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15 de enero de 2016

Descubierta la supernova más brillante de la historia

Una red de telescopios detecta la mayor explosión estelar jamás registrada. Sucedió hace 3.800 millones de años y los astrónomos no pueden explicar su origen.


Reconstrucción de la supernova ASASSN15lh, vista desde un exoplaneta que estuviera a 10.000 años luz de la estrella. / Wayne Rosing

El 14 de junio de 2015, dos telescopios en Cerro Tololo (Chile) detectaron una potente fuente de luz en el cielo nocturno. Estos instrumentos pertenecen al Censo Automatizado de Supernovas de Cielo Completo (ASAS-SN), un proyecto liderado por EE UU que cartografía toda la bóveda celeste cada pocos días en busca de nuevos fenómenos astronómicos. Desde aquella noche, multitud de telescopios terrestres y espaciales se han lanzado a la carrera por observar ese mismo destello, pues, según los primeros análisis, y para sorpresa de los astrónomos, se trata de la explosión estelar más potente jamás registrada.

El equipo internacional de ASAS-SN explica hoy en un estudio publicado por Science todo lo que ha podido averiguar sobre esta enigmática supernova, bautizada como ASASSN15lh. Lo primero que les ha sorprendido es que no se parece a ninguna de las más de 200 supernovas que han descubierto desde 2014. Es dos veces más brillante que cualquier otra explosión estelar registrada y 20 veces más luminosa que todas las estrellas de nuestra galaxia juntas. De hecho, este monstruo es tan raro, tan inclasificable, que sus descubridores aún no pueden explicar cómo puede liberar tanta energía sin violar leyes fundamentales de la física.

Destacada con barras rojas, la galaxia que alberga la supernova observada antes y después de su estallido.
Destacada con barras rojas, la galaxia que alberga la supernova observada antes y después de su estallido. / The Dark Energy Survey, B. Shappee, ASAS-SN

Tras las primeras observaciones, el astrónomo José Prieto, que trabaja en el Instituto Milenio de Astrofísica y la Universidad Diego Portales de Chile y es miembro del equipo de ASAS-SN, fue el primero en proponer una explicación. “Pensé que una posibilidad es que fuera una supernova superluminosa, una clase de objetos muy poco frecuentes”, explica. Estas supernovas se descubrieron hace apenas dos décadas y aún no está claro qué tipo de estrellas las producen cuando implosionan al final de sus vidas.

El equipo utilizó sus propios instrumentos y otros telescopios para averiguar la composición química y la lejanía de la estrella. Los resultados han confirmado la corazonada de Prieto e indican que está a 3.800 millones de años luz, es decir, el destello captado el 14 de junio tuvo lugar cuando todos los terrícolas eran simples microbios.

Hasta ahora, los astrónomos creían que estas supernovas las producen estrellas que, al explotar, forman en su núcleo una estrella de neutrones que gira sobre sí misma tan rápido que crea un potente campo magnético. Se las conoce como magnetares. Tras el derrumbe de sus capas más externas, estas caen hacia el núcleo y salen despedidas formando una supernova. Si a eso se le suma la energía del campo magnético en el núcleo, el resultado es uno de los mayores estallidos de energía que puedan observarse en el universo.

Pero la supernova recién descubierta es más potente incluso que el mayor magnetar que pueda concebirse. “La energía que ha radiado hasta ahora es tan grande que quiebra este modelo, el magnetar tendría que rotar demasiado rápido y no se sostendría, se rompería, por así decirlo”, explica Prieto. Así las cosas, un humilde Subo Dong, autor principal del estudio, reconoce: “La respuesta sincera es que no sabemos de dónde viene la energía de ASASSN15lh”.

Aunque no es visible a simple vista debido a su lejanía, la supernova sigue brillando, no se sabe hasta cuándo. Sus descubridores planean usar ahora el telescopio espacial Hubble para intentar desvelar su secreto.

Un récord descomunal

570.000 millones
Número de veces que la supernova supera el brillo del Sol.

16 kilómetros
Es el diámetro estimado para el núcleo de esta estrella. Los astrónomos no saben qué tipo de objeto ha podido generar esta explosión estelar, aunque sospechan que podría tratarse de una estrella de neutrones que tendría que dar unas 1.000 revoluciones por segundo.

