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27 de enero de 2020

El consumo de sopas instantáneas puede originar accidentes cerebrovasculares

Las autoridades de salud apuntan a desmotivar el alto consumo de este alimento porque puede provocar accidentes cerebrovasculares, hipertensión arterial y enfermedades renales.


El Ministerio de Salud de Perú sugirió a la población a reducir el consumo de sopas instantáneas, muy populares en el país, bajo el argumento de que pueden originar accidentes cerebrovasculares por su alto contenido de sal (sodio).

"El excesivo consumo de las sopas instantáneas en invierno, las cuales tienen alto contenido de sodio (sal) en su composición, puede generar serios daños a la salud", dijo Antonio Castillo, un responsable de nutrición del ministerio.

Las autoridades de salud apuntan a desmotivar el alto consumo de este alimento en Perú, alertando a la población de que puede contribuir a provocar accidentes cerebrovasculares, hipertensión arterial y enfermedades renales.

Además, destacó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda consumir como máximo cinco gramos de sal al día.

Con información de: El Comercio (Perú)


24 de octubre de 2018

El 90 % de la sal de mesa está contaminada con microplásticos

Un estudio revela cómo la contaminación de los plásticos en el agua acaba repercutiendo en la sal de mesa. 

El estudio indica que con el consumo de 10 gramos de sal al día, un adulto podría ingerir aproximadamente 2.000 microplásticos cada año. 


Una investigación realizada por el científico surcoreano Kim Seung-Kyu y especialistas de Greenpeace East Asia ha concluido que el 90 % de la sal que se vende a nivel global contiene microplásticos, es decir, fragmentos de plástico de menos de cinco milímetros de longitud.

Según informa en un comunicado, el equipo analizó 39 muestras de diferentes marcas de sal, procedente de 21 países en 6 continentes, descubriendo que solo 3 ejemplares no contenían partículas microplásticas. Además, se encontró que la sal marina es la más contaminada con esa sustancia. Ese tipo del producto es seguido por la sal de lago y la sal de roca. También se halló que la mayor cantidad de microplásticos se encuentra en la sal originaria de Asia.  

"Estudios recientes han encontrado plásticos en mariscos, vida silvestre, agua del grifo y ahora en la sal. Queda claro que no se puede escapar de esta crisis de los plásticos, especialmente a medida que continúa filtrándose en nuestras vías fluviales y océanos", comentó Mikyoung Kim, de Greenpeace East Asia.

El estudio advierte que con un consumo de 10 gramos de sal al día, un adulto podría ingerir aproximadamente 2.000 microplásticos cada año tan solo con este producto.

Fuente: RT Actualidad


8 de agosto de 2018

Venta de chizitos, snacks y otros alimentos procesados serán prohibidos en colegios

Se evitará la comercialización de aquellos alimentos con alto contenido de grasas, sodio y sal tras la publicación - prevista para este año - de nueva directiva sanitaria que alista el Minsa. 

El Ejecutivo, a través del Ministerio de Salud, se prepara para publicar los lineamientos de educación saludable que contendrán las especificaciones respecto a los alimentos que se deberán vender en los quioscos y comedores escolares a nivel nacional, en cumplimiento con la Ley de Alimentación Saludable.

Así lo adelantó a Gestion.pe la nutricionista y responsable de este documento del Minsa, Lily Sandoval Cervantes .


"Con el Ministerio de Educación (Minedu) se está terminando de elaborar los lineamientos de educación saludable en instituciones educativas de educación básica , por lo que falta poco para aprobarse y publicarse. Este documento contendrá las recomendaciones para los quioscos y comedores escolares sobre los alimentos que deberán venderse en estos negocios", refirió la especialista. 

En esa línea, detalló que a partir de estos nuevos lineamientos se actualizará el directorio de los "quioscos saludables", iniciativa del Ejecutivo que empezó a gestarse desde el 2015. 

Entre las novedades de esta directiva sanitaria es que se va a contemplar la implementación de los octógonos en los alimentos procesados. Es decir, esta directiva prohibirá que en los quioscos y comedores escolares a nivel nacional se comercialicen alimentos con octógonos: aquellos que sobrepasen los estándares de alto en grasa, grasa saturada, sodio y azúcar

"Los alimentos que superen los nutrientes críticos expuestos en la Ley de Alimentación Saludable, no se van a poder expender en los quioscos ni en los comedores escolares a nivel nacional", advirtió.

Ante ello, precisó que los lineamientos tendrán especificaciones para las acciones de fiscalización así como las sanciones que se impondrán a los negocios que  incumplan con estas medidas. 

Sandoval Cervantes, aclaró que tras la publicación de esta directiva - que será este año - se le otorgará un tiempo prudencial a los quioscos y comedores de los colegios públicos para que puedan adecuarse al nuevo estándar y exigencias como parte de Ley de Alimentación Saludable. 

Fuente:

17 de abril de 2017

Tratan el agua de mar para consumo de los limeños

Premian a empresa de electricidad que convierte el agua de mar en agua potable y la dona a tres mil vecinos de Chilca. No es el primer proyecto de desalinización en el país pero es, hasta el momento, el de mayor impacto social.

El 14 de febrero del año pasado, a eso de las 7 de la noche, la señora Irma Espinoza abrió la manguera del jardín de su casa esperando encontrarse con un ligero chorrito de agua con el que, ayudada de un balde y de mucha paciencia, planeaba darse un baño de final de día. Pero lo que encontró fue un potente chorro que la sobresaltó. Extrañada porque en el centro poblado Las Salinas (distrito de Chilca, provincia de Cañete), solo había agua dos horas al día y nunca de noche, abrió el caño de la cocina –otro chorro– y el de la ducha –otro chorro más. Algo estaba mal. Había agua. Demasiada agua.

Su hija le informó: ese día, por la mañana, había comenzado la entrega gratuita de agua potable para Las Salinas. El agua era producida por la empresa termoeléctrica Fénix Power y la distribución estaba a cargo del municipio distrital. La señora Irma no sabía qué pensar. Y aunque pasarían unos días hasta que dejara de murmurar que el agua de su café "sabía a pescado", esa noche de verano entró al baño y se dio un refrescante duchazo, el primero que se daba en sus 40 años de vida en Chilca.

Los primeros proyectos

El proyecto Agua para Chilca de Fénix Power no es la primera experiencia de desalinización de agua de mar en el Perú. En 2007 la minera Milpo puso en marcha una planta de ese tipo en el yacimiento Cerro Lindo, en las alturas de Chincha, que usó en la extracción de minerales. En 2010 la empresa Vale inauguró su propia desalinizadora, la más grande del país, para su mina de fosfatos en Bayóvar, Piura. Hay, además, desalinizadoras de menor escala usadas en la agricultura en Trujillo, Lambayeque y Arequipa.

