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25 de agosto de 2016

El neutrino que podría explicar por qué existimos... no existe

El cuarto tipo de neutrinos, el único que no se ha podido identificar, permite entender sobre el papel por qué hay más materia que antimateria.


El área roja indica el lugar donde debería registrarse la señal de los neutrinos estériles sobre el IceCube Neutrino Observatory, en el Polo Sur.

Son unas de las partículas más abundantes del universo pero también de las más difíciles de detectar. Su masa es una millonésima parte de la de un electrón y apenas interaccionan con la materia, de ahí que consigan atravesar prácticamente cualquier cosa que se les ponga por delante, aunque sea la misma Tierra. Son los neutrinos, también conocidos como las partículas fantasma por exhibir un comportamiento tan particular. Hasta el momento se han descrito tres tipos diferentes, pero la comunidad científica trataba de encontrar un cuarto que, sobre el papel, explicaría por qué hay más materia que antimateria. En definitiva, la partícula que resolvería, entre otros misterios, por qué existimos.

Pero esa partícula no existe. O, al menos, no ha podido ser detectada. Ésa es la conclusión a la que ha llegado un grupo de investigadores del Instituto Niels Bohr de la Universidad de Copenhague (Dinamarca), después de desplazarse al Polo Sur para trabajar en el IceCube Neutrino Observatory, donde han analizado los miles de neutrinos que atraviesan nuestro planeta de un polo a otro. Pero no han hallado ni rastro de ese nuevo componente del grupo. Sus resultados los publica ahora la revista Physical Review Letters.

El artículo completo en:

El Mundo Ciencia

8 de abril de 2013

Nuevas pistas sobre la materia oscura

Estacion Espacial Internaciona. Foto de archivo

Un experimento de US$2.000 millones en la estación espacial emitió observaciones que podrían ser las primeras señales de la materia oscura, un misterioso componente del universo.

Sin embargo, los científicos subrayan que todavía están muy lejos de obtener una descripción precisa de este misterioso componente cósmico.

"Podría tomar unos cuantos años más", le dijo a la BBC el portavoz adjunto AMS Roberto Battiston, profesor de física en la Universidad de Perugia (Italia).

La materia oscura representa la mayor parte de la masa en el Universo. No se puede ver directamente con los telescopios, pero los astrónomos saben que está ahí por los efectos gravitacionales que tiene sobre la materia que sí podemos ver.

Las galaxias, por ejemplo, no podrían girar de la forma en que lo hacen y mantener su forma sin la presencia de la materia oscura.

La búsqueda

El AMS - una máquina de partículas físicas llamada el "Space LHC", en referencia al Gran Colisionador de Hadrones en la Tierra - ha estado buscando algunas medidas indirectas de las propiedades de la materia oscura.

El aparato cuenta el número de electrones y sus homólogos de antimateria -conocidos como positrones- que caen sobre un conjunto de detectores.

La teoría sugiere que una lluvia de estas partículas se produce cuando las partículas de la materia oscura colisionan en algún lugar en el espacio y se destruyen mutuamente.
"Nos tomó 18 años hacer este experimento y queremos hacerlo con mucho cuidado"

Sam Ting, portavoz del proyecto

En un artículo publicado en la revista Physical Review Letters, el equipo del AMS reporta la observación de un ligero exceso de positrones en el recuento de positrones-electrones -un resultado esperado de las aniquilaciones de esa materia oscura.

El grupo también dijo que los positrones cayeron en el AMS de todas las direcciones en el cielo sin variación particular en el tiempo.

Esto es importante porque ubicaciones específicas o variaciones de tiempo en la señal podrían indicar una fuente más convencional para las partículas, tales como un pulsar (un tipo de estrella de neutrones) en lugar de la materia oscura.

El AMS llegó a la Estación Espacial Internacional en 2011. Cuanto más se extiendan los trabajos, mejores serán sus estadísticas y los científicos podrán ser más definitivos en sus declaraciones.

Pero el portavoz del proyecto, el profesor Sam Ting, dijo que los trabajos del AMS se llevarán a cabo con cautela.

"Nos tomó 18 años hacer este experimento y queremos hacerlo con mucho cuidado", dijo en un seminario en el Laboratorio Europeo de Física de las Partículas (CERN) en Ginebra.

"Vamos a publicar cosas cuando estamos absolutamente seguros".

La revista Physical Review Letters reporta el conteo de positrones-electrones en el rango de energía de 0,5 a 350 gigaelectronvoltios (GeV).

El comportamiento del exceso de positrones con este espectro de energía se ajusta a las expectativas de los investigadores. Sin embargo, la prueba definitiva sería ver el aumento en este radio y luego una caída dramática. Pero esto todavía tiene que ser observado.

"Por el momento, lo único que podemos decir es que las partículas (materia oscura) podrían tener una masa de varios cientos de gigaelectronvoltios, pero hay mucha incertidumbre", dijo Battiston.

(A modo de comparación, un protón, la partícula en el núcleo de cada átomo, tiene una masa de aproximadamente 1 GeV).

Misterios modernos

El AMS es sólo una de varias técnicas utilizadas por los investigadores para tratar de descubrir la naturaleza de la materia oscura.

Hay laboratorios en la Tierra que están tratando de hacer detecciones más directas como las partículas esquivas que pasan a través de los contenedores de elementos como el xenón o argón, que alberga la profundidad de la Tierra.

clic Vea: La búsqueda subterránea de materia oscura

Materia oscura

La materia oscura representa la mayor parte de la masa en el Universo.

El Gran Colisionador de Hadrones también está implicado en esta cacería. Se espera que produzca partículas de materia oscura en su acelerador.

Una descripción exacta de este misterioso componente es ahora uno de los objetivos urgentes de la física moderna.

La materia normal, la materia que podemos ver con telescopios (todas las estrellas y galaxias), constituye sólo el 4,9% de la densidad de masa/energía del Universo.

La materia oscura es un componente mucho mayor, que representa el 26,8%. Esta cifra se elevó recientemente tras conocer los estudios del cosmos llevados a cabo por el telescopio Planck de la Agencia Espacial Europea.

El valor es ahora casi un quinto más de lo que se creía en estimaciones anteriores.
La energía oscura es el componente que más contribuye a la densidad de masa/energía del Universo, un 68,3%.

La energía oscura es el nombre que se le da a la fuerza que se cree está acelerando la expansión del Universo. Sus características son aún más oscuras para la ciencia que la propia materia oscura.

Fuente:

BBC Ciencia


Un hito en la búsqueda de materia oscura

Experimento AMS instalado en la Estación Espacial. | ESA

Experimento AMS instalado en la Estación Espacial. | ESA
El Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) ha logrado un hito en la investigacion de la materia oscura gracias a uno de sus experimentos -el Espectrómetro Magnético Alfa (AMS)-, que ha medido en el espacio un exceso de positrones (anti-electrones) en el flujo de rayos cósmicos.

Los primeros resultados del AMS en poco más de un año de recolección de información se han presentado en un seminario del CERN y los responsables del experimento destacaron que se trata de la medición de positrones de rayos cósmicos más precisa que se ha realizado hasta ahora.

"En los próximos meses, seremos capaces de decir de manera concluyente si estos positrones son la señal de la material oscura o si tienen algún otro origen", afirmó el portavoz del AMS, Samuel Ting.

Los resultados sugieren que el AMS ha detectado un nuevo fenómeno, pero no está claro si los positrones provienen de una colisión de partículas de energía oscura, o de estrellas en nuestra galaxia que producen antimateria.

La materia oscura es uno de los mayores misterios de la física y representa un cuarto de la masa de energía del universo, pero hasta ahora ha sido imposible detectarla. La única manera de observarla ha sido de forma indirecta, a través de su interacción con la materia visible.

