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9 de enero de 2018

Drumi, la lavadora que lava la ropa sin utilizar electricidad

La lavadora sustentable Drumi funciona sin electricidad, tarda 5 minutos en lavar y solo necesita 10 litros de agua. ¡Excelente!


Es cierto que con esta lavadora solo se puede lavar 5 o 6 prendas, pero es una herramienta ideal cuando tienes poca ropa sucia. También es perfecta para llevarla de vacaciones o a un camping; es muy pequeña, liviana y no tienes que enchufarla.
Drumi simula el ciclo habitual de una lavadora eléctrica, pero usa la fuerza centrífuga que proporciona un pedal que se acciona con el pie.

Funciona de la siguiente manera: primero introduces 5 litros de agua, jabón y la ropa sucia. Tras pedalear algunos minutos, liberas el agua enjabonada y vuelves a introducir otros cinco litros de agua para aclarar y, de nuevo, pedaleas. Por último, sacas el agua y vuelves a pedalear otro minuto más, para simular el centrifugado.

Funciona de la siguiente manera: primero introduces 5 litros de agua, jabón y la ropa sucia. Tras pedalear algunos minutos, liberas el agua enjabonada y vuelves a introducir otros cinco litros de agua para aclarar y, de nuevo, pedaleas. Por último, sacas el agua y vuelves a pedalear otro minuto más, para simular el centrifugado.
 Lea el artículo completo en:
Mihumi 

22 de octubre de 2015

¿Programados para ser vagos?: Descubre porque te cuesta ir al gimnasio

Nuestro cerebro es capaz de encontrar la estrategia para ahorrar energía en cuestión de minutos. En una serie de pruebas con exoesqueletos, los científicos han comprobado la capacidad de nuestro organismo para ahorrar esfuerzos.

Si eres de los que se sube a la cinta del gimnasio y pasa horas caminando para quemar calorías, no te gustará saber que tú cerebro trabaja de manera inconsciente contra ti. Un equipo de investigadores liderados por Jessica Selinger ha comprobado mediante una serie de pruebas que nuestro sistema nervioso es capaz de adaptarse en pocos minutos a nuevas circunstancias para consumir la menor cantidad de energía posible. En otras palabras, dice, los humanos estamos cableados para ser vagos.




El trabajo, publicado en la revista Current Biology, partió de un estudio sistematizado de la forma de desplazarse de los voluntarios. Su intención era conocer no solo cómo nos movemos de un punto A hasta un punto B, sino comprobar cómo reacciona y se adapta nuestro cuerpo ante distintos cambios de las condiciones en tiempo real. Para ello, los autores del estudio utilizaron un exoesqueleto robótico que dificultaba el movimiento oponiendo distintos niveles de resistencia. "Creo que nuestro experimento era como arrojar a alguien en un nuevo mundo con todas las reglas nuevas", asegura Selinger. "Todas las estrategias que ellos hubieran desarrollado a escala evolutiva o de desarrollo son ahora obsoletas en este nuevo mundo".


Los resultados muestran que las personas son capaces de adaptar sus movimientos al rendimiento óptimo para consumir menos energía en cuestión de minutos, incluso con ahorros de energía tan pequeños como el 5%. El hallazgo, aseguran, demuestra que los costes energéticos de nuestros movimientos no son solo el resultado de nuestros movimientos, sino que de hecho juegan un papel fundamental a la hora de darles forma continuamente. "Hemos descubierto que la gente cambia rápidamente la manera en la que camina para ahorrar pequeñas cantidades de energía", asegura Max Donelan, coautor del trabajo. "Esto es completamente congruente con la idea de que la mayoría de nosotros prefiere hacer las cosas con el mínimo esfuerzo", insiste. "Presentamos una base fisiológica de esta vaguería demostrando que incluso con un movimiento tan habitual como caminar, el sistema nervioso monitoriza inconscientemente el uso de la energía y optimiza continuamente los patrones de movimiento para que resulten lo menos costosos posible".

"Sentir y optimizar el uso de energía de forma tan rápida y precisa es una característica impresionante del sistema nervioso", apunta Selinger. "¡Tienes que ser muy listo para ser así de vago!". Los científicos quieren explorar ahora con más detalle el coste energético de determinadas maneras de moverse y conocer cómo resuelve el sistema un problema de optimización tan complejo.

Referencia: Humans Can Continuously Optimize Energetic Cost during Walking (Current Biology)

Tomado de:

Vox Populi


17 de abril de 2015

Un automóvil basado en torio necesitaría 8 gramos de combustible para funcionar 100 años


Por Pablo G. Bejerano. Si se construyera, tal y como está reflejado en la teoría, el coche basado en torio (un elemento radioactivo que se encuentra de forma natural en el medio ambiente) necesitaría solo ocho gramos de combustible para toda su vida útil. Con esta cantidad de torio el vehículo podría recorrer las carreteras durante 100 años, según la compañíaLaser Power Systems, impulsora de la iniciativa. La fuente de energía sería la nuclear, pero el concepto tiene algunas fallas en su planteamiento.
La idea de Laser Power Systems de un coche basado en torio resulta atractiva. Significaría una alternativa al petróleo e incluso a los vehículos eléctricos, pues la comodidad sería mayor incluso. Repostar no volvería a ser necesario y todo esto lo agradecerían no solo los conductores sino también el medio ambiente.
El proyectado coche basado en torio obtendría la potencia gracias a la densidad de la energía, que impulsaría a las moléculas a generar energía. En la web de Laser Power Systems no se aclara el concepto y desde el sitio Energyfromthorium.com se asegura que no es posible usar este material de forma de unidad individual para propulsar un coche.
Y es que el torio como combustible para coches presenta múltiples dificultades. Desde Energyfromthorium desmienten que la densidad del torio tenga que ver con su capacidad para generar potencia. La única ventaja es que ocupa un volumen menor, pues la materia física es la misma. Además, para que funcionara sería necesario contar en el vehículo con las partes básicas de una central nuclear, que serían un reactor de torio, un generador y una turbina entre otras.
La investigación en torno al torio como combustible viene de lejos. El elemento se aisló por primera vez en 1828 y a finales del siglo XIX Pierre y Marie Curie descubrieron su radiactividad. Centros de investigación de todo el mundo han profundizado en las características de este material para buscar una posible alternativa energética. El científico nuclear chino, Fang Jinqing, que trabajó en el Instituto de Energía Atómica de China, señala que la tecnología funciona teóricamente y ofrece la oportunidad de rediseñar el escenario nuclear. Sin embargo, reconoce que existen grandes retos aún por solventar en lo que respecta al torio.

Torio, ¿la energía del futuro?


Tomado de:

Diario Ecología

3 de febrero de 2014

Así descubrieron por qué las aves vuelan en formaciones en V



Si alguna vez se preguntó por qué las aves vuelan en formación simétrica, similar a la letra V, ahora la ciencia, puede ofrecerle una respuesta.

