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22 de febrero de 2012

Encuentran bacteria del espacio que ofrece una nueva fuente de energía en la Tierra


A través del aislamiento de 75 especies diferentes de bacterias, un equipo de investigadores de la universidad de Newcastle en el Reino Unido ha encontrado que el microbio Bacillus Stratosphericus, una bacteria que se encuentra en la estratosfera, podría ser uno de los mayores generadores de energía eficiente en el planeta.

Este tipo de bacterias se encuentran normalmente a más de 30 kilómetros por encima de la Tierra, un microbio común en altas concentraciones de la estratosfera, orbitando la Tierra con los satélites.

Para ello y tras el aislamiento, los científicos evaluaron la generación de energía de cada una con una célula de combustible microbiana (MFC). Al seleccionar las mejores especies de bacterias, un tipo de microbio fue capaz de crear una biopelícula artificial duplicando la producción eléctrica del MFC de 105 vatios por metro cúbico a 200.

Para que nos hagamos una idea, si bien no es demasiada alta, esta energía sería suficiente para hacer funcionar una luz eléctrica y podría llegar a proporcionar una fuente de luz necesaria en partes del mundo sin electricidad.

La Bacillus Stratosphericus es un microbio que normalmente se encuentra en la atmósfera y fue atraída a la Tierra como resultado de los procesos de reciclaje y aislamiento atmosféricos por el equipo de investigadores.

Según cuenta Grant Burguess, profesor de la Universidad de Newcastle y jefe de la investigación:

El hallazgo demuestra el poder potencial de la técnica. Lo que hemos hecho es manipular deliberadamente la mezcla microbiana para diseñar una biopelícula que es más eficiente en la generación de electricidad.

Esta es la primera vez que los microbios han sido estudiados individualmente y seleccionados de esta manera. Encontrar el microbio fue toda una sorpresa, pero demuestra el potencial de esta técnica para el futuro. Hay miles de millones de microbios por ahí con el potencial de generar energía.

No es la primera vez que se trata de conducir una investigación sobre el uso de microbio para generar energía. De hecho es un concepto utilizado en el tratamiento de aguas residuales. Las células microbianas de combustible funcionan de manera similar a una bacteria y utilizan las mismas para convertir compuestos orgánicos en electricidad a través de la técnica conocida como bio-oxidación catalítica.

Ahora, el hallazgo de los investigadores sugiere por primera vez que mediante la manipulación de la biopelícula se puede aumentar significativamente la potencia eléctrica de las células de combustible. Una investigación que como los mismos investigadores reconocen, puede llevar al desarrollo de la MFC a un nuevo nivel.

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ALT1040

La música pudo haber inspirado el diseño de Stonehenge

Stonehenge

La estructura podría reproducir la forma en que los antiguos percibían patrones de interferencia en el sonido.

El intrigante postulado del investigador estadounidense Steven Waller es que los antiguos bretones basaron los cimientos de Stonehenge en un diagrama de cómo percibían ellos el sonido.

El científico ha logrado mostrar que si se tocan dos flautas a la vez en una pradera, se genera una ilusión auditiva que mimetiza la disposición de los monolitos en el monumento arqueológico ubicado en el sur de Inglaterra.

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Waller, quien presentó su idea en la conferencia de la AAAS en Vancouver, Canadá, dijo a la BBC que "mi teoría es que los antiguos bretones, cuando escuchaban a dos flautistas en el campo, experimentaban patrones de interferencia en las ondas del sonido".

"En ciertos puntos, a medida que te mueves alrededor de los flautistas, sientes sonidos muy altos o muy bajos", afirmó el investigador.

"Si esto pudiera verse desde arriba, se vería como los rayos de una rueda. Y a medida que te trasladas alrededor del círculo, cada vez que llegas a uno de esos puntos de cancelación del sonido, es como si te toparas con un gigantesco objeto", explicó.

"Si integras esta visión mental al mundo real, forma una estructura parecida a la de Stonehenge", señaló.

Waller es experto en arqueoacústica, la disciplina que estudia el papel que desempeñó el sonido en las culturas antiguas.

Éste es apenas uno de los temas que se discuten en la conferencia anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés).

Explicaciones "sobrenaturales"

Patrones de interfencia en las ondas auditivas

El fenómeno de la interferencia lleva a que se den áreas de sonido amplificado y otras de silencio

El científico, radicado en La Mesa, California, dijo haber demostrado su teoría tapándoles los ojos a dos individuos y provocando el efecto del cerco auditivo.