Detectores de partículas

El AMS está localizado en la Estación Espacial Internacional desde hace trece meses, periodo en el cual ha analizado 25.000 millones de rayos cósmicos primarios. Lo más importante es que de esa cantidad, unos 6.800 millones han sido identificados sin equívoco como electrones y su equivalente en la antimateria, los positrones.

El AMS es el espectrómetro más poderoso y sensible jamás enviado al espacio exterior y desde que empezó a funcionar ha medido un total de 30.000 millones de rayos cósmicos a energías que llegan a billones de electronvoltios.

El sofisticado instrumento está dotado de detectores de partículas que recogen e identifican las cargas cósmicas que pasan a través de él desde los lugares más recónditos del espacio, gracias al imán gigante y a la matriz de precisión con que cuenta.

Los rayos cósmicos están cargados con partículas de muy altas energías que penetran el espacio y el AMS está diseñado para poder estudiarlas antes de que interactúen con la atmósfera de la Tierra, lo que las altera.

La búsqueda de la materia oscura tiene lugar en varios experimentos paralelos, que se localizan en el espacio, así como en instrumentos localizados en laboratorios subterráneos, como el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), que también ha sido desarrollado y es gestionado por el CERN.
Fuente:

19 de marzo de 2013

La Antimateria: Historia de una Búsqueda



Si ayer veíamos el accésit en la modalidad de Audiovisuales en el I Concurso de Divulgación Científica del Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear (CPAN) 2010, hoy os presento La Antimateria: Historia de una Búsqueda, que de los mismos autores, David Héctor Cabezas Jimeno y Natalia Ruiz Zelmanovitch, que fue distinguido con el primer premio en el III Concurso de Divulgación Científica del Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear (CPAN), Proyecto Consolider-Ingenio 2010.

El vídeo presenta un repaso somero acerca de lo que conocemos y lo que desconocemos acerca de la antimateria, narrando el viaje que ha realizado la investigación científica a fin de desentrañar sus secretos.

Vía |Xakata Ciencia

25 de octubre de 2012

¿Como destruir un planeta? O el complejo de la Estrella de la Muerte

Como siempre decimos, en la ciencia ficción hay mucho de ciencia, pero también en la ciencia hay mucho de ficción. En la literatura la ciencia es un ingrediente que suele ser el motor de las tramas, mientras que en la ciencia, la ficción puede ser el instigador de grandes ideas prácticas. Igualmente, si esperaban que les cuente una anécdota sobre el progreso de la ciencia, olvídenlo, hoy hablaremos trataremos de probar si es posible crear un arma que destruya planetas, un tópico recurrente de la literatura de ciencia ficción, que sin duda es más famoso entre el público general por la Estrella de la Muerte de las películas La Guerra de las Galaxias (1977) y El regreso del Jedi (1983), de la saga de Star Wars.
 
estrella de la muerte

La Estrella de la Muerte era una estación espacial, que tenía un potente rayo láser capaz de reducir planetas a meros escombros. En la saga literaria de Dune, del autor Frank Herbert, existen los Obliterators, capaces de incendiar completamente la atmósfera de un planeta, o los Stone Burners, que podían destruir el planeta entero al hacer explotar su centro. En otra saga, la de Ender, del escritor Orson Scott Card, tenían al Pequeño Doctor, que generaba un campo en el que los átomos no podían existir, lo que terminaba destruyendo toda la materia a su paso, hasta llegar al espacio, pudiendo borrar un planeta por completo.

En la ficción hay cientos de ejemplos similares, con explicaciones a veces verosímiles, y otras veces simplemente fantásticas. La idea es que si a nosotros nos aterroriza la idea de armas que pueden destruir una ciudad entera, a civilizaciones galácticas eso ya no les preocupa tanto, sino el que se pueda destruir un planeta entero. Pero ¿qué tan verosímil puede ser un arma revientaplanetas? ¿Puede existir algo con una capacidad tan destructiva?

En teoría sí, pero, por suerte, en la práctica estamos muy lejos de conseguir una tecnología que nos permita algo así. El láser de la Estrella de la Muerte, sin embargo, queda descartado, ya que necesitaría una terrible cantidad de energía para poder destruir un planeta. Sidney Perkowitz, físico de la Universidad Emory de Atlanta, Estados Unidos, dedico algunos momentos de ocio a este tópico, y calculó que la energía necesaria sería equivalente a la de varias estrellas juntas, es decir la energía liberada por varios soles. Se supone que la Estrella de la Muerte tenía un generador de “hipermateria”, que le daba esa energía.

¿Y si recurrimos a un montón de bombas atómicas? A la tecnología actual, necesitaríamos unas miles de billones de bombas para hacer un daño real a un planeta. Nos queda la posibilidad de crear agujeros negros, como se hizo en la película de Star Trek de 2009, con la “materia roja”. Pero según los conocimientos actuales, al menos, no se podría hacer.

La solución sería utilizar un arma de antimateria. La antimateria es simplemente una materia compuesta de antipartículas. La hecatombe se inicia cuando una antipartícula se encuentra con una partícula, ya que se aniquilan mutuamente, pero no se destruyen, sino que generan energía pura. Si queremos borrar un planeta como el nuestro, sería necesaria una cantidad de antimateria del tamaño del asteroide que causó la extinción de los dinosaurios, o sea, de unos 9 kilómetros de diámetro.

Con nuestra tecnología actual, se ha logrado crear antimateria, pero a una escala nano, y a expensas de gastar mucha energía. Pero es la única forma científicamente verosímil de destruir un planeta. Ahora debemos buscar una excusa para hacerlo, aunque a los gobernantes no les costará mucho encontrarla.


Fuente:

14 de marzo de 2012

El CERN consigue medir la antimateria



alpha-cernEl experimento ALPH del Centro Europeo para la Investigación Nuclear (CERN) ha conseguido manipular la antimateria por primera vez gracias al empleo de ondas microondas. El trabajo se publica en la revista Nature y demuestra que es posible desarrollar experimentos para modificar las propiedades internas de los átomos de antihidrógeno.


¿Por qué es tan difícil de medir la antimateria? Los átomos de antimateria son complementarios a los átomos de materia, es decir, tienen las mismas propiedades pero sus cargas eléctricas están invertidas. Por este motivo, la materia y la antimateria se desintegran al entrar en contacto y hasta ahora había sido imposible estudiar la antimateria usando herramientas convencionales. En junio del 2012 el CERN publicó un trabajo en el que informaba que habían conseguido retener átomos de antimateria durante más de 16 minutos al aislarlos dentro de un recipiente magnético. El siguiente paso, descrito en el estudio recién publicado, ha sido iluminar los átomos con ondas microondas para obtener la primera medida del espectro de frecuencias del antihidrógeno. Estas medidas demuestran por primera vez que es posible medir las propiedades internas de la antimateria iluminándola con ondas microondas.

"El hidrógeno es el elemento más abundante del universo y entendemos perfectamente su estructura", indica Jeffrey Hangst, del experimento ALPHA. "Y por fin empezamos a comprender los misterios del antihidrógeno. ¿Son diferentes? Ahora podemos decir con confianza que el tiempo nos lo dirá."

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Muy Interesante

2 de marzo de 2012

Nuevo giro en misterio de la antimateria

Estadísticas de un 'descubrimiento'

Un cuarto de dólar
  • La Física de Partículas tiene una definición aceptada para un "descubrimiento": un nivel sigma cinco de certeza
  • El número de desviaciones estándar, o sigmas, es una medida de cuán improbable es que un resultado experimental sea simplemente consecuencia del azar en lugar de un efecto real
  • Del mismo modo, lanzar una moneda y obtener una cantidad de caras seguidas podría ser sólo producto del azar, más que un indicio de una moneda trucada
  • El nivel "sigma tres" representa la misma probabilidad que sacar más de ocho caras consecutivas
  • El sigma cinco, por otra parte, correspondería a sacar más de 20 seguidas
  • Con la confirmación independiente por otros experimentos, los hallazgos de sigma cinco se convierten en descubrimientos aceptados
Acelerador Tevatron

CDF fue uno de dos experimentos polivalentes en el Acelerador Tevatron cerca de Chicago.