Pero la de Fénix Power es la primera construida con el fin primordial de abastecer de agua potable a una población, en este caso a Las Salinas, ubicada en la zona de influencia de la central termoeléctrica.

En principio, a Las Salinas, donde abastecen a cerca de tres mil vecinos. Y también a algunas zonas de Chilca pueblo, donde hay otros tres mil. Pero una vez que el municipio termine las obras de conexión entre la red urbana y la de Las Salinas, el número de beneficiarios aumentará. Según el gerente municipal, Jaime Gonzales, para finales de junio el agua producida por Fénix Power abastecerá a unas diez mil personas. La cuarta parte de la población del distrito.

Por su carácter pionero y por su impacto social es que la Autoridad Nacional del Agua (ANA) le concedió hace unos días el Premio Nacional Cultura del Agua 2016, en la categoría Gran Empresa Privada.

Una obligación moral

Fénix Power es una de las varias centrales termoeléctricas que en los últimos años se instalaron en Chilca para aprovechar la estratégica cercanía con el ducto de Camisea. Como toda termoeléctrica de ciclo combinado –que produce electricidad usando gas y usando vapor–, estaba previsto que tuviera una pequeña planta desalinizadora de agua de mar. Pero los propietarios originales –el panameño Grupo Lacas– decidieron invertir más de US$ 4 millones para que la planta también pudiera convertir el agua de mar en agua potable. Y que pudiera abastecer a Chilca, una comunidad que padece estrés hídrico desde siempre.

—Era una obligación moral y de responsabilidad, dice Mariella Paredes, gerente de Asuntos Corporativos de Fénix Power.

—Llegas a una zona donde la gente no tiene agua y tú tienes la posibilidad de mejorar su calidad de vida.

Chilca se abastece de agua de dos pozos. Sus cuarenta mil vecinos solo pueden usar sus caños tres horas al día. Antes, en Las Salinas era peor, había días en los que solo había agua durante media hora. Desde que la empresa comenzó a entregar el agua, en este centro poblado el recurso está disponible desde cinco de la mañana hasta las cinco de la tarde. La gente está feliz.

—Llegó en pleno verano, fue una bendición, dice Elvira Bilbao, vecina de Las Salinas.

—Mis sobrinos estaban de visita y me decían:"Tía, me quiero bañar" y yo tenía que comprar baldes para que se bañaran. Y ese día abrí el caño y zúuuuu, salió el agua. Para ellos fue fenomenal.

Lea el artículo completo en:

La República

5 de marzo de 2015

Ando Momofuku y las sopas instantáneas



Una hermosa historia, la historia de cómo se crearon las sopas instantáneas... pero cuidado con el glutamato monosódico (que se agrega a estas sopas, como aditivo, para potenciar el sabor). Ademas no nos olvidemos de las altas cantidades de sodio que poseen estas sopas, sodio que crea el sabor umami.


Las empresas de alimentos lo negarán, estudios ciéntificos nos alertarán de este peligro: el debate está abierto. Pero en Conocer Ciencia optamos por el sentido común y preferimos una buena sopa preparada en casa.

Los fideos instantáneos han sido la solución para un almuerzo rápido y apurado. Han sido comida obligada de cualquiera que haya sido estudiante o haya vivido solo. Hay variedades para preparar en 3 minutos y otras más extremas a las que simplemente les echas agua caliente, los tapas y listo, ya tienes un almuerzo. Estos fideos han sido considerados "la mayor invención japonesa del siglo XX", según una encuesta llevada a cabo el año 2000 - por encima de cualquier gadget - y su creador, Momofuku Ando, es un héroe nacional. 
Todo por unos fideos.

Momofuku Ando nació en Taiwán en 1910, pero se mudó a Japón por negocios en 1933 y se nacionalizó japonés en 1948. "Momofuku" en realidad es como se lee en japonés "Wu Pai-fu", su nombre original en chino, y "Ando" simplemente es un apellido común en ese país.
Ando no tenía idea de fideos ni de cocina cuando llegó a Japón y trabajó en múltiples negocios muy poco exitosos. En 1948 incluso fue arrestado por evadir impuestos y pasó dos años en la cárcel. Como consecuencia perdió la empresa de textiles que tenía entonces por quedarse en la bancarrota.

Pobreza y hambre

Tras esa mala experiencia y estando casi en la ruina, Ando decidió emprender con una pequeña productora de sal en Osaka, Japón. Allí sería donde nacerían los fideos instantáneos.
Ando comenzó a experimentar con los fideos en 1958. La idea se le había ocurrido una década antes, mientras Japón todavía estaba devastado tras la Segunda Guerra Mundial y dos bombas atómicas. La escasez de alimentos era tremenda, y la pobreza también. En su autobiografía, Ando relata de dónde le vino la inspiración.
Estaba pasando por una zona de la ciudad y vi una fila de unos 20 o 30 metros en frente de un local del que salían nubes de vapor. La gente estaba vestida en harapos y tiritaba de frío mientras esperaba su turno. Una persona me dijo que estaban en la fila para conseguir un plato de ramen", dijo. "Me di cuenta de que la gente estaba dispuesta a esperar pacientemente sólo por un plato de ramen".
Ando pensó que vender fideos aburridos y sin sabor no eran la solución, sino que se necesitaban fideos sabrosos, que fueran baratos y fáciles de preparar. El problema era cómo sazonarlos sin que quedaran blandengues y perdieran su contextura. Armado con una máquina para hacer fideos usada y un wok, Ando comenzó a experimentar echándole sopa a los fideos en el wok, separando los fideos a mano y dejando que se secaran parcialmente en el calor. "Esto permitía que los fideos absorbieran la sopa en la capa exterior. Luego sequé los fideos para que se mantuvieran por más tiempo y se pudiesen preparar fácilmente usando agua hirviendo", escribió Ando.
Por supuesto, requirió varios intentos llegar a la fórmula perfecta. Con 48 años de edad, en 1958 Ando le cambió el nombre a su empresa a "Nissin" y lanzó al mercado su primer paquete de ramen precocido instantáneo. Se llamaron "Chikin Ramen" debido a su sabor original a pollo (chicken). Aunque al principio era un producto caro, los fideos instantáneos se volvieron rápidamente populares a medida que millones de japoneses con poco tiempo para almorzar los tomaron como almuerzo. A medida que Japón avanzaba a la era de la alta tecnología, 3 minutos era el tiempo correcto para preparar comida. Además,con el tiempo el precio fue bajando continuamente.