Según un equipo de investigadores del Colegio Real de Veterinarios de Londres, que estudió el patrón de vuelo de la especia amenazada, el ibis eremita, lo hacen para ahorrar energía.

Básicamente, el ave que está detrás utiliza la fuerza del viento que desplaza en su vuelo el ave que está adelante.


Ibis volando en formación

Las aves vuelan formando una V para ahorrar energía.

Vea cómo lo hacen, explicado de manera científica, en este video de BBC Mundo.

12 de julio de 2013

¿Por qué produce electricidad una placa solar?


La energía fotovoltaica es la energía del futuro. Tenemos energía del Sol para que 50.000 veces la población actual del planeta viva como vivíamos los españoles en 2006.

Las células de una placa solar son de muy diversos materiales y formas, pero básicamente de silicio (poli)cristalino. Este silicio (arena de playa fundida y solidificada lentamente para formar un cristal muy puro) se dopa con muy pequeñas cantidades de galio y arsénico, exactamente como los transistores que a miles de millones están en los ordenadores, teléfonos móviles y otros aparatos.

Antonio Ruiz de Elvira, catedrático de Física de la Universidad de Alcalá de Henares, nos los explica desde Cosmocaixa, el museo de la ciencia de la Obra Social La Caixa.

La introducción de otros metales en la red cristalina del silicio cambia la disposición de los electrones de sus átomos en la red: es como sentar a alguien muy grueso en una fila de sillas. En esta nueva disposición la luz de la frecuencia adecuada proporciona energía, al hacer oscilar al electrón con mayor amplitud hasta que el electrón salta lejos del núcleo de su átomo y llega a la banda de conducción.

Un símil burdo pero ilustrativo es un almendro a orillas de un río: Si agitamos (la luz) con fuerza las almendras, éstas caen al río que se las lleva. El árbol es el átomo, los electrones que se mueven por los cables son el río de corriente eléctrica que enciende las bombillas o mueve los motores de los aparatos de casa.

Fuente:

El Mundo Ciencia

7 de marzo de 2013

Diseñan un algoritmo para ahorrar combustible en los trayectos

Investigadores del INSIA-UPM calculan la velocidad óptima en un recorrido, que permitiría ahorrar hasta un 5,2% de combustible.

¿A qué velocidad tenemos que circular en un determinado tramo de carretera para que el consumo de energía del vehículo sea óptimo? Es una pregunta que todo conductor se hace y a la que trata de responder una investigación del Instituto de Investigación del Automóvil (INSIA) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM).

Los expertos de la UPM han diseñado un algoritmo de optimización que obtiene el perfil óptimo de velocidad que debe seguir un vehículo para minimizar el consumo de combustible durante un recorrido conocido.

La estrategia es utilizar las variaciones de pendiente de la carretera para encontrar los valores óptimos de velocidad y marcha que permitan disminuir la energía utilizada por un vehículo. El sistema tiene en cuenta los mapas de eficiencia de las partes que integran el sistema de tracción del vehículo, la posición GPS, el mapa electrónico de la carretera y el tiempo de recorrido fijado por el conductor.

El método utilizado para encontrar la secuencia de marchas y la velocidad óptima es el de Programación Dinámica. Esta técnica considera las posibles transiciones entre estados inmediatos de un sistema y encuentra la secuencia óptima cuando se requiere que el sistema cambie entre dos estados no consecutivos. Con este método el consumo de combustible puede llegar a reducirse hasta en un 5,2%.

Buscan su aplicación en híbridos

Felipe Jiménez, investigador del INSIA y autor principal del trabajo, explica así el funcionamiento del sistema: “Si deseamos que un vehículo convencional cubra un recorrido utilizando el menor consumo de combustible posible para un tiempo determinado, el algoritmo de Programación Dinámica prueba distintas etapas de transición de velocidad y cambios de marcha hasta que encuentra la secuencia óptima que consume la menor cantidad de combustible y cumple con el tiempo establecido. Para ello, se basa en las características del vehículo, por lo que la solución encontrada puede cambiar de un vehículo a otro”.

El trabajo, publicado por la revista Dyna Ingeniería e Industria, es uno de los primeros de este tipo que tiene en cuenta la orografía de la carretera, las limitaciones de velocidad de la misma y el tiempo establecido de viaje. Este aspecto es especialmente útil para las empresas de transporte de pasajeros y de mensajería. Además, al reducirse el consumo se minimizan las emisiones de gases contaminantes haciendo que los vehículos sean más respetuosos con el medio ambiente.

El objetivo de los investigadores es que este proyecto, desarrollado por el Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA) de la Universidad Politécnica de Madrid y cofinanciado por el antiguo Ministerio de Educación y Ciencia, siga dando frutos en el futuro.  “En este momento, estamos trabajando en la versión del algoritmo para vehículos híbridos y en la introducción de la información de tráfico como una nueva variable a considerar dentro del algoritmo de optimización”, explica.

Fuente:

Universidad Politécnica de Madrid

23 de febrero de 2013

¿Por qué iluminan los leds gastando tan poco?



Al principio, los veíamos en rótulos, marcadores electrónicos o termómetros de las ciudades. Después, se han ido extendiendo según disminuía su tamaño.


Los led, hoy en día, se han convertido en una alternativa a la iluminación por bombillas incandescentes e incluso lámparas de bajo consumo, como las fluorescentes. La clave: gastan realmente muy poca electricidad.

Nos acercamos a Cosmocaixa, el museo de la ciencia de la Obra Social La Caixa; allí, el catedrático de Física Antonio Ruiz de Elvira explica que la bombilla de Edison ha sido nuestra fuente de luz doméstica durante 130 años. Ahora bien, este tipo de lámpara está basado en obligar a los electrones a saltar de órbita a base de golpes violentos de otros electrones que circulan por los cables.

La idea de los led es estimular directamente a los electrones para que salten de órbita atómica sin esperar a que algún otro electrón los golpee: luz con un 10% de eficiencia energética y larga duración.

Fuente:

El Mundo Ciencia 

24 de septiembre de 2012

Suecia no produce suficiente basura y debe importarla

Cada ciudadano sueco produce cerca de media tonelada de basura al año, mientras que cada europeo produce seis.



Suecia es uno de los países líderes en reciclaje en el mundo. Solo el 4% de los desechos producidos en los hogares acaban en un vertedero. El 96% restante se recicla o incinera y se reconvierte en energía. Actualmente, el país escandinavo “líder global en recuperación de energía a partir de basura” se ve obligado a importar alrededor de 800 mil toneladas de residuos al año, informó Actualidad.rt.

La asesora de la Agencia de Protección Medioambiental de Suecia, Catarina Ostlund, señaló que el país tiene “más capacidad que producción de basura que sea utilizable para su incineración”. Noruega es el país europeo que exporta más residuos hacia Suecia.

