El tamaño de las partículas es ínfimo y de plásticos muy comunes, como polietileno y acrílico. Se detectaron trazas de micropartículas de plástico en 6 de cada 10 muestras de semen de
hombres sanos ...
Un informe cuantifica los límites climáticos, naturales
y de contaminantes que aseguran el mantenimiento seguro y justo de la
civilización.Un amplio grupo de científicos identificó en 2009 nueve lí...
Aquí van las razones
geográficas y socioeconómicas por las que el río más largo y caudaloso
del mundo nunca tendrá una estructura que sirva para cruzar de orilla a
orilla.Cuando vemos en algún doc...
El 43,7% de loretanos no tiene acceso al servicio de agua potable o
tratada. Es el mayor déficit en todo el país, según el INEI, y afecta
principalmente a la niñez de las zonas rurales de la región...
Perú se ubica en la
escala de desigualdad por encima de México. El informe señala que el 1%
de la población más rica del mundo concentra entre el 25% y 30% de los
ingresos totales de su país...
15 Oct 2022 undefined comments comments comments comments comments comments
Al principio de su historia, el planeta rojo habría
sido probablemente habitable para los metanógenos, microbios que viven
en hábitats extremos de la Tierra.El Marte noáquino habría sido un hábitat...
La astrofísica del Centro de Astrofísica Harvard &
Smithsonian en Cambridge, detalló que se trata de un fenómeno
completamente nuevo ya que “estamos observando la evolución estelar en
tiempo r...
El dispositivo podría suministrar energía
constante a una amplia variedad de aparatos electrónicos alimentándose
de la transpiración humana.Investigadores de la Universidad de Massachusetts Amherst...
José Antonio Encinas, no sólo se adelantó a su época, sino que también, es la imagen del educador consecuente con su compromiso de agente de formación ciudadana.
“La clase es un laboratorio, un museo, un taller, donde
se experimenta, se observa y se trabaja, ya no es el aula donde
pontifica el maestro. Desaparece la tortura de las lecciones y de los
exámenes, puesto que no hay enseñanza clasificada, sino utilizada. La
mejor lección es un proyecto de trabajo, y el mejor examen, su
ejecución”. Para muchos, la reflexión anterior sobre la educación; bien podría
ser parte de un tratado moderno de pedagogía, donde se valora la
construcción del aprendizaje y se otorga el papel de “facilitador” al
profesor. Pero no, el pensamiento data de un docente puneño, anterior a
la década del 60. Maestro puneño
José Antonio Encinas, nació en Puno un 30 de mayo de 1888. Fue el mayor de siete hermanos del matrimonio de Mariano Encinas y Matilde Franco. Cursó sus primeros estudios en el emblemático Colegio Nacional "San Carlos" de su pueblo natal, fundado por Bolívar en 1826, cuando viajaba al Alto Perú. Se trasladó a Lima en 1905 e ingresó a la Escuela Normal del Perú
y se convirtió en uno de los primeros maestros con título profesional,
egresando como Normalista de la primera promoción, en 1906. Un año
después, asumió en su pueblo, la dirección del Centro Escolar Nº 881
hasta el año 1911, en que retornó a Lima por ser nombrado profesor de la
Escuela Normal, cargo que desempeñó hasta 1915. Paralelamente a la docencia. Siguió estudios de letras y Jurisprudencia en la Universidad de San Marcos. El artículo completo en: RPP Noticias
Vivió solo 21 años pero es un referente mundial en la lucha contra las trabas de la sociedad india del siglo XIX para que las mujeres pudieran acceder a estudios sanitarios.
Anandi Gopal Joshi, también conocida como Anandibai Gopalrao Joshi, fue la primera médica
india y también la primera mujer del sur de Asia en lograr un título
occidental en medicina en 1886. También fue la primera mujer hindú en
pisar suelo estadounidense y en recibir allí una educación profesional y
graduarse en ciencias médicas. Su vida es un ejemplo de superación sin límites y de lucha contra la
adversidad. Rompió barreras, consiguió su sueño de ser médica y se
convirtió en un ejemplo para la sociedad india a raíz de descubrir su
vocación a través de una desgracia familiar. Su legado continúa vigente
hoy y su reconocimiento llega hasta la Vía Láctea, ya que un cráter de
Venus lleva su nombre. Solo su corta vida, al morir antes de cumplir 22
años, impidió que su trabajo como médica fuese tan reconocido como las
vicisitudes que pasó hasta lograrlo. Yamuna Joshi, su verdadero nombre, nació tal día como hoy de hace 153
años, el 31 marzo de 1865, en el seno de una familia rica brahmán hindú
en la ciudad de Kalyan, en el estado indio de Maharashtra. Como era la
costumbre en la India del siglo XIX, Anandi Gopal Joshi
se casó siendo una niña, a la edad de nueve años con un viudo 20 años
mayor llamado Gopalrao Joshi. Su nombre fue cambiado después del
matrimonio y pasó de Yamuna a Anandi. Su esposo, que trabajaba como
empleado de correos, siempre fue partidario de la educación de las
mujeres y uno de los motivos por los que se casó con ella fue para
educarla y que después siguiera sus estudios. Gopalrao comenzó a enseñar a Anandi Gopal Joshi a
leer y a hablar en inglés. Si bien el sánscrito era la lengua común
hablada entre los brahmanes, Anandi demostró ser una excelente
estudiante y aprendió rápidamente, interesándose por el inglés gracias a
su esposo. Cuando solo tenía 14 años dio a luz a su primer hijo, pero
el niño sobrevivió solo 10 días debido a la falta de atención médica.
