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15 de enero de 2018

Cómo Alcuino de York, "el hombre más sabio del mundo", forjó la base para la computadora hace 1.200 años

Temprano una mañana, sales para el mercado. Vas a vender un lobo, una cabra y una col. El camino es escabroso y peligroso, y tú tienes que vigilar constantemente al lobo para que no se coma a la cabra, y a la cabra, para que no se coma la col. 

Estás por llegar, pero te falta salvar un obstáculo más: un río. Afortunadamente hay un bote, pero es demasiado pequeño así que solo puedes llevar una cosa por viaje.

¿Cómo haces para pasar todo al otro lado sin que nada termine en el estómago de tus dos animales?


En el primer viaje, tienes que llevarte la cabra en el bote. Regresas y te llevas el lobo, lo dejas en la otra orilla pero te traes la cabra, a la que dejas donde empezaste para traer la col y finalmente, puedes traer la cabra contigo.

Probablemente ya conocías esta prueba de ingenio... es vieja, pero ¿sabes cuán vieja? Está registrada en un documento del siglo IX, el período que los historiadores solían llamar "los años oscuros".

El responsable es Alcuino, un personaje poco conocido que desafía la mala reputación de ese opaco y distante período de la historia europea. Es el autor de un libro de acertijos matemáticos en latín, llamado "Problemas para afinar el ingenio de los jóvenes".


El principio del Medioevo fue mucho más vibrante intelectualmente de lo que uno imaginaría dado el estereotipo, y la historia de Alcuino con sus acertijos matemáticos ayuda a aclarar esa imagen. 

Cuando Alcuino nació cerca de York alrededor del año 732 d.C., Inglaterra era una colección de reinos sajones. Pero había reinos cristianos, un legado de la invasión romana.

York tenía una gran catedral con una escuela en la que Alcuino estudió, luego enseñó y finalmente dirigió. Bajo su administración, el colegio se convirtió en uno de los más distinguidos de Europa

Coleccionaba libros en una renombrada biblioteca, así como obras de los Padres de la Iglesia Cristiana, que contenían fragmentos de la sabiduría de los griegos y romanos.

Lea el artículo completo en:

BBC Mundo

19 de septiembre de 2013

Conozca a los cruzados que perecieron bajo el hielo ruso

Cuando hablamos de las cruzadas casi siempre lo asociamos con las campañas militares libradas en Tierra Santa contra los infieles, pero también en Europa tuvieron lugar este tipo de campañas: la Cruzada del Sur, como Juan Antonio Cebrián llamó a la Reconquista española, la Cruzada contra los cátaros…  y la Cruzada del hielo.

Cruzada del Hielo

A finales de la década de 1230 el imperio mongol entraba a sangre y fuego en Rusia  causando una gran mortandad y sometiendo a la mayoría de los territorios que la conformaban. La República de Nóvgorod, estado autónomo comprendido entre el Báltico y los montes Urales, permaneció independiente porque, como la historia ha demostrado (Napoleón o Hitler), es peligroso invadir Rusia en invierno… y cuando no lo es. Tratando de aprovechar aquello de “a río revuelto ganancia de pescadores“,  la Iglesia Católica pensó que era un buen momento para hacer entrar en razón a los ortodoxos repartidos por las Repúblicas bálticas y Rusia. A esta cruzada, encabezada por los caballeros de la Orden Teutónica, se unieron suecos y daneses aunque con otros fines más terrenales… expandirse hacia el Este. El primer enfrentamiento entre Aleksandr Jaroslavich, al frente de las tropas de Nóvgorod, y las tropas suecas se produjo en el río Neva con la victoria de Aleksandr. Tras esta victoria se le conocerá como Aleksandr Nevski (Alejandro del Neva).

