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17 de octubre de 2011

¿Por qué no hay luz rosa?

La imagen que tenéis arriba es el espectro de luz visible. Sabemos que cada color que vemos está asociado a una longitud de onda diferente pero, ¿por qué no está el color rosa? ¿Es que no tiene ninguna longitud de onda? Bien, aquí tenéis la respuesta:




Este vídeo forma parte de una colección de vídeos llamada One-minute Physics que, como su nombre indica, son vídeos de un minuto donde se explican conceptos y curiosidades de la física. El autor de los vídeos es Henry Reich, y podéis encontrar más vídeos suyos aquí.

Tomado de:

La vaca esférica
Enlace

¿Experimentarían retroceso las naves de Star Wars o Star Trek al disparar sus armas láser?



Todos hemos asistido en el cine a batallas épicas entre naves espaciales equipadas con terroríficas armas láser, turboláser, torpedos fotónicos o similares. Los enormes cruceros imperiales de Star Wars, el Halcón Milenario de Han Solo, los temibles "pájaros de presa" klingons de Star Trek y tantos otros, han pululado por las pantallas del mundo entero y hecho las delicias de millones de espectadores entusiasmados ante semejante espectáculo pirotécnico.

Sin embargo, y quizá de forma no intencionada, las mismas naves espaciales que disparan con total alegría parecen cumplir involuntariamente algunas leyes de la física, al mismo tiempo que violan otras de manera descarada. Entre estas últimas se pueden citar las absolutamente irreales maniobras de vuelo "en picado" o "en barrena", los giros inverosímiles, el sonido de los motores en el vacío del espacio, etc. Entre las primeras, me gustaría centrar hoy mi atención en una en concreto. Tiene que ver con el comúnmente denominado "retroceso".

En efecto, tenemos la experiencia de las armas de fuego convencionales. Cuando apretamos el gatillo de una pistola, revólver, rifle, escopeta o ametralladora sentimos un golpe en la mano o el hombro. Esto no es más que el efecto del principio de conservación del momento lineal que tantas veces os he comentado. El conjunto formado por el arma más el proyectil debe poseer el mismo momento lineal justo antes de disparar y justo después de haber efectuado el disparo. Como al principio esta cantidad física toma un valor nulo (ambos cuerpos están en reposo, quietecitos) después tiene que poseer este mismo valor. Dado que el momento lineal es una cantidad vectorial, si el proyectil sale hacia adelante, el arma debe salir despedida en sentido contrario, hacia atrás, para que ambos momentos lineales se cancelen. Más aún, la velocidad a la que se desplaza cada uno de los dos cuerpos considerados resulta ser inversamente proporcional al valor de su masa, es decir, la bala (por tener una masa mucho menor) se desplazará a una velocidad considerablemente más elevada que la pistola, rifle, escopeta, etc.

Ahora bien, en el cine nunca parece observarse este conocido efecto de "retroceso" en las naves espaciales que disparan a diestro y siniestro descomunales descargas de energía láser, por ejemplo. Sin que sirva de precedente, en estas contadas ocasiones, parece que los guionistas de Hollywood han acertado. Veamos por qué.

Para empezar, restringiré mi análisis al caso de armas de tipo láser, es decir, que emiten partículas de luz que normalmente conocemos por el nombre de fotones. La energía de un fotón se puede calcular sin más que conocer la frecuencia del mismo, multiplicándola por el valor de la constante de Planck. En términos muy simples, esto es su color: la luz de color azul posee una frecuencia mayor que la de color rojo, por ejemplo. Dado que un fogonazo procedente de un turboláser consta de un enorme número de fotones, éste se puede estimar sin más que dividir la energía total del haz entre la energía de cada fotón individual. Así, se obtiene que para láser de color rojo, cuya longitud de onda ronda los 632 nanómetros, disparados en forma de haz con una potencia del orden de los 5 megawatts (más o menos la potencia con la que están dotadas las naves de la "Clase Galaxia" en el universo de Star Trek) el número de fotones que se emiten alcanza los 16 cuatrillones. Multiplicando este enorme número por el momento lineal de cada partícula de luz individual se consigue conocer el momento lineal del fáser, turboláser o lo que se tercie: 0,017 kg m/s.

