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30 de enero de 2011

Cuando seguimos el curso de los otros: Ley de la Prueba Social

Nuestro comportamiento no siempre es 100% racional como pensamos, de hecho en algunas ocasiones ni siquiera llega al 50% pues son muchísimas las determinantes que inciden en la toma de decisiones, muchas de las cuales actúan en un nivel no consciente. La ley de la Prueba Social es una de estas condicionantes.

La ley de la Prueba Social sería un principio según el cual uno de los medios que utilizamos para evaluar qué es lo correcto se basa en indagar qué piensan los demás al respecto. Así, como regla general, tendemos a clasificar un comportamiento como “adecuado” o “correcto” si una masa crítica de personas (número que puede ser muy variable) considera que éste lo es. Este principio sienta sus bases en muchísimos consejos propios del argot popular como el conocido: “allí donde fueres haz lo que vieres”.


En los programas televisivos, sobre todo en las comedias es muy utilizado cuando a una situación particularmente cómica se le añaden las risas de fondo reforzando la comicidad. De hecho muchas personas afirman que detestan estas risas pero numerosos estudios realizados en la década del ’70 muestran que cuando escuchamos estas risas reímos más a menudo y durante más tiempo, sobre todo si los chistes son de mala calidad. Una investigación más reciente demuestra que cuando las risas provienen del público, el efecto es aún mayor (razón por la cual muchos programas incluso le indican al público cuando deben reír).

La explicación de este fenómeno es muy sencilla: si escuchamos a los demás reír, inconscientemente el programa nos resultará más simpático. Como puede presuponerse, muchos políticos también utilizan este principio ubicando estratégicamente a “aplaudidores” dentro del público.

Pero lo cierto es que el fenómeno no es nada nuevo porque en e lejano 1829 ya en la Ópera de Paris existía un grupo de personas organizadas bajo el nombre de “L’Assurance des Succès Dramatiques” que ofrecían sus aplausos para animar al público.

No obstante, la ley de la Prueba Social también se aplica a nuestra cotidianidad; por ejemplo, cuando vamos caminando y observamos que todos miran en una dirección, inconscientemente también voltearemos la cabeza en ese sentido. O cuando apreciamos que todas las personas usan una sola puerta cuando hay dos y también nosotros optamos por pasar por el mismo espacio. Entonces asumimos que ellos saben algo que nosotros no manejamos y por eso se comportan de esa manera. Evidentemente, los seguimos sin cuestionar demasiado el comportamiento. En muchas ocasiones seguir la masa tiene sentido, en otras no.

En lo que respecta al Marketing, este principio es altamente usado. Por ejemplo, muchos dependientes saben que si colocan algunos billetes en el sitio de las propinas, las personas se verán más compulsadas a dejar a su vez una propina ya que es lo “justo” porque otras personas lo han hecho antes. Otra forma de utilizar esta ley en el mercado es cuando el productor afirma que el producto ha sido muy vendido. Entonces no es necesario proclamar que tiene calidad porque inmediatamente pensaremos que: “si tantas personas lo han comprado, por algo será”.

Pero lo mismo sucede en los blogs, cuando entramos a un sitio donde existe un número elevado de lectores o seguidores valoramos con mayor atención el contenido y estaremos predispuestos positivamente al mismo. Evidentemente pensamos que si un sitio aglutina tantas personas, su calidad será excepcional. Vale aclarar que normalmente es así, pero esta no es una generalización que siempre pueda aplicarse.

Lo más interesante es que la ley de la Prueba Social también se aplica en la psicoterapia. Albert Bandura, hace algunos años lo demostró con sus experiencias en el trabajo con personas fóbicas. Su técnica fue muy sencilla: a los niños que le temían a los perros les hizo observar (durante 20 minutos diarios) a otro niño pequeño jugando con un perro. Cuatro días después el 67% de los pequeños ya podía jugar con los canes.