El pollo, éxito universal

El pollo fue quizás el ingrediente del éxito global de Nissin. "Al usar sopa de pollo, el ramen instantáneo se saltaba los problemas religiosos de distintos países. Los hindúes no comen carne y los musulmanes no comen cerdo, pero no hay ninguna cultura, religión o país que prohíba comer pollo", escribió Ando en su biografía.
Ando comenzó a trabajar más adelante en lo que se convertiría en su producto más famoso: los Cup Noodle, fideos instantáneos que venían dentro de un vaso impermeable a los que sólo se les agrega agua y se los deja reposar para que se preparen. Fueron lanzados en septiembre de 1971.
La inspiración para meter los fideos dentro de un vaso vino de las ventas de su ramen en el extranjero: Ando descubrió que los occidentales partían el bloque de ramen por la mitad, lo metían en un bowl o en una taza, y vertían agua encima. También se los comían con tenedor y no con palitos, pero eso era un detalle. Ando estaba inspirado y decidió que un vaso de poliestireno extruido que fuera más angosto abajo que arriba sería ideal para preparar y mantener calientes a los fideos. Comerselos sería tan fácil como levantar la tapa, agregar agua y esperar. La simplicidad, eficiencia y bajo precio de los Cup Noodles transformaron a Nissin en una empresa millonaria.
Nissin inició operaciones fuera de Japón en 1970, abriendo oficinas en California, Estados Unidos. Actualmente hay plantas de Nissin en Hong Kong, Indonesia, India, Brasil, México, Perú, Singapur, China, Filipinas, Tailandia, Hungría y Alemania, con 16 sabores distintos de ramen para elegir.
A medida que los precios fueron bajando, el ramen se convirtió en un exitosísimo negocio. La demanda mundial llegó a 98.000 millones de porciones vendidas en 2007. El Chikin Ramen se puede encontrar en Japón a unos 60 yenes, un tercio de lo que cuesta una sopa ramen en un restaurante japonés.
En junio de 2005, la compañía creó unos ramen especialmente sellados al vacío para el astronauta japonés Soichi Noguchi, que se los comió durante una misión en el transbordador Discovery. En la oportunidad, Ando dijo estar feliz de "haber logrado mi sueño de que los fideos llegaran al espacio".
La contribución de Ando ha sido vista por Japón - y por muchos otros en el mundo - como una ayuda a eliminar el hambre en el mundo. Su idea ha alimentado a millones de personas de una manera barata y fácil, y ha servido para darle de comer a personas afectadas por desastres y pobreza.
Ando recibió montones de medallas del gobierno y del emperador por sus logros en alimentar a la población antes de su muerte en 2007, incluyendo la Orden del Sol Naciente, la segunda mayor condecoración que puede obtener un civil en Japón.
Fuente:

9 de agosto de 2014

Cuánta sal es mucha sal

1. Sal y sodio


Sal


Algunas etiquetas de comida informan sobre el contenido de sodio, pero eso no es lo mismo que el contenido de sal.


El peso del sodio es sólo parte del peso de la sal.

1g de sodio = 2,5g de sal

Eso significa que la cantidad recomendada de 6g de sal es equivalente a 2,4g de sodio al día.
Así que hay que revisar las etiquetas con cuidado.

Sal baja en sodio

Esas sales contienen cloruro de potasio en vez de cloruro de sodio, por ello, se consume menos sodio lo que repercute positivamente en los riesgos asociados con una dieta alta en sal.

Pero no todas las noticias son buenas. Demasiado potasio es peligroso para la gente que adolece de algunos problemas del corazón y el riñón.

Sal marina

La sal marina y la sal de mesa son el mismo tipo de sal, cloruro de sodio, de manera que se recomienda la misma cantidad en cualquier caso: 6g.

Debido a que la sal marina viene en granos más grandes, una pisca de ésta probablemente contiene menos sal por peso que una de sal de mesa.

2. Qué podemos hacer

Lea antes de comprar

Los alimentos preparados suelen tener más sal, por ello vale la pena chequear el contenido al comprarlos.


Pasta con salsa boloñesa

Prepare siempre más salsa de la que necesita y congele lo que le sobre.


Cocine más


Es fácil hacer en casa las salsas de pasta, las cacerolas, las sopas e incluso las pizzas. Prepare grandes cantidades y congélelas para tener un suministro de platos rápidos y saludables a mano.


…y esconda la sal

Suena obvio pero funciona. La sal es un gusto que adquirimos así que nos podemos acostumbrar a usar menos.

El arículo completo en:

BBC Ciencia

24 de abril de 2014

¿El agua del mar puede quitar la sed?


Cuando antes veía a un náufrago pasándolas canutas, muerto de sed pero rodeado de agua salada, en las películas siempre se decía que, pase lo que pase, nunca saciaras tu sed con el agua del mar. Si lo hacías, tal vez notarías cierta saciedad, pero entonces no tardarías mucho en morir. En las películas nunca explicaban la razón de esa ley, aunque parecía una ley intocable.

Vamos a explicar por qué.

Los riñones son los filtros que separan las materias de deshecho de la sangre, que son almacenadas en forma de orina en la vejiga, dispuestas para su expulsión al exterior.
Aunque los riñones pueden realizar su trabajo sin que bebamos mucha agua, tienen la limitación de que son incapaces de producir orina con una concentración de sales superior al 2 por 100. El agua marina contiene un 3 por 100 de sal, por lo que, si bebemos un litro, nuestros riñones necesitarán al menos un litro y medio de agua pura para diluir toda la sal. Para conseguirlo, se verán obligados a retirar medio litro extra de agua de nuestro cuerpo, con el consiguiente incremento de la deshidratación y de la sensación de sed. Esto explica por qué es preferible no beber nada a beber agua del mar y también el hecho de que muchas bebidas formadas principalmente por agua no quiten la sed.


Fuentes:

Xakata Ciencia

Muy Interesante

26 de marzo de 2014

¿Por qué huele mal el pescado poco fresco?

  • El mal olor lo produce una molécula muy abundante en los peces de agua salada
  • Se puede eliminar añadiendo alimentos ácidos, como limón, vinagre o tomate
pescado 

¿Por qué huele mal el pescado poco fresco?

El olor a pescado podrido es uno de los más característicos y fáciles de identificar en las cocinas y mercados. Es profundo y agudo. Se debe a una molécula muy concreta que producen en especial abundancia los peces de agua salada. Por eso los peces de agua dulce no liberan con tanta intensidad el repugnante aroma.

El agua de los mares y océanos tienen aproximadamente un 3,5% de sal. Los animales que viven en este entorno tienen mecanismos para filtrar la sal y mantener dentro de sus células el nivel de sales minerales disueltas en un 1%, que es el óptimo. Casi todos los animales marinos equilibran la salinidad del agua llenando sus células de aminoácidos y aminas. Algunas de estas sustancias son las que dan a la carne de pescado ese sabor tan suave y delicioso. “El aminoácido glicocola es dulce, el ácido glutamínico en forma de glutamato monosódico es sabroso y umami”, explica el reconocido Harold McGee, químico estadounidense especialista en alimentos.

