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13 de noviembre de 2010

Psicología: Alucinaciones cotidianas

Carl Seashore en 1985 decidió realizar un sencillo experimento: Se puso al final de un pasillo completamente a oscuras, los voluntarios se situaban al otro lado con una orden, cada vez que el experimentador encendiera una vela debían dar un paso adelante en el pasillo.

Los resultados de este experimento fueron inesperados: un porcentaje alto de los voluntarios avanzó hasta la mitad del pasillo. Esto no sería sorprendente si no fuera por que el investigador no llegó a encender ninguna vez la vela, todo había sido producto de su imaginación.

Cuando nosotros observamos algo, la imagen es recogida a través de los ojos, para viajar por el nervio óptico al cerebro y ser procesado por la corteza cerebral, en ese momento tenemos consciencia de lo que vemos; y a partir de ahí, el estimulo es derivado a otras áreas cerebrales: el hipocampo para recordar ese objeto, formando nuestra memoria fotográfica; el córtex prefrontal para razonamiento lógico y tomar decisiones frente a ese objeto, etc.

Sin embargo, a veces nuestro cerebro falla y produce una percepción visual sin ningún estimulo externo. Para la persona de repente ve algo que no esta ahí en la realidad, y entonces decimos que sufre una alucinación.

Y estas alucinaciones no tienen por que ser visuales, también puede ser auditivas, olfativa, gustativa, táctil, proprioceptiva, equilibrioceptiva, nociceptiva, termoceptiva o varias mezcladas.

Hay casos de alucinaciones producidas por consumo de drogas, privación del sueño, y trastornos mentales como esquizofrenia, epilepsia…

Sin embargo, aunque siempre se haya pensado que las alucinaciones van unidas a la locura no es así. Durante años diferentes psicólogos han ido realizando encuestas a gente mentalmente sana sobre si tienen alucinaciones. Ante la pregunta ¿Ha tenido usted alguna vez la vívida impresión de ver, o haber sido tocado, o haya sido tocado, o haya oído una voz; para que tal impresión, como haya podido averiguar, no fuera debido a una causa externa?” la respuesta afirmativa en diferentes estudios son:

Sidgewick (1894): 9,9 % ven alucinaciones (n= 17000)

Ohayon (2000): 27% ven alucinaciones diurnas (n = 13057)

Las alucinaciones están presentes en una proporción grande de la población mentalmente sana, incluso actualmente hay paginas web creadas para que la gente normal cuente sus alucinaciones. Por ejemplo la pagina I have had an hallucination, que incluye relatos de gente y una estadística de las personas que han contado su caso, según señalan un 52 % ha sufrido alucinaciones en su infancia y adolescencia, un 21 % en la treintena y un 15 % en la veintena. Ademas, en su mayoría son mujeres. (67%)

Estas alucinaciones espontaneas no están asociadas a ninguna enfermedad y únicamente son un error fugaz de nuestro cerebro a la hora de procesar la información. Volviendo al experimento de Seashore del comienzo, comprobamos que a menudo estas alucinaciones se producen a la espera de algún estimulo (la luz de la vela, ver a alguien conocido…), intentamos buscar dicho estimulo, pero al final nos lo inventamos (nos parece ver encendida la vela, todo el mundo se parece a la persona que buscamos).

Fuente:

Cultivando cultivos

Árboles con nanopartículas de oro podrían iluminar las calles

El Dr. Yen-Hsun Su del Centro de Investigación en Ciencias Aplicadas de la Academia Sinica en Taiwan, han logrado crear farolas de iluminación naturales con árboles y nanopartículas de oro.

En la búsqueda para crear una iluminación de alta eficiencia sin el uso de productos químicos tóxicos – como el polvo de fósforo utilizado en los LEDs blancos – ha logrado colocar nanopartículas de oro en las plantas de Bacopa caroliniana, de esta manera indujeron clorofila en la hojas para producir una emisión de color rojo. Cuando las hojas eran expuestas a luz ultra violeta, las nanopartículas de oro producían un color azul-violeta fluorescente que emite un resplandor rojizo luminoso de la clorofila alrededor.

De acuerdo Yen-Hsun, el bio-LED podría utilizarse para hacer árboles luminosos en carretera durante la noche. Esto ahorraría energía y absorbería el CO2, por que la luminiscencia de bio-LED haría que el cloroplasto realice la fotosíntesis.