Un equipo de físicos han dado un paso en sus esfuerzos para entender por qué el Universo está dominado por la materia, en lugar de su oscuro opuesto, la antimateria.

Un experimento estadounidense confirmó hallazgos previos que insinúan fenómenos fuera de nuestro entendimiento de la física.

Los resultados muestran que ciertas partículas de materia se deterioran de un modo diferente que sus contrapartes de antimateria.

Tales diferencias podrían ayudar potencialmente a explicar por qué hay en el cosmos mucha más materia que antimateria.

Los hallazgos de los científicos que trabajan en el experimento CDF fueron presentados en una reunión de Física de Partículas en La Thuile, Italia.

El CDF fue uno de dos experimentos polivalentes en el ahora extinto Acelerador de partículas Tevatron en Illinois.

Los físicos creen que el intenso calor del Big Bang debería haber forjado cantidades iguales de materia y su "imagen en el espejo", antimateria. Aún así, hoy vivimos en un Universo compuesto abrumadoramente de materia.

La antimateria es relativamente poco común, al ser producida en aceleradores de partículas, en reacciones nucleares o por rayos cósmicos. Llegar al fondo de a dónde fue toda esta antimateria sigue siendo uno de los grandes esfuerzos de la física de partículas.

Los resultados más recientes respaldan los hallazgos del experimento LHCb en el Gran Colisionador de Hadrones, que se anunciaron en noviembre de 2011.

Hablando de partículas...

Gran Colisionador de Hadrones

El LHCb es un enorme detector diseñado para examinar la violación CP.

Tanto el CDF como el LHCb han estado observando el proceso por el cual partículas subatómicas llamadas Mesón-D se deterioran -o transforman- en otras. Por ejemplo, las Mesón-D están hechas de partículas conocidas como Quarks encantados, y pueden desmoronarse en kaones y piones.

Nuestra mejor comprensión de la física hasta ahora, conocida como el Modelo estándar de Física de Partículas, sugiere que las complicadas cascadas de desmoronamiento de Mesones-D en otras partículas deben ser casi las mismas -menos de 0,1%- que una cadena similar de desmoronamientos de antimateria.

Pero el equipo del LHCb reportó una diferencia de un 0,8%, mientras que el equipo del CDF ha presentado ahora datos que muestran una diferencia de 0,62%.

Obtener una medida tan similar al LHCb fue "un poco sorpresiva" según el portavoz de CDF, Giovanni Punzi, porque fue un "resultado muy inusual".

Punzi dijo a la BBC que "el hecho de que dos experimentos separados hayan encontrado esto usando métodos diferentes -ambientes diferentes- es muy interesante".

El profesor Punzi, de la Universidad de Pisa y el Instituto Nacional de Física Nuclear de Italia (INFN), expresó que es probable que esto "haga cambiar la opinión de mucha gente acerca de que sea apenas uno de esos efectos, a algo que será considerado una observación confirmada, debido a este resultado independiente".

¿Una nueva física?

Explicó que cuando los resultados del CDF y el LHCb se combinan, la significación estadística casi alcanza el nivel sigma cuatro de certeza. Esto equivale a aproximadamente una oportunidad en 16.000 de que la observación se reduzca a un capricho estadístico en la información.

La doctora Tara Shears, una física de partículas de la Universidad de Liverpool que trabaja en el experimento LHCb, dijo a la BBC: "Todavía no sabemos si estamos viendo las primeras señales de una nueva física o si estamos empezando a entender mejor el Modelo estándar de física de partículas.

"Lo que hemos visto es un indicio que vale la pena explorar. Y el hecho de que el CDF vea el mismo efecto que el LHCb es una confirmación de que realmente vale la pena".

Punzi se hace eco de estos puntos de vista: "Este efecto es definitivamente mucho más grande que nada que se haya pronosticado. Así que habrá discusiones entre los teóricos, preguntando: 'Es esto realmente una nueva física, o nos equivocamos con nuestros cálculos?'"

El dominio de la materia en el Universo es posible sólo si hay diferencias en el comportamiento de las partículas y las antipartículas.

Los físicos ya habían visto semejantes diferencias, conocidas como "Violación CP". Pero estas diferencias conocidas son demasiado pequeñas para explicar por qué el Universo parece preferir la materia a la antimateria.

Hay otro experimento que mostró una significativa "asimetría" de la materia sobre la antimateria. En junio de 2010, los físicos que trabajaban en el experimento DZero de Tevatron reportaron haber visto una diferencia de 1% en la producción de pares de partículas muones (materia) y pares de antimuones (antimateria).

El Tevatron fue cerrado en septiembre del año pasado, después de que el gobierno estadounidense rechazó una propuesta para financiarlo hasta 2014, pero los científicos continúan analizando datos recogidos hasta el mismo final de las operaciones.

Fuente:

BBC Ciencia

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31 de enero de 2012

¿Pesa más la antimateria que la materia?

Artículo publicado por Iqbal Pittalwala el 26 de enero de 2012 en UCR Today

Físicos de la UC en Riverside han iniciado un experimento de laboratorio para encontrar la respuesta.

¿Se comportan materia y antimateria de forma distinta respecto a la gravedad? Los físicos de la Universidad de California en Riverside se han propuesto determinar la respuesta. De encontrarla, podría explicar por qué el universo parece no tener antimateria y por qué se expande a un ritmo cada vez mayor.

En el laboratorio, los investigadores dieron los primeros pasos hacia la medida de la caída libre del “positronio” – un estado ligado de un positrón y un electrón. El positrón es la versión en antimateria del electrón. Tiene una masa idéntica a la del electrón, pero una carga positiva. Si un positrón y un electrón se encuentran entre sí, se aniquilan produciendo dos rayos gamma.

Equilibrio de materia y antimateria


Los físicos David Cassidy y Allen Mills separaron inicialmente el positrón del electrón en el positronio, de forma que este sistema inestable resistiera a la aniquilación lo suficiente como para que los físicos midieran el efecto de la gravedad en él.

“Usando láseres, excitamos el positronio hasta lo que se conoce como estado de Rydberg, que deja al átomo con unos enlaces muy débiles, con el electrón y el positrón muy alejados entre sí”, señala Cassidy, científico ayudante en el proyecto en el Departamento de Física y Astronomía, que trabaja en el laboratorio de Mills. “Esto evita por un tiempo que se destruyan entre sí, lo que significa que puedes experimentar con ellos”.

Los átomos de Rydberg son átomos muy excitados. Son interesantes para los físicos debido a que muchas de las propiedades de los átomos quedan exageradas.

En el caso del positronio, Cassidy y Mills, Profesor de Física y Astronomía, estaban interesados en lograr un tiempo de vida largo para el átomo de su experimento. En el nivel de Rydberg, el tiempo de vida del positronio se incrementa en un factor de 10 a 100.

“Pero eso no es suficiente para lo que intentamos hacer”, señala Cassidy. “En el futuro próximo usaremos una técnica que imparte un gran momento angular a los átomos de Rydberg”, comenta Cassidy. “Esto hace que se más difícil la desintegración de los átomos, y podrían vivir hasta 10 milisegundos – un incremento en un factor de 100 000 – y ofrecerse para un estudio más detallado”.

Cassidy y Mills ya han creado grandes cantidades de positronio Rydberg en el laboratorio. Luego, lo excitarán más para lograr tiempos de vida de unos pocos milisegundos. Entonces crearán un haz de estos átomos superexcitados para estudiar cómo se desvían por efecto de la gravedad.

