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2 de mayo de 2011

¿Los tatuajes duran para siempre?


Quien decide tatuarse piensa que llevará una marca inalterable sobre la piel, pero en realidad las tintas se dispersarán con el tiempo y el dibujo original se acabará alterando. El profesor Ian Eames, del University College de Londres (Reino Unido), ha creado un modelo matemático que permite, por primera vez, simular los cambios que sufre un tatuaje a través de los años.

“El tipo de
piel, la edad, el tamaño del tatuaje, la exposición al sol y el tipo de tinta utilizado son los factores que determinan la forma en que el tatuaje se distorsionará con el tiempo”, explica Eames en declaraciones a la Agencia SINC. Cuando el tatuador pincha la dermis con agujas para aplicar la tinta –una sustancia 'extraña' que proviene en muchos casos de metales pesados, como mercurio, plomo, cadmio, níquel, cinc y hierro –, el organismo genera una respuesta inmune que hace que los glóbulos blancos acudan a limpiarla.

En este proceso se eliminan del cuerpo algunas de las partículas de la tinta; pero otras permanecen y quedan atrapadas en el tejido conjuntivo del organismo, formando parte del
tatuaje. En el plazo de un mes, el nexo entre la epidermis y la dermis se habrá reformado y el dibujo quedará fijado para siempre en el cuerpo.

Sin embargo, no siempre conservará su aspecto original, ya que,
con el transcurso del tiempo, las células que contienen la tinta mueren, se dividen o se desprenden del organismo, en un proceso inevitable que acabará alterando el dibujo. Eames ha creado el primer modelo teórico que integra los datos del movimiento de las partículas colorantes en las células cutáneas y que pronostica su evolución a largo plazo.

Según los modelos matemáticos,
los tatuajes de mayor tamaño y líneas más gruesas envejecen mejor que aquellos que son más pequeños y detallados, puesto que las líneas finas acaban desvaneciéndose antes –en unos diez años–. Se estima que el 36% de los adolescentes estadounidenses de entre 18 y 25 años y hasta un 40% de los que tienen entre 26 y 40 años tienen alguna parte de su cuerpo marcada con tinta. También resulta común ver tatuajes en la piel de personajes famosos, como es el caso de Angelina Jolie, Rihanna, David Beckham o, incluso, la primera dama británica, Samantha Cameron.

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Muy Interesante

La memoria de los macacos

Dos macacos al sol en el zoo de Heidelberg (Alemania). | Marius Becker/ AFP

Dos macacos al sol en el zoo de Heidelberg (Alemania). | Marius Becker/ AFP

Señalar a un sospechoso en una rueda de reconocimiento y describir su apariencia a un dibujante de la policía son dos maneras distintas de rescatar al culpable de nuestra memoria. Sin embargo, estos procesos de reconocimiento y recuerdo no son exclusivos de las personas. Así lo asegura un estudio con macacos que demuestra que estos primates son capaces de reconocer figuras ya vistas e incluso recrear objetos de memoria.

Los responsables del estudio, dos científicos de la Universidad de Emory (Atlanta, EEUU) con Benjamin M. Basile a la cabeza han publicado los resultados de su estudio en el número de la revista 'Current Biology' de esta semana.

Cuando nos encontramos ante algo ya alojado en nuestro cerebro, podemos recuperarlo ya sea mediante el recuerdo -si ese algo está ausente- o reconocerlo al verlo. Al mismo tiempo, existen dos formas de reconocimiento. Por una parte, algo puede resultarnos familiar sin que seamos capaces de identificar exactamente por qué. Por otra, quizá lo recordemos con mayor precisión y hasta sepamos en qué circunstancias lo habíamos visto con anterioridad. Bien, a los macacos les sucede exactamente lo mismo. De hecho, estos monos y los humanos obtuvieron resultados similares en pruebas de memoria acerca de estas cuestiones.

Figuras en una pantalla

Basile y su colega entrenaron a cinco macacos para que superasen una prueba llamada figura compleja de Rey-Osterrieth. Durante el experimento, los monos tuvieron que reproducir la figura sobre una pantalla táctil. Allí, vieron dos o tres cajas de colores sobre una cuadrícula y, al cabo de un rato, parte del dibujo cambiaba del lugar. La tarea del macaco era recolocar las piezas en el lugar adecuado para obtener el dibujo original.

