-Justice, en realidad, van más lejos en su artículo técnico y sostienen que su trabajo es la primera demostración científica de cualquier efecto de la luna sobre las personas, sea sobre el sueño o sobre cualquier otra cosa. Estos científicos admiten algunas evidencias recientes de que los ciclos lunares afectan el comportamiento de ciertos organismos marinos, pero certifican que nunca se ha probado nada parecido en el ser humano. No, ni siquiera los ciclos menstruales. Y no, tampoco el hombre lobo.

Pero el influjo de la luna llena sobre el sueño ya se puede considerar apoyado por los hechos. “El ciclo lunar parece influir sobre el sueño humano”, dice Cajochen, “incluso cuando el individuo no ve la luna y ni siquiera conoce cuál es la fase lunar en ese día”. El equipo ha hecho un gran esfuerzo por erradicar esos y otros sesgos de sus mediciones, y ha trabajado en doble ciego: ni los sujetos ni los investigadores de base sabían realmente de qué iba el estudio de Cajochen. Esto evita el efecto placebo y otros efectos relacionados con las cosas raras en que suele creer la gente.

Los científicos utilizaron a 33 voluntarios de dos grupos de edad, y les hicieron dormir en el laboratorio, situado como queda dicho en un hospital psiquiátrico de la Universidad de Basilea. No se fiaron de sus descripciones subjetivas sobre la calidad de su sueño —aunque también las recabaron—, sino que les sometieron a una batería de aparatos y analíticas para medirla: registro electroencefalográfico, estructura del sueño, fases de movimientos rápidos de los ojos o de la falta de ellos y secreción de melatonina y cortisol, dos de las hormonas más relacionadas con el simple acto de dormir.

La actividad cerebral es lo bastante diferente en la vigilia y en el sueño como para detectarse desde fuera del cráneo con técnicas neurológicas tan venerables como el electroencefalograma (EEG), que no percibe la actividad de cada neurona, sino la de muchas que se disparan al unísono, o establecen armonías identificables.

Una correlación bien establecida se da entre el sueño profundo, cuando los ojos dejan de dar sacudidas, y una onda de EEG llamada delta. Y el principal resultado de Cajochen y sus colegas de Basilea es que la actividad de onda delta se reduce en un promedio del 30% en la fase de luna llena. El trabajo parece minucioso, estadísticamente significativo, y ha pasado los controles de una revista científica revisada por pares.

"Es la primera evidencia fiable de que un ritmo lunar puede modular la estructura del sueño en las condiciones altamente controladas de un protocolo de laboratorio circadiano y sin pistas sobre el tiempo", dicen Cajochen y sus colaboradores. No sé ustedes, pero yo no me presentaría como voluntario a uno de estos estudios suizos.

Si el hombre lobo existiera, tendría insomnio. No lo olviden.

Cerca de un día

La biología está llena de ritmos circadianos, o de cerca de un día. Sus periodos no son de 24 horas exactas, sino más bien de 23 y media, de algo menos de 26 y cosas así. Pero no por imprecisión, sino por diversidad: si una especie, o un proceso biológico dentro de ella, tiene un ritmo de 23 horas y media, lo tiene de forma reproducible; es solo que otras especies lo tienen distinto. Como relojes que atrasan o adelantan en cada casa, y esto es casi más una descripción que una metáfora, porque los seres vivos estamos llenos de relojes por todas partes.

Nuestros ritmos circadianos nos hacen dormir y despertarnos, pero también regulan la tasa de crecimiento de nuestras células —más alta durante la vigilia—, el nivel de funcionamiento de nuestro metabolismo (la cocina de cada una de nuestras células), la temperatura del cuerpo, el latir del corazón y la tensión de la sangre. No es que todos los subsistemas se vayan a dormir a la vez —el sistema digestivo acelera su funcionamiento durante el sueño, al contrario que el urinario—, sino que todos están bajo el control del mismo reloj biológico.

A partir de ahora habrá que hablar también de ritmos circalunares, o de cerca de 29,5 días.
Tomado de: