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23 de mayo de 2014

Lima: la ciudad con el aire más contaminado de toda América Latina

Lima gris. Pese a reducción de nivel de dióxido de azufre en el aire, aún subsiste el PM2,5.
Lima gris. Pese a reducción de nivel de dióxido de azufre en el aire, aún subsiste el PM2,5.
Según informe de la Organización Mundial de la Salud, el sector norte de nuestra capital registra una contaminación 6 veces mayor a lo permitido en el mundo.
 
Piénselo antes de inhalar una bocanada de aire en alguna avenida o parque en la capital. porque Lima es la ciudad más contaminada de Latinoamérica, según un informe de la Organización de la Salud (OMS), presentado ayer. En algunas zonas de la ciudad, se indica, hay niveles de contaminación seis veces mayores a los permitidos según esta organización.

Lima posee un índice general de 38 microgramos de PM 2,5 (partículas de hollín o metales pesados que son hasta 100 veces más pequeños que el grosor de un cabello) por metro cúbico. La OMS estima que lo ideal es mantener hasta 10 microgramos, al año.


Caso contrario ocurre en el estado de Bahía en Brasil, donde se tiene el aire más limpio de la región: 9 microgramos por metro cúbico anual. El informe analizó la calidad del aire en 1,600 ciudades de 91 países. Esto reveló que sólo el 12% de la población mundial que reside en ciudades respira aire limpio.

Para Luis Tagle Pizarro, coordinador ejecutivo del Comité de Gestión de la Iniciativa de Aire Limpio para Lima y Callao, el principal causante de esta situación es el parque automotor con 20 años de antigüedad de promedio. A esto, asegura, se suma la mala calidad de los combustibles.


PELIGRO EN CONO NORTE

Respecto del informe de la OMS, la situación empeora en el cono norte de la capital (Ventanilla, Puente Piedra, San Martín de Porres) donde se llegó a registrar hasta 58 microgramos de PM2,5 por metro cúbico, cifra 6 veces más de lo que permite. 

La situación disminuye, pero aún sigue siendo alta, en Lima Sur (Chorrillos, Villa El Salvador) con 36 microgramos.

Tagle Pizarro explica que estas cifras se deben a que las partículas de PM2,5 producidas en el centro de la ciudad se desplazan por los vientos a estas zonas y quedan atrapadas por los cerros circundantes. "Ese material se queda allí... ¿y a quienes afecta? A la gente que se queda en esos distritos más horas al día: Las amas de casa, los ancianos y los bebes.


Las consecuencias de la exposición al PM2,5 es que al ser tan pequeñas penetran hasta a los alveólos e incluso llegan a la sangre. Así se producen dolencias respiratorias y cardíacas. 

"Hoy, la implementación de sistemas de transporte como El Metropolitano, que usa gas, o el Metro de Lima han reducido de algún modo la generación de contaminación... aunque no del todo", indicó Tagle.


Refirió que también un avance es el cese a las importaciones de autos usados, sin embargo es consciente de que todavía falta mucho por hacer al respecto y este informe de la OMS es la prueba de ello. 

CLAVES

Consecuencias. En marzo, la OMS reveló que más de 7 millones de personas mueren anualmente en el mundo por la contaminación ambiental, ya sea fuera o dentro del hogar. Esto convierte a la polución en el principal riesgo medioambiental para la salud a nivel mundial.

Fuente:

La República

19 de diciembre de 2012

Los dos científicos que violaron la ley para salvar una vida (con la aparición estelar de Hitler)

En 1935, la hija de Gerhard Domagk, el gran microbiólogo, tropezó en la escalera de la casa familiar de Wuppertal, en Alemania, mientras sostenía una aguja. Caerse por las escaleras es un accidente bastante frecuente en el mundo, como ya os expliqué en Ese objeto peligrosísimo que es una escalera (I): más de 300.000 accidentes solo en Reino Unido. De hecho, morir en una escalera es más probable que hacerlo en un vuelo comercial. Pero en este caso, aún era peor: la aguja que llevaba la muchacha, de nombre Hildegard, se le clavó en la mano y se partió en su interior.

Aunque le extrajeron el pedazo de aguja, una insidiosa infección esteptocócica se extendió por todo el brazo de Hildegard. Gerhard sabía que su hija moriría pronto, porque en aquella época aún no existían fármacos capaces de frenar el avance de las bacterias.


Pero Gerhard tenía un as en la manga, un tinte rojo industrial con el que llevaba una temporada experimentando: prontosil. Al parecer, los ratones de laboratorio sobrevivían a las infecciones de estreptococos si recibían una inyección de aquel tinte. 