20 veces la Vía Láctea
En nuestra galaxia hay 100.000 millones de estrellas. La supernova descubierta sería 20 veces más brillante que todos esos astros juntos.

Energía sin precedentes
Las bombas atómicas que arrasaron Hiroshima y Nagasaki tenían unos 20 kilotones de energía. La supernova ASASN-15lh equivale a más de un quintillón de bombas atómicas como esas, según ha calculado José Prieto.
 
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13 de enero de 2016

Civilización Caral estaba adelantada 6 siglos a Europa y el resto de América


La comunidad científica mundial no deja de sorprenderse con los avanzados conocimientos en agronomía, climatología, ingeniería, medicina y otras ciencias que poseían hace 5,000 años los peruanos que poblaron Caral, destacó la investigadora Ruth Shady.

Sostuvo que para elaborar calendarios agrícolas y pronosticar eventos climáticos se instalaron laboratorios que les permitieron determinar el inicio y término de las campañas de siembra y cosecha, así como los cambios que la naturaleza presenta a fin de adaptarse a ellos.

"En el campo del aprovechamiento de la energía y de la mecánica de fluidos, en Caral se aprovechó la fuerza del viento, conocido ahora como Principio de Venturi, canalizándolo a través de conductos subterráneos para tener temperaturas en fogones muy altos", remarcó. 

Shady refirió que cuando este conocimiento fue analizado por físicos de Estados Unidos, estos se preguntaron cómo esta civilizaron sabía esto hace 5,000 años, cuando en Europa recién fue descubierto en 1740.

"En el ámbito de la farmacología, en Caral hemos encontrado que para dolencias, como los dolores de cabeza se aplicaba paquetes de sauce que contienen el principio activo de la aspirina. Ese conocimiento ancestral subsiste hasta hoy", anotó.

La investigadora de la civilización Caral resaltó que otro conocimiento que sigue sorprendiendo tiene que ver con la ingeniería civil, dado que se aplicó la sismo resistencia a las construcciones de hace 5,000 años.

"Todavía nos preguntamos cómo esos monumentos se mantienen estables después de 5,000 años. Ello responde a que al darse cuenta que vivían en un país sísmico, las edificaciones de Caral se diseñaron con tecnología sismo resistente. Ingenieros de Japón que han conocido este método constructivo lo han puesto a prueba y tras comprobar su eficacia, han dicho que lo van a utilizar en sus construcciones", manifestó.

Shady subrayó que en ingeniería hidráulica la civilización Caral creó la "amuna" o río subterráneo que lleva el agua a través de canales hasta lugares permeables geológicamente.

Explicó que con este método de irrigación, se "siembra el agua" y evita que se evapore. De esta forma, el agua se almacena naturalmente y puede ser aprovechada en puquios o manantiales a lo largo de una cuenca para asegurar la campaña agrícola y la supervivencia de la población. 

"Un ingeniero belga que vio todo ese conocimiento dijo que los antiguos peruanos estaban adelantados en, por lo menos, seis siglos a Europa y el resto de América en conocimientos de ingeniería hidráulica, civil, estructural y agrícola", enfatizó.
 
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Risas, carcajadas, esquizofrenia y orgasmo: Muy relacionados entre sí


Ha probado alguna vez a hacerse cosquillas a sí mismo? Tal vez lo haya intentado y, como le ocurre a la inmensa mayoría de las personas, habrá comprobado que le resulta completamente imposible. En el fondo, puede consolarse y pensar que incluso está de enhorabuena. Si lo hubiera logrado, quizá no tendría demasiados motivos para reírse: sería un síntoma inequívoco de que sufre esquizofrenia. Porque solo un reducido grupo de seres humanos posee la inquietante habilidad de hacerse cosquillas a sí mismos y reírse por ello. Son los esquizofrénicos con delirios de pasividad; o sea, creen que su propio pensamiento no les pertenece, sino que les ha sido insertado en su propia mente por otra persona.

Se trata de un extraño fenómeno sobre el que desde hace años trabaja un grupo de investigación del departamento de Psicología Experimental y Fisiología del Comportamiento de la Universidad de Granada denominado SetShift, el único de toda España que ha analizado las cosquillas (y los mecanismos mentales que las provocan) desde un punto de vista científico.