Esta tragedia fue la que inspiró su vocación médica y la impulsó a
querer estudiar la carrera de medicina.
Tal fue su interés, que su marido intentó conseguir su admisión en
numerosas universidades de Estados Unidos, pero la mayoría de ellas
exigía que su pareja Anandi Gopal Joshi se convirtiera al cristianismo
desde su religión ortodoxa brahmana. Sin embargo, una mujer, Theodicia
Carpenter de Roselle, se enteró de su historia en New Jersey, ya que se
publicó en la revista ‘Missionary Review’ y le imprsionó tanto el deseo
de Anandi por estudiar medicina como el apoyo de Gopalrao para lo que
hiciera realidad, así que comenzaron a intercambiarse cartas. Lea el artículo completo en: El País
El descubrimiento de la penicilina
es considerado como uno de los grandes avances de la medicina
terapéutica, porque introdujo la era de los antibióticos salvando
millones de vidas.
Durante largo tiempo, los científicos buscaban la manera de combatir serias infecciones que podían ser mortales como la neumonía, gonorrea, fiebre reumática y otras.
Los
hospitales solían estar atestados de pacientes con graves infecciones
en la sangre por lo que parecerían ser simples rasguños o cortes
inocuos. En ese entonces los médicos no podían hacer nada sino esperar y
cruzar los dedos.
Alexander Fleming, un bacteriólogo y farmacólogo británico, vio cómo durante la Primera Guerra Mundial numerosos soldados morían de sepsis por heridas infectadas.
También
pudo comprobar que los tratamientos antisépticos de la época mataban
más soldados que las infecciones mismas y se necesitaba algo más que
llegara a las heridas profundas que albergaban bacterias en la sangre en
condiciones anaeróbicas.
Después del conflicto, Fleming continuó sus investigaciones de sustancias antibacterianas en el Hospital St. Mary´s de Londres.
Pero
fue una casualidad, y el aparente desorden de su laboratorio, lo que
le ayudó a descubrir el arma vital contra las infecciones.
Fleming estaba trabajando con colonias de estafilococo, una bacteria que causa forúnculos, dolores de garganta y abscesos.
Como se iba de vacaciones, decidió amontonar las placas de Petri con los cultivos en una esquina del laboratorio.
El 3 de septiembre de 1928 regresó para descubrir que uno de los cultivos había sido contaminado con un hongo, o moho, y alrededor de este había un área vacía donde la colonia de estafilococo había sido destruida.
Le quedó claro que el moho, luego identificado como una cepa de Penicillium notatum, había secretado algo que inhibía la propagación bacteriana.
El bacteriólogo descubrió que esta "secreción de moho" podía matar una amplia gama de bacterias peligrosas como el estreptococo, el meningococo y el bacilo de la difteria.
Fleming se dio a la difícil tarea de aislar la penicilina pura de esta secreción pero resultó muy inestable.
Publicó
sus descubrimientos en una revista especializada de patología
experimental, en 1929, pero apenas hizo una referencia pasajera al
potencial terapéutico de la penicilina.
Quantum Fracture es un canal en YouTube que explica diversas nociones y conceptos de manera sencilla, es decir cumple los requisitos que también posee el Proyecto "Conocer Ciencia", es decir la ciencia se vuelve sencilla, divertida y fascinante. En esta ocasion comparto con Ustedes un video de tan solo dos minutos en los que los de Quantum nos explican las tres leyes de Newton:
En Conocer Ciencia TV le dedicamos varios videos a Newton, aquí les dejo uno de ellos:
Y aquí una presentación en power point con apuntes de la vida de Newton, los apuntes fueron tomados de libros de Isaac Asimov:
Edzar Ernst pasó dos décadas estudiando pseudomedicinas como la homeopatía hasta que Carlos de Inglaterra logró apartarle de su puesto.
“Nunca supuse que hacer preguntas básicas y necesarias como
científico podría provocar polémicas tan feroces y que mis
investigaciones me involucraran en disputas ideológicas e intrigas
políticas surgidas del más alto nivel”. Quien así habla es Edzard Ernst,
seguramente el científico más detestado por los defensores de la
pseudomedicina de todo el mundo. La razón es sencilla: el fruto de su
trabajo les deja sin argumentos. Ernst (Wiesbaden, Alemania, 1948) fue
el primero en someter a las llamadas terapias alternativas al rigor de
la ciencia de forma sistemática, para llegar a una conclusión: remedios
como la homeopatía no son más que placebo y los que la recetan violan la
ética médica. En su viaje científico contra la pseudociencia, Ernst ha tenido que
enfrentarse al recuerdo de su madre y al Príncipe de Gales, los dos
fervorosos homeópatas. El investigador alemán ha dedicado 20 años al
estudio crítico de estas terapias —"dos décadas de conflicto
interminable”—, desde la acupuntura hasta la imposición de manos, y su
equipo ha publicado más de 350 trabajos sobre esta materia. Sus
memorias, Un científico en el país de las maravillas (A scientist in Wonderland, Imprint Academic),
publicadas este año, proporcionan el mejor relato sobre las
dificultades a las que se enfrentará alguien que pretenda desentrañar
críticamente las terapias alternativas: amenazas, falta de respaldo
institucional, presiones de las altas esferas, soledad… e innumerables
dificultades científicas.
