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21 de diciembre de 2015

¿Qué había antes del Big Bang?

Distintas investigaciones proponen que hay una historia anterior a ese instante cero de nuestro universo.


Es una pregunta habitual cuando se habla del origen del universo. Y, aunque parezca mentira, no es nueva. Hace 1.600 años, la cuestión fue suscitada en el ámbito teológico: "¿Qué hacía Dios antes de crear los Cielos y la Tierra?". Sin duda una buena pregunta, a la que San Agustín respondió con humor que Dios “preparaba el infierno para los que hacen este tipo de preguntas”. Aparte de esta broma, San Agustín fue más lejos y afirmó, con sagacidad, que no tiene sentido preguntar en qué empleaba Dios su tiempo antes de crear el tiempo. De forma semejante, la pregunta "¿qué pasó antes del instante inicial?" no tiene mucho sentido. Pero, naturalmente, esto puede parecer un mero juego de palabras. Nuestra intuición nos dice que cada instante está precedido por otro, por lo que la idea de un "instante inicial", parece absurda. El problema es que nuestra intuición se basa en nuestra experiencia directa, y esa experiencia es muy limitada. En cuanto nos salimos de las escalas físicas humanas", nuestra intuición suele fallar clamorosamente.

Por ejemplo, a los pensadores de todas las civilizaciones antiguas (con la maravillosa excepción de la griega) les pareció evidente que la Tierra debía ser plana. Estaban extrapolando, erróneamente, la percepción que tenemos cuando nos desplazamos en distancias no mucho mayores que unas decenas de kilómetros. Por supuesto, ahora sabemos que, vista globalmente, la Tierra es redonda. Del mismo modo, el espacio y el tiempo, cuando se consideran globalmente, son muy diferentes de como los percibimos en nuestra experiencia ordinaria.

La teoría

La teoría del Big Bang se basa, a su vez, en la teoría general de la relatividad, formulada por Albert Einstein en 1915, y que representa una de las cumbres del pensamiento humano. Según la teoría de la relatividad, el espacio y el tiempo no son, como podría parecer, magnitudes inertes e inmutables. Por el contrario, el espacio-tiempo, como un todo, se puede estirar y encoger, curvar y retorcer. Su textura se parece más a la de la goma que a la del cristal. Y su geometría está determinada por la materia y energía que contiene. Todo esto son conceptos revolucionarios y fascinantes. El espacio y el tiempo no son el escenario impasible de un gran teatro, dentro del cual tiene lugar una representación. La teoría nos dice que la forma de ese teatro y su evolución temporal están determinados por los actores que pululan dentro de él, es decir, la materia y energía que pueblan el universo.

Es importante subrayar que la teoría de la relatividad no es una mera especulación. Sus predicciones se han comprobado en una enorme variedad de situaciones físicas, hasta el momento sin un solo fallo. Pensemos, por ejemplo, que, desde el punto de vista relativista, algo tan familiar como la fuerza de la gravedad es simplemente la consecuencia de la curvatura del espacio-tiempo, producida a su vez por la presencia de grandes masas, como planetas y estrellas. De hecho, la teoría de Einstein predice que las fuerzas gravitatorias han de ser tal como prescribe la venerable ley de la gravitación de Newton... con pequeñas correcciones (a veces no tan pequeñas). Y hasta ahora la naturaleza, "cuando ha tenido que elegir", siempre ha dado la razón a Einstein frente a Newton.

Pues bien, cuando se aplica la teoría de la relatividad al universo como un todo, se encuentra que, necesariamente, este ha de pasar por una fase de expansión; es decir, el espacio mismo (con todo su contenido) ha de expandirse, igual que se hincha un pastel en el horno. Vista con los ojos de la teoría de Einstein, la expansión del universo se produce porque el espacio entre las galaxias está dilatándose; o, en otras palabras, se está creando espacio entre ellas. No solo eso, sino que el universo entero que observamos hubo de surgir de un solo punto, en un instante inicial denominado Big Bang.