Fuente:

Publímetro

12 de septiembre de 2012

Las turbinas eólicas pueden proporcionar toda la energía necesaria en el mundo

Investigadores de EEUU calculan que cuatro millones de aerogeneradores cubrirían más de la mitad de las necesidades energéticas planetarias.

Turbinas eólicas

Vista aérea de una instalación de generadores eólicos / Arenamontanus

El viento que sopla en la Tierra es suficiente para cubrir las necesidades energéticas de todo el mundo. Es la conclusión de dos estudios  publicados esta semana que utilizan complejos modelos informáticos para calcular cuánta energía pueden producir las turbinas eólicas llevada a su límite teórico. El primero de estos estudios, publicado ayer en Nature Climate Change y liderado por Kate Marvel del Laboratorio Nacional de Lawrence Livermore, calculó que sería posible extraer hasta 400 Teravatios (TW) de potencia del viento que sopla a pocos metros del suelo y más de 1.800 de turbinas suspendidas en el aire que aprovechasen las corrientes fuertes y continuas a grandes altitudes.

En un segundo estudio, elaborado por dos científicos de las universidades de Delaware y Standford (EEUU), los autores utilizan otro modelo para llegar a cifras algo distintas pero igualmente elevadas si se tiene en cuenta que la demanda mundial de energía ronda, según el primero de los estudios, los 18 TW. Según el artículo, publicado hoy en la revista PNAS, si se cubriese toda la superficie terrestre y marina con molinos eólicos de 100 metros de alto, se contaría con una capacidad de 250 TW. Si además se instalasen turbinas a diez kilómetros de altura para cosechar las corrientes atmosféricas, se obtendrían 380 TW más.

Ambos artículos se ocupan también de una preocupación surgida de otros modelos planteados por investigadores como Alex Kleidon, del Instituto Max Planck para Biogeoquímica de Jena (Alemania). Según el investigador, aunque sería posible extraer hasta 70 TW de la energía eólica, hacerlo tendría graves consecuencias sobre el planeta comparables a doblar las emisiones de dióxido de carbono. Los nuevos estudios aseguran que es posible instalar un número de turbinas suficiente para cubrir al menos la mitad de las necesidades energéticas mundiales sin afectar al clima ni agotar la energía eólica.

Consecuencias para el clima

El grupo de Lawrence Livermore estima que las instalaciones eólicas suficientes para cubrir las necesidades energéticas globales solo afectarían la temperatura terrestre en 0,1 grados, y las precipitaciones, en un 1%. Por su parte, el equipo formado por Mark Jacobson y Cristina Archer hace una propuesta algo menos ambiciosa y calcula el número de generadores necesarios para cubrir algo más de la mitad de la demanda energética mundial. Con cuatro millones de turbinas de 5 MW sería posible, según ellos, proporcionar 7,5 TW de potencia (este grupo estima la demanda energética mundial en poco más de 10 TW) sin efectos negativos sobre el clima.

Para realizar sus cálculos, el equipo que hoy publica su artículo en PNAS introdujo un modelo de tierra, mar y aire (GATOR-GCMOM) en el que se extrajo la energía a los 100 metros de altura a los que estarían situadas en realidad las turbinas. Según este modelo, esa extracción de energía a esa altura determinada no agotaría la energía del aire de la atmósfera por encima y por debajo de ese nivel y no provocaría los efectos sobre el clima calculados por Kleidon en un análisis que tomaba como referencia la extracción de aire a ras de suelo.
 
“No decimos que haya que poner turbinas por todos los lados, pero hemos mostrado que no existe ningún obstáculo fundamental para obtener la mitad o, incluso, varias veces la demanda energética mundial del viento hacia 2030″, dice Jacobson. El espacio cubierto por los molinos, no obstante, sería descomunal. Si su propuesta se llevase a cabo, se instalarían dos millones de turbinas en el mar y las restantes sobre tierra. 

Solo estas últimas ocuparían un territorio similar al de España y Alemania juntas. La distribución de los generadores debería ser, se puntualiza en los dos estudios, lo menos concentrada posible para minimizar el impacto sobre el clima y que las turbinas no se roben viento entre sí.

Los resultados de estos dos estudios contradicen las estimaciones presentadas en otros no tan optimistas respecto al potencial de la energía eólica. Es el caso de un artículo publicado por investigadores de la Universidad de Valladolid, con el investigador Carlos de Castro a la cabeza. Este estudio se afirma que muchos de los estudios que obtenían unos resultados de energía potencial eólica tan optimistas estaban mal planteados. Medían la velocidad del viento en distintos puntos del planeta y después evaluaban dónde se podían colocar molinos y cuánta energía se podía sacar de ellos. Este planteamiento olvidaría, según el equipo español, la extracción de la energía cinética del viento que suponen los molinos eólicos, violando el principio de conservación de la energía. Aplicando esta y otras limitaciones, los autores de este análisis consideran que no sería posible obtener más de 1 TW de la energía eólica de todo el planeta. De este modo, la energía eólica no superaría nunca el 10% del consumo actual de energía fósil.
Algunos autores creen que la energía eólica no proporcionará más del 10% de las energías fósiles actuales
Tras ver el nuevo estudio, De Castro considera que, pese a la mejora de los modelos empleados por los autores, la aplicación práctica de estos cálculos sigue siendo poco realista. “Yo podría llegar a estar de acuerdo con los límites geofísicos que ellos dan para la energía eólica, pero otra cosa es cómo llevas esto a la realidad”, explica. “Alcanzar la concentración de molinos que ellos proponen sería imposible sin reducir la eficiencia mínima que suelen exigir las compañías para instalar”, añade. “Al final, se trataría de obligar a las empresas a que instalasen sus turbinas en determinados lugares sin pensar en la rentabilidad, o llenar de molinos un desierto como el Sáhara, sin tener en cuenta las grandes dificultades tecnológicas de llevarlo a cabo”, señala el investigador de la Universidad de Valladolid.

La discusión entre estos grupos, forma parte del debate sobre cómo hacer la transición energética. Aunque De Castro está completamente de acuerdo en la necesidad de abandonar los combustibles fósiles por las renovables, cree que esa metamorfosis no puede ser tan rápida como creen Jacobson y Archer. “Por un lado, creo que las renovables no nos permitirán continuar con los niveles de consumo energético actuales y por otro, creo que la transición requerirá muchos años”, dice De Castro.

Archer, por su parte, considera que la celeridad del cambio depende solo de voluntad política: “El mundo produjo unos 800.000 aviones en 5 o 6 años durante la Segunda Guerra Mundial, así que producir cuatro millones de turbinas eólicas no es técnicamente difícil 70 años después”.

