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16 de abril de 2012

Calentamiento Global: Datos, supuestos y explicaciones

A modo de introducción

. Consecuencias del cambio climático abrupto o lento: elevación del nivel de los océanos, incremento de las temperaturas, veloz modificación de las ecologías, el clima se tornará mucho más inestable, los eventos climáticos extremos como tormentas, inundaciones, olas de calor y sequías se harán más frecuentes e intensos, se generarán huracanes de gran envergadura. Etc.

. ¿Es posible calcular el número de víctimas que pueden producirse? No con exactitud. Probablemente: cientos de millones y un número mayor de habitantes del planeta se vería reducido a una condición “animal” (por lo que podría presenciar y lo que haría o tendría que hacer para sobrevivir).

. Posibles reacciones políticas complementarias en numerosos países: uso de la fuerza militar para obligar a los pobres y a los trabajadores menos organizados a pagar directamente, en sus vidas y salud, el altísimo coste de la catástrofe.

. ¿Se tratará de un Argamedón que liquide la especie humana? No, la vida humana se recuperará probablemente al cabo de un tiempo que no puede determinarse y seguirá su curso -muchas otras especies no podrán conseguirlo en cambio-, pero la situación dejará tras de sí millones y millones de cadáveres y la desolación inconmensurable de la barbarie generada.


Datos, inferencias y explicaciones.

. Causas del calentamiento global: fundamentalmente por dos gases del efecto invernadero, el dióxido de carbono (CO2), que no abunda en el atmósfera, y el metano (el más importante es el primero).

. En toda la historia conocida del planeta cuando más CO2 ha habido en al aire más alta ha sido la temperatura.

. Papel del CO2: permite el paso del a radiación solar pero impide que una parte de la radiación terrestre regrese al espacio: esa radiación queda atrapada en forma de calor y hace que nuestro planeta se caliente.

. Moléculas del CO2 en la atmósfera (en estos momentos incluso de calentamiento global): 380 por cada 1.000.000.

. Durante miles y miles de año la Tierra ha oscilado entre edades de hielo y períodos cálidos. CO2 en las edades de hielo: 180 partes de CO2 por millón; en los segundos, los períodos cálidos: 280 partes por millón.

. Emisiones recientes de CO2: cuando hace 200 años y en algunos países, irrumpió en la Tierra (en un período cálido) la revolución industrial, se empezaron a quemar carbón (Carbono, C, básicamente); petróleo (C e H [hidrógeno]) y gas natural (también C e H básicamente). La combustión de carbón, petróleo y gas natural genera carbono que combinado con el oxígeno del aire forma el CO2 (son las llamadas “emisiones” de dióxido de carbono)

. Vías de absorción naturales (vías de escape, una marina y otra terrestre, los llamados “sumideros de carbono”) de estas emisiones de CO2: árboles y plantas (toman el CO2 del aire y forman carbohidratos, el material básicos del que están compuestos) y los océanos (el CO2 pasa con facilidad del aire al agua: pequeños animales que viven en el mar usan el CO2 para construir sus conchas).

. Moléculas de CO2 (gas estable que no se descompone fácilmente) que se añaden a la atmósfera anualmente por la acción humana: 3,5 partes por millón. Los dos sumideros absorben, conjuntamente, 1,4 partes por millón. Luego, son 2,1 partes por millón las que agregamos a la atmósfera cada año que permanecen en ella entre 100 y 200 años.

. Incremento de CO2 en la atmósfera desde que la especie humana empezó a quemar gas natural, carbón y petróleo en grandes cantidades: de 280 a 385 partes por millón (incremento del 37,5%) [el mismo nivel de incremento experimentado por la Tierra en el paso de las edades de hielo a los períodos cálidos].

. Metano (1 átomo de C y 4 de H): segundo gas del efecto invernadero: hay en la atmósfera 200 veces más CO2 que metano (que es un gas inestable que se descompone al entrar en contacto con el ozono).

. Duración del metano en la atmósfera: 12 años (CO2: entre 100 y 200 años).

. Problema del metano: el efecto de calentamiento de este gas es mucho mayor que el del CO2 (una molécula de metano, a lo largo de su existencia, tiene más de 20 veces el efecto de calentamiento de CO2) [Durante los primeros años en que las moléculas están en la atmósfera el efecto del metano es 100 veces superior al del CO2].