Hay otras moléculas que también limitan la presencia de sales en el interior de las células de los peces de agua salada, pero que dan un sabor duro y poco agradable, como la urea propia de los tiburones y las rayas, que es ligeramente amarga. Otras no dan sabor, como el óxido de trimetilamina (TMAO) propio de la mayoría de los pescados y que abunda en los de agua salada. Se encuentra en todas las especies de peces de agua de mar en cantidades que pueden alcanzar el 5% del tejido muscular. Esta sustancia es la que más contribuye al olor a pescado pasado.

Pocos minutos tras la muerte del pez muere estas sustancias son descompuestas por las bacterias y enzimas de su cuerpo. El TMAO se transforma en trimetilamina (TMA), un sustancia volátil de olor apestoso. La urea se convierte en amoniaco, de olor profundo y desagradable. A estas dos sustancias se suman las resultantes de la rápida degradación que sufren las grasas insaturadas típicas del pescado (el aceite) una vez muerto. El mismo aire las ataca y descompone con facilidad y da lugar a sustancias con olor rancio o a queso.

A pesar de lo profundo del olor de la TMA, es fácil de eliminar. Se acumula en la superficie del pescado y se puede retirar lavándolo con agua. Otro truco es añadir alimentos ácidos, como limón, vinagre o tomate, que al reaccionar con las moléculas de TMA limita su volatilidad y evita que lleguen a nuestras fosas nasales.

Carne blanca y suave

Además de la velocidad de descomposición la carne del pescado se diferencia de la de los animales terrestres en el color. Un filete de vaca es color rojo sin embargo, la del pescado suele ser blanca. La respuesta está en las fibras que componen los distintos músculos.

Los músculos de los animales terrestres están diseñados para caminar en suelo firme y en el aire y los de los pescados para moverse flotando en el agua. Para moverse con eficacia en tierra los animales necesitan proporcionar al músculo energía constantemente. Por eso son tienen abundantes fibras de contracción lenta, especializadas en aportar energía a largo plazo. Esta fibras son rojas porque tienen mioglobina cargada de oxígeno por eso la carne de animal terrestre suele ser roja. Los peces no requieren tanta energía constante para desplazarse por el agua porque flotan y se dejan llevar por las corrientes. Ellos necesitan mucha energía en ciertas ocasiones puntuales, para huir por ejemplo del ataque de un depredador o evitar una corriente adversa. Las fibras blancas de contracción rápida son perfectas para aportar mucha energía de golpe para ejecutar movimientos ocasionales muy potentes.

Hay peces, como los atunes o los salmones, que tienen carne rosa. Son fibras blancas modificadas para hacer un trabajo intermedio entre los dos comentados. Estos peces por su modo de vida requieren músculos que aporten energía con más constancia que el resto de los peces. Sus fibras rosas tienen más pigmentos que acumulan oxígeno.

Blanca, rosa o roja, la carne de estos animales, bien conservada y cocinada es una delicia para cualquier paladar.

Fuente:

RTVE Ciencia


25 de septiembre de 2013

Espectacular: Panorama nocturno del salar de Bonneville

No llega a ser un 1 en la escala de cielo oscuro de Bortle, pero el cielo nocturno del Salar de Bonneville se le aproxima, y es un recordatorio de lo que supone la pérdida de la oscuridad.


Night Sky Panorama-Bonneville Salt Flats-3D Panorama es un panorama navegable creado por Martin van Hemert en el que se puede apreciar la oscuridad del desierto del oeste de Utah, sólo interrumpido por una interestatal y la ciudad de Wendover, cuya iluminación resalta el suelo pero sin desdibujar el cielo.

En Bonneville Salt Flats - 3D Panorama se puede ver el Salar de día.

Fuente:

Microsiervos

26 de agosto de 2013

Cómo congelar agua en un instante

Lente

Miodownik realiza experimentos sencillos que se pueden hacer en casa.

"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo".

Esa novela maravillosa, "Cien años de soledad", de Gabriel García Márquez, empieza hablando de esa otra maravilla: el hielo.
En Macondo, ese lugar imaginario donde tanto puede ocurrir, el agua no se había congelado.
Pero hay una técnica para "superenfriar" agua y generar hielo de instantáneamente, con el cual crear esculturas heladas, en Macondo o cualquier lugar.

El científico Mark Miodownik le reveló a la BBC cómo realizar este simple experimento científico en casa.
 
Lo que necesita: 
 
Dos botellas de 1 litro de agua (la que mejor funciona es el agua desionizada para baterías de auto, pero se puede usar también agua filtrada)
Un termómetro (opcional)
Un tazón transparente para mezclar
Dos cubos
8 kg de cubitos de hielo
3 kg de sal de mesa
1 toalla

Cómo hacerlo en la web de BBC Ciencia

26 de abril de 2013

¿Por qué las papitas chips son un vicio?

  • Los científicos investigan el origen de la compulsión que producen las patatas
  • Activa con intensidad los circuitos cerebrales relacionados con la recompensa
  • Buscan una molécula aún sin identificar como posible causa 
Unas apetecibles patatas fritas

Abres la bolsa de patatas chips y su aroma alcanza un par de metros. Metes la mano, coges el fino, salado y crujiente alimento, te lo llevas a la boca y se rompe entre los dientes. La saboreas y entonces el gusanillo no deja de molestar. Con una no es suficiente.

Científicos alemanes de la Universidad de Erlangen-Núremberg acaban de presentar en la 245º Reunión y Exposición Nacional de la Sociedad Americana de Química, que se celebra estos días en Nueva Orleans (Estados Unidos), un estudio que ahonda en los mecanismos cerebrales que explican este comportamiento. Han descubierto que comer patatas fritas activa con más intensidad los sistemas de recompensa y adicción en el cerebro, lo cual induce a tomar una tras otra sin parar.

Comer dulces, golosinas, snacks, panchitos, patatas fritas sin necesidad, solo por el acto de acompañar una conversación o por pasar el rato, es algo común en la sociedad occidental. “Todos hemos comido en exceso con este espíritu recreativo alguna vez. El hecho de hacerlo de manera crónica es uno de los factores clave en la epidemia de obesidad y sobrepeso”, ha explicado Tobias Hoch, el investigador principal de la investigación. El fenómeno tiene nombre en literatura médica: hiperfagia hedonista.
Comer con espíritu recreativo es clave en la epidemia de obesidad y sobrepeso
Cuando comemos con hambre se pone en marcha el complejo sistema de recompensa de nuestro cerebro. Al conseguir lo que deseamos se libera un neurotransmisor llamado dopamina, relacionado con el placer. Es el mismo sistema que se activa con la adicción a las drogas.