Si el animal acertaba, recibía comida como recompensa. Si fallaba, la prueba se detenía, la pantalla se quedaba en negro y el macaco se quedaba sin alimento. Al concluir las pruebas, los investigadores comprobaron que los monos recolocaron correctamente las cajas con más precisión de la esperada por mera probabilidad estadística. No contestaban 'a boleo'. Los resultados apuntaban que efectivamente los macacos recuerdan.

Lo curioso es que los científicos también observaron que los animales transferían sus habilidades mnemotécnicas a figuras completamente ajenas a las del entrenamiento inicial. Para comprobar si los resultados del experimento obedecían a un comportamiento aprendido, los monos se enfrentaron a figuras nuevas de tres cajas. De nuevo, sus aciertos estaban por encima de la casualidad.

Recuerdos de un macaco

Tras su descubrimiento en macacos, los investigadores aventuran que la capacidad de recuerdo no depende del lenguaje. Quizás, esa habilidad estuvo ya presente en un antepasado común de estos primates y los humanos hace 30 millones de años. La capacidad de recordar es necesaria para planificare imaginar y puede aumentar el comportamiento social y otras capacidades cognitivas.

Los investigadores especulan que los macacos salvajes quizás recuerden el aspecto de otros monos que conozcan, rememoren esa comida que tanto les gusta o sean capaces de evocar el camino para conseguir agua. No obstante, estos expertos también admiten la posibilidad de que en la práctica los macacos hagan un uso más limitado de sus recuerdos. Lo seguro es que recuerdan.

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El Mundo Ciencia

El Mediterráneo se sigue vaciando de peces

La degradación del hábitat, la pesca excesiva y la contaminación son tres problemas clave.

Más de 40 especies marinas podrían desaparecer en el mar Mediterráneo en los próximos años, según un estudio realizado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), con sede en Suiza.

Casi la mitad de las variedades de tiburones y rayas y al menos 12 de las especies de peces óseos (aquellos dotados con esqueleto) están en peligro de extinción debido a la degradación del hábitat marino, la contaminación y la pesca excesiva.

Peces que se explotan comercialmente como el atún rojo (Thunnus thynnus), el mero (Epinephelus marginatus), la corbina (Dicentrarchus labrax) o la merluza (Merluccius merluccius) están consideradas como "amenazadas" o "casi amenazadas" de extinción en el Mediterráneo, principalmente debido a la sobrepesca.

"En el Mediterráneo y el Atlántico oriental, el atún rojo (Thunnus thynnus) es motivo de especial preocupación", advirtió Kent Carpenter, coordinador de la Evaluación Global Marina de la UICN.

"Hay descenso estimado del 50% en el potencial de reproducción de esta especie en los últimos 40 años debido a la pesca excesiva e intensiva", explicó.

En sus palabras, "la falta de cumplimiento de las cuotas (de pesca) en combinación con el subregistro generalizado de la captura pueden haber socavado los esfuerzos de conservación para esta especie en el Mediterráneo".

Según la organización ambiental, el uso de técnicas de pesca como las redes de enmalle o de arrastre y la utilización ilegal de redes de deriva significa que cientos de peces sin valor comercial son capturados, con la consiguiente degradación marina.

El problema no sólo amenaza a muchas variedades de tiburones, rayas y otros peces, sino también de delfines, ballenas, tortugas y aves.

No es selectiva

Pesca

La UICN denuncia la falta de cumplimiento de las cuotas de pesca.

"El uso de las redes de pesca de arrastre es uno de los principales problemas para la conservación y la sostenibilidad de muchas especies marinas", dijo María del Mar Otero, especialista del Programa Marino de la UICN.

Esto se debe a que "no es una técnica selectiva", sino que captura también "un gran número de otras especies" que no son el objetivo de la pesca.

Al mismo tiempo se "destruye el fondo del mar, donde los peces viven, se reproducen y se alimentan", añadió la experta.

El estudio hace hincapié en la necesidad de reforzar la regulación de la pesca, crear nuevas reservas marinas y reducir la contaminación y el número de capturas permitido para las especies amenazadas.

"Consumo responsable"

Por su parte, Catherine Numa, del Programa de Especies de la UICN, remarcó que "el consumo responsable es una de las formas en la que todos podemos contribuir a la conservación de muchas especies marinas".