Fuente:

Fayer Wayer

12 de noviembre de 2010

Despejar bosques para cultivar, más dañino en los trópicos


En los trópicos, la limpieza del terreno libera más CO2 que en las zonas templadas y el rendimiento de los cultivos por hectárea es menor.

Cuando se despeja una zona boscosa para hacer lugar a la agricultura se libera, inevitablemente, una cierta cantidad de dióxido de carbono en la atmósfera, uno de los gases con efecto invernadero que contribuye en mayor medida al calentamiento global.

Sin embargo, este problema es mucho más marcado en los trópicos que en las zonas templadas, según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Wisconsin-Madison, en Estados Unidos.

"En comparación con las regiones templadas, los trópicos liberan cerca del doble de carbono por cada unidad de tierra despejada", le explicó a BBC Mundo Paul West, principal autor del estudio.

Además, señalan los investigadores, los cultivos en esta región del planeta rinden menos de la mitad, cuando se compara su rendimiento con el de los cultivos de zonas templadas.

Por esta razón, para cumplir con la creciente demanda de alimentos perjudicando lo menos posible el medio ambiente, es importante "invertir más recursos en aumentar la producción en las tierras agrícolas ya existentes que en expandir la producción hacia nuevas tierras", aseguró West.

Para llegar a eta conclusión, los investigadores analizaron cómo sería el rendimiento de 175 tipos de cultivo -desde el trigo, el maíz y el arroz hasta frutos exóticos como el quinoto- se plantasen en diferentes partes del mundo y luego estimaron cuánto CO2 se liberaría en la atmósfera, si tuviesen que limpiar esos terrenos para hacerles lugar.

Manejo de tierras

Una de las razones -casi obvia- que explica por qué este fenómeno es más agudo en el trópico, es que muchos de los bosques tropicales están cubiertos por una densa masa de vegetación, que almacena una cantidad enorme de carbono.

Pero en términos de la cosecha, el rendimiento más bajo se debe a las prácticas agrícolas que se emplean en la zona, más que a las características del suelo o a las condiciones ambientales.

Actualmente, el 20% de la tierra en las regiones templadas está dedicada a la agricultura, mientras que en los trópicos este porcentaje es del 11%.

Sin embargo, es en los trópicos donde la expansión de tierras cultivables se está extendiendo más rápidamente. Según los investigadores, el 80% de los nuevos campos eran anteriormente bosques.

De ahí la importancia de maximizar el uso de las tierras cultivadas, "ya sea introduciendo distintos cultivos, variedad dentro de las cosechas, utilizando de manera más eficiente el agua o los fertilizantes y, posiblemente, rotando los cultivos dentro de los campos", dice West.

Lea el articulo completo en:

BBC Ciencia

La selva amazónica debe su biodiversidad a los Andes

La selva amazónica debe su riqueza en especies a la aparición de las montañas de los Andes, según un estudio dirigido por la Universidad de Amsterdam en Países Bajos que se publica en la revista 'Science'. El análisis subraya descubrimientos recientes que determinan que el lento ascenso de las montañas de los Andes es la fuerza principal que subyace a la extraordinaria biodiversidad de la región.

Desde una variedad de disciplinas que incluyen la filogenia molecular, la ecología, la geología estructural y la paleontología, los autores proporcionan una visión general tanto de los habitantes históricos como de los procesos geológicos ancestrales de la selva del Amazonas a través de la Era Cenozoica, que se extiende a lo largo de los pasados 65,5 millones de años.

Los investigadores, dirigidos por Carina Horn, explican cómo la aparición de los Andes dio lugar a un proceso geológico complejo y por fases que finalmente condujo a la biodiversidad de la selva actual.

Otro estudio del Instituto de Investigación Tropical Smithsonian de Balboa, en la República de Panamá, investiga los efectos de uno de los episodios de calentamiento global más fuertes de los pasados 65 millones de años, el Máximo Termal del Paleoceno-Eoceno (MTPE), sobre los bosques tropicales de Colombia y Venezuela. Los descubrimientos muestran que los bosques tropicales en realidad proliferaron bajo las altas temperaturas y los elevados niveles de dióxido de carbono que asolaron la región hace aproximadamente 55 millones de años.

