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26 de abril de 2011

¿Deberían aprender todos los niños a jugar ajedrez?

Niño mira tablero de ajedrez

Las autoridades armenas creen que el ajedrez obligatorio mejora las habilidades escolares.

En Armenia, jugar ajedrez se ha convertido en una materia obligatoria en las escuelas. ¿Pero de verdad el estudio obligatorio de un juego de mesa podría mejorar el rendimiento académico de los niños y su comportamiento?

Cada niño de 6 años o más en Armenia debe aprender a jugar al ajedrez. Las autoridades creen que la enseñanza obligatoria "fomenta el desarrollo intelectual de los escolares" y mejora las habilidades de pensamiento crítico.

El país tiene muchas razones para creer en el ajedrez. Tratan a los grandes maestros como estrellas del deporte, los campeonatos se muestran en tableros gigantes en las ciudades y las victorias se celebran con una especie de frenesí que la mayoría de los países de reserva para el fútbol.

El ajedrez es nada menos que una obsesión nacional.

Puede que sólo sea una población de 3,2 millones de habitantes, pero Armenia regularmente bate a potencias como Rusia, China y Estados Unidos y su equipo nacional ganó el oro en las Olimpiadas Internacionales de Ajedrez en 2006 y 2008.

Por si fuera poco, el presidente de Armenia, Serge Sarkisian, ha sido reelegido como presidente de la Federación Armenia de Ajedrez.

clic Lea también: ¿Por qué los armenios triunfan en el ajedrez?

Creativo

Ahora, el país que se vuelve loco por el ajedrez está invirtiendo cerca de US$1.5 millones para enseñárselo a todos sus niños.

Pero en otros países en constante elaboración de estrategias acerca de cómo impulsar el desarrollo infantil y la educación, ¿sería una buena idea hacer obligatorio el estudio de "la siciliana" y el "gambito de Dama"?

Celebración de víctoria de ajedrez en Armenia.

Los jugadores de ajedrez son ídolos del deporte en Armenia.

Los defensores del ajedrez en las escuelas dicen tener evidencias de sus beneficios. Un estudio de dos años llevado a cabo en EE.UU. por el Dr. Stuart Marguilies encontró que el ajedrez mejora el aprendizaje de la lectura y los resultados de las pruebas de rendimiento en las escuelas primarias.

Otro estudio realizado por el profesor Peter Dauvergne, que es también maestro del ajedrez, llegó a la conclusión de que jugar al ajedrez podría elevar las puntuaciones del Coeficiente Intelectual, fortalecer las habilidades para resolver problemas, mejorar la memoria y fomentar el pensamiento creativo.

Malcolm Pein, director ejecutivo de Ajedrez en las Escuelas y Comunidades (un programa que ha puesto el ajedrez en las escuelas del Reino Unido), dice que hay muchas razones por las que el ajedrez tiene un impacto positivo en los niños de la escuela primaria.

"No sólo da a los niños buenas habilidades de pensamiento y mejora la concentración, la memoria y el cálculo, sino que enseña a los niños a asumir la responsabilidad por sus acciones", afirmó.

"También hay actitudes de comportamiento y atributos sociales para el juego. Los niños se dan la mano al comienzo del juego, y aunque no es un silencio sepulcral en las clases, es un juego bastante tranquilo y disciplinado", opinó.

Y lejos de que las personas más académicas sean las más propensas a jugar al ajedrez, se dice que el juego es una actividad muy universal e incluyente que se puede reproducir en todos los niveles.

Apagado

  • El ruso Gary Kasparov es el ajedrecista que ocupó el número uno mundial en más ocasiones: 23.

  • La húngara Judit Polgar es la ajedrecista que ocupó el número uno mundial en más ocasiones: 46.

  • El noruego Magnus Carlsen es el ajedrecista junior que ocupó el número uno mundial en más ocasiones: 15.

"Alguien que no puede caminar, se puede desempeñar como un atleta de primera clase (en el ajedrez). A veces los niños que han sido pasados ​​por alto —tal vez el niño más pequeño o más silencioso de la clase— podría ser el mejor", sostuvo Pein.