Numa exigió a los políticos que tomen "decisiones apropiadas para garantizar esta importante fuente de alimento en el futuro, a vez que se proteja y valore la diversidad biológica del planeta".

El informe de la UICN también destaca "la considerable falta de información sobre el estado de conservación de cerca de un tercio de los peces del Mediterráneo, una proporción significativa de los cuales son considerados endémicos".

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BBC Ciencia

La extraordinaria flor con forma de pene y olor a cadáver

'Amorphophallus titanum'. | Manuela Schwendener

'Amorphophallus titanum'. | Manuela Schwendener

Dicen que tiene la flor más grande del mundo, presenta una forma fálica y despide un olor a cadáver difícil de olvidar. Sus suculentas características y la poca frecuencia con la que esta planta tropical crece en cautividad han convertido al 'Amorphophallus titanum' en una estrella mediática estos días. Y no es para menos: los suizos han esperado casi dos décadas para verla florecer por primera vez.

Sin embargo, más allá de sus atributos morbosos, lo fascinante de esta especie herbácea y tuberosa está en su ciclo vital. Desde el día en que germinó hasta su primera flor el pasado fin de semana, pasaron nada más y nada menos que 17 años. Durante ese tiempo, la planta pasó por estadios tan distintos que al ver su evolución en gráficos y fotografías parece tratarse de varias especies vegetales diferentes.

El bulbo necesita mucho tiempo para alcanzar un tamaño suficiente que soporte los más de 10 kilos que pesa el tallo, de color amarillo, cuando florece. Y ese es un trabajo que la planta va haciendo poco a poco a través de un proceso vital que se repite cinco veces.

Según explica Heinz Schneider, biológo y director del Jardín Botánico de Basilea, tres meses después de germinar nació la hierba por primera vez y llegó a superar los seis metros de altura en 15 meses. Pasado ese tiempo, las hojas murieron pero la planta ya había conseguido multiplicar por tres el tamaño de su bulbo. El ciclo volvió a comenzar, repitiéndose otras cuatro veces a lo largo de casi dos décadas hasta conseguir que la biomasa del tubérculo fuera 15 veces superior a cuando brotó por primera vez. Así, pasó de sus 10 gramos iniciales a los 25 kilos y 1,93 metros que ha logrado estos días. Una vez abiertos los capullos, las flores sólo duran un par de días y el gran tallo amarillo con forma de pene, poco más de una semana.

Desarrollo de la planta. | Sabine Hirsig/Konzept Heinz Schneider

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Desarrollo de la planta. | Sabine Hirsig/Konzept Heinz Schneider

Tras el esfuerzo biológico que la planta ha realizado para alimentar semejante estructura floral, el bulbo pierde biomasa y regresa a los 10 kilos. El proceso empezará de nuevo, aunque al partir de un tamaño mayor, sólo necesitará tres años para volver a alcanzar el peso necesario para florecer.

Olor a muerto

Por mucho que uno se sienta seducido por la rareza de la planta, es difícil aguantar más de algunos minutos a su lado cuando ha florecido. Durante las únicas 12 horas en que las flores hembra (de color negro y rojo) están abiertas, el titán amorfofálico despide olor a cadáver. Es tan fuerte y tan real que consigue atraer a moscas y escarabajos "incluso si están a 20 kilómetros de distancia", dice Schneider.

Los insectos creen que están ante un gran animal muerto, ideal para dejar sus larvas. En realidad, no saben que "se están convirtiendo en esclavos de la planta porque el tallo y las flores morirán a los pocos días" y las crías no podrán prosperar. Con este engaño, la flor cadáver busca su polinización.

La planta en Basilea. | Manuela Schwendener

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La planta en Basilea. | Manuela Schwendener

No obstante, ninguna de las plantas que hoy en día crecen en jardines botánicos ha sido fertilizada porque necesita de las flores macho de otro ejemplar de su misma especie. Aunque los botánicos podrían transportar el polen de manera artificial, ninguna institución está interesada ya que después de la polinización, la flor cadáver da unos frutos rojos y muere. Demasiado dinero y años invertidos en sus cuidados para perderla en unas semanas.

