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4 de septiembre de 2015

¿Por qué el mar es azul?

La Tierra es conocida por ser un planeta azul. Aunque se puede pensar que adquiere ese color debido al agua de sus océanos, nada más lejos de la realidad. El agua de los mares es prácticamente transparente. La tonalidad azul que adquieren se debe a que reflejan el cielo. Los que habitamos el litoral sabemos bien como por ejemplo los días de lluvia el mar dista mucho de ser azul, pintado más bien de un color grisáceo.

Como el mar azul 1

¿Y por qué el cielo es azul? La reflexión de la luz en la atmósfera provoca que el cielo adquiera el color azul de día. De entre las longitudes de onda de la luz visible, las que más se desvían al penetrar en la atmósfera son las que se corresponden con el azul y el violeta. Esta desviación hace que lleguen de forma dispersa, como si llegasen de todo el cielo. En ausencia de atmósfera, el cielo sería de color negro, como en la Luna.

En esta bitácora ya hablé más de una vez acerca del espectro de la luz. En un extremo del espectro visible se encuentra el rojo, cuya longitud de onda es la más larga y en el extremo contrario el violeta, cuya longitud de onda es la más corta. La luz del Sol tiene que atravesar la atmósfera para alcanzar nuestros ojos, y las minúsculas partículas de polvo y agua suspendidas en el aire más pequeñas que las longitudes de ondas de la luz, no tienen tamaño suficiente para repeler la onda, de forma que solamente la desvían. Es lo que se conoce como dispersión de la luz.

Ocurre que las longitudes de onda del extremo azul, al ser más cortas, son más dispersadas, lo que le confiere la tonalidad azul a nuestro cielo.

IMAGEN: NASA.

IMAGEN: NASA.

Lo que ocurre en nuestro vecino Marte, cuya atmósfera tiene una presión 145 veces menor que la terrestre, una concentración de oxígeno despreciable y una presencia de dióxido de carbono que ronda el 95%, con vientos huracanados que mantienen ingentes cantidades de partículas de polvo en suspensión, es que presenta un color rojizo porque las grandes dimensiones de estas partículas dispersan mayoritariamente las longitudes de onda del extremo rojo del espectro visible.

Así mismo, la luz anaranjada del ocaso se debe a que de las longitudes de onda que componen la luz blanca, la correspondiente al rojo es la última en desaparecer cuando el Sol se oculta. El  efecto se intensifica cuando la atmósfera tiene humedad o polvo en suspensión, como ya hemos visto.

Yo mismo hice esta fotografía, en mi tierra.

Yo mismo hice esta fotografía, en mi tierra.

Detrás de la inmensa belleza de una puesta de Sol no hay más que un par de lecciones de óptica… Así de caprichosa es la física.

Fuente:

Metros por segundo

Los primeros seres complejos de la Tierra se reproducían como las fresas




Recreación de una colonia de 'Fractofusus', seres complejos que vivieron en los lechos marinos hace más 500 millones de años. / C. G. Kenchington


A los primeros seres complejos que habitaron la Tierra no les interesaba el sexo. Un análisis de fósiles de hace más de 500 millones de años sugiere que los organismos pluricelulares más antiguos del registro fósil se reproducían como muchas de las actuales plantas: para las grandes distancias usaban propágulos, como las patatas o los lirios. Para las distancias cortas, proliferaban mediante estolones, como las fresas.

Hasta hace unos 635 millones de años, las bacterias y otros organismos unicelulares reinaban en el planeta. Pero, en un misterio aún por resolver, desde entonces el registro fósil recoge la presencia de una gran cantidad de seres vivos complejos. Los científicos aún discuten si eran animales o algún otro clado del árbol de la vida. No tenían huesos o alguna estructura ósea exterior, pero sí tienen claro que eran organismos multicelulares. Fue el principio de la vida compleja sobre la Tierra. Ahora, un grupo de investigadores británicos cree haber descubierto cómo se reproducían uno de aquellos extraños seres.