"Otra cosa sobre el ajedrez es que es tan barato que realmente puede ayudar a los niños en las zonas que están en desventaja económica".

Pain es un gran defensor de que ajedrez sea obligatorio en la escuela y, recientemente, pidió una revisión del programa nacional gubernamental del Reino Unido. Recomendó que una clase de ajedrez - "u otros juegos de pensamiento como el bingo" - fuera obligatorio para los niños todas las semanas en el año 2 (de seis años) o 3 (de siete).

Pain reconoce que el juego puede ser difícil para los niños pequeños, pero sostiene que a los seis o siete años son más que capaces de entenderlo.

El gran maestro británico y corresponsal de ajedrez para el Times, Raymond Keene, está de acuerdo con iniciar a los niños de seis años en la escuela primaria. Y no sólo porque piensa que es el momento óptimo para detectar a niños con potencial de hacer algo más grande.

"El ajedrez se basa en el poder del cerebro, no de la experiencia. No es como escribir una epopeya. Así que si un niño es bueno a los seis, podría ser un gran maestro a los 12", dice.

Para el jugador, "el ajedrez es un proceso muy adictivo, una droga positiva para los niños". Incluso cuando se juega en internet, es mucho mejor que los juegos de vídeo o la televisión, añade.

"Fascinante"

Pero, aunque él piensa que la enseñanza del ajedrez en las escuelas podría ser beneficiosa, pensaría dos veces en hacerla obligatoria.

"Hay un montón de otras cosas que podrían ser benéficas al hacerlas obligatorias, pero me pregunto si sería apropiado", dice.

"Además, en Armenia, el gobierno está llamando a una puerta abierta. El ajedrez ya está tan arraigado en su cultura, está ligado en su psique nacional y en sus ambiciones. En el Reino Unido, hacerlo obligatorio podría alejar a la gente", observó.

Los jugadores de ajedrez están convencidos de sus propiedades, pero los expertos en educación ¿pueden ser persuadidos de ello?

Katherine Birbalsingh, una maestra que salió a la luz pública después de criticar las normas de la escuela y que está creando una escuela propia, dice que es fácil ver cómo el ajedrez sería una herramienta útil.

"Soy una gran creyente en la adquisición de conocimiento —y el ajedrez es, obviamente, una habilidad— así que puedo entender por qué sería una cosa buena de enseñar a los niños. Mi pregunta es, ¿qué se pierde en su lugar?

"Hay mucho que aprender, tantos temas para poner en el plan de estudios, sería una lástima perder algo como la música o el arte por el ajedrez."

Chris Woodhead, el ex inspector jefe de las escuelas de Inglaterra, dice que llevar el ajedrez a las escuelas - ya sea a través de clubes o clases - podría ser útil, pero que las clases obligatorias no son el camino a seguir.

"No estoy seguro de si tendría un impacto beneficioso, pero el ajedrez es una actividad que muchas personas encuentran interesante y satisfactorio, por lo que tiene que ser bueno tener la opción," dice.

Russell Hobby, el secretario general de la Asociación Nacional de Profesores dice que fomentar el pensamiento estratégico es una habilidad esencial. Pero él no puede apoyar la idea del ajedrez obligatorio.

"No más temas obligatorios. Se trata de encontrar lo que funciona con cada grupo de niños".

Y en un plan de estudios en el que ya están sujetos a numerosas prioridades, el ajedrez puede encontrar dificultades para obtener espacio.

Fuente:

BBC Ciencia

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25 de abril de 2011

La NASA nunca ha estudiado la sábana santa: viejas mentiras en defensa de la falsa reliquia

