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22 de junio de 2022

Por qué muchos bebés comparten su comida incluso cuando tienen hambre

En un laboratorio de La Universidad de Washington, Estados Unidos, bebés de un año y medio miraban con ganas de comer los pequeños trozos de fruta que extraños dejaban caer frente a ellos. Aunque era la hora de la merienda, algunos pequeños devolvían las frutas a los desconocidos.

Para los investigadores de la universidad, esas pueden ser las señales iniciales de una característica positiva muy específica de los seres humanos: el altruismo, o sea, la voluntad de ayudar y ceder ante los demás.

En un estudio recientemente publicado, un equipo del Instituto del Aprendizaje y Ciencias del Cerebro de esa universidad estadounidense analizó el comportamiento de casi 100 bebés de 19 meses frente a algo que a ellos les suele gustar: pedacitos de frutas apetitosas, como fresas, bananos, arándanos y uvas.

En una primera fase del estudio, uno de los investigadores (hasta entonces desconocido para los niños) mostraba a los pequeños pedacitos de fruta que fingía soltar sin querer. Después, extendía las manos, indicando que quería los trozos de vuelta, pero sin pedirlo verbalmente.

De los bebés que participaron de esa primera fase, 58% devolvieron las frutas al investigador en lugar de comérselas.

Luego, un segundo grupo de menores participó en el mismo experimento, esta vez con un cambio importante: con este grupo, el experimento se llevó a cabo a la hora de la merienda, cuando los bebés probablemente tenían más hambre.

El resultado de esa segunda fase fue que 37% de los bebés devolvieron las frutas. La mayoría, entonces, optó por comérselas.

A pesar de eso, hay un número considerable de bebés que ejercen un comportamiento altruista hacia un extraño, afirma Rodolfo Cortés Barragán, investigador de post doctorado y principal autor del estudio.

"Generalmente, en las discusiones sobre el altruismo, uno piensa: '¿Será que le cuesta a uno mismo beneficiar a alguien?' En ese caso, ellos (los niños) su hubieran beneficiado y deseaban la comida, aun así la cedieron. Lo que demuestra que actuaron de manera altruista", explica Barragán a BBC Brasil.

El señala que, a los 19 meses, "los bebés ya tienen mucha habilidad para caminar, agacharse y recoger cosas del piso, y entienden las intenciones de su interlocutor".

"Estudiar el altruismo a esa edad nos puede ayudar a explicar las raíces (de ese comportamiento), para poder entender por qué los humanos practicamos el altruismo y cuándo comienza, y de esa manera poder promoverlo e incentivarlo a medida que los niños crecen y se convierten en adultos".

Lea el artículo completo en: BBC Mundo

8 de julio de 2018

CNN Héroes: Conoce al peruano que es semifinalista en concurso humanitario mundial

Médico se encuentra entre los 25 elegidos por “CNN Héroes” 


Ricardo Pun Chong, fundador del albergue y de la ONG Inspira, es el primer peruano en ubicarse entre los 25 semifinalistas de CNN Héroes, concurso que se realiza anualmente en el que participan miles de postulantes que llevan a cabo labores de ayuda humanitaria. 

Pun Chong, doctor especializado en Medicina Complementaria, es considerado un “héroe peruano” por fundar un hogar temporal para niños con cáncer, parálisis cerebral, síndrome de down y quemaduras. 

Las camas del albergue han sido ocupadas más de 50 mil veces y se han servido más de 250 mil raciones de comida saludable. 

El doctor Ricardo Pun Chong asegura que uno de los principales motores para comenzar con el proyecto fue ver día tras día a los familiares y niños en tratamiento, durmiendo en el piso de los hospitales limeños

En el albergue se busca que los pequeños se diviertan para que puedan sobrellevar sus tratamientos. También reciben formación en habilidades motrices y cognitivas y hábitos saludables de alimentación que les permitan enfrentar mejor las enfermedades.

La dinámica del concurso CNN Héroes consiste en evaluar miles de iniciativas a nivel mundial de proyectos y personas de más de 100 países. Se eligen 10 finalistas que son presentados en un evento donde son reconocidos y honrados por importantes personalidades del cine y televisión. Las personas que llegan al top 10, reciben un premio en efectivo para continuar con su causa.



Fuente:

La República (Perú)

14 de abril de 2014

¿Es adoptar un acto de bondad o de idiotez?

Monos capuchinos

Se han visto casos de monos capuchinos cuidando a bebés de otras especies.

¿Es adoptar una cría un acto de bondad o de idiotez? Si se lo tomara desde una perspectiva puramente evolucionista, parecería ser lo segundo.

Para los padres adoptivos existen grandes riesgos y ninguna posibilidad de pasar sus genes. Los científicos se han interesado durante mucho tiempo en la adopción porque pareciera ser un acto enteramente altruista.
Sin embargo, esto es particularmente sorprendente en animales, ya que no cuentan con las influencias culturales que nosotros tenemos. Por lo tanto, ¿podría explicarse por qué es tan común la adopción en los animales si se la observara más de cerca?

