Hace justo 40 años, aquí se hizo una de las fotos icónicas
del rock de los setenta. Fue en el verano de 1975. Storm Thorgerson,
Aubrey Powell y Peter Christopherson viajaron desde Londres hasta este
lago. Un lago de agua tres veces más salada que la del mar, y nueve veces más alcalina, y con una de las mayores concentraciones de arsénico que se encuentran en la Tierra.
Es un agua tan inhóspita que los habitantes de este lago
-más grande que la superficie de los Picos de Europa y a una altitud
similar a la de las cimas más altas de ese macizo- son dos extrañas
criaturas: unos 6 billones de gambas diminutas, de dos o tres milímetros
de largo, y cientos de millones de moscas que están siempre posadas
formando una especie de alfombra en el agua de la orilla, en la que
nadan y bucean para alimentarse de algas y para reproducirse.
«Puedes ver un cinturón de moscas de una pulgada [2,5
centímetros] de espesor y seis pies [1,8 metros] de ancho, que se
extiende alrededor de todo el lago», escribió en 1872 el padre de la
literatura estadounidense, Mark Twain, para quien este lago es «el único
inquilino del lugar más solitario del mundo (...), un desierto sin
vida, sin árboles, horrible, a ocho mil pies [2.400 metros] metros sobre
el nivel del mar, guardado por montañas dos mil pies [600 metros] metros más altas».
Vista general del Lago Mono, en California.EM
Ese inquilino de la soledad se llama Mono Lake, o Lago Mono,
desde 1852, cuando el teniente del Ejército de Estados Unidos Tredwell
Moore llegó aquí persiguiendo a Miwok, el jefe de la tribu Yosemite, que
había asesinado a tres buscadores de oro.
Tanto oyó Moore a sus guías de la tribu Paiute repetir la
palabra mono -que en su idioma significa «mosca», y cuyas larvas
constituían una de las principales fuentes de proteínas de la comunidad
de 200 personas que vivía junto al lago, hasta el punto de que éstas
eran conocidas como los comedores de moscas- que acabó bautizando al
lago Mono.
El Lago Mono ha perdido un tercio de su volumen en los últimos 96 años
Más de 100 años después, aquí estaban Thorgerson, Powell y
Christopherson con una idea disparatada: hacer que un experto en yoga se
pusiera boca abajo en las aguas salobres y aceitosas, apoyándose con
las manos en el suelo arcilloso del lago, en el que uno se hunde como en
arenas movedizas, y que aguantara la respiración -y el resquemor de los
ojos provocado por los minerales disueltos- hasta que las ondas de la
superficie del lago desaparecieran y pareciera que su cuerpo se había
sumergido sin dejar rastro. Las piernas y la cintura debían destacar
contra el cielo azul del desierto y las espectaculares formaciones
rocosas del lago, unas columnas calcáreas de entre 3 y 7 metros de alto
llamadas tufas, una palabra que procede del latín tofus, que significa piedra porosa.

El nadador sin torso y sin cara que desaparece sin dejar
señales de su presencia se convirtió en una de las imágenes del disco de
Pink Floyd Wish You Were Here, que se puso a la venta el 15 de
septiembre de 1975 y que iba a ser número uno en España en la semana en
la que murió Franco, el 20 de noviembre.
Hoy es el Lago Mono el que está desapareciendo de forma
silenciosa. El «cinturón de moscas» de que habló Mark Twain se ha
quedado reducido a unos pocos bloques aislados que ya no rodean el lago.
Los dos o tres millones de patos que en un día normal estaban aquí
repostando en su migración de 3.000 kilómetros desde el norte de EEUU
hasta Centroamérica, no pasan de 20.000.
Cartel de protesta contra la falta de agua que reza: No agua=No trabajo.REUTERS
Porque el Lago Mono se está secando. El desvío de agua de su
cuenca para satisfacer la sed de cuatro millones de personas en la
ciudad de Los Angeles, a 575 kilómetros de distancia, la tala de árboles
en la vecina Sierra Nevada para abastecer a las minas de oro del siglo XIX,
el cambio climático, y, por último, la sequía que azota a California
desde hace cuatro años están acabando con lo que no lograron 675.000
años de glaciaciones, terremotos y hasta la erupción del volcán más
joven de América del Norte, en el siglo XV.
En 2015 sería imposible hacer la foto de Wish You Were Here.
Más de la mitad de las tufas se encuentran en tierra firme, como ruinas
de una civilización desaparecida de la que solo quedaran las columnas
rodeadas de matorrales. La estructura de tufas que fue empleada como
telón de fondo para el célebre disco de Pink Floyd se alzaba en un área
en la que el agua no llegaba al medio metro de profundidad hace dos
semanas.
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