Latest Posts:

1 de mayo de 2011

Ilusionismo y Matrix: La magia y la pseudociencia

Supongamos que has decidido acudir a una conferencia y en la primera diapositiva aparece Laurence Fishburne ofreciéndote elegir entre dos pastillas, una roja y otra azul. Como seguramente ya sabrás, si eliges la pastilla azul seguirás habitando el mundo que ya conoces. Si en cambio eliges la pastilla roja entrarás en otra dimensión, en la verdadera realidad, y comprobarás que tu vida anterior era una ilusión. Así comenzaba la trilogía Matrix.

Y tú, ¿cuál escogerías?

En realidad no importa la pastilla que elijas, porque no hay pastilla. Y no porque, digamos, no exista Matrix, sino porque ya está aquí. Porque en realidad siempre lo ha estado.

La fundación Cosmocaixa de Barcelona organizó una exposición titulada Abracadabra que se acompañaba de una serie de conferencias sobre la relación entre la magia y la neurociencia. La primera de ellas tenía como título: Ilusión e ilusionismo: cómo engañar al cerebro con la magia y otros trucos. Los dos ponentes eran Susana Martínez-Conde, directora del Laboratorio de Neurociencia Visual del Barrow Neurological Institute, en Phoenix, y Miguel Ángel Gea, ilusionista madrileño.

(bonito nombre para una profesión: ilusionista)

Fue la doctora Martínez-Conde la que inició su charla con la imagen de Matrix. Y con ese fotograma se anunciaba ya una declaración de intenciones; en cierto modo se rehuía la charla meramente técnica para entrar en un terreno más divulgativo. Y su campo de trabajo es lo suficientemente visual y atractivo como para no abandonar ese plano. Éste es un resumen no exhaustivo y desordenado de lo que allí se dijo. Se renuncia a un hilo fijo. Se sucumbe a la fuerza de los ejemplos y la imagen. Supongo que en el fondo era algo así lo que se pretendía.

Existen tres posibilidades para generar una ilusión: ver lo que no hay, no ver lo que hay, o ver algo diferente a como es.

Yo pienso cuando de pequeño me explicaron el concepto de átomo. Que todo lo que vemos está formado por pequeñas partículas muy separadas unas de otras. Y no sé por qué la primera imagen que elegía era siempre una mesa. De madera. Y no entendía pero me asombraba pensar que esa mesa era en su mayor parte hueca. Hueca pero absolutamente sólida. Una barrera de huecos inexpugnables.

Me convenzo inmediatamente de que no hay pastilla roja o azul. Que no podemos elegir. A lo sumo pretender conocer.

Una de las ilusiones más famosas es la de los objetos imposibles. Éstos son construcciones que pueden representarse pero que, sin embargo, no pueden existir dentro de nuestras tres dimensiones. Uno de los artistas que más trabajó con ellos fue M.C. Escher, aunque el ejemplo más conocido quizás sea el triángulo de Penrose, creado por Oscar Reutersvärd, que ha sido construido en la realidad, y sobre el que se puede ver un vídeo explicativo pinchando aquí.

(La doctora Martínez-Conde sugiere que la ilusión es la base del arte. No me convenzo inmediatamente. Luego pienso que el arte depende de un extrañamiento que sin embargo no llegue a ser del todo ajeno. Acepto su parte de verdad.)

Un tipo de ilusión es lo que se conoce como ceguera. Se distinguen varios tipos: ceguera por el movimiento, ceguera al cambio, ceguera por atención y ceguera a la elección.

Un ejemplo de ceguera por el movimiento lo puedes ver aquí. Si miras fijamente al punto verde que parpadea comprobarás cómo los puntos amarillos fijos van desapareciendo alternativamente. Es un ejemplo claro de ilusión de invisibilidad.