Sin embargo, Gerhard no confiaba demasiado en aquella sustancia, tal y como explica Sam Kean en La cuchara menguante:

El prontosil, una molécula orgánica aromática que, de forma un tanto insólita, contenía un átomo de azufre, poseía algunas propiedades impredecibles. En aquella época los alemanes creían, extrañamente, que los tintes mataban los gérmenes porque teñían sus órganos vitales de color equivocado. Pero el prontosil, aunque letal para los microbios en los ratones, en un tubo de ensayo no parecía tener ningún efecto sobre las bacterias, que nadaban felizmente en el líquido rojo. Nadie sabía por qué, y a causa de esta ignorancia muchos europeos habían atacado la “quimioterapia” alemana, que desdeñosamente consideraban inferior a la cirugía para el tratamiento de las infecciones.
Gehrhad se encontraba en la tesitura de si debía o no probar aquel tinte con su hija, habida cuenta de que los primeros ensayos con humanos provocaban, en algunos casos, graves efectos secundarios; sin contar que los pacientes quedaban rojos como la grana. 

Era el mismo dilema al que se había enfrentado el héroe intelectual de Gerhard, Louis Pasteur, 50 años antes, cuando recibió el caso de un niño herido por la mordedura de un perro rabioso. Pasteur, sin la licencia de médico reglamentaria, infringió la ley y le administró al niño una vacuna contra la rabia que sólo se había probado en animales. Pasteur salvó la vida del niño, pero corrió el riesgo de ser denunciado por un delito criminal.

Como sucede en muchas películas de mad doctors o científicos que actúan extramuros de la legalidad, Gerhard decidió que era hora de seguir el mismo camino que su ídolo Pasteur. Hildegard ya estaba a punto de sufrir una amputación del brazo y no podía esperar más: se llevó varias dosis del fármaco experimental y le inyectó aquel suero rojo a su hija.

La audacia de Gerhard fue recompensada, y Hildegard salvó la vida gracias a la primer fármaco del mundo verdaderamente antibacteriano, pero Gehrhad guardó silencio sobre su éxito a fin de no influir en los sucesivos ensayos clínicos que tuvieron lugar con aquel tinte rojo.

En 1939, Gerhard Domagk recibió el premio Nobel de Medicina o Fisiología. Sin embargo, si bien había salido airoso de su violación de la ley, obteniendo el máximo de los parabienes (el premio más prestigioso y salvar la vida de su hija), tuvo que enfrentarse a un hecho funestamente inesperado: Adolf Hitler.

Hitler odiaba al comité del Nobel por haber concedido el premio de la Paz de 1935 a un periodista y pacifista antinazi, tras lo cual Die Führer prácticamente había declarado ilegal que un ciudadano alemán ganara el premio Nobel. En consecuencia, la Gestapo arrestó y trató con brutalidad a Domagk por su “crimen”. Cuando estalló la segunda guerra mundial, Domagk se redimió un poco al convencer a los nazis (que al principio se negaban a creerlo) de que sus fármacos podían salvar a los soldados que sufrieran gangrena. Pero para entonces los Aliados ya tenían las sulfas, y no debió aumentar precisamente la popularidad de Domagk que en 1942 sus fármacos salvaran la vida de Winston Churchill, un hombre decidido a destruir Alemania.


Fuente:

Xakata Ciencia

14 de noviembre de 2012

Aditivos en los alimentos: lo que no sabías de ellos

Una semana después de haber finalizado los horribles exámenes de Junio, decidí tomarme el día libre (suena irónico ya que estoy de vacaciones) y no estudiar, así que me tumbé en el sofá y me apoderé del mando en busca de algo que me tuviera entretenida durante algún rato, al menos. La oferta televisiva brillaba por su ausencia: dibujos animados sin gracia, programas del corazón hablando de gente desconocida para mí, la Eurocopa en Marca TV… La TDT me estaba fallando, aunque no me extrañaba dada la programación matutina dedicada a emitir programas que no triunfarían en el prime time. Así que pensé en darme una vuelta por los canales del satélite. Fui pasando por encima de varias películas (todas empezadas) y series que no veía, hasta que llegué a la franja de los canales de documentales.

Puede que suene mal, pero en general no me gustan los documentales que ofrece normalmente el canal Odisea, ya que me aburren los típicos documentales sobre la sabana o el bosque atlántico. Prefiero algo más tecnológico, del día a día, al estilo de Discovery Channel.