Los investigadores han estudiado una serie de fósiles encontrados en tres zonas sedimentarias de lo que hoy es Terranova (Canadá), pero entonces estaba cubierta por el mar. Los registros están datados en torno a 580-541 millones de años atrás, en la parte final de lo que es el periodo Ediacárico. Son los organismos complejos más antiguos descubiertos hasta la fecha. Se trata de poblaciones de dos especies de Fractofusus, pertenecientes al grupo de los rangeomorfos. Por su apariencia fosilizada, recuerdan a algunas plantas y por sus reconstrucciones asemejan a las lapas marinas, pero eran otra cosa. Muchos científicos sostienen que fueron los primeros animales, aunque otros se conforman con llamarles protoanimales y los más prudentes reconocen que no lo saben.

Estos macroorganismos eran lo que los biólogos llaman sésiles, es decir, que no se movían, se quedaban fijados en el lecho marino. Entonces, ¿cómo se reproducían y colonizaban nuevos territorios? Usando un enfoque original, apoyado en mediciones milimétricas por GPS de la posición en que las poblaciones de Fractofusus quedaron grabadas para la historia, los científicos han descubierto dos patrones que no pueden deberse a la casualidad.

Los 'Fractofusus' no eran ni animales ni plantas, pertenecían a un reino extinguido

Por un lado, los ejemplares más grandes, supuestamente los adultos, presentan una distribución aleatoria pero marcada por la orientación de las corrientes marinas. Sin embargo, a su alrededor, hay Fractofusus de tamaño medio y otros aún pequeños, que podrían ser una especie de crías. Aquí, la distribución espacial sigue un patrón propio de muchas plantas modernas. Tal y como explican en la revista Nature, los científicos creen que estos organismos usaban una estrategia doble de reproducción: algún mecanismo de propágulos (ya fueran esporas, bulbos, tubérculos...)  para las distancias mayores y, como hacen las fresas, estolones para las pequeñas.

"La reproducción por estolones o propágulos tienen patrones espaciales diferentes", dice la investigadoras del departamento de Geología de la Universidad de Cambridge y coautora del estudio, Emily Mitchell. "Hemos comprobado que la gran mayoría de los Fractofusus surgieron de estolones, estaban agrupados en radios muy pequeños y estas agrupaciones no presentaban un patrón de dirección. En cambio, los especímenes más grandes muestran un patrón muy diferente. No forman grupos, están distribuidos aleatoriamente en el lecho marino, pero sujetos a la direccionalidad de la corriente", añade.

Esta combinación, explica Mitchell, "solo puede encajar con que los Fractofusus grandes se formaron de propágulos fuera de la columna de agua mientras que los medianos y más pequeños crearon agrupaciones por una reproducción de tipo estolón". El hecho de que este doble patrón lo hayan comprobado en los tres yacimientos alejados entre sí por decenas de kilómetros, da más fuerza a sus conclusiones.



Usando un receptor propio de GPS, los investigadores pudieron establecer la distribución espacial de las colonias de 'Fractofusus'. / EG Mitchell

El uso de propágulos o estolones son dos de las estrategias más usadas en el reino vegetal, junto a la de las semillas, para la reproducción. Pero en otros reinos, los ejemplos escasean. Sin embargo, usar dos estrategias de reproducción combinadas no es tan excepcional entre los seres vivos actuales. Las esponjas y los corales, por ejemplo, combinan la reproducción asexual por medio de fragmentos o brotes con la sexual por medio de esporas.

Sin embargo, a pesar de esta aparente ventaja adaptativa, los Fractofusus, como todos los rangeomorfos y el resto de la vida del Ediacárico se extinguieron hace unos 540 millones de años. No se sabe el porqué, pero Mitchell da algunas posibles pistas: "Debido a que la gran mayoría de los Fractofusus eran clones de sus padres, el resultado de una reproducción asexual por estolones, su capacidad para adaptarse con agilidad pudo ser menor que la de los animales cámbricos".

Tomado de:

El País Ciencia

2 de septiembre de 2015

Revelan el verdadero origen de los indígenas de América del Sur

Los análisis a gran escala de ADN de varias tribus indígenas de América del Sur han revelado que los nativos amazónicos están emparentados con los polinesios y que no solo los antiguos habitantes de Siberia eran sus antepasados. 



De acuerdo con un artículo publicado en la revista 'Science', durante mucho tiempo los científicos creyeron que los antepasados ​​de los primeros habitantes de Sudamérica emigraron al continente procedentes de las regiones de Siberia y Altái, actualmente en Rusia, durante una sola ola de migración que se produjo hace entre 14.000 y 15.000 años.