Todavía quedaba la guinda del pastel… la Orden Teutónica. El 5 de abril de 1242, el lago Pepius todavía estaba congelado pero ya había zonas que la capa de hielo era demasiado frágil. Sobre el lago, la espectacular estampa de los caballeros con sus armaduras contrastaba con las tropas de Aleksandr escasamente preparadas y equipadas. Aleksandr buscó un lugar donde poder defenderse del inminente ataque de los cruzados; éstos atacaron el frente y rompieron rápidamente sus defensas y cuando todo parecía perdido… los cruzados habían caído en la trampa. Fueron atacados y desbordados por las alas, ante lo que decidieron salir de aquella ratonera para agruparse y volver a atacar. La huida fue desordenada y los hombres de Aleksandr empujaron a los cruzados hacia la zona donde el hielo no pudo soportar el peso de los caballeros con sus armaduras y caballos… el hielo se resquebrajó y los cruzados perecieron ahogados o congelados. Ante aquel desastre, desistieron y se retiraron.

Fuente:

2 de septiembre de 2013

¿Qué música estaba de moda en la Edad Media?

Sin duda alguna, los cantos gregorianos fueron la música sacra más importante durante el Medievo, y monjes y religiosos componían aquellas notas para hacer más solemne la liturgia. Sin embargo, las melodías con las que el pueblo realmente disfrutaba eran las profanas, las entonadas por los trovadores y, siglos más tarde, por los troveros. Los primeros eran poetas y músicos que interpretaban sus cantos en las cortes europeas hacia el siglo XI. Firmaron más de 275 canciones de distinto tipo: cansó (dedicada al amor), sirventés (el  trovador canta al noble que le mantiene) y canción del alma laís (el amante se despide de su amor). Los troveros tomaron el relevo en el siglo XII, pero con un público vinculado a la burguesía. Legaron un repertorio de 275 melodías de distinta temática como el laís (queja amorosa) o la canción de mal casada (una mujer desposada con un hombre mayor protesta de su marido).

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Muy Interesante

22 de enero de 2013

Las 10 peores torturas del Medioevo

El medievo. Época caracterizada por la descentralización del poder político, los juglares, el estancamiento cultural y la Inquisición. Cualquier persona opuesta a las doctrinas religiosas (brujas, homosexuales, blasfemos y herejes), era brutalmente interrogada, torturada y finalmente ejecutada sin ninguna piedad. Da un paseo por los diez instrumentos más bizarros –y enfermos– de tortura medieval y agradece que vives en el siglo XXI. 

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Desgarrador de senos
 

Este instrumento era utilizado para castigar a las mujeres pecadoras. El procedimiento consistía en aplicar sus cuatro puntas afiladas –al rojo vivo– sobre los pechos. En 1600, Ana Pappenheimer (acusada de brujería en Alemania), fue torturada con el dispositivo, hasta que sus senos fueron lentamente desgarrados. Una vez seccionados, fueron dados a comer de manera forzosa a sus hijos. 

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Empalamiento
 

La técnica que hizo famoso a Vlad Drăculea, mejor conocido como ‘Vlad el Empalador’, consistía en atraves ar a la víctima con una estaca (por un costado, por el recto, la vagina o por la boca). El palo se clavaba en el suelo dejando a la persona colgada hasta que muriera (se dice la agonía podía durar hasta 3 días). 

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La rueda
 

En lugar de traer fortuna, esta método de ejecución giratorio representaba tragedia y dolor. La primera parte de la tortura radicaba en atar firmemente al reo en un banco, tras lo cual el verdugo procedía a triturar, mediante una barra de hierro, todos sus huesos y articulaciones. Después de este proceso, el sujeto era colocado en una rueda de carro hasta que muriera. Para mayor ‘diversión’, la rueda se colocaba en un poste para que las aves se deleitaran con los ojos y partes del condenado. La muerte se podía prolongar horas, e incluso hasta un día. 

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La Sierra
 

La gran ventaja de este sistema era que no requería de un equipo especializado. Solo se necesitaban dos hombres, una cuerda, un árbol para colgar a alguien, ah, y un tortura do. Para asegurar que la víctima se mantuviera consciente el mayor ti empo posible, era colgada boca abajo, de forma que su cerebro estuviera bien irrigado. Mientras, el verdugo comenzaba a serrar al individuo desde el ano o los genitales verticalmente hacia el abdomen. En algunas ocasiones, la sierra llegaba al ombligo y algunas veces hasta al pecho. ¡Ouch!