“Observaremos el desvío del haz como una función del tiempo de vuelo para ver si la gravedad lo curva”, explica Cassidy. “Si encontramos que materia y antimateria no se comportan de la misma manera, sería un gran impacto para el mundo de la física. Actualmente tenemos la suposición de que materia y antimateria son exactamente lo mismo – aparte de unas pocas propiedades como la carga. Esta suposición lleva a esperar que se hayan creado en cantidades iguales en el Big Bang. Pero no vemos tanta antimateria en el universo, por lo que los físicos están buscando diferencias entre materia y antimateria para explicar esto”.

Los resultados del estudio aparecen en el ejemplar del 27 de enero de la revista Physical Review Letters.

Cassidy y Mills esperan intentar el siguiente paso en sus experimentos con gravedad este verano.

Se unieron a esta investigación Harry Tom, Profesor de Física y Astronomía, y Tomu H. Hisakado, estudiante graduado en el laboratorio de Mills.

La investigación está patrocinada con becas de la Fundación Nacional de Ciencias y la Oficina de Investigación de las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos.

Tomado de:

Ciencia Kanija

24 de agosto de 2011

Antimateria sustituirá a la energía nuclear

En el futuro podría almacenarse y utilizarse para impulsar naves espaciales para reducir el tiempo de viaje interplanetario, afirmó Alejandro Ayala, del Instituto de Ciencias Nucleares


Científicos encontraron un cinturón de antimateria retenidos por la magentósfera terrestre (Foto: Especial Science / Aaron Kaase/NASA/Goddard )





La antimateria -como la encontrada recientemente en el campo magnético que rodea la Tierra- podría almacenarse y utilizarse en el futuro para producir energía, incluso más eficiente que la nuclear, afirmó el científico del Instituto de Ciencias Nucleares, Alejandro Ayala.

Ayala expuso que si se hace chocar un protón contra un antiprotón la energía que se produce es 300 veces mayor a la de una reacción nuclear típica. Eso permitiría alcanzar aceleraciones mayores que las producidas con combustibles comunes y corrientes, basados en la mezcla de hidrógeno y oxígeno.

La antimateria sería un combustible muy eficiente para impulsar naves espaciales y reducir su tiempo de viaje. Se calcula que en 20 años se tendrá esta tecnología, refirió el integrante del Departamento de Física de Altas Energías de esa entidad universitaria.

Por ahora, una vez descubierta la antimateria tan cerca de nosotros, el siguiente paso es "imaginar cómo capturar y almacenar los antiprotones", abundó el experto.

La agencia espacial estadounidense (NASA) quiere aprovechar el hecho de que materia y antimateria se aniquilan para diseñar una nave espacial cuyo componente más importante sea una máquina que dirija la luz -resultado de esa interacción- en cierta dirección, para provocar el movimiento del aparato en dirección opuesta.

El reto es colectar y almacenar la antimateria, hasta que, llegado el momento, se haga chocar con protones para producir la luz en la dirección conveniente

Desde el origen

Ayala explicó que la antimateria está compuesta de partículas idénticas a las que componen la materia, pero con carga opuesta. Por ejemplo, los electrones, que transportan la electricidad en los cables de cobre de las instalaciones eléctricas, comparten las mismas propiedades que su anti-partícula, el positrón, con excepción de su carga eléctrica. Los primeros son negativos; los segundos, positivos.

Ese también es el caso de los protones que se encuentran en los núcleos atómicos, de carga positiva, y cuyas anti-partículas son los antiprotones, que son negativos.

Al formarse el universo, de acuerdo con la teoría estándar, debió existir una gran simetría, es decir, equivalencia entre materia y antimateria.

"No hay razón para que en el comienzo una prevaleciera sobre la otra. En particular, en el ICN estamos interesados en saber el origen de la asimetría entre la materia y antimateria, "por qué estamos hechos de materia, porque hay más de una que de la otra", refirió Alejandro Ayala.

Si dos partículas, una de materia y otra de antimateria, se encuentran, se aniquilan y producen radiación (luz). Al principio del cosmos, todo estaba condensado en un pequeño espacio y existía la misma cantidad de ambos tipos de partículas, de materia y de antimateria que debieron haberse encontrado fácilmente y haberse convertido en luz. Pero no sucedió así.

"Algo ocurrió en la evolución del universo temprano que hizo que hubiera más materia que antimateria, aunque no sabemos qué fue. Esa es una de las preguntas de mayor interés en la física moderna. En el ICN realizamos investigación para responder esta pregunta", refirió Ayala.

Hoy en día, lo que le ocurrió a las anti-partículas durante la evolución del universo es un gran misterio.

"Es una de las preguntas que tratamos de responder en la ciencia de frontera; sabemos que existe, incluso la podemos producir en los grandes aceleradores de partículas -como el Fermilab o el CERN-, pero se desconoce qué le ocurrió a la gran mayoría de las antipartículas", dijo el especiaista.

Nos rodea

Se había teorizado acerca de la presencia de antimateria en la vecindad de la Tierra. La confirmación de que ésta existe es muy importante, sostuvo el científico universitario. Se corroboró que está ahí y la probabilidad de que se produzca y se almacene coincide en buena medida con los cálculos.

En la naturaleza, la anti-materia se crea como en un laboratorio: con la colisión de partículas a muy altas energías. Eso sucede todo el tiempo, si el planeta es bombardeado por rayos cósmicos ultraenergéticos.

En el momento en que éstos llegan a las capas superiores de la atmósfera, encuentran átomos y, en particular, a sus núcleos, producen una gran cantidad de partículas, entre ellas, antimateria. Pero algunas de tales antipartículas no viven mucho tiempo; los piones, por ejemplo, lo hacen tan sólo un instante, durante un tiempo del orden de 10-10 segundos.

Otras son más estables, como los antineutrones que viven por alrededor de 10 minutos; otras, como los antiprotones lo hacen por siempre y por tener carga eléctrica están sujetas a la interacción con los campos magnéticos, como el terrestre.

En el interior de nuestro planeta, explicó Ayala, hay una especie de "imán" de barra enorme, "hecho" de hierro fundido, con polos positivo y negativo que coinciden, más o menos, con los polos Norte y Sur, respectivamente.

A partir de ellos se forman los llamados cinturones de Van Allen, especie de "orejas magnéticas" que van de un polo al otro del planeta, donde las anti-partículas quedan atrapadas, por encima de las capas atmosféricas más altas y tenues, donde la presencia de materia convencional escasea.

Fuente:

El Universal

Dmitri V. Skobeltsyn, el hombre que descubrió la antimateria y se lo contó a Dirac en 1927


Cuando uno piensa en la antimateria piensa en la ecuación de Dirac y en el positrón descubierto por Anderson. Pocos recuerdan a Dmitri V. Skobeltsyn (1892-1990), quien entre 1923 y 1926 observó en una cámara de niebla rayos cósmicos con la masa del electrón pero con carga opuesta, resultado que publicó en 1927. ¿Conocía Dirac en 1927 el descubrimiento de Skobeltsyn? El historiador de la ciencia Norwood Russell Hanson afirmó en un artículo de 1961 que Dirac le dijo en 1955 que una vez asistió a una charla en el Instituto Cavendish, entre 1926 y 1927, en la que Skobeltzyn describió su descubrimiento de los “electrones que se movían hacia atrás.” Dirac afirmó que esta charla no le influyó en su teoría del electrón, de hecho, dice que la recordó tras el descubrimiento del positrón realizado por Anderson en 1932; Dirac afirmó en 1955 que en 1932 pensaba que el descubrimiento del ”electrón positivo” (positrón) era una descubrimiento soviétivo. Sin embargo, Skobeltsyn no utilizó en su artículo (ni Hanson cree que en su charla) la palabra “electrón que se mueve hacia atrás” (backward electron); dicho término fue utilizado por primera vez por el matrimonio Joliot-Curie (que también descubrió el positrón en 1932). ¿Jugó la memoria una mala pasada a Dirac? Hanson afirma que tras hablar con Skobeltsyn él tampoco recordaba haber hablado de “backward electrons” antes de 1932. Skobeltsyn nunca obtuvo el Premio Nobel de Física, que Paul Adrian Maurice Dirac obtuvo en 1933 y Carl David Anderson en 1936. Quizás la memoria de Dirac le jugó una mala pasada, o quizás Skobeltsyn es otro ejemplo de la cruda realidad de la historia de la ciencia. El artículo técnico de Norwood Russell Hanson es ”Discovering the Positron (I),” The British Journal for the Philosophy of Science 12: 194-214, Nov. 1961. El artículo con el descubrimiento es D. Skobelzyn, “Die Intensitätsverteilung in dem Spektrum der γ-Strahlen von Ra C,” Zeitschrift für Physik 43: 354-378, 1927. La imagen que abre esta entrada (parte derecha) es una copia de una figura de dicho artículo (las placas originales no se han conservado).