Uno de los lugares más impactantes para presenciar la adopción en el reino animal es la isla Año Nuevo, ubicada a menos de un kilómetro de la rocosa costa de California. Esta isla es la anfitriona anual de la temporada de reproducción de cientos de elefantes marinos del norte.

Desde 1976, la bióloga marina Marianne Riedman y su colega Burney Le Boeuf han estudiado la adopción entre las focas y por qué sucede.

Elefante marino

Los científicos observaron estudiaron el fenómeno de la adopción entre los elefantes marinos. 

Es una playa atestada, con mal clima, mareas altas y oleaje violento, lo que tal vez explique por qué entre un cuarto y dos tercios de los cachorros se separan cada año de sus madres al menos una vez, o a veces para siempre.

Los investigadores contaron un total de 572 cachorros huérfanos durante el transcurso de cuatro temporadas de reproducción consecutivas. Riedman se refirió a los adoptados como "crías ajenas".

Curiosamente, algunas focas eran más propensas que otras a volverse padres adoptivos. Por un lado, todos los padres adoptivos eran hembras.

Eso puede que no sea sorprendente, tal vez porque la motivación de los huérfanos en busca de cuidados es su necesidad de amamantamiento.

Sin embargo, entre las hembras, la madre sustituta más común era aquella que perdió a su propio cachorro. ¿Por qué será esto? Una razón posible es que adoptar ayudaría a las hembras a reproducirse en el futuro.

Amamantar con regularidad puede inducir la ovulación, lo cual volvería a la madre más apta para dar a luz a su propia cría en la temporada siguiente. La evidencia que respalda esta explicación no es muy firme, pero al menos la hipótesis es lógica.

En busca de un nido ajeno

Otra posibilidad es que el comportamiento y la psiquis de las madres estén preparadas para cuidar de sus cachorros inmediatamente luego del nacimiento. Entonces, al carecer de su propia cría, la motivación de brindar cuidados maternales se vuelca hacia los cachorros con los que no tienen parentesco. El biólogo George C. Williams llama a este fenómeno "función reproductiva despistada".

Otra forma común de adopción tiene lugar cuando una hembra que jamás ha dado a luz cuida de una cría con la que no tiene parentesco. Riedman especula que dichas hembras pueden obtener experiencia maternal para incrementar sus habilidades como madre. Entonces, después de todo, adoptar tal vez tenga sus beneficios.

Cigüeñas

Las cigüeñas blancas permiten que polluelos intrusos compartan su nido y su comida.

Las crías de elefante marino tampoco son las únicas en tener padres adoptivos. De hecho, esto es muy común entre las aves. Muchos polluelos abandonan intencionalmente el nido en que nacieron en busca de adopción temporal o completa.

Este "cambio de nido" fue visto en aves marinas como la gaviota y el charrán o golondrina de mar, así como en las cigüeñas, las aves de rapiña y ciertas especies de garzas.

Tomemos por ejemplo a la cigüeña blanca. En una temporada de reproducción, los biólogos de la Universidad de Córdoba, España, observaron el cambio de nidos en un 40% de las camadas, a lo largo de tres colonias distintas de cigüeñas blancas.

El hecho de que los polluelos busquen nuevos aposentos tiene sentido, ya que se beneficiarían de períodos más prolongados de cuidados parentales.

Si se mudaran a nidos con menos polluelos o polluelos más jóvenes que en su antiguo hogar, entonces podrían recibir más alimento al ganarle fácilmente la competencia a sus hermanos adoptivos pequeños.

Entonces, ¿por qué permitirían los padres adoptivos al intruso en sus nidos, especialmente en detrimento de sus propias crías? Podría ser que la evolución simplemente no les ha otorgado a los padres la capacidad de distinguir entre sus polluelos y los extraños.

Lea el artículo completo en:

BBC Ciencia

11 de marzo de 2014

Modelo matemático sobre el altruismo


La razón por la que los humanos y otros organismos cooperan es un misterio, aunque gracias a esto se van creando sociedades más justas o se lucha por un bien común. Pero lo increíble es que se haga a costa del individuo que algunas veces no gana nada o incluso es penalizado por ello. Quizás el dicho de “ninguna buena acción se queda sin castigo” sea aplicable en algunos de estos casos.

Esta cuestión ha intrigado a los expertos durante siglos, especialmente desde que se sabe que la base de la evolución es la supervivencia de los mejor adaptados (o más bien el éxito reproductor). Bajo este punto de vista sería el egoísmo y no el altruismo el que se propagaría por la población.

Ahora, en un artículo publicado en Nature por tres físicos teóricos portugueses se propone un modelo matemático que explica, o se trata de explicar, esta paradoja a través de la diversidad social (una característica ubicua de las modernas redes sociales) y que cuando se tiene en cuenta ésta el número de los que cooperan aumenta en relación directa a la diversidad del sistema. Más aún, de acuerdo a este modelo, la cooperación se extiende más rápido cuando el acto de cooperación es considerado más importante que el monto dado, consiguiéndose sociedades con una distribución de la riqueza más justa.

Este modelo de evolución social es particularmente interesante porque no sólo revela la lógica detrás de un gran número de cooperadores, que sabemos que existen en toda sociedad humana, sino que además nos da pistas de los principios que les empujan hacia ese comportamiento.