Su responsable, el profesor Emilio Gómez Milán, considera que este inocente gesto es una de las manifestaciones de humor más primitivas de cuantas se dan en el ser humano, y su funcionamiento es tan básico que las hace comparables al acto reflejo que provoca un golpe en la rodilla. Aun así, las cosquillas no son exclusivas del hombre, «sino que se dan en todos los mamíferos, sobre todo en los primates y las ratas». También disfrutan de ellas los perros. En todos estos animales, el mecanismo que las genera es similar.

Al igual que ocurre con la risa, para que se produzcan las cosquillas «tiene que haber, necesariamente, una falsa alarma», aclara Gómez Milán. Nos reímos cuando alguien se tropieza y se cae solo si después comprobamos que no se ha hecho daño: es una respuesta fisiológica para liberar la tensión que provoca el peligro, y restablecer el equilibrio en nuestra mente. Lo mismo sucede con las cosquillas. A una fase inicial de miedo le sigue un 'efecto rebote' positivo, que se produce cuando el cerebro comprueba que no existe peligro, y que se traduciría en la risa. Esto explica, por ejemplo, que un extraño no pueda hacernos cosquillas. «Los desconocidos provocan en nosotros una alarma verdadera, en lugar de falsa, y por eso no sentimos sus cosquillas, ni se produce la risa», apunta el investigador. Es precisamente el mecanismo que hace que esta alarma se interprete como verdadera o falsa el que falla en las personas esquizofrénicas. Tampoco son frecuentes las cosquillas entre hombres heterosexuales, «ya que perciben al otro como una alarma real, como una amenaza». Algo que no ocurre entre mujeres, que sí pueden hacérselas entre sí. En cualquier caso, las cosquillas tienen un valor sexual: son siete veces más probables con alguien del sexo contrario.

El fetichismo de los pie
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Las cosquillas, como la testosterona, disminuyen a partir de los 40 años, y conllevan, amén de familiaridad, jerarquía: el sujeto que las hace actúa como dominante, y el que las recibe, como sumiso. De ahí que, por ejemplo, un abuelo pueda hacerle cosquillas a su nieto (que lo percibe como un ser superior), pero al revés será mucho menos probable (el anciano las fingirá, o las sentirá con mucha menos intensidad que el niño).

Volviendo al sexo, los investigadores las emparentan directamente con el orgasmo. «Ambos procesos suponen un placer mental, un final feliz que sucede a un estado de alerta inicial que después se apaga». También entienden de género. Dicho de otra forma: el mapa de cosquillas de hombres y mujeres presenta algunas diferencias. Así, ellas las sienten con más intensidad y frecuencia en la planta del pie (algo que tiene un componente sexual, «porque están íntimamente asociadas al fetichismo de esta parte del cuerpo»), mientras que ellos las notan más en las zonas erógenas directas, como son los genitales o el pecho. Los costados, la planta del pie, las axilas, el cuello y el vientre son las zonas donde más se dan en ambos sexos. Todas ellas tienen algo en común: son zonas muy vulnerables. Buscarnos las cosquillas resulta más o menos fácil según el rol de la persona que nos las haga, y la indefensión que sintamos en ese momento. Por eso, cuanta más gente haya delante más cosquillas tendremos.

El componente sexual que tienen las cosquillas puede llegar a convertir esta práctica en una parafilia o desviación denominada knismolagnia. Se da en aquellas personas que solo obtienen una excitación sexual cuando hacen o reciben cosquillas y también, en un grado extremo, en aquellas que se excitan con ver cómo otros sujetos las disfrutan. El fetichismo por las cosquillas está tan extendido que existe un foro en internet, Tickling Media, que funciona en seis idiomas diferentes. Más de 80.000 personas están inscritas en esta web, donde se intercambian opiniones, consejos y vídeos eróticos con las cosquillas como absolutas protagonistas.