Vale aclarar que generalmente seguimos a los demás cuando no estamos seguros de nosotros mismos o cuando la situación es ambigua o poco clara. Otro de los factores que nos compulsan a seguir el comportamiento de masa es cuando apreciamos las semejanzas entre nosotros mismos y los demás. Mientras más parecidos seamos, mostraremos una tendencia mayor a imitar sus comportamientos. (Probablemente esté de más acotar que ésta es la razón por la cual los anuncios de televisión intentan mostrar personas “normales” con las cuales nos podamos identificar).

Por supuesto, cuando estamos prevenidos sobre el efecto que los otros pueden ejercer sobre nuestro comportamiento, su incidencia disminuye cualitativamente.

Fuentes:

Lawson, T.; Downing, B. & Cetola, H. (1998) An Attributional Explanation for the Effect of Audience Laughter on Perceived Funniness. Basic and Applied Social Psychology; 20(4): 243–249.
Smith, M. & Fuller, R. (1972) Effects of group laughter on responses to humorous materials. Psychological Reports; 29(2): 334-339.
Bandura, A. & Menlove, F. L. (1968) Factors determining vicarious extinction of avoidance behavior through simbolic modeling. Journal of Personality and Social Psychology; 8(2): 99-108.

Fuente:

Rincón de la Psicología

El “regalo” de Monsanto a Haití. Una breve historia de violencia



Déjalo arder

"Un gran regalo de pascua" comentó Elizabeth Vancil, directora de Monsanto de iniciativas de desarrollo. Casi 60.000 sacos de semillas híbridas de maíz y otros vegetales fueron donados por Monsanto a Haití post-terremoto. En observancia del Día Mundial del Ambiente, 4 de Junio 2010, cerca de 10.000 granjeros rurales haitianos se congregaron en Papaye para marchar siete kilómetros hasta Hinche para celebrar este regalo. Al llegar, tomaron sus canastas de pascua con más de 400 toneladas de vegetales y las quemaron. [i] "¡Larga vida a la semilla nativa de maíz!" cantaron al unísono. "¡El OGM [organismo genéticamente modificado] de Monsanto viola la agricultura campesina!"

De acuerdo con Chavannes Jean-Baptiste, coordinador del Movimiento Campesino de Papay (MCP) "actualmente hay una escasez de semilla de maíz en Haití ya que muchas familias utilizaron las suyas para alimentar refugiados"[ii] Como cualquier corporación capitalista de desastres, Monsanto le tendió una mano en un momento de crisis al 65 por ciento de la población que sobrevive a base de agricultura de subsistencia. Pero no tendieron cualquier mano, más bien ofrecieron un puñado de semillas. Este puñado de semillas de maíz, el cultivo tradicional de Haití, estaba tratado con el fungicida Maxim XO. Con la misma benevolencia, no regalaron cualquier semilla de tomate, regalaron semillas tratadas con Thiram, un químico tan tóxico que la EPA (Environmental Protection Agency, Agencia de Protección Ambiental) ha decidido que es demasiado tóxico para uso casero y ordenado que cualquier trabajador agrícola que lo utilice debe usar ropa protectora. [iii] ¡Felices Pascuas! El sitio web oficial de Monsanto explica este donativo tóxico de la siguiente manera: "los tratamientos fungicidas para semillas se aplican con frecuencia a las semillas antes de ser sembradas para prevenir enfermedades relacionadas con hongos que surgen en el suelo y limitan la capacidad de la planta para germinar y crecer. El tratamiento también previene ciertas enfermedades que pueden ser contraídas en la transferencia entre países."[iv] Sin embargo, de acuerdo con la Hoja de Datos sobre Substancias Departamento de Salud y Servicios para la Tercera Edad de Nueva Jersey "la exposición repetida [al Thiram] puede afectar riñones, hígado y la tiroides. Exposición prolongada o en altas dosis puede dañar los nervios".[v] ¿Por qué Monsanto estaba tan ansiosa de donar semillas que podían comprometer la salud de tanta gente hambrienta? "El gobierno haitiano está utilizando el terremoto para venderle el país a las multinacionales" dijo Jean-Baptiste. Bienvenidos al nuevo terremoto.