Si el otro día el médico José de Palacios Carvajal resucitaba en Intereconomía TV a Willard Libby para desacreditar los resultados de la prueba del carbono en el caso de la sábana santa; hoy es el ingeniero José Agustín Arregui quien lo hace en un artículo de opinión publicado en El Correo y El Diario Vasco. La fecha, Domingo de Resurrección, es, sin duda, la más apropiada para este nuevo milagro sindonológico.
"Las palabras de Willard Frank Libby, descubridor del método del carbono 14, son contundentes [respecto a la validez de su aplicación a esta reliquia]: «En la sábana existen fuentes radiactivas que han recargado el carbono y que hacen que este método no se le pueda aplicar»", sostiene Arregui en su artículo. Estaría bien saber dónde y cuándo dijo eso el químico y premio Nobel. En el contexto en el que el autor le cita, da la impresión de que el científico hizo esas declaraciones tras conocer los resultados del estudio de 1988 -que dató "el lino del sudario de Turín entre 1260 y 1390"-, algo imposible porque, para entonces, el científico estadounidense llevaba ocho años muerto.
No sé de dónde ha sacado Arregui esa cita, pero me da la impresión que del mismo lugar que de Palacios Carvajal la frase en la que el químico y premio Nobel decía que el análisis de 1988 estaba "mal hecho" y tenía "tres defectos gravísimos que lo inutilizan total y absolutamente": del baúl de las invenciones de los sindonólogos, que es como se denominan a sí mismo los estudiosos de la pieza. Lo que sí sé es que su artículo es un perfecto ejemplo de la pseudociencia que ha rodeado el análisis de la sábana santa desde el estudio realizado en 1978 por miembros del Proyecto para la Investigación del Sudario de Turín (STURP), una organización vinculada a la Hermandad del Santo Sudario. Aquel estudio fue tan imparcial que cuando el microanalista forense Walter McCrone, el encargado de examinar las manchas de sangre, anunció que estaban hechas con pintura, fue invitado a abandonar el STURP, grupo que nunca ha publicado los resultados de su trabajo en ninguna revista científica.
McCrone, por cierto, auguró en 1980 que, si algún día se hacía, la prueba del carbono 14 fecharía la tela "el 14 de agosto de 1356, diez años más o menos". Vittorio Pesce, antropólogo de la Universidad de Bari, mantenía meses antes de la datación por radiocarbono que la sábana había sido confeccionada entre 1250 y 1350. Y es que los documentos históricos, la iconografía, los materiales y las técnicas empleadas bastaban y sobraban para situar la aparición de la sábana en Francia a mediados del siglo XIV.
Las monedas de los ojos

Algún lector de El Correo y El Diario Vasco podría llegar a pensar que la NASA estudio la reliquia en 1978. No es así. La agencia espacial estadounidense nunca ha mostrado el mínimo interés por el sudario de Turín. Dos miembros del STURP, John Jackson y Eric Jumper, habían trabajado para la NASA y eso sirvió, a finales de los años 70, a los sindonólogos y los periodistas del misterio para anunciar al mundo que la NASA había demostrado la Resurrección. Una trola más de las muchas que componen el corpus de la sindonología. Que, más de treinta años después, Arrregui siga diciendo que "en 1978 científicos de la NASA detectaron trazas de objetos sobre los ojos del hombre de la sábana" demuestra que sus fuentes de información no son fiables precisamente.
¡Ah!, respecto a las monedas romanas descubiertas en los ojos del hombre del sudario por el reverendo Francis Filas -¿por qué el articulista oculta a los lectores la condición de sacerdote del sindonólogo?-, David Sox, ex secretario de la Sociedad Británica del Sudario de Turín, recordaba en los años 80 que, "cuando se presentó [Filas] con las fotografías en las que se basaba para realizar estas afirmaciones, un científico, cuyo nombre no se citó, dijo: «Sí, y si miras desde un poco más cerca, en la esquina superior derecha, puedes ver al Pato Donald... y ahí, a la izquierda, a Mickey Mouse»".
Arregui sostiene que, además de la prueba del radiocarbono, se han hecho otros estudios científicos y se hace eco de una serie de trabajos sindonológicos que apoyan -¡cómo no!- la idea de que la tela envolvió el cuerpo de Jesús de Nazaret; pero hay un detalle crucial que pasa por alto. Mientras los resultados del análisis del carbono 14 se publicaron en la revista Nature sin que nadie los haya refutado en ninguna otra publicación científica, los que él esgrime en favor de la autenticidad de la reliquia se han hecho públicos en congresos de sindonología y publicaciones del ramo; nunca en una revista científica digna de tal calificativo.