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16 de noviembre de 2012

¿Hemos comido siempre tres veces al día?

Niño comiendo un sándwich

El sándwich es el alimento básico del almuerzo moderno.

Muchos de nosotros, procedentes de distintos países del mundo, crecimos con la idea de que comer tres veces al día es un esquema normal de alimentación, pero la realidad es que no siempre ha sido así.

Con frecuencia escuchamos que la sagrada cena familiar alrededor de la mesa está en declive y Reino Unido no es el único país que está experimentando este cambio.

El argumento en defensa del desayuno, que muchos se saltan con sus correspondientes efectos perjudiciales, es que nos hace estar más alerta, nos mantiene esbeltos y mejora el trabajo y comportamiento de los niños en la escuela.
Pero, cuando las personas se preocupan porque creen que romper las tradicionales tres comidas al día es dañino, ¿tienen razón en cuanto a la parte tradicional? ¿Ha comido la gente siempre de acuerdo a dicho patrón?

Desayuno

Desayuno inglés

No todas las culturas valoraron el desayuno de la misma manera.

El desayuno tal como lo conocemos no existió durante grandes etapas de la historia. Los Romanos no lo tomaban, puesto que generalmente sólo consumían una comida al día, alrededor de mediodía, según explica la historiadora especializada en alimentación, Caroline Yeldham. De hecho, el desayuno se veía con desagrado.

"Los Romanos creían que era más sano hacer sólo una comida al día", dice. "Estaban obsesionados con la digestión, y comer más de una vez se consideraba una forma de glotonería. Esta manera de pensar influyó en la manera en que la gente comió durante mucho tiempo".

En la Edad Media, la vida monástica diseñó cómo comía la gente, explica el historiador experto en comidas, Ivan Day. No se podía comer nada antes de la misa de la mañana, y sólo se podía comer carne la mitad de los días del año. Se cree que la palabra desayuno se introdujo en esta época y literalmente significaba "romper el ayuno de la noche".
"Los Romanos creían que era más sano hacer sólo una comida al día. Estaban obsesionados con la digestión, y comer más de una vez se consideraba una forma de glotonería"
Caroline Yeldham, historiadora especializada en hábitos de comida

La Revolución Industrial de mediados del siglo XIX regularizó los horarios laborales y los trabajadores necesitaron adoptar una comida temprana para mantener la energía durante el trabajo.

Todas las clases sociales empezaron a comer una comida antes de ir a trabajar, incluso los jefes.

Al llegar el siglo XX, el desayuno vivió una nueva revolución de la mano del estadounidense John Harvey Kellogg. Accidentalmente, Kellogg dejó trigo hervido y se puso duro.

Lo pasó por unos rodillos y lo cocinó, creando el primer copo de maíz (cornflake) del mundo. De ahí desarrolló una industria que generaría miles de millones de dólares.

Llegadas las décadas de los años 1920 y 1930, las autoridades promocionaban el desayuno como la comida más importante del día, pero entonces, la Segunda Guerra Mundial convirtió al desayuno en algo difícil de conseguir.

Conforme los británicos se fueron recuperando de los años post-bélicos y se adentraron en la década de los 50, de liberación económica, objetos como las tostadoras estadounidenses, o alimentos como el pan en rebanadas, el café instantáneo y los cereales invadieron los hogares.

Es decir, el desayuno tal como lo conocemos.

Almuerzo

Menú británico

El almuerzo ayuda a continuar con energía la jornada laboral.

La terminología alrededor de la comida es confusa. Para algunos el almuerzo o comida es la cena, y viceversa. Desde tiempos de los Romanos hasta la Edad Media, todo el mundo comía en la mitad del día, pero se le llamaba cena y era la principal comida del día.

El almuerzo tal como lo conocemos actualmente no existía, ni siquiera la palabra.

Durante la Edad Media, la luz del día marcaba las comidas, dice el historiador Day.