La teoría de juegos evolutiva es una modalidad matemática que estudia y trata de predecir la evolución de las interacciones sociales. En ella se estudia el conflicto y la decisión como si fuera un juego.

Un ejemplo de este tipo de juegos son los juegos de beneficio público (public good games o PGG), que frecuentemente se usan para el estudio de la cooperación. En ellos se mide el comportamiento social hacia el bien común del cual todos nos podemos beneficiar, como la educación y sanidad públicas, independientemente de con cuánto se haya contribuido a su creación.

Como el beneficio del individuo es independiente de su contribución la estrategia más racional es ser egoísta (tanto en la vida real como en el juego) y elegir no contribuir, cosa que no pasa en la vida real. Esto es un buen ejemplo de lo difícil que ha sido entender y crear un modelo teórico capaz de explicar la emergencia y prevalencia de la cooperación, no sólo entre humanos, sino entre individuos de otras especies.

Para poder resolver esta paradoja los físicos Jorge M. Pacheco y Marta D. Santos, de la Universidad de Lisboa, junto a Francisco C. Santos, de la Universidad Libre de Bruselas, introdujeron por primera vez en el PGG una nueva variante: la diversidad social. En los modelos anteriores se consideraba a todos los individuos equivalentes.

Aclaremos que aquí la diversidad social se refiere a las características típicas de la mayoría de las redes sociales: la existencia de individuos con diferentes números y tipos de contactos sociales, con algunos altamente relacionados y muchos pobremente relacionados.

Como los PGG están representados con una formulación matemática, la diversidad es introducida como unan variable en las ecuaciones. Estos investigadores usaron una nueva formulación para calcular el porcentaje de colaboradores dentro de una comunidad en función de la diversidad de la población. Encontraron que en poblaciones con alta diversidad la colaboración crece según aumenta ésta.

La forma en la que un PGG funciona se basa en que cada individuo paga una cantidad para jugar y luego el bote común se divide entre todos que, a veces, de algún modo debe de haber aumentado según las reglas del juego. También se suele permitir en otras ocasiones el pago de castigos hacia individuos no cooperativos. Si aparece el comportamiento egoísta entonces algunos individuos no cooperativos en principio no pagarán (no cooperarán) y, sin embargo, serán beneficiados en el reparto.

La razón por la que la diversidad aumenta la cooperación tiene que ver con que unos pocos individuos con muchos contactos y que juegan más (cooperadores) tienen además altas ganancias y esto lleva a los demás a imitar su comportamiento (aunque el comportamiento per se no parece mejorar directamente su propio beneficio) dándose al final un aumento exponencial de la cooperación. Esto es similar a cuando en la vida real los individuos más populares son emulados y pasan a ser modelos a seguir.

Igualmente, el modelo predice que cuando aparecen los no cooperadores, y esto lleva una mayor cantidad de estos individuos, el beneficio final disminuye, hay menos éxito y se llega a la extinción de los mismos, salvo por unos pocos parásitos ocasionales.

La cooperación se acelera cuando todos los individuos contribuyen al juego con la misma contribución, independientemente del número de jugadores. Esto correspondería, en la vida real, a decir que si el acto de contribuir al bien común es visto como más importante que el monto con el que se contribuye, el porcentaje de colaboradores dentro de una comunidad aumenta más rápido.

El modelo se podría aplicar, bajo una perspectiva económica, para predecir el comportamiento de las sociedades reales, sugiriendo que en las comunidades con alta diversidad, en las que el acto de cooperación importa, la distribución de la riqueza será mucho más justa.

Aunque este modelo es muy simple proporciona una nueva perspectiva de cómo estudiar este tipo de sistemas, e incluso de cómo crear sociedades más justas en las que se haga un buen reparto de la riqueza o se conserve el medio ambiente, rebajando con ello el nivel de conflictos y de destrucción.

Fuentes y referencias:


Fuente:

Neo Teo

25 de febrero de 2014

UNICEF: Aléjate de tu smartphone para darle agua a niños que la necesitan


unicef-water

En el mundo hay 768 millones de personas que no tienen acceso a agua potable. De hecho, 1400 niños mueren cada día por que la única fuente de agua a la que pueden acceder está contaminada.

UNICEF quiere acabar con esto, y junto con Aqua For Life de Giorgio Armani, produjeron una aplicación web para móviles que solo nos pide hacer lo siguiente: alejarnos por 10 minutos de nuestros smartphones para llevarle agua a estos niños.

¿Cómo hacerlo? Es muy sencillo. Solo es necesario acceder desde nuestros teléfonos a este link:

tap.unicefusa.org/ 

La aplicación comenzará a contar el tiempo que no usemos el celular apenas lo pongamos en una superficie plana.

Cada 10 minutos, la ONG y el sponsor de la campaña le dará agua a un niño necesitado durante todo un día.

Lo bueno es que al correr desde un navegador, nos podemos unir a la causa desde cualquier sistema operativo móvil.

Durante el tiempo que no usemos el smartphoneUNICEF nos brindará datos de cuántos litros de agua han sido entregados, y además, sobre cuánta gente cerca nuestro se encuentra ayudando por medio de la aplicación.

