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17 de octubre de 2015

Maxwell y sus ecuaciones

En 1865, el físico escocés James Clerk Maxwell formuló la teoría clásica del electromagnetismo deduciendo así que la luz está hecha de campos eléctricos y magnéticos que se propagan por el espacio, teoría que llevó a la predicción de la existencia de las ondas de radio y a las radiocomunicaciones.



Las ecuaciones de Maxwell

Un investigador precoz

Según la famosa expresión atribuida a Newton, todos los científicos trabajan aupados 'a hombros de gigantes', es decir, construyen sus teorías sobre los conocimientos logrados por las generaciones anteriores a lo largo de siglos de estudios y experiencias. Esa elevación a gran altura les permite mirar más lejos y progresar en las ideas. Esto es particularmente cierto en el caso de Maxwell quien supo combinar todo el conocimiento existente hace 150 años sobre su tema de trabajo llegando a la forma más bella y sucinta de expresar los principios sobre la electricidad, el magnetismo, la óptica y su interrelación física.

Nacido en Edimburgo en 1831, en el seno de una familia de clase media, Maxwell manifestó una peculiar curiosidad desde su temprana infancia. A los 8 años recitaba versos de Milton y largos salmos, y a los 14 ya había escrito un paper (artículo científico) en el que describía métodos mecánicos para trazar curvas.

Estudió en las universidades de Edimburgo y de Cambridge donde asombró a alumnos y profesores por su capacidad para resolver problemas de matemáticas y de física. A los 23 años se diplomó en matemáticas por el Trinity College, y dos años más tarde obtuvo una plaza de profesor de filosofía natural en el Marischal College de Aberdeen donde permanecería 4 años. En 1860 obtuvo un puesto similar pero en el prestigioso King's College de Londres. Ahí comenzó la época más fructífera de su carrera. Ingresó en la Royal Society en el 1861, publicó la teoría electromagnética de la luz en 1865, regresó entonces con su familia a la casa de sus padres en Escocia, y fue nombrado director del Cavendish Laboratory de Cambridge en 1871. Allí, en Cambridge, murió de cáncer abdominal en 1879, a la edad de 48 años.

La esencia electromagnética

En 1865, Maxwell publicó un artículo titulado 'Una teoría dinámica del campo electromagnético' en el que aparecieron por primera vez las ecuaciones hoy mundialmente famosas y conocidas como 'ecuaciones de Maxwell'. Estas ecuaciones expresan de una manera concisa y elegante todas las leyes fenomenológicas sobre electricidad y magnetismo que se habían formulado desde el siglo XVIII, entre ellas las leyes de Ampère, de Faraday y de Lenz. La notación vectorial que se utiliza hoy fue introducida en 1884 por Heaviside y Gibbs.




La naturaleza electromagnética de la luz

El valor de las ecuaciones de Maxwell no solo reside en la síntesis de todas las ideas anteriores, que revelaba la íntima interrelación entre electricidad y magnetismo. De sus ecuaciones, Maxwell también dedujo otra ('la ecuación de ondas') que le llevó a predecir la existencia de ondas de naturaleza electromagnética capaces de propagarse a la velocidad de la luz. En efecto, Maxwell concluyó que '...luz y magnetismo son aspectos de la misma substancia, y la luz es una perturbación electromagnética...'. De esta forma, su trabajo de síntesis también consiguió unificar la óptica al electromagnetismo y reveló la esencia electromagnética de la luz.

La teoría de Maxwell predecía la generación de ondas electromagnéticas en el laboratorio. Esta posibilidad fue llevada a cabo por el físico alemán Heinrich Hertz en 1887, ocho años después del fallecimiento de Maxwell, mediante la construcción de un oscilador como emisor y de un resonador como receptor. La capacidad para producir tales ondas y de recibirlas en un lugar distante conduciría a un ingeniero italiano, Guillermo Marconi, mediante sucesivos perfeccionamientos de la técnica, a una gran revolución tecnológica: las comunicaciones por radio. Y sobre esta tecnología reposan hoy algunos de los elementos cotidianos más útiles y más utilizados, como los teléfonos móviles.