Estos investigadores presentan registros de polen, esporas y otra materia orgánica fosilizada procedentes de tres localizaciones tropicales que revelan un aumento distintivo en la diversidad vegetal, en su mayor parte en las plantas con fruto, durante el MTPE. Sus descubrimientos contrastan con los planteamientos clásicos de que los ecosistemas tropicales se ven afectados negativamente por el estrés del calor.

Fuente:

Europa Press

Dejar vagar la mente nos hace infelices

Divagar (o pensar hue%v&d%s) nos hace infelices..,

Las personas pasamos en torno al 46,9% de nuestras horas de vigilia pensando en cosas distintas a las que estamos haciendo, y ese “soñar despierto” normalmente nos hace infelices, según revela un estudio realizado por la Universidad de Harvard y publicado en la revista Science.A diferencia de otros animales, los seres humanos dedicamos mucho tiempo a pensar en eventos que tuvieron lugar en el pasado, que podrían suceder en el futuro o incluso imaginando sucesos que nunca ocurrirán. Y este parece ser un modo de funcionamiento habitual del cerebro. “Una mente humana es una mente que vaga, y una mente que vaga es una mente infeliz”, aseguran Matthew A. Killingsworth and Daniel T. Gilbert. “La capacidad humana de pensar en algo que no está sucediendo en el presente es un logro cognitivo que tiene un alto coste emocional”, añaden.





Para llevar a cabo su estudio, los científicos desarrollaron una aplicación para iPhone (disponible en http://www.trackyourhappiness.org/) y contactaron con más de 2000 voluntarios para conocer en cada momento donde estaban, qué hacían, en qué pensaban y el grado de felicidad que experimentaban en cada momento. De este modo consiguieron reunir una gran base de datos en tiempo real sobre los pensamientos, sentimientos y acciones de una amplia gama de personas, a las que la aplicación formulaba una serie de preguntas de forma aleatoria a lo largo del día. Los datos obtenidos revelan que, por término medio, los participantes dedicaban cerca de la mitad de su tiempo libre a dejar vagar su mente, excepto cuando practicaban sexo. Y que eran más felices haciendo ejercicio o conversando que descansando, trabajando o usando un ordenador.


Fuente:


Muy Interesante

11 de noviembre de 2010

El secreto de la lengua de los gatos


Ágiles, seductores, solitarios y de mirada inquietante. Los felinos son elegantes por naturaleza, incluso para beber. Mientras que los perros utilizan la lengua colocándola en forma de cuchara invertida, los gatos utilizan dos fuerzas físicas, la gravedad y la inercia, para succionar de forma delicada los líquidos con la punta de sus lenguas. Al igual que las trompas del elefante y los tentáculos del pulpo, la lengua de los gatos son muy ágiles, según un estudio publicado en Science Express.

Durante la investigación, Pedro Reis y sus colegas del Instituto de Tecnología de Massachusetts en Cambridge (Estados Unidos), usaron imágenes de alta velocidad para captar el equilibrio de fuerzas que utiliza el gato mientras bebe y la mecánica del agua que está bebiendo. Descubrieron que los gatos curvan su lengua hacia atrás de modo que la superficie superior toque ligeramente el líquido. Cuando el gato levanta su lengua con rapidez, el agua sube dentro de su boca en forma de columna líquida y va creciendo por inercia. A continuación, el gato cierra la mandíbula para capturar el líquido antes de la gravedad rompa esta columna.

Para tener una mejor idea del mecanismo que hay detrás de sus lengüetazos, el equipo realizó experimentos de física. Tras analizar las diferentes velocidades de 'lengüetazos' de los felinos, los investigadores pudieron cuantificar las funciones de la gravedad y la inercia para fijar la frecuencia óptima del movimiento de su lengua.

Esta secuencia reveló algunas sorpresas, como el descubrimiento de que los lengüetazos que realizan los gatos al beber son muy diferentes de los de los perros. Otra sorpresa fue la rápida velocidad con que se mueve la lengua de un gato, casi un metro por segundo. Esto implica que la tensión superficial del líquido no juega ningún papel en el proceso. El líquido es dominado por las fuerzas de la gravedad y la inercia. Los autores también descubrieron que cuanto más grande es el felino, más lento bebe.

Fuente:

El Mundo Ciencia

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