La ceguera al cambio es, si cabe, más espectacular. Un trabajo especialmente conocido es el truco de la carta que cambia de color, diseñado por Richard Weisman, un neuropsicólogo que previamente se había dedicado a la magia. Puedes verlo pinchando aquí. Son tres minutos e incluye todo el proceso que permite llevarlo a cabo. Otro ejemplo de este tipo de ilusión proviene de un anuncio de la televisión inglesa con el que se pretendía aumentar la seguridad hacia los cicloturistas. En él se recrea la escena de un crímen y el espectador debe intentar contar todos los cambios que se suceden en el decorado durante el escaso minuto que dura la escena. Con él pretendían hacer llegar el mensaje de que a pesar de prestar una gran atención, existen multitud de cambios alrededor que nos pasan desapercibidos, por lo que deben extremarse las precauciones. Puedes verlo pinchando aquí e intentar captar todas las variaciones que tienen lugar. Verás que es toda una sinfonía.

El caso opuesto a este último lo representa la llamada ceguera por atención. En el siguiente vídeo verás dos equipos de baloncesto de cuatro personas, unos con camisetas blancas y otros con camisetas negras. Durante treinta segundos escasos debes concentrarte en contar los pases que hacen entre sí los miembros del equipo de blanco. Pero debes prestar especial atención y no descuidarte en ningún momento, porque los movimientos se entrecruzan y es difícil no perder la cuenta.





No, apenas nadie ve al oso. Hay quien incluso conociendo el juego, si presta la suficiente atención, consigue no volver a verlo.

(Al Pacino, en una entrevista hace unos años, decía que la felicidad estaba en la concentración.)

(Mientras avanza la charla me pregunto, tibiamente, para qué servirán todas estas investigaciones, todos estos experimentos. Cuál puede ser su utilidad. Me fascino por el conocimiento, por la extrañeza que suponen, pero no puedo dejar de buscar una aplicación. Me avergüenzo al momento de la falta de perspectiva. La atribuyo a la hora, al cansancio. Me preocupo.)

El último caso de ceguera del que se habló fue el de la ceguera a la elección. La base de este experimento la desarrolló el equipo de Petter Johansson, -puedes ver un vídeo aquí- y su diseño, en esencia, es bastante sencillo. Uno de los experimentadores enseña a los voluntarios dos fotos de personas diferentes aunque con cierto parecido y les pide que escojan aquella que les resulta más atractiva. El proceso se repite con varias parejas de fotografías y, después, se les pide que expliquen los motivos de sus distintas elecciones. Los voluntarios se quedan con las fotografías que eligieron, pero el experimentador está entrenado para cambiar algunas de ellas por las que desecharon sin que se den cuenta. En la mayoría de las ocasiones, cuando los voluntarios explican las razones de su elección, no reconocen el cambio, y lo que hacen es confabular para justificar la elección que en realidad no han hecho. Uno de ellos, por ejemplo, al serle mostrada una mujer rubia, aseguró que la escogió debido a que él prefería a las mujeres rubias, cuando en el momento de la elección había escogido a una mujer morena apuntando precisamente que prefería a las mujeres de pelo más oscuro.

Y ésto es lo que sucede en la superficie, en la ausencia de patología. Aún más fascinante es lo que ocurre al profundizar. Oliver Sacks es un famoso neurólogo que ha escrito numerosos libros sobre casos clínicos, alguno de ellos llevado al cine como en la película Despertares, con Robert de Niro. Su obra más conocida, sin embargo, sea seguramente “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero“. Este título corresponde a un ejemplo real, que fue aprovechado incluso en la serie Ally McBeal para ilustrar un caso en el que un hombre golpeaba a su mujer porque confundía su cabeza con un balón. Es un ejemplo extremo de lo que se conoce como prosopagnosia, o incapacidad para reconocer las caras. Otro ejemplo aún más raro es el llamado Síndrome de Antón, o anosognosia, en el que una lesión cerebral da lugar a lo que se conoce como ceguera cortical. En este caso los pacientes están imposibilitados para ver, pero son incapaces de reconocer su ceguera, tanto a otros como a sí mismos, y confabulan, inventando situaciones o imágenes que realmente no pueden captar pero con las que pretenden rellenar ese hueco sensorial.