Llevó a estos sujetos a un campo donde dos flautistas tocaban sus instrumentos y luego les pidió dibujar un diagrama del "paisaje auditivo" que habían percibido.

"Esta gente no había escuchado nada acerca de los patrones de interferencia o de Stonehenge, eran completamente ingenuos", dijo.

"Y fue tan interesante ver que cuando les quitamos las vendas de los ojos, y tras haber descrito grandes estructuras descubrieron que en el campo no había más que dos flautistas. Estaban que no se lo podían creer", afirmó.

Waller dijo que sus ideas han sido respaldadas por las mediciones de las "sombras acústicas" que proyectan los monolitos de Stonehenge. Descubrió que reproducen fielmente el patrón de interferencia que se generaría si hubiera dos flautistas tocando en el centro del círculo.

Waller sostiene que el comportamiento del sonido debe de haber cautivado a los antiguos. "La gente no supo que se traslada a través de ondas de presión hasta hace pocos siglos", señaló.

"Sabemos que el sonido era un gran misterio para los antiguos, porque existen muchos mitos acerca de ecos que en realidad son espíritus que viven en las rocas, o que los truenos son en realidad producto del batir de las alas de los pájaros. tenían explicaciones sobrenaturales para todos estos fenómenos auditivos".

Fuente:

BBC Ciencia

Ciencia revierte supuesto de que seres humanos son naturalmente competitivos

¿La humanidad es una comunidad de seres agresivos y brutalmente competitivos? No, responde cada vez más la investigación biológica, destacando la tendencia natural de los humanos y los animales superiores a la cooperación y la asistencia mutua.

"Los seres humanos tienen una gran cantidad de tendencias pro-sociales", dijo Frans de Waal, biólogo de la estadounidense Universidad de Emory, en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS), que finalizó el lunes en Vancouver, oeste de Canadá.

Una nueva investigación sobre los animales superiores, que abarca desde primates y elefantes hasta ratones, muestra que comportamientos como la cooperación tienen una base biológica, dijo De Waal, autor de "The Age of Empathy: Nature's Lessons for a Kinder Society" (La Era de la Empatía: Lecciones de la naturaleza para una sociedad más amable).

Hasta hace sólo 12 años, la opinión generalizada entre los científicos era que los humanos eran esencialmente "desagradables", pero con el tiempo desarrollaron una capa, aunque fina, de moralidad, dijo Waal dijo a los científicos y periodistas de 50 países reunidos en el foro, uno de los más importantes a nivel mundial.

Pero los niños humanos, y la mayoría de los animales superiores, tienen una "moralidad" en un sentido científico, porque necesitan cooperar unos con otros para reproducirse y transmitir sus genes, dijo.

Las investigaciones han refutado la visión dominante desde el siglo XIX, típica de la argumentación del biólogo Thomas Henry Huxley, de que la moralidad no está en la naturaleza sino que es algo creado por los seres humanos, dijo De Waal.

Y las afirmaciones comunes de que esta dura visión fue promovida por Charles Darwin, el llamado padre de la evolución, también están equivocadas, dijo.

"Darwin fue mucho más inteligente que la mayoría de sus seguidores", dijo De Waal, citando "El Origen del Hombre", la obra del científico británico que señala que los animales que desarrollan "instintos sociales bien marcados, inevitablemente adquirirán un sentido moral o conciencia".

De Waal mostró videos de laboratorio que revelan la angustia de un mono al que se le negó una recompensa que recibió otro mono, y de una rata dejando de comer chocolate con el fin de ayudar a otra rata a escapar de una trampa.

Esta investigación muestra que los animales naturalmente tienen tendencias pro-sociales de "reciprocidad, equidad, empatía y consuelo", dijo De Waal, un biólogo holandés en la Universidad de Emory en Atlanta, Georgia (sureste de Estados Unidos).

"La moralidad humana es impensable sin la empatía", señaló.

Preguntado sobre si la aceptación generalizada de la empatía como algo natural cambiará la intensa competencia en la que se basan el sistema económico y político capitalista, de Waal bromeó: "Yo sólo soy un observador de los monos".

Pero dijo a los periodistas que la investigación también señala que los animales solo muestran empatía a los animales con los que están familiarizados en su "grupo", e indicó que la comptencia es una tendencia natural de los hombres en un mundo globalizado.