Difícil de ver en cautividad

En los diversos jardines botánicos de Europa, hay una veintena de flores cadáver, pero ninguna de ellas está en España. En 1878, el botánico italiano Odoardo Beccari la descubrió por primera vez en la isla de Sumatra, y desde entonces sólo ha florecido 135 veces fuera de su entorno natural. El récord de altura se recogió en Bonn (Alemania) en 2003, con 2,57 metros.

Ver un 'Amorphophallus titanum' en su máximo esplendor es tan poco frecuente que el discreto Jardín Botánico de Basilea se vio inundado de visitas, reales y virtuales. Durante 10 días, recibió a más de 25.000 personas, una cifra astronómica para este pequeño vergel. La gran mayoría llegaba atraída por la forma, el tamaño y el olor de la planta, pero al abandonar el jardín lo hacía maravillada al conocer el curioso crecimiento de esta especie vegetal.

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El Mundo Ciencia

Temen por el futuro de las terapias con células madre


Una prohibición pondría en riesgo el desarrollo de terapias para enfermedades ahora incurables.

El desarrollo de tratamientos con células madre embrionarias podría ser puesto en riesgo si se prohíben las patentes de este tipo de procedimientos en Europa, advierten científicos.

En una carta publicada en la revista Nature, investigadores de distintos países expresan su "profunda preocupación" por el próximo fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (UE) sobre si se debe permitir la protección con patentes de líneas de células madre embrionarias.

Según los científicos, una prohibición pondrá en riesgo a la naciente industria biocientífica que "promete revolucionar la medicina del siglo XXI".

La raíz del debate son los embriones de los cuales provienen las células madre.

El abogado general del Tribunal, juez Yves Bot, presentó un dictamen en el que declaró que era "inmoral patentar inventos basados en investigaciones que involucran la destrucción de embriones humanos".

Aunque el cuerpo no está obligado a apoyar los dictámenes, a menudo lo hace.

"Sin incentivos"

Las células madre embrionarias tienen el potencial de convertirse en cualquier tejido del organismo.

Muchos científicos se muestran muy entusiasmados ante la posibilidad de utilizarlas para crear células sanas que puedan reemplazar a tejidos enfermos.

Después de más de una década de investigación, en Estados Unidos -donde sí hay patentes- ya se están llevando a cabo ensayos clínicos con este tipo de terapias.

En la carta publicada en Nature, los científicos argumentan que la industria no tendría ningún incentivo para investigar en este campo a menos que sus innovaciones puedan ser protegidas con patentes.

Uno de los signatarios es el profesor Austin Smith, del Centro Wellcome Trust para Investigación de Células Madre en Cambridge, Inglaterra.

"Sería devastador que el tribunal apoye este dictamen. Sería poner en riesgo el futuro de la investigación biomédica en Europa, y algunos proyectos aquí colapsarían", afirma Smith.

"Esto también enviaría el mensaje de que los científicos estamos comprometidos en una actividad inmoral, así que sería muy negativo para nuestra comunidad y erosionaría la confianza pública en lo que hacemos", agrega.

El profesor Smith afirma que actualmente se cuenta con más de 100 líneas de células de madre embrionarias que pueden ser mantenidas de forma indefinida, de manera que los temores sobre una posible comercialización del embrión humano "son inapropiados".

Otro de los signatarios, el profesor Pete Coffey, director del Proyecto Londinense para Curar la Ceguera, afirma que hay "una necesidad ética de tratar las enfermedades" y, si se aplica la prohibición al patentamiento, Europa perderá su lugar como líder en este campo de investigación.

Patentes pasadas y futuras

Células madre

En EE.UU. se llevan a cabo ensayos con tratamientos de células madre.

El equipo del profesor Coffey espera poder llevar a cabo el próximo año los ensayos clínicos de un tratamiento con células madre para una forma de ceguera.

El caso ante el tribunal europeo fue abierto por la organización ecologista Greenpeace, en Alemania.

Tal como señala uno de sus asesores, el doctor Christoph Then, Greenpeace no se opone a toda la investigación con células madre.

"No creemos que la opinión del abogado general sea muy clara".

"Nuestra propuesta original era para clarificar la ley de patentes, especialmente en lo referente al uso industrial de embriones", dice Then.

Se espera que los 13 jueces del Tribunal de Justicia de la UE consideren el razonamiento del juez Yves Bot en las próximas semanas y lleguen a un fallo en los próximos seis meses sobre si permitir o prohibir las patentes pasadas y futuras de la industria biocientífica.