El artículo completo en:

El Mundo

15 de octubre de 2015

Se reencuentran los psicodélicos y la medicina científica

La comunión entre los psicodélicos y la ciencia médica se encuentra en un franco proceso de reconciliación, a partir de lo cual pudiesen emerger múltiples beneficios para la sociedad contemporánea.

Tras décadas de satanización de los psicodélicos, en una movida minuciosamente orquestada por gobiernos con ayuda de medios de comunicación e instituciones educativas, aparentemente se consolida una tendencia de nueva apertura ante las bondades terapéuticas y medicinales de estas sustancias. Si bien en 1971 la Organización de las  Naciones Unidas ratificó la legalidad del uso de ciertos psicodélicos, por ejemplo el LSD, con fines de investigación científica y médica, lo cierto es que gobiernos locales e inclusive la propia comunidad científica se dedicaron durante las últimas tres décadas del siglo XX a censurar la mayoría de iniciativas que buscaba experimentar con estas sustancias.   

Si nos remitimos al uso milenario de los psicoactivos es que su naturaleza es esencialmente curativa –sobretodo si tomamos en cuenta que en aquellos contextos la salud estaba intrínsecamente asociada al espíritu. Ya fuese a través del cornezuelo de centeno entre los griegos –fundamental en el rito de los Misterios Eulesianos y antecedente molecular del LSD–,  la amanita muscaria entre las tribús del norte, particularmente siberia, o las múltiples plantas sagradas empleadas por los asentamientos mesoamericanos, decenas de culturas alrededor del mundo aprovecharon los principios psicodélicos como una herramienta fundamental dentro de sus prácticas medicinales. Sin embargo, esta esencia curativa parece que fue inundada por dos enemigos bien definidos: la propaganda negativa promulgada por las autoridades y el abuso de su consumo por parte de la cultura pop. 

Hace un par de años celebramos en Pijama Surf cuando un grupo de investigadores suizos, encabezados por Franz Vollenweider, de la Unidad de Neuropsicofamacología del Hospital Universitario de Psiquiatría en Zurich, propuso formalmente retomar el uso de diversos psicoactivos como el LSD, la ketamina o la psilocibina, para ser aprovechados en el combate a la depresión, desordenes compulsivos o malestares crónicos. El 12 de abril de 2012, el New York Times destacaba una nota titulada  Hallucinogens Have Doctors Tuning In Again (Los doctores se vuelven a conectar a través de los alucinógenos). A partir de estos antecedentes comenzaron a florecer estudios respaldados por prestigiadas instituciones. Por ejemplo, hace un año reportamos sobre una investigación con psilocibina (la sustancia activa de los hongos alucinógenos) realizada por el Imperial College de Londres, por cierto el primer estudio con psicodélicos que se llevaba a cabo en el Reino Unido desde hace décadas. 


Posteriormente emergerían nuevos episodios de este retorno de los psicodélicos a la medicina científica. La Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos aprobaría el uso de psilocibina para pacientes en fase terminal, se popularizarían clínicas contra adicciones que recurren a la ibogaina como catalizador, y se retomarían las investigaciones sobre el uso del LSD para combatir el alcoholismo. 

Retomando una compilación realizada por el sitio Alternet, a continuación repasaremos brevemente cinco beneficios médicos y científicamente comprobados de los psicodélicos, los cuales por fortuna están ya siendo aprovechados :

1) Alcoholismo: Recientemente un grupo de investigadores noruegos retomaron media docena de estudios realizados entre 1966 y 1970,  sobre los beneficios de terapias con LSD para combatir la adicción al alcohol.  Dichas investigaciones confirmaron que 536 pacientes lograron neutralizar su adicción con una sola dosis de este psicodélico. El 56% de los pacientes tratados de este modo superaron su problema con el alcohol en comparación con el 38% de las personas que fueron tratados por otras vías. 