Fuente:

Magonia

Competencia masculina y búsqueda de pareja

Las predilecciones del sexo que invierte –las mujeres- determinan en potencia la dirección en que evolucionan las especies. Porque la mujer es el árbitro supremo de cuándo se empareja, con qué frecuencia y con quién.

Sarah Blaffer Hrdy

El biólogo Ambrosio García Leal en su libro “La conjura de los machos: una visión evolucionista de la sexualidad humana“, retrata en este párrafo rebosante de épica el trágico destino de los elefantes marinos:

Un elefante marino posa desafiante para la foto

“Un ejemplo extremo de poliginia es el elefante marino. En la época del celo los machos dedican la mayor parte del tiempo a pelear, hasta el punto de que se olvidan de alimentarse. El acceso a las hembras está reservado a unos pocos elegidos, que deben hacer frente a continuos desafíos. Es frecuente que un macho acabe sucumbiendo al tremendo esfuerzo que exige el mantenimiento de su rango. El ansiado premio para los vencedores es la perpetuación de sus genes. Pero la varianza del éxito reproductivo es enorme. Se ha estimado que un escaso 4 por ciento de los machos engendra el 85 por ciento de las crías nacidas. Los machos no tienen opción de acceder a las hembras hasta los cinco o seis años de edad, y la mayoría no consigue copular ni una sola vez en su vida; sólo uno de cada 100 consigue superar los nueve años de edad (en comparación, las hembras comienzan a reproducirse a los tres o cuatro años y alcanzan fácilmente los 14 años de edad). Ahora bien, un macho dominante puede engendrar más de una cincuentena de hijos en una sola temporada (cinco veces más de los que concibe una hembra típica en toda su vida) y por ello está dispuesto a soportar el estrés, las heridas y el hambre con tal de conquistar una posición de privilegio, y hasta morir en el intento…”

Bien, elefantes marinos y humanos compartimos nuestro antepasado común más reciente hace unos 60 millones de años, quizá no tengan prácticamente nada que ver con nosotros… ¿o sí?

El traje es un signo de estatus, por eso gusta a las mujeres

Al fin y al cabo en toda especie en la que las hembras queden embarazadas, su descendencia será necesariamente limitada y no dependerá demasiado de la variedad o frecuencia de su actividad sexual. No ocurrirá así con los machos, cuya descendencia podría ser casi ilimitada… siempre que logren imponerse a sus rivales.

Si nos vamos a una rama mucho más próxima de nuestro árbol genealógico veremos colgando de ella a los chimpancés, y comprobaremos que efectivamente tienen un comportamiento muy similar. Una fuerte jerarquía establecida a partir de una continua rivalidad entre machos, en la que quienes están en lo alto disfrutan de frecuentes relaciones sexuales y los de la parte baja del escalafón se quedan mirando al cielo abstraídos, quizá fantaseando con atractivas chimpancés, maldiciendo su mala suerte o preguntándose que si el universo tiene un Creador entonces éste seguramente será peludo y le gustarán los plátanos.

¿Pero qué ocurre con los humanos?

Como decía aquí según varios psicólogos evolucionistas hasta en la tribu humana más simple la necesidad de cooperación es tan intensa y compleja que eso habría llevado a reducir la competencia sexual y habría favorecido la monogamia. Por otro, dado que el embarazo e infancia en nuestra especie es tan largo que la supervivencia de las crías en el pasado habría requerido la colaboración de la pareja masculina, favoreciendo la creación de vínculos afectivos de larga duración. Sin embargo… algo queda de ese comportamiento poligínico y de la rivalidad masculina en que inevitablemente desemboca.