. Combinando ambos factores, teniendo en cuenta la mayor duración del CO2, su efecto es mucho mayor: el CO2 es responsable del 70% del calentamiento producido por la actividad humana, frente al 13% del metano (además, la reducción de metano produciría un cambio inmediato muy importante).

. Cantidad de metano en el aire: se ha duplicado desde 1800 (aunque en la actualidad, las emisiones de metano han experimentado una pequeña reducción).

. Fuentes de emisión de metano: fugas de gas natural (compuesto básicamente de metano) procedentes de minas de carbón, yacimientos de petróleo y gas, y centrales eléctricas, y, por otra parte, la descomposición de la materia orgánica.

. Otros gases de efecto invernadero: el más importante, el óxido nitroso (del uso de fertilizantes, procesos industriales, escape de los automóviles).

. Momento en el que la comunidad científica ya sabían que el cambio climático abrupto era un fenómeno común y global, y habían logrado componer un cuadro razonablemente certero del cambio abrupto en el pasado: a finales de la década de 1990.

. Situación en la actualidad: hay 100 partes de CO2 por millón más en la atmósfera que en los períodos cálidos previos.

. ¿Quiere esto decir que se producirá automáticamente otro cambio abrupto? No: no sabemos con exactitud cuándo pasaremos a otro período estable con temperaturas mayores. La Tierra alcanzará, en un determinado momento, tras la subida de la temperatura, un nuevo equilibrio mucho más cálido: la vida humana seguirá siendo posible pero será mucho más difícil y bastante distinta de la actual.

. Incremento de la temperatura desde 1800: 0,7 grados C (el cambio climático abrupto empieza a ser probable a partir de un incremento de 2 grados C).

. Mejor estimación de la que disponemos: un nivel de CO2 entre 400 y 450 partes por millón (estamos en 385 partes) produciría un aumento de la temperatura de 2 grados (habremos llegado a la zona de peligro respecto a un cambio abrupto a partir de un incremento entre 15 y 65 puntos de CO2 por millón).

. Conjetura: es probable aunque no seguro que se lograría evitar un cambio climático abrupto si estabilizáramos el contenido de CO2 en la atmósfera en los próximos siete años [15 partes] (puede –PUEDE- que no pasa nada si lo hacemos en un período de 31 años [65 partes]).

. Forma de estabilizar el contenido de CO2 en la atmósfera: reducir las emisiones anuales a 1,4 partes por millón (disminución en un 60% de la tasa anual de emisiones) [dado que los sumideros de carbono cada vez actúan peor deberíamos probablemente aumentar la reducción al 70%, diez puntos más].

. Dimensiones de la tarea política que representa evitar los horrores sociales y naturales que acompañarían CON TODA PROBABILIDAD a un cambio climático abrupto: reducción de las emisiones globales de CO2 entre 60 y el 70% en un período comprendido entre unos 10 y 30 años.

Fuente principal: Jonathan Neale, Cómo detener el calentamiento global y cambiar el mundo. El Viejo Topo, Barcelona, 2012.


Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

Fuente:

Rebelión

15 de abril de 2012

Un método para descubrir las trampas en ajedrez

En lo que a trampas se refiere, el ajedrez puede parecer prácticamente invulnerable. Al fin y al cabo, el tablero y sus piezas están a la vista de todos. Pero los últimos escándalos han dejado claro que las trampas —fomentadas por potentes programas informáticos que juegan mejor que los humanos, así como por tecnologías de comunicación complejas— empiezan a ser un problema en los campeonatos de ajedrez mundiales.

El año pasado, la Federación de Ajedrez francesa acusó a tres jugadores de confabularse entre ellos durante la Olimpiada de Ajedrez celebrada en Rusia en 2010 utilizando mensajes de texto codificados y un sistema de señales. La federación les ha prohibido jugar durante cinco años, aunque ellos han apelado la decisión.

Kenneth W. Regan, profesor adjunto de ciencias informáticas en la Universidad estatal de Nueva York en Buffalo, que también es un maestro internacional del ajedrez, ha investigado estas trampas durante cinco años.