La "moralidad" se desarrolló entre los humanos de pequeñas comunidades, dijo, y agregó: "Es un desafío ... es experimental para la especie humana aplicar al mundo entero un sistema destinado a grupos" pequeños.

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Informe21

Nosotros, los niños web

La ola de protestas en contra de ACTA en Polonia desató un afortunado debate en ese país en torno al estado actual de la cultura, el internet y la democracia. Esta es la traducción completa del ensayo de "Nosotros, los niños web" de Piotr Czerski.

Nosotros, los niños web.

Piotr Czerski.

Probablemente no existe otra palabra que sea usada tan en exceso dentro del discurso de los medios como “generación”. Una vez traté de contar las ‘generaciones’ que han sido proclamadas en los últimos diez años, desde el conocido artículo sobre la llamada “Generación Nada” y creo que eran tantas como doce. Todos ellos tenían algo en común: sólo existían en papel. La realidad nunca nos ha dado un solo impulso tangible, significativo e inolvidable, una experiencia común que siempre nos distinguirá de las generaciones anteriores. Lo hemos estado buscando, pero en cambio vino un cambio sustancial e inadvertido, junto con la televisión por cable, teléfonos móviles, y, sobre todo, el acceso a Internet. Es sólo hoy que podemos comprender plenamente que tanto ha cambiado durante los últimos quince años.

Nosotros, los niños web, nosotros quienes crecimos con Internet y en el Internet, somos una generación que cumple los criterios de este término de una forma un tanto subversiva. No hemos tenido un impulso de la realidad, sino más bien una metamorfosis de la realidad misma. Lo que nos une no es un contexto cultural común y limitado, sino la creencia de que el contexto se define por sí mismo y es un efecto de la elección libre.

Al escribir esto, soy consciente de que estoy abusando del pronombre “nosotros”, ya que nuestro “nosotros” es fluctuante, discontinuo, borroso, de acuerdo a las viejas categorías: temporal. Cuando digo “nosotros”, significa “muchos de nosotros” o “algunos de nosotros”. Cuando digo “nosotros somos” significa que “a menudo lo somos”. Digo “nosotros” sólo con el fin de ser capaz de hablar solo de nosotros.

1.

Crecimos con el Internet y en Internet. Esto es lo que nos hace diferentes, lo que hace que la crucial, aunque sorprendente desde su punto de vista, diferencia: nosotros no “surfeamos” el Internet, para nosotros no es un “lugar” o “espacio virtual”. El Internet para nosotros no es algo externo a la realidad, sino una parte de ella: una capa invisible, pero presente constantemente y entrelazada con el entorno físico. Nosotros no usamos el Internet, vivimos en el Internet y a través de. Si tuviéramos que contarles nuestro bildnungsroman[1], el análogo, se podría decir que hubo un aspecto natural al Internet en cada experiencia que nos ha formado. Nos hicimos amigos y enemigos en línea, preparamos aplicación para la cuna en línea, planeamos fiestas y sesiones de estudio de línea, nos enamoramos y rompimos en línea. La web para nosotros no es una tecnología que teníamos que aprender y que nos las arreglamos para entenderla. La Web es un proceso para nosotros, que sucede y se transforma continuamente ante nuestros ojos, con nosotros y a través de nosotros. Las tecnologías aparecen y luego se disuelven en las periferias, los sitios web están construidos, florecen y luego se van, pero la web sigue, porque nosotros somos la Web; nosotros, comunicándonos con los otros de una forma que es natural para nosotros, más intensa y más eficiente que nunca antes en la historia de la humanidad.

Al ser criados en la Web pensamos de manera diferente. La capacidad de encontrar información es para nosotros algo tan básico, como la posibilidad de encontrar una estación de tren o una oficina de correos en una ciudad desconocida para ustedes. Cuando queremos saber algo - los primeros síntomas de la varicela, las razones del hundimiento del «Estonia», o si la factura del agua no es sospechosamente alta - tomamos medidas con la certeza de un conductor en un auto equipado con navegación satelital. Sabemos que vamos a encontrar la información que necesitamos en un montón de lugares, sabemos cómo llegar a esos lugares, sabemos la forma de evaluar su credibilidad. Hemos aprendido a aceptar que en lugar de una respuesta nos encontramos con muchas diferentes, y de todas ellas podemos abstraer la versión más probable, y deshacernos de las que no nos parecen creíbles. Nosotros seleccionamos, filtramos, recordamos y estamos dispuestos a intercambiar la información obtenida cuando llega una más nueva y mejor.