2) Pacientes terminales: Recientemente se ha investigado el efecto positivo que pueden tener los psicodélicos en el alivio de la angustia provocada por la proximidad de la muerte. Científicos de prestigiadas instituciones (el Centro Médico de la Universidad de California, la Escuela de Medicina de la Universidad de Nueva York, el Centro Médico de Johns Hopkins Bayview, entre otras) han administrado diferentes sustancias a enfermos terminales para evaluar cómo inciden estas en la manera en que una persona encara la muerte. La psilocibina, el MDMA (ectasy) y el LSD han probadamente reducido la depresión y ansiedad de quienes están a un paso de la muerte por motivos de salud. La psilocibina –como todas las triptaminas- tiene una estructura química similar a la de la serotonina –la hormona que regula los estados de ánimo- y por esto hace aleaciones con receptores de serotonina en las neuronas. La psilocibina podría tener usos terapeúticos  ya que el sistema de serotonina en los nervios es sobre lo que actúan los antidepresivos existentes.

3) Depresión y ansiedad: el uso terapéutico de la psilocibina ha probado ser especialmente eficaz en el tratamiento de estos desórdenes (por cierto dos de los males más comunes en la sociedad contemporanea). Esta sustancia –como todas las triptaminas- tiene una estructura química similar a la de la serotonina –la hormona que regula los estados de ánimo- y por esto hace aleaciones con receptores de serotonina en las neuronas. 

 4) Migrañas crónicas: un síntoma conocido también como ‘jaquecas suicidas’, aludiendo a las ganas de morir que exponen los pacientes con tal de no seguir experimentando ese dolor, ha sido tratado de forma experimental con psilocibina, obteniendo resultados mas efectivos que aquellos conseguidos por sofisticados fármacos. Luego de comprobar que pacientes que recurrían ilegalmente al uso de psilocibina y LSD para aliviar con éxito su malestar, científicos de la Universidad de Harvard y el Hospital McLean trabajan en una píldora, Bol-148, que incluye el LSD como ingrediente, que podría combatir este intenso formato de dolores de cabeza. 

5) Desórdenes post-traumáticos: la experiencias traumáticas generan un tipo particular de estrés que puede traducirse en innumerables efectos negativos en la salud del cuerpo y la psique. El uso de MDMA (sustancia activa en el Ecstasy) ha probado ser significativamente benéfico para personas que han sufrido episodios de está índole, por ejemplo víctimas de violaciones sexuales o abusados físicamente de manera sistemática.

Una vez repasadas algunas de las bondades medicinales de los psicodélicos, es importante enfatizar en lo que a mi juicio podríamos considerar como la mayor virtud de estas sustancias: la posibilidad de reprogramar la mente.

El artículo completo en:

Pijama Surf

 

¿Por qué el teclado de los teléfonos es así?

Es una de esas cosas en las que probablemente no os hayáis parado a pensar: durante décadas los teléfonos funcionaron con la llamada marcación decádica por pulsos, que hacía uso del famoso disco de marcar o dial. Aquel mecanismo acabaría siendo sustituido por los teclados de hoy en día, pero... ¿por qué tenemos el teclado dispuesto en cuatro filas de teclas?

Es lo que precisamente explica un estudio realizado en 1960 por AT&T y titulado "Human Factors Engineering Studies of the Design and Use of Pushbutton Telephone Sets". Aquel informe evaluaba posibles alternativas en ese objetivo de sustituir el famoso dial de marcación por teclas, y lo cierto es que hoy en día podríamos haber acabado con teclados de lo más dispares.

El teclado de los teléfonos pudo ser muy distinto

Los empleados de Bell Telephone Laboratories idearon diversas disposiciones para sustituir al disco de marcar tradicional y realizaron diversas pruebas para evaluar su eficiencia, usabilidad y validez entre un grupo de usuarios voluntarios para esas pruebas. De hecho incluso esos voluntarios fueron preguntados por sus preferencias en el diseño de esos teclados. 