En esta ocasión me topé con un documental (aunque ya estaba por la mitad) que nada tenía que ver con el Serengueti. Este reportaje, llamado “los números E”, trataba de aquellos compuestos que se añaden a prácticamente todos los alimentos, en cualquier momento de su producción, almacenamiento, empaquetado, etc., para potenciar sus características organolépticas (color, olor, sabor, textura, etc.) o para prevenir contaminaciones o deterioro de éstos.



 Una definición más específica sería la que brinda la Directiva del Consejo de 21 de diciembre de 1988 (89/107/CEE): "cualquier sustancia, que, normalmente, no se consuma como alimento en sí, ni se use como ingrediente característico en la alimentación, independientemente de que tenga o no valor nutritivo, y cuya adición intencionada a los productos alimenticios, con un propósito tecnológico en la fase de su fabricación, transformación, preparación, tratamiento, envase, transporte o almacenamiento tenga, o pueda esperarse razonablemente que tenga, directa o indirectamente, como resultado que el propio aditivo o sus subproductos se conviertan en un componente de dichos productos alimenticios." 

Sí, son los numeritos indescifrables que aparecen en la lata de Coca-Cola y que nadie sabe qué son.

Existen muchas clases de aditivos. Pueden ser colorantes, emulsionantes, anti-oxidantes, conservantes, edulcorantes, estabilizadores… Éstos pueden ser tanto naturales como sintéticos. Mucha gente, al oír hablar de estos aditivos, a menudo los define como “sustancias maliciosas para la salud”.
 
Ahora veremos que no hay que preocuparse por ellos y, por ende, por nuestra salud. A esas personas les sorprendería saber que, aunque suene a una exageración, incluso su vida estaría en peligro si no fuera por estos aditivos.


El tipo de aditivos que más han interesado al hombre son los conservantes, compuestos que evitan el deterioro de los alimentos debido a la acción de los microorganismos y alteraciones químicas y bioquímicas. Éstos se han utilizado desde tiempos inmemoriales aunque no se supiera bien cómo actuaban.

En la Prehistoria, los habitantes de las cavernas ahumaban la carne viendo que ésta tardaba más tiempo en podrirse. Esto sucedía (ellos no lo sabían, claro) debido al aldehído fórmico que estaba en el humo y que reaccionaba con la carne. Los egipcios también tenían sus propios trucos de la botica de la abuela: utilizaban vinagre, colorantes y aromas.


Avanzando un poco más en el tiempo, nos encontramos con que los romanos utilizaban sal común para la conservación de la carne. Sin saberlo, la sal contribuía a la deshidratación y muerte de los microorganismos debido al fenómeno de la ósmosis (la salida de agua desde un medio hipotónico hacia uno hipertónico).






 En el siglo XVIII hacia adelante, ya empezaron a utilizarse conservantes químicos sintéticos de diversa naturaleza: sales anhidras, anillos aromáticos, etc. Actualmente se conocen hasta 38 “números E” de acción conservante.


Los conservantes más utilizados son los nitratos y nitritos (abarcan desde el E-249 al E-252), concretamente el nitrato de potasio (E-252). Este compuesto es famoso ya que es un componente de la pólvora. También es tóxico, pero vale la pena usarlo a la hora de matar a las bacterias causantes del botulismo (produce visión borrosa, parálisis y muerte en 24 horas).

Una vez que se añade estas sales de nitratos en la carne, reaccionan y se transforman en nitritos. A continuación, en medio ácido el nitrito se reduce a ácido nitroso, que luego se transforma en N2O3. Por último, se forma el monóxido de nitrógeno, que impide la proliferación de Clostridium botulinum, y por lo tanto la secreción de la toxina botulínica.


Además de su acción bactericida, contribuyen a proporcionar a las carnes procesadas un color rojo más intenso, dándoles un aspecto más saludable y apetecible. Este color rojo se produce por la reacción de la mioglobina con el monóxido de nitrógeno.




Otros conservantes empleados son el dióxido de azufre y los sulfitos (desde el E-220 al E-228). Ayudan a evitar los cambios de color en frutas y verduras secas que se deben al oxígeno, así que por ello se consideran también anti-oxidantes.

El dióxido de azufre está asociado con la historia antigua, donde fue ampliamente utilizado en el antiguo Egipto así como en el Imperio Romano. Es un gas incoloro que previene el deterioro enzimático (inhibidor de la tirosinasa) y bacteriano de los productos.


Cuando se aplica este compuesto, se disuelve en la fase acuosa del alimento, dando un ácido que es el que actúa como agente. Es usado como agente blanqueador en la harina, aunque también oxida los colorantes. Por otra parte, estabiliza la vitamina C y previene la decoloración del vino blanco.