Fuente:


Los 20 años de la Eco Aldea de Itaca (New York)



Hay sitios en los que sabes instintivamente que acabarás echando raíces. Lugares en los que sientes una fusión especial, con el paisaje y con el paisanaje. Rincones que te reclaman como un canto de sirenas, por más que te alejes... Algo así fue lo que experimentó Liz Walker cuando puso el pie en Itaca (estado de Nueva York) tras completar la Caminata Global para un Mundo Vivible, allá por 1990.

     Liz había aprendido de pequeña a ver la vida desde lo alto de un pino de 25 metros, en el patio trasero de la casa de sus padres en Vermont. Allí destiló la savia de la América progresista y el espíritu comunitario de los cuáqueros, mucho antes de que empezara a hablarse la "sostenibilidad". En Perú se familiarizó con la "justicia social" y más tarde en Birmingham descubrió la vida de barrio, antes también de la invasión de los centros comerciales.

       En California, y en el movimiento antinuclear, encontró durante un tiempo su razón de ser como activista. Hasta que decidió pasar a la acción práctica, con otros 150 "peregrinos" que recorrieron Estados Unidos de costa a costa para convencer a sus compatriotas de que hay vida, mucha vida, más allá del consumismo rampante.

      Al llegar a Itaca, a cuatro horas escasas de Nueva York, tuvo la sensación de haber alcanzado la meta. Concluida la "odisea", creyó llegado el momento de construir la "utopía" y forjar "ese otro mundo posible, más acorde con mis ideas y mis valores"... 

    
 Cuenta la leyenda que Dios puso la mano por estas tierras, y dejó su huella gigante y mojada en los Finger Lakes. El "dedo" más largo es precisamente el lago Cayuga, que llega hasta el corazón de Itaca, rodeada de gargantas y cascadas, en un incesante fluir de agua. Y allá donde la ciudad se funde con el campo y el bosque, en lo alto de una colina y en un camino polvoriento que lleva el nombre emblemático de Rachel Carson (autora de "La Primavera Silenciosa"), Liz Walker y su compañera de fatigas Joan Bokaer decidieron fundar lo que hoy se conoce como la Ecoaldea de Itaca, que esta semana celebra su 20 aniversario.
     
 Los 170 vecinos de la ecoaldea, distribuidos en dos barrios (Frog y Song), utilizan el 40% de los recursos del americano medio, se abastecen parcialmente de energía con placas solares, cultivan gran parte de sus alimentos en dos granjas y en pequeños huertos, reciclan y compostan su basura orgánica, comparten el transporte y reinventan todos los días eso que llamábamos el espíritu comunitario.
     
 Hace poco más de un año asistimos a la plantación del primer árbol de la tercera y última fase (Tree), con construcciones más pequeñas y ultraeficientes, siguiendo el modelo de la "casa pasiva" y con la aspiración de atraer a vecinos de todos los bolsillos. Pese al "crecimiento" natural, el proyecto será totalmente respetuoso con la idea inicial: concentrar la población humana en el 10% del espacio y dejar el 90% restante para espacios verdes.
     
  En la ecoaldea de Itaca, los coches se quedan en el granero de la entrada y los auténticos reyes son los niños, que campan y pedalean a sus anchas. "Vinimos aquí huyendo la pesadilla urbana de Phoenix y esto ha sido un reencuentro con la felicidad de la Tierra que yo recordaba de mi infancia", atestigua Aaron Froehlich, rodeado de sus hijos, David y Ellijah.

    
  Liz Walker también crió aquí a los suyos, y no fue fácil combinar la vida familiar con su infatigable labor como "organizadora comunitaria", luchando contra los molinos de viento de la burocracia, procurando que el proyecto avanzara sin traicionar el espíritu de de consenso... "La tara es ardua y fatigosa cuando decides salirte de los caminos trillados. Pero al cabo del tiempo hemos demostrado que otra manera de vivir no sólo es posible, sino que ya existe... y además funciona".
   
  Pero la ecoaldea no podría haber florecido sin la interacción constante con esa ciudad de 50.000 habitantes -la mitad de ellos, estudiantes de la Universidad de Cornell o del Ithaca College- que se atisba a los lejos entre colinas pobladas de robles y arces... "Desde el principio tuvimos claro que teníamos que abrirnos y compartir nuestras experiencias. Porque lo que más necesita el mundo es inspiración, y aquí hemos aprendido a poner unas cuantas ideas en práctica".
   
  En su primer libro, "Ecovillage at Ithaca", Liz Walker exploraba el proceso de creación de la ecoaldea en un manual que ha dado la vuelta al mundo. En su segundo y más reciente, "Choosing a Sustainable Future", su radio de acción se extiende por esta pequeña gran ciudad, auténtico hervidero de todo tipo de iniciativas. 


   "Me resultaba curioso comprobar cómo en plena recesión económica, el activismo social y ecológico de Itaca entraba en ebullición", expica Liz. "Aquí valoramos y apoyamos mucho la economía local, y eso nos ha permitido afronta mejor los tiempos difíciles".
   
  Como Portland, Madison, Berkeley, Boulder o Austin -otros obligados puntos de referencia de la "otra" América-, Itaca se ha convertido en el panal de rica miel "para todos aquellos que buscan una relación más directa con la tierra". Liz se remonta a los tiempos de los indios Cayuga, que dejaron en estos bosques la semilla de la sostenibilidad, el pacifismo y el feminismo, como parte de su legado histórico.
  
  Itaca se subió muy activamente al carro de la "contacultura" de los años sesenta, y eso se nota. La ciudad fue puntal del cooperativismo y de la agricultura ecológica, pionera de la ola de mercados de granjeros (5.000 ya en Estados Unidos) que traen lo mejor de la cosecha local hasta el asfalto. Las "horas" de Itaca abrieron también la brecha en el movimiento del dinero local, propagado de costa a costa. El seguro médico universal o las líneas especiales de crédito para pequeños ahorradores son "lujos" sociales que diferencian a Itaca de la mayoría de las ciudades norteamericanas.

   "Unas iniciativas atraen siempre a otras y acaban creando un "efecto de racimo"", advierte Liz. "Aquí existe una mezcla de cooperación y de competencia sana de la que todos nos acabamos beneficiando. Y sobre todo han habido líderes locales con la capacidad de acción para cambiar las cosas".

   "Digamos que Itaca era ya una ciudad en "transición" antes de que existiera este movimiento. La gente está muy concienciada de que vivimos en un momento muy crítico y hay que evolucionar hacia otro modelo más sostenible. Tenemos que aprender a cultivar nuestros alimentos, a procurarnos nuestra energía, a ser más eficientes, a no depender del coche, a compartir recursos, a recuperar los lazos comunitarios... Lo que hemos conseguido aquí se puede lograr en cualquier parte del mundo. Sólo hace falta, valor, visión y persistencia".