Fuente:

La Voz Digital

Magia y neurociencia, manual para “engañar” al cerebro

Algunos de los mejores magos y neurocientíficos del mundo se reunieron (en mayo del 2011) en la isla del Pensamiento (Pontevedra) para compartir conocimientos y experiencias. Científicos e ilusionistas aprendieron cómo reconstruye nuestro cerebro la realidad gracias a las ilusiones que los magos llevan siglos practicando. Les ejo con este interesante artículo:

Los ojos están fijos en la moneda, los dedos se mueven durante un instante y la moneda no aparece en el lugar en el que todos esperaban. Cuando el mago abre la mano, una docena de espectadores aplauden alborozados alrededor de la mesa. El público de esta noche es muy especial, la mitad de ellos son magos y la otra mitad neurocientíficos que llevan años estudiando los secretos del cerebro y la percepción. Aún así, no dejan de asombrarse con cada nuevo truco. 

Son las tantas de la madrugada y estamos en la isla de San Simón, en mitad de la ría de Vigo. Los invitados han sido cuidadosamente seleccionados para participar en Neuromagic 2011, la primera reunión de magos y neurocientíficos del mundo para estudiar cómo funcionan estos “engaños” en nuestra mente. Los testigos del juego de la moneda saben que en algún momento del proceso su cerebro ha creído ver lo que no estaba allí y ha reconstruido parte de la escena. Estos pequeños fallos son los que los magos llevan siglos explotando para dejarnos con la boca abierta y para los que la neurociencia está encontrando ahora una explicación. 

“Los magos toman ventaja de que tenemos una capacidad mental limitada”, explica Susana Martínez-Conde, quien ha coordinado el congreso con Stephen Macknik después de años trabajando junto a muchos de estos ilusionistas de forma individual. “Nuestro cerebro tiene un tamaño y unos recursos limitados”, explica, “y debe tomar decisiones y atajos”. Es por esta economía de los recursos que nuestra mente completa los huecos y ve continuidad donde quizá no la hay, o hace interpretaciones que tal vez no sean del todo correctas pero que nos sirven para ir tirando. 

“Vivimos rodeados de ilusiones”, asegura el profesor Peter Tse, uno de los mayores expertos del mundo en esta materia. En su opinión, estas ilusiones visuales son el fallo que demuestra que todo lo que vemos es una construcción del cerebro. Dispuesto a demostrarlo, Tse proyecta una imagen ante el auditorio que expone durante largos segundos. “¿Alguien ha notado algún cambio?”, pregunta. Nadie ha apreciado nada, a pesar de que es un público “entrenado”. Un minuto después, cuando lo explica, vemos que una de las ventanas del dibujo se ha esfumado de nuestra vista, pero a una velocidad tan lenta que nuestro cerebro no ha sido capaz de registrar el cambio a nivel consciente.

El cerebro rellena huecos, se pierde los detalles porque todo lo que queda en la periferia está borroso y se distrae con una canción, un ruido o una emoción. Cuando el mago nos hace reír, por ejemplo, nuestra atención baja momentáneamente y nos deja más expuestos al engaño durante unos segundos. También construye una falsa continuidad entre unos eventos y otros, aunque los cambios salten a la vista. 

Entre otras muchas cosas, Luis Martínez Otero estudia en su laboratorio del Instituto de Neurociencias de Alicante la continuidad de nuestra percepción cuando realizamos determinadas tareas. “La memoria visual a corto plazo es muy importante para mantener la ilusión de continuidad visual”, asegura. “Estamos continuamente moviendo los ojos, percibimos el mundo de forma discontinua, pero en cambio nos parece continuo”. Hay muy buenos ejemplos en las películas, como la famosa escena de la batalla de “Braveheart”, en la que Mel Gibson lleva un arma diferente en cada plano y nadie lo percibe, o la película de Chaplin en la que cambia de habitación cuatro o cinco veces y reaparece con sombrero y sin sombrero. 

Un fenómeno muy relacionado con esto es la ceguera por desatención y se suele explicar con el famoso vídeo del gorila y los pases del baloncesto o el encuestador que se intercambia con otro sin que la víctima note el cambiazo. Cuando centramos nuestra atención en un foco determinado, el resto del mundo desaparece para nuestro cerebro. Los magos utilizan esta estrategia y otras muchas durante sus actuaciones, tratan de que miremos donde ellos quieren e incluso borran de nuestra memoria lo que acaba de suceder con preguntas que nublan nuestro razonamiento y cambiarán lo que luego recordemos. 