Los sulfitos también inhiben la proliferación de bacterias en el vino y en los alimentos fermentados, en algunos aperitivos y en productos horneados.




Por último, destaca el propionato cálcico (E-282), un ácido de origen natural presente en cantidades pequeñas en múltiples alimentos; algunas veces se encuentra en concentraciones mayores si se trata de productos fermentados, ya que este este aditivo lo producen bacterias. Como curiosidad, cabe mencionar también su producción en grandes cantidades por las bacterias del intestino grueso.

Tanto el ácido propiónico como los propionatos son utilizados como conservantes, principalmente contra los hongos que puedan proliferar en el pan o en alimentos horneados.



Además de los conservantes, también se deben tener en cuenta a los colorantes alimentarios ya que el color es una de las cualidades sensoriales más influyentes a la hora de elegir un producto o rechazarlo. Es el fenómeno de la sugestión, pues una persona verá más apetecible un alimento de color intenso, ya que se hará a la idea de que éste es saludable y posee una calidad excelente.


 Así pues, los colorantes aportan una mejora del aspecto visual y aumentan su aceptabilidad. Por ejemplo: un consumidor comprará una mermelada de fresa de color rojizo antes que una mermelada de color amarronado (que no ha sido tratada con colorantes).

Sin embargo, sí que es inadmisible la utilización de colorantes para ocultar o disimular que un producto es de una calidad inferior.


Los aditivos alimentarios tienen mala fama, ya que muchos consumidores y fervientes defensores de los productos naturales opinan que sólo son porquería que se añade para cambiar de color algún alimento por mera pijería (el color verde o rojo de la gelatina Royal). También critican estos “números E” debido a que algunos de ellos son potencialmente carcinógenos.

No hay ningún motivo por el cual haya que temer a los anti-oxidantes, emulsionantes, potenciadores del sabor… entre otros. Cabe destacar un aspecto importante de ellos: la mayoría de ellos se tratan simplemente de productos naturales, como el rojo cochinilla que se usa para las chucherías. Otros son compuestos inorgánicos como, por ejemplo, el dióxido de azufre utilizado en los vinos, como se ha visto antes.

Incluso algunos de ellos los producimos nosotros: la cisteína, un aminoácido esencial, es utilizado en la masa del pan para hacerla más fluida (E-920). También destaca un espesante como el glicerol (E-422), componente, junto con los ácidos grasos, de las grasas que almacenamos debajo de la piel.
Y por último, destacar el ácido cítrico (o citrato, E-330), un sustrato muy, pero que muy importante para el funcionamiento y mantenimiento de nuestro organismo, ya que forma parte de uno de los ciclos más estudiados e importantes: el ciclo de Krebs. Este intermedio colabora en todas las células de nuestro organismo en proveernos de energía para llevar a cabo infinitud de diversos procesos.

Para los más desconfiados, deben saber que la denominación de los aditivos alimentarios (la famosa letra E acompañada de 3 dígitos) da la garantía de que el aditivo en cuestión ha superado con éxitos los controles de seguridad alimentaria, y que su uso está permitido en la Unión Europea, al menos. El comité que se encarga de evaluar la seguridad de los aditivos en Europa es el Comité Científico para la Alimentación Humana de la UE (SCF). Además a nivel internacional, hay un Comité Conjunto de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) que opera junto con la OMS y la FAO. Como se puede comprobar, se garantiza la seguridad del consumidor.

Lea el artículo completo en:

Smog (¿y qué es eso?)

http://londonincognito.files.wordpress.com/2011/05/smog-52.jpg
La traducción de este término inglés sería "neblumo", pero considero que es mejor emplear el anglicismo como tal. La palabra viene de smoke (humo) y fog (niebla). Existen dos tipos de smog, el fotoquímico y el sulfuroso. El caso más sonado de smog sulfuroso ocurrió en Londres, y produjo varias muertes. El smog sulfuroso es fácil de evitar, una vez conocida su causa, que eran las pequeñas cantidades de azufre que se encontraban en el carbón utilizado en las calefacciones. Al quemar el carbón para obtener calor, el azufre presente se transformaba en dióxido de azufre (por contacto con el oxígeno del aire), de manera que salía  a la atmósfera en forma de gotitas de ácido sulfúrico, dióxido de azufre y partículas en suspensión.