Sin electricidad, la gente se levantaba antes para aprovechar la luz. Los trabajadores estaban en el campo desde el amanecer, por lo que para mediodía estaban hambrientos.

Para mediodía, los empleados habían trabajado ya hasta seis horas. Se tomaban un descanso rápido y comían una suerte de tentempié, generalmente pan y queso.

Con el desarrollo de la luz artificial, la cena empezó a ser más tardía para los más adinerados, y como resultado, se necesitó incorporar una comida más ligera durante el día.

Fue el famoso snack de última hora de la noche del Conde de Sandwich en 1750 lo que terminó de dominar el menú del almuerzo moderno. Una noche, el aristócrata le pidió a su ayuda de cámara que le trajera carne fría en pan. Podía comer el tentempié con sólo una mano sin mancharse de grasa.
"Reino Unido fue el primer país del mundo en alimentar a la gente con comida industrial"
Ivan Day, historiador

No está claro si el conde estaba jugando a las cartas o trabajando, se barajan ambas opciones. Pero sea lo que fuera que estaba haciendo, esto supuso el nacimiento del sándwich.

En esa época, el almuerzo, sin embargo, seguía siendo conocido "como un evento accidental que ocurría entre comidas", comenta la historiadora Monica Askay.

Una vez más, fue la Revolución Industrial la que ayudó a modelar el almuerzo tal como lo conocemos actualmente.

Los patrones de comida de las clases baja y media se definieron por los horarios de trabajo. Muchas personas trabajaban largas jornadas en las fábricas y una comida a mediodía era esencial para mantenerlos con fuerza.

Se vendían pastelillos fuera de las fábricas. La gente empezó también a confiar en los alimentos producidos en masa, ya que no había sitio suficiente en las ciudades para tener establos o cultivar alimentos propios. Muchos no tenían siquiera una cocina.

"Reino Unido fue el primer país del mundo en alimentar a la gente con comida industrial", dice Day.

El ritual de llevar el almuerzo al trabajo se convirtió en parte de la rutina diaria.

Cena

Cena familiar

Las cenas con toda la familia están en declive.

La cena es la única comida que hacían los Romanos, incluso aunque fuera a una hora diferente del día.

En Reino Unido, el apogeo de la cena llegó con la Edad Media. La aristocracia comía cenas formales y extraordinariamente fastuosas en torno al mediodía.

Pese a su reputación de ser encuentros sin normas, las cenas eran en realidad bastante sofisticadas, con estrictos modales de comportamiento en la mesa.

Eran una muestra ostentosa de riqueza y poder, con cocineros que trabajaban en la cocina desde el amanecer para tenerlo todo listo, cuenta Yeldham.

Sin electricidad, cocinar la cena en la noche no era una opción. Los campesinos comían la cena alrededor del mediodía también, aunque era algo mucho más modesto.

Según se extendió el uso de la luz artificial, se empezó a comer la cena cada vez más tarde en el día.

Para finales del siglo XVIII, la mayor parte de la gente hacía tres comidas al día en las ciudades, asegura Day.

A comienzos del siglo XIX, la cena se había pospuesto hasta la noche, después del trabajo, cuando la gente regresaba a casa. Muchos, sin embargo, mantuvieron la tradicional hora de la cena los domingos.

La sagrada cena familiar a la que estamos tan acostumbrados se hizo accesible a todos durante la locura del consumo de los años 50. Nuevos electrodomésticos llegaron a Europa desde Estados Unidos y se configuró la imagen de la mujer cocinando en casa.

El golpe mortal a la cena familiar llegó supuestamente en 1986, cuando apareció la primera comida para microondas.

Pero si bien es cierto que menos personas celebran una cena formal familiar hoy en día, indudablemente éstas no han desaparecido – impulsadas por las fenomenales ventas de libros de receta escritos por chefs populares.

Fuente:

BBC Ciencia

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14 de octubre de 2011

¿Qué puedes descubrir si quemas orina humana?