Durante la charla alguien pregunta si, conociendo todo esto, podemos realmente fiarnos de los testimonios de un testigo en un juicio. Martínez-Conde responde tajantemente que seguramente no. Comenta que se hizo un estudio en el que se preguntaba a los voluntarios la velocidad a la que circulaban dos coches, uno rojo y otro verde, que sufrían un accidente. Pero las preguntas se podían formular de dos maneras diferentes. En la primera se les preguntaba simplemente por la velocidad que llevaban antes de chocar. En la segunda, sin embargo, se les consultaba sobre la velocidad que llevaban antes de que el coche rojo se estrellara contra el verde. En este segundo caso, el coche rojo parecía ir mucho más rápido que en el primero. (En El País, un artículo recoge que el 80% de las condenas a inocentes se debe a un error de identificación, aunque aquí se mezclan otras causas, más emocionales, más relacionadas con la memoria que con la propia percepción.)

Si hay una ciencia social, es la neurociencia.

Las palabras mágicas son: amor, humor y libertad.

¡Mezcla, mezcla, que tú has venido aquí a mezclar!

¿Has traído tu dedo índice?

Juan Tamariz.

En la segunda parte de la charla, el protagonista fue el mago Miguel Ángel Gea. La interdisciplinariedad enriquece la comunicación, no cabe duda. El mago comenzó su intervención agradeciendo a los científicos el estudio de su disciplina. Sus investigaciones les están permitiendo empezar a conocer por qué funcionan sus trucos. Unos trucos de los que durante años prácticamente lo único que sabían era precisamente que funcionaban.

Es un empirismo tan puro, y un agradecimiento tan creíble, que vuelvo a preocuparme y avergonzarme por mi transitoria falta de perspectiva. Por mi sesgo de inmediata utilidad.

Nos comenta que la magia se basa en tres pilares: elementos técnicos, habilidad e ingenio. Y que pueden mezclarse o usarse independientemente. Que pueden adaptarse. También que en muchas ocasiones los trucos se basan en un condicionamiento. Para hacer desaparecer una moneda que va de una mano a otra, primero hay que mostrar el movimiento varias veces. Después, sin modificar aparentemente nada en ese proceso, es cuando puede desarrollarse el truco. Si la moneda va de una mano a otra, de izquierda a derecha, y si siempre se muestra en una mano o en otra, el cerebro acaba rellenando la información que le falta y le otorga un lugar a dicha moneda. El condicionamiento previo permite que una ligera e imperceptible modificación provoque la sorpresa.

(Pienso en N., científica, que cree en los horóscopos pero que, paradójicamente, se niega a ver cualquier tipo de truco. Porque se escapa a su control, dice.)

También el uso del humor, como parte de un espectáculo, pero también como distracción. Alguien comenta que durante la risa baja notablemente la atención. Pienso en el concepto de la risa como ceguera. Y también en aquello que escuché una vez: los que se ríen son más felices, porque al achinar los ojos, sólo es una mitad del mundo la que ven.

Pero eso seguramente sea otro tema distinto. Para otra ocasión.

El de hoy es el convencimiento de que vivimos en Matrix. Y el primer paso es reconocerlo. El segundo, seguramente, seguir conociéndolo.

PD: En el turno de preguntas alguien comentó que los indígenas americanos no podían ver las carabelas españolas al llegar a sus costas. No porque consiguieran esconderse, sino porque nunca antes las habían visto, porque no las conocían. Martínez-Conde respondió que ya había oído esa historia otras veces, pero que científicamente era imposible, que no suponía más que una leyenda urbana. El responsable del museo dudó también de la historia, porque se sabe que los mayas, en aquellos tiempos, ya fabricaban barcos parecidos. Miguel Ángel Gea estuvo de acuerdo en que seguramente fuera una leyenda. Luego, sonriendo, añadió: pero qué bonita.

Fuente:

20000 caligrafías

Karl Popper: ¿Cuál es la diferencia entre ciencia y pseudociencia?