El smog fotoquímico se forma en ciudades tipo Los Ángeles, que tienen una disposición geográfica determinada, que hace que en temporadas de anticiclón los contaminantes emitidos permanezcan en la atmósfera urbana y reaccionen. Al incidir la luz solar sobre los gases que expulsan los vehículos, que suele contener óxidos de nitrógeno tóxicos (en cualquier combustión se forman, o bien derivados del monóxido de carbono por combustión incompleta, o óxidos nitrogenados ya que en el aire de nuestra atmósfera está presente el nitrógeno en una proporción de aproximadamente el 79%), se generaban especies radicalarias que reaccionaban a su vez con el oxígeno normal en el aire produciendo ozono. 
http://www.engin.umich.edu/~cre/web_mod/la_basin/smog.jpg

Pero, si el ozono es bueno, nos protege de la radiación del sol y hay que cuidar la capa de ozono... Efectivamente, el ozono es "bueno" en altas capas de la atmósfera, en la famosa capa de ozono donde actúa como filtro de la radiación ultravioleta. Pero el ozono en la troposfera o capa baja de la atmósfera es un contaminante que causa serios perjuicios sobre la salud humana. Se observan picos en la actividad de las especies radicalarias fotoquímicas: a primera hora cuando todo el mundo se dirige al trabajo se acumulan los contaminantes de los tubos de escape, a mediodía cuando el sol incide con más fuerza se generan el ozono y las especies nitrogenadas de radicales, y vuelve a descender según la luz solar desaparece.
 
http://www.tecnun.es/asignaturas/Ecologia/Hipertexto/10CAtm1/10-5Fot.jpg

Para evitar el smog sulfuroso, ha de tenerse más cuidado para que el carbón no presente trazas ni restos de azufre. El fotoquímico tiene más miga... De hecho, los vehículos llevan instalado en el tubo de escape una doble cámara para evitar que se produzcan derivados de óxidos de nitrógeno o del monóxido de carbono. Consiste en un recipiente de acero inoxidable que contiene en su interior una pieza cerámica dividida en celdillas (para aumentar la relación superficie/volumen) recubiertas por catalizadores, es decir, metales nobles como el rodio o el platino, que lo que hacen es acelerar las reacciones para evitar contaminar (o al menos contaminar menos).
 
Fuente:
 

6 de septiembre de 2011

El enigma de los lagos asesinos

Aguas turbias del Lago Nyos tras erupción límnica

Aguas turbias del Lago Nyos tras erupción límnica.

Debajo de la mansa superficie de algunos lagos, un monstruo con el poder de exterminar a millones de personas está al acecho; en sus profundidades, el agua esconde un secreto siniestro. Ha matado antes y lo puede volver a hacer.

Una madrugada de hace 25 años, en el noroeste de Camerún, unos aldeanos se despertaron y encontraron que muchos de sus familiares y vecinos habían muerto durante la noche.

"Estaba rodeada de gente muerta, adentro de la casa, otros afuera, otros detrás de las casas... y los animales en todas partes: vacas, perros, todo yacía en el suelo y yo estaba tan confundida. Toda la familia. Eramos 56 pero 53 murieron". Así trató Monica Lom Ngong de describirle a la BBC la tragedia de la que fue testigo en su pueblo en 1986.

El que ella vio no fue el único escenario macabro. Aldeas enteras amanecieron sin vida: cuerpos de animales y personas en el piso. No había señales de pánico. La gente se había muerto mientras dormía o cocinaba.

1.800 personas perecieron, sin obvia explicación.

Lo que pocos sabían era que esa no era la primera vez que algo así sucedía.

Dos años antes, en otro lugar de Camerún...

En las primeras horas de una mañana de 1984, Ahadji Abdou estaba en camino a su granja en Camerún y vio algo que nunca olvidará.

"Pensé que era un accidente de tráfico. Me bajé de mi bicicleta y me quedé paralizado. Había gente muerta en todas partes de la carretera. Algo terrible había sucedido".

En cuestión de horas, se encontraron 37 cuerpos de personas muertas. Extrañas versiones sobre la causa de sus muertes llegaron a la aldea cercana.

"Oímos que habían sido masacrados. Pero dos tipos vinieron y nos dijeron 'no sabemos qué es, pero mata gente'. Nos contaron que eran 12 personas en un camión y que 10 murieron. Que ellos iban montados en el techo del camión y que el resto estaban bajo la cubierta. Que el conductor fue el primero en salir para ver si algo le pasaba al motor, y que se desplomó. El resto de los hombres decidieron salirse del vehículo y murieron", le contó a la BBC Motapon Oumarou.

El pánico cundió.

"Nunca habíamos visto algo así", le dijo a la BBC el primer doctor que llegó al lugar, Pierre Zambou, del Hospital Foumbot.

Parecía como si fueran víctimas de una enfermedad altamente contagiosa. "No teníamos tapabocas ni guantes. Los metimos en un jeep militar y nos los llevamos".