Sin embargo, cuando en 2012 se resolvió el misterio del hombre de Kennewick, cuyos datos genéticos lo aproximan a los aborígenes de Oceanía y Australia, muchos investigadores empezaron a creer que los antepasados ​​de los nativos americanos llegaron al Nuevo Mundo en al menos tres oleadas migratorias.

Por su parte, David Reich, de la Universidad de Harvard (EE.UU.), y sus colegas, entre ellos una docena de genetistas rusos, compararon genomas de indígenas antiguos y modernos con el ADN de los polinesios, melanesios y otros pueblos del mundo. Y descubrieron que los genomas de algunas tribus del Amazonas y otras regiones de América del Sur además del genoma siberiano contenían manchas pequeñas pero claramente visibles de ADN melanesio y austronesio no procedente de Asia o Europa, sino de las islas Andamán y Nueva Guinea.

Reich explica que esto demuestra que sus antepasados estuvieron en contacto con los indígenas de Oceanía y Australia, lo que parece confirmar la teoría de varias olas migratorias. Pero, por otro lado, según el científico, el gran número de mutaciones en los segmentos de ADN melanesio significa que fueron adquiridas por los antepasados de estas tribus mucho antes de cruzar el puente de tierra de Bering y se convirtieran en los actuales indígenas.

Así, el reciente análisis hizo que entre los investigadores volviera a tomar fuerza la teoría de una sola migración. Sin embargo, todavía sigue siendo un misterio cómo los antiguos austronesios y melanesios, que vivían en zonas de clima cálido en los trópicos y el ecuador, pudieron alcanzar el sur de las regiones de Siberia y Chukotka, mezclarse con sus habitantes y junto con ellos emigrar a América del Sur. 

Fuente:

Actualidad RT

28 de agosto de 2015

¿Por qué se origina el olor de los pies?

Esta es la ciencia que hay detrás de unos pies apestosos.

Las altas temperaturas que estamos sufriendo los últimos días pueden convertir tus preciados pies en la cosa menos sexy del mundo a consecuencia de su mal olor. Ahora, un nuevo vídeo realizado por la Sociedad Americana de Química explica la ciencia que se esconde tras unos pies apestosos e incluso ofrece algunas soluciones para luchar contra este problema que "podría hacerte temblar de vergüenza en el control de seguridad de un aeropuerto".


Aunque gráficamente el vídeo es muy explicativo, para los que no piloten el idioma anglosajón les resumimos el misterio de este desagradable tufillo. Las bacterias que habitan en tu piel y, concretamente, en tus zapatos, se alimentan de tu sudor, produciendo varios compuestos que apestan. Según explica, "algunas zonas de nuestro cuerpo tienen una mayor concentración de glándulas sudoríparas. Y los pies son el número uno de esa lista".

Las tres principales reacciones que forman las bacterias son el metanotiol (un compuesto orgánico), el ácido propanoico y el ácido isovalérico. El primero es el que produce el famoso olor a 'queso' y se forma gracias a las células de piel muerta. El propanoico ayuda a que ese olor sea más agrio y rancio, al igual que el ácido isovalérico. Los zapatos y los calcetines aumentan el problema, ya que no deja que los pies respiren, permitiendo que las bacterias se queden dentro y hagan de las suyas. "Estas bacterias celebran un gran festín en el interior de nuestro calzado y emiten estos olores tan desagradables. Son las culpables principales de los pies apestosos", explica el vídeo.

Además, los científicos han descubierto que el mal olor de pies atrae de forma irremediable a los mosquitos.

Para evitar este vergonzoso aroma en tu cuerpo los químicos recomiendan utilizar jabón antibacterial, eliminar la piel muerta con una piedra pómez, llevar calcetines de algodón finos, dejar los zapatos en algún lugar para que se ventilen y pulverizar desodorante en los pies".
Tomado de:
QUO

El Teorema de Tales (para niños) - II

–Oye, Sal, ¿esto de Tales no te recuerda a lo que nos contó Mati en la playa?
–¿A qué te refieres, Ven?
–A cuando nos enseñó a calcular la altura de la silla del socorrista.
–Ummmm… -el gafotas se quedó pensando –puede ser, sí…
–Efectivamente, Ven –confirmó Mati que acababa de llegar –Es la misma idea.
–¡Hola, Mati! –dijeron los dos hermanos a la vez.
–¡Guau! –dijo Gauss, no estaba para muchas conversaciones.
–Hola, chicos –respondió ella –La idea que usamos aquel día en la playa es la misma que, según cuenta Herodoto, usó Tales para medir la pirámide de Keops.
–¿La pirámide de qué? –preguntó Ven con los ojos apretados.
–La gran pirámide de Guiza, una de las siete maravillas del mundo, que está en Egipto –les contó Mati.