Fuente:

BBC Ciencia

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1 de mayo de 2011

Benedicto XVI, como sus antecesores, rechaza la teoría científica de la evolución


Tiene su gracia que prácticamente el mismo día en que Martin Rees, último premio Templeton, regaña a los ateos y llama a una "convivencia pacífica" con las religiones, el papa reafirme urbi et orbi su rechazo de la teoría científica de la evolución. Durante su última homilía en el Vaticano, Benedicto XVI proclamó que "Si el hombre fuese solamente un producto casual de la evolución en algún lugar al margen del universo, su vida estaría privada de sentido o sería incluso una molestia de la naturaleza. Pero no es así: la Razón estaba en el principio, la Razón creadora, divina".

Dejando a un lado que la teoría de la evolución no dice realmente que el hombre sea "una casualidad" (lo que dice es que es una entidad natural, surgida por selección natural) estas declaraciones no aportan realmente ninguna novedad en la postura personal del papa actual, ni se desvían un milímetro de la doctrina tradicional de la iglesia con respecto a la evolución.

Los orígenes del conflicto

La teología católica siempre ha criticado severamente el evolucionismo y la teoría de la evolución, aunque, como explica Rafael A. Martínez en El Vaticano y la evolución. La recepción del darwinismo en el archivo del índice [PDF] "las autoridades de la Santa Sede mantuvieron una cierta prudencia, que evitó un encuentro frontal entre la evolución y la doctrina católica". Esta "prudencia" o sibilinismo, quizás a consecuencia del desastroso caso Galileo, sin embargo no apoya la idea de que la iglesia católica "acepta" la evolución o se ha reconciliado con la ciencia moderna. Nada podría estar más lejos de la realidad. Las interpretaciones "acomodacionistas" entre la teología católica y la evolución no están respaldadas por la iglesia jerárquica, sino por teólogos francamente heterodoxos o por científicos e intelectuales seculares, como Stephen Jay Gould o Francisco J. Ayala, cuyas interpretaciones se han hecho bastante populares.

La ausencia de una condena clamorosa del darwinismo (la única condena explícita data de un concilio provincial celebrado en Colonia en 1860, que carecía de autoridad como declaración de dogma de fe), similar a la condena del copernicanismo de 1616, en definitiva no debe llevar a la errónea conclusión de que la iglesia católica ha asumido la teoría científica de la evolución, ni hacer olvidar el fervor con el que ha combatido a los cristianos darwinistas.

Por el contrario, el evolucionismo se encontró desde la publicación de El origen de las especies de Darwin en 1858 con la más ferviente oposición eclesiástica. La opinión del teólogo y místico Matthias Joseph Scheeben (1835-1888) es perfectamente representativa y entonces alcanzaba tanto a la parte "física" como espiritual del evolucionismo:

Es una herejía pretender que el hombre, en cuanto a su cuerpo, desciende del mono como consecuencia de un cambio progresivo que ha sobrevenido en las formas, incluso en el caso de que se suponga que en la evolución completa de la forma Dios ha creado simultáneamente un alma.

La ausencia de una condena formal no impidió que la iglesia jerárquica persiguiera a los autores católicos (Leroy, Zahm, Bonomelli, Hedley &c) que sostuvieron ideas evolucionistas en la última mitad del siglo XIX. Las obras de estos autores fueron de hecho severamente reprendidas e incluidas en el índice de libros prohibidos, que advierte a los fieles sobre lecturas poco recomendables. Como explica Martínez en su trabajo, esta inclusión en el índice de libros "darwinistas" cristianos suponía una condena de facto del darwinismo, aunque nunca alcanzara un rango oficial. En general, la condena cultural y teológica se endureció progresivamente, alejando en la práctica cualquier tentativa de "acomodación" entre el dogma y la evolución.

Ni Pio XII ni Juan Pablo II "aceptaron" la evolución

Esta situación no cambia sustancialmente a lo largo del siglo XX. El primer papa en referirse explícitamente a la evolución es Pio XII, que en su Humani generis no prohibe la investigación evolucionista "en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva preexistente". Sin embargo, la encíclica se opone claramente a una indagación evolucionista del lado espiritual del ser humano, dado que "la fe católica manda defender que las almas son creadas inmediatamente por Dios".