La muerte de tanta gente había sido tan súbita que empezaron a circular rumores de que se trataba de un arma biológica mortífera.

Armas biológicas

Si alguien estaba haciendo pruebas secretas de armas biológicas, Estados Unidos quería saberlo, así que unos meses después envió al científico Haraldur Sigurdsson a investigar los extraños eventos ocurridos en Monoun.

La guerra biológica fue descartada rápidamente: parecía más bien que las víctimas habían sido sofocadas... pero ¿con qué? Sigurdsson decidió hablar con testigos para reconstruir lo sucedido y descubrió que hubo quienes vieron al asesino.

"Vimos una nube, una nube blanca y espesa a unos pocos metros de nosotros. Pero desapareció en un instante", recordó Motapon Oumarou.

Esa fue la primera pista, pero había otra: las 37 personas habían muerto en una carretera que pasaba por el Lago Monoun.

Sigurdsson fue al lago, se montó en una barquita y tomó muestras de agua del lugar más profundo.

"El agua estaba llena de gas. Subían burbujas enormes. Inmediatamente me di cuenta de que las aguas profundas estaban saturadas de gas".

Era un gas que no se podía ver, que no olía ni sabía a nada. Un gas que en altas concentraciones, sofoca.

"Entendí que el dióxido de carbono -CO2- había sido el agente asfixiante".

Pero quedaban otras incógnitas y antes de que pudiera aclararlas, la nube asesina volvió a atacar.

Huevos podridos en Monoum y Nyos

Las 1.800 personas que murieron mientras dormían en el noreste de Camerún también vivían cerca de un lago, el Nyos.

En este caso, la cantidad de fatalidades y la extensión del daño era tan vasta que el hecho salió a la luz pública y conmocionó al mundo.

Más científicos llegaron a tratar de resolver el misterio, y encontraron que los sobrevivientes también recordaban una nube blanca.

Sin embargo, hubo otras pistas que inicialmente causaron confusión.

En los dos sitios, los sobrevivientes hablaban de un olor a huevos podridos y pólvora. Y en Nyos, decían haber escuchado una explosión.

Todo apuntaba a que el culpable no era el CO2 sino dióxido de azufre -SO2-, y como tanto Monoun como Nyos son lagos de cráter, parecía una conclusión lógica.

Se trataba, al parecer, de una explosión volcánica ocurrida debajo de los lagos.

Pero lo que por un momento pareció tornarse en una investigación ordinaria, los llevó a un descubrimiento extraordinario sobre cómo los lagos matan.

Inodoro pero maloliente

En las aguas del Lago Nyos, no se encontraron cantidades suficientes de sulfuro ni se registró el alza en la temperatura del agua que avalaran la teoría de una erupción subterránea.

La otra posible explicación era la que había encontrado Sigurdsson en su exploración de la tragedia anterior en el Lago Monoun pero ¿cómo podía ser que el inodoro, incoloro CO2 en vez del maloliente sulfuro fuera el causante de tantas muertes?

"Eso era algo difícil de entender, hasta que nos topamos con unos escritos sobre un estudio con pilotos de guerra en el que se habían utilizado altas concentraciones de CO2 y resulta que actúa como un alucinógeno sensorial", le explicó a la BBC George Kling, de la Universidad de Michigan, quien formaba parte del equipo de investigación.

"Una de las alucinaciones que más reportaron esos pilotos fue el olor a huevos podridos y pólvora".

Entre tanto Sigurdsson había analizado sus muestras y comprobado que el dióxido de carbono del lago provenía de las profundidades de la Tierra.

"El gas llega al lago pero no forma burbujas pues el peso del agua es tal que lo disuelve, por eso no lo vemos. Pero si se libera la presión de repente, el gas brota de manera explosiva".

Los científicos dicen que lo que ocurre es parecido a cuando se agita una botella de champaña y luego se afloja el corcho.

Manantiales mágicos

Los científicos en Nyos comprobaron que la teoría de Sigurdsson -que se conoce como El fenómeno del lago explosivo o Erupción límnica- era correcta, y se preguntaron cómo llegaba tanto CO2 al lago.

Sistema para sacar el gas del Lago Nyos

Con un sistema de tuberías se alivia la presión del gas en el Lago Nyos.

Los locales les habían contado unas extrañas historias sobre manantiales mágicos que mataban ranas y aves. Apenas cualquier animal pequeño se acercaba, caían muertos, como la gente de Nyos.

Cuando fueron a ver las misteriosas fuentes, encontraron que el agua estaba llena de burbujas y que eran de dióxido de carbono en unas cantidades alarmantes.