Por supuesto, los conceptos anteriores no son fáciles de visualizar. Podemos intentarlo utilizando un modelo de universo simplificado, de una sola dimensión espacial (en vez de las tres ordinarias) y una temporal (el tiempo ordinario). En esta imagen, el espacio-tiempo del universo tendría una forma parecida a un gigantesco dedal, como el de la figura. En ese dibujo el tiempo avanza hacia arriba. Cada sección circular del dedal (es decir cada anillo) representa el universo en un instante dado. A medida que avanza el tiempo (y por tanto subimos por la superficie del dedal), los anillos son cada vez más grandes, como consecuencia de la expansión del universo.

El vértice inferior del dedal corresponde al Big Bang: el instante cero, en el que todo el universo estaba comprimido en un punto. En esta imagen, viajar imaginariamente hacia atrás en el tiempo significa deslizarnos hacia abajo por la superficie del dedal. Pero, si una vez alcanzado el instante inicial (Big Bang) intentáramos proseguir en la misma dirección, encontraríamos que regresamos hacia adelante en el tiempo. Es como si paseando por la superficie terrestre nos dirigimos hacia el Sur. En nuestras pequeñas escalas podemos seguir caminando en esa dirección de forma indefinida, pero si llegáramos a alcanzar el polo Sur terrestre, comprobaríamos que no es posible ir más allá. Si insistimos en continuar nuestro viaje, nos encontraremos caminando en dirección Norte.

Notemos que en el dibujo, la superficie de dos dimensiones, que representa el espacio-tiempo, está inmersa en un espacio de tres dimensiones. Esto es consecuencia de una limitación de nuestro cerebro para imaginar superficies curvadas: tenemos que representarlas sumergidas en un espacio tridimensional. Pero matemáticamente no hay ninguna dificultad para formular una superficie o un espacio curvos, sin tener que recurrir a un mundo de dimensionalidad mayor. En nuestro ejemplo, la superficie en forma de dedal que representa el espacio-tiempo no tiene por qué estar sumergida en otro espacio de más dimensiones. Es un universo consistente en sí mismo.

Por tanto, la respuesta a la pregunta "¿qué había antes del Big Bang?" es que nunca hubo un "antes del Big Bang”. ¿Fin de la historia? Podría ser, pero no es seguro.



El artículo completo en:

El País

16 de diciembre de 2015

El jaqaru, la lengua ancestral de Yauyos (Lima) a punto de desaparecer

Solo 650 pobladores lo hablan en Yauyos. Los adultos mayores y maestros han emprendido una lucha para incentivar a los niños y jóvenes a preservar esta lengua. Textos escolares del Minedu, en jaqaru, recién llegarán desde el próximo año.
 
En las montañas de la sierra de Lima, a casi 3.000 m.s.n.m, se esconde un pueblo donde la modernidad todavía no ha llegado. Hablan un idioma diferente al español, mantienen costumbres precolombinas y usan una vestimenta similar a las faldas escosesas, predominando el rojo y negro.
 
Tupe es un distrito altoandino de la provincia limeña de Yauyos al sur de la ciudad. Se encuentra enclavado en la cima del cerro Tupinachaca donde se ubican variadas pinturas rupestres. El acceso solo es a pie, no hay carretera que conecte directamente a este pueblo, solo una trocha extensa, empinada y pedregosa. La caminata dura casi dos horas.
 
Sus habitantes hablan el jaqaru, una lengua  andina que pertenece a la familia lingüística Aru. Algunos investigadores asocian esta lengua con la cultura Wari que tuvo su expansión entre los años 600 y 700, época en la que llegarían los primeros pobladores a la quebrada de Yauyos, lugar donde la mayor parte del pueblo vive actualmente.
 