“La colaboración entre magia y neurociencia funciona en ambos sentidos”, explica Martínez-Conde. “También los magos están muy interesados en saber cómo funciona la percepción y cómo mejorar sus trucos”. Los científicos no solo están usando los trucos para comprender cómo funciona la percepción, sino para poner a prueba nuestras habilidades cognitivas. Peter Johansson y Lars Hall, por ejemplo, utilizaron un pequeño juego de manos para cambiar la elección de sus sujetos entre dos opciones. Los participantes elegían entre dos fotografías y explicaban los motivos por los que habían escogido una de ellas sin saber que el investigador les había dado la opción descartada. Sus trabajos han servido para profundizar en un fenómeno conocido como ceguera a la elección y demostrar que nuestras opiniones son mucho más maleables de lo que pensamos. 

Anthony Barnhart es el único ponente que tiene los pies en los dos lados del campo de juego. “Empecé como mago”, nos explica, “antes de ser psicólogo”. “A medida que desarrollas tu interés por la magia y aprendes cómo engañar a la gente”, confiesa, “te das cuenta de cómo fallan nuestras percepciones”. Sus conclusiones son bastante inquietantes, porque indican que nuestro cerebro verá una y otra vez la misma ilusión o se fijará en los mismos focos por muy inteligentes que nos creamos. "De hecho", nos revela alguien lejos de la cámara, "hay quien cree que el mejor público para engañar es el que se cree más listo”.

Durante cuatro noches seguidas, magos y neurocientíficos han intercambiado secretos para mejorar lo que sabemos de ambas disciplinas. En un lado de la mesa, el gran James Randi saca una flor del pelo de unas invitadas. En el otro, Eric Mead recuerda la noche en que un tigre se escapó de una jaula en Las Vegas y dejó la marca de sus garras sobre el capó de un coche y Max Maven habla del tipo que hacía creer que tenía unos dados dentro del puño haciendo sonar los huesos fracturados de sus nudillos. 

“Esto que acabo de ver, ¿ha pasado?”. La pregunta del mago Luis Piedrahita resume perfectamente la sensación con la que nos quedamos después de un truco de magia. Algo que es aparentemente imposible se ha convertido en posible durante un instante, el niño dentro de nosotros quiere creer que es verdad, jugar a deslizarse por la pendiente del asombro. La respuesta está a unos centímetros de distancia, en esas conexiones neuronales evolucionadas para percibir formas, colores y movimientos de determinada manera. Los científicos empiezan a comprender cómo se generan las ilusiones y a meter la cabeza entre estas misteriosas bambalinas, ese lugar donde nuestras percepciones se convierten en palomas y un montón de conejos asoman de una chistera.

Ver también:

- James Randi: "Mantened los ojos abiertos y pensad por vosotros mismos"
- Diez ilusiones visuales explicadas y una sin explicación (vídeo)


Tomado de:

La Información

Bonus:

Susana Martínez-Conde, directora del Laboratory of Visual Neuroscience en Phoenix y coordinadora del congreso, nos explica las bases con las que comenzar a entender los engaños de la mente: “Nuestro cerebro tiene unos recursos limitados. No puede procesar toda la información que le llega, y por tanto debe enfocar la atención en determinados lugares, borrando el resto. Organiza la realidad con los recursos con los que cuenta, y así, cuando nos concentramos en algo, necesariamente dejamos fuera otros elementos. Es lo que llamamos ceguera por atención”. Véase el siguiente vídeo:

¿Quién usa el alfabeto Braille?

escritura braile

Gracias a cambios en las regulaciones el alfabeto Braille se está esparciendo, pero ¿realmente la mayoría de los ciegos usan el lenguaje de los puntos?

El alfabeto para ciegos ha existido por los últimos doscientos años, pero a lo mejor usted se haya percatado cada vez más del uso cotidiano del Braille.
Si tiene los ojos -o los dedos- abiertos puede haber notado escritura Braile en puertas de baños -para identificar el de damas del de caballeros- en los botones de los ascensores, en botellas de vino y en los paquetes de los cereales de desayuno o las comidas preparadas.

En Reino Unido la cadena Co-op inició esta pequeña revolución con algunos de los productos de su marca, pero parece estar esparciéndose gradualmente a otros bienes y a otras tiendas también.

Los menús en Braille están disponibles para quienes los solicitan en muchos establecimientos de cadenas de restaurantes británicos, como Nando's y Pizza Express, pero su uso es más obvio en medicinas y productos farmacéuticos, desde caramelos para la garganta hasta tabletas para la presión arterial.