Regan, de 52 años, se interesó por el problema a raíz del campeonato mundial de 2006 entre Vladimir Kramnik, de Rusia, y Veselin Topalov, de Bulgaria. La partida se interrumpió cuando el entrenador de Topalov acusó a Kramnik de haber consultado un ordenador en el baño. Los organizadores cerraron con llave los aseos, a raíz de lo cual Kramnik abandonó la partida y se negó a continuar a menos que los abrieran. Acabaron haciéndolo y al final ganó la partida.

Regan, científico y maestro internacional del ajedrez, ha investigado las trampas durante cinco años

El problema a la hora de construir una prueba matemática para descubrir a alguien haciendo trampas es que hay que tener en cuenta muchas variables y valores extremos.

Parte de la dificultad reside en que el tamaño de las muestras tiende a ser pequeño, tal vez 150 o 200 jugadas por participante para todo un torneo. Otra pega es la forma en que los programas informáticos de ajedrez evalúan las posiciones. Se dan en incrementos de una centésima del valor de un peón, la pieza menos valiosa.

La posible compensación de descubrir una trampa va más allá del ajedrez. Jonathan Schaeffer, catedrático de ciencias informáticas en la Universidad de Alberta y el inventor de Chinook, el ordenador que resolvía juegos de damas, señala que la investigación de Regan y la de otros que también estudian este campo, tiene un enorme valor en potencia. “Lo que están haciendo es intentar establecer un modelo de cómo toma la gente las decisiones”, explica.

Esto también podría tener un valor inmenso para los grandes minoristas de Internet que quieren adaptar sus ofertas al gusto del comprador, o para usos más importantes, como personalizar los tratamientos médicos.

Regan, hasta la fecha, ha analizado cerca de 200.000 partidas, incluidas todas las de los 50 torneos más importantes de la historia

Regan estaba bastante seguro de que cualquiera que utilice un programa para hacer trampas en el ajedrez lo programaría en modo simple, donde el programa selecciona rápidamente una posible jugada, y luego examina una secuencia de jugadas para evaluar si es acertada. Es eficaz, pero no riguroso.

Regan decidió que también necesitaba que sus programas funcionaran en modo multilínea, de modo que pudiera ver dónde y por qué los programas cambiaban sus evaluaciones. Eso lleva mucho más tiempo.

Quería crear un modelo de la frecuencia con que las jugadas de jugadores de diferentes niveles coinciden con las de los programas de ajedrez, y por eso empezó a crear una base de datos analizando partidas que se remontaban a principios del siglo XIX. En cada partida hacía que el ordenador evaluara cada posición en modo de línea sencilla hasta una profundidad de 13 capas (seis o siete movimientos por cada jugador). Hasta la fecha, ha analizado cerca de 200.000 partidas, incluidas todas las de los 50 torneos más importantes de la historia. También ha analizado entre 6.000 y 7.000 en modo multilínea para crear modelos de jugadores de diferentes niveles.

La forma de jugar ha evolucionado. Según su análisis, el 40° ajedrecista del mundo juega igual de bien que Karpov en los setenta, cuando era campeón mundial

Regan ha descubierto que la forma de jugar ha evolucionado. Según su análisis, el 40° ajedrecista del mundo juega igual de bien que jugaba Anatoly Karpov en los setenta, cuando era campeón mundial.

Para comprobar si alguien hace trampas, coteja el nivel relativo del jugador con el modelo de comparación. Regan señala que sus modelos están en una fase en la que solo se pueden usar como apoyo en casos en los que se alega que se han hecho trampas.

En el caso francés, llegó a la conclusión de que dos partidas de uno de los acusados, Sébastien Feller, eran valores extremos, lo cual quiere decir que tenían una correlación inusualmente elevada con un programa de ajedrez.