Sin embargo, esta lengua corre el riesgo de desaparecer.  El jaqaru es hablado solo por 650 habitantes de las comunidades Tupe, Aiza y Colca. ¿Qué es lo que viene sucediendo? Los más jóvenes prefieren hablar el español y dejar de lado su lengua materna para emigrar a las ciudades en busca de mejores oportunidades. 
 
 
"Si desaparece nuestro idioma, muere nuestra identidad. Es importante revitablizar nuestra lengua con los más jóvenes", manifiesta preocupado el profesor de primaria José Martínez.
 
Por eso los 17 docentes del colegio San Bartolomé (el único que existe en Tupe) están tratando de rescatar su lengua nativa a través de la lengua oral. Las clases vienen acompañadas de exposiciones en jaqaru y también en escritura jaqaru. La gran dificultad que tienen los niños de Tupe es que los textos escolares que manda el Ministerio de Educación están en español. Todavía en el 2016 llegarán los libros en jaqaru. El profesor Galdino Robinson explica que los niños son bilingües porque los padres les enseñan español desde muy pequeños. Según un diagnóstico socio-lingüístico el 56% de los niños hablan jaqaru en casa, mientras que sus padres el 100%. En las calles los niños hablan español.

Al rescate de la lengua

El futuro del jaqaru solo dependerá de los más jóvenes. En esta tarea los adultos mayores son los mejores aliados para que esta lengua se mantenga viva. Por ejemplo, Zelbia Manrique (93) enseña a su nieto Jefferson (4) a contar los números en Jaqaru. Con la ayuda de sus dedos el pequeño cuenta del uno al  diez: 'maya', 'paja', 'kimsa', 'pushi', 'pichqa', 'sujta', 'qancxisi'. El pequeño se resiste al principio llegar hasta el número 10, pero accede por la presión de la abuela.
 
Desde julio del 2014, los adultos mayores de Tupe forman parte del programa ‘Saberes Productivos’ del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis). Dicho programa es un esfuerzo para que la lengua y cultura de los pueblos no llegue a desaparecer.
 
Son 40 usuarios de Pensión 65 que se reúnen una vez por semana para enseñar a los más jóvenes la lengua jaqaru y también las prácticas ancestrales como el tejido de la manta jaqaru, fajas y el anako, un atuendo negro que distingue a las mujeres de Tupe mayores de 50.
 
En el Perú, 37 lenguas ya han desaparecido por efecto de la castellanización. Según Agustín Panizo, de la Dirección de Lenguas Indígenas del Ministerio de Cultura, cuando  una lengua deja de existir el pueblo desaparece porque se rompen los lazos sociales y culturales. La lengua es el elemento cohesionador de un pueblo.
 
“Los pueblos que hablaban esas lenguas (37 ) ya no existen. La gente sigue viviendo, pero perdió el elemento que los conhesionaba porque la lengua es el centro de la cultura”, indicó Panizo.
 
El Midis y el Ministerio de Cultura se han unido para que las lenguas de nuestro país no desaparezcan. En el caso de Tupe, ambos sectores colocaron señaléticas, en la lengua jaqaru, en la municipalidad, colegio e iglesia con ayuda de la comunidad. El futuro del jaqaru está en manos del Estado y de los más jóvenes. 
 

37 lenguas originarias se han extinguido

El Perú tiene a la fecha 47 lenguas, 43 son amazónicas y 4 andinas. Lamentablemente en los últimos años 37 lenguas han desaparecido por efecto de la castellanización.
 
Lima no solo habla el español. El jaqaru, el cauqui y el quechua son lenguas que se hablan ancestralmente en nuestra región.
 
La lengua jaqaru cuenta con su propio alfabeto desde el 2010, mediante la Resolución Directoral N° 0628-2010-ED. Tres años después, el Congreso declaró de interés nacional y necesidad pública la protección, investigación y promoción de la cultura e idioma jaqaru.
 