El cuadro de la imagen (abajo) se titula El alquimista en busca de la piedra filosofal descubre el fósforo. Lo pintó el inglés Joseph Wright de Derby en 1771. La escena que representa es una fantasía, pero está inspirada en hechos reales.

El alquimista en busca de la piedra filosofal descubre el fósforo (Autor: Joseph Wright)

El alquimista en busca de la piedra filosofal descubre el fósforo (Autor: Joseph Wright)

Hennig Brandt -que no se parecía al hombre del cuadro- era un comerciante que vivía en Hamburgo. Se arruinó y movido por las ansias de recuperar su fortuna empezó a experimentar en busca de la piedra filosofal, un material mítico que según las leyendas podría transmutar metales vulgares en oro y multiplicarlo hasta el infinito.

En 1669 realizó un experimento con orina humana que no le llevaría a descubrir la legendaria sustancia, pero sí un elemento químico, el fósforo. Para ser más precisos descubrió una molécula que está compuesta por tres átomos de oxígeno y dos de fósforo, hoy conocida como fósforo blanco (la sustancia que en el cuadro ilumina la estancia desde el matraz). Precisamente por su brillo, Brandt la bautizó como fósforo, como se llamaba por aquellas a Venus cuando es visible en el cielo justo antes de la salida del Sol.

Brandt utilizó la enorme cantidad de 60 cubos de orina humana (no quiero ni pensar cómo olería aquello), la concentró hasta que adquirió el aspecto de jarabe espeso y la quemó con carbón en una retorta. El residuo que dejó brillaba en la oscuridad. Cuando el alquimista dejó entrar aire en el recipiente, el material se incendió.

Esto sucede porque en presencia del oxígeno del aire el fósforo blanco reacciona con él para transformarse en otra molécula más estable, compuesta por cinco átomos de oxígeno y dos de fósforo, y en el proceso libera calor y luz. De esta forma, cuando hay muy poco oxígeno en el ambiente brilla, pero cuando el oxígeno es abundante arde.

Brandt descubrió que si lo guardaba bajo agua no ardía. Hoy en día se sigue guardando de esta manera. Y así, tras encontrar una forma segura de almacenarlo se decidió a comercializarlo.

Según explica el químico y escritor Len Fisher, Brandt aseguraba que el fósforo blanco se podía utilizar para “escribir sobre la palma de la mano, o sobre papel, y lo que escribas aparecerá en letras de fuego, y esas letras se pueden leer mucho tiempo después. Eso sí, hay que tener mucho cuidado, hacerlo con suavidad, y ponerlo en agua en cuanto hayas terminado, porque si llega a incendiarse, quemará terriblemente la casa”.

Hoy sabemos que el fósforo blanco es terriblemente tóxico y provoca quemaduras gravísimas. Su exposición continua provoca necrosis de mandíbula, por eso dejó de utilizarse en las cabezas de las cerillas. Los efectos sobre la salud de los trabajadores de las fábricas eran devastadores. Aún así se utiliza en las guerras para crear cortinas de humo.

Fuente:

QUO

12 de octubre de 2011

Reconstruido el genoma de la bacteria que causó la 'Peste Negra' de 1350

Esqueletos exhumados en el cementerio de Smithfield, en Londres.|Nature

Esqueletos exhumados en el cementerio de Smithfield, en Londres.|Nature


ara a la mitad de la población europea, la bacteria 'Yersinia pestis', causante de la Peste Negra, es noticia porque un equipo internacional de investigadores ha logrado secuenciar su ADN.

Se trata del primer patógeno antiguo que ha podido ser reconstruido, permitiendo de este modo analizar cómo ha sido su evolución en estos seis siglos, dado que hoy aún continúa matando gente.

Los investigadores, casi todos canadienses y alemanes, concluyen que la variante que causó estragos a finales de la Edad Media es prácticamente la misma que la que hoy existe, por lo que en esas pequeñas modificaciones podría estar la razón por la que ahora no logra matar tantas personas y con tanta rapidez.