Orden comunitaria

En toda Europa el fenómeno se produce gracias a una directiva de la Unión Europea aprobada en 2005. Pero no es una tendencia limitada al Viejo Continente.

En twitter verá con regularidad que algunos usuarios de EE.UU. se preguntan por qué hay Braille en los cajeros electrónicos de los bancos que están en las islas de servicios para automóviles si los ciegos no pueden manejar. Claro que ellos siempre pueden ir de pasajeros.

En un tiempo no muy lejano, los frascos de lejía tenían mensajes en Braile muy paternalistas como "irritante" o "no ingerir", en vez de ofrecer información sobre qué hace el producto, como por ejemplo "limpiador de cocinas".

Ha habido un cambio en la actitud de los supermercados y otros negocios clave, dice Pete Osborne, jefe de Braille del Real Instituto Nacional para los Ciegos (RNIB, por sus siglas en inglés) 

"Los fabricantes no dicen ahora que 'sería muy bueno si pudieras usar Braille'; ahora dicen 'sabemos que debemos usarlo, necesitamos saber cómo usarlo'".

Pero hay una contradicción. Mientras el uso del Braille se extiende a objetos cada vez más cotidianos, el número de personas que usan el sistema ha estado en un declive de largo plazo.

Superación tecnológica

Siendo aún un niño en Francia, a Louis Braille se le ocurrió el sistema inspirado por un fallido sistema de "escritura nocturna". Eso les permitió a los ciegos leer independientemente por primera vez y fue ampliamente adoptado.

En ese tiempo, los puntos en relieve eran la mayor esperanza para los invidentes. Hoy son los lectores de pantalla para computadoras, así como los teléfonos inteligentes parlantes.
Eso ha creado una generación de ciegos a quienes la necesidad los ha hecho tecnológicamente hábiles.

Entonces, en este panorama digital parlante, ¿son los relieves en papel todavía útiles? Y ¿cuánta gente sigue usando ese medio?

Menos del 1% de los dos millones de invidentes que hay en Reino Unido son usuarios de Braille.
"La cifra más aproximada que tenemos es entre 18.000 y 20.000. Esa es la cantidad de gente que usa el Braille en algún contexto", dijo Osborne.

"Esto podía representar a gente que conoce suficiente Braille para reconocer o jugar un juego de dominó o cartas, o leer el Braille "abreviado" en las cajas de paracetamol, hasta aquellos que aprenden música con Braille y tocan a nivel profesional".

Lectores en declive

De los dos millones de personas con pérdida visual, la mayoría están por encima de los 65 años. Y de ese grupo, los usuarios del Braille tienden a ser aquellos que no han sido capaces de ver desde temprana edad.

Únicamente 2.000 personas ordenan regularmente libros Braille de la biblioteca, lo que sugiere que la mayoría solo lo usa en aplicaciones más prácticas.

Pese a ser el jefe del grupo de codificación de Braille de la Asociación Británica para los Formatos Accesibles, James Bowden prefiere escuchar un audio-libro para entretenerse antes que tomar un libro Braille.

Cómo funciona el Braile

esquema de braile
  • Inventado en 1821 por Louis Braille, quien quedó ciego desde los tres años de edad.
  • Cada carácter se compone de hasta seis puntos, distribuidos en dos columnas de tres cada una.
  • Se lee pasando por encima los dedos sobre cada carácter, que representa letras del alfabeto y signos de puntuación.
  • Un beneficio clave es la posibilidad de reconocer cada letra usando las puntas de los dedos sin necesidad de reposicionamiento.
  • No es tan difícil aprenderse las 26 letras, pero la dificultad viene en el toque y lograr establecer el ritmo de lectura.
  • Por ejemplo, la letra S y la letra T, para una persona que no haya "desarrollado el tacto", pueden sentirse muy similares.
La versión Braille puede llegar a consistir en media docena de volúmenes del tamaño de una enciclopedia.

Por eso Bowden ve en el Braille una herramienta para solventar necesidades inmediatas de información más que para diversión.

"Si uno (ciego) no sabe qué contiene un disco compacto, tienes que ponerlo en el reproductor. Con 20 discos, te podría tomar veinte minutos encontrar el que quieres oír".