Fuente:

El País Ciencia

El hombre que confundió un dinosaurio con el escroto de un gigante


Dibujo de Richard (1763) del que probablemente fue el primer hueso conocido de dinosaurio, bautizado como 'Scrotum humanum'

Dibujo de Richard (1763) del que probablemente fue el primer hueso conocido de dinosaurio, bautizado como 'Scrotum humanum'

Antes de que Richard Owen pronunciara por primera vez la palabra 'dinosaurio'en 1841, muchos naturalistas ya habían comenzado a extraer del suelo grandes restos fósiles sin saber exactamente a qué pertenecían. Incluso llegaron a ver los testículos de un superhombre en el fémur del primer terópodo descubierto. Lo llamaron 'Scrotum humanum'.

En 1677, el reverendo inglés Robert Plot describió en su libro 'Historia Natural de Oxfordshire' el hallazgo de un enorme trozo de hueso fosilizado. Según el inglés, se trataba de “un hueso auténtico, ahora petrificado” que recordaba “exactamente la figura de la parte de debajo del fémur de un hombre, o al menos de algún otro animal”. Este fósil correspondía en realidad a un dinosaurio, aunque este crucial dato no se conocería hasta un siglo más tarde.

Una de las explicaciones de los fósiles en el siglo XVII era la 'virtus formativa', una capacidad de la Tierra para generar formas caprichosas

Fallidas interpretaciones

Plot, un naturalista inquieto y con las mejores intenciones de hacer avanzar la ciencia de la época, no tuvo demasiado acierto. Basándose en los datos disponibles en aquella época y en partes de la Biblia, el reverendo creyó que el hueso pertenecía a un gigante. Y en una desafortunada serie de hipótesis posteriores, este mismo fósil fue tomado por los testículos petrificados de un coloso. Así, durante años, el primer dinosaurio identificado recibió el nombre de Scrotum humanum.

A simple vista, Jose Luis Sanz, Catedrático de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), identifica el fósil de Plot como "el fragmento distal del fémur de un gran dinosaurio terópodo, probablemente Megalosaurus".

Sanz formó parte del equipo que halló en Cuenca el esqueleto del dinosaurio más completo hallado en España hasta la fecha, correspondiente a un nuevo dinosaurio carnívoro, el Concavenator concorvatus. El descubrimiento de Pepito, como se le llamó coloquialmente, fue publicado en la revista Nature en septiembre de 2010.

"La formación de los fósiles ha sido explicada en términos muy diferentes a lo largo de la historia", cuenta este paleontólogo. "Una de las hipótesis más en boga en el siglo XVII era la virtus formativa, una capacidad de la Tierra para generar formas caprichosas, que no eran tanto anomalías sino dones que Dios había puesto, igual que había puesto las flores en los campos para alegrar la vista de los seres humanos. Esta aproximación es la que Plot había utilizado para explicar muchos de los fósiles que encontró".

En este caso particular, la primera hipótesis de Plot fue que se trataba de restos óseos de elefante, probablemente traídos por los romanos en su invasión de las islas británicas. Sin embargo, cuando el reverendo tuvo acceso a los restos de un elefante se dio cuenta de que la forma y el tamaño de su fósil, de unos 60 centímetros de diámetro, no encajaban con la conjetura inicial.

Entonces, inmediatamente, optó por la hipótesis gigantológica. Creyó ver en ese hueso los restos de uno de los patriarcas de los que hablaba la Biblia, personajes como Matusalén, Abraham o Noé a los que se suponía un tamaño y longevidad sobrenaturales.

Los testículos de un gigante

Este argumento no sólo se mantuvo durante décadas, sino que tomó un giro sorprendente a mediados del siglo XVIII. En 1763, el naturalista Richard Brookes reinterpretó el fósil de Plot no como la base del fémur de un gigante, sino como sus testículos petrificados. Brookes aplicó además a este razonamiento el célebre binomio latino que el taxónomo sueco Carlos Linneo había popularizado como sistema de nomenclatura de especies.

En opinión de Sanz, Brookes no denominó 'Scrotum humanum' a este fósil "porque pensase que aquello podía interpretarse como los testículos de un gigante, sino porque de alguna manera le recordaba a un escroto humano", aunque otros naturalistas de la época, como el francés Jean-Baptiste Robinet, sí que se inclinaron por esta aproximación. "Desde el punto de vista linneano, para denominar una especie estás obligado a crear un binomio, y ese 'Scrotum humanum', en mi opinión, era una cualidad descriptiva del fósil, nada más".

