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27 de junio de 2012

¿Cuántas computadoras hacen falta para imitar un cerebro biológico?

Un grupo de ingenieros entrenó a una red de 1.000 computadoras para que realizara una complicada misión: reconocer imágenes de gatos tal y como lo haría un ser humano.

Por muy obvia que parezca la tarea, lo cierto es que para ello el equipo tuvo que construir una red neuronal electrónica basándose en el modo en que funciona un cerebro biológico.

Así crearon una única computadora que fue capaz de "aprender" a identificar gatos en tan sólo tres día sin que nadie previamente le hubiera explicado a la máquina qué es un gato.

Computadora inteligente

Esta red neuronal computerizada forma parte de un proyecto mucho más ambicioso para dotar a las máquinas de la capacidad de aprender, y en el caso de empresas como Google, el tema interesa sobre todo porque con esta tecnología quieren mejorar la operatividad de su motor de búsqueda y diseñar sistemas más precisos de traducción de idiomas.

Es por ello que en el proyecto de reconocimiento gatuno participaron tanto miembros de la Universidad de Stanford en Estados Unidos, como científicos del XLabs del conocido buscador.

La novedad de este trabajo en concreto, residen en que a diferencia de otras técnicas de reconocimiento de imágenes, este sistema no depende de un humano diciéndole a la computadora previamente las características concretas del objeto que debe buscar.

La máquina diseñada por este equipo, no tenía ni idea de qué imágenes iba a ver. No obstante, contaba con 16.000 procesadores para operar un programa informático, que simulan la dinámica de una red neuronal biológica con 1.000 millones de conexiones.

Nervios de silicona

Google

La compañía Google quiere utilizar el sistema para mejorar la operatividad de su buscador.

En un cerebro, los nervios están fuertemente interconectados y se cree que el "reconocimiento" de un objeto se da cuando se activa un patrón concreto en una maraña de conexiones.

Se cree que estos patrones de objetos son los que estimulan el aprendizaje en los organismos vivos. Algunos neurocientíficos especulan que partes de nuestro cerebro están tan especializadas que se dedican a reconocer elementos muy concretos, como la abuela de alguien o su gato.

Lo que sucedió con el experimento de Google es que los nervios de silicona del sistema empezaron a reaccionar con imágenes concretas y tras tres días de trabajo y 10 millones de imágenes procesadas, resultó que ya podía identificar uno de ellos: un gato, incluso cuando nunca antes había recibido información sobre cómo es un gato.

A pesar del éxito del trabajo, los investigadores todavía no están seguros de que se pueda asumir que este sistema realmente imita el funcionamiento de un cerebro biológico.

En una entrevista al diario New York Times, uno de los investigadores admitió que aunque esta red neuronal podría suponer un paso adelante respecto a redes similares construidas hasta el momento, lo cierto es que carece de un sistema de procesamiento visual tan complejo como el humano.

Aplicaciones

Sin embargo, los resultados positivos que obtuvieron fueron una sorpresa, y apoya la idea de aquellos que piensan que el aprendizaje no depende únicamente de contar con un contexto o una guía por parte de alguien.

Además de identificar gatos, la computadora también aprendió a distinguir la figura de un ser humano y reconocer rostros.

Ahora el grupo pretende usar estos avances en los motores de búsqueda de internet, para que estos puedan categorizar los resultados que encuentran, reconocer la voz humana y llevar a cabo mejores traducciones de idiomas.

Los resultados finales del experimento serán presentados en la Conferencia Internacional de Aprendizaje computerizado que tiene lugar esta semana en la capital de Escocia, Edimburgo.

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'Bicentenaria argentina', un nuevo dinosaurio de hace 90 millones de años

Esqueletos de la nueva especie de dinosaurio. | Efe
Esqueletos de la nueva especie de dinosaurio. | Efe
El Museo Argentino de Ciencias Naturales ha anunciado el hallazgo de los restos de un dinosaurio carnívoro que se puede considerar como una nueva especie y podría aportar datos clave sobre la evolución de los lejanos antepasados de las aves.
La nueva especie, presentada hoy por investigadores del Museo (MACN), de Buenos Aires, fue bautizada como 'Bicentenaria argentina' y sus restos fueron hallados en la sureña provincia de Río Negro.

"Es muy probable que sea el primer representante que se encuentra de un linaje nuevo dentro de la familia de celurosaurios, aquellos dinosaurios que eventualmente darían origen a las aves", destacó asimismo en un comunicado el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina, del que depende el MACN.

El jefe del museo e investigador independiente del CONICET, Fernando Novas, señaló que "si bien dentro de los celurosaurios hay miembros como el Tyrannosaurus rex o el velociraptor, no se conoce mucho acerca de las formas primitivas, los primeros celurosaurios".