Si ahora aplicásemos la ley de conservación del momento lineal al conjunto nave más fáser, teniendo en cuenta que la masa de aquélla es de aproximadamente 5 millones de toneladas, el cálculo arrojaría un valor para la velocidad con la que retrocedería (el célebre "retroceso") de 0,0000000000035 m/s o, lo que es lo mismo, de 0,000000000013 km/h, siempre que la duración del disparo fuese de tan sólo un segundo, algo que resulta del todo razonable a tenor de lo que se observa en las escenas de las películas aludidas. Incluso aunque se produjesen varias docenas de disparos simultáneamente, el cambio en la velocidad de la nave seguiría siendo de todo punto insignificante. ¡¡Bien por los guionistas!!

Todo lo anterior nos hace reflexionar acerca de lo insignificante del valor del momento lineal de un haz de luz láser. Y es justamente la misma ley que acabamos de aplicar para demostrar cuánta razón tienen los sesudos encargados de confeccionar los guiones de las películas de ciencia ficción que involucran vistosas y espectaculares batallas galácticas la que nos puede servir para llegar a otra conclusión no menos cierta, a saber, que si se golpease a la nave enemiga sobre la que hemos disparado nuestro mortífero turboláser, jamás conseguiríamos modificar su movimiento y mucho menos voltearla o hacerla girar, tal como se puede ver en Star Wars cuando el Halcón Milenario es alcanzado por las naves del malvado Imperio. ¡¡Lástima!! No todo podía ser maravillosamente acorde a las leyes de la física...

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Física en la Ciencia Ficción

¿Cómo hacer un tornillo de Arquímedes?

Una de las formas más antiguas que se conocen para transportar líquidos y fluidos viscosos desde zonas bajas a zonas altas, es el conocido tornillo sinfín o tornillo de Arquímedes. Este mecanismo logra utilizar conceptos de hidráulica y transporte de fluidos para poder realizar el trabajo, que actualmente realizan las bombas de agua. En este artículo, veremos cómo hacer un tornillo de Arquímedes de forma sencilla que nos podrá servir para realizar experimentos de manejo de fluidos, presentarlo como un proyecto de ciencias, o modificarlo para utilizarlo como sistema de bombeo de agua u otro fluido.

Tornillo de arquimedes

Materiales

- Un eje que puede ser de madera o de metal, preferiblemente si cuenta con una manivela.

- 1 botella de plástico.

- 1 tubo de plástico (manguera).

- 2 recipientes.

- Agua.

Armando nuestro tornillo de Arquímedes

El primer paso para construir nuestro tornillo de Arquímedes, es tomar la botella de plástico y fijar dentro de ella el eje que tengamos a la mano. Es recomendable, que sea una botella angosta en la cual el eje quede prácticamente fijo, de manera que logremos crear una especie de funda protectora sobre el eje para evitar que este se pudra o se oxide.

Tornillo de arquímedes

Si el eje cuenta con una manivela, mejor. En el caso que no la tenga, podemos crear una especie de palanca fijando un par de trozos de paletas de helado o listones de madera, logrando que el cilindro gire sobre su eje.

Ahora, es momento de pegar la manguera (tubo de plástico tipo laboratorio) con ayuda de un pegamento extra fuerte alrededor del cilindro recién creado desde la base hasta la cercanía de la manivela. De esta manera, podremos crear una especie de surco similar al de un tornillo.

Tornillo sinfin

Nuestro tornillo sinfín ya está listo, es momento de probarlo. Para hacerlo, debemos llenar un recipiente con agua y colocar la base del tornillo de Arquímedes dentro de este recipiente. Una vez hecho esto, colocamos un recipiente vacío a una altura en donde pueda llegar la parte superior del cilindro con una inclinación. Ahora, debemos mover la manivela y podremos ver como el agua sube por el interior de la manguera hasta el recipiente vacío.



Conozca más sobre Arquímedes:



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Cómo Hacer

El dolor es "necesario" para "sobrevivir a un ambiente hostil"

17 de octubre: Día Mundial contra el Dolor

El investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en el Instituto Cajal, Javier Garzón, ha destacado la importancia que tiene el dolor para el ser humano ya que, pese a ser "desagradable" y evitado por la mayoría, "es una sensación útil y necesaria para sobrevivir a un ambiente hostil".

Así lo ha asegurado en una entrevista a Europa Press con motivo de Día Mundial contra el Dolor que se celebra el lunes 17 de octubre, recordando la importancia del mismo para "ser conscientes de las agresiones" y, de este modo, poder evitarlas.

"Desde un punto evolutivo, el hecho de que se conserve la sensación de dolor es porque es útil", reconoce Garzón, quien destaca como la intensidad del dolor varía en función de la causa fisiológica que lo provoca, pero también de quién lo padezca.