Los terapeutas alternativos y sus partidarios parecen un poco como niños jugando a médicos y pacientes”, asegura Ernst
Los ensayos que se realizan a diario en todos los hospitales del
mundo suelen manejar unos protocolos muy claros para probar si el
medicamento sirve o no: a un grupo le das el fármaco y al otro, un
placebo. Pero ¿cómo estudiar si realmente funciona la imposición de
manos para curar o aliviar el sufrimiento de un enfermo? Esa fue la
primera pregunta que se hizo Ernst al aterrizar en 1993 en la cátedra de
Medicina Complementaria de la Universidad de Exeter, la primera de su
clase. Por aquel entonces, cuenta, había en el Reino Unido tantos
sanadores (unos 14.000) como médicos de cabecera. El placebo que
diseñaron junto a los propios sanadores serían unos actores que
fingirían estar imponiendo sus manos. A medida que los sanadores veían
que el escrutinio les iba a desenmascarar comenzaron con las pegas, las
críticas y el rechazo a los métodos: finalmente, resultó que los actores
también tenían capacidades sanadoras y por eso el placebo funcionó
mejor que los profesionales.
Ernst comenzó a interesarse por el estudio crítico de las terapias
alternativas después de trabajar en un hospital homeopático en Múnich,
en su país natal, donde esta pseudoterapia tiene un gran arraigo y la
practican médicos titulados. A partir de su experiencia allí, traza en
sus memorias un relato demoledor de los facultativos que recetan estos
falsos fármacos que nunca han demostrado su utilidad médica: lo hacen
“porque no pueden hacer frente a las a menudo muy altas exigencias de la
medicina convencional”. “Es casi comprensible que, si un médico tiene
problemas para comprender las causas multifactoriales y los mecanismos
de una enfermedad o no domina el complejo proceso de llegar a un
diagnóstico y la búsqueda de un tratamiento eficaz, esté tentado de
emplear en su lugar conceptos como la homeopatía o la acupuntura, cuya
base teórica es muchísimo más fácil de entender”, escribe el científico,
que sigue muy combativo en su blog.
Portada de las memorias.
Gracias a su espíritu crítico, la cátedra de Exeter se convirtió en
la vanguardia de la investigación seria sobre la llamada medicina
complementaria, y de ahí salieron algunos de los estudios que nos han
demostrado su ineficacia y también sus peligros,
como el de osteópatas y quiroprácticos que manipulan la columna
vertebral provocando serios problemas a sus pacientes. Por no mencionar,
el riesgo más simple y peligroso de todos: el de abandonar tratamientos
duros pero efectivos, como la quimioterapia, por terapias supuestamente inocuas pero que dejarán morir al paciente.
Ese puesto se había creado para seguir haciendo la ciencia acrítica
que buscan los defensores de las terapias alternativas, como Carlos de
Inglaterra, en la que sencillamente se les pregunta a los pacientes si
se sienten mejor que antes de tal o cual tratamiento. Sobre ellos,
escribe que parecen tener “poca o ninguna comprensión del papel de la
ciencia en todo esto. Los terapeutas alternativos y sus partidarios
parecen un poco como niños jugando a médicos y pacientes”. Cuando sus
resultados comenzaron a desmontar estos remedios, los partidarios de la
medicina complementaria comenzaron a atacarle en todos los niveles,
desde el personal hasta el público.
El investigador considera que algunos de los
médicos que recetan homeopatía lo hacen porque les resulta demasiado
complicado llegar a diagnósticos serios usando las herramientas de la
medicina
De ahí surge el mayor escollo de su carrera y el que tuvo notable
repercusión en Reino Unido: su enfrentamiento con el príncipe Carlos, que durante años ha presionado a los ministros para incluyan la homeopatía en el sistema de salud británico.
Finalmente, después de que Ernst le acusara públicamente de no ser más
que un vendedor de crecepelos, el heredero al trono consiguió que se
quedara sin su puesto en Exeter, tras un doloroso proceso en la
Universidad del que saldría absuelto a pesar de las presiones.
Al final, después de muchas broncas, victorias y sinsabores, Ernst
concluye que su trabajo sirve para demostrar la ineficacia de las
terapias, pero no para convencer a sus defensores: “Lento pero seguro,
me resigné al hecho de que, para algunos fanáticos de la medicina
alternativa, ninguna explicación será suficiente. Para ellos, la
medicina alternativa parecía haberse transformado en una religión, una
secta cuyo credo central debe ser defendida a toda costa contra el
infiel”. Eso sí, la experiencia le sirvió para reconocer y desmontar
todas las trampas dialécticas usadas por este colectivo, que quedan
destripadas en sus memorias. Falacias como que la medicina convencional
mata más, que la ciencia no es capaz de comprender estos remedios o que
son buenos por ser naturales y milenarios quedan convenientemente
desmontadas.
Finalmente, Ernst, que antes estuvo estudiando el terrible pasado de
la ciencia nazi en la Universidad de Viena, establece un paralelismo
entre ambos fenómenos: “Cuando se abusa de la ciencia, secuestrada o
distorsionada con el fin de servir a sistemas de creencias políticos o
ideológicos, las normas éticas patinan. La pseudociencia resultante es
un engaño perpetrado contra los débiles y los vulnerables. Nos lo
debemos a nosotros mismos, y a los que vengan después de nosotros,
permanecer en lucha por la verdad sin importar la cantidad de problemas
que esto pueda causarnos”.
La mujer más bella del Hollywood de los
cuarenta escandalizó escenificando un orgasmo en pantalla, pero en la
intimidad cultivó una vida sosegada entregada a la ciencia. Uno de sus
inventos constituyó el germen de Internet y la telefonía móvil.