Los ejemplares adultos del 'Bicentenaria' medirían entre 2,5 y 3 metros de largo, y eran ágiles y delgados y, por la forma de sus dientes y la presencia de garras, seguramente eran cazadores.

"Se puede sospechar que podrían haberse alimentado de dinosaurios más pequeños, herbívoros o crías de dinosaurios", señaló Novas.

Los investigadores creen que este dinosaurio pudo tener el cuerpo cubierto por plumas. Las rocas que contenían los huesos del 'Bicentenaria' tienen alrededor de 90 millones de años y corresponden al período cretácico superior, entre 65 y 98 millones de años atrás.

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El Mundo Ciencia

La soledad del mejor amigo de la tortuga "Solitario Jorge"

Don Fausto Llerena junto al Solitario Jorge Foto: gentileza Dirección del Parque Nacional Galápagos

Don Fausto Llerena fue el principal cuidador del Solitario Jorge durante tres décadas. Fotos: gentileza Dirección del Parque Nacional Galápagos

Con la muerte del Solitario Jorge, el mundo perdió al último sobreviviente de una subespecie y Ecuador al gran símbolo de las islas Galápagos. Pero don Fausto Llerena perdió a su mejor amigo.

Solitario Jorge Foto: gentileza Dirección del Parque Nacional Galápagos

El Solitario Jorge había sido hallado en el 72 en la Isla Pinta.

Durante tres décadas, Llerena fue el cuidador principal de la tortuga gigante de más de 100 años, último sobreviviente de la subespecie Chelonoidis Abingdoni. Y su devoción al solitario Jorge y a la conservación fue reconocida incluso en el nombre del centro donde habitaba el quelonio, el Centro de Crianza de Tortugas Gigantes Fausto Llerena, en la isla Santa Cruz.

El pasado domingo, cuando el guardaparque de 72 años fue a visitar a su amigo, como solía hacer incluso en sus días libres, notó que no fue a recibirlo como siempre y lo halló muerto en un sitio en su corral.

"Yo estuve cuidándolo desde el año 1983, siempre venía a dar el encuentro", dijo Llerena a BBC Mundo.

El solitario Jorge tenía una "personalidad compleja", y sólo "aceptaba hasta tres personas en su corral a un mismo tiempo, si no, se retiraba. Si estaba yo solo era cuando se quedaba más tiempo".

"Yo sentía mucho afecto por él, incluso lo iba a visitar los fines de semana. Venía a mi encuentro, se paraba enfrente y estiraba el cuello y abría la boca. Y ahí se quedaba parado con la boca abierta un buen momento, con la mirada fija, sin parpadear, como si quisiera decirme algo".

"Yo lo acariciaba en la cabeza, le daba unas palmaditas y él estiraba más el cuello, y cuando yo salía del corral él se iba al lugar donde descansaba".

Para Llerena, cuando subía la cabeza y estiraba el cuello, el solitario Jorge "quería comunicar un saludo, darme la bienvenida, como si me preguntara, ¿cómo estás?".

"¿Qué te pasa?"

El cuidado de la tortuga incluía la limpieza del corral y la laguna donde se bañaba, así como proveer su dieta de vegetales como porotillo y otoy.

Solitario Jorge Foto: gentileza Dirección del Parque Nacional Galápagos

"Comunicaba mucho con la mirada". El Solitario Jorge tenía más de 100 años y murió sin dejar descendencia.

Llerena cuidó al solitario Jorge las dos veces en que la tortuga gigante sufrió quebrantos de salud. "Una vez estaba más lento, no se movía, y yo le decía, ¿qué te pasa? Y él sólo alzaba la cabeza y miraba". En una primera ocasión un episodio de indigestión fue curado con papaya. "Le dimos primero un cuarto de papaya, luego una mitad y finalmente una entera hasta cuando estaba bien y se suspendió la papaya".

"Otra vez se le cayo una uña. No se movía, fui a verlo y tenía inflamado el brazo. Los veterinarios le pusieron unas inyecciones y ya se compuso".

La fascinación de Llerena con las tortugas comenzó a los 12 años, cuando el guardaparque, que había nacido en la provincia de Tungurahua, en el centro del país, llegó por primera vez con su familia a Galápagos.

"Mi ambicion era tener una tortuga en mi casa, en aquellos tiempos no había todavía un parque nacional. Yo traje una tortuga y la tuve en mi casa 20 años, hasta que se escapó del corral".

Llerena conoció al solitario Jorge desde que fue rescatado en 1972 en la isla Pinta, durante una misión para remover cabras, una especie introducida por el hombre que devastó el hábitat de las tortugas.

