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11 de octubre de 2018

Alerta: parásitos en la fresa y hortalizas no mueren ni con lejía

Expertos del INS te explican cómo eliminarlos.

Una vida sana está relacionada al consumo de frutas, verduras y hortalizas en la dieta diaria. Sin embargo, infectólogos del Instituto Nacional de Salud (INS) alertaron sobre la presencia de parásitos que son muy difíciles de eliminar de estos alimentos, incluso con el uso de lejía.

Manuel Espinoza Silva, médico infectólogo del INS, informó que los parásitos que dejan sus huevos o se enquistan en frutas como la fresa o la frambuesa, así como en hortalizas como la col o la lechuga, son conocidos como Giardia lamblia. También se presentan diversos tipos de tenias o cestodos.

En declaraciones a la Agencia Andina, el especialista explicó que estas frutas y hortalizas son fácilmente infectadas por este tipo de parásitos porque se cultivan al ras del suelo y son regadas generalmente con aguas servidas que contienen materia fecal del ser humano.

Por lo general, dijo Espinoza, las personas consumen estos alimentos luego de lavarlos con agua del caño o sumergirlos en un depósito de agua con lejía, sin tener en cuenta que estos parásitos no morirán con estos procedimientos.
“Hay gente que los lava rápidamente, en una bandeja echa sus gotas de lejía, pone sus frutas o verduras durante 20 minutos y piensa que ya mató todo. Posiblemente mató bacterias, pero no mata el parásito ni huevos ni quistes, y la gente ingiere ese parásito”, alertó.

Modo correcto de lavar las fresas

La forma apropiada de lavar las fresas es quitarle las hojas y ponerlas bajo un chorro de agua; luego con una solución de agua con unas gotas de jabón liquido y una escobilla pequeña - similar al cepillo dental -  hay que frotar las fresas, una por una para asegurarse que se elimine cualquier larva que pudiera estar en la fruta.

Una vez cepilladas las fresas, deben enjuagarse prolijamente bajo un chorro de agua y luego, en un recipiente con agua, colocar varias gotas de lejía e introducir la fruta y dejarla reposar por 20 minutos. Nuevamente enjuagarlas muy bien. Solo así estarán listas para su consumo.

Este procedimiento debe seguirse con todos los vegetales de tallo corto como la lechuga, las frambuesas, el nabo y otros que muchas veces son regados con aguas servidas.

“De lo contrario, voy a comer mi fresa con leche condensada o mi jugo de fresa con leche, que es riquísimo, pero ingiriendo cientos de formas infectantes de diversos parásitos”, manifestó.

9 de enero de 2018

Drumi, la lavadora que lava la ropa sin utilizar electricidad

La lavadora sustentable Drumi funciona sin electricidad, tarda 5 minutos en lavar y solo necesita 10 litros de agua. ¡Excelente!


Es cierto que con esta lavadora solo se puede lavar 5 o 6 prendas, pero es una herramienta ideal cuando tienes poca ropa sucia. También es perfecta para llevarla de vacaciones o a un camping; es muy pequeña, liviana y no tienes que enchufarla.
Drumi simula el ciclo habitual de una lavadora eléctrica, pero usa la fuerza centrífuga que proporciona un pedal que se acciona con el pie.

Funciona de la siguiente manera: primero introduces 5 litros de agua, jabón y la ropa sucia. Tras pedalear algunos minutos, liberas el agua enjabonada y vuelves a introducir otros cinco litros de agua para aclarar y, de nuevo, pedaleas. Por último, sacas el agua y vuelves a pedalear otro minuto más, para simular el centrifugado.

Funciona de la siguiente manera: primero introduces 5 litros de agua, jabón y la ropa sucia. Tras pedalear algunos minutos, liberas el agua enjabonada y vuelves a introducir otros cinco litros de agua para aclarar y, de nuevo, pedaleas. Por último, sacas el agua y vuelves a pedalear otro minuto más, para simular el centrifugado.
 Lea el artículo completo en:
Mihumi 

6 de enero de 2014

¿Por qué se encoje la ropa con el lavado?

ropa

La ropa de lana es propensa a este fenómeno porque el pelo animal está hecho de escamas de queratina que están superpuestas como las tejas de un techo.

Cuando un suéter o jersey se calienta y se moja, las fibras se estrujan y el patrón de las escamas queda ajustado en una dirección, así que los hilos individuales de lana se tensan.

Otras telas se encojen porque, durante su producción, las fibras se estiran en los telares y esa tensión queda fija en la prenda final, hasta que se lava por primera vez.

Con el calor y el agua, las fibras se relajan y, al secarse, regresan a su longitud que tenían antes de que fueran transformadas en prendas de vestir.

Fuente:

BBC Ciencia
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