Para nosotros, la Web es una especie de memoria externa compartida. No tenemos que recordar los detalles innecesarios: fechas, cantidades, fórmulas, oraciones, nombres de calles, definiciones detalladas. Es suficiente para nosotros un resumen, la esencia de lo que se necesita para procesar la información y relacionarla con los demás. En caso de que necesitemos los detalles, podemos encontrarlos en cuestión de segundos. Del mismo modo, no tenemos que ser expertos en todo, porque sabemos dónde encontrar las personas que se especializan en lo que nosotros mismos no sabemos, y en quienes confiamos. Las personas que comparten su experiencia con nosotros sin fines de lucro, lo hacen debido a nuestra creencia compartida de que la información existe en el movimiento, de que quiere ser libre, de que todos nos beneficiamos del intercambio de información. Todos los días: estudiar, trabajar, resolver problemas cotidianos, perseguir nuestros intereses. Sabemos cómo competir y nos gusta hacerlo, pero nuestra competencia, nuestro deseo de ser diferentes, se basa en el conocimiento, la habilidad para interpretar y procesar la información, y no en el monopolio de la misma.

2.

Participar en la vida cultural no es algo fuera de lo normal para nosotros: la cultura global es el pilar fundamental de nuestra identidad, más importante para la definición de nosotros mismos que las tradiciones, los relatos históricos, la condición social, ascendencia, o incluso el lenguaje que utilizamos. Del océano de acontecimientos culturales escogemos los que nos convienen más, nos relacionamos con ellos, los revisamos, guardamos nuestros comentarios en los sitios web creados con ese propósito, que también nos dan sugerencias de otros álbumes, películas o juegos que después te recomendamos. Algunas películas, series o videos las vemos junto con nuestros colegas y amigos de todo el mundo, nuestras apreciaciones sólo son compartidas por un pequeño grupo de personas que tal vez nunca se encontrarán cara a cara. Por esta razón creemos que la cultura se está convirtiendo simultáneamente en algo global e individual. Es por eso que se necesita el libre acceso a la misma.

Esto no quiere decir que exigimos que todos los productos de la cultura esten a nuestra disposición sin costo alguno, aunque cuando creamos algo, por lo general lo damos de vuelta para que circule. Entendemos que, a pesar del aumento de la accesibilidad de las tecnologías que hacen que la calidad de los archivos de vídeo o el sonido hasta ahora reservadas a los profesionales estén al alcance de todos, la creatividad requiere un esfuerzo y una inversión. Estamos dispuestos a pagar, pero la comisión gigante que los distribuidores piden nos parece, obviamente, sobreestimada. ¿Por qué debemos pagar por la distribución de la información que puede ser fácilmente copiada a la perfección y sin ninguna pérdida de la calidad original? Si sólo estamos recibiendo la información por sí sola, queremos que el precio sea proporcional a la misma. Estamos dispuestos a pagar más, pero esperamos recibir algo con valor añadido: un empaque interesante, un gadget, mayor calidad, la opción de verlo aquí y ahora, sin esperar a que el archivo descargue.

Somos capaces de mostrar aprecio y queremos recompensar a los artistas (ya que el dinero dejó de ser billetes de papel y se convirtió en una cadena de números en la pantalla, el pago se ha convertido en un acto simbólico de intercambio que se supone debe beneficiar a ambas partes), pero las metas de ventas de las empresas no tienen ningún interés hacia nosotros en lo absoluto. No es nuestra culpa que su negocio haya dejado de tener sentido en su forma tradicional y que en lugar de aceptar el reto y tratar de llegar a nosotros con algo más de lo que podemos obtener de forma gratuita, hayan decidido defender sus obsoletos modos.

Algo más: no queremos pagar por nuestros recuerdos. Las películas que nos recuerdan a nuestra infancia, la música que nos acompaña hace diez años: en la red de memoria externa son simplemente recuerdos. Recordarlos, intercambiarlos y desarrollarlos es para nosotros algo tan natural como las memorias de ‘Casablanca’ son para ustedes. Encontramos en línea las películas que vimos cuando eramos niños y se las mostramos a nuestros hijos, tal y como ustedes nos contaron la historia de la Caperucita Roja o Ricitos de Oro. ¿Te imaginas que alguien te pueda acusar de violar la ley de esta forma? Nosotros tampoco, no podemos.