Se cree que en el pasado existieron cerca de 300.000 tortugas gigantes en las Galápagos, pero fueron diezmadas por piratas que las cazaban por su carne y que introdujeron especies depredadoras.

Desde que fue hallado en la Pinta, Jorge integraba el programa de crianza en cautiverio del Parque Nacional Galápagos, pero no logró dejar descendencia.

"Yo siempre tuve en mi pensamiento que alguna vez se iba a morir pero no se sabía cuando, siempre estaba pensando en eso. Tenía la esperanza de que dejaría un descendiente de él pero no fue así", dijo Llerena a BBC Mundo.

Los científicos batallaron para evitar la extinción de la subespecie a la que pertenecía la tortuga gigantes y se intentó cruzarlo con hembras de características genéticas similares, como las de la especie del volcán Wolf en la isla Isabela.

Pero la tortuga se tomó su tiempo. Sólo después de 15 años de contacto con las hembras Jorge se apareó con una de ellas, pero los huevos no fueron fértiles.

El legado de Jorge

El solitario Jorge murió sin dejar descendencia, pero no sin dejar un gran legado para la lucha por la conservación de especies.

"Hay que ser fuerte y continuar con el mismo ánimo nuestro trabajo porque aquí hay muchas tortugas, tenemos 70 adultas y más de mil pequeños, entonces no tenemos que decaernos. Tenemos que coger más fuerza porque tenemos más especies que recuperar. No están perdidas todavía pero si nos descuidamos puede suceder algo grave con esas especies, todavía están en peligro".

Llerena cree que la muerte del solitario Jorge es una perdida no sólo para Ecuador sino para todo el mundo y tiene un mensaje especialmente para la juventud. "Tenemos que tener más conciencia sobre las especies naturales, especialmente aquí en Galápagos".

El guardaparque no oculta su sensación de soledad. "Yo le tenia mucho cariño, la primera visita al centro siempre era a él, y ahora ya no hay quien reciba".

"Siento como que se ha ido el mejor amigo, hay un vacío y me da mucha pena, especialmente cuando veo las fotos. En mi corazón es como que no estoy convencido que se ha muerto".

"Pero hay que resignarse y seguir adelante y tener al solitario Jorge siempre en el corazón y en el pensamiento toda una vida".

Don Fausto Llerena junto al Solitario Jorge Foto: gentileza Dirección del Parque Nacional Galápagos

"Hay que resignarse y seguir adelante y tener al Solitario Jorge siempre en el corazón y en el pensamiento toda una vida".

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26 de junio de 2012

La anécdota de Bertrand Russell y las tortugas

Este post va in memoriam de"Solitario  George", la última tortuga de su especie que acaba de fallecer recientemente...

La historia de la ciencia, y la de los científicos, está repleta de anécdotas, a cual más curiosa. La de Bertrand Russell y las tortugas es una de ellas.

Bertrand Russell en 1916
La cuenta muy bien Vicente Muñoz (que ya colaboró por aquí con Planito y la forma del Universo) en su libro Formas que se deforman, sobre topología, que, por otra parte, está resultando muy interesante:
Cuenta una historia que en cierta ocasión el filósofo y matemático Bertrand Russell (Reino Unido, 1872-1970) estaba dando una conferencia sobre astronomía en al que describió cómo la Tierra giraba alrededor del Sol, que a su vez gira en torno a las estrellas de nuestra galaxia. Al final de la charla, una anciana se levantó al fondo de la sala y dijo: “Todo lo que nos ha contado usted son disparates. En realidad, el mundo es una placa plana que se sostiene sobre el caparazón de una tortuga gigante”. A Russell estos comentario no lo amilanaban. Sonrío con suficiencia y dijo: “¿Y sobre qué se sostiene la tortuga?”. “Se cree usted muy agudo, joven”, replicó la anciana. “Pero hay infinitas tortugas”.
Me hubiese encantado ver la cara del señor Russell después de este último comentario de la anciana, de la que, hasta donde yo sé, no se tiene información.


Fuente:

Muere en Galápagos el 'Solitario George', la última tortuga de su especie


'Solitario George', último superviviente de la subespecie 'Chelonoidis abingdoni' fue encontrado muerto, según informó la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG).

El cuerpo de George estaba en posición como si hubiera intentado dirigirse al bebedero, detalló la DPNG. 

Además, añadió que su edad exacta se desconoce, aunque "se estima que pasa de los cien años".

George era oriundo de la isla Pinta, la más septentrional de las Galápagos. Fue rescatado en 1972 por un grupo de cazadores dedicados a erradicar las cabras, una especie introducida por el hombre que diezmó el hábitat y llevó a las tortugas gigantes de esa isla al borde de la extinción.