Fue considerada la actriz más bella de los años cuarenta en Hollywood.
Es fácil ser glamurosa. Lo único que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida".
A quien acuñó esta cita tan redonda le ayudó ser oficialmente "la
mujer más bella del mundo". Es Hedy Lamarr, tanto la misteriosa Dalila en la versión cinematográfica de Cecil B. DeMille (1949) como la primera en desnudarse e interpretar un orgasmo en pantalla en Ektase (1933) sin haber llegado siquiera a la mayoría de edad.
Si de día se colocaba un enjoyado penacho de plumas de pavo real en Las chicas de Ziegfeld,
aquel musical que se anunciaba con "100 mujeres bellas", al llegar a
casa se sentaba ante una mesa de trabajo y concretaba un sistema de
guiado de misiles. "Odiaba las fiestas, no bebía. Su principal hobby era inventar", asegura por teléfono Richard Rhodes, autor de Hedy's Folly: The life and breakthrough inventions of Hedy Lamarr, the most beautiful woman in the world
(en inglés en Doubleday, 15,78 euros). "Hasta el punto que diseñó un
'sistema de comunicación secreto' que constituye la base del GPS, los
teléfonos celulares, el Bluetooth o el wifi", resalta Rhodes, todo un
Pulitzer entregado durante un año a investigar la vertiente inventora de
la estrella y de su colaborador, el músico Georges Antheil, inquieto integrante del magma cultural del París de entreguerras.
Rhodes consiguió documentos originales y la ayuda de los hijos de
Lamarr, la actriz que cumplió en sus 86 años de vida (casi 40 como
intérprete) muchos tópicos de Hollywood: seis matrimonios, incontables
seducciones de hombres poderosos, cirugías plásticas en serie que
volatilizaron su hermoso rostro y la identidad sepultada con el apellido
de una malograda actriz yonqui (Barbara La Marr) amante de su
descubridor.
¿Cómo llegó una actriz vienesa sin estudios al origen de tecnologías
más que indispensables? Bueno, el padre era un banquero maravillado por
los adelantos mecánicos. La madre la convirtió en concertista de piano.
Con su primer esposo, Friedrich Mandl, acaudalado fabricante de armas,
compartió sobremesas con diplomáticos, estadistas (Mussolini fue uno de
los invitados) y militares alemanes que discutían la última innovación
bélica.
Quizá ella en aquellas cenas pareciese una esfinge estúpida.
"No. Fue una mujer de gran determinación", asevera Rhodes, "en
cualquier cosa que acometiera; para convertirse en actriz, abandonar al
marido celotípico que la encarceló en sus mansiones o embarcarse hacia
Estados Unidos sin más equipaje que compartir travesía con el ejecutivo
de un gran estudio. Su obra no consistió en escuchar y copiar. No fue
ninguna farsante".
Hollywood, 1940. George Antheil compone música para películas y escribe en Esquire artículos sobre endocrinología aplicada a la seducción (sic).
Se encuentran en una cena. Hedy le pregunta si puede hacer algo para
aumentar el tamaño de sus pechos. Anécdotas aparte, el encuentro resulta
magnético.
Años atrás, Antheil había protagonizado en París el segundo mayor escándalo escénico después del estreno de La consagración de la Primavera, de Stravinski. El furor de su Ballet mécanique
(encargado para una película de Léger), un enjambre sonoro de pianolas,
martillos y hélices de avión, provocó que los distinguidos espectadores
(Picasso, Joyce, Satie, Man Ray o Miró, entre ellos) aullaran,
arrancaran sus butacas y las lanzaran al foso de la orquesta. En aquella
performance, el creador de la ahora rehabilitada composición había conseguido sincronizar sin cables seis pianos mecánicos.
George y Hedy, quien tenía solo 26 años, trabajan durante seis meses en un sistema de comunicación entre barcos y torpedos mediante señales de radio
que cambian constantemente de frecuencia. Aprovechan la experiencia de
él en la conexión de las pianolas y lo patentan en 1941. Pero ayudó más a
la causa americana la exitosa gira de Hedy para vender bonos de guerra.
"La Armada de EE UU no entendió un mecanismo basado en la conexión de
las pianolas. Estaba demasiado ocupada en solucionar su gran problema:
los torpedos fallaban en el 60% de las ocasiones", explica Rhodes. En
1954, la idea fue rescatada en el sonobuoy (un minisónar
integrado en una boya portátil). Décadas después, los creadores de
dispositivos de comunicación sin cable (GPS, wifi, Bluetooth) utilizaron
la tecnología de "espectro ensanchado por salto de frecuencia", cuyo
germen está en el invento de Lamarr y Antheil. "Si se usa en todo el
mundo, ¿por qué no he recibido ni una carta?", se lamentaba ella, que,
según su biógrafo, tan solo temía la decadencia física.
En 1997, tres años antes de su muerte, recibió el primer
reconocimiento. Hedy, convertida en litigante profesional y ocasional
cleptómana, rehusó recoger la distinción. Demasiada cirugía estética
para que lo que quedaba de la mujer más hermosa del mundo pudiese
presentarse en público.
La inventora, el músico y coca-cola en cubitos
Hedy Lamarr se abstuvo de fiestas, licores y lecturas, contrariamente
a lo que se estilaba en Hollywood. Su pasatiempo consistía en inventar.
Estas son algunas de sus aportaciones: » Torpedos infalibles.