Diferenciar entre ciencia y pseudociencia es difícil. De hecho, una persona que no se ha formado y leído al respecto puede encontrarse con dificultades a la hora de determinar si una práctica es científica o pseudocientífica. Ambas cosas han coexistido durante milenios, y en muchos casos han estado ligadas a las mismas personas. En la Antigua Roma, Ptolomeo, que posiblemente sea el científico más influyente que dejó el imperio, explicó la reflexión y refracción de la luz e inventó el sistema de latitud y longitud para pintar mapas, pero también fue la persona que definió el horóscopo y los doce signos del zodiaco.

Con el paso de los siglos, ciencias y pseudociencias se fueron separando. Uno de los ejemplos más claros de esta escisión la encontramos en el siglo XVII, cuando después de la revolución en la química de Robert Boyle, la ciencia abandonó la alquimia. Pero aún así, la ciencia no se podía desmarcar por completo de la pseudociencia, ya que nadie había escrito claramente cuáles eran las reglas del juego.



I: Karl Popper

Karl Popper, uno de los filósofos por excelencia del siglo XX, escribió en 1934 Logik der Forschung (La lógica de la investigación científica), el primer libro que exponía una diferencia clara entre lo que es una ciencia y lo que es una pseudociencia. Para Popper, la clave está en la falsabilidad y en el hecho de que las teorías científicas nunca pueden ser verificadas completamente.

El falsacionismo había sido descrito por David Hume dos siglos antes junto al verificacionismo. El verificacionismo exponía que ante una hipótesis se van añadiendo hechos observables que corroboren la hipótesis, de tal modo que muchos hechos observables terminan consolidando la hipótesis como teoría verificada. En cambio el falsacionismo al que recurre Popper, ante una hipótesis, busca hechos observables que puedan refutar la hipótesis, de tal modo que si no puede encontrarse ninguno que la refute se mantiene como teoría válida.

No importa cuantos ejemplos de cisnes blancos hayamos podido observar, esto no justifica la conclusión de que todos los cisnes son blancos

– Karl Popper

Popper escribió su libro tras observar dos grandes ideas propuestas décadas antes. Por un lado está el psicoanálisis de Sigmund Freud y por otro la teoría de la relatividad de Albert Einstein. Freud y todos sus seguidores, para sustentar el psicoanálisis habían recurrido al verificacionismo hasta extremos que cualquier comportamiento humano era una confirmación más que añadir a su teoría. Por la contra Einstein había recurrido al falsacionismo, prediciendo hechos que no eran contemplados por ninguna teoría anterior, como la desviación de la luz al verse sometida a un campo gravitatorio, y que de no haber sido comprobados en la primera observación su teoría habría sido refutada por completo.

La división establecida por Karl Popper no se puede considerar como definitiva, y de hecho aún a día de hoy no existe ningún criterio universal para establecer la diferenciación entre ciencias y pseudociencias, pero sí que supuso un comienzo para saber qué tenemos que pedir a una ciencia para poder llamarla así. Tras él, otros filósofos y científicos, como Richard Feynman, Mario Bunge, Ludwig Wittgenstein o Carl Sagan han escrito muchas otras pautas para determinar cómo identificar a las pseudociencias y ponerlas al otro lado de la línea divisiora entre lo científico y lo demás.

El juego de la ciencia no tiene final. Aquel que decida un día que las hipótesis científicas no necesitan ninguna prueba más y que pueden ser admitidas como definitivamente verificadas, que se retire del juego

– Karl Popper

Fuentes y más información:

La gente inteligente es nocturna y duerme más tarde, según un estudio


Aunque se dice que la falta de sueño en los seres humanos y los animales puede llevar a la obesidad, presión arterial alta y una reducción en su expectativa de vida, hay pruebas que las personas con un nivel intelectual más alto tienden a ser más activos durante la noche y se duermen más tarde. Una amplia investigación de Satoshi Kanazawa y sus colegas de la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres, descubrió diferencias significativas en las preferencias del sueño-tiempo entre las personas dependiendo de su coeficiente intelectual.

Las personas con mayor coeficiente que ejercen una ocupación, profesión, con exigencia intelectual son más propensos a ser noctámbulos; mientras que aquellas con menor coeficiente tienden a restringir sus actividades al día, prefieren ir a la cama temprano y ser madrugadores.