El ADN de la bacteria se consiguió exhumando los esqueletos de miles de víctimas de la Peste Negra, que fueron enterradas en fosas a las afueras de Londres. En algunos de los dientes quedaban restos del ADN que, tras ser cribado de contaminaciones, permitió reconstruir el genoma de la bacteria.

Otra de las conclusiones del hallazgo es que, en contra de lo que se pensaba hasta ahora, la bacteria 'Yersinia pestis' no es la misma que la que provocó la epidemia durante el reinado del romano Justiniano, en el siglo VI, como se pensaba hasta ahora.

La comparación con el genoma de bacterias actuales sugiere que factores como el ambiente, el vector transmisor (las ratas, en el caso de la Peste Negra) y la susceptibilidad de la posible víctima tiene un importante papel a la hora de infectarse con este mortal microorganismo.

Fuente:

El Mundo Ciencia

5 de octubre de 2011

Premio Nobel de Química para el 'padre' de los cuasicristales

Modelo atómico de los cuasicristales. | AFP

Modelo atómico de los cuasicristales. | AFP

Hace casi nueve siglos que Leonardo de Pisa, un matemático italiano del medievo también conocido como Fibonacci, describió la famosa secuencia del mismo nombre y que consiste en una sucesión que se inicia con 0 y 1 y que continúa con la suma de los dos últimos números de la secuencia (es decir, 0,1,1,2,3,5,8...). A simple vista poco o nada parece tener que ver este tipo de secuencias con la construcción de cristales. Pero los cristales son el producto de la traslación espacial repetitiva de una celda concreta, particular para cada tipo de cristalización y que configura una estructura simétrica.

La relación sigue sin aparecer por ningún lado. El nexo está precisamente en los cuasicristales, cuyo descubrimiento ha motivado a la Real Academia Sueca de Ciencias para conceder el Premio Nobel de Química 2011 a Daniel Shechtman, del Instituto Israelí de Tecnología de Haifa.

Los cuasicristales son estructuras atómicas construidas mediante mosaicos similares a los del mundo árabe y que adornan los muros de palacios como el de la Alhambra de Granada, pero que nunca se repiten a sí mismas. Es decir, no siguen el patrón de construcción de los cristales convencionales que forman estructuras simétricas.

Crecimiento cuasiperiódico

Pero, ¿cómo crecen estos cristales? La respuesta la tiene nuevamente el matemático medieval. La secuencia cuasiperiódica de Fibonacci se obtiene mediante unas reglas de sustitución bien sencillas. Si cogemos dos segmentos, uno largo (L) y otro corto (C), y los ordenamos según estas sencillas reglas: L pasa a ser LC y C se transforma en L, el resultado será una secuencia infinita LCLLCLCLLC... en la que no existe ninguna pauta periódica, pero sí cuasiperiódica. "El número de eles dividido por el número de ces tiende a un número irracional muy popular entre los artistas del Renacimiento, el 'número de oro', que está directamente relacionado con la geometría del pentágono regular", explicaba el físico Manuel Torres en un artículo publicado en El Cultural.

Según cita la academia sueca en un comunicado, la configuración encontrada en los cuasicristales ha sido considerada como imposible, sin embargo, Daniel Shechtman, nacido en Tel Aviv en 1941, ha librado una fiera batalla contra la ciencia establecida. Su trabajo ha cambiado la forma en la que los químicos conciben la materia sólida.

Hasta el desembarco de Shechtman, los científicos creían que en todos los sólidos los átomos se ordenaban para formar cristales siguiendo patrones simétricos que se repiten periódicamente una y otra vez. Sin embargo, el químico israelí observó, usando un microscopio electrónico durante uno de sus experimentos, una estructura que se alejaba de esta configuración y el patrón que la configuraba no se repetía. Sus colegas alegaban que esto era tan imposible como fabricar un balón de fútbol sólo con hexágonos (polígonos con seis esquinas), cuando todo científico sabe que para hacer una esfera es necesario alternar polígonos de seis y de cinco vértices.

Mal conductor y muy resitente

Los descubrimientos de Shechtman han permitido producir cristales de muy diferentes tipos y han sido encontrados, por una empresa Sueca, en una forma del acero, donde estas estructuras refuerzan el material como si de una armadura se tratase.