En cualquier caso, y merced a las leyes de prioridad del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, pasarían años hasta que este binomio fuera reescrito.

El concepto de 'dinosaurio'

En 1841, durante una conferencia impartida en Plymouth (Reino Unido), el paleontólogo inglés Richard Owen pronunció por primera vez la palabra 'dinosaurio', aunque otros ya se habían aproximado años antes al concepto. Principalmente fueron dos personas: William Buckland, de profesión clérigo, y Gideon Mantell, que era médico rural. Como naturalistas, ambos interiorizaban el sistema de Linneo, por eso Mantell llamó a su especie descubierta Iguanodon –aunque olvidó poner el segundo término del binomio– y Megalosaurus bucklandii al espécimen hallado por Buckland.

Cuenta José Luis Sanz que, pese a todo, Buckland "no estaba muy seguro de lo que estaba publicando. Este Megalosaurus tenía caracteres mixtos, por un lado caracteres que se podían encontrar en cocodrilos o incluso en mamíferos, y por otro caracteres típicos de algunos tipos de lagartos, como los varanos. Entonces, su decisión final fue que se trataba de un lagarto gigante, hipótesis que fue refutada más tarde por Owen" con un paradigma nuevo e integrador.

Desde nuestra butaca en el siglo XXI, las interpretaciones dadas entonces a los fósiles pueden parecer exóticas, aunque como bien apunta Sanz, los hombres de aquella época "podían ser ignorantes en algunos aspectos, pero no eran tontos". La edad de la Tierra, por ejemplo, no fue un conflicto para Buckland, que “representa al paradigma de la teología natural, y dentro de esta, no tenía problema en admitir que el planeta tenía varios cientos de miles de años. Buckland estaba equivocado en tres o cuatro órdenes de magnitud, lo cual hoy nos parece mucho, pero para la época era algo aceptable”.

En el fondo, así es como avanza la historia de la ciencia. La hipótesis errónea de Plot se transformó en la hipótesis, más sofisticada pero igualmente errónea, de Brookes y luego en la de Buckland y luego en la de Owen. Y así hasta nuestros días, donde aún son muchas las piezas que faltan en el puzle de los dinosaurios.

Cuando José Luis Sanz, hoy autor o coautor de ocho géneros de estos animales, comenzó a excavar por primera vez, hace más de veinte años, “no teníamos ni idea de que existiera todo un linaje de dinosaurios, que son básicamente los ancestros directos de las aves, completamente cubiertos de plumas. Hoy en día tenemos una evidencia abrumadora y datos que demuestran el parentesco de estos terópodos, del tipo de los velocirraptores, con las aves”.

La ciencia no puede aún explicar, por ejemplo, para qué servía la 'joroba' que Sanz y su equipo encontraron en mitad del lomo del dinosaurio de Cuenca. La paleontología es una ciencia histórica que, en los últimos tiempos “ha hecho esfuerzos titánicos para generar herramientas de refutación cada vez más fiables y sólidas. Obviamente no pueden ser tan sólidas como en la física o la química”, dice el catedrático de la UAM.

En las últimas décadas, el trabajo de historiadores de la paleontología como Stephen Jay Gould ha contribuido a modernizar los métodos y las pruebas necesarias para validar este conocimiento. Pero en definitiva, como reconoce Sanz, "nuestro conocimiento epistemológico de la paleontología sigue siendo el mismo desde los comienzos del siglo XIX, aunque los paleontólogos de entonces no lo supieran. Todas nuestras hipótesis se contrastan en el registro fósil. Tienes una hipótesis de cómo era el esqueleto, el cerebro o dónde vivía el dinosaurio y la vas desarrollando hasta que nuevos descubrimientos fósiles y herramientas de análisis te permitan refutar todas las incorrecciones que has dicho hasta ese momento".

Fuente:

El Mundo Ciencia

Buenas noticias: En la Antártida hay el doble de pingüinos emperadores de lo que se pensaba

Pingüinos emperadores.

Un grupo de científicos utilizó imágenes por satélite para descubrir que en la Antártida hay el doble de pingüinos emperadores de lo que se pensaba.

El equipo internacional, liderado por el británico Peter Fretwell, estimó que su número asciende a 600.000.