3.

Estamos acostumbrados a que las facturas se pagan de forma automática, siempre y cuando nuestro saldo de la cuenta lo permita, sabemos que abrir una cuenta bancaria o el cambio de nuestro móvil a otra red es sólo cuestión de rellenar un formulario en línea y firmar de un acuerdo entregado por un mensajería, lo mismo un viaje al otro lado de Europa y una corta visita a otra ciudad en el camino, se puede organizar en dos horas. En consecuencia, siendo los usuarios del estado, estamos cada vez más molestos por su interfaz arcaica. No entiendo por qué la ley de impuestos pide tantas formas para completar, la principal de ellas tiene más de un centenar de preguntas. No entiendo por qué nos vemos obligados a confirmar oficialmente una dirección permanente para poder mudarnos a otra, como si los ayuntamientos no pudieran comunicarse entre sí sin nuestra intervención (por no mencionar que la necesidad de tener una dirección permanente en sí, es suficientemente absurda).

No hay un rastro en nosotros de la humilde aceptación mostrada por nuestros padres, quienes estaban convencidos de que las cuestiones administrativas son de suma importancia y quienes consideran la interacción con el Estado como algo para celebrar. No creemos en el respeto, enraizado en la distancia entre el ciudadano solitario y las majestuosas alturas en donde reside la clase dominante, apenas visible entre las nubes. Nuestro punto de vista de la estructura social es diferente a la suya: la sociedad es una red, no una jerarquía. Estamos acostumbrados a iniciar un diálogo con cualquier persona, ya sea un profesor o una estrella del pop, y no necesitamos ningún requisito especial relacionado con el estatus social. El éxito de la interacción depende únicamente de si el contenido de nuestro mensaje será considerado como importante y digno de respuesta. Y si, gracias a la cooperación, debates continuos y la defensa de nuestros argumentos en contra de la crítica, tenemos la sensación de que nuestras opiniones sobre muchas cuestiones son simplemente mejores, ¿por qué no deberíamos esperar un diálogo serio con el gobierno?

Nosotros no sentimos un respeto religioso a las “instituciones de la democracia” en su forma actual, no creemos en su rol axiomático, como lo hacen los que ven las “instituciones de la democracia” como un monumento para y por sí mismos. No necesitamos monumentos. Necesitamos un sistema que esté a la altura de nuestras expectativas, un sistema que sea transparente y competente. Y hemos aprendido que el cambio es posible: que cada sistema que no es confortable para nosotros puede ser reemplazado y sustituido por uno nuevo, uno que sea más eficiente, más adecuado a nuestras necesidades, que de más oportunidades.

Lo que nosotros más valoramos es la libertad: la libertad de expresión, la libertad de acceso a la información y a la cultura. Creemos que es gracias a la libertad que la Web es lo que es, y que es nuestro deber de proteger esa libertad. Se lo debemos a las futuras generaciones, tanto como se lo debemos a proteger el medio ambiente.

Tal vez todavía no le hemos dado un nombre, tal vez aún no estamos plenamente conscientes de ello, pero creo que lo que queremos es una democracia real, genuina. La democracia que, quizás, es más de lo que sueña su periodismo.


[1] Bildungsroman: se refiere a una novela de tipo educacional.
Imagen vía mikesolita



Tomado de:

ALT1040

Documental sobre el ADN (de Frank Capra)



En relación a la entrada que publicaba ayer Capitán Tomate respecto a ‘Lo que tus genes cuentan‘, veo en Microsiervos un fabuloso documental divulgativo sobre cómo funciona el ADN y cómo se transmite la información entre diferentes generaciones. Su título es ‘Thread Of Life’

Este documental data de 1960 y fue realizado por el popular Frank Capra, uno de los directores más emblemáticos del cine estadounidense en la década de los 30 y los 40. Probablemente lo conoceréis por la película ¡Qué bello es vivir! (1946), que fue nominada para cinco Óscar.

Este documental se encuadra dentro de la serie ‘The Bell Laboratory Science Series‘. Una serie de 8 documentales divulgativos centrados en diferentes temas como la circulación sanguínea (Hemo the Magnificent), los rayos cósmicos (The Strange Case of the Cosmic Rays), o el funcionamiento de los cinco sentidos (Gateways to the Mind).