Según Kanazawa, nuestros ancestros eran por lo general diurnos, pero un cambio hacia actividades nocturnas ha sido una nueva preferencia evolutiva, sobre todo en aquellos tipos de persona un poco más inteligentes, lo que se refleja en un mayor nivel de complejidad cognitiva y una manera de vivir distinta.

Sin embargo, no todo está bien con los que se queman las pestañas. Las personas que están dispuestas a quedarse hasta tarde son menos fiables y más propensas a sufrir de depresión, adicciones y trastornos de la alimentación, en comparación con los madrugadores que son relativamente más conscientes.

Aparentemente las preferencias de sueño en algunos casos obedecen a factores genéticos. Por ejemplo, en el caso de los animales, las vacas duermen con los ojos abiertos, algunas aves pueden dormir durante el vuelo o de pie, los delfines duermen con la mitad del cerebro despierto y los murciélagos necesitan 19,9 horas de sueño cada 24 horas.

Fuente:

Informe 21

Elsya chlorotica:¿planta o animal?

Científicos Norteamericanos de la Universidad de Florida han descubierto esta extraordinaria criatura: una babosa marina en forma de hoja verde que es capaz de realizar la fotosíntesis al llegar a la edad adulta.

By Nicholas E. Curtis and Ray Martinez

¿Cómo puede hacerlo? Esta habilidad se debe a una simbiosis especial (endosimbiosis) que realiza con el alga Vaucheria litorea. Las babosas juveniles succionan el contenido celular de estas algas para alimentarse y adquieren la pigmentación verde por la incorporación de los cloroplastos intactos en las células que recubren el tubo digestivo, el cual está muy ramificado. Gracias a esto logran un gran camuflaje además de poder captar energía a través de la luz del sol. Es la asociación simbiótica de más larga duración: la babosa puede sostenerse durante el resto de su vida (unos nueves meses más) en ausencia de alimento.

Es un caso muy singular porque el simbionte es un orgánulo que se encuentra en contacto directo con el interior de las células del hospedador y es funcional durante varios meses, a pesar de la ausencia del núcleo de las algas. Es curioso ya que la mayoría de las proteínas que necesitan los cloroplastos para su funcionamiento son nucleares 1. Si las babosas sólo retienen los cloroplastos ¿Cómo pueden ser funcionales? Esto es debido a la transferencia horizontal de genes, que es un proceso por el cual se transfiere material genético de un organismo a otra célula que no es descendiente suya. Se piensa que se dio este proceso en algún momento de la evolución de estas babosas, hace mucho tiempo atrás. Mientras ingerían el contenido celular de las algas pasarían los genes desde el núcleo de V. litorea hasta la célula animal de la babosa. Gracias a esta transferencia, las babosas desde su nacimiento contienen en su genoma los genes necesarios para realizar la fotosíntesis porque se han integrado en la línea germinal y han pasado a los descendientes. Sin embargo los plastidios no se transmiten de padres a hijos, sino que cada generación debe adquirirlo en su desarrollo primario. Es por ello por lo que antes de pasar a la edad adulta las babosas juveniles deben incorporar los cloroplastos y, a partir de ese momento pueden subsistir únicamente con la energía que le proporciona la luz del Sol.

Una babosa de mar juvenil alimentándose por primera vez del alga. Aún es marrón por no tener incorporados los cloroplastos

Esta adaptación le da una gran ventaja ya que pueden beneficiarse de este tipo de alimentación cuando hay escasez de comida, además de obtener un gran camuflaje ya que por su aspecto podría confundirse con una hoja.





Tomado de:

Tornillos y Genes

30 de abril de 2011

Científicos prometen energías y agua pura a partir de nuestros propios deshechos

Tranquilos. Al principio puede sonar muy asqueroso, pero les prometo que no lo es.

Dos profesores de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Calgary -Ian Gates y Michael Kallos- se ganaron una subvención de US$100.000 otorgada por la Fundación Bill & Melinda Gates, para producir electricidad, fertilizantes, calefacción, gas metano y agua purificada a partir de… excremento humano.