"Es un fuerte ataque contra la pequeña agricultura, contra los campesinos, contra la bio-diversidad, contra las semillas criollas... Y lo que queda del ambiente en Haití."- Chavannes Jean-Baptiste, director ejecutivo del MCP.

Lea el artículo completo en:

Sin Permiso

Henrietta Lacks, la mujer que murió sin saberse inmortal

Ahí la tenéis sonriendo en una vieja foto en blanco y negro. Se llamaba Henrietta Lacks, pero para los científicos se ha convertido simplemente en HeLa. Nuestra protagonista era una pobre cultivadora de tabaco del sur de los Estados Unidos, que trabajó en las mismas tierras en las que sus antepasados sufrieron esclavitud. Murió en 1951 a causa de un cáncer de cervix, y aún así, en cierto modo, ha alcanzado la inmortalidad.



Su familia no lo supo entonces, pero cuando Henrietta luchaba contra el tumor que le arrebataría la vida, los médicos le practicaron una biopsia para extraer parte de sus células tumorales. Los doctores decidieron conservarlas sin informar a nadie, costumbre habitual en aquella época. Aquellas células han terminado por convertirse en una de las herramientas más importantes con las que cuenta la medicina a causa de una característica increíble: se mantienen vivas y crecen vigorosamente. Se trata de la primera línea celular humana “inmortal” que se ha podido cultivar a gran escala.

Resulta irónico que parte de su útero siga vivo, cada vez en mayor volumen, a pesar de que en octubre de este año hará 60 años de la muerte de su donante. Para acabar con las células HeLa hay que someterlas a radiación, privarlas de nutrientes o agua, o ponerlas en contacto con otras células que las fagociten. Pero si las condiciones se mantienen estables, las células tumorales, al contrario que las sanas, simplemente no envejecen. Si pudieramos apilar en una báscula a todas las células HeLa cultivadas hasta la fecha, su peso superaría las 50 toneladas métricas.

Gracias a ellas, hemos podido desarrollar la vacuna contra la polio, descubrir ciertos secretos del cáncer y de algunos virus, y evaluar los efectos de la bomba atómica. También han servido para lograr importantes avances en fertilización in vitro, clonación y mapeo genético.

En un clásico ejemplo de ausencia de ética, la familia de Henrietta no se enteró de la “inmortalidad” hasta 20 años después de aquella biopsia, cuando los científicos se pusieron en contacto con su marido e hijo para proseguir las investigaciones. Henrietta murió pobre, pero miles de millones de sus células tumorales se han vendido a laboratorios de todo el mundo, generando un negocio multimillonario del que su familia no ha visto un céntimo.

De hecho, una de las hijas de Henrietta, llamada Elsie, murió en una institución mental a la edad de 15 años sin contar con seguro médico. Todo un contrasentido teniendo en cuenta lo importante que su madre ha llegado a ser para la medicina. Su otra hija, Deborah, se pregunta a menudo si no han clonado a su madre, si sufrirá cuando los científicos infectan sus células con virus, o cuando las envían al espacio. Aunque para empezar, le bastaría con poder localizar la tumba de su madre, enterrada sin lápida en algúna fosa de un pequeño cementerio en Lackstown.

Tomado de:

Amazings

Egipto desaparece del mapa de Internet

La decisión del régimen de Mubarak de bloquear el acceso a Internet no tiene precedentes y amenaza con incendiar la revuelta en las calles

En una iniciativa sin precedentes en la historia de Internet, el régimen egipcio de Hosni Mubarak ha ordenado a todos los proveedores de acceso que operan en el país árabe que corten sus conexiones internacionales para silenciar por completo la ola de protestas que se inició el pasado 25 de enero contra el Gobierno egipcio y que hoy tienen su punto álgido con una gran manifestación de los grupos de oposición en El Cairo.