En el blog ‘La fórmula del lápiz‘ se encuentra una extensísima anotación respecto a este autor y a este documental. Áltamente recomendable.

Tomado de:

Xakata Ciencia

Por qué fallan las dietas


El olvido de las dietas

No existe una dieta mágica. Reducir de peso conlleva un cambio de hábitos, señalan los expertos.

¿Frustrado porque la dieta que sigue no da resultados? ¿No logra perder más peso o incluso recuperó lo que perdió? Quizás no sea culpa suya sino de los tratamientos para adelgazar que se han olvidado de un punto importante: el metabolismo cambia cuando se deja de comer.

Tanto el organismo de Salud Británico (NHS), como el estadounidense (US health), asumen que si una persona deja de consumir 500 calorías diarias perderá alrededor de una libra semanal, sin importar cuánto tiempo lleva haciendo régimen ni por cuánto tiempo seguirá.

Pero de acuerdo con una investigación del Instituto de Salud de Maryland, Estados Unidos, dicho planteamiento, ampliamente utilizado en el resto del mundo, tiene errores de base.

"A medida que una persona pierde peso su metabolismo se ralentiza y, finalmente, se estanca. Si usted quiere perder cinco kilos reduciendo 100 calorías al día, puede bajar la mitad en un año y el resto en tres. Después de ese tiempo se estancará y empeorará", detalló Kevin Hall, director de la investigación, en la reunión anual de la Asociación Americana de Avances Científicos.

El estudio subraya además la gravedad de enfatizar en dietas rápidas y milagrosas y en la necesidad de revaluar las políticas públicas sobre el tratamiento de la obesidad.

"No hay una dieta mágica o milagrosa. Cuando se deja de comer el cuerpo pone en marcha mecanismos para mantener el peso. Comer es uno de los instintos primarios del ser humano. El cuerpo se defiende, no quiere perder peso", explica a BBC Mundo Alber Lecube, coordinador del Grupo de Trabajo de Obesidad de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Cuando se utilizan fármacos contra la obesidad, vas contra ese mecanismo de defensa y terminas atrofiando otras partes de tu cuerpo, señala el experto.

"De alguna manera uno no puede tener el peso que quiere, lo puede ajustar con un cambio de hábitos y un incremento en la actividad física, no necesariamente yendo al gimnasio sino caminando dos veces al día. Hay que tener en cuenta que hay una base genética importante que determina nuestro peso. Para muchas personas delgadas es más difícil ganar peso que para un obeso perderlo”, detalla Lecube.

Impuesto a la gordura

El estudio del Instituto de Salud de Maryland se detiene en la necesidad de ofrecer un asesoramiento más preciso y realista a las personas con sobrepeso y obesidad.

"Es mejor tener una idea real para saber qué intervención se necesita", detalló Hall.

En su ponencia, el médico examinó una vieja propuesta de "impuesto a la gordura", que añade un 20% al costo de los alimentos dulces y pocos saludables y que, según el organismo de salud estadounidense, reduciría las tasas de obesidad en el país del 67% al 50% en cinco años.

No obstante, cuando los expertos del Instituto de Salud de Maryland incluyeron los cambios metabólicos que experimenta la gente, los resultados no eran tan optimistas: solo caería este índice a un 62%.

"La teoría sobre las dietas la conocemos, la cuestión es llevarla a la práctica. Una dieta no sólo es dejar de comer sino comer bien, cumplir con todas las comidas del día, no dejar huecos para que no haya un efecto rebote. Lamentablemente en el mercado nos encontramos ofertas que no son realistas, que nos ofrecen adelgazar en uno o dos meses. Hay que asumir que es un proceso a largo plazo", comenta a BBC Mundo la nutricionista Yolanda Sanchis.

En ese sentido, Lecube comenta que "cuando se inicia una dieta también hay que trabajar en la autopercepción de la estética de cada persona, en los valores sociales. Hay gente baja y alta, gorda y delgada".

"Una persona que pesa cien kilos, con una base genética de obesidad, no puede pretender bajar hasta los 70. Si acaso puede ajustar su peso. Cuando se fuerzan las dietas se atrofian los mecanismos del hambre y el cuerpo defiende su territorio. No se nos puede olvidar que comer es un placer, tenemos que comer para vivir", subraya.

Fuente:

BBC Ciencia

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