–¡Toma! –se asombró el pequeño –¿Y cómo lo hizo , Mati?
–Pues usando su teorema –dijo la pelirroja y le guiñó un ojo –Tales pensó que cuando su sombra midiera lo mismo que él, los rayos de Sol estarían formando un ángulo de 45 grados con su cabeza y con la cima de la pirámide, y por lo tanto, la altura de la pirámide sería igual a la sombra de la misma en ese instante.

–En ese caso –continuó Mati — si llamamos h a la altura de Tales y s a la sombra del mismo, cuando s sea igual a h, los rayos de Sol forman un ángulo de 45 grados en la cabeza de Tales. Y como los rayos de Sol son paralelos unos con otros, el rayo de Sol en la cima de la pirámide también forma 45 grados y por lo tanto H es igual a S. Sólo hay que medir S  para conocer H, porque estamos mirando triángulos semejantes.
–¿Cómo sabes que son semejantes, Mati? –preguntó Sal.
–Pues porque la suma de todos los ángulos internos de un triángulo es 180 grados –empezó a decir la gafotas –Como H y S forman 90 grados, igual que h y s, y el Sol forma 45 grados en la cabeza y en la cima, el ángulo que forma el Sol con el suelo en los 2 casos, tiene que ser de 45 grados; con lo cual, los tres ángulos son iguales.
–¡Toma. toma. toma! ¡Cómo mola! –Ven estaba entusiasmado.
–¿Y cómo podía Tales medir su sombra? –preguntó Sal receloso –Si se agachaba a medirla, ya no podía medirla… ¿Tenía un ayudante?
–Hay varias versiones –dijo Mati –Algunas hablan de que en realidad usó un bastón, pero hay otras que dicen que Tales pintó un círculo de radio su altura y se puso en el centro; cuando su sombra tocara el círculo, ya sabía que era tan larga como su altura.
–¡Es verdad! –Sal respiró tranquilo.
–¡Me encanta Tales! –gritó el pequeño saltando provocando que nuestro Anubis particular ladrara del susto.
–Pues no se vayan todavía, aún hay más –anunció cómicamente Mati.
–¿Qué más, Mati? –preguntó Sal intrigado.
–Pues, por ejemplo –anunció Mati –gracias a este teorema de Tales podemos dividir un segmento en el número de partes iguales que queramos. usando sólo regla y compás.
–¿¿Sí?? –preguntó el pequeño –¿¿Cómo??
–Ya veréis –dijo la pelirroja –pintamos un segmento en nuestro cuaderno, ¿en cuántas partes iguales queréis dividirlo?
–¡En 5! –gritó Ven.

–Bien –siguió ella –ahora pintamos otro segmento formando un ángulo, el que queramos, con el segmento AB. 

–¿Y ahora? –preguntó el gafotas.
–Ahora abrimos el compás, con la medida que queráis, y marcamos 5 veces sobre el segmento AC

–Ahora sólo tenemos que unir la última marca –les dijo Mati –con el extremo B

–…y trazar paralelas a ese segmento por las otras 4 marcas –terminó de decir Mati.

–¡Toma, toma, toma! –el pequeño Ven estaba emocionado.
–Sí que mola, Tales, sí –corroboró el gafotas.

Fuente:

Mati

El Teorema de Tales (para niños) - I

–Vaya, parece que Mati hoy viene más tarde, Sal.
–¿Tienes tu regla y tu compás, Ven?
–Sí, claro –respondió el pequeño y añadió ilusionado –A ver  qué nos enseña hoy…
–El teorema de Tales, creo  –dijo el gafotas –Pero no estoy muy seguro de si se dice así…
–Pues sí, Sal –Mati acababa de llegar –Lo has dicho perfectamente, un teorema de Tales.