Usos políticos

El miembro del parlamento británico y exministro del Interior, David Blunkett, leía frecuentemente sus declaraciones en el Parlamento en Braille.

"Es un medio lento. Es necesario, yo le estoy muy agradecido, pero diría que un lector de impresos razonablemente rápido es dos veces más veloz de lo que soy yo".

"Yo soy un buen lector para mí mismo, pero no para una audiencia y por eso, en mis discursos, tiendo a tener solo notas escritas como respaldo. Y por eso encuentro que hacer declaraciones que estén cuidadosamente redactadas desde la tribuna parlamentaria es muy difícil".

"Solía odiarlo. Responder las preguntas en el Parlamento era un juego de niños comprado, aunque para muchos políticos es totalmente al contrario".

Blunkett urge a los ciegos que aprendan Braille diciendo que incluso la mejor pantalla de computadora Braille y audífonos no podrán ayudar a montar una presentación de la misma manera que lo haría si tuviera un papel en frente.

Siempre está el riesgo del agotamiento de las baterías o que se dañen los aparatos. Además, estudios estadounidenses sugieren que los usuarios de Braille tienen más posibilidades de hallar trabajo porque tienen "una mayor comprensión alfabética", afirma Osborne.

Sin embargo, en Reino Unido hoy, el 66% de los ciegos o parcialmente invidentes en edad de trabajar están sin empleo.

"Analfabetismo" funcional

Escuchar los sintetizadores de voz de computadoras en vez de experimentar las palabras, letra por letra, con los dedos, implica que las palabras serán escuchadas sin que necesariamente se sepa cómo se escriben. Y eso puede hacer que escribir sea un desafío para algunos usuarios.

caracteres en braile
Traducción: ¿por qué el Braile es tan bueno?

Las pantallas Braille conectadas a algunas computadoras resuelven este problema de alfabetización pero muchas veces son prohibitivamente costosas.

Antes de la mitad del siglo XIX, leer la Biblia era más una motivación que una herramienta de trabajo para los profesores de Braille, dice Philip Jeffs, archivista de la Biblioteca Nacional de la RNIB.
Pero con la llegada de las máquinas de escribir Braille, en la década de 1890, los ciegos pudieron dedicarse al trabajo de oficina.

La RNIB realiza producciones editoriales en Braille, pero no lo enseña directamente a los individuos. Las autoridades locales han tendido a ser los organizadores de su enseñanza, financiada por el gobierno.

Pero hay un problema en el financiamiento, afirma Osborne. No es suficiente el número de personas a las que se les enseña Braille, particularmente si se le compara con el número de materiales en Braille que se producen.

"Hay un problema global en los países desarrollados. Tradicionalmente las organizaciones han gastado mucho más en producir y almacenar materiales (en Braille) que en enseñarlo. En España, Francia, EE.UU., Australia. Es un problema que necesita ser atacado", asegura Osborne.

"Nuestra opinión es que la gente debería tener el derecho a aprender Braille si así lo desea".

Fuente:

BBC Ciencia

9 de enero de 2016

Así se gestó el mapa de la vida

Leer cada letra de nuestro ADN

Durante 2010 se celebraron los diez años del día en que se anunció que habíamos conseguido 'leer' (o secuenciar, en el lenguaje técnico) el genoma humano. El impacto que esto ha tenido en la investigación de la última década ha sido espectacular, hasta el punto de que hablamos ya de la «era post-genómica» de la Biomedicina. El proyecto empezó a gestarse en la década de los 80 del siglo XX y uno de sus instigadores fue James Watson, que en los 50, junto con Francis Crick, había descubierto la estructura del ADN. La idea, muy ambiciosa para la época, era leer todas sus letras. 

Todas las células del cuerpo, tan distintas y especializadas como son, extraen las órdenes para realizar su trabajo de un manual de instrucciones común. Sólo tienen que leer el capítulo adecuado a las necesidades del lugar y el momento en el que se encuentran. Este libro, que nos permite vivir, es el ácido desoxirribonucleico o ADN. La información que contiene es única para cada uno de nosotros, pero hay una gran parte (la mayoría) que es común a todos los seres humanos y que nos define como especie. Descifrarla es básico para entender cómo funciona nuestro organismo.