Concluyeron entonces que estos manantiales inyectaban el gas en el agua y que a medida que la concentración crecía, el lago se convertía en una enorme bomba química de tiempo. Sólo requería de un detonador.

Hay varias teorías sobre cuál fue el disparador en el caso del Lago Nyos. Una es que la tragedia fue desencadenada por un derrumbe en la pared del cráter que alberga al lago.

Nyos continúa siendo una amenaza potencial para quienes viven en el área, pero ahora cuenta con un sistema de tuberías que ayuda a aliviar la presión haciendo que el gas se disperse.

El desastre de Nyos llevó a que se examinaran todos los lagos profundos de África e Indonesia y se determinó que todos eran seguros excepto uno: el Lago Kivu, en Ruanda.

Es uno de los más grandes y profundos del continente y dos millones de personas viven en sus costas.

Lo único que podría disparar una liberación del mortífero gas sería un incidente geológico masivo.

El problema es que el Lago Kivu está en una zona de terremotos y rodeado de volcanes activos, incluido el Monte Nyiragongo.

Fuente:Enlace

BBC Ciencia

25 de marzo de 2011

El olor a huevos podridos evoca el origen de la vida

Un nuevo estudio financiado por la NASA muestra cómo un producto químico que huele a huevos podridos - el sulfuro de hidrógeno - puede haber jugado un papel en la formación de la vida en la Tierra. Los autores del estudio decidieron volver a examinar los viejos tubos de prueba de experimentos clásicos realizados en la década de 1950 por Stanley Miller, un estudiante graduado en la Universidad de Chicago.

El equipo analizó muestras de una variante del experimento realizado en 1958 en la que Miller utilizó dióxido de carbono y gases de sulfuro de hidrógeno en la mezcla. Los resultados estuvieron "pérdidos" durante décadas ya que, por razones desconocidas, Miller nunca informó del análisis de resultados.

"Stanley nos confesó a varios de nosotros que odiaba trabajar con sulfuro de hidrógeno, ya que olía tan mal y tiende a hacer que se caiga enfermo", dijo Jeffrey Bada, de la Institución Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, quien era un estudiante graduado de Miller y es autor principal del nuevo estudio.

El equipo ha descubierto revisando los viejos tubos que el experimento creó aminoácidos que contienen azufre, la primera síntesis de un entorno de simulación prebiótica que, de acuerdo con los miembros del equipo, los produce a gran escala.

Los resultados proporcionan pistas sobre los roles que las emanaciones volcánicas - que son una fuente natural de sulfuro de hidrógeno - pueden haber jugado en la producción de los primeros compuestos orgánicos en nuestro planeta, informa la NASA.

En la imagen se muestra la caja original que contiene las muestras archivadas por Stanley Miller en 1958. La etiqueta muestra la escritura original de Miller: p 114 se refiere a su cuaderno de notas.

Fuente:

Europa Press

20 de agosto de 2008

Humo tóxico de La Oroya contiene restos de 15 metales

Humo tóxico de La Oroya contiene restos de 15 metales

El complejo metalúrgico de La Oroya produce diariamente 1.070 metros cúbicos de humos tóxicos que contienen 15 metales dañinos para la salud.

Los altos niveles de plomo y azufre causan graves daños en la salud. El dióxido de azufre también contamina el suelo y reservas de agua

Esto fue corroborado por un estudio de la Universidad Saint Louis de Missouri.

Voceros de Doe Run Perú dijeron que la emergencia se debió "al frío y a la ausencia de viento".

Conocer Ciencia ya informó, en múltiples ocasiones sobre el crimen de Doe Run e Ira Rennert en la Oroya (ciudad donde la población vive con plomo en la sangre).


Así informó el diario El Comercio de Lima (Perú) sobre La Oroya, una de las diez ciudades más contaminadas del planeta:


Quince metales tóxicos emanan de la planta industrial de La Oroya

El complejo metalúrgico de La Oroya, en la provincia de Yauli, de Junín, produce diariamente 1.070 metros cúbicos de humos tóxicos que contienen quince metales dañinos para la salud, entre ellos el dióxido de azufre, un gas altamente contaminante, afirmó ayer el secretario ejecutivo de la Mesa de Diálogo Ambiental de Junín, Washington Mori Andrade.

La emanación de este gas ha alarmado a la población en los últimos días hasta el punto de verse obligada a utilizar pañuelos para cubrirse el rostro y poder respirar.

Mori dijo que las emanaciones de humo contienen plomo, cadmio, zinc, arsénico, molibdeno, mercurio, bario, berilio, cesio, cobalto, platino, antimonio, talio, tungsteno y uranio.