Hay algo importante que debemos recordar. El descubrimiento del positrón por parte de Anderson el 2 de agosto de 1932 no fue resultado de la teoría del positrón de Dirac (publicada en 1931). Anderson afirmó que no conocía dicho artículo en 1932 y que ni siquiera comprendía el libro de Dirac sobre Mecánica Cuántica de 1930 (“The Principles of Quantum Mechanics”), ni menos aún el artículo original con la teoría del electrón de 1928 (“The Quantum Theory of the Electron”). Según Anderson, él empezó a comprender dichos trabajos gracias a un artículo de Blackett y Occhialini en 1933. Más aún, el descubrimiento de Anderson en 1932 encontró gran número de detractores que se resistían a admitir la existencia de un electrón positivo (entre ellos Bohr y Rutherford). Sin embargo, Anderson siempre replicó que la única explicación posible a su observación era la existencia de un electrón positivo. Tras la confirmación de la observación por otros, en 1933 ya eran muy pocos los que tenían dudas al respecto.

Un descubrimiento tan importante y al mismo tiempo tan “sencillo” como la observación del positrón en los rayos cósmicos tuvo muchos antecedentes. De hecho, Robert Andrews Millikan publicó en 1931 unas fotografías de cámara de niebla que mostraban un electrón y un protón (según Millikan), como en la figura central de arriba. Sin embargo, una de las fotografías era difícil de interpretar (aparece a la derecha en la figura de arriba). Millikan pensaba que era un protón con una energía de 450 meV (milielectrónvoltio) y un electrón de 27 meV, sin embargo, la ionización de la traza de la partícula indica que se trata de un electrón y un positrón. Millikan, en lugar de pensar en un electrón de carga positiva, creyó que la fotografía demostraba que la teoría de la ionización en cámaras de niebla era errónea y proponía corregirla con un término dependiente de la energía (solo aplicable a las trazas de los protones). También observó positrones (la aniquiliación de un electrón y un positrón) en 1929 el físico chino Chung-Yao Chao [wikipedia] siendo estudiante de doctorado en el CalTech bajo la dirección de Millikan; Chao defendió su tesis en 1930, pero no fue capaz de interpretar correctamente su observación.

Pero retornemos a Dmitri Vladimirovich Skobeltsyn [wikipedia; obituario en Physics Today], eminente físico soviético especialista en rayos cósmicos, Premio Stalin (1950) y Héroe Socialista (1969). Skobeltsyn, tras enterarse del descubrimiento del efecto Compton, decidió utilizar el retroceso de electrones por dicho efecto para estudiar los rayos cósmicos en una cámara de niebla de Wilson. Gracias a esta idea descubrió los ”electrones raros” que parecían tener una carga positiva opuesta a la del electrón. Incapaz de entender que había descubierto la antimateria, decidió acudir en 1927 a los laboratorios de Marie Curie en París (donde su hija y su yerno, la pareja Joliot-Curie, también descubrirían el positrón). Ni Skobeltsyn ni los Joliot-Curie fueron capaces de dar el paso que supo dar Anderson, afirmar rotundamente que la única explicación posible para sus fotografías de cámaras de niebla era un electrón positivo (el título del artículo de Carl D. Anderson, “The Positive Electron,” Phys. Rev. 43: 491–494, 1933).

PS: Dos lectores se han sorprendido de que los esposos Joliot-Curie utilizaran en 1932 el término “electrones que se mueven hacia atrás” (Oscar lo asociaba a Stueckleberg en 1941 y alejandro a Wheeler sobre las mismas fechas). Como una imagen vale más que mil palabras, os copio una fotografía comentada que Joliot y Curie enviaron a Bohr el 26 de abril de 1932 y que se preserva en los archivos de la Correspondencia Científica de Bohr para la Historia de la Física Cuántica (Bohr Scientific Correspondence at the Archives for History of Quantum Physics – AHQP).

La figura es de muy baja calidad, pero en la parte de abajo se ve claramente la idea de que los positrones son como “electrones que se mueven hacia atrás” que los esposos Joliot-Curie publicaron en su artículo “Sur la nature du rayonnement pénétrant excite dans les noyaux légers par les particules α,” C. R. Acad. Sci. Paris 194: 1229–1232, 1932. No he podido leer el artículo original, pero por lo que parece al menos la fotografía de la cámara de niebla aparece en dicho artículo, junto con el comentario sobre los “electrones que se mueven hacia atrás.” Esta imagen y más información sobre la contribución de los esposos Joliot-Curie a la física temprana del positrón en Matteo Leone, Nadia Robotti, “Frédéric Joliot, Irène Curie and the early history of the positron (1932–33),” European Journal of Physics 31: 975-987, 2010.

Por supuesto, Oscar y Alejandro tienen razón: Feynman, Stueckleberg, Wheeler y otros apostillaron que los positrones son como “electrones que se mueven hacia atrás” en el tiempo.

7 de junio de 2011

Atrapan antimateria durante 16 minutos


El experimento Alpha del Laboratorio Europeo de Física de Partículas (CERN) ha conseguido atrapar átomos de antimateria durante más de 1.000 segundos, alrededor de 16 minutos, lo que les permitirá empezar a estudiar sus propiedades en detalle, según revela un artículo publicado en la revista Nature Physics.

En total, los científicos consiguieron atrapar 300 antiátomos, lo que permitirá hacer un mapa preciso del antihidrógeno, la versión antimateria del hidrógeno, usando láser o espectrografía microondas, y compararlo con el átomo de hidrógeno. Un átomo de hidrógeno consta de un electrón ligado a un protón, mientras que en el antihidrógeno un positrón (el "espejo" del electrón) está asociado a un antiprotón.

Gracias a esta hazaña los expertos ya tienen el "tiempo suficiente" para poder estudiar la antimateria, así como averiguar cómo influye en un átomo de antimateria la gravedad. El portavoz del experimento, Jeffrey Hangst, de la Universidad Aarhus, ha señalado que tiene previsto realizar mediciones precisas del antihidrógeno atrapado "antes de finales de año".

Fuente:

Muy Interesante

27 de mayo de 2011

¿Qué forma tiene un electrón? Es como una canica

¿Qué forma tiene un electrón? ¿Es como un ovillo? ¿Es ovalado? ¿Esférico? Científicos del Imperial College de Londres (Reino Unido) han realizado la medición más precisa de la forma de esta partícula elemental y han descubierto que se trata de una esfera prácticamente perfecta. Sus conclusiones se publican en la revista Nature.

En un experimento que ha durado más de una década, el físico Jony Hudson y sus colegas han utilizado técnicas de enfriamiento de moléculas para estudiar los electrones. Usando un láser muy preciso midieron su movimiento. En principio, si no fueran perfectamente redondos, su movimiento presentaría un característico temblor que distorsionaría su forma. Sin embargo, los científicos no encontraron ni la más mínima señal de temblor.