De este modo, según reconoce este experto, el grado de afectación de cada individuo puede variar "dependiendo de su circunstancia", lo que hace que la misma causa "cobre más relevancia en algunas personas que en otras".

"La percepción del dolor es muy modulable", reconoce Garzón, apuntando a algunos estudios que han demostrado incluso que "el dolor es más llevadero en una persona en un entorno familiar y feliz que si se encuentra sin trabajo, deprimido y solitario".

De hecho, añade, hay veces que se recurre a tratamientos para levantar el ánimo a fin de que la persona "ponga de su parte" y "minimice" importancia del dolor. "Ser feliz ayuda a soportar el dolor", asevera.

Garzón lleva varios años trabajando en la búsqueda de alternativas para el dolor "rebelde" que tiene un origen neuropático, causado por los propios nervios que "se estropean en su función y empiezan a originar señales de dolor cuando en realidad no hay una causa real".

Este trastorno, que afecta a entre un 8 y 10 por ciento de la población, tiene como principal tratamiento el uso de analgésicos aunque, dependiendo de la intensidad del dolor, estos pueden ser insuficientes, incluso los de naturaleza opiácea, que son los de mayor potencia, como puede ser la morfina.

Cómo aliviar a los "más fastidiosos"

"La verdadera tragedia es ésta, en la que la clínica no puede ofrecer alternativas a pacientes que lo están pasando realmente mal y están muy fastidiados", reconoce este experto.

Sin embargo, en el último número de la revista científica 'Neuropsychopharmacology', han publicado los últimos avances de su investigación, en la que han identificado "por qué el sistema analgésico de los opiáceos no funciona bien".

Según explica, se debe a que las neuropatías generan unas señales a través del sistema nervioso que, liberando unos mediadores químicos, consigue reducir la función de los receptores de estos fármacos, de modo que cuando se pone morfina su sistema de recepción de analgesia esté estropeado.

Tras este hallazgo, el objetivo ahora es "ver si hay alguna estrategia farmacológica para impedir que esa señal afecte al receptor y darle tiempo a que se recupere, consiguiendo rescatar la función positiva de estas sustancias".

Fuente:

Yahoo NoticiasEnlace

Descubren el mecanismo genético que da forma a los organismos

Se trata de un proceso de alta precisión, que consiste en la activación progresiva de genes específicos en el desarrollo de cada capa embrionaria.

Los ratones no tienen el rabo en el lomo ni las costillas en la cintura gracias a que su desarrollo embrionario sigue siempre un orden concreto. Científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (EPFL), en Suiza, han descubierto el mecanismo que determina dicho orden, y no sólo en los ratones, sino también en otros animales, e incluso en los humanos: se trata de un proceso genético de alta precisión, que consiste en la activación progresiva de unos genes específicos –los genes Hox- en el momento en que comienza el desarrollo de las capas que componen los organismos. El mecanismo es extremadamente exacto y fiable, y el más pequeño error en él podría dar lugar a nuevas especies, según los investigadores.


Diagrama del mecanismo de formación embrionaria y la relación de ésta con los genes Hox. Fuente: EPFL.

Diagrama del mecanismo de formación embrionaria y la relación de ésta con los genes Hox. Fuente: EPFL.
Los ratones no tienen el rabo en el lomo ni las costillas en la cintura gracias a que su desarrollo embrionario sigue siempre un orden concreto. Científicos de la Escuela Politécnica Federal de Lausanne (EPFL), en Suiza, han descubierto el mecanismo que determina dicho orden, y no sólo en los ratones, sino también en otros animales y en los humanos.

En tan sólo dos días, elementos como las vértebras, las extremidades, las costillas o el cóccix ocupan su sitio en los embriones, con la precisión de un reloj suizo. Intrigados por la extraordinaria fiabilidad de este mecanismo, los biólogos se han preguntado durante mucho tiempo cómo funciona.

Ahora, los investigadores de la EPFL, en colaboración con especialistas de la Universidad de Ginebra (UNIGE) han resuelto el misterio, publica la EPFL en un comunicado.

Cronometraje genético

Durante el crecimiento de un embrión, cada paso se produce en un momento muy específico. En alrededor de 48 horas, los embriones se desarrollan de arriba abajo por capas, en lo que los científicos denominan la segmentación embrionaria.

Uno de los autores de la investigación, el profesor de la EPFL y de la UNIGE, Denis Duboule, explica que “estamos formados por treinta y tantas capas horizontales, que se corresponden más o menos con el número de vértebras que tenemos” (en los seres humanos hay de 33 a 34 vértebras durante la etapa fetal y en la niñez. Durante la etapa adulta sólo hay 24, debido a que los huesos del sacro y el cóccix se sueldan convirtiéndose en un hueso cada uno).