UNICEF-Tap-Project-2

No se puede cambiar el mundo con un like

El concepto es alucinante porque va en contra de todo ese “activismo del like” tan criticado en nuestros tiempos. Sí, aquel donde uno siente que puede generar un cambio con solo con darle un “me gusta” a una publicación, o por unirse a un hashtag en Twitter.

UNICEF propone algo mucho más creativo con esta campaña, donde más que dar likes, nos liberamos un rato de la tecnología para ayudar de verdad.

Entonces, ¿quieren hacer algo por los niños del mundo que no tienen agua? Es muy fácil. Entren al link y pongan sus teléfonos a un lado.

FUENTE: UNICEF

20 de marzo de 2013

El equivalente sociobiológico de la ecuación de Einstein o el origen de la bondad humana

Una de las ecuaciones más famosas y fundamentales de la física es indudablemente E = mc2. El equivalente sociobiológico de dicha ecuación sería rb > c, o la idea de la selección de parentesco planteada por primera vez por el biólogo inglés J. B. S. Haldane en 1955 (la teoría completa la establecería William D. Hamilton en 1964).

La ecuación se traduce como sigue: un alelo que prescribe altruismo aumentará de frecuencia en una población si el beneficio (b) para el receptor del altruismo, multiplicado por r, el grado de parentesco con el altruista, es mayor que el coste para el altruista ©.

Abunda en ello Edward O. Wilson en su libro La conquista social de la Tierra:
El parámetro r, tal como lo expresaron originalmente Haldane y Hamilton, es la fracción de la genealogía común. Por ejemplo, el altruismo evolucionará si el beneficio para un hermano o hermana es 2 veces el coste para el altruista (r = ½) o 8 veces para un primo hermano (r = 1/8). Para exponer esta idea con un ejemplo sencillo, uno promoverá el gen altruista que posee si altruistamente no tiene hijos, pero si su hermana más que duplica el número de hijos que ella tiene como resultado del altruismo del hermano hacia ella.
O dicho de otro modo: el altruismo es una suerte de egoísmo camuflado, la mayor parte de las veces (en ese sentido, definir qué es un comportamiento altruista o egoísta resulta imposible porque no conocemos qué subyace en dicho comportamiento… ni siquiera el autor del mismo: por ejemplo, pudiéramos ser altruistas con los desconocidos para labrarnos una buena reputación).

O como lo expresó más jocosamente Haldane, él “daría su vida por dos hermanos o por ocho primos”. Pero dejando a un lado el chascarrillo, el propio Haldane es quien mejor puede explicarnos qué es la selección natural por parentesco:
Supongamos que el lector porta un gen raro que afecta a su comportamiento de manera que se lanza a un río crecido y salva a un niño, pero hay una probabilidad entre diez de que se ahogue, mientras que yo no poseo dicho gen y me quedo en la orilla mirando cómo el niño se ahoga. Si el niño es el hijo del lector, o su hermano o hermana, hay una probabilidad del 50 por ciento de que el niño también tenga el gen, de manera que se salvarán cinco de tales genes en los niños por cada uno que se pierda en un adulto. Si el lector salva a un nieto o sobrino, la ventaja es solo de dos y medio a uno. Si solo salva a un primo hermano, el efecto es muy reducido. Si intenta salvar a un primo segundo, la población tiene más probabilidades de perder este valioso gen que de ganarlo. Pero en las dos ocasiones en las que he sacado del agua a gente que posiblemente se hubiera ahogado (a un riesgo infinitesimal para mí) no tuve tiempo de hacer tales cálculos. Los hombres del Paleolítico no los hacían. Es claro que los genes producen conductas de este tipo solo tendrían posibilidad de extenderse en poblaciones relativamente pequeñas en las que la mayoría de los niños fueran parientes bastante próximos del hombre que arriesgó su vida. No es fácil ver de qué manera, excepto en poblaciones pequeñas, que dichos genes pudieran haberse establecido. Desde luego, las condiciones son incluso mejores en una comunidad como una colmena o un hormiguero, cuyos miembros son todos literalmente hermanos y hermanas.
Más información | No somos ni buenos ni malos: somos las dos cosas

Fuente:

Xakata Ciencia

1 de febrero de 2013

Ser un superhéroe virtual nos hace mejores personas en la vida real

 

Tener super poderes virtuales puede motivar a las personas a hacer el bien en la vida real. Ésta fue la conclusión a la que llegaron especialistas de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos.

La finalidad del estudio publicado en la revista PLOS ONE, que contó con la participación de 30 mujeres y 30 hombres, fue averiguar si se puede usar tecnología de realidad virtual para inducir a las personas a ayudar al prójimo.

"Pensé que si permitíamos que un individuo personifique una habilidad mejorada, como la de un superhéroe, podría a sentirse y actuar más como superhéroe y el efecto duraría incluso después de salir de la realidad virtual", le explicó a BBC Mundo Robin Rosenberg, jefa del estudio.
Durante la investigación, la mitad de los participantes estuvieron en un helicóptero virtual, mientras que a la otra se le otorgó el super poder de volar.

A la mitad de cada grupo se le pidió que actuara de forma heroica y salvara a un niño diabético, ya sea en el helicóptero o con los super poderes, y a los otros se les dijo que sencillamente sobrevolaran la ciudad virtual.