La decisión del Ejecutivo egipcio supone en la práctica retroceder 20 años en el calendario, a un mundo sin Internet ni móviles, también bloqueados en todo el país para evitar así el envío de SMS entre los participantes en las marchas. El apagón gubernamental de las cuatro principales operadoras de Internet -Link Egypt, Vodafone/Raya, Telecom Egypt y Etisalat Misr- se produjo esta pasada madrugada, después de dejar inoperativos los accesos a Facebook y Twitter, las dos redes sociales empleadas por los jóvenes egipcios para coordinarse, organizar las movilizaciones y darse ánimos unos a otros.

La consecuencia es que el país árabe ha amanecido amordazado. Este viernes todos los negocios, bancos, cibercafés, escuelas, embajadas, organismos oficiales y cualquier particular desde su ordenador no pueden acceder a Internet para comunicarse o informarse de lo que está sucediendo en las calles de sus ciudades y en el mundo entero, según ha podido constatar Renesys, una firma de seguridad en Internet con sede en Massachussets (EE UU). La censura más eficaz y brutal en el año 2011. El Gobierno de Mubarak, entretanto, guarda silencio y sigue sin dar explicaciones.

Los accesos desde Egipto a la web de EL PAÍS, a modo de ejemplo, han caído súbitamente. Si ayer hubo 800 accesos desde direcciones IP radicadas en Egipto y anteayer unos 900, hoy hasta las 13.00 horas ha habido solo seis visitas.

Boicot sin precedentes

Los expertos de Renesys están siguiendo el desarrollo y el impacto de la decisión tomada por las autoridades egipcias. Según ellos, poco después de la pasada medianoche (hora egipcia), los enrutadores (routers en inglés) egipcios dejaron de anunciar 3.500 rutas de BGP, dejando al resto de enrutadores sin la información necesaria para intercambiar tráfico con servidores egipcios. Actualmente no se puede acceder a prácticamente ninguna dirección egipcia desde ninguna parte del mundo.

Para Renesys, la situación es mucho más grave y completamente diferente a la "modesta manipulación" que tuvo lugar en Túnez cuando estallaron las revueltas que forzaron el exilio del dictador Ben Ali. En ese país árabe sólo se bloquearon algunos routers. También supone un escalón más respecto a la censura que aplica Irán, donde el régimen de Ahmadineyad mantiene Internet deliberadamente lento para hacer aun más complicada la conexión. El boicot llevado a cabo esta madrugada por Egipto ha borrado literalmente al país del mapa global.

Vodafone, el operador de móviles más grande del mundo y el que suma más clientes en Egipto, ha afirmado este viernes en un comunicado que todos las compañías de telefonía móvil en el país han recibido la orden de suspender sus servicios. La firma británica recuerda que la legislación egipcia faculta al Gobierno a tomar este tipo de decisiones, por lo que su única salida era acatar el mandato de las autoridades, informa The Wall Street Journal. Las mismas fuentes de Vodafone han asegurado que las autoridades egipcias darán más detalles a lo largo del día.

¿Qué ocurre cuando desconectas una economía moderna y privas de Internet a una población de más de 80 millones de personas? ¿Qué pasará mañana, en la calle o en los mercados financieros?, se preguntan en Renesys. Son interrogantes que ahora están en el aire, mientras a pie de calle continúan las protestas contra Mubarak.

Control exhaustivo

Egipto, con 83 millones de habitantes, cuenta con más de 16 millones y medio de usuarios en Internet, según el informe anual de Reporteros sin Fronteras sobre la censura en Internet (en formato PDF y en inglés), que incluye al país árabe en la lista de naciones que aplican algún grado de censura a los contenidos en la Red. Según este informe, de mayo de 2010, el Gobierno egipcio lleva ejerciendo desde 2007 un estrecho control con la excusa de la lucha contra el terrorismo islamista, con la creación de un departamento especial dentro del Ministerio del Interior.