En el desarrollo embrionario, cada hora y media se genera un nuevo segmento. En este proceso, los genes correspondientes a las vértebras cervicales, a las vértebras torácicas, a las vértebras lumbares y al cóccix se activan con exactitud en el momento preciso, uno detrás de otro.

Si este cronometraje no fuera seguido al pie de la letra, los miembros no se colocarían donde deben, afirma Duboule. Pero, ¿cómo saben los genes cómo actuar de una manera tan sincronizada? Los científicos reconocen que aún no comprenden cómo, pero asumen que el ADN juega un papel en este mecanismo.

Fuente:

Tendencias 21

16 de octubre de 2011

Adiós al cerebro femenino

Especial: Sexo y Sexualidad

Las teorías 'neurosexistas' tan de moda en los últimos años tienen poca base científica.

Las diferencias con los hombres pueden surgir de la educación y no tienen efectos comprobados.


Ni los hombres vienen de Marte ni las mujeres de Venus. Así de claro lo deja la neurocientífica británica Gina Rippon, dándole la vuelta al titular de un libro superventas que argumenta que hombres y mujeres tienen capacidades distintas porque sus cerebros son distintos. Rippon es una de los rebeldes del neurosexismo, investigadores que han dicho «basta ya» a los tópicos sexistas que se justifican sacando a colación las neurociencias. Ideas como separar a niños y niñas en la escuela «porque sus cerebros son distintos» o justificar que haya pocas ingenieras y matemáticas porque sus capacidades cognitivas son de otro tipo. Rippon explicó su opinión en el congreso de mujeres matemáticas europeas que se celebró la semana pasada en el Centre de Recerca Matemàtica, en el campus de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), en Bellaterra.

En un experimento del 2006 se planteó un test de matemáticas a dos grupos de escolares. Antes de la prueba, al primer grupo se le dijo que las mujeres solían hacerlo peor que los hombres, y al segundo lo contrario, lo que Rippon llama una «amenaza de estereotipo». Ello no solo afectó a los resultados -las chicas del primero lo hicieron peor que las del segundo-, sino que incluso las imágenes de escáner cerebral sacadas durante el test a algunas voluntarias revelaron distintos patrones de activación. «Imagina qué efectos puede tener en el largo plazo la exposición constante a mensajes como este», afirma Rippon, enseñando la foto de una camiseta rosa con la frase «Soy demasiado guapa para hacer matemáticas».

Estructuras diferentes

La explosión de las modernas técnicas para medir y visualizar el cerebro ha revelado que el masculino tiene algunas estructuras de magnitud distinta o conectadas de manera diferente respecto al femenino. Algunos científicos, divulgadores y políticos se han agarrado a estas diferencias para explicar como algo natural las desigualdades entre hombres y mujeres, y de ello ha surgido una exitosa literatura sobre el cerebro femenino, el sexo en el cerebro y otras fórmulas populares.

Sin embargo, argumenta Rippon, quizá son justamente esas desigualdades las que generan algunas de aquellas diferencias. «El cerebro es plástico: hay estudios con taxistas, malabaristas y jugadores de Tetris que demuestran que durante el aprendizaje de estas tareas el cerebro cambia de patrones de activación e incluso de estructura: por ejemplo, los taxistas desarrollaban un ligero crecimiento en una zona relacionada con la orientación», argumenta la científica.

«Las diferencias cognitivas entre hombres y mujeres son casi inexistentes. Son mucho más importantes las diferencias individuales», afirma Cornelia Fine, neurocientífica y autora de Cuestión de sexos (Roca Editorial), libro que en el 2010 plantó cara al neurosexismo. «Hoy en día, no hay ninguna diferencia sexual en el cerebro que se relacione claramente con la manera de pensar o de sentir», afirma la investigadora.

¿Por qué algunos científicos insisten en los tópicos neurosexistas? «Los investigadores tienen una enorme presión para publicar cuantos más artículos científicos puedan y es fácil publicar uno si se encuentra un indicio de diversidad por sexo», afirma Fine. Haciendo solo comparaciones por sexo, se pierden de vista otras clasificaciones, como la diferencia entre visualizadores y verbalizadores, apunta Rippon, u otras experiencias de género, según Fine.

«Es posible que exista un límite natural a la igualdad de género, pero actualmente no hay evidencia científica de ello», afirma Fine. «No quiero corrección política, sino corrección científica», concluye.

Fuente:Enlace

El Periódico

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