(Del 14 al 16 de septimebre se celebra el XV Encuentro de Ecoaldeas en Los Portales (Sevilla). Más información en http://www.losportales.net/)

11 de septiembre de 2012

La eólica podría satisfacer la mitad de la demanda mundial de energía en 2030

Un parque eólico al sur de Australia, sin relación con este estudio. | EL MUNDO

Con los precios de los combustibles en alza y en pleno debate sobre el modelo energético mundial, un equipo de investigadores estadounidenses sostiene que la eólica sería capaz de satisfacer más de la mitad de la demanda mundial de energía en las próximas décadas.

En un estudio publicado en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), Mark Jacobson, de la Universidad de Stanford, y Cristina Archer, de la Universidad de Delaware, desarrollan un modelo teórico en tres dimensiones de la atmósfera para calcular la cantidad de energía eólica que podría generarse en 2030 si los gobiernos apostaran por ella. Según sostienen, esta fuente renovable podría llegar a satisfacer buena parte de las demandas mundiales de energía para ese año sin producir un impacto ambiental significativo.

Según sus cálculos, aunque existe un límite en la cantidad de energía que puede generarse a partir del viento, su potencial supera con creces las necesidades de consumo. Y es que, aunque la cantidad de energía que se obtiene aumenta proporcionalmente al número de turbinas instaladas, llega un momento en el que la producción se satura. Aunque se instalen más turbinas, no aumenta la cantidad de energía generada.

"De las principales fuentes energéticas que pueden abastecer el planeta, sólo la eólica y la solar pueden hacerlo por sí mismas. La generación de energía a partir del sol no disminuye la fuente disponible. Sin embargo, algunos [investigadores] habían argumentado que generar energía eólica podría afectar la velocidad del viento, de manera que no se pudiera generar suficiente energía para satisfacer las demandas mundiales. Queríamos probar esta hipótesis", explica Mark Jacobson a ELMUNDO.es a través de un correo electrónico.

Según los autores, aunque es cierto que cada turbina reduce la cantidad de energía disponible para otras, estos efectos negativos sólo resultarían significativos si se instalara un gran número de turbinas, muy superior al necesario.

Cuatro millones de turbinas

Hacia 2030, calculan los autores, los humanos necesitarán alrededor de 11,5 teravatios (Tw) de energía (generada por todas las fuentes de manera combinada). Su modelo teórico en tres dimensiones, bautizado como GATOR-GCMON, calcula la cantidad de turbinas que harían falta para abastecer la mitad de las necesidades de la población, es decir, unos 5,75 teravatios.

Para hacer la estimación, exploran varios escenarios con el objetivo de averiguar el potencial de la energía eólica. Según sus cálculos, cuatro millones de turbinas con una altura de 100 metros y una potencia de cinco megavatios generarían 7,5 teravatios de energía, bastante más de la mitad de la demanda mundial.

En la actualidad, sólo hay instaladas algo más de un 1% de estas turbinas. Los autores proponen colocar la mitad de los cuatro millones de unidades en el agua. Los otros dos millones estarían en tierra firme, y ocuparían una extensión equivalente al 1% de la superficie terrestre (la mitad del área ocupada por el estado de Alaska). Los investigadores sugieren instalar los parques eólicos en zonas muy ventosas situadas en distintos lugares del mundo, como el desierto de Gobi, del Sahara o las llanuras de América.

Pero ¿es realista esta estimación teniendo en cuenta que habría que instalar un 99% más de turbinas de las que operan en la actualidad? "No es tan irrealista si la sociedad decide que quiere hacerlo. Durante la II Guerra Mundial se fabricaron en todo el mundo 800.000 aviones en un periodo de 5-6 años, así que fabricar cuatro millones de turbinas 70 años después no entraña dificultades técnicas. En la actualidad se producen entre 70 y 80 millones de coches cada año. Además, lo que necesitaríamos es fabricar esta cantidad de turbinas en 30 años, lo que supondría unas 133.000 cada año", afirma Jacobson.

Impacto ambiental de la energía eólica

Según este investigador, su estudio contradice las conclusiones de otras dos investigaciones anteriores que rebajaban el potencial de la eólica. Según sostenían esos dos 'papers', cada turbina roba energía a otras turbinas, a lo que habría que sumar las consecuencias negativas para el medio ambiente de este tipo de instalaciones, dos factores que contribuirían a que la valoración global de esta fuente renovable no fuera tan positiva.

"Hemos visto que las 'consecuencias dañinas' que enumeran otros, como temperaturas más altas, no se daban, sobre todo, por la disminución del agua evaporada de la superficie debido a las turbinas. Las turbinas eólicas reducen la velocidad del viento, lo que a su vez disminuye la evaporación de agua. Debido a que el vapor de agua es el mayor responsable del efecto invernadero causado de forma natural, reducir esta evaporación necesariamente disminuye el efecto invernadero y las temperaturas globales. Otros estudios sostenían lo contrario, es decir, que las temperaturas aumentarían", recuerda.

Sin embargo, la energía eólica también suscita críticas entre otros sectores. Por un lado, los conservacionistas alertan del impacto ambiental que puede causar en algunas especies animales, en particular en las aves, mientras que al sector turístico le preocupa la alteración del paisaje como consecuencia de la construcción de parques eólicos. La instalación de las turbinas en lugares ventosos y aislados, como los que proponen los autores, evitaría estos inconvenientes.

"No estamos pidiendo que se coloquen turbinas en todas partes. Pero sí hemos demostrado que no hay barreras para obtener la mitad de la energía que necesita la Humanidad o incluso para satisfacer varias veces toda la demanda mundial. Su potencial está ahí si construimos las turbinas necesarias", asegura.

Fuente:

El Mundo Ciencia

4 de septiembre de 2012

La planta de Mutriku, genera energía con las olas, ha producido en un año 200.000 kWh

Mutriku cuenta desde hace un año con la primera planta comercial europea que genera energía eléctrica mediante las olas del mar. Un hito en el avance de esta fuente energética y, además, un atractivo para la localidad guipuzcoana que ha visto multiplicar las visitas técnicas de empresas, estudiantes y turistas para conocer esta innovadora planta. En un año ha producido 200.000 kWh, electricidad para abastecer el consumo de 200 personas, una cifra que parece reducida pero es importante para una nueva fuente de energía de este tipo.

La instalación para el aprovechamiento energético de las olas de Mutriku fue inaugurada el 7 de julio de 2011 por el Lehendakari Patxi López y supuso situar a Euskadi en la punta de lanza del sector energético marino. La planta demostrativa de la validez de esta tecnología cuenta con 15 turbinas generadoras que suman 300 kW de potencia instalada. Requirió una inversión de 2,3 millones de euros.
Tras un año en marcha y un minucioso análisis de su funcionamiento se ha constatado la buena respuesta de la planta a las diferentes situaciones del mar. Así y todo, durante este segundo año de funcionamiento se espera afinar aún más el ajuste para su funcionamiento óptimo.