El proyecto comenzó de forma oficial en 1990. Con la tecnología de la que se disponía entonces, se previó que se tardaría 15 años en conseguir el objetivo, contando con la participación de casi 3.000 investigadores de 16 institutos científicos, repartidos por seis países en varios continentes. Desde el principio, una de las ideas fundamentales que defendió Watson fue la de que todos los datos tenían que compartirse y hacerse públicos. Y así fue: a medida que se iba completando la secuencia, se colgaba en bases de datos públicas. Watson fue forzado a retirarse del proyecto en el año 1992 y el liderazgo pasó a manos de Francis Collins, cabeza visible del programa hasta el final. 

La secuenciación avanzaba según el ritmo previsto, cuando en 1998 apareció un competidor inesperado. Craig Venter, que había creado la compañía Celera Genomics ese mismo año, aseguró que, utilizando una técnica distinta de la que había adoptado el Proyecto del Genoma Humano, podría llegar al final mucho más rápido. Y con un coste mínimo: sólo 300 millones de dólares, frente a los 3.000 que preveía el presupuesto oficial. Además, Venter anunció que a la información que él obtuviera sólo se podría acceder mediante el pago de una cuota. Eso, naturalmente, indignó a la comunidad científica. 

Había una única manera de detener a Venter: pisar el acelerador. Solamente podría hacer negocio con sus secuencias hasta que el Proyecto del Genoma Humano lograra obtenerlas y las hiciera públicas de forma gratuita. Empezaba así la carrera frenética entre el sector privado y el público para ser los primeros en llegar a la meta. Fue entonces cuando la prensa empezó a ocuparse en serio del Proyecto del Genoma Humano, que hasta entonces sólo había interesado a los científicos. 

En el año 2000, el Gobierno de EEUU decidió intervenir, tras escuchar los ruegos de Collins y la comunidad científica, y declarar que la información del genoma humano era patrimonio de la Humanidad. Desaparecían así las posibilidades de Celera de hacer negocio. En junio de ese año, Venter y Collins anunciaron conjuntamente que habían conseguido el objetivo fijado de leer todo el genoma, aunque en realidad sólo se tenía un borrador. Y así acababa de forma oficial el Proyecto.

¿Cuántos genes hay en el genoma humano? Ésta era una de las preguntas básicas que se hacían los científicos al principio, y aún ahora no tenemos una respuesta clara. Diferenciar dónde empieza y acaba un gen en la maraña de letras de nuestro ADN no es tan fácil como parece. Se calcula que no puede haber más de unos 20.000. Es una cifra mucho más baja de la esperada y sorprende que un organismo tan avanzado como el humano pueda funcionar con tan pocos genes. Para que nos hagamos una idea, una mosca tiene unos 13.700. Y un gusano, unos 19.000. Hay animales aparentemente muy sencillos que nos superan en número de genes, como el erizo de mar (23.300) o el ratón (29.000). E incluso vegetales como la Arabidopsis thaliana, una planta europea de la familia de la mostaza, que tiene 25.500 genes. O el arroz, del que se cree que tiene cerca de 50.000. 

Estas estadísticas dejan claro que, en lo que se refiere al genoma, el tamaño no importa. Aunque sea cierto que es preciso un número mínimo de genes para que un organismo pueda funcionar, más genes no nos vuelven necesariamente más evolucionados. ¿Cómo consigue la célula humana llevar a cabo todas las funciones únicas de nuestra especie cuando cuenta con un repertorio limitado de herramientas? La respuesta a esta pregunta nos mantendrá ocupados aún una buena temporada.

* Salvador Macip es médico, científico y escritor. Doctorado en Genética Molecular en la Universidad de Barcelona, trabaja en su propio laboratorio de la Universidad de Leicester, Reino Unido, donde es profesor de Mecanismos de Muerte Celular. 

FotoFotoFoto

De arriba abajo: Bill Clinton, por entonces presidente de EEUU, flanqueado por Craig Venter y Francis Collins el día que se presentó el borrador; un ratón y su secuencia de ADN; y una técnico del Centro de Genómica Química de los NIH (Institutos Nacionales de la Salud de EEUU). | Fotos: Rick Bowmer / Ap, Darryl Leja / NHGRI

Fuente:

El Mundo (Especiales)

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