En el 2013, el Gobierno Regional de Lima, a través de la Dirección Regional de Educación, dispuso incluir el aprendizaje del idioma jaqaru en la currícula escolar como forma de protección y revalorización de la lengua en peligro de extinción. Además, el idioma es considerado Patrimonio Cultural Regional de Lima.
 
Tomado de:
 
 

Crean la primera rosa biónica

Investigadores suecos insertan cables y transistores en los tallos y hojas de la flor.
Su objetivo es conseguir plantas electrónicas generadoras de energía.



La imagen muestra la rosa convertida en un completo circuito electrónico. / Eliot F. Gomez/U. Linköping
Investigadores suecos han inaugurado la era de las plantas electrónicas. Lograron insertar cables en los tallos y hojas de una rosa y que funcionara como un completo circuito integrado, con sus transistores, interruptores o puertas lógicas. Es solo el principio, pero ellos creen que se podría convertir a las plantas en una especie de centrales eléctricas o gasolineras sin tener que arrancarlas del suelo.

A diferencia de los animales, las plantas no tienen corazón, pulmones u otros órganos complejos. Pero eso no las hace organismos simples. Sin corazón, su sistema vascular se las ha ingeniado para transportar los azúcares generados en las hojas con la fotosíntesis hasta las raíces por un complejo sistema llamado floema. Igual de complejo es el xilema, una especie de tubos que hacen el camino inverso, llevando el agua y los nutrientes tomados de la tierra al resto de la planta.

El transporte del agua por este tejido vegetal se apoya en el mismo doble proceso de tensión y cohesión que se observa al mojar una servilleta de papel. Aunque esté en posición vertical, si hay suficiente agua, esta subirá hasta arriba. Igual de ingeniosa es la circulación de diversas moléculas básicas para las plantas y que se mueven por su diferencial eléctrico en forma de iones.

Investigadores del Laboratorio de Electrónica Orgánica de la Universidad de Linköping (Suecia) han aprovechado estos mecanismos para casi inventar un nuevo campo científico. Tan nuevo que no está claro como llamarlo, si electrónica vegetal, electrónica orgánica, bioelectrónica... Son conceptos que ya se usan para campos similares, como la obtención de materiales orgánicos con propiedades electrónicas, pero en los que no se investiga como convertir las flores en circuitos electrónicos.
Los investigadores inocularon un material conductor en el sistema vascular de la rosa.
Estos científicos compraron unas cuantas rosas en una floristería y realizaron dos experimentos sucesivos. Primero quisieron cablear el tallo de una de las flores. Para ello, lo sumergieron en una solución acuosa de un polímero llamado PEDOT. Este material plástico, usado ya por la industria en pantallas táctiles, LEDs o libros electrónicos, es un gran conductor eléctrico. Tiene la particularidad de que, como si fuera gelatina, se disuelve bien en el agua para después solidificarse lo que lo hacía el candidato ideal para colarse por el xilema de la rosa.

Tras 48 horas, los científicos metidos a jardineros cortaron el tallo a lo largo, retirando la cutícula exterior, la epidermis y el floema hasta ver aparecer todo un cableado a lo largo del xilema. Algunos cables llegaron, de extremo a extremo, hasta los 10 centímetros. Los investigadores comprobaron que tanto su conductividad como resistencia eran óptimos.

"La rosa por sí misma tiene una muy baja conductividad. Con la que le añadimos introduciendo el polímero, logramos 0,13 S/cm [siemens por centímetro, unidad de medida de la conductividad], lo que es suficiente para crear un circuito dentro de la rosa", dice el profesor Magnus Berggren y principal autor de la investigación, publicada en Science Advances.

Pero no se quedaron en cablear la rosa. Jugando con los distintos cables y conectándolos a una resistencia exterior pudieron crear un completo circuito integrado. Manipulando el voltaje entre 0 y 0,5 voltios, ya podían tener los rudimentos de un sistema digital basado en el paso/corte de corriente o lo que es lo mismo, ceros (0 voltios) y unos (0,5 voltios).

El segundo experimento lo hicieron con las hojas...