En su famoso discurso ante la Academia Pontificia de las Ciencias de 1996, Juan Pablo II reiteró idéntica doctrina. Reconoció que la evolución era "más que una hipótesis", pero restringió su alcance legítimo a la evolución "física", prohibiendo expresamente la compatibilidad de una comprensión evolucionista del alma con el dogma católico:

Las teorías de la evolución que, en función de las filosofías en las que se inspiran, consideran que el espíritu surge de las fuerzas de la materia viva o que se trata de un simple epifenómeno de esta materia, son incompatibles con la verdad sobre el hombre. Por otra parte, esas teorías son incapaces de fundar la dignidad de la persona.

Benedicto XVI y el "diseño inteligente"

Quizás el episodio reciente mejor conocido sobre la difícil acomodación del darwinismo en el catolicismo sea el cese en 2006 del jesuita George Coyne como director del Observatorio Vaticano, tras la polémica con el cardenal Schönborn, que había publicado un artículo en el New York Times claramente favorable al llamado "diseño inteligente".

Aunque los científicos católicos más sofisticados -a veces auspiciados por el Vaticano- siguen rechazando la teoría del diseño inteligente, la visión de la evolución de Schönborn es probablemente la que más se asemeja a la del propio Ratzinger, tal y como se refleja en sus intervenciones públicas y aparece ya publicada en un libro de 2004, Fe, verdad y tolerancia. En este libro, Ratzinger considera que una ética basada en la evolución es una ética "sedienta de sangre" y califica como directamente "irracional" la pretensión evolucionista de explicar el mundo sin referencia a un creador.

Como sus antecesores, Benedicto XVI sólo asume una versión drásticamente mutilada de la evolución que se refiere a las cosas "físicas", pero que prohibe una investigación evolucionista de las cosas espirituales. Este dualismo es acientífico y un escrúpulo inaceptable para la inmensa mayoría de los científicos evolucionistas, que estudian de hecho la evolución de las cualidades llamadas "espirituales" justamente dentro del marco materialista rechazado por los teólogos católicos. La teoría de la evolución no trata sólo del "cuerpo", no se ocupa sólo de por qué evolucionaron el húmero, el cúbito, el radio y la mano de los vertebrados tetrápodos, pongamos por caso. Es una teoría global que explica por qué probablemente evolucionaron los instintos prosociales, los sentimientos morales e incluso las ideas religiosas. En consecuencia, "Aceptar" la teoría de la evolución, pero restringiéndola a la evolución "física", es una elección tan arbitraria como aceptar sólo la segunda ley de la termodinámica o sólo la mitad de los elementos químicos de la tabla periódica. Y es una arbitrariedad que no está más justificada por el hecho de que se fundamente en prejuicios religiosos.

El 3 de abril escribí en este blog:

Existen tres razones fundamentales por las que el público no "cree" en la evolución, y ninguna de ellas tiene que ver con el análisis de las evidencias. La primera de estas razones es la autoridad. Si -para poner sólo un ejemplo- el jefe de la iglesia católica escribe que una ética basada en la evolución es "una ética sedienta de sangre" o afirma categóricamente que el hecho de la evolución es "irracional", lo más probable es que las ideas evolucionistas no sean muy bien recibidas por los creyentes. La segunda razón está dentro de nuestros propios cerebros, escépticos o creyentes, que según nos cuentan los psicólogos cognitivos, habrían evolucionado sesgos favorables a ver "diseño inteligente" en la naturaleza (Kelemen y Rosset, 2009) [PDF]. La tercera razón, según un trabajo publicado en Public Library of Science, tendría que ver simplemente con el miedo a la muerte.

Seguramente estas tres razones están presentes en la negativa de la teología católica a aceptar la teoría de la evolución en su integridad. La última afirmación negacionista del papa, como autoridad influyente, no deja de ser un severo correctivo a quienes, como Martin Rees, sostienen que un diplomático acomodacionismo es la postura más sensata para defender la comprensión pública de la ciencia. No es verdad. La mejor y de hecho la única manera de enseñar ciencia al público es hacerlo de forma íntegra y sin cortapisas teológicas de ninguna clase.


"Los primeros padres fueron creados inmediatamente por Dios."

Muy interesante: Pope on evolution. More on the same teleological thinking

Fuente:

La Revolución Naturalista
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