Sip. El método en el que la dupla está trabajando podría graficarse como un baño portátil, ya que es de pequeño tamaño e integra cámaras de reacción. Es decir, en teoría uno podría ir por la calle con su baño bajo el brazo, pedir permiso y sentarse a obrar mientras la gente pasa. Luego la máquina trabaja y al final puedes cargar el celular, ir calentito si hace frío o apagar la sed si hace demasiado calor. Mmmmm…

Bueno, no tan así, pero fue por echar a volar la imaginación un poco…

Kallos reconoce que la tecnología que están usando no es nueva en sí, pero subraya que nunca antes ha sido utilizada de manera integrada; para generar tantos productos beneficiosos (como los mencionados arriba). Con el premio, los investigadores buscarán desarrollar un proceso más eficiente y “entregará una manera más efectiva de desechar la materia fecal y orina humanas al consumirlas en la producción de productos útiles”, comenta.

Junto con ello, también podría dar una mano a gente y localidades que carezcan de servicios higiénicos y así lograr ambientes salubres donde hoy no los hayan, protegiendo las aguas subterráneas.

¿Vieron que no era tan asqueroso como sonaba inicialmente? Bueno, sí, lo es… pero al menos puede resultar ultra beneficioso para la sociedad, ¿no?

Fuente:

Fayer Wayer

29 de abril de 2011

Cómo el reconocimiento global de un alimento puede desestabilizar la base alimenticia del pueblo de origen. La quinua

Cuando hace varias décadas los científicos de la NASA buscaban un alimento ideal para las misiones espaciales tripuladas de larga duración, descubrieron una planta andina llamada quinua. Dicha planta presenta un equilibrio excepcional de proteínas y aminoácidos y, según dicen, prácticamente no tiene rival en el reino vegetal o animal por el sustento que aportan sus nutrientes.

Pero ahora que los consumidores estadounidenses y europeos han descubierto la cosecha de perdida de los incas, la demanda de quinua se está disparando. Este incremento ha contribuido a elevar los ingresos de los agricultores de Bolivia, donde ha sido un alimento básico durante siglos. Sin embargo, se ha producido una contrapartida importante: ahora menos bolivianos pueden permitírselo.

Aunque los precios de la quinua casi se han triplicado durante los último cinco año, el consumo en Bolivia de este producto de primera necesidad cayó un 34% en ese mismo periodo, según el Ministerio de Agricultura. Esto ha sembrado el miedo a la desnutrición en uno de los países más pobres del hemisferio.

Este giro brinda una perspectiva sobre las consecuencias del aumento de los precios de los alimentos en todo el mundo y del cambio de los hábitos alimenticios tanto en naciones prósperas como en países en vías de desarrollo.

La quinua pertenece a la familia chenopodium, relacionada con especies como la remolacha y la espinaca. Sus semillas tienen un ligero sabor a nueces y cuando se cocinan son casi translúcidas.

El reciente interés de los mercados extranjeros ha alterado la vida en lugares aislados en el sur de Bolivia, donde se produce buena parte de la quinua del país. Los líderes agrícolas afirman que el incremento en las exportaciones de la planta ha mejorado el nivel de vida allí y en otras zonas donde se cultiva.

El aumento de precios también ha animado a los habitantes de las ciudades a regresar a sus terrenos en el campo durante las temporadas de siembra y cosecha. Y optar, de esta manera, a cultivarla y prepararla a mano. Lo que incluye eliminar con agua el recubrimiento de saponina, la resina que protege las semillas.

Las autoridades del Gobierno que preside Evo Morales aseguran que el cambio de preferencias alimentarias y la mayor capacidad para comprar comida procesada son las causas del descenso del consumo nacional de quinua.

Aun así, el presidente Morales anunció que piensa ofrecer más de 10 millones de dólares en préstamos a los productores de quinua orgánica y las autoridades sanitarias están incorporando la planta en un paquete de comida suministrada cada mes a miles de embarazadas y madres nodrizas.

Vía | The New York Times

Tomado de:

Xacata Ciencia

google.com, pub-7451761037085740, DIRECT, f08c47fec0942fa0