Superhéroe en realidad virtual, servicial en la real 

Superman

Los participantes con super poderes en la realidad virtual fueron más propensos a ayudar en la vida real.

La idea detrás de esta prueba era averiguar si importaba o no realizar una acción heroica para sentirse superhéroe.

"Descubrimos que no importa. El sólo hecho de tener la habilidad de volar llevó a la gente a ayudar más fuera de la realidad virtual", señaló la especialista, quien los puso a prueba.

Poco después de despedirse de sus avatares de superhéroes –y sin saberlo- se encontraron en situaciones en las que podían ayudar sin que se lo pidieran, como recoger el bolígrafo a alguien que se la había caído.

Aquellos que venían de sentirse superhéroes se mostraron más propensos a hacer el bien.

"Nunca les dijimos que serían superhéroes, sólo les dimos el poder de volar. No mencionamos las palabras 'super' o 'héroe'".

No obstante, Rosenberg agregó que al otorgarles superpoderes y pedirles que realizaran una acción con ellos, los hacía sentir como superhéroes sin necesidad de mencionar la palabra.

No es lo mismo en helicóptero

Una reacción muy distinta de quienes volaron en helicóptero. Si bien la mitad de ese grupo pudo hacer el bien ayudando al niño diabético virtual, en la vida real no se mostraron tan propensos a ayudar.

La investigadora comentó que durante el experimento le sorprendió "que la posibilidad de ayudar a un niño desde un helicóptero virtual no llevara al grupo a que tuvieran un comportamiento significativamente más servicial".

Según Rosenberg, éste es el primer estudio que busca averiguar los efectos de los videojuegos cuando se usan para hacer el bien. Y la conclusión es positiva: Ddescubrimos que hay algo (que los hace más propensos a ayudar)", dijo.

Sin embargo, los especialistas aseguran que es un campo en el que hay que indagar mucho más para determinar el impacto de los videojuegos para el mejoramiento de conductas sociales en el mundo real.

Fuente:

BBC Ciencia

29 de enero de 2013

Los delfines altruistas

Estudio publicado en la revista 'Marine Mammal Science'


Una pareja de delfines surca las olas. | NOAA

Una pareja de delfines surca las olas. | NOAA
Existe en el imaginario colectivo la idea de que la naturaleza es cruel, que impone la ley del más fuerte. Pero cada vez son más quienes descubren comportamientos prosociales en animales, tales como el altruismo, la cooperación o el auxilio.

Científicos coreanos presenciaron en la costa de Ulsa, en Corea del Sur, varios delfines ayudando a uno de sus compañeros agonizantes. En un estudio de observación en las costas coreanas, publicado en la revista Marine Mammal Science, el grupo de investigadores del Instituto de Investigación Cetácea de Ulsa encontró un grupo de 10 delfines que nadaba muy despacio.

Uno de ellos chapoteaba y se contorneaba, incapaz de mantenerse a flote. Los científicos observaron que tenía las aletas dorsales dañadas y el abdomen herido. Cinco de los delfines que le acompañaban se acercaron a ayudarle. Unieron sus cuerpos horizontalmente para formar una balsa que mantuviera a su compañero en la superficie. Uno de ellos, incluso, dio la vuelta a su cuerpo para poder mantener la cabeza del delfín herido en la superficie.
Madres y crías 
El esfuerzo fue en vano. Unos minutos después el delfín herido murió. Sin embargo, los demás delfines intentaron reavivarle. Lo tocaron, frotaron, nadaron bajo él e incluso crearon burbujas junto a su cuerpo. A pesar del rigor mortis, y de haber perdido la respiración, mantuvieron este comportamiento durante un buen rato, según los científicos.

Este tipo de actitud altruista ha sido vista en más de una ocasión en cetáceos. Pero la mayoría de las veces entre una madre y su cría. Se ha observado a delfines cargar a sus crías en la espalda para mantenerlas en la superfice, y en algunas ocasiones incluso estimularlas con mordiscos para mantenerlas con vida.

Fuente:

El Mundo Ciencia

28 de enero de 2013

Las raíces evolutivas del 'buen samaritano'



El policía que salvó a una mujer de ser arrollada por el metro. | EFE.

El policía que salvó a una mujer de ser arrollada por el metro. | EFE.

El pasado martes por la noche, cuando un hombre saltó a las vías del metro de Madrid sin pensarlo dos veces para rescatar a una mujer que había caído accidentalmente, los modelos mentales que ven al hombre como una especie con tendencia a la maldad y el egoísmo se pusieron en entredicho una vez más.

Desde que éramos bien pequeños, en la 2 de TVE han predominado los documentales de animales en los que se trasladaba una imagen de la naturaleza cruel, donde impera la ley del más fuerte y todos compiten contra todos. Manadas que se ven forzadas a abandonar a crías heridas, violencia entre especies, batallas incesantes por obtener el poder y un largo etcétera, forman parte del imaginario colectivo sobre las motivaciones e instintos que imperan en el Reino Animal. Afortunadamente, cada vez son más los científicos que se ven atraídos por el otro lado de la moneda, es decir, por comportamientos prosociales como son el altruismo, la cooperación o el auxilio.