El resultado de las pruebas demostró que los usuarios no lo tenían nada claro: sus preferencias finales solían distar mucho de los diseños que ellos habían propuesto, lo que dejaba claro que muchos no tenían idea de qué disposición podría ser más cómoda y funcionar mejor. Una cosa es el prototipado y otra muy distinta las pruebas, que midieron la velocidad de marcado, la precisión, y cómo mejoraban con el tiempo. 

En esas pruebas hubo dieciséis diseños iniciales de los que partir, de los cuales acabaron filtrándose cinco "finalistas". Lo curioso del caso es que de esos cinco diseños finales ninguno destacó especialmente: tras repetir las pruebas una y otra vez todos se comportaban de forma bastante similar. 


Para elegir la disposición final se tomaron en cuenta otros parámetros, y en concreto los de diseño: al cambiar el tamaño de los botones este era por ejemplo el más "escalable", mientras que otros diseños como los dos basados en dos filas o dos columnas se descartaron simplemente porque no gustaban tanto. 

Curioso: hoy podríamos estar marcando teléfonos con un teclado numérico muy distinto. Resulta también extraño comprobar cómo los diseñadores de calculadoras de los años 1950 habían elegido de forma arbitraria una disposición con la numeración inversa ¿No hubiera sido más fácil mantener la coherencia en ambos casos?

Fuente:

Xataka Ciencia

13 de octubre de 2015

Hongos: 25 asombrosas especies del reino fungi

El reino fungi es un fascinante universo de organismos. Recordemos que la naturaleza es dividida, para su estudio y por sus características, en reinos. Uno de ellos es este denominado fungi o reino de hongos y se diferencia del reino animal y del reino vegetal; sin embargo, actualmente se sabe que los hongos son más cercanos al primero aunque durante mucho tiempo se consideró como uno el vegetal y el fungi debido a su semejanza, fundamentalmente en la ausencia de locomoción y una morfología y ecología similares. Esta diferenciación se debe, entre otras cosas, a que tienen paredes celulares compuestas por quitina, a diferencia de las plantas, que contienen celulosa.
Ahora bien, la clasificación de los reinos no es una sola; así, mientras para el esquema de los cinco reinos de Wittaker y Margulis, los hongos pertenecen en parte al reino protista (los hongos ameboides y los hongos con zoosporas) y al reino Fungi (el resto). En el esquema de ocho reinos de Cavalier-Smith pertenecen en parte al reino Protozoa (los hongos ameboides), al reino Chromista (los Pseudofungi) y al reino Fungi todos los demás. Con los avances de la biología molecular se construye una taxonomía molecular basada en secuencias de ácido desoxirribonucleico (ADN).
Se han descrito unas 100 000 especies de hongos aunque se considera que sólo el 5% se ha catalogado. Se estima una diversidad total de 1.5 millones de especies. Y es que el reino fungi está disperso en un amplio rango de hábitats y condiciones extremas de temperatura, salinidad y muchos otras. La micología es la disciplina encargada de estudiar los hongos.
Una clasificación sencilla de los hongos podría ser la siguiente:
  • Ornamentales
  • Alimenticios
  • Hongos enteógenos (hongos alucinógenos)
  • Medicinales
  • Contaminantes
  • Venenosos
Así pues, conozcamos algunos ejemplares de las especias más bonitas, alucinantes (en el sentido literal y retórico de la palabra), de exquisitas y caprichosas formas. Da click en el nombre para conocer la ficha técnica de la especie.
Amanita-muscaria
Amethyst-deceiver
"Aseroe rubra105". Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Aseroe_rubra105.JPG#/media/File:Aseroe_rubra105.JPG
"Aseroe rubra105". Licensed under CC BY-SA 3.0 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Aseroe_rubra105.JPG#/media/File:Aseroe_rubra105.JPG
Chorioactis
Clathrus-ruber
"- Coprinus comatus -" by User:Nino Barbieri - Own work (own photo). Licensed under CC BY 2.5 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:-_Coprinus_comatus_-.jpg#/media/File:-_Coprinus_comatus_-.jpg
"- Coprinus comatus -" by User:Nino Barbieri - Own work (own photo). Licensed under CC BY 2.5 via Wikimedia Commons - https://commons.wikimedia.org/wiki/File:-Coprinus_comatus-.jpg#/media/File:-Coprinus_comatus-.jpg
Crepidotus
cup-fungi
Cup-fungi
Cyathus-striatus
Favolaschia-calocera
Geastrum-minimum
Hairy-mycena
hongo-1