Desde entonces, George formó parte del programa de crianza en cautiverio de la DPNG. Ejecutaron diferentes iniciativas para intentar que se reprodujera, inicialmente con hembras de la especie de volcán Wolf, de la isla Isabela, con las que consiguió aparearse tras 15 años de convivencia, pero los huevos no fueron fértiles.

Posteriormente, se colocaron en su corral hembras de la especie de la isla Española, genéticamente más cercana, con las que se encontraba hasta hoy.

Las Islas Galápagos deben su nombre a las grandes tortugas que la habitan y sus reservas terrestre y marina contienen una rica biodiversidad. Son consideradas como un laboratorio natural, que permitió al científico británico Charles Darwin desarrollar su teoría sobre la evolución y selección natural de las especies.

El archipiélago de Galápagos está situado a unos mil kilómetros de las costas continentales ecuatorianas. Fue declarado en 1978 Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Actualización: 

El Parque Nacional Galápagos albergará un museo en honor al "Solitario Jorge", el último individuo que quedaba de la subespecie de tortugas gigantes conocida científicamente como geochelone nigra abingdoni que murió el domingo en Ecuador.

Así lo informó la dirección del parque, que adelantó que este martes se darán a conocer los resultados de la autopsia que un grupo de expertos realiza a la tortuga gigante.

Una vez que se culminen las pruebas, el cuerpo del Solitario Jorge será embalsamado y colocado en el museo en su honor.

Fuente:

El Mundo Ciencia

BBC Ciencia

Nuestra dieta también influye en las emisiones de óxido nitroso provocando efecto invernadero

De nuestra huella de carbono a nuestra huella de nitrógeno...

Como ya comentamos anteriormente en este blog, el papel de los gases de efecto invernadero distintos del CO2 (que es el actual referente en estas cuestiones), es cada vez más importante, sobre todo en los modelos predictivos climáticos. Estos tienen un mayor potencial radiactivo que el CO2, y numerosos estudios cuantifican su origen antropogénico de forma satisfactoria. Entre estos gases destaca el óxido nitroso (N2O) y su relación con la agricultura, tal y como ya comentamos anteriormente.




Uno de los principales retos al que se enfrenta la comunidad científica es crear modelos que nos permitan conocer y estimar las fuentes de emisión con la intención de mitigar su posible efecto a corto y largo plazo. 

Una de las claves para reducir la emisión de N2O pasa por la mejora de la eficiencia del abonado nitrogenado, es decir, reducir la tasa de emisión de N2O por unidad de nitrógeno aplicado y a su vez por unidad de producto agrícola producido. Algunos datos lo confirman ya que de cada 100 unidades de nitrógeno usadas en agricultura, solo 17 son consumidas por los humanos en forma de productos obtenidos en cultivos o en productos cárnicos.

También pasa por tener en cuenta otros factores antrópicos como la población humana, su demanda alimentaria y la generación de residuos que esa producción puede conllevar. Y es que algunos estudios ya están afirmando que la demanda alimentaria puede ser un factor muy importante a tener en cuenta. Las predicciones de la demanda de proteínas de origen animal, sobre todo los relacionados con la carne de pollo, son bastante importantes y se incrementarán en el futuro.

Y es que para cuidar el clima de nuestro planeta, ya no solo es importante nuestra “huella de carbono”, si no también la “huella de nitrógeno”. Si quieres calcular tu huella, no dudes en pinchar aquí. Pero, ¿Es tan importante el nitrógeno en nuestro planeta?, ¿cómo puede afectar el nitrógeno al clima? Pues en este vídeo es bastante explicativo... 


ss


Uno de los datos a recordar es que la mitad de la población actual está viva gracias
al proceso de Haber-Bosch (el proceso industrial para transformar el nitrógeno atmosférico en amonio, que produce fertilizantes y por consiguiente, alimentos y ganado). Si te han quedado dudas, aquí puedes leer algunos resultados de la Evaluación Europea del Nitrógeno (ENA), que explia Alberto Sanz Cobeña. Efectivamente, este proceso ha traído muchas cosas buenas, pero también otras malas que tenemos que remediar (la contaminación). Como dice el vídeo, el conocimiento lo tenemos... ¿a qué estamos esperando para aplicarlo?

La Fuente:

ResearchBlogging.org
Dave S. Reay, Eric A. Davidson, Keith A. Smith, Pete Smith, Jerry M. Melillo, Frank Dentener & Paul J. Crutzen (2012). Global agriculture and nitrous oxide emissions NATURE CLIMATE CHANGE | REVIEW, 2, 410-416 DOI: 10.1038/nclimate1458



Tomado de:

Compostando Ciencia
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