Cada vez que una persona pone en peligro su supervivencia para salvar a otra con quien no comparte parentesco ni gen alguno, está desafiando una de las leyes con más vigencia en el mundo de la ciencia: la Teoría de la Evolución de Charles Darwin y la Selección por Parentesco, elaborada por William Hamilton y Maynard Smith. De manera resumida, éstas vienen a decir que los seres vivos sólo somos altruistas con otros si compartimos genes con ellos o si esto incrementa nuestra capacidad de adaptación. Pero estas teorías tienen algunos matices importantes que aún no hemos sido capaces de aclarar de manera satisfactoria.

Cada vez poseemos más pruebas de que el impulso que nos hace correr riesgos por desconocidos e incluso miembros de otras especies es algo relativamente frecuente en los seres humanos, pero también en otros animales.

Hace unos años, un niño cayó al foso de los gorilas en un zoo de Chicago. Antes de que los machos se abalanzaran sobre él con dudosas intenciones, una hembra corrió a toda prisa y agarrando al niño con sus brazos, consiguió ponerle a salvo. Después le llevó hasta el lugar desde donde los cuidadores tenían acceso a la instalación, pudiendo así salvar al pequeño.


Lea el artículo completo en:

El Mundo Ciencia

30 de septiembre de 2012

El primer impulso humano es la cooperación



Cuando la gente tiene que tomar una decisión al instante, su primer impulso es hacia la cooperación.

¿Son los seres humanos intrínsecamente generosos o egoístas? Un estudio reciente ha encontrado que cuando la gente tiene que tomar una decisión inmediata, su primer impulso es la cooperación, lo que indica que la generosidad es innata. Sólo cuando tienen más tiempo para considerar su elección se comportan de manera más egoísta. La investigación está publicada en la revista Nature
(David G. Rand, Joshua D. Greene y Martin A. Nowak, Spontaneous giving and calculated greed).

En el estudio, los investigadores realizaron varias pruebas en las que cada participante de un pequeño grupo recibieron dinero y luego tuvieron que decidir cuánto invertir en un fondo grupal compartido. Cuanto más tiempo tenía la gente que elegir la cantidad a donar, menos se daba. Incluso los sujetos que debían tomar una decisión dentro de los 10 segundos siguientes dieron más que otros que debían esperar los mismos 10 segundos antes de decidir.


Debido a que las decisiones rápidas se basan en la intuición, los investigadores concluyeron que la generosidad es una respuesta humana intuitiva. Pero cuando tenemos más tiempo, podemos razonar con más método y tomar una decisión más egoísta.


El que esta cooperación intuitiva sea genéticamente cableada o una construcción cultural, no quita que la próxima vez que lleve a cabo un evento para recaudar fondos tenga a mano un buen cronómetro.

Fuente:

24 de septiembre de 2012

¿Piensas rápido o piensas lento?: Si piensas deprisa eres más cooperativo

filosofia¿Tiendes a actuar sin pensar demasiado o bien reflexionas con calma tus opciones antes de elegir? Según explica un estudio que se publica en Nature, las personas que emplean más tiempo decidirse suelen escoger alternativas más egoístas, mientras que los actos impulsivos tienden a ser cooperativos.

Los participantes en el experimento, que se realizó a través de una plataforma on line, recibían 40 céntimos y tenían que decidir cuánto aportar en una especie de fondo común. Al final del ejercicio, se doblaría la cantidad del bote y esta se repartiría entre los cuatro `donantes´. De esta forma, si todos contribuyesen con sus 40 céntimos, al final cada jugador tendría 80 céntimos. Este es el primer pensamiento. Pero, si se hacen cuentas, se encuentran alternativas más lucrativas. Por ejemplo, si un jugador no donase nada, pero los otros tres lo donasen todo, al final del experimento cada jugador recibiría 60 céntimos, que unidos a los 40 del principio, haría un total de un dólar para el participante que decidió no aportar nada.

¿Cuáles fueron las decisiones de la gente? Después de repetir la prueba con varios grupos, los investigadores, de las Universidades de Harvard y Yale (EEUU), descubrieron que las personas que elegían más rápido donaban una media de 27 céntimos, mientras que los más reflexivos donaban solo 21 céntimos de media. En otro experimento en el que la mitad de los participantes tenían mucho tiempo para pensar, mientras que el resto disponía tan solo de diez minutos para elegir, los resultados revelaron que estos últimos tomaban las decisiones más cooperativas.

Los científicos concluyen que las personas cooperan más cuando piensan deprisa, es decir, cuando toman la decisión más intuitiva. "Si se paran a reflexionar, se dan cuenta de que existen otras situaciones más egoístas de las que sacar beneficio", explica David Rand, uno de los autores. "Sin embargo, el primer impulso que surge automáticamente es más cooperativo".

Y además…
 Fuente:

3 de septiembre de 2012

Experimento con títeres revela que nacimos para ser justos


¿Cuán distintos somos de nuestros primos primates?

Chimpancé

Muchos científicos pensaban que los chimpancés comparten basándose en el mérito. Pero un estudio publicado en la revista Science en 2007 muestra que los chimpancés aceptan cualquier premio, sin importar si es justo o no.