  El artículo completo en: HiperTextual

12 de octubre de 2015

La luna Encélado de Saturno alberga un gran océano de agua líquida

Ellen Stofan, unas de las responsables científicas de la NASA, cree que en tan sólo una década podrían llegar a encontrar vida fuera del Sistema Solar. Así lo manifestó hace unos meses, a la vista de los hallazgos que están haciendo en lunas de otros planetas misiones robóticas como Galileo o Cassini-Huygens, en la que participan la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la Agencia Espacial Italiana (ASI).





Las observaciones y mediciones realizadas con estas naves espaciales no tripuladas están permitiendo a los científicos detectar agua en diferentes estados en estos mundos. Encélado, uno de los satélites de Saturno, se perfila como uno de los candidatos para albergar algún tipo de vida, no necesariamente como la conocemos en la Tierra. Y si ya sabían que Encélado albergaba un gran océano líquido bajo su superficie helada, un nuevo estudio publicado esta semana revela que esa masa de agua está más extendida de lo que pensaban. 


Según sostiene esta investigación, que también ha sido realizada con datos de la sonda Cassini de la NASA, ese océano líquido es global y abarcaría casi toda su superficie. Hasta ahora, y basándose en análisis previos recabados por la misma nave, los científicos pensaban que había una masa de agua con forma de lente en la región del polo sur de Encélado. Pero los datos gravitacionales recopilados durante varios sobrevuelos por esta región polar sugerían la posibilidad de que esa masa de agua subterránea fuera global. Una teoría que ahora han confirmado a través de imágenes captadas por Cassini, que entró en la órbita de Saturno el 30 de junio de 2004. 

Llegar a esta conclusión «ha requerido años de observaciones y cálculos que han implicado una gran variedad de disciplinas», dice Peter Thomas, miembro del equipo de la Universidad de Cornell que se encarga de las imágenes de Cassini y autor principal de este estudio, publicado en la revista Icarus.

El artículo completo en:

El Mundo (España)


Eres el lugar donde vives (o cómo el ambiente moldea tu mente)

Somos seres intextricablemente unidos al lugar del que emergemos: sus condiciones, reglas, relaciones y campos de información nutren y limitan la forma en la que actuamos.

Now here’s a painting of a landscape
Now, the artist who painted that picture
Says something is missing. What is it?
It is I myself who was part of the landscape I painted.
      – Quantic-Infinite Regression

Todos sabemos que el lugar y el ambiente en donde vivimos tienen una influencia en cómo somos, pero difícilmente dimensionamos hasta qué punto. Creemos generalmente que el lugar es siempre una cosa externa que no opera cambios en nuestra psique, pero quizás lo contrario es verdad. Creemos que somos autónomos y la conducta de los demás no nos afecta de manera sustancial, pero pocos realmente lo somos. El lugar (con todo su ecosistema y red de relaciones) en la vida cotidiana se experimenta como un estado mental o un sistema operativo.
Donde estamos transforma cómo somos, argumenta Adam Alter en el New York Times. Existen numerosos estudios que nos pueden ayudar a entender hasta qué punto está abierta una membrana de influencias psicoculturales entre una persona, sus vecinos (las ideas que pululan) y el lugar en el que habita.