–¡Hola, Mati! –dijeron al unísono Sal y Ven, mientras Gauss se acercaba a las piernas de la recién llegada.
–¿Nos lo cuentas? –pidió Sal apresurado.
–Claro –respondió ella –Os contaré uno de los 2 teoremas de Tales.
–¿Sólo uno? –protestó Ven.
–Hoy uno –dijo la pelirroja –y otro día otro, ¿vale?
–Vale –terminó aceptando Ven.
–El teorema de Tales sobre triángulos semejantes–comenzó diciendo Mati –nos asegura que si dos rectas cualesquieras se cortan por varias rectas paralelas, los segmentos determinados en una de las rectas son proporcionales a los segmentos correspondientes en la otra.
–¿Qué son triángulos semejantes, Mati? ¿Que se parecen mucho?
–Más o menos, Ven –respondió Mati —Dos triángulos son semejantes si tienen los tres ángulos iguales.
–¡Ajá! –exclamó Ven–Entonces son exactamente iguales.
–No, Ven –le corrgió Mati –Pueden tener los mismos ángulos y ser de diferentes tamaños, mira:
–Estos 2 triángulos –continuó Mati –Tienen los 3 ángulos iguales y uno es mayor que el otro, ¿no?
–Imposible que tengan los mismos ángulos… –dijo Ven desconfiado.
–Ya verás –respondió ella –Podemos poner el ángulo A’ sobre A, el B’ sobre B y C’ sobre C, y coinciden.
–¡Toma! Es verdad –terminó aceptando el pequeño.
–Pues bien, como os decía, el teorema de Tales nos asegura que si dos rectas cualesquieras se cortan por varias rectas paralelas, los segmentos determinados en una de las rectas son proporcionales a los segmentos correspondientes en la otra. Vamos a verlo con un dibujo: dibujamos estas 3 rectas rojas paralelas y dos rectas negras que la cortan.
–Por el teorema de Tales, lo que sabemos es que si dividimos la longitud del segmento AB entre la longitud del segmento A’B’, obtendremos el mismo valor que al dividir la de BC entre B’C’ y que al dividir la del segmento AC entre la del A’C’.
–Y eso, ¿qué tiene que ver con triángulos semejantes? –preguntó Sal arrugando su naricilla.
–Si aplicamos este teorema a triángulos semejantes como los 2 que hemos visto antes –dijo Mati — Lo que tenemos es que los lados son proporcionales.
–Ya veo… –murmuró el gafotas.
–Y yo… –dijo Ven, aunque no parecía muy convencido.
–Por eso –continuó ella –cuando el otro día teníamos esta construcción
–…teníamos dos triángulos semejantes, unidos en el punto A –les dijo –Y el  resultado de dividir el lado verde, de longitud 8, entre la de el lado azul, de longitud 4, en el mayor de los dos triángulos, es igual al resultado de dividir el segmento AB entre el lado de longitud 1  en el menor de los dos triángulos.
–¡Toma, toma, toma! ¡Cómo mola! –dijo Ven.
–Ah, claro… –se asombró Sal.
–Además –les propuso la pelirroja –os propongo un pequeño truco  para que podáis explicar el Teorema de Tales a vuestros amiguitos…
–¡Venga! –interrumpió Ven.
–Necesitamos 4 hojas de colores –les dijo –Y las colocamos así
–Ahora –continuó –las cortamos según dos líneas, con la dirección que queramos…
–Si separamos las hojas –les dijo Mati –tendremos 4 triángulos diferentes, le ponemos nombre a sus ángulos.
–Sabemos que los ángulos marcado con las letra B1, B2, B3 y B4 son iguales porque estaban unidos por ahí, ¿no? –les preguntó.
Los niños asintieron con la cabeza.
–Pues bien, pedidle a vuestros amigos que pongan los triángulos uno encima de otro pegados por los ángulos A1, A2, A3 y A4 , ya veréis…
–¡Claro! ¡Son semejantes! –dijo Sal.
–Sí –corroboró la pelirroja –Y si los pegáis por los ángulos C1, C2, C3 y C, también.
–¡Cómo mola, Mati! –Sal estaba entusiasmado.
–Voy a buscar cartulina de colores –dijo Ven.
–Estupendo –añadió Mati –Otro día seguiremos hablando de Tales…

Tomado de: 

Mati
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