El resultado del trabajo tendrá repercusiones en el estudio de la antimateria, una sustancia esquiva que se comporta igual que la materia ordinaria, si bien tiene una carga eléctrica opuesta. Por ejemplo, la versión de antimateria para el electrón, con carga negativa, sería el antielectrón o positrón, con carga positiva. Entender la forma del electrón podría ayudar a explicar cómo se comportan los positrones. Además, estos nuevos hallazgos podrían tener implicaciones para las teorías de la física de partículas y la cosmología más allá del modelo estándar.

Fuente:

Muy Interesante

25 de febrero de 2011

¿Qué es la antimateria?

Como todos sabemos, toda la materia está formada por átomos. A su vez, los átomos están formados un núcleo de protones y neutrones, y electrones que dan vueltas alrededor de él. Existen además muchas otras partículas subatómicas, como el neutrino o la partícula Z de la que hablé hace un par de días.


Las partículas subatómicas tienen una serie de propiedades de las que las más conocidas son la masa y carga eléctrica (que puede ser nula, como en el caso del neutrón). Pero tienen además otras propiedades algo menos conocidas por los profanos, y más "exóticas", con nombres bastante peculiares. Pues bien, por cada tipo partícula, existe (o puede existir) otra con la misma masa pero con el resto de propiedades de distinto signo (excepto el
espín). Por ejemplo, el electrón tiene carga electrica negativa, y su antipartícula, el positrón (o antielectrón), tiene igual masa que el electrón, pero carga positiva.

La antimateria estaría formada entonces por antipartículas. Podemos imaginar un "antiátomo" formado por un núcleo de antiprotones y antineutrones, con positrones dando vueltas alrededor de él.

Lo interesante de todo esto es que cuando una partícula colisiona con su correspondiente antipartícula, se aniquilan mutuamente, emitiendo una cantidad de energía que viene dada por la conocidísima ecuación de Einstein E=mc2, donde E es la energía desprendida, m la masa de las partículas, y c la velocidad de la luz. Teniendo en cuenta que la velocidad de la luz es 300.000.000 m/s y que además está elevada al cuadrado, podemos ver que con una pequeña cantidad de masa se pueden conseguir cantidades increíbles de energía.

¿Se puede crear antimateria?

Todos hemos oído hablar es el famoso principio de conservación de la energía. "La energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma". Esta es una ley inviolable. Debemos entender el concepto de energía de forma muy amplia, es decir, según la ecuación E=mc2, la masa también es energía. Eso quiere decir que para "crear" antipartículas (con sus correspondientes partículas), debemos aplicar la misma increíble cantidad de energía que se desprende en su aniquilación. De hecho, necesitamos más, ya que nuestras máquinas no son eficientes al 100%, por lo que siempre se perderá parte de la energía (como ocurre con todas las máquinas existentes). La antimateria no se crea, sino que se obtiene a partir de la energía.

¿La antimateria podría ser una fuente de energía?

Puesto que necesitamos aportar más energía para crearla, de la que obtenemos con su aniquilación, la antimateria no puede ser nunca una fuente de energía. En el mejor de los casos, podría utilizarse como batería, y para eso primero hay que solucionar otros problemas, como su contención. La única forma en la que la antimateria podría covertirse en fuente de energía, es que la encontremos ya hecha, en estado natural, en alguna parte. Pero está claro que en la Tierra no va a ser, pues se aniquilaría inmediatamente al entrar en contacto con la materia (incluso con el aire). Tendríamos que encontrarla en el espacio. Y eso si la encontramos.

¿Cómo se podría almacenar la antimateria?

La contención de la antimateria es otra de las cosas que tiene miga. Dado que no puede estar en contacto con la materia, la única forma conocida de almacenarla es mediante campos magnéticos, como dice el libro. Pero para ello, lo que se pretende retener debe tener carga eléctrica. Esto no es problema si queremos almacenar unos cuantos positrones, por ejemplo. Pero no podríamos hacerlo con antineutrones. En la novela "Ángeles y Demonios" se supone que existen átomos de antihidrógeno. Puesto que cada átomo tendría un antiprotón y un positrón, la carga eléctrica global sería neutra, por lo que un campo electromagnético no funcionaría.

De hecho, a la hora de almacenar antipartículas, el que deban tener la misma carga eléctrica limita la cantidad que se puede almacenar, ya que éstas se repelen entre sí (creo que no hace falta explicar que cargas opuestas se atraen y cargas iguales se repelen). Para almacenar antimateria en cantidades apreciables, habría que buscar alguna otra solución (de momento desconocida).

¿Es la antimateria inestable?

La antimateria no es inestable per se. Cierto que en contacto con la materia se aniquila, pero uno puede imaginar un planeta de antimateria, con su atmósfera de antioxígeno y antinitrógenos, con formas de vida basadas en anticarbono, viviendo felices y sin problemas. Claro que si existiera un lugar así, el más pequeño meteorito de materia sería devastador para el "antiplaneta". Es más, podemos imaginar un universo entero formado por antimateria (como la famosa zona negativa que aparece en los cómics de los 4 Fantásticos).

Fuentes:

Mala Ciencia

18 de noviembre de 2010

Científicos lograron crear y atrapar la antimateria


En la película «Ángeles y Demonios», los científicos conseguían resolver uno de los problemas más desconcertantes de la Ciencia: la captura y almacenamiento de la antimateria, algo que, en la vida real, nunca había sido logrado.... Hasta ahora. Un equipo internacional de investigadores ha sido el primero en atrapar la antimateria atómica. Y lo ha logrado en las instalaciones de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en inglés), ubicada en Ginebra (Suiza). El hallazgo, publicado en la revista Nature, podría cambiar drásticamente lo que sabemos actualmente sobre los fundamentos de la Física. (ABC España)


Chukman So/ALPHA
Recreación del experimento para atrapar antimateria

Ginebra (Reuters). Los físicos en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, CERN, anunciaron el miércoles que han creado y atrapado antimateria, uno de los mayores misterios de la ciencia moderna.

En un artículo publicado en la revista ‘Nature’, el CERN dijo que había producido átomos de antihidrógeno -el opuesto a un átomo de hidrógeno- en un vacío y los mantuvo viables por alrededor de una décima de segundo: “Lo suficiente para estudiarlos”.

Unos 38 átomos antihidrógeno ahora han sido atrapados por una cantidad de tiempo suficiente para que los científicos los vean en su intento por entender qué ocurrió a la antimateria luego de la explosión del Big Bang que creó el universo.

“Por razones que nadie entiende todavía, la naturaleza excluyó la antimateria”, dijo Jeffrey Hangst, un portavoz del experimento “Alpha”, en un comunicado. “Esto nos inspira a trabajar mucho más duro para ver si la antimateria guarda un secreto”, agregó.(El Comercio Perú)

También informaron:

El País

El Mundo

BBC

Muy Interesante


3 de junio de 2010

Antimateria

Jueves, 05 de junio de 2010

Antimateria
La energía más poderosa del universo.

A mí El Código da Vinci –como obra de ficción que es, que hay algunos que se lo toman todo por la tremenda– no me disgustó demasiado; un relato de intriga apañadito, para pasar un buen rato en el tren. En cambio, ha caído recientemente en mis manos Ángeles y demonios y... jodó, qué malo es. No, no, no me quejo de su documentación científica: le es aplicable el mismo criterio que al otro. Me quejo de su literatura y de lo birrioso de la historia.

En fin. El caso es que a tantas vueltas con la antimateria, me han entrado ganas a mí también de hablar de la antimateria. :-D ¿Y qué será esto de la antimateria? Pues, como su nombre nos hace sospechar, la antimateria es un tipo de materia que tiene una propiedad invertida con respecto a la materia bariónica. ¿Y qué es la materia bariónica? Pues la de todos los días: la que nos compone a ti y a mí, y constituye casi todo lo que ven nuestros ojos y tocan nuestras manos.