Esto es así ya que Mutriku es una planta de tecnología innovadora de la que hasta la fecha no se contaba con ninguna experiencia comercial previa. Una apuesta que, aunque con una tecnología ya madura, requiere de un minucioso análisis, experiencia y conocimiento de su funcionamiento en condiciones reales. Durante este primer año, la respuesta de la planta en diferentes situaciones ha sido supervisada por los operadores de la planta antes de restituir el control a modo automático.

La producción de la planta en el primer año haya alcanzado los 200.000 kWh/año y durante el segundo año, una vez comprobada la fiabilidad de funcionamiento del programa de control, el funcionamiento de la planta pasará al modo automático y con ello la producción óptima, calculada en 600.000 kWh/año, equivalente al consumo de 600 personas.

Incidentes

El temporal sufrido a mediados de diciembre de 2011 fue el único incidente de entidad registrado en el año. El primer temporal importante desde su puesta en marcha obligó a parar la planta por precaución para protegerla ante las grandes olas que se avecinaban. Tras el temporal se pudo comprobar la buena respuesta del diseño estructural para proteger la parte de generación de energía, que no sufrió ningún daño.

Sin embargo, la caseta de control, situada detrás del dique, sí resulto dañada por las olas que sobrepasaron el rompeolas y reventaron las puertas de la caseta en su caída, inundando la sala de control. Este incidente obligó a sustituir las puertas dañadas y a colocar unas antepuertas más robustas para evitar que se repita un incidente similar. Esto mantuvo la planta fuera de operación hasta la segunda semana de marzo, precisamente en los meses en los que este tipo de plantas genera más energía, lo que explica también la menor producción respecto a las previsiones iniciales.

Interés social y empresarial

Durante este primer año de funcionamiento también se ha podido constatar el notable interés que ha despertado esta planta pionera en su tipo. Mes a mes se están recibiendo solicitudes para visitar la planta desde diferentes ámbitos y con origen muy diverso, que han alcanzado las 500 personas. Grupos empresariales de países europeos, expertos asistentes a congresos internacionales, empresas tecnológicas del sector de la energía, grupos universitarios, colegios, asociaciones culturales e incluso turistas han solicitado visitar la planta. Por este motivo, antes de finalizar este verano se acondicionará la planta para acoger visitas que serán gestionadas a través de la Oficina de Turismo de Mutriku.

Con ello el municipio podrá gestionar esta instalación dentro de su oferta turística y profesional y ofrecer un valor añadido más a sus visitantes.

Fuente:

2 de septiembre de 2012

¿Cómo me deshago de las bombillas de bajo consumo?

Foto: ELMUNDO.es
Foto: ELMUNDO.es
  • Hay que reciclar las lámparas eficientes para evitar que contaminen
  • Se recomienda tomar ciertas precauciones a la hora de recoger los residuos
  • Organizaciones ecologistas consideran que no existe suficiente información
A partir de ayer (sábado 1 de septiembre de 2012), se aplica una de las últimas fases de la directiva Ecodesign 2009/125/CE de la Unión Europea, por la que dejarán de fabricarse todas las bombibas incandescentes tradicionales. Aunque con esta medida se pretende reducir ahorrar energía y reducir el impacto ambiental, las bombillas de bajo consumo contienen una pequeña cantidad de mercurio que hace que deban ser tratadas con cierta precaución.

Pese a teorías que denuncian los riesgos para la salud de estas bombillas por integrar mercurio en su composición, el doctor Miguel Ángel Martínez, especialista en medicina paliativa, considera que no hay razones para la alarma: "El mercurio en sí mismo no es tóxico. El problema es el metil mercurio, el mercurio al combinarse. La posibilidad de que suponga un riesgo para la salud es remota, ya que estas bombillas contienen como máximo 6 mg. de mercurio", aclara a ELMUNDO.es

Aunque la legislación permite que las nuevas bombillas contengan hasta 6 mg. de mercurio, la Organización de consumidores y usuarios (OCU) pretende conseguir que el nivel permitido se reduzca aún más, puesto que los grandes fabricantes (Philips y Osram) han conseguido comercializarlas con sólo 3 mg. Así se evitaría las bombillas con mayores niveles producidas por fabricantes 'más baratos'.

La fabricación es una de las fases más delicadas. Los productores sí utilizan cantidades a niveles industriales, por lo que toman medidas de seguridad especiales, sobre todo, en la gestión de residuos. Si el mercurio se vierte al mar, entrará en la cadena alimenticia de los peces. "Además, el mercurio no se elimina del organismo, por lo que si nosotros consumimos esos peces acabaríamos ingiriendo ese metil mercurio. Esto sí puede suponer un riesgo, especialmente para las mujeres embarazadas y los niños pequeños", añade.

Reciclaje adecuado

Las emisiones de metil mercurio tampoco se eliminan de la atmósfera, según denuncia la ONG Ecologistas en Acción. Para evitar este daño, es preciso depositarlas en el contenedor adecuada a la hora de deshacernos de estas lámparas. Para aclarar dudas se puede recurrir a Ambilamp, sistema integrado de gestión de las lámparas gastadas en nuestro país. En su página web www.ambilamp.es podemos informarnos de los puntos cercanos donde encontrar contenedores para depositar las bombillas de bajo consumo o los fluorescentes una vez gastados.

La gestión de residuos afecta además a otros componentes electrónicos recogidos en la Directiva Europea y concretamente a otras lámparas, como fluorescentes, bombillas de descarga o neones, que pueden liberar partículas tóxicas perjudiciales para el entorno.

Leticia Baselga, Coordinadora del Área de Residuos de esta organización, considera que los usuarios no están lo suficientemente informados. "Hace dos años, cuando el Ministerio de Industria repartió bombillas de bajo consumo como parte de una campaña para reducir el consumo de electricidad, no se informaba al usuario para gestionar el reciclaje una vez gastadas las bombillas. Desde Ecologistas en Acción, enviamos varias cartas al Ministerio para que se visibilizara esta necesidad, pero no nos hicieron caso", comenta Baselga.

Por su parte, Julio Barea, el responsable de la Campaña de Energía y Cambio Climático de Greenpeace España, cree que hay que evitar la alarma: "La emisión de mercurio es mínima y compensa si tenemos en cuenta el descenso que supone para la emisión de toxinas mucho mayor que se daba con la lámpara incandescente". Este activista está de acuerdo en la falta de información respecto al reciclaje: "En la caja debería explicarse qué hacer para reciclar las bombillas de bajo consumo; el volumen de reciclaje se ha incrementado pero sigue sin ser el óptimo".

Barea también augura un futuro brillante para las bombillas de LED "Ahora son muy caras, pero también lo fueron en su origen las de bajo consumo. Además, no contienen mercurio, por lo que su implantación será un paso más en la reducción de emisiones nocivas para el medio ambiente".