Un grupo de investigadores hizo un experimento tirando cartas con un sello postal listas para ser enviadas en dormitorios universitarios. Los investigadores descubrieron que en los dormitorios de mayor densidad de alumnos sólo cerca del 60% de las misivas lograban llegar a su destino (el porcentaje fue mucho mayor en dormitorios donde se habitaba de manera más holgada); su hipótesis es que el vivir en un ambiente relativamente hacinado los hacía desconectarse de sus compañeros. Posteriormente, los investigadores preguntaron a otro grupo de alumnos cómo habrían respondido en la misma situación: el 95% dijo que habría llevado la carta al buzón postal sin importan el lugar donde vivía–esto es evidentemente un ejercicio imaginario, ya que, como veremos, difícilmente podemos actuar “sin importar el lugar donde vivimos”.

Dos experimentos con los sorpresivos poderes de la luz azul nos pueden ilustrar más al respecto. En el año 2000 contratistas instalaron una serie de luces azules en diferentes puntos de la ciudad de Glasgow. La intención era hacer que ciertos distritos lucieran más atractivos; después de unos meses el ayuntamiento notó una tendencia interesante: el índice de crimen había declinado en los lugares que habían sido bañados en azul. Esto al parecer debido a que las luces mimetizaban las luces azules características de las patrullas de policía en buena parte del mundo. La luz azul, sin embargo, tiene otras cualidades.

En el 2005 la prefectura de Nara, en Japón, instaló luces azules siguiendo la misma línea de evitar el crimen en zonas peligrosas. Si bien los resultados fueron los esperados y el crimen declinó, autoridades japonesas descubrieron un efecto inadvertido a partir de la fotoestimulación: disminuyó la cantidad de basura en la calle y el índice de suicidios en estaciones y sitios que eran utilizados por personas para quitarse la vida. Al parecer la luz azul tiene una serie de propiedades calmantes, que tal vez tengan que ver en que este color es el que más eligen las personas como su favorito. (Otros estudios han mostrado que una pantalla azul de computadora asiste en la solución de problemas matemáticos o que pacientes prefieren ser tratados por enfermeras vestidas de azul). Podemos hablar también de ambientes –jugando a una eco-sinestesia– azules o verdes y rojos, que influyen en nuestra psicología.

Existen diferentes formas en las que el lugar en el que estamos presiona nuestras conductas. Un grupo de psicólogos de la Universidad de Newcastle halló que trabajadores de una universidad tendían a pagar más su café o té cuando el sistema de recolección de pago voluntario era una caja que estaba acompañada de la imagen de un par de ojos que cuando había una imagen de unas flores. Los investigadores alternaron esta “caja de la honestidad” con ojos de hombres y mujeres o flores y siempre hubo más pagos bajo la metáfora de los ojos vigilantes.

Un estudio de la década de los 70, sugiere que las personas hacen menos trampa resolviendo un examen cuando son colocados frente a un espejo, lo que se conoce como el efecto de la autoconciencia en la conducta anti-normativa.

Un efecto inverso parece propagarse cuando el medio ambiente envía señales de descuido y poca vigilancia. Estudios sugieren que las ventanas rotas generan más crimen en zonas donde éstas abundan. Lo mismo ocurre con la basura en la calle: entre más basura existe en la calle no sólo las personas menos tiran la basura en los lugares apropiados, sino que también esto parece fomentar el crimen en la zona. De nuevo es como si hubiera un efecto psicogeográfico y el caos o desorden del espacio físico en el que nos movemos se convierte en el espacio mental que detona respuestas como el crimen.