Ya hablamos un poquito –y hablaremos más– en este blog de la naturaleza de la materia y de la energía, de cómo surgieron los elementos que conocemos (aquí también) y de cómo creamos elementos nuevos. Esta materia bariónica que nos es tan conocida, a su escala más básica, está compuesta de quarks y leptones.

Los leptones (como por ejemplo, el electrón o el neutrino) son partículas subatómicas que están sujetas al electromagnetismo, a la gravedad y a la interacción débil, pero no a la interacción fuerte (que es la fuerza más fuerte del universo, valgan las redundancias). Esto significa que tienen masa y spin y algunos presentan carga eléctrica, pero ninguno posee carga cromática. El más importante para constituir la materia que conocemos es el electrón, que tiene una masa muy pequeñita pero real, una carga eléctrica negativa y spin 1/2.

Los quarks están sujetos a las cuatro fuerzas, incluyendo la fuerte, y por tanto pueden presentar masa, spin, carga eléctrica y carga cromática. Este universo los sirve en seis sabores, que llamamos arriba, abajo, encanto, extraño, cima y fondo. Para la formación de la materia bariónica los más relevantes son los dos primeros, pues componen los protones y neutrones. Ambos están formados por tres quarks. El protón, por dos arribas y un abajo. El neutrón, por dos abajos y un arriba.

Materia invertida.

La antimateria es, sencillamente, materia donde alguna de las cargas está invertida con respecto a la corriente. Veámoslo con un electrón, que se comprende muy bien. El electrón, como leptón que es, tiene masa y spin pero sólo una carga: la eléctrica, siempre negativa. Su antipartícula, llamada positrón, posee exactamente la misma masa, spin y carga eléctrica; sin embargo, en este caso la carga eléctrica es positiva.

De esta forma el positrón mantiene todas las propiedades de su antipartícula el electrón pero electromagnéticamente reacciona al revés. Por ejemplo: dos electrones, por tener carga negativa, tienden a repelerse entre sí. Pero un electrón y un positrón, aunque en todo lo demás sean idénticos, tienden a atraerse entre sí porque uno tiene carga eléctrica negativa y el otro positiva. Y así con todo.

Con los quarks ocurre lo mismo. El quark arriba, por ejemplo, tiene una carga eléctrica de +2/3 (dos terceras partes de la de un positrón). Antiarriba, en cambio, tiene una carga eléctrica de -2/3 (dos terceras partes de la de un electrón). Su carga cromática también cambia: si por ejemplo está en estado rojo, el antiquark estará en anti-rojo, que se suele llamar magenta. (Que esto de los colores no te confunda: es una forma simbólica de representar su estado de cara a la cromodinámica cuántica; no tiene nada que ver con colores de verdad).

Veamos lo que ocurre entonces con un protón y un antiprotón; por ejemplo, respecto al electromagnetismo, que es más sencillo. Hemos quedado en que los protones (como todos los bariones) están compuestos de tres quarks, y que en su caso éstos son dos arribas y un abajo. El quark arriba lleva una carga eléctrica de +2/3 y el quark abajo, otra de –1/3. Sumémoslas: (+2/3) + (+2/3) + (–1/3) = +3/3 = +1. Resultado: el protón tiene una carga positiva.

Ahora contemplemos el antiprotón, formado por dos antiquarks arriba (carga –2/3) y un antiquark abajo (carga +1/3). Observa que está formado exactamente igual, sólo que con las versiones invertidas de los quarks. Sumemos (–2/3) + (–2/3) + (+1/3) = –3/3 = –1. Resultado: el antiprotón tiene una carga negativa.

El resto de cargas también se invierten. En aquellos leptones que no tienen carga eléctrica (los neutrinos) se invierte otra propiedad distinta, la helicidad, que es la proyección del spin relativa al momento de inercia. O, alternativamente, es posible que sean partículas de Majorana y constituyan su propia antipartícula. Pero no nos compliquemos por el momento.

Bien. Entonces imaginemos un átomo, el más básico de todos: el hidrógeno-1 o protio (hidrógeno corriente). Está compuesto por un protón (carga eléctrica positiva) y un electrón (carga eléctrica negativa) en órbita alrededor. Esta configuración es posible porque el protón y el electrón, al tener cargas distintas, tienden a atraerse (igual que hace la gravedad con una nave espacial en órbita alrededor de un planeta).

Si sustituimos el electrón por su antipartícula el positrón, o el protón por un antiprotón, este átomo se vuelve imposible: ambos tendrían idéntica carga, se repelerían violentamente y saldrían despedidos cada uno por su lado.

Pero si sustituimos los dos –el electrón y el protón– por un positrón y un antiprotón, el átomo es igualmente posible porque las relaciones entre ambos se mantienen; sólo que ahora están invertidas. Ahora la carga positiva está en el positrón orbitando y la negativa se halla en el antiprotón del núcleo, pero como la relación entre ambas se mantiene (cargas invertidas), el átomo puede existir. Y se llama antihidrógeno. No sólo puede existir, sino que hemos fabricado un poquitín. El CERN (sí, los mismos del LHC) fue el primero en lograrlo, probablemente en 1995 y de manera verificada a partir de 2002 en sus deceleradores de partículas. En los aceleradores también se ha creado un pequeño número de núcleos de antideuterio (antihidrógeno-2) y antihelio-3. Hablamos, en todo caso, de cifras de billonésimas de gramo. Con la tecnología presente, su coste sería tan exorbitante como su rareza: aproximadamente, 50 billones de euros por un gramo de antihidrógeno.

Pero no todo es tan difícil. Por ejemplo, ya existen desde hace algunos años aplicaciones tecnológicas basadas en la antimateria, como la tomografía por emisión de positrones (PET) de uso generalizado en medicina moderna.

La aniquilación materia-antimateria y el problema de la contención.

Lamentablemente, no se conoce todavía ningún método eficaz para contener antiátomos sin que entren en contacto con la materia circundante. Las partículas con carga –positrones o núcleos sueltos, por ejemplo– se pueden mantener durante algún tiempo en trampas magnéticas, como las trampas de Penning. Los átomos, en cambio, acaban entrando en contacto con la materia circundante y se aniquilan.

Se ha hablado mucho de la aniquilación materia-antimateria: la reacción más energética del universo, en la que ambas masas desaparecen por completo para liberar la energía que las forma según la famosa ecuación E = mc2. Es absolutamente real y de hecho ocurre constantemente a nuestro alrededor, cada vez que una antipartícula natural entra en contacto con materia corriente (por ejemplo, en la atmósfera terrestre).

Lo que ocurre es que sus cargas –electromagnéticas, cromáticas o del tipo que sea– se cancelan entre sí. Supongamos un electrón y un positrón. Como poseen carga eléctrica opuesta, tienden a atraerse y finalmente colapsar entre sí, lo que daría lugar a una partícula con el doble de masa que un electrón (o un positrón) y carga cero. Sin embargo, tal partícula está fuera de los rangos de estabilidad de la materia: no puede existir en este universo. Es materia muerta, por así decirlo, incluso antes de llegar a ocurrir. Así pues, cambian a un estado más básico: pierden su masa y ésta se transforma íntegramente en energía. El resultado suelen ser dos rayos gamma (compuestos por fotones, carentes de carga y de masa efectiva) que conservan su momento linear y angular, así como la energía total (por el principio de conservación de la materia y de la energía). En resumen: que su materia se ha transformado íntegramente en energía, bajo la forma de radiación gamma.

A un protón y un antiprotón les pasa exactamente lo mismo: se transforman en rayos gamma y un pión neutral. Pero el pión neutral es altamente inestable y decae en una birrionésima de segundo para transformarse también en dos rayos gamma (o, a veces, en un par electrón-positrón). El neutrón y el antineutrón se convierten también en un par de rayos gamma, pero con una energía pavorosa. En suma: el encuentro entre materia y antimateria produce energía de la manera más óptima posible en este universo, en forma de radiación y conllevando a cambio la desaparición de la masa precedente. Esta es la tan cacareada aniquilación materia-antimateria.