Mientras que los niños parecen dispuestos a compartir con nuevos amigos, los otros primates parecen limitar su altruismo a la familia y amigos.

No obstante, un reciente estudio publicado en PNAS reveló que los capuchinos y los callithrix están entre los primates más generosos, a menudo ofreciéndole comida incluso a miembros de otros grupos.

Lo que sí parece diferenciar a los humanos de los primates es la capacidad de ser rencorosos. Un estudio publicado en PNAS en 2007 encontró que los chimpancés, a diferencia de los humanos, no se vengan de quienes los han herido.

Titere en experimento

Títeres y niños de tres años juegan, mientras los investigadores los observan.

Parece un juego de una feria de diversiones: una niña y un títere están jugando a pescar unos cubos miniatura llenos de moneditas. No obstante, se trata de un experimento psicológico.

Su meta es medir un concepto humano muy complejo: la justicia.

El juego es así: el títere (con la ayuda de un titiritero adulto) y el participante de tres años de edad acumulan los pequeños cubos. Luego, el equipo niña/títere recibe premios, uno por cada moneda que recolectaron.

Es entonces cuando el niño debe decidir cómo compartir su premio con su socio, el títere.

Este simple juego reveló que, a la edad de tres años, los niños escogen premiar a sus pares de acuerdo al mérito.

Los niños le dieron a los títeres más premios si se habían "esforzado más" en recolectar monedas.

Los resultados asombraron a Patricia Kanngiesser de la Universidad de Bristol, Inglaterra, la directora del estudio, que fue publicado la semana pasada en la revista PLoS One.

"Nos sorprendió encontrar esta conducta tan sofisticada presente en chicos de tres años de edad. Estudios previos indicaban que los niños no empiezan realmente a compartir según el mérito hasta que tienen seis años o más", dijo Kanngiesser.

Usar títeres hizo posible que los investigadores pudieran llevar a cabo un experimento controlado pero en el que en todo caso se revelara precisamente cómo los niños se comportarían con sus coetáneos en la vida real.

Justicia innata

Si niños pequeños con muy poca experiencia social entregaron más premios a un compañero que los merecía, ¿significa que los humanos están hechos para ser justos con los demás?

Establecer si el concepto de justicia es aprendido o innato es "la cuestión más difícil de todas", para el coautor de este estudio, el profesor Felix Warneken de la Universidad de Harvard, EE.UU., quien ha estado estudiando la conducta cooperativa en niños y chimpancés durante casi una década.

"Lo único que podemos hacer es descartar posibilidades con nuestros experimentos", explica. "Podemos descartar que requiere de educación formal o un razonamiento sofisticado sobre incentivos".

"(La justicia) es algo que emerge en las más tempranas actividades de los niños con sus pares", señala su colega, Kanngiesser, y asegura que "hay una predisposición natural en los humanos" a tratar a los otros justamente.

"Parece ser intuitivo", dice la experta. "Hay gente que ha observado que incluso a los 18 meses de edad, los niños tienen expectativas respecto a cómo se deben compartir las cosas de una manera justa".

Y hay razones lógicas y humanas para que exista una tendencia hacia la equidad, dado que es indispensable para mantener relaciones estables, señala la especialista en conducta social en primates Susanne Shultz, de la Universidad de Manchester, Inglaterra.

Este estudio y otros similares, señala, demuestran que "la cooperación y justicia son aspectos fundamentales de la conducta humana. Pero éste además replantea a la inteligencia social en términos de cooperación más que de decepción".

La decepción

El engaño ha jugado un papel muy importante en los estudios científicos sobre justicia.

Mientras que este experimento le pedía a los niños que compartieran sus premios con un compañero tras completar una tarea juntos, muchos estudios se enfocan en si los humanos y otros primates engañan o castigan a quienes les ha tratado injustamente.

Un ejemplo clásico es el juego del ultimátum.

Un participante tiene que hacer una oferta para compartir algo de valor -como dinero- con el otro.

Su compañero tiene la oportunidad de aceptarla o rechazarla. Es entonces cuando llega el castigo.

Si la oferta es rechazada porque parece injusta, nadie recibe nada.

"Este nuevo estudio es un cambio bienvenido pues no examina a la inteligencia social desde una perspectiva puramente maquiavélica", opina Shultz.

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BBC Ciencia

1 de agosto de 2012

¿Las personas altruistas tienen "más jale"?




rubiaPor regla general, las personas altruistas resultan más atractivas y deseables, según han demostrado Tim Philips y sus colegas de la Universidad de Nottingham. “El aumento del tamaño del cerebro humano incrementó el esfuerzo que suponía criar a los hijos –que tardaban más en hacerse adultos- de manera que nuestros ancestros buscaban parejas poco egoístas, capaces de ser buenos padres a largo plazo”, explica Philips, que publicó sus conclusiones en la revista British Journal of Psychology.


Curiosamente, lo que no funciona en las relaciones de pareja es ser excesivamente materialista. Un reciente estudio de la Universidad Brigham Young revelaba que los matrimonios para los que el dinero es poco importante son de un 10 a un 15 por ciento más estables que los que sobrevaloran el dinero y las posesiones.