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El País

Cuando regenerábamos las patas como las salamandras

Los primeros tetrápodos terrestres (anfibios, reptiles, pájaros y mamíferos) tenían la capacidad de volver a desarrollar sus miembros perdidos.




Fósil del anfibio 'Sclerocephalus', de la cuenca Saar-Nahe en Alemania.


La evolución no es una historia de progreso constante: a veces va a peor. Poco después de conquistar la tierra firme, nuestros ancestros, los primeros tetrápodos terrestres, poseían la valiosa capacidad de regenerar los miembros perdidos en un accidente, como las patas y la cola. En alguna época posterior casi todos perdimos ese arte, y hoy solo lo conservan las salamandras. Si eso es progreso, que venga Dios y lo vea.

Nadia Fröbisch y sus colegas del Instituto Leibniz para la Evolución y la Biodiversidad, en Berlín, han hallado evidencias sólidas de regeneración de los miembros en unos anfibios fósiles excepcionalmente bien preservados del carbonífero tardío (hace 290 millones de años). Eso es poco después de que los tetrápodos evolucionaran a partir de los peces de aletas carnosas, en mitad del devónico (hace 390 millones de años), y 80 millones de años antes de que aparecieran las primeras salamandras. Presentan sus resultados en Nature.

¿Cómo se puede demostrar la regeneración en un fósil? La capacidad de regeneración de las salamandras está indisolublemente ligada a un tipo peculiar de desarrollo de las patas (llamado preaxial), en que los dos primeros dedos crecen antes que los demás. Esto conduce, en las salamandras actuales, a una morfología especial en los miembros. Y esa es la morfología que Fröbisch y sus colegas han observado en los fósiles.

Hasta ahora se pensaba que tanto ese tipo especial de desarrollo como la capacidad de regeneración eran innovaciones recientes de las salamandras. Los nuevos fósiles demuestran que no es así: la regeneración era una capacidad antigua que se ha perdido en todos los tetrápodos menos en las salamandras. Las pruebas son indirectas, pero consideradas convincentes por los expertos que han revisado el trabajo.



Reconstrucción del proceso de regeneración de una pata en los fósiles del carbonífero. / NATURE

Los tetrápodos (animales con cuatro patas) son la superclase a la que pertenecemos los anfibios, los reptiles, los pájaros y los mamíferos, y todos evolucionamos a partir de los peces de aletas carnosas (o lobuladas), similares a los actuales celacantos. Nuestras piernas y brazos proceden de esas aletas, que aparecen apareadas en la misma posición del cuerpo. Los primeros tetrápodos, de hecho, fueron enteramente acuáticos, y los actuales anfibios recuerdan aquella antigua forma de vida con unas formas inmaduras todavía acuáticas y similares a peces: los renacuajos. No hace falta añadir que algunos tetrápodos, como los cetáceos, han regresado al agua de la que salieron millones de años antes.

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El País

Un niño de 7 años asesinado por los incas da pistas sobre el poblamiento de América

El ADN de un chico sacrificado a 5.300 metros de altura en el Aconcagua hacia el año 1500 confirma que los primeros americanos llegaron al continente hace unos 15.000 años.


Momia del niño inca sacrificado en 1500
 


Un día alrededor del año 1500, un grupo de personas debió de ascender por las faldas de la cumbre más elevada de América, el Aconcagua, en la actual Argentina. Eran incas y llevaban consigo a un niño de 7 años elegido por su belleza y su buen estado de salud. La comitiva, por una ruta escarpada, alcanzó los 5.300 metros de altura. Y allí, rodeados de hielo y riscos, presumiblemente acabaron con la vida del niño de un golpe en la cabeza.

Casi cinco siglos después, el 8 de enero de 1985, cinco montañeros argentinos se toparon con un montón de huesos y plumas asomando en los hielos del Aconcagua. Pensaron que era el cadáver de un cóndor, pero era aquel niño inca. Estaba vestido, con adornos de plumas, y enterrado con seis estatuillas de hombres y de llamas talladas en oro y conchas de moluscos.