Los cuasicristales son malos conductores de la electricidad y extremadamente duros y resistentes a la deformación, por lo que se emplean para recubrimientos protectores antiadherentes. En la actualidad, otros equipos están desarrollando las futuras aplicaciones de estos cuasicristales, que van desde la fabricación de sartenes hasta la construcción de motores diésel.

Fuente:

El Mundo Ciencia

Conozca más sobre Leonardo Fibonacci en la siguiente presentación de Conocer Ciencia TV:

20 de julio de 2011

Llevar armadura era una 'pesadez' en el campo de batalla

  • Los soldados que llevaban armadura en el Medievo gastaban el doble de energía
  • Esta coraza de metal pudo entorpecer la labor de los soldados
Las armaduras de metal que llevaban los soldados para protegerse en tiempos medievales suponían una pesadísima carga que podía convertirse en una peligrosa desventaja en el campo de batalla.

Esto es lo que acaba de descubrir un equipo de investigadores en una investigación publicada en 'Proceedings of the Royal Society B'. Sus observaciones demuestran que los soldados que cargaban con una armadura en el Medievo gastaban dos veces más energía que los que no la llevaban. Se trata de la primera prueba experimental que pone en evidencia que esta coraza de metal pudo entorpecer la labor de los soldados.

Las numerosas guerras y batallas que se sucedieron a lo largo del siglo XV hicieron que los soldados optasen por enfundarse esta pesadísima coraza para protegerse de sus enemigos. No obstante, parece que no tuvieron en cuenta un pequeño detalle: el peso de estas armaduras oscilaba entre los 30 y los 50 kilogramos. Se piensa que el factor peso pudo ser determinante a la hora de ganar o perder un enfrentamiento.

[foto de la noticia]

Mejor en una mochila

"Descubrimos que cargar con el peso de esta manera requiere mucha más energía que llevarlo en una mochila", declaró Graham Askew, un investigador de la Universidad de Leeds que ha liderado el estudio. Askew explica el porqué de este fenómeno: al llevar una armadura, el peso se reparte por diversas partes del cuerpo que se cargan de peso, es decir que cada zancada requiere más esfuerzo. Sin embargo, la mochila implica que el peso está en un sólo lugar y moverse resulta más fácil.

En la investigación participaron diversas Universidades como la de Milán o la de Auckland, en Nueva Zelanda. Además, diversos expertos de la Real Academia de Armaduras de Leeds accedieron a colaborar en el estudio.

Para hacerse una idea fiel de lo que suponía llevar esta pesada armadura, los investigadores contrataron los servicios de actores que están acostumbrados a llevar esta carga porque se la colocan en exhibiciones del Museo de Armaduras Reales de Leeds.

Correr y andar en una armadura

Les pidieron que se enfundasen réplicas idénticas de cuatro armaduras europeas distintas. Acto seguido, se sometieron a unos ejercicios en los que tenían que correr y andar. Mientras hacían las pruebas, los expertos midieron el uso que hacían del oxígeno. ¿Cómo? Con la ayuda de unas máscaras especiales que les permitieron calcular el consumo de energía que supone cargar con este 'lastre'.

Otra de las conclusiones reflejadas en el estudio es que la armadura influye en la respiración del soldado. Los expertos constataron que cuando los participantes se esforzaban, en vez de repirar profundamente, cosa que habrían hecho si no hubiesen llevado la estructura de acero, respiraron más veces pero menos profundamente.

Federico Formenti es un experto de la Universidad de Auckland que también colaboró en el hallazgo. Señala que es posible que "estar envueltos en una armadura hacía que los soldados se sintiesen más a salvo". Sin embargo, añade que "nada más empezar a moverte con una armadura medieval te quedas sin aliento, y esto limitaría la resistencia a la hora de luchar".