En un sistema equilibrado la sensación de recompensa que producen los alimentos es limitada. Los científicos han observado que el sistema se descompensa y toma tintes compulsivos con algunos alimentos, como los ricos en grasas o la bollería. Como consecuencia, los consumidores comen más y esto contribuye a producir sobrepeso y obesidad.

La obesidad es uno de los principales problemas de salud pública. En el mundo, 2,8 millones de personas mueren cada año por obesidad. Según datos de la OMS, entre 1980 y 2008 la incidencia de obesidad se ha duplicado. De 8% de mujeres y 5% de hombres obesos se ha pasado al 14% de las mujeres y el 10% de los hombres. En total, 500 millones de personas obesas en el mundo.

Efecto patata frita en ratas

Los científicos han investigado el 'efecto patata frita' en ratas de laboratorio. Las dividieron en dos grupos y las sometieron a diversos experimentos para analizar su comportamiento. A un grupo le permitieron darse un festín de patatas fritas machacadas y al otro les dieron de comer su habitual pienso.
Observaron que las ratas que no tenían normalmente acceso a este tipo de comida, si les dejaban comer toda aquella que desearan, lo hacían en exceso y en forma de atracón.

También observaron la actividad del cerebro de las ratas mientras comían los distintos alimentos mediante resonancia magnética. Observaron que en las ratas que comían patatas fritas trabajaban más las partes del cerebro relacionadas con el sistema de recompensa.

En un primer momento pensaron que la razón principal por la que disfrutaban más de las chips que del pienso tenía que ver con la cantidad de grasas y carbohidratos. Así que crearon un tercer grupo de ratas alimentado con una mezcla de grasas y carbohidratos en proporciones similares a las de las patatas fritas pero su comportamiento continuó siendo marcadamente distinto cuando comían patatas. “Tiene que haber algo más que haga a las chips tan deseables”, reflexionó Tobias.

Si la ciencia consigue desvelar cuál es el componente secreto de las patatas fritas que activa con tanto ímpetu el circuito de la recompensa del cerebro, podrían añadirse otras moléculas a estos alimentos para inhiban su efecto. “Ayudaría a bloquear esta atracción por los snacks y los dulces”, explica. La investigación sigue abierta.

Crujienters y secas

Para la elaboración de patatas a la inglesa o chips se cortan en rodajas muy finas de aproximadamente 1,5 mm de grosor. Se fríen en profundidad hasta que quedan secas y crujientes. Las patatas de bolsa se fríen a una temperatura constante de unos 175 ºC. En esas condiciones los gránulos de almidón y las paredes celulares no tienen tiempo de absorber humedad. El resultado es una patata de grano fino y crujiente.

Tomado de:

RTVE Ciencia



4 de abril de 2013

La sal: Implicada en la muerte de 2,3 millones de personas al año

La mayoría de nosotros consume más del doble de sodio recomendable para nuestra salud, lo que ocasionó en 2010 2,3 millones de muertes en el mundo debidas a ataques al corazón y otras cardiopatías, un 40% de ellas prematuras.

El apetito por la sal es un instinto ancestral muy importante para la supervivencia: la capacidad de compensar rápidamente las necesidades de sodio del organismo lamiendo una solución con alto contenido en sal puede resultar crucial en muchas circunstancias.

Sin embargo, en muchos países del mundo se está consumiendo mucha más sal de la recomendable (la dosis óptima es de menos 2.000 mg de sodio al día, según la OMS, o menos de 1.500 mg según la Asociación Americana del Corazón). La media de consumo actualmente ya alcanza los 4.000 mg de media.

Según un estudio internacional, este superávit de consumo de sal, sobre todo a través de los alimentos preparados, la sal de mesa y condimentos como la salsa de soja que se añaden al cocinar, estuvo implicado en la muerte de 2,3 millones de personas en todo el mundo. Aunque hay países donde el riesgo es mucho mayor: el top3 de muertes por esta causa lo lidera Ucrania (2.109), Rusia (1.803) y Egipto (836).

El estudio fue llevado a cabo por 488 científicos en 50 países de todo el mundo, dándose a conocer en un encuentro de epidemiología de la Asociación Americana del Corazón.

Otro estudio sugería que reducir media cucharadita de sal al día reduce la cantidad de infartos cardíacos y cerebrales. Esta reducción es similar a dejar el cigarrillo, bajar de peso o volver a los niveles normales de colesterol.

¿Dónde hay más sal?

La intuición no es un buena forma de averiguar en qué alimentos hay más contenido de sal. Por ejemplo, según la Asociación Americana del Corazón, los 6 alimentos que cuyo consumo debería moderarse para evitar las consecuencias aparejadas a la ingesta de sal son: el pan y la bollería salada, las carnes curadas y la chacina, las pizzas, los bocadillos y hamburguesas, la sopa enlatada, y el pollo asado y sus derivados.

No obstante, hay otros alimentos que nunca diríamos que contienen grandes cantidades de sal… sencillamente porque son dulces al paladar. Y es que muchos alimentos preparados llevan sal, incluso los que parece que solo llevan azúcar, como los cereales para el desayuno, las sopas preparadas o los helados. Sí, aunque suene raro, los cereales para el desayuno contienen más sal que los cacahuetes salados.

La sal es una droga

Abstenernos de consumir sal en exceso resulta difícil porque la sal es muy adictiva. Un equipo de investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke y de la Universidad de Melbourne, según publicaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), constataron que las drogas adictivas como la cocaína o la heroína activan las mismas células nerviosas y conexiones cerebrales.

Podéis leer más sobre la sal (en esta ocasión lo que ocurre cuando se restringe su consumo) en ¿Por qué Gandhi odiaba el yodo? Una historia de la sal, los impuestos, los cretinos y los defectos de nacimiento

Tomado de:

Xakata Ciencia

31 de enero de 2013

¡El NaCl no es una molécula!

Veamos, el cloruro sódico es el NaCl. La masa del sodio es 22,9 uma y la del cloro es 35,5 uma, luego la masa molecular del NaCl es 58,4 uma (recuerda que uma es "unidad de masa atómica" y a veces también se abrevia como "u"). ¡Qué fácil! Vaya tontería...
¿Podemos hablar de "masa MOLECULAR" del cloruro sódico si NO ES UNA MOLÉCULA

La pregunta debería ser, ¿cuál es la masa fórmula del cloruro sódico?

Casi no se emplea en el lenguaje químico, ni mucho menos en el lenguaje cotidiano, pero en los compuestos iónicos como el NaCl no hablamos de masa molecular sino de masa fórmula.

Puede parecer una cuestión de lenguaje sin más importancia pero lo cierto es que puede inducir a error. Un profesor de Química debe cuidar el lenguaje, pues luego nos alarmaríamos si al corregir un examen leemos "la molécula de cloruro sódico" o  al menos eso pensaba yo hasta hace unos meses, cuando aún no había comenzado el máster... 