La presencia de estos metales fue comprobada por la Universidad Saint Louis de Missouri mediante estudios que realizó en convenio con el Arzobispado de Huancayo. Estos tenían como finalidad determinar los niveles de metales tóxicos en sangre y orina de la población de La Oroya.

El ingeniero Kaimer Dolmos, responsable del área de comunicaciones de la empresa Doe Run Perú, manifestó que las concentraciones de gas se presentaron en La Oroya debido al frío y la ausencia de vientos, pero "el problema es tan solo por momentos".

Cuando esto sucede, dijo, se produce la paralización de las operaciones en la planta metalúrgica, dentro de un plan especial para amenguar las emanaciones del dióxido de azufre. "Lo que sucede es que se trata de escandalizar el problema", anotó.

Anunció que en setiembre próximo se inaugurará la primera planta de tratamiento de ácido sulfúrico del circuito de plomo, que demandó una inversión de 29 millones de dólares.

"Con estas instalaciones de tecnología de punta disminuirán hasta en un 60% las emisiones de dióxido de azufre y se obtendrá un ambiente más limpio", agregó.

LAS CONSECUENCIAS
Washington Mori dijo que el dióxido de azufre, que preocupa en estos días, puede causar opacamiento de la córnea (queratitis), dificultad para respirar, inflamación de las vías respiratorias, irritación ocular por formación de ácido sulfuroso sobre las mucosas húmedas, alteraciones psíquicas, edema pulmonar, paro cardíaco y colapso circulatorio.

El dióxido de azufre también se ha asociado a problemas de asma y bronquitis crónica y aumenta la mortalidad en las personas, explicó.

Además el gas no solo causa graves daños a los pobladores, sino que contamina el agua y suelo. Según otros especialistas, el dióxido de azufre permanece en la atmósfera hasta cinco días, es causante de la lluvia ácida y, dependiendo del viento, puede recorrer grandes distancias. Un ejemplo son los daños que el humo de La Oroya causó en unos 250 mil hectáreas de pastos naturales que desaparecieron y los cultivos que sufren graves daños.

"Ante el aumento de las emanaciones del gas que obligaron a declarar el estado de emergencia, las autoridades no deben actuar con indiferencia y deben adoptar medidas urgentes para proteger a la población", agregó.

Washington Mori reiteró que según los controles efectuados por la Digesa las emanaciones de gases contaminantes no han disminuido y, al contrario, van en aumento por lo que se requiere una adecuada vigilancia y fiscalización.

CLAVES
Detalles de la contaminación
1. Según informa la Comisión Episcopal de Acción Social, los metales pesados como plomo, arsénico y cadmio pueden generar cáncer de riñón, hígado, vejiga, vesícula, próstata e incluso pulmones.

2. Entre los meses de mayo y setiembre, la contaminación del aire alcanza niveles altos, como resultado de la suma de las emisiones del complejo metalúrgico y un clima desfavorable debido a la ausencia de vientos y la inversión térmica que impiden la dispersión de los gases nocivos.

3. Para el estudio de la universidad estadounidense se tomaron muestras de aire que fueron recogidas en las provincias de Jauja y Concepción, el lago Chinchaycocha (Junín) y Huancayo, a fin de identificar la incidencia de la contaminación en estas zonas.

DEL CONSULTOR
¿Regulando al macroemisor?*
Las medidas más eficaces contra la contaminación son las preventivas. Sin embargo, en el Perú tenemos zonas prioritarias para la aplicación de estados de alerta por los efectos causados por la contaminación del aire en grupos sensibles y población en general.

En el 2003 se determinó que estas eran Chimbote, Ilo, La Oroya, Lima y Arequipa. En cada zona debe aplicarse un plan de contingencia con medidas concretas, como protección de la niñez, restricciones vehiculares o cortes de producción.

El primer plan de contingencia aprobado en el Perú fue para La Oroya. Su aplicación vuelve a destacar el mal desempeño ambiental del macroemisor. La información difundida permitirá que la población de La Oroya y del país, en general, sea más sensible y activa en la lucha contra la contaminación. Pero también motiva que el nuevo Ministerio del Ambiente establezca medidas adicionales a la minera, de carácter preventivo y de estricto control. La aplicación de estas medidas adicionales pondrá a prueba el nivel de responsabilidad social de Doe Run y la capacidad de la nueva regulación ambiental.


* Mariano Castro. Abogado Sociedad Peruana de Derecho Ambiental

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Fuentes:

Diario El Comercio

Blog Los Niños de Plomo

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