En un experimento bastante revelador, un grupo de investigadores colocó una serie de fliers de papel en 139 automóviles en el estacionamiento de un hospital y observó que hacían los dueños de los mismos. Cuando los dueños salían del hospital para encontrarse con el estacionamiento llenó de fliers y envolturas de dulces tiradas en el piso, cerca de la mitad tomó el flier de su auto y lo arrojó al piso. Mientras que cuando el suelo estaba limpio, sólo 1 de 10 personas tiraron el flier al piso.
Adam Alter concluye:

Estos estudios muestran algo profundo, y tal vez un poco perturbador, sobre qué es lo que nos hace quiénes somos: no existe una versión única de “tú” y “yo”. Aunque todos estamos anclados en nuestras distintas personalidades, las señales contextuales muchas veces nos llevan lejos de esas anclas y es difícil saber quién somos en realidad –o al menos qué es lo que haremos en ciertas circunstancias.

16GRAYMATTER-popupPodemos pensar que nosotros sí tenemos un poder de voluntad que evita que nos arrastre la multitud o el ambiente; pero las señales y la influencia del entorno en el que vivimos son innumerables y demasiado sutiles. Así la construcción del ser debe de concebirse de una manera dinámica, constantemente cambiando según el cariz del momento (el tiempo como propiedad continua del espacio). Vivir entre árboles, entre personas que tienen perros, en zonas donde existen muchos bares, en medio de arquitectura que tiende más hacia formas curvas, etc., todo esto influye de manera importante en cómo nos comportamos en ciertas situaciones, en qué pensamos y hasta en nuestra salud. Hasta tal punto el lugar cincela nuestra forma de ser que hablamos de cosas tan abstractas –y abominables– como la conciencia de un país o la idiosincracia (algo como la patria: el paternalismo conductivista). Y aunque no podemos pensar que el país donde nacimos nos define, si podemos conjeturar la existencia de egregors o meta-entidades como la argentinidad o la mexicaneidad, de las cuales participamos en menor o mayor grado.

La epigenética, la rama de la biología que estudia los cambios genéticos producidos por el medio ambiente y las relaciones humanas (como el trauma), deja claro que el lugar (todo el clima físico y mental) en el que habitamos puede hacer que se expresen (o no) ciertos genes. Así muchas de las enfermedades que podemos padecer en la vejez son el resultado de los lugares (en toda su extensión) en los que vivimos de niños.

De manera más amplia todos vivimos en el mismo lugar. Como anticipó Marshall Mcluhan en su visión de la aldea global, la sociedad digital tiene mucho de la sociedad tribal, en la que todos estamos en un estado de cambio constante, cada uno de nosotros afectando a a todos los demás, sin verdadera privacidad. Compartir el mismo espacio mediático es compartir el mismo espacio mental (“la cultura es nuestro sistema operativo”, decía Terence Mckenna). Evidentemente no actuamos exactamente igual en las mismas situaciones, pero una persona que pudiera tener una perspectiva de cientos, tal vez miles de años, se sorprendería ante la uniformidad de nuestra sociedad. La mayoría de las personas del mundo viste con más o menos la misma ropa (jeans, t-shirts, las mismas marcas, etc), utiliza los mismos aparatos de teléfono, televisión, transporte, etc., ve las mismas películas  y programas (y por lo tanto el contenido de su pensamiento y de sus sueños es algo similar).  (Un estudio mostró que un incremento en películas sobre OVNIs y extraterrestres en la cartelera incrementó el número de avistamientos entre ciudadanos británicos). Ante una situación como las presentadas en los estudios científicos que hemos discutido, la mayoría de nosotros actuaría de la misma forma –cediendo ante el dictamen del lugar. Ese lugar está en todas partes y somos todos nosotros. La reflexión va dirigida hacia la posibilidad de visitar y habitar otros lugares psicofísicos en los que las reacciones puedan surgir a contracorriente, con irreverente espontaneidad, aunque por momentos puedan ser absurdas. Operar también desde ahí, en los  espacios liminales, márgenes del camposanto cultural y filtrarnos hacia las zonas que aún no han sido patentadas de la conducta y la conciencia humana.

Enlaces a los estudios mencionados en este artículo del New York Times

Tomado de:

 

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