La psicóloga Susan Pinker (hermana del gran Steven) ve una tendencia innata en los hombres hacia una mayor competitividad, tal como dice en esta interesantísima entrevista:

“Muchos más chicos que chicas usan la competición directa, la agresión y las tácticas físicas para conseguir lo que quieren, y claramente consideran que la competición es inherentemente divertida y satisfactoria. Por el contrario, muchas más chicas que chicos utilizan el diálogo por turnos para conseguir lo que quieren, y evitan noquear a sus oponentes en competiciones del tipo “el ganador se lo lleva todo”. Por ejemplo, en un estudio realizado con niños de cuatro años, los chicos compitieron 50 veces más frecuentemente que las chicas para conseguir ver unos dibujos animados. En un estudio sobre los hábitos de juego de niños de diez años, los chicos eligieron competir durante el 50% de su tiempo de juego. Por el contrario, las chicas sólo eligieron competir durante el 1% de su tiempo de juego.”

La importancia del estatus

Pero si hay alguien que ha estudiado las estrategias sexuales de hombres y mujeres, su comportamiento y sus deseos es David M. Buss, profesor de psicología en la Universidad de Texas y autor de un libro interesantísimo: “La evolución del deseo”. El afán masculino de competir existe en todos los ámbitos -desde los juegos de rol hasta la cantidad de cervezas que uno puede ingerir- y su finalidad (no siempre consciente) siempre la misma: adquirir un mayor estatus y con él un mayor aprecio de las mujeres, pues de acuerdo a cita de la primatóloga que abría este artículo son ellas las que finalmente ejercerán de árbitros.

La atracción del poder: parece que con las mujeres no funciona

¿Y por qué iban a mostrar las mujeres dicha preferencia? Lograr un mayor estatus, una posición más elevada dentro de la sociedad, trae consigo una mayor disponibilidad de recursos. Y cuanto mayores sean esos recursos y más disposición muestre el hombre a compartirlos con su chati (de ahí la importancia de hacer regalos), mayores posibilidades de supervivencia para la descendencia. Frente a esto se ha argüido que las mujeres habrían mostrado siempre un interés por los hombres de estatus porque emparejarse con ellos simplemente era la única vía de ascenso social dado el papel secundario al que siempre han estado relegadas. Buss replica que la preferencia por un estatus elevado en un pretendiente también se da entre las mujeres que ya están instaladas en una posición alta, y que en los hombres no hay un interés equivalente por las mujeres de estatus (entre las que la tasa de divorcio o soltería suele ser mayor, precisamente). Por tanto la posición social en la pareja masculina sería atractiva por sí misma y no sólo como un medio de servir a una ambición personal de ascenso.

Esto encaja con lo que le oí a una chica, peluquera en Carabanchel pero tan perspicaz como cualquier profesor universitario americano, hablando de algún piloto, futbolista o actor: “cuando se hacen famosos lo primero es dejar a la novia que tenían”. Es decir, cuando se adquiere un nuevo estatus, entonces se procede a buscar una pareja acorde a él, una con mejores signos de fertilidad, más joven y atractiva que la anterior. Eso en caso de que se opte por una pareja estable y no se viva plenamente un estado de poliginia con relaciones esporádicas, ese mundo de ensueño que los videoclips de raperos siempre muestran de forma tan hortera y explícita: muchas joyas, cochazos y pibitas semidesnudas alrededor del cantante.

Y es que ese afán de exhibir recursos encaja como un guante en la actual sociedad de consumo, porque la función primordial de los objetos caros no es dar mayor comodidad y placer a su usuario sino mostrar ante los demás su capacidad adquisitiva. Los objetos caros son buenos porque son caros, no son caros porque sean buenos.

No es sólo aquí, no es sólo ahora

Las medallas a exhibir nunca son demasiadas

En conclusión, sospecho, nunca llegará a haber equidad entre hombres y mujeres en los altos cargos de la política y la empresa, en la elite del arte o la ciencia. No por supuestos “techos de cristal” machistas que impiden ascender a las mujeres. Sencillamente ellas no tienen los mismos alicientes para destacar e imponerse sobre sus rivales. No se trata de una pulsión que responda a un contexto histórico y cultural determinado, sino que forma parte de la naturaleza humana por encima de épocas y lugares.