Tres décadas después de su hallazgo, el niño sacrificado a los dioses incas vuelve a hablar. Un equipo dirigido por el genetista Antonio Salas, de la Universidad de Santiago de Compostela, ha leído su ADN y lo ha comparado con una base de datos de 28.000 genomas. Sus resultados muestran que el niño perteneció a un linaje humano que se formó hace unos 14.300 años y que ya no existe sobre la faz de la Tierra. La investigación respalda los últimos estudios genéticos con americanos actuales y esqueletos ancestrales, que sostienen que los primeros humanos que pisaron América lo hicieron hace 15.000 años desde Siberia.



La momia del Aconcagua. / SCIENTIFIC REPORTS

El grupo de Salas no ha leído el genoma nuclear, el libro de instrucciones presente en el núcleo de cada una de nuestras células, sino el ADN residual que existe en las mitocondrias, las pilas que dan energía a las células. El ADN mitocondrial se hereda de madres a hijos y es muy útil para averiguar si dos personas están emparentadas. “El linaje de este niño entró por el norte de América, evolucionó y desapareció, lo cual no es sorprendente, porque la mayoría de los incas murió tras su contacto con los europeos, por enfermedades como el sarampión, la gripe, la viruela o la difteria”, explica Salas.
Los científicos pueden reconstruir el pasado comparando genomas, de la misma manera que es posible ordenar cientos de biblias manuscritas por orden cronológico fijándose en sus erratas acumuladas. En julio, otro equipo liderado por el genetista Eske Willerslev, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), concluyó que los primeros americanos proceden de un grupo que partió hace 23.000 años de Siberia y se quedó aislado durante 8.000 años en Beringia, una lengua de tierra hoy inundada entre Rusia y la punta noroccidental de América.

“Toda la variedad genética americana surge de la incubación en el estrecho de Bering [la antigua Beringia] y entró en varias oleadas. El linaje madre del niño inca data de hace 18.300 años y el de la momia es una rama”, detalla Salas. Es la primera vez que se lee el genoma mitocondrial entero de una momia americana, según afirman los autores en su estudio, publicado hoy en la revista Scientific Reports.

Los investigadores, entre los que también se encuentra el pediatra Federico Martinón Torres, del Hospital Clínico Universitario de Santiago, han utilizado una pequeña muestra tomada en su momento del pulmón del niño. La momia completa “sigue custodiada por la Universidad Nacional de Cuyo, congelada a -20 grados, pero su lugar concreto es un secreto”, señala Salas.

El siguiente objetivo de los investigadores es analizar el genoma entero de la momia y, sobre todo, su microbioma: el ADN de los microorganismos que vivían en el interior del niño y que pudieron modificarse con la llegada de los europeos y sus enfermedades.
El niño inca, conocido en Argentina como “la momia del Aconcagua”, fue sacrificado en la Capacocha, una ceremonia inca que consistía en hacer ofrendas al Sol en la época de las cosechas o al soberano del Imperio en caso de enfermedad. En el ritual se podían ofrecer objetos o sacrificios humanos, de niños sanos y bellos destinados a transmitir su energía al Inca.
Tomado de:
El País

14 de diciembre de 2015

14 de diciembre: La historia de la conquista del Polo Sur

Es el Polo Sur un lugar inhóspito y desolador. Extensión inmensa blanca de hielo y nieve. A veces en larga penumbra otras en plenitud duradera de luz.

Aquel silencio sería perturbado por la  curiosidad humana especialmente a comienzos de la segunda década del prodigioso siglo XX. Grandes hombres lanzados a su exploración emulando a antecesores de otros tiempos.