El más importante (en colaboración con el músico de vanguardia Georges
Antheil, autor del Ballet Mécanique) fue un "sistema secreto de
comunicaciones" (1941) entre aviones y barcos para dirigir un torpedo
con señales de radio cortísimas que cambian de frecuencia arbitraria y
simultáneamente para evitar ser interceptadas. Es el germen de sistemas
como el GPS, Bluetooth, teléfono móvil y wifi. También trabajó en un
escudo antiaéreo.
» Coca-cola instantánea. Ideó una
pastilla que se disolvía en agua para conseguir un refresco de cola.
Howard Hughes le facilitó dos químicos para asesorarla. Finalmente, no
funcionó. » Lifting y otras ideas. Trabajó en un sistema de
"estiramiento de piel basado en el acordeón", imaginó el collar
fluorescente para perros, un nuevo tipo de semáforo o cambios del diseño
del Concorde.
En 1865, el físico escocés James Clerk Maxwell formuló la
teoría clásica del electromagnetismo deduciendo así que la luz está
hecha de campos eléctricos y magnéticos que se propagan por el espacio,
teoría que llevó a la predicción de la existencia de las ondas de radio y
a las radiocomunicaciones.
Las ecuaciones de Maxwell
Un investigador precoz Según la famosa expresión atribuida a Newton, todos los científicos
trabajan aupados 'a hombros de gigantes', es decir, construyen sus
teorías sobre los conocimientos logrados por las generaciones anteriores
a lo largo de siglos de estudios y experiencias. Esa elevación a gran
altura les permite mirar más lejos y progresar en las ideas. Esto es
particularmente cierto en el caso de Maxwell quien supo combinar todo el
conocimiento existente hace 150 años sobre su tema de trabajo llegando a
la forma más bella y sucinta de expresar los principios sobre la
electricidad, el magnetismo, la óptica y su interrelación física. Nacido en Edimburgo en 1831, en el seno de una familia de clase
media, Maxwell manifestó una peculiar curiosidad desde su temprana
infancia. A los 8 años recitaba versos de Milton y largos salmos, y a
los 14 ya había escrito un paper (artículo científico) en el que
describía métodos mecánicos para trazar curvas. Estudió en las universidades de Edimburgo y de Cambridge donde
asombró a alumnos y profesores por su capacidad para resolver problemas
de matemáticas y de física. A los 23 años se diplomó en matemáticas por
el Trinity College, y dos años más tarde obtuvo una plaza de profesor de
filosofía natural en el Marischal College de Aberdeen donde
permanecería 4 años. En 1860 obtuvo un puesto similar pero en el
prestigioso King's College de Londres. Ahí comenzó la época más
fructífera de su carrera. Ingresó en la Royal Society en el 1861,
publicó la teoría electromagnética de la luz en 1865, regresó entonces
con su familia a la casa de sus padres en Escocia, y fue nombrado
director del Cavendish Laboratory de Cambridge en 1871. Allí, en
Cambridge, murió de cáncer abdominal en 1879, a la edad de 48 años. La esencia electromagnética En 1865, Maxwell publicó un artículo titulado 'Una teoría dinámica
del campo electromagnético' en el que aparecieron por primera vez las
ecuaciones hoy mundialmente famosas y conocidas como 'ecuaciones de
Maxwell'. Estas ecuaciones expresan de una manera concisa y elegante
todas las leyes fenomenológicas sobre electricidad y magnetismo que se
habían formulado desde el siglo XVIII, entre ellas las leyes de Ampère,
de Faraday y de Lenz. La notación vectorial que se utiliza hoy fue
introducida en 1884 por Heaviside y Gibbs.
La naturaleza electromagnética de la luz
El valor de las ecuaciones de Maxwell no solo reside en la síntesis
de todas las ideas anteriores, que revelaba la íntima interrelación
entre electricidad y magnetismo. De sus ecuaciones, Maxwell también
dedujo otra ('la ecuación de ondas') que le llevó a predecir la
existencia de ondas de naturaleza electromagnética capaces de propagarse
a la velocidad de la luz. En efecto, Maxwell concluyó que '...luz y
magnetismo son aspectos de la misma substancia, y la luz es una
perturbación electromagnética...'. De esta forma, su trabajo de síntesis
también consiguió unificar la óptica al electromagnetismo y reveló la
esencia electromagnética de la luz. La teoría de Maxwell predecía la generación de ondas
electromagnéticas en el laboratorio. Esta posibilidad fue llevada a cabo
por el físico alemán Heinrich Hertz en 1887, ocho años después del
fallecimiento de Maxwell, mediante la construcción de un oscilador como
emisor y de un resonador como receptor. La capacidad para producir tales
ondas y de recibirlas en un lugar distante conduciría a un ingeniero
italiano, Guillermo Marconi, mediante sucesivos perfeccionamientos de la
técnica, a una gran revolución tecnológica: las comunicaciones por
radio. Y sobre esta tecnología reposan hoy algunos de los elementos
cotidianos más útiles y más utilizados, como los teléfonos móviles. El artículo completo en: El Mundo
Pocas personas han salvado más vidas que Louis Pasteur.