Facebook, por ejemplo, se somete a un escrutinio constante por parte de las autoridades, que almacenan datos, direcciones y correos de cientos de activistas, algunos de los cuales han sido arrestados por las opiniones vertidas en la red social sin que haya mediado ninguna orden judicial previa. El control sobre el tráfico en Internet también obliga a los proveedores a suministrar al Gobierno cuantos datos demande de sus usuarios. Lo mismo ocurre con las compañías de telefonía móvil. El anonimato tampoco es posible en los cibercafés de ciudades como El Cairo. Todo aquel que se conecte en esos lugares corre el riesgo de ser sometido, sin saberlo, a un auténtica rueda de reconocimento policial. Las autoridades presionan a menudo a los dueños de estos establecimientos para que les proporcionen datos personales de los usuarios. Muchos cafés exigen a sus clientes que presenten su documentación para conseguir a cambio el código que les permita entrar en Internet.

Reporteros Sin Fronteras ha condenado este viernes enérgicamente la decisión de las autoridades egipcias de cortar Internet y la recepción de mensajes SMS en las grandes ciudades, y ha calificado lo sucedido de "excepcional medida de censura".

Fuente:

El Paìs Tecnologìa

El lenguaje informático Cobol revive medio siglo después

Mientras aumentan los idiomas binarios disminuyen los hablados - El código reservó dos dígitos para las fechas, lo que causó la alarma de 2000.

Cobol revive medio siglo después de su nacimiento. Se acaba de actualizar con Visual Cobol. Nacido en 1960, Cobol fue el primer lenguaje informático pensado para empresas.


Cuando se plantea la necesidad de desarrollar una nueva aplicación informática, una de las primeras decisiones críticas se refiere al lenguaje de programación que se va a utilizar. Y no es una decisión fácil. Existen nada menos que casi un millar de lenguajes diferentes (según Wikipedia, 769, más unas cuantas docenas de opciones, extintas o simplemente olvidadas).

Como comparación, el número de lenguas habladas es en torno a 6.900, según Ethnologue, pero en alarmante disminución. Los lingüistas más optimistas opinan que a final de siglo quedarán la mitad; según los pesimistas, apenas serán 600.

Los nombres de algunos lenguajes informáticos resultan incluso más familiares que los humanos. Alguien ha oído hablar de Basic o Java, pero nadie del bikya, idioma que habla -o hablaba- una persona de Camerún.

Cierto es que otras lenguas informáticas son ensaladas de siglas: SNUSP, Occam-Pi, Not Quite C... Y alguno hay que cuya sola mención -y no digamos su sintaxis- denota cierto nivel de freakismo. Por ejemplo, un invento angloaustraliano llamado SPL (Shakespeare Programing Language), que se caracteriza por manejar código fuente "hermoso". Parece el texto de una obra de teatro recién salido de la pluma del propio William.

Pero la mayor parte del trabajo comercial se desarrolla utilizando un puñado de lenguajes, establecidos como estándares. De un tiempo a esta parte han proliferado aquellos cuyo nombre empieza por "Visual...": Visual Basic, Visual C, Visual Java, Visual Objects... Curiosamente, entre ellos no figuraba ningún Visual Cobol. Hasta ahora en que se anuncia una nueva reencarnación de este producto (www.microfocus.com).

Las nuevas generaciones de programadores pueden considerar al Cobol una rareza arqueológica, puesto que su aparición se remonta a 1960. Fotran y Cobol fueron los primeros lenguajes de programación disponibles en lo que entonces era el exclusivo mundo de las grandes máquinas. Fotran iba dirigido a la comunidad de científicos y matemáticos; Cobol (Common Bussiness Oriented Language) estaba orientado a aplicaciones financieras y empresariales: nóminas, cálculos actuariales, gestión de ventas y aprovisionamientos, por ejemplo.

Estos lenguajes -y todos los que les siguieron- tenían el objetivo de simplificar las tareas de programación. Hasta entonces, ese era un trabajo lento, tedioso y muy propenso a errores, puesto que los programadores debían escribir en el único dialecto que la máquina comprendía: abreviaturas crípticas o interminables ristras de números.