Roald Admunsen estudiando mapas

Roald Admunsen estudiando mapas

Surge así una historia, los hechos protagonizados por un noruego, Admunsen, y un británico, Scott. Sería el primero quién ganaría la partida a su gran rival el 14 de diciembre de 1911. Pero su aventura y logro magno ha sido siempre eclipsada por la tragedia sufrida por Scott.

Eran dos personalidades antagónicas. Admusen, reservado, meticuloso, vivía sus exploraciones con modestia, sin apenas apoyo financiero. Para el todo significaba un escape y vía de superación. Soñó desde  pequeño en ser el primer hombre en pisar el Polo Norte (su identidad noruega le inspiraba). Pero serían Frederick Cook y Robert F. Scott quienes se les adelantarían.

scottshacleton

Ernest Shackleton y el condecorado Robert F.. Scott

Propiamente, Scott, era un prestigioso científico y Hombre del Imperio, que como tan contaba con el inmenso respaldo de la Corona Británica. Tuvo siempre un gran apoyo mediático y financiero que le animaba a realizar sus conquistas y exploraciones en pro de la Gran Familia Científica y del Imperio Británico.

Scott inició primero su apuesta por llegar a extremo sur del planeta. Había logrado gran experiencia acompañando al fantástico marino Ernest Shackleton en su estudio del Antártico. Incluso llegaron a estar a escasos 180 km de la meta, el Gran Polo Sur.

Logró Robert, rápidamente las fuentes para desarrollar la epopeya.  Y en la vorágine surgió la rivalidad, sana entre los dos protagonistas. Scott pensó en Roald Admunsen, gran estudioso de los polos y fantástico marinero (había nacido en pueblo de pescadores). Había una barrera, y es que la Corona quería que toda la expedición fuese netamente formada por grandes conocidos por el Imperio Británico. Así que, literalmente, el científico escandinavo, “recibió” la invitación a irse por su cuenta a la expedición. Y así hizo.

Estuvieron dos años de preparativos. Dese 1909 hasta comienzos de 1911. En todo ese periodo se sucedieron episodios de rivalidad y espectáculo científico. Scott lo promulgaba todo: sus excelentes perros, sus excelentes ponis, el magnífico equipo que la Reina había donado para la gloria de la Ciencia y Gran Bretaña. Por el contrario Roald, hablaba con esquimales, solo adiestró a perros y se pertrecho de gran cantidad de víveres para conseguir el logro. Admunsen, casi obvió la ciencia, de hecho apenas hay fotos de su viaje y no paró para recoger una sola muestra. Todo lo contrario sería el viaje de Robert Scott.

Expedición noruega preparando un igú en campo base

Expedición noruega preparando un igú en campo base de Framheim.

En 2011 ya estaban instalados en la Antardida. Admunsen había elegido como base la costa junto a la Bahía de las Ballenas, lo llamaría Framheim. Scott, por su parte eligió el lado opuesto, no era recomendable para el honor el Imperio cruzarse con otros exploradores. Sus cálculos no eran muy acertados. Había elegido el lado contrario a la Bahía de Ross, frente al estrecho de McMurdo. Resumiendo estaba 100 kilometros a mayor distancia de la meta que sus “rival”. Esto fue determinante.

Ya estaban los dos en la carrera. Tras años de desavenencias. Los británicos acusaban a Admusen de desleal, pues supuestamente se había estado preparando para la reconquista de Polo Norte. Fue en una parada en la isla de Madeira  con su mítico buque, el Fram, cuando ya informaría de su real intención de ir al sur. El explorador noruego era consciente que a sus rivales no les habían gustado sus grandes éxitos en las conquistas de los Pasos del Noroeste y del Noreste… ¿para qué darles en bandeja sus conocimientos y planes de la conquista del Sur?

Fram. El mítico buque expedicionario de Admunsen

Fram. El mítico buque expedicionario de Admunsen

Quizás eso también provocaría el fracaso de Scott. El se había hecho acompañar de grandes científicos, pero pocos acostumbrados a los extremos que les esperaban.