"Cuando los átomos se unen forman moléculas" o "las moléculas son partículas formadas por la unión de átomos"  son definiciones comunes en numerosos textos de Ciencias de la Naturaleza o incluso de de los primeros cursos de Física y Química. Cuando el alumno ya ha estudiado el enlace químico ya incluso se definen las moléculas como "conjunto de átomos unidos por enlace covalente". Pero lo cierto es que ninguna de estas definiciones son correctas desde el punto de vista de la Química. 

Algunos pedagogos y profesionales de la didáctica de la Química sostienen que considerar moléculas como sinónimo de "átomos unidos" en los primeros cursos de Física y Química (3ºESO) o de Ciencias de la Naturaleza (1º-2º ESO) no supone algo grave, de hecho se sugiere. Conozco esta realidad porque actualmente soy alumno del Máster en Formación del Profesorado de ESO y Bachillerato en la especialidad de Física y Química. Aparentemente, el fin pedagógico de la "ciencia escolar" prevalecería sobre el rigor de la "ciencia del experto" pero en mi opinión, esa simplificación con fines didácticos es, además de falsa (yo como profesor jamás diré que llamamos moléculas a las uniones de los átomos, así sin más); no es tan útil como puede parecer. Ahora veremos por qué. 

Las moléculas son átomos unidos por enlace químico. 

Empezamos mal... Esto puede servirnos para especies como el dióxido de carbono o el oxígeno; pero no para otras especies químicas como el cloruro sódico. La sal común, que añadimos a nuestras comidas y ensaladas, presenta una fórmula química NaCl. Los átomos de sodio, en forma de cationes sodio (Na+) y los átomos de cloro, en forma de aniones cloruro (Cl-) forman una red tridimensional. Los cationes y los aniones se unen entre sí por atracción electrostática a la que denominamos enlace iónico. ¿Cuántos aniones y cationes forman la red de NaCl? ¡No lo sabemos! La fórmula NaCl (también llamada unidad fórmula)  no indica que sea una molécula formada por un átomo de Na y un átomo de Cl, lo que nos indica es que por cada átomo de Na (en forma catiónica) tendremos un átomo de cloro (en forma aniónica) en la red cristalina. El NaCl es un compuesto iónico, ¡no forma moléculas! En cambio, de acuerdo a la definición planteada, el NaCl sí sería una molécula. Nada más lejos de la realidad. 

Parece que hemos olvidado tener en cuenta la naturaleza del enlace químico

Las moléculas son átomos unidos por enlace covalente

Parece que con esta definición "afinamos un poco más" y excluimos a los compuestos iónicos. ¿Pero podemos tener átomos unidos por enlace covalente sin tener una molécula? Lo cierto es que sí. Son los sólidos de red covalente como la sílice o el diamante. En este último tenemos una red tridimensional de átomos de carbono unidos por enlaces covalentes. ¿Qué ocurre entonces? ¿Por qué el diamante no es una molécula? Para responder a esta pregunta hemos de preguntarnos cuántos átomos de carbono forman el diamante. ¡Muchísimos! Pero no podemos decir, el diamante está formado por X átomos de carbono. Cada muestra de diamante tendrá un número de átomos de carbono diferente. 

Parece que sí tenemos que considerar el número y tipo de átomos...

Llamamos molécula a la unión por enlace covalente de un determinado tipo y número de átomos. 

Ésta es la definición completa de molécula. La molécula de agua está formada siempre por dos átomos de hidrógeno y un átomo de oxígeno unidos por enlace covalente. ¡El agua sí es una molécula! 

El concepto de molécula es un concepto básico de Química y que por tanto el alumno debe conocer a la perfección. Si este concepto no queda claro, todo lo que se aprenda después tendrá una dudosa fiabilidad. Podríamos pensar que en los primeros cursos, hablar de enlace covalente es excesivo. Cierto es que la definición puede presentar matices que a los alumnos "más pequeños", por ejemplo, los alumnos de Ciencias Naturales; pueden desconocer. Pero ello no implica que tengamos que dar una definición errónea de molécula y hacerles pensar que "molécula" equivale a "átomos unidos". Si hacemos esto, cuando lleguen a cursos superiores y comiencen a estudiar Física y Química dirán sin miedo que el NaCl es una molécula. ¿Qué alternativa proponemos? 

Los átomos pueden unirse formando moléculas y  otras estructuras.
Ese "y otras estructuras" (también podríamos usar "otros sistemas" o también "otras asociaciones")  hace pensar al alumno que los átomos pueden originar "más cosas" cuando se unen pero que todavía no es el momento de estudiarlas. Puede parecer una trivialidad pero es un matiz fundamental. No es necesario indicar ni la naturaleza del enlace ni el matiz del "número y tipo fijo determinado de átomos" a los benjamines que acaben de incorporarse al instituto,  pero así no "engañamos" al alumno y al mismo tiempo le preparamos para comenzar a estudiar Física y Química. ¿Pero Luis, son demasiado "pequeños"? Si cuando iba al colegio no me hubiesen enseñado a leer bien y no me hubiesen corregido errores "pese a ser pequeño", ¿cómo podría hoy leer libros de ciencia? Si pretendemos que nuestros alumnos resuelvan problemas de equilibrio químico y reacciones ácido-báse, ¿vamos a enseñarles mal nosotros mismos el lenguaje de la Química? 

Pese a discrepar con algunos de mis profesores del máster, para quien escribe, el rigor de la Química no puede perderse cuando se explica. Hemos visto que podemos dar una definición clara y sencilla de molécula sin necesidad de "grandes complicaciones" al mismo tiempo que no "adulteramos" la verdad científica. Puede que mi postura sea poco pedagógica o no esté avalada por las investigaciones de la didáctica de la Química (conviene recordar que la Química sí es una ciencia, no así su didáctica) pero jamás hablaré en clase de la molécula de cloruro sódico. 
  
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6 de diciembre de 2012

¿Qué pasa si mezclamos comida con medicamentos?

pastillas-colorLa mayoría de los prospectos de los fármacos que tomamos nos informan de sus efectos secundarios, pero pocas veces explican cómo interactúan con las comidas. En general la comida no disminuye la eficacia del medicamento, aunque en algunos casos este efecto puede producirse, o incluso puede haber otras consecuencias indeseables.