Las vacunas que desarrolló han protegido a millones. Al entender que los gérmenes causan enfermedades revolucionó la atención médica. Y encontró nuevas formas para hacer que los alimentos que consumimos no nos hicieran daño. Definitivamente,
Pasteur fue un químico que cambió nuestra interpretación de la biología
en forma fundamental. Pero además, al examinar paso a paso su vida, se
hace evidente que estuvo a la vanguardia de una nueva rama de la
ciencia: la microbiología. 27 de diciembre de 1822: El artista que se volvió químico Louis Pasteur era el hijo de un sargento de las guerras napoleónicas, que creció amando apasionadamente a su nativa Francia. Pasó su niñez en el macizo del Jura, en el este de Francia. No
se destacó como alumno y era un apasionado del dibujo y la pintura. De
niño, hizo una serie de retratos de su familia que revelan un buen ojo
para la precisión y los detalles. Sus profesores alentaron ese
lado artístico, pero su padre consideraba que pintar era una
indulgencia: lo que importaba era el trabajo sólido escolar, así que
Pasteur estudiaba con tesón. 1848: Un descubrimiento sobre los pilares de la vida
Pasteur empezó su carrera en química con un empleo en la Universidad
de Estrasburgo y pronto hizo un descubrimiento revolucionario: demostró
que moléculas idénticas podían existir como imágenes espejo (o versiones
"zurdas" y "diestras").
Notó que las moléculas producidas por los seres vivos siempre eran zurdas.
El
descubrimiento fue un avance fundamental para la microbiología, que
apuntaló el desarrollo moderno de las medicinas y hasta nuestra
comprensión del ADN.
A los 25 años de edad, Pasteur ya había hecho lo que se puede considerar como su contribución más profunda a la ciencia. En Conocer Ciencia TV realizamos un especial (endos partes) sobre la vida de Pasteur:
Fue venerado durante su vida, descubrió las leyes de la gravedad y
del movimiento, inventó el cálculo infinitesimal y ayudó a moldear
nuestra visión racional del mundo.
Pero su vida personal a menudo estuvo plagada de sentimientos menos felices.
25 de diciembre de 1642: Sin expectativa de vida
Newton nació prematuramente el día después de Navidad en Woolsthorpe, Lincolnshire. Era un bebé pequeñísimo y le dieron pocas posibilidades de supervivencia. El país en el que nació era caótico y turbulento.
Inglaterra
estaba siendo destrozada por una guerra civil. La peste era una amenaza
constante. Muchos creían que el fin del mundo era inminente.
Pero la
aldea de Woolsthorpe era una comunidad tranquila, a la que casi no había
llegado ni la guerra ni la peste, donde se respetaban los valores
puritanos de la sobriedad, el trabajo duro y la adoración sencilla.
La peste fue la enfermedad más temida del siglo
XVII, y no sólo de ese siglo, sino de todos desde su reaparición en
Europa en la década de 1340. Les dejo con power point que relizamos para un programa de Conocer Ciencia TV.
El
padre de Newton murió antes de que él naciera. Cuando cumplió tres
años, su mamá lo dejó con su abuela y se casó con un hombre de un pueblo
cercano.
Esto le dejó una herida de por vida; se sintió rechazado por su familia. Odiaba a su padrasto y amenazaba con prenderle fuego a su casa.
No
le interesaba ni la literatura ni la poesía, pero le fascinaba la
mecánica y la tecnología, que lo llevaron a inventar un elaborado
sistema de relojes de sol que daban la hora y los minutos precisos.
Su
madre tenía la esperanza de que se dedicara a manejar la granja de la
familia, pero su tío y el director del colegio se dieron cuenta de que
Newton estaba destinado a vivir en la esfera intelectual.
1661: Un mentor matemático
Newton
se inscribió en el colegio Trinity de la Universidad de Cambridge y ahí
encontró a una figura paterna que lo puso rumbo a importantes
descubrimientos.
En vez de pedirle que estudiara los textos que
los otros universitarios leían, Isaac Barrow -el primer profesor de
matemáticas de Cambridge- lo orientó hacia los grandes problemas
matemáticos no resueltos de ese momento, como el Cálculo, esa manera de
describir cómo cambian las cosas.
Esa materia después sería crucial para explicar el Universo en términos matemáticos. Newton
además se la pasaba buscando nuevos escritos de hombres como Descartes,
quien argumentaba que el Univeso estaba gobernado por leyes
matemáticas.
Un video, de Conocer Ciencia TV, donde hablamos sobre Newton y la luz blanca:
El Día Internacional de la Enfermería se celebra en el día de su cumpleaños: el 12 de mayo.
Florence Nightingale fue mucho más que una dama con una lámpara. La leyenda de la santa enfermera a veces oculta la verdad: que su genio matemático fue lo que realmente salvó tantas vidas.
Su ambición la llevó al infernal mundo de la Guerra de Crimea y, como consecuencia, por un camino que terminó transformado la enfermería y los hospitales.
Acompáñanos en un rápido recorrido por su vida.
1820
Una niña dotada
Nació en la ciudad italiana de Florencia, y de ahí su nombre, pero creció en pintorescas casas de campo inglesas con su hermana mayor Parthenope.
La criaron al estilo de la clase media alta de la época, que incluía una extensiva educación impartida en casa por su padre, quien les enseñó a sus hijas los clásicos, filosofía y lenguas modernas.
Florence se destacaba en matemáticas y ciencia.
Su afición por registrar y organizar información se notó desde una edad temprana, cuando documentó su enorme colección de conchas del mar con listas y tablas diseñadas con mucha precisión.
Nellie Bly, la precursora y heroína del periodismo femenino es honrada hoy con un doodle. Esta es una de aquellas biografías casi olvidadas por la histori oficial que se eimparte en las escuelas de latinoamérica. Y hoy, gracias a Google, la resucitamos de su ostracismo y nos aunamos al homenaje.