Un ejemplo bastante simpático de ello es el que cuenta el antropólogo A.R. Holmberg, acerca de un hombre de la tribu boliviana Sirionó (Que por cierto se llaman a si mismos Mbía, que significa “gente”, lo de considerar humanos únicamente a los del propio grupo no es sólo cosa de imperialistas europeos decimonónicos) que sufrió una pérdida de prestigio en el grupo porque no lograba obtener buena caza, lo cual llevó a que varias esposas lo abandonaran por mejores cazadores. Pero podemos seguir siendo amigos, imagino que le dirían. El caso es que este antropólogo, no sé si por solidaridad o a modo de experimento, comenzó a ayudarle en la caza, atribuyéndole a él las piezas obtenidas e iniciándole en los misterios del Hombre Blanco, es decir, enseñándole a disparar con escopeta. Tras ello, dicho indígena “gozaba de la máxima posición social, disfrutaba de varias compañeras sexuales nuevas e insultaba a los demás, en vez de que los demás le insultaran a él”. Qué bonita historia.

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Ciencia para gente de letras

Los pájaros urbanos cantan más para contrarrestar el ruido

El verdecillo canta para atraer a las hembras y disuadir a otros machos.

Los pájaros urbanos cantan más tiempo para contrarrestar el ruido de las ciudades, según un estudio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC).

El trabajo, publicado en la revista Behavioral Ecology, se centra en los verdecillos (Serinus serinus), un tipo de ave que ha colonizado espacios en las urbes europeas.

Los científicos analizaron una población específica de estos pájaros en la ciudad española de Toledo, donde la especie es muy común y es posible apreciar mejor su canto agudo.

No sólo observaron que los verdecillos cantaban más tiempo en medio del ruido, sino que además descubrieron que sus pautas de canto cambiaban entre los días laborables y los fines de semana, cuando hay menos contaminación sonora.

Las aves analizadas cantan para atraer a las hembras y disuadir a otros machos.

Riesgos

Según los expertos, el hecho de que los verdecillos urbanos canten más en las ciudades puede interferir con tareas vitales como mantenerse en vigilancia ante los depredadores.

"Estas aves pueden pasar hasta el 60% del tiempo cantando a 70 decibeles", afirma Mario Díaz, del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC.

"Pero a partir de ahí empiezan a cantar menos, probablemente porque dedicarle más tiempo al canto puede interferir en exceso con tareas tan importantes como estar atento ante las amenazas".

Otra de las conclusiones del estudio realizado en España es que los animales pueden tener una respuesta flexible ante el impacto de las actividades humanas en el medio ambiente, una posibilidad que plantean las proyecciones catastróficas.

"Nuestro trabajo muestra que las especies pueden compensar esas variaciones por medio de comportamientos flexibles, pero sólo hasta cierto punto", concluye Díaz.

Fuente:

BBC Ciencia

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Descubren el ingrediente en la jalea real que convierte a una abeja en reina

Una abeja liba de las flores de un pimentero en Ciudad del Cabo. | Efe

Una abeja liba de las flores de un pimentero en Ciudad del Cabo. | Efe

  • La proteína 57-kDa determina que abeja hembra acabe siendo la reina, la única fértil

Una de las proteínas que contiene la jalea real (la 57-kDa) es el ingrediente activo que provoca que una larva de abeja se convierta en reina, según un estudio publicado en el último número de la revista Nature.

Una larva de abeja hembra (Apis mellifera) puede convertirse tanto en una obrera estéril como en una reina, una abeja fértil, con un cuerpo más largo que las obreras, una evolución más rápida y una vida mucho más larga.

La reina, la única hembra fértil de una colmena, pone huevos fecundados que dan origen a abejas obreras, así como huevos no fecundados, de los cuales salen las abejas macho, los zánganos.

El nutriente en la jalea real que da lugar a la diferenciación entre las abejas obreras y la reina es la proteína 57-kDa, que estaba ya identificada.

Los científicos sabían ya que el dimorfismo de las abejas hembra se basa en el consumo de jalea real, nutriente segregado por las obreras, y que no depende de diferencias genéticas, pero el ingrediente activo y el mecanismo que guía el desarrollo de las abejas reina no se conocía hasta ahora en profundidad.