Es la primera vez que se usan imágenes satelitales para contar el número de miembros de una especie y los investigadores dijeron que la técnica servirá para seguir de cerca el el efecto del cambio climático en los pingüinos.

Fretwell le dijo a la BBC que esperan usar la misma técnica para hacer seguimiento de otras especies, en especial aquellas que ofrezcan un fuerte contraste de color con el medio que los rodea.

clic Lea: Científicos localizan una colonia de pingüinos siguiendo sus excrementos

Fuente:

BBC Ciencia

¿Cuál es el animal más ruidoso?

Insecto

Eso depende de qué queramos decir con ruidoso. Pero si entendemos ruidoso como el que produce el sonido más fuerte, el Zoológico Nacional Smithsonian en Estados Unidos dice que es la ballena azul.

Sus pulsos de 188 decibeles son más fuertes que el sonido de un motor de reacción y pueden escucharse a una distancia de hasta 800 kilómetros.

En tierra, los animales que hacen los ruidos más fuertes son probablemente los monos aulladores (del género Alouatta) cuyos chillidos pueden escucharse a una distancia de cerca de 5 km.

El anfibio más ruidoso es la rana coquí, nativa de Puerto Rico.

En las aves, el guácharo (Steatornis caripensis), también conocido como pájaro aceitoso es igualmente ruidoso. Sus ruidos pueden alcanzar los 100 decibeles.

Una especie de insecto (Corixa punctata), del tamaño de un grano de arroz, puede llegar a "cantar" a un volumen de 103 decibeles. El insecto produce este sonido al frotar su pene contra su barriga.

Este es el sonido más fuerte en relación al tamaño del animal.

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13 de abril de 2012

La cerveza nos hace más inteligentes (para algunas cosas y por poco tiempo)



Los aficionados a la cerveza ya tienen otra excusa más para empinar el codo: quiero resolver un problema que precisa de toda mi creatividad.


Desde la antigüedad, la cerveza ha constituido un elemento básico de la dieta, llamándose a menudo “pan líquido”. En el antiguo Egipto los trabajadores recibían cerveza como parte de su salario, así como las damas de honor de la reina Isabel I de Inglaterra. En 1492, era la ración oficial de los marineros de la armada de Enrique VII. Además, no hay pruebas de que la ingesta de cerveza genere la popular “barriga cervecera”, a pesar del difundido mito de que el consumo de cerveza produce distensión abdominal.




Por si esto fuera poco, ahora unos investigadores de la Universidad de Illinois en Chicago sugieren que el consumo de cerveza también incrementa algunas parcelas de nuestra inteligencia. Aunque solo sea por una corto espacio de tiempo.







En el experimento llevado a cabo, Asociación Internacional de Psicología, los voluntarios (40 hombres con edades comprendidas entre los 21 y los 30 años) fueron sometidos a una prueba para medir su capacidad resolutiva: les ofrecieron tres palabras, y la prueba consistía en adivinar qué cuarto término se ajustaría a la sucesión. La mitad de los voluntarios no había tomado nada de alcohol, pero la otra mitad se tomaron dos vasos de cerveza. El resultado fue inesperado: los participantes que se habían tomado las ‘cañas’ resolvieron un 40% más de acertijos que sus compañeros sobrios y lo hicieron en mucho menos tiempo. Los bebedores llegaron a la solución en una media de 12 segundos, 3,5 segundos menos que sus compañeros abstemios.




Según la psicóloga Jennifer Wiley, una de las responsables de un estudio:




Descubrimos que una tasa de alcohol en sangre del 0,07% limita la memoria pero mejora la capacidad creativa para la resolución de problemas.



De hecho, la profesora de la Universidad de Illinois defiende que “las cosas realmente creativas se nos ocurren después de tomar un vaso de vino, por ejemplo, durante la cena”, lo cual explicaría la razón de que tantos literatos y artistas usaran el alcohol para sobrealimentar su creatividad: Bukowski empinaba el codo que daba gusto, Faulker le daba al whisky, Raymond Chandler al Gimlet, Truman Capote a los Martinis y Hemingway a todo lo que se le ponía por delante.




Vía El Espectador




Tomado de:




Xakata Ciencia

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