Iniciada la carrera, a pocas jornadas surgieron las primeras complicaciones para la mitificada, pero poco preparada expedición Scott. Llevaban perros y caballos pertrechones, que si eran más resistentes, pero no para el extremo donde se encontraban. Así estos últimos serian sacrificados. Admunsen, con solo perros, pero muchos avanzaba sin demora (y si se moría un perro, servía de alimento, literal). Los británicos registraban y se paraban cada poco, en pro de la Ciencia.
Expedición británica en una de sus paradas

Expedición británica en una de sus paradas

Así, con toda obviedad, Roald Admunsen, logró su sueño a la inversa. No sería el primero del Norte, pero si el primero en el Polo Sur. Plantó la bandera noruega y  dejó dos cartas: una al rey Haakon VII de Noruega y otra…para su gran rival Robert F. Scott, quiñen lo leería el 17 de enero de 1912, casi un mes después de la h.

La bandera Noruega en el Polo Sur

La bandera Noruega en el Polo Sur

El 25 de enero, 94 días después del comienzo, llegó a la Bahía de las Ballenas la libre expedición noruega. Había recorrido 2.824 kilómetros y solo les acompañaban en los trineos 11 de los 54 perros con que comenzaron. Hasta el 7 de marzo cuando llegan a Hobart, Australia, no sabría el mundo del extraordinario evento logrado. Pero….y Scott.

El malogrado caballero británico, no sería localizado hasta el 12 de noviembre de 1912, cuando una expedición de búsqueda dió con una tienda de campaña con tres cuerpos, uno de ellos del Robert F. Scott. A tan solo seiscientos kilómetros del campo base en su regreso. Los cuerpos del resto de la expedición se localizarían en el camino hacia el polo. Según el diario que el propio gran científico llevaba consigo, el debió ser el último en morir, siendo la anotación definitiva el 29 de marzo de aquel 1912.

Las anotaciones que ese diario aportó y las fotografías encontradas glorificaron aquella expedición, y aplicaron sordina a la h noruega.

Scott no gozó de suerte, pero sus decisiones no colaboraron en su expedición. Analizamos a elección de los caballos (no los utilizó de alimento), la falta de provisiones, personal no cualificado para extremos (algunos se darían la vuelta antes de llegar a la meta desautorizando al jefe de la expedición). No abandonó a los heridos y debilitados Oates o Evans, algo loable, sin duda, pero gran inconveniente en el avance a su propia supervivencia. Así una ventisca y una extremadamente baja temperatura les pilló por sorpresa y no lo soportarían.

Admunsen. Fue el héroe y vencedor de aquella epopeya. Y como aventurero consumado siguió en el empeño de logros.

Roald Admunsen inmortalizado en un trineo con sus perros junto a la bandera en el Polo Sur

Roald Admunsen inmortalizado en un trineo con sus perros junto a la bandera en el Polo Sur

Con los años volvería a encontrar un nuevo gran rival, a semejanza de su recordado Scott, Umberto Nobile. A quién conoció logrando la h de sobrevolar el Polo Norte en un dirigible. Roald criticó después el diseño del dirigible (obra del italiano), y eso desencadenó la curiosa rivalidad.
Un 28 de mayo de 1928, un ya veterano Admunsen conoce la noticia de que su “enemigo”, Nobile, había caído al Ártico con su nuevo aparato, el Italia. No dudo en partir y liderar su búsqueda. Meses después se halló un flotador de su hidroavión en el mar de Noruega septentrional, pero Roald jamás fue encontrado. (Nobile y su expedición fueron rescatados el 22 de junio.).

La paradoja del hombre que soñó con ser el “conquistador” de los Polos, el gran dominador del Océano Ártico,… y halló allí su tumba.

Mapa de la Antardida refejando las expediciones historicas de Roald Admunsen y Robert F. Scott.

Mapa de la Antardida refejando las expediciones historicas de Roald Admunsen y Robert F. Scott.

Fuente:

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