Nellie Bly había trabajado como periodista de arte y teatro por unos meses en el Pittsburgh Dispatch, puesto que dejó para irse a Nueva York en 1887. Luego de cuatro meses de dificultades económicas, conquistó con su facilidad de palabra el camino hacia las oficinas del New York World y tomó un encargo para escribir una pieza que revolucionaría el mundo del periodismo. Fingió una enfermedad mental para investigar reportes de brutalidad y negligencia en el Asilo psiquiátrico en Blackwell’s Island.
El secreto para el éxito se redujo a practicar expresiones desmedidas enfrente de un espejo, luego de lo cual hizo internarse en un internado. Montó un acto para que llamaran a las autoridades, en cuya presencia fingió amnesia. Varios doctores determinaron que estaba loca y fue llevada a la institución sobre la base de ser considerada “un caso perdido”. Consignada al asilo, Bly experimentó sus condiciones de primera mano. La comida consistía en carne podrida, pan que era poco más que masa seca y agua prácticamente imbebible. Los pasientes eran obligados a sentarse en bancas frías y duras todo el día. Los pacientes considerados peligrosos eran atados. Ratas abundaban en el hospital y el agua helada era usada para bañarlas en uno de tantos actos abusivos cometidos por las enfermeras. Lo que es peor, hablando con otras pacientes, Nellie Bly notaba que muchas estaban tan cuerdas como ella misma.
Luego de diez días, fue rescatada del asilo por el personal del New York World. Su reporte fue publicado y generó una sensación, que además, sentó bases para el periodismo de investigación del futuro y el periodismo de incógnito también. Luego se publicó en la forma de un libro, titulado Ten Days in a Mad-House. Un curso legal se inició contra el asilo y en general, atrajo atención al tema del mal tratamiento en ese tipo de instituciones psiquiátricas. Nellie Bly es una heroína en varios sentidos de la palabra.
Alicia en el país de las maravillas, la obra que hace 150 años escribió el británico Lewis Carroll, ha inspirado incontables películas, pinturas e incluso piezas de ballet. Pero pocos saben todo lo que aportó al conocimiento del cerebro humano, así como su influencia no sólo en la psicología freudiana y al psicoanálisis, sino también a la neurociencia moderna.
Y es que, mucho antes de que se contara con la tenología para mapear las maravillas del cerebro, Carroll ya había trazado sus contornos con sus experimentos mentales.
"Exploró tantas ideas", exclama Alison Gopnik, de la Universidad de California en Berkeley, Estados Unidos.
Todos podemos aprender algo de nosotros mismos de Alicia en el país de las maravillas. BBC Future sigue su viaje a los límites exteriores del cerebro.
"Bébeme"
Si me hace crecer podré coger la llave; y si me hace encoger, podré deslizarme bajo la puerta; así que de cualquier manera entraré en el jardín, ¡y no me importa lo que ocurra!".
Alicia en el país de las maravillas, Lewis Carrol
Getty
En una de sus primeras aventuras, Alicia encuentra una poción con una etiqueta que dice "bébeme" y tras tomársela mengua hasta medir sólo 25 centrímetros.
Y un pastel mágico produce justo el efecto contrario en ella: crece tanto, que toca el techo con su cabeza.
Estas escenas fueron las primeras en llamar la atención de los científicos.
En 1955 un psiquiatra llamado John Todd se encontró con varios pacientes que aseguraban tener esa misma sensación de "alargarse como un telescopio".
Todos ellos sufrían un transtorno neurológico que afecta a la percepción visual y que hoy se conoce como micropsia o síndrome de Alicia en el país de las maravillas (AIWS, por sus iniciales en inglés), un mal que afecta principalmente a niños.
"He escuchado a pacientes decir que las cosas están patas arriba, incluso que sus madres están a su lado cuando en realidad se encuentran en el otro extremo de la habitación", dice Grant Liu, un neurólogo de la Universidad de Pensilvania, en EE.UU., quien ha estudiado el fenómeno.
Los diarios de Carroll revelan que sufrió migrañas, episodios que con frecuencia desencadenan en el síndrome. Y eso hizo a muchos especular sobre que el escritor se inspiró en sus propias experiencias.
Este texto de José Manuel Sánchez Ron apareció originalmente en el número 4 de la revista CIC Network (2008) y lo reproducimos en su integridad por su interés.
El 23 de
abril de este año, 2008, se cumplieron 150 años del nacimiento de un
físico, Max Planck (1858-1947), que puso en marcha una de las mayores
grandes revoluciones de toda la historia de la ciencia, la de la física
cuántica, cuyos frutos terminarían cambiando el mundo. Fue en 1900
cuando Planck obtuvo el resultado por el que le recordamos, un resultado
que no encajaba bien con la continuidad que la física suponía hasta
entonces para la radiación electromagnética. Estrictamente, lo que halló
es que para explicar la ley –que él mismo había introducido muy poco
antes, de forma semiempírica– de la radiación de un cuerpo negro
(radiación de todas las longitudes de onda en equilibrio) era necesario
utilizar una expresión asociada de alguna manera a la radiación
electromagnética: su célebre fórmula E=hv esto es, energía igual a una constante (luego denominada Constante de Planck)
multiplicada por la frecuencia (el inverso de la longitud de onda) de
la radiación. En principio, la lectura inmediata de este resultado es
que la radiación electromagnética, y por consiguiente la luz, hasta
entonces, repito, considerada una onda continua, estaba compuesta de
“partículas” independientes, de cuantos como finalmente fueron
denominados, cada uno de los cuales dotado de una energía igual a hv.