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Muy Interesante

5 de marzo de 2012

Seres humanos: ¿Nacemos para "competir" o para "compartir"?

El pasado 5 de noviembre fui invitado a realizar una ponencia para la organización TEDx Zaragoza 2012, sobre la relación entre el comportamiento animal y la felicidad. Aunque muchos no vean la conexión a primera vista, lo cierto es que las conclusiones que extraemos sobre las motivaciones que mueven a las personas y animales en el día a día, acaban influyendo en cómo interactuamos unos con otros.

Científicos y filósofos han malinterpretado durante siglos la verdadera naturaleza de los animales humanos y no humanos, trasladando una imagen egoísta y violenta de nosotros que se puede resumir en los términos «ley de la selva» o «ley del más fuerte». Desde esta posición, es difícil generar y mantener relaciones satisfactorias con otros primates; condición esta, según los expertos en psicología positiva, que influye directamente en la felicidad de las personas. Si pensamos que el hombre es malo por naturaleza, cada vez que alguien se acerque a nosotros, siempre dudaremos de si están tratando de aprovecharse o lo hacen desinteresadamente.

De hecho, los principios económicos del sistema en el que vivimos, parten de esta asunción negativa del hombre, según la cual, todos buscamos siempre maximizar nuestros beneficios, incluso si es a costa de los demás. Ahora sabemos gracias a los experimentos con primates que no es así. Existen poderosas fuerzas dentro de cada uno de nosotros que nos impulsan a la cooperación y el altruismo. No se trata de negar la existencia del egoísmo y la competición, sólo de lanzar el mensaje de que hemos centrado la atención en comportamientos negativos por demasiado tiempo y estos son solo una pequeña parte de la historia. Y esta http://www.blogger.com/img/blank.gifes, sin duda, an idea worth spreading, es decir, una idea que merece la pena difundir.





Tomado de:

Somos Primates

22 de febrero de 2012

Ciencia revierte supuesto de que seres humanos son naturalmente competitivos

¿La humanidad es una comunidad de seres agresivos y brutalmente competitivos? No, responde cada vez más la investigación biológica, destacando la tendencia natural de los humanos y los animales superiores a la cooperación y la asistencia mutua.

"Los seres humanos tienen una gran cantidad de tendencias pro-sociales", dijo Frans de Waal, biólogo de la estadounidense Universidad de Emory, en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), que finalizó el lunes en Vancouver, oeste de Canadá.

Una nueva investigación sobre los animales superiores, que abarca desde primates y elefantes hasta ratones, muestra que comportamientos como la cooperación tienen una base biológica, dijo De Waal, autor de "The Age of Empathy: Nature's Lessons for a Kinder Society" (La Era de la Empatía: Lecciones de la naturaleza para una sociedad más amable).

Hasta hace sólo 12 años, la opinión generalizada entre los científicos era que los humanos eran esencialmente "desagradables", pero con el tiempo desarrollaron una capa, aunque fina, de moralidad, dijo Waal dijo a los científicos y periodistas de 50 países reunidos en el foro, uno de los más importantes a nivel mundial.

Pero los niños humanos, y la mayoría de los animales superiores, tienen una "moralidad" en un sentido científico, porque necesitan cooperar unos con otros para reproducirse y transmitir sus genes, dijo.

Las investigaciones han refutado la visión dominante desde el siglo XIX, típica de la argumentación del biólogo Thomas Henry Huxley, de que la moralidad no está en la naturaleza sino que es algo creado por los seres humanos, dijo De Waal.

Y las afirmaciones comunes de que esta dura visión fue promovida por Charles Darwin, el llamado padre de la evolución, también están equivocadas, dijo.

"Darwin fue mucho más inteligente que la mayoría de sus seguidores", dijo De Waal, citando "El Origen del Hombre", la obra del científico británico que señala que los animales que desarrollan "instintos sociales bien marcados, inevitablemente adquirirán un sentido moral o conciencia".

De Waal mostró videos de laboratorio que revelan la angustia de un mono al que se le negó una recompensa que recibió otro mono, y de una rata dejando de comer chocolate con el fin de ayudar a otra rata a escapar de una trampa.

Esta investigación muestra que los animales naturalmente tienen tendencias pro-sociales de "reciprocidad, equidad, empatía y consuelo", dijo De Waal, un biólogo holandés en la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia (sureste de Estados Unidos).

"La moralidad humana es impensable sin la empatía", señaló.

Preguntado sobre si la aceptación generalizada de la empatía como algo natural cambiará la intensa competencia en la que se basan el sistema económico y político capitalista, de Waal bromeó: "Yo sólo soy un observador de los monos".

Pero dijo a los periodistas que la investigación también señala que los animales solo muestran empatía a los animales con los que están familiarizados en su "grupo", e indicó que la comptencia es una tendencia natural de los hombres en un mundo globalizado.

La "moralidad" se desarrolló entre los humanos de pequeñas comunidades, dijo, y agregó: "Es un desafío ... es experimental para la especie humana aplicar al mundo entero un sistema destinado a grupos" pequeños.

Fuente:

Informe21
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