Fuente:

El Mundo Ciencia

22 de agosto de 2012

DARPA quiere desarrollar la computación analógica

(c) DARPA

(c) DARPA

Los computadores que estamos acostumbrados a ver son digitales: procesan y almacenan datos en ceros y unos. Sin embargo, la Agencia de Investigación Avanzada de Defensa (DARPA) dependiente del Departamento de Defensa de Estados Unidos, quiere redefinir este sistema.

¿Por qué cambiar los ceros y unos que hasta ahora han funcionado bien? La clave está en la energía. DARPA está trabajando en un proyecto llamado UPSIDE (Unconventional Processing of Signals for Intelligent Data Exploitation), que busca crear chips de computadora que sean mucho más eficientes energéticamente que lo que existe hoy, aún cuando puedan cometer errores de vez en cuando.

Según DARPA, los computadores de hoy (y los que usan temibles robots, sondas espías y otros) están llegando a un límite, no de procesamiento, sino de energía. Aunque la ley de Moore, que indica que el poder máximo de procesamiento se duplica cada 18 meses, se ha cumplido, las baterías no han sido capaces de seguirles el ritmo.

Los chips construidos por UPSIDE buscan una alternativa a la lógica binaria – procesadores analógicos que puedan hacer matemática probabilística, sin forzar al transistor a un estado de “cero” o “uno” absoluto, algo que hace perder mucha energía. El problema es que los resultados no son tan exactos, pero este tipo de sistemas podrían utilizarse en operaciones donde no necesitemos resultados absolutamente exactos.

La de abajo es una imagen capturada con un prototipo de la Rice University. La primera imagen fue procesada normalmente. La del medio tiene un margen de error permitido de 0,54% y la de la derecha tiene una tasa de error de 7,54% permitida. Según la universidad, la de la derecha requirió 1/15 de la energía que se usó para procesar la primera.


Esta no es una idea completamente nueva. En la década de 1950, los computadores analógicos existían, sin embargo, fueron opacados por los procesadores digitales, que alcanzaban capacidades mucho mayores. En los últimos años, el sistema analógico comenzó a revivir, considerando las posibilidades de ahorro de energía.

El programa UPSIDE se desarrollará durante 54 meses en dos fases. En la primera, se crearán chips usando técnicas probabilísticas, y en la segunda se construirán sistemas móviles para capturar imágenes usando estos chips, permitiendo en teoría crear cámaras mucho más eficientes en cuanto a consumo de energía.

Fuente:

26 de marzo de 2011

La Hora del Planeta 2011


Esta noche apagaremos las luces en Barranca (Perú), aunque esto no va a servir de mucho porque el gran problema que es el calentamiento global tiene una causa las grandes multinacionales que depredan el planeta en el marco de un sistema neoliberal demencial. Pero como acto simbólico ¡vale!


Conocer Ciencia:

Ciencia sencilla
Ciencia divertida
Ciencia fascinante...

23 de marzo de 2011

Google invierte en combustibles que eliminan el carbono del ambiente


La gran G, por medio de su división de innovación Google Ventures, sacó un maletín lleno de billetes verdes para invertirlos en la compañía CoolPlanetBiofuels, empresa que habría desarrollado un nuevo método para la producción de biocombustible fabricado a partir de biomasa (hierba y madera) y que promete ser un combustible de “carbono negativo” al eliminar este último componente de la atmósfera.

Según CoolPlanetBiofuels su tecnología de combustible denominada como”N100” utiliza un revolucionario proceso “térmico/mecánico” con la finalidad de convertir los cultivos no alimentarios en corrientes de gas. Dichas corrientes son tratadas mediante procesos catalíticos para terminar produciendo un combustible de hidrocarburo que es perfectamente compatible con los actuales vehículos que utilizan combustibles convencionales.

Según Wesley Chan, socio de Goolge Ventures, la compañía en la que invirtieron logró crear una innovadora solución para uno de los mayores problemas del mundo

Esta tecnología es un gran paso ya que estamos desarrollando una fuente de energía sostenible y renovable, junto con ayudar a reducir la cantidad de carbono existente en la atmósfera

Link: Google funds company producing biofuel from grass (Guardian)


Fuente:

Fayer Wayer

18 de marzo de 2011

Renovables vs. nuclear


Por José Espinoza

Quisiera comenzar esta columna, parafraseando a Hayek: cuando alguien escribe un artículo político, su primer deber es decirlo abiertamente. Pues bien, este es un artículo político.

¿Qué quiero decir? Quiero decir que en el debate sobre cuál debe ser la energía o energías que muevan nuestro futuro no hay una respuesta científica y lo que, por el contrario, hay (o debería haber) son objetivos (o fines) y cifras o datos para guiar una decisión sensata por un modelo energético basado más en unas fuentes de energía que en otras; es decir, se trata de una respuesta (y apuesta) política.

Y, como nos recuerdan las recientes tragedias de Japón, es una apuesta también en el sentido de que cualquier decisión se implementará en el complejísimo mundo real en el que vivimos rodeados de variables aleatorias, incertidumbres -conocidas y desconocidas- y de errores humanos.

A continuación trataré de presentar algunas cifras que pueden ayudar a esa toma de decisión, en función de los objetivos que nos fijemos; entre otros, qué coste queremos pagar por la energía, cuánto estamos dispuestos a pagar por la independencia energética o la seguridad y continuidad de ese suministro respecto a terceros países, qué costes medioambientales estamos dispuestos a asumir y qué riesgos para la seguridad de las personas -incluso en eventos imposibles de efectos devastadores cuando se materializan… ¿les suena un tal Taleb y su Black swan? -.

Aquí van algunos materiales, centrados inicialmente en el debate de actualidad, entre nuclear y renovables. Empecemos por el coste de la energía nuclear:

" A un coste mínimo de inversión en países OCDE -sin tener en cuenta posibles medidas de seguridad adicionales a raíz de lo sucedido en Japón– de €3 mill/MW que, dividido en 40-60 años de vida útil y 7.500-8.000 horas de funcionamiento anual (factor de carga: 85%-91%), supone un coste de amortización de €7-10/MWh.

" Adicionalmente es preciso considerar el coste del capital empleado (rentabilidad para los financiadores y accionistas); asumiendo un coste medio ponderado del 7%-9% ello supone €26-36/MWh adicionales.

" A ello hay que añadir los costes variables del combustible nuclear, los costes de operación y mantenimiento (conjuntamente €15-20/MWh), los costes de desmantelamiento de la instalación, de tratamiento y almacenamiento del combustible usado, etc. Hasta este punto los costes directos de producción de la tecnología nuclear ascenderían a aprox. €50-70/MWh.