La Fundación Española del Corazón hace algunas recomendaciones sobre con qué alimentos acompañar, o no, determinados fármacos. Por ejemplo, el ácido acetil salicílico, presente en la aspirina, se debe tomar con las comidas, ya que puede irritar el estómago. Por otro lado, los pacientes con problemas de corazón que toman fármacos cardiológicos deben tener cuidado con el zumo de pomelo, ya que altera el pH del intestino delgado y puede favorecer la toxicidad del medicamento. Y en el caso de las pastillas para evitar la tensión alta, también hay que estar atento: si los fármacos pertenecen al grupo IECAs, conviene evitar los sustitutos de la sal que contengan potasio, ya que estos medicamentos interfieren con la correcta eliminación del mineral.


Los anticoagulantes son otro grupo de medicamentos que se prescriben a muchas personas. Los expertos recomiendan que en esos casos hay que evitar el consumo excesivo de brócoli y coles de bruselas, la papaya, el ajo el jenjibre, el regaliz, el hígado de vaca y el té verde, ya que pueden reducir el efecto de la pastilla. Por otro lado, el consumo de alcohol puede potenciar la acción anticoagulante en el caso de que este contenga acenocumarol.

Además, hay que recordar que no conviene abusar de los fármacos. Por ejemplo, la Sociedad Española de Farmacia Comunitaria ha alertado de que más de 8,5 millones de españoles ingieren dosis diarias de ibuprofeno más altas de las recomendadas. Mientras que para los dolores de cabeza leves o moderados bastaría una dosis de 400 miligramos, el 80 por ciento de las unidades dispensadas por las farmacias son de 600 miligramos. Los expertos explican que los efectos secundarios y el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular aumentan cuando se incrementa la dosis de este medicamento.


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Muy Interesante 

3 de noviembre de 2012

La sal a través de la historia

He leído varias historias en diferentes libros sobre la sal y en este artículo las voy a poner de manera que constituyan una visión general con alguna que otra curiosidad. Los párrafos que leeréis son copiados de los libros citados al final de este artículo. Vamos allá.

De todos los minerales, el más vital en términos alimenticios es el sodio, que consumimos básicamente en forma de cloruro sódico: la sal de mesa. Aquí el problema no está en consumir demasiado poco, sino consumirla en exceso. No necesitamos mucha sal —unos 200 miligramos al día, más o menos lo que se obtiene sacudiendo con fuerza el salero entre seis y ocho veces—, pero ingerimos de media unas sesenta veces esa cantidad.
En una dieta normal resulta casi imposible no hacerlo debido a la cantidad de sal que incorporan los alimentos preparados que comemos con voraz devoción. Muchas veces, alimentos que aparentemente no tienen sal -cereales para el desayuno, sopas preparadas y helados, por ejemplo-, la llevan a montones. ¿Quién se imaginaría que treinta gramos de copos de maíz contienen más sal que treinta gramos de cacahuetes salados? ¿O que el contenido de una lata de sopa —de prácticamente cualquier lata— excede de forma considerable la cantidad diaria recomendada de sal para un adulto?
Los restos arqueológicos muestran que cuando la gente empezó a asentarse en comunidades agrícolas, empezó a sufrir deficiencias de sal -algo que nunca antes había experimentado- y tuvo que esforzarse por encontrar sal e incorporarla a la dieta. Uno de los misterios de la historia es cómo sabían que la necesitaban, ya que la ausencia de sal en la dieta no despierta ningún tipo de antojo. Te hace sentir mal y acaba matándote -sin el cloruro de la sal, las células se apagan, como un motor sin combustible-, pero en ningún momento un ser humano se pararía a pensar: “Caramba, seguro que con un poco de sal saldría adelante”.
En consecuencia, nos enfrentamos a la interesante pregunta de cómo sabían lo que andaban buscando, sobre todo cuando en ciertos lugares conseguir la sal requería cierto ingenio. Los antiguos británicos, por ejemplo, calentaban palos en la playa y luego los sumergían en el mar y rascaban la sal que quedaba adherida en ellos. Los aztecas, por su lado, conseguían la sal a partir de la evaporación de su propia orina. No son acciones intuitivas, por decirlo de un modo suave. Pero incorporar sal a la fiesta es uno de los impulsos más intensos de la naturaleza y es, además, universal. Cualquier sociedad del mundo en la que la sal esté fácilmente disponible consume, como media, cuarenta veces la cantidad necesaria para vive. No nos cansamos de ella.
La sal es ahora tan omnipresente y barata que olvidamos hasta qué punto llegó a ser deseable y cómo, durante mucho tiempo, empujó al hombre hasta los confines del mundo. La sal era necesaria para conservar las carnes y otros alimentos, y por eso se requería en grandes cantidades: en 1513, Enrique VIII hizo sacrificar y conservar en sal 25.000 bueyes para una campaña militar. La sal era, por lo tanto, un recurso tremendamente estratégico. En la Edad Media, caravanas de hasta 40.000 camellos —la cantidad suficiente como para formar una fila de 115 kilómetros— transportaban sal desde Tombuctú, a través del Sahara, hacia los animados mercados del Mediterráneo.
Se han librado guerras por la posesión de sal y se ha traficado con esclavos por ella. La sal, por tanto, ha provocado mucho sufrimiento. Pero eso no es nada en comparación con las penurias, el derramamiento de sangre y la avaricia asesina que se asocian con diversos manjares insignificantes que no necesitamos para nada y sin los que podríamos vivir perfectamente. Me refiero a los complementos de la sal en el mundo de los condimentos: las especias. Nadie moriría sin ellas, pero muchos han muerto por ellas.
Pero volvamos a la sal. En 1930, Gandhi dirigió al pueblo indio en la famosa Marcha de la Sal, para protestar por el opresivo impuesto británico a la sal. La sal era uno de los pocos bienes que un país de una pobreza endémica como la India podía producir por sí mismo. La gente recogía el agua del mar, la dejaba evaporar y vendía la sal seca en las calles en sacos de arpillera. El impuesto con el que los británicos gravaban la producción de sal, del 8,2%, resultaba tan avaricioso y ridículo como gravar a los beduinos por recoger arena o a los esquimales por recoger hielo. Para protestar por ello, el 12 de marzo Ghandi y 78 seguidores suyos iniciaron una marcha de 380 kilómetros. En cada pueblo que encontraban a su paso, se les unían más y más personas, y cuando aquella marea creciente de personas llegó    a la ciudad costera de Dandi el 6 de abril, formaba una fila de más de 3 kilómetros. Ghandi reunió a la multitud a su alrededor para una arenga, y en el clímax tomó del suelo un puñado de lodo y gritó: “¡Con esta sal haré que se tambaleen los cimientos del Imperio [británico!]“.
Para el subcontinente indio, aquello fue el equivalente del motín del té de Boston. Ghandi animó a todos a hacer sal ilegal, sin pagar el impuesto, y para cuando la India consiguió la independencia, 17 años más tarde, la llamada sal común era realmente común en la India.
Sin embargo aquella sal tenía un problema: contenía poco yodo; y ese elemento es esencial para la salud. De hecho, la sal que tomamos nosotros es sal yodada, así que seguían los problemas por deficiencia de yodo: el cretinismo y el bocio. Por tanto, la sal que tenían podía ser mejorada con yodo, lo que implicaba que la propia India tendría que renunciar a su sal en favor de otra importada, lo cual, obviamente, comportaría problemas. Pero bueno, el tema es extenso y podemos dejarlo para otra historia, ¿os parece?