La antimateria en el cosmos.

El descubrimiento de la antimateria se deriva de los primeros estudios sobre mecánica cuántica, a principios del siglo XX. La primera propuesta seria en este sentido la hizo Paul Dirac en 1928, aplicando la versión relativista de la ecuación de onda cuántica de Schrödinger para el electrón, lo que le llevó a concluir teóricamente que podían existir antielectrones (positrones). Dan premios Nobel por estas cosas: Carl Anderson comprobó su existencia real en 1932 y Dirac se llevó el Nobel de Física ipso facto, en 1933, por esta y otras cosillas como postular buena parte de la teoría atómica moderna (a Anderson también se lo concedieron, en 1936). También escribió Principios de la Mecánica Cuántica, en 1930, una obra magna que marcó un antes y un después en nuestra comprensión de la realidad.

Dirac, un genio extremadamente humilde y ateo como él solo, de quien se ha dicho que sufría un cierto grado de autismo (aunque puede que fuera simplemente un carácter muy taciturno) teorizó más cosas sobre la antimateria. Según sus ecuaciones, validadas más allá de toda duda mediante el descubrimiento material del positrón y las restantes antipartículas, a cada partícula de este universo debería corresponderle una antipartícula... y deberían haberse aniquilado entre sí al principio de todo, impidiendo la consolidación de la materia. De hecho, según las observaciones realizadas –y a estas alturas hemos mirado muy lejos– la cantidad de antimateria en el cosmos es muy inferior a la de materia; tal fenómeno se llama asimetría bariónica.

Durante muchísimos años esta asimetría ha sido uno de los grandes problemas sin resolver en la física, y aún hoy en día sólo tenemos algunas hipótesis bien fundadas al respecto. Una posibilidad es que, simplemente, haya grandes cantidades de antimateria más allá de los límites del universo observable actualmente; sin embargo, esta especulación es poco elegante y no explica a qué se debe semejante separación, cuando materia y antimateria deberían atraerse entre sí. En general, representa una violación del principio cosmológico. Una hipótesis más interesante, postulada por Cronin y Fitch en 1964 (premios Nobel 1980) es la llamada violación de la simetría CP; el Nobel se debe a que esta violación ha sido verificada experimentalmente.

La simetría C y la simetría P vienen a regir la manera en que la materia y la antimateria pueden formarse. Ya en los años '50 se había constatado que algunas partículas no cumplen rigurosamente la paridad que se le suponía a todas ellas. Cronin y Fitch demostraron que estas simetrías se producen bajo la acción de todas las fuerzas menos una: la interacción débil. Esto significa que nuestro universo, al menos desde momentos muy tempranos, no es exactamente simétrico sino que está sesgado hacia la materia frente a la antimateria (a partir de donde algunos proponentes de multiversos sugieren la existencia de al menos otro universo que favorezca la antimateria frente a la materia). No es la única asimetría de nuestro universo: la quiralidad del cosmos está virada a la izquierda en todos sus ámbitos, desde la física a la biología (esto se suele convertir en una broma política, pero constituye un fenómeno fascinante del que hablaremos un día de estos).

De todas formas, parecen existir grandes acumulaciones de antimateria dentro del universo observable. El observatorio espacial europeo INTEGRAL ha confirmado la existencia de una de estas cerca del centro de nuestra propia galaxia: una nube de antimateria que emite fuerte radiación gamma porque está aniquilando positrones a razón de 1,5 seguido de 42 ceros cada segundo. No obstante, la proporción sigue siendo anómalamente baja y se sospecha que toda o casi toda la antimateria existente en el universo actual es reciente, creada en procesos vinculados a la materia.

Esta es una pregunta aún sin respuesta, que se estudia atentamente pues resolverla implicaría destruir uno de los grandes obstáculos para alcanzar una gran teoría unificada.


¿Antigravedad?

Hay quien ha especulado que la existencia de la antimateria implicaría la existencia de la antigravedad. Sin embargo, esto no está demostrado y todas las probabilidades apuntan a que sea una idea incorrecta. Sabemos que la materia atrae gravitacionalmente a la antimateria como si fuera materia corriente, no la repele como sería el caso si estuviéramos ante un fenómeno de antigravedad. La razón fundamental es que en la antimateria se invierte la carga, pero no la masa. En la antimateria, la masa sigue siendo masa, no antimasa.

Aunque el fenómeno inverso todavía no ha sido verificado (atraer gravitacionalmente materia con antimateria), debido a lo débil que es la gravedad y la poca antimateria que hemos logrado producir para su estudio, todo apunta a que materia y antimateria se atraen también por gravedad como si ambas fueran materia (o antimateria) corriente.

La antimateria como fuente de energía.

Desde luego no es practicable con la tecnología presente, pero la interacción materia-antimateria ha sido evidentemente postulada muchas veces como una fuente de energía extraordinaria (para uso tanto civil como militar). Estas transformaciones de materia en energía por aniquilación, que como ya dije son las más energéticas posibles del universo conocido, son impresionantes.

Pongamos un ejemplo. Medio gramo de materia interactuando con medio gramo de antimateria (un gramo de masa total) genera espontáneamente 89.876 gigajulios de energía (se obtiene aplicando simplemente E = mc2; E = 0,001 · 299.792.4582 = 89.875.517.873.682 J). En términos de energía utilizable, esto equivale a unos 25 gigawatios-hora (una central nuclear como Cofrentes tirando watios a toda mecha durante casi un día entero); si queremos presentarlo en términos de energía explosiva, son 21,5 kilotones: como Nagasaki más o menos. Con un solo gramo de material.

Comparemos. El uranio-235 de grado militar puede llegar a producir, óptimamente, 88,3 gigajulios por gramo; la mezcla usada normalmente en las centrales civiles, entre medio y tres y medio. Por debajo de mil veces menos. La fusión del deuterio-tritio en las armas termonucleares puede alcanzar 337 gigajulios por gramo; y la fusión más energética posible roza los 650; esto es, ciento y pico veces menos.

La aniquilación materia-antimateria tiene otra ventaja: a diferencia de la fusión, se produce espontáneamente en todos los rangos de energía. A diferencia de la fisión, se produce con cualquier cantidad de materia/antimateria. Esto significa que no presentaría problemas de contención: el diseño conceptual de un reactor de materia-antimateria se parecería mucho al de un carburador o, si lo prefieres, a un motor cohete o una central térmica normal. Si necesitas más energía aumentas un poco el flujo, si necesitas menos lo reduces, si dejas de necesitar lo cortas. Eso es todo.

El problema ya lo hemos visto antes y es en esencia el de siempre: no existe hoy por hoy ninguna forma práctica de producir antimateria en cantidades industriales; mucho menos, de hacerlo a un coste económica y energéticamente rentable (se consume mucha más energía para producir un átomo de antimateria que la energía resultante generada por la aniquilación de ese átomo).

Sin embargo, esta es una posibilidad realista si lográramos crear una fuente de antimateria practicable. Por ello y por todo lo demás aquí expuesto, constituye un campo de investigación extremadamente interesante para la física teórica. El CERN europeo ha dedicado y dedica grandes esfuerzos en este ámbito. En estos momentos, por ejemplo,

El estudio de la antimateria –que ya nos trajo enormes beneficios como parte de las teorías atómica y cuántica, sin las cuales jamás habrían surgido todas las tecnologías contemporáneas que usamos cotidianamente– puede aportarnos inmensos conocimientos sobre la naturaleza profunda de la realidad, sobre el origen y evolución del universo y sobre nuevas formas de producción energética que ahora mismo sólo podemos soñar; por no mencionar sus utilidades médicas y en otras ciencias aplicadas. Debido a todo ello, seguiremos oyendo hablar de ella durante mucho tiempo más.
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