El grupo dirigido por el científico de la universidad de Toyama (Japón) Masaki Kamakura constató, mediante experimentos con moscas de la fruta (Drosophila melanogaster), cómo la proteína 57-kDa activa la quinasa p70 S6 incrementa la actividad de la quinasa MAP.

Los investigadores creen que la quinasa p70 S6 es responsable del aumento del tamaño del cuerpo de la abeja reina, mientras que la quinasa MAP causa la aceleración en su desarrollo.

Estos procesos, mediados por el Receptor del Factor de Crecimiento Epidérmico (EGFR, por sus siglas en inglés), produjeron en las moscas de la fruta fenotipos similares a los de las abejas reina.

Fuente:

El Mundo Ciencia

Los perros saben a quién pedirle comida

Los perros saben quién les va a dar comida porque observan la interacción entre los seres humanos.

Tu perro te observa y analiza.

Cuando sacas una galleta de la alacena, te sigue con esos ojos tristes, efectivos para despertar el sentimiento de culpa. Y si le has dado de comer antes, más razón tendrá de pensar que le vas a dar de nuevo.

Pero según un nuevo estudio de la Universidad de Milán, en Italia, tu perro no sólo se acuerda qué tan "bueno" (o "malo") eres, sino que también evalúa cuidadosamente cuán generoso eres con los demás seres humanos.

En otras palabras: está viendo si eres el tipo de persona que comparte las galletas.

"Cada vez más evidencia muestra que esta especie es más refinada de lo que pensábamos", le dice a BBC Mundo la investigadora Sarah Marshall-Pescini, del laboratorio Canis Sapiens de la Universidad de Milán.

Marshall-Pescini (una especialista en conducta animal) y sus colegas evaluaron si, para reaccionar, los perros se basan en experiencias previas o si más bien observan las interacciones entre las personas.

Los resultados mostraron claramente que los canes pueden interpretar las acciones caritativas entre los seres humanos y apoyarse en estas observaciones para pedir comida después.

La prueba del mendigo

El observar en secreto es algo común en muchas especies, especialmente cuando se trata de luchar por territorio o buscar pareja.

Sin embargo, no ha habido muchos estudios sobre cómo los animales interpretan el altruismo entre los seres humanos, dice Marshall-Pescini. Y aunque asegura que su trabajo es un avance en esa dirección, admite que deben realizarse muchas más investigaciones sobre la materia.

Marshall-Pescini y sus colegas hicieron que los perros observaran cómo dos actores interactuaban con una tercera persona que les pedía comida.

tu perro te espía

El mejor amigo del hombre: ¿también el mejor observador?

Uno de los intérpretes le decía al "mendigo" que "no", moviendo la mano para ahuyentarlo, y el otro le convidaba cereal y salchicha con gestos de benevolencia.

Después, los científicos dejaron que los perros eligieran a quién pedirle alimento. En dos tercios de los casos, los animales iban directamente al actor que se había mostrado más generoso.

"Los perros son muy atentos", afirma Marshall-Pescini.

"Durante el experimento, observaron cuidadosamente cada interacción sin perder el interés. Lo que vimos fue que, efectivamente, cuando les tocaba elegir, la mayoría buscaba interactuar con el individuo que había demostrado ser más simpático".

"Los perros más corteses sólo mantuvieron la mirada sobre la persona, mientras que los demás le saltaron encima", completa la experta.

¿Qué miran?

Un segundo experimento de control confirmó que los perros estaban, en verdad, observando la interacción y no simplemente yendo con el actor con la voz más amena.

Sin embargo, contrariamente a lo que Marshall-Pescini y sus colegas pensaban, estos animales se guían más por el tono de voz que por la gesticulación.

"Hay muchos estudios que demuestran que los perros son muy cuidadosos con el lenguaje corporal", dice.

Y admite: "Debido a esto, esperábamos que fuera más fácil para ellos enfocarse en los gestos".

Todavía se conoce muy poco sobre la forma en la que los perros interpretan el comportamiento humano. Pero si hay algo que ahora sabemos es que "el mejor amigo del hombre" es también uno de los mejores observadores de nuestra especie.

Fuente:

BBC Ciencia

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