Fuente:

El Mundo Ciencia

7 de junio de 2011

Uno de los primeros científicos europeos fue un Papa

A pesar de la idea oscura y tenebrosa que todos tenemos de la Edad Media, con su Inquisición o la Peste, lo cierto es que en esta época también hubo vislumbres de genio y ciencia. Por ejemplo, se inventó el botón, las gafas o los espejos. Y alrededor del año 1000, incluso nació el que sería tal vez el primer científico europeo.

Un científico que, además, acabó siendo Papa.

Su nombre fue Gerberto de Aurillac. Antes de convertirse en el Papa Silvestre II, Aurillac viajó a España y tuvo acceso a la gran biblioteca del califa Abderramán III, donde aprendió mucha ciencia árabe, especialmente matemáticas y astronomía.

En 969 viajó a Roma acompañando, en una peregrinación, a su protector el conde Borrell II, lo que le permitió conocer al entonces papa Juan XIII y al emperador Otón I, quien le nombró tutor de su hijo, el futuro Otón II. Tras la muerte de Gregorio V, el 18 de febrero de 999, Gerberto de Aurillac fue nombrado papa y consagrado el 2 de abril con el nombre de Silvestre II.

Enseguida destacó él mismo como inventor de ábacos, planetarios, instrumentos musicales y varios relojes, además de realizar multitud de investigaciones, lo que le mereció ser acusado de brujo y de nigromante. Para otros contemporáneos, sin embargo, fue “luz de la Iglesia y la esperanza de su siglo”. Uno de sus logros más trascendentales para la historia fue la introducción en la Europa cristiana del número cero y de las cifras árabes (en realidad indias, ya que se inventaron en la India), así como el sistema decimal que otros estudiosos perfeccionarían posteriormente.

En Europa se decía “¿A qué viene esta moda de escribir las cantidades con signos árabes? ¡Eso es cosa del diablo! Las cifras romanas son cristianas y hace siglos que se usan en la Iglesia, mientras que las arábigas vienen de infieles y no se pueden aceptar”.

También difundió el astrolabio, de origen árabe. Fabricó una nueva versión del monocordio, un instrumento musical consistente en una caja de resonancia sobre la cual se tensaba una cuerda de longitud variable con la que se medían las vibraciones sonoras y los intervalos musicales. Estos cálculos le permitieron clasificar las distancias entre las diferentes notas en lo que luego se ha llamado, tonos y semitonos.También se le atribuye la introducción del péndulo y la invención de un reloj de ruedas dentadas.

Silvestre II, además, fue el precursor de una especie de sistema taquigráfico o criptográfico (porque su serie de símbolos no podían ser leídas por profanos), inspirado en una escritura abreviada que recuperó de los antiguos sabios romanos. Se le conocía como apuntes tironjanos.

Tal era su capacidad como científico, que sus colegas acudían a él para solventar problemas científicos incluso cuando ya había sido nombrado Papa.

Además, con el cambio del milenio (como sucedió hace unos años cuando llegamos al año 2000), hubo mucha gente que propagó miedos y terrores, Apocalipsis y cosas semejantes. Habladurías que Silvestre II se encargó de apaciguar.

Al misterioso Papa del Año 1000, se le acusó de tener un pacto con el diablo y de inspirarse en obras de autores herejes. Algunos historiadores románticos del siglo XIX presentaron el cambio de milenio, que coincidió con su papado, como un tiempo de oscurantismo, de guerras, de epidemias y de terror. Insistieron en sus contactos con el mundo árabe, ya que se presume que durante sus estudios de matemáticas en Barcelona bajo la protección del conde Borrell, mantuvo contacto con sabios musulmanes que le iniciaron en los conocimientos mágicos y místicos, y en sus pactos con el diablo.

Silvestre II no fue el único religioso que, además, era un científico. Alberto Magno, Guillermo de Occam, Roger Bacon, Nicolás de Oresme, Nicolás de Cusa… todos ellos fuente de inspiración para Umberto Eco para crear el Fray Guillermo de Barkerville, el protagonista de El nombre de la rosa, como ya os expliqué en Los fundamentalistas religiosos tienen menos sentido del humor.

Tomado de:

Xacata Ciencia