" Esta cifra resulta inferior al coste de la energía eólica en emplazamientos de bajo/medio recurso (ver abajo), pero hay que añadirle otros costes más difícilmente cuantificables como el coste de la seguridad de suministro (las reservas de uranio, como las de gas y petróleo, son finitas y se concentran en pocos países) o los costes económicos y humanos de posibles accidentes como el de Japón. Pongan Uds. un número si lo tienen para llegar al coste final de la energía nuclear.

A continuación analizaremos el coste de la energía eólica, como la representante de las energías renovables que resulta a día de hoy más barata:

" A un coste mínimo de inversión de €1,2 mill/MW en países OCDE, con 20 años y 2.000-2.400 horas anuales equivalentes de funcionamiento, resulta un coste de amortización de € 25-30/MWh; más € 35-40/MWh de coste de capital empleado (al 7% utilizado habitualmente por los analistas). En emplazamientos con 3.000 horas de funcionamiento, estos costes bajan a €20/MWh y € 28/MWh respectivamente.

" Añadan los costes de operación y mantenimiento (€10-15/MWh), para obtener un coste de la energía eólica de €70-85/MWh (emplazamientos de bajo/medio recurso eólico) o de €55-65/MWh (emplazamientos de alto recurso). Además, habría otros costes indirectos para el sistema (cuantificados p.ej. por el Departamento de Energía de los Estados Unidos en menos de 0,6 $/MWh asumiendo un 20% de producción eólica en ese país, nivel similar al de España actualmente [1]).


Para terminar, unas líneas sobre las otras energías renovables, aún en fase de desarrollo incipiente, y lo que ello puede enseñarnos sobre por dónde puede ir el mundo:

  • Si bien es cierto que la energía solar presenta todavía costes muy superiores a los de la energía eólica o nuclear (en torno a €180/MWh para la fotovoltaica y algo más para la termosolar), no lo es menos que su coste ha experimentado una fortísima reducción en los últimos 3 años fundamentalmente debido a:

    • la reducción de los costes de los equipos (la inversión por MW en instalaciones fotovoltaicas en suelo ha pasado de € 6-8 millones en 2006-2008 a € 3 millones/MW en 2010, y es previsible que se siga reduciendo a un ritmo similar en los próximos 3-4 años;

    • el aumento de la eficiencia con la que las instalaciones transforman la energía del sol en electricidad, que ha crecido desde niveles del 6%-8% a cerca del 15% (y en laboratorio se llega al 30%-40%), lo que supone que con el mismo MW se puede generar una cantidad significativamente superior de energía –aunque sea preciso ajustar, en su caso, por el incremento de coste.

Este proceso industrial de reducción de costes ha sido favorecido por el crecimiento de la industria fotovoltaica, que ha pasado de instalar 300 MW anuales en 2000-2001 a más de 7.200 MW en 2009, con las consiguientes economías de escala, y por la fuerte competencia existente entre los fabricantes de equipos, impulsada fundamentalmente por compañías chinas.


Por cierto, que es significativo cómo en la eólica no se han producido (aún) unas mejoras comparables y el precio del MW se ha incrementado de forma notable desde 2000-2001, pese a que el crecimiento de la industria ha sido similar... ¿adivinan ustedes por qué?

Asuman Uds. que a futuro desaparece esa diferencia y se producen mejoras en el coste de los aerogeneradores y en la cantidad de energía producida por estos por unidad de recurso eólico similares a las conseguidas en el sector fotovoltaico y aplíquenlas al coste de la energía eólica antes calculado… ¿creen ustedes que tiene sentido apostar por las renovables como una fuente de energía básica a futuro?

*José Espinosa es socio director de Green Capital Advisors.

Fuente:

El Confidencial

23 de noviembre de 2010

Recetas para reducir a la mitad la demanda de energía en 2030


Parque eólico de Mranchón (Guadalajara). A. Di Lolli

Una reducción del 23% del consumo de energía para 2030, un 100% de energías renovables en la generación de electricidad para 2030, medio millón de viviendas rehabilitadas al año ó 15 millones de coches eléctricos en 2050. Estos son algunos de los pasos que habría que seguir en las próximas décadas en España para afrontar los cruciales desafíos energéticos y ambientales, y cambiar a un modelo energético sostenible, según el 'Informe Cambio Global España 2020-2050. Energía, economía y sociedad', cuyo resumen ejecutivo ha sido presentado en el
décimo Congreso Nacional del Medio Ambiente. El objetivo final que plantea este documento es reducir a la mitad las emisiones de efecto invernadero en 2030 y al 80% en 2050 (con respecto al año 1990).

Este informe que busca promover el debate ha sido impulsado por el Centro Complutense de Estudios e Información Medioambiental (CCEIM) y la Fundación Conama, y ha sido elaborado por un equipo de expertos co-dirigido por Pedro Linares, profesor de la Escuela TécnicaSuperior de Ingeniería ICAI, de la Universidad Pontificia Comillas, y Joaquín Nieto, presidente de honor de la Fundación Sustainlabour. El informe no se limita a la energía eléctrica, sino que contempla el conjunto del sistema energético. A diferencia de otros trabajos más enfocados hacia la oferta en la generación de energía, este informe da una importancia especial a la demanda, marcándose como objetivo una reducción del 23% del consumo de energía primaria para 2030.

"Hemos dedicado una atención especial a la demanda, a la gestión de la demanda y a la reducción de la demanda", ha comentado Nieto en la presentación, que ha incidido en la insostenibilidad del modelo energético actual.

El cambio de modelo es posible

Una de las principales conclusiones es que el cambio de modelo es posible; de hecho, la elaboración de la propuesta se ha modelizado utilizando el modelo TIMES-Spain, desarrollado dentro de los programas de sistemas de análisis de tecnologías energéticas de la Agencia Internacional de la Energía.

El informe analiza dos escenarios diferentes. El escenario base incluye los actuales objetivos de energías renovables marcados por la Unión Europea para 2020 (cubrir el 20% del consumo energético final con fuentes renovables y una reducción del 20% de las emisiones de CO2). Sin embargo, considera que esto no sería suficiente para alcanzar una reducción de las emisiones del 80% para el año 2050 (que impida que el calentamiento global supere los 2ºC), por ello propone un escenario deseable con medidas adicionales y mayores restricciones, en particular las referidas a las emisiones de CO2 que se reducen un 30% para 2020 y un 50% para 2030 (respecto a los niveles de 1990).

Este escenario deseable plantea que cada año hasta 2050 medio millón de viviendas sean rehabilitadas para conseguir un ahorro energético del 50% sobre el consumo de 2009 y que todas las nuevas viviendas construidas tengan una demanda energética un 80% inferior a la actual. Todo ello supondría un ahorro de la demanda energética global en el sector residencial y de servicios de un 46% en 2050 respecto a 2009.

Fuente:



El Mundo Ciencia