Planck no
pudo aceptar tal conclusión. De una forma u otra se pasó una buena parte
del resto de su vida tratando de evitarla. Más de treinta años después,
en una carta que escribió el 7 de octubre de 1931 al físico
estadounidense Robert W. Wood, recordó que, “resumido brevemente, se
puede describir lo que hice como un acto de desesperación. Por
naturaleza soy pacífico y rechazo toda aventura dudosa. Pero por
entonces había estado luchando sin éxito durante seis años (desde 1894)
con el problema del equilibrio entre radiación y materia y sabía que
este problema tenía una importancia fundamental para la física; también
conocía la fórmula que expresa la distribución de la energía en los
espectros normales (ley de radiación de un cuerpo negro). Por
consiguiente, había que encontrar, costase lo que costase, una
interpretación teórica… Boltzmann había explicado cómo se establece el
equilibrio termodinámico mediante un equilibrio estadístico, y si se
aplica semejante método al equilibrio entre la materia y la radiación,
se encuentra que se puede evitar la continua transformación de energía
en radiación suponiendo que la energía está obligada, desde el comienzo,
a permanecer agrupada en ciertos cuantos. Esta fue una suposición
puramente formal y en realidad no pensé mucho en ella”.
Recurrir a
la explicación que Boltzmann había dado de la entropía, en la que se
utilizaban probabilidades fue especialmente doloroso para Planck porque
lo que él siempre buscó en la ciencia son absolutos; de hecho, lo que
estaba intentando cuando llegó a la expresión para la radiación de un
cuerpo negro, que le llevaría a los cuantos, era explicar el crecimiento
de la entropía sin recurrir a las probabilidades de Boltzmann. Así es,
no obstante, la investigación científica: puede conducir a lugares
insospechados.
Fue un joven
y todavía desconocido físico empleado en la Oficina de Patentes de
Berna de nombre Albert Einstein quien, cinco años más tarde (1905), se
tomó en serio la discontinuidad que Planck no aceptaba, mostrando que
para explicar una serie de fenómenos (como el célebre efecto
fotoeléctrico) era necesario suponer que a veces la luz se comporta como
un conjunto de cuantos de luz regidos por los resultados de Planck, y
otras como una onda continua. Por este trabajo, Einstein recibió el
premio Nobel de Física de 1921. Tres años antes, el galardón había
recaído en Planck, “en reconocimiento”, como se lee en el comunicado
oficial de la Academia Sueca, “a los servicios que ha prestado al avance
de la Física con su descubrimiento de los cuantos de energía”.
Hasta aquí
lo esencial de las contribuciones científicas de Planck (nunca volvió a
alcanzar alturas comparables a las de 1900), pero su biografía no se
limita a esto y contiene apartados de gran interés; es preciso, por
consiguiente, volver atrás.
La pena de ver a su hijo
destruido tras la muerte de su nuera y la comparación de su teoría de la
evolución con "la confesión de un asesinato" son algunas de las joyas
que se pueden encontrar en una colección de cartas inéditas escritas de
puño y letra por Charles Darwin.
La colección de más de 1.400 cartas pronto estará disponible online, publicadas por el Proyecto de Correspondencia de Darwin de la Universidad de Cambridge, en Reino Unido.
Éstas tienen un alto contenido emocional y están dirigidas a su mejor amigo, el botánico Joseph Hooker.
De las muchas cartas que Darwin escribió y
recibió en su vida, algunas de las más importantes precisamente forman
parte de la correspondencia con Hooker durante 40 años.
Aparte del seguimiento del desarrollo de las
ideas científicas de Darwin, las misivas dan una visión íntima de una
amistad victoriana.
Tinte personal
Lo que más llama la atención de los documentos es el tinte personal que contienen.
En una conmovedora carta, escrita en 1876, Darwin escribió sobre la muerte en el parto de la esposa de su hijo Francis.
"La pobre Amy tuvo convulsiones severas debido a
una falla en sus riñones. Después de las convulsiones se dejó caer en
un sopor del que nunca se recuperó", escribe.
Carta de Darwin a Hooker. Cortesía de Darwin Estate y Cambridge University Library.
"Es un consuelo inefable el que no haya sufrido
ni sabido que se iba para siempre del lado de su amado esposo. Ha sido
un golpe más amargo para todos nosotros".
Unos años antes, Hooker le había escrito sobre
la muerte de su propia hija, dirigiéndose a él como "Querido viejo
Darwin", y diciendo: "Acaban de enterrar a mi niñita querida y vi tu
nota".
Darwin recuerda los sentimientos de su amigo a partir de su dolor compartido.
"Te agradezco tu amable y sentida carta. Cuando
te escribí desde Glasgow (carta que entiendo llegó demasiado tarde) no
había olvidado tu antiguo dolor, pero no quise referirme a él ya que
sabía que no sería bueno de mi parte hacerte revivir estos antiguos
sentimientos, pero no me pude resistir a escribirte".
La misiva también revela la cercanía de los lazos familiares de Darwin, en particular su preocupación por su hijo.
"Nunca he visto a nadie sufrir tanto como el
pobre Frank. Él ha ido al norte de Gales para enterrar el cuerpo en una
pequeña iglesia entre las montañas (...) Me alegro de saber que él está
decidido a hacer un esfuerzo y mantenerse trabajando ¿Hasta dónde será
capaz de mantener esta sabia resolución? No lo sé".