Fuentes:
Bill Bryson
, En casa.
Sam Kean
, La cuchara menguante.

Tomado:

22 de septiembre de 2012

¿Por qué Gandhi odiaba el yodo? Una historia de la sal, los impuestos, los cretinos y los defectos de nacimiento

Gandhi odiaba el yodo. Y en la India hubo una gran cantidad de defectos de nacimiento. Y sal se convirtió en un problema político. Todos estos miembros, a primera vista no conectados, están perfectamente implicados.

Y es que, aún en nuestros días, persiste entre los habitantes de la India el rumor de que Mahatma Gandhi, el icono mundial de la paz, odiaba el yodo con todas sus fuerzas. Es lógico que odiara el uranio y el plutonio por lo que suponían: se podían construir bombas con ellos. Pero ¿el yodo?

Vayamos por partes. Durante su viaje por el continente europeo, el científico victoriano Humphry Davy hizo describió el yodo. Fue durante su estancia en París cuando Ampère, Clément y Desormes mostraron a Davy una sustancia que procedía de determinada alga marina, descubierta hacía solo dos años por Bernard Courtois. Al calentarse, esta nueva sustancia producía un vapor violáceo que se condensaba hasta generar cristales oscuros.

Inmediatamente, desde París, Davy escribió a la Royal Society para describirles la nueva sustancia y proponer el nombre de “yodo” para designarla, de la raíz griega para designar el color violeta.

Pero volvamos al pacífico Gandhi. Para protestar contra el opresivo impuesto británico a la sal, Gandhi dirigió al pueblo indio en 1930 en la famosa marcha a Dandi. Y es que la sal era muy importante para la India, pues siendo un país pobre como era, la sal era uno de los pocos bienes que podía producir por sí mismo. Sin embargo, los británicos gravaron la producción (8,2 %), algo tan desproporcionado como gravar a los esquimales por fabricar hielo.

Las protestas inspiradas por Gandhi se tradujeron, el 12 de marzo, en una marcha de 380 km compuesta por 78 seguidores y el propio Gandhi. A medida que avanzaba la marcha, se fue uniendo más gente, hasta el punto de que, al llegar a Dandi el 6 de abril, formaba una fila de más de 3 km de longitud. Gandhi, entonces, en una escena que quizá recuerde a la de Lo que el viento se llevó (juro por Dios que nunca pasaré hambre…), tomó del suelo un puñado de lodo salado y vociferó: “¡Con esta sal haré que se tambaleen los cimientos del Imperio [británico]!”.

A partir de entonces, los indios empezaron a hacer sal ilegalmente. Y entonces, también, empezaron a sufrir un gran porcentaje de defectos de nacimiento. El problema residía precisamente en la sal india: la sal común tiene poco yodo, un ingrediente esencial para la salud. Ya a principios del siglo XX, los países occidentales habían descubierto que añadir yodo a la dieta era la medida de salud pública más barata y eficaz que podía adoptar un gobierno para prevenir defectos de nacimiento y retraso mental.

La sal yodada, para los indios, era una imposición occidental, del Imperio británico, de modo que se negaba taxativamente a tomarla. La sal era del pueblo y para el pueblo. Pero las tierras de la India son pobres en yodo. Algo que también sucede en los lugares que se encuentran en las grandes cordilleras: los Andes, el Atlas, las tierras altas de Nueva Guinea, el Himalaya: las lluvias y las glaciaciones arrastran el yodo del suelo, hasta el punto de que las plantas de las que se alimentan los seres humanos también escasean en yodo.

Pero la sal ya se había convertido en un problema político, incluso en un problema epistemológico (la típica y tonta idea de que hay una ciencia oriental y otra occidental, y que la oriental es mejor que la occidental, algo de todo punto falso, como ya os expliqué en ¿Por qué la India es tan exótica y cool? La medicina alternativa como timo).

Tal y como explica Sam Kean en su libro La cuchara menguante:
En 1998, cuando el gobierno federal indio obligó a prohibir la sal común en tres estados que todavía se resistían, se produjo una reacción negativa. Los pequeños productores familiares de sal protestaron por el coste añadido en el proceso. Los nacionalistas hindúes y gandhianos arremetieron contra la imposición de la ciencia occidental. Algunos hipocondríacos incluso se preocuparon, sin fundamento, de que la sal yodada pudiera difundir el cáncer, la diabetes, la tuberculosis y, lo más extraño, el malhumor. Estos oponentes trabajaron con ahínco, y tan sólo dos años más tarde, ante la mirada atónica y aterrorizada de Naciones Unidas y de todos los médicos de la India, el primer ministro revocó la prohibición federal de la sal común. Esto técnicamente sólo hacía legal la sal común en tres estados, pero en la práctica fue interpretado como una aprobación. El consumo de sal yodada cayó de golpe en un 13 por ciento en todo el país. Y aumentó la incidencia de defectos de nacimiento.
Afortudamente, la revocación sólo se extendió hasta 2005, cuando se volvió a prohibir la sal común. El problema del yodo en la India, sin embargo, quedaba irresoluble.
Sigue vivo el resentimiento en nombre de Gandhi. Con la esperanza de inculcar algo de amor por el yodo a una generación con menos vínculos con Gandhi, Naciones Unidas anima a los niños a llevarse a hurtadillas un poco de sal de su casa hasta la escuela. Allí, juegan con sus maestros a un juego de química haciendo ensayos de deficiencias de yodo. Pero ha sido una batalla perdida.
Una situación que pudiera parecernos bárbara, carpetovetónica. Pero me recuerda demasiado a lo que está sucediendo aquí mismo, en países europeos y del Primer Mundo, con el asunto de las vacunas: Los casos de sarampión en Madrid se multiplican por 20… por culpa de la fe irracional de la gente.

Siendo ya un elemento químico de número atómico 53, hoy en día sabemos que el yodo es un componente esencial de nuestra dieta: un consumo insuficiente del mismo puede acarrear enfermedades de distinta índole. Tanto es así, que ya el filósofo inglés Bertrand Rusell (1872-1970) empleó estos datos médicos a propósito del yodo para negar la existencia de un alma inmortal: “La energía para pensar parece tener un origen químico […] Por ejemplo, una deficiencia de yodo convierte a un hombre listo en un idiota. Los fenómenos mentales parecen estar ligados a la estructura material”.

Fuente:

Xakata Ciencia
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