Ha pasado medio siglo. Docenas de nuevos lenguajes han nacido y desaparecido, pero Cobol sigue presente, sobre todo en los sistemas informáticos de las grandes corporaciones. Se estima que en todo el mundo hay escritos unos 300.000 millones de líneas de código Cobol. Si las imprimiésemos producirían una montaña de papel de más de 600 kilómetros de altura.

Los programas Cobol están presentes de alguna manera en el 80% de sistemas empresariales. Gestionan cajas registradoras, contabilidades bancarias, nóminas de multinacionales, hospitales, sistemas logísticos o simples llamadas de telefonía celular. No hay actividad económica de cierto volumen que no dependa de estas aplicaciones.

Basta recordar la ola de aprensión que desencadenó hace años el famoso Efecto 2000. Tenía su causa en que el Cobol original, avaro con la escasa memoria disponible en los primeros equipos, había reservado sólo dos dígitos para guardar el año en todas las fechas.

Al "dar la vuelta al cuentakilómetros" de los años se corría el riesgo de que el "00" provocase un caos informático puesto que nadie sabía a ciencia cierta cuántos programas ejecutarían cálculos erróneos al confundir el 1900 con el 2000. Eso exigió una masiva campaña mundial de revisión de software (y una nueva versión de Cobol) antes de llegar a la fecha fatídica. Al final, los desastres vaticinados, desde aviones estrellados hasta nucleares fuera de control, nunca llegaron a ocurrir.

Con semejantes antecedentes, es comprensible que uno se lo piense dos veces antes de jubilar una aplicación que funciona sustituyéndola por otra escrita en lenguajes más modernos, por grandes que sean las ventajas que esta ofrezca.

El resultado es que muchas empresas siguen basando el núcleo de sus operaciones en código que fue escrito hace mucho tiempo. Algunos de sus autores llevan ya años jubilados, mientras las nuevas promociones de programadores Cobol -varios cientos de miles en todo el mundo- siguen adaptando esos venerables programas a las nuevas necesidades: entornos gráficos, Internet, almacenamiento en la nube...

Para ser un lenguaje que algunos califican de obsoleto, al año se siguen escribiendo 5.000 millones de líneas en Cobol, una actividad que para sí la quisieran las 500 lenguas en peligro de extinción.

Fuente:

El País Tecnologîa

Las palabras más largas son las más informativas

En cuestión de palabras, el tamaño sí importa. Eso es lo que asegura una investigación del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), en EEUU. El investigador Steven T. Pintadosi y su equipo creen que el factor más importante a la hora de predecir la longitud de una palabra es su carga informativa. Es decir, a mayor cantidad de matices, más sílabas, como por ejemplo en el caso de 'negro' y 'negruzco'. Este estudio supone una firme alternativa a la teoría tradicional, que sostiene que el tamaño de las palabras tiene más que ver con la frecuencia con que las utilizamos.



Hace más de 50 años, el lingüista de Harvard George Kinglsey Zipf argumentó que si una palabra es más corta que otra, lo más probable es que se deba a que también es más habitual. ¿El motivo? La búsqueda de la eficiencia comunicativa: decir más con menos. Sin embargo, la teoría de Zipf no tiene en cuenta el contexto que rodea a las palabras en una frase.

Para intentar suplir esta laguna, los investigadores del MIT han elaborado una teoría alternativa según la cual las palabras está más determinado por la cantidad de información que una palabra aporta dentro de su contexto que por su frecuencia de uso.

La nueva teoría

Los investigadores trabajaron con palabras de 11 idiomas distintos que encontraron en el buscador Google. Las lenguas objeto del estudio fueron inglés, alemán, holandés, checo, francés, italiano, polaco, portugués, rumano, español y sueco.

Como resultado de la investigación -y contradiciendo a Zipf- nuestro léxico no sería el más conciso de los posibles porque no acorta las palabras más informativas (poca eficiencia comunicativa). Asimismo, los investigadores también creen que las sílabas más informativas duran más porque el propio lenguaje se modula para evitar comunicar demasiado en poco tiempo.

Matemáticas para medir palabras

Los investigadores sostienen que la cantidad de información contenida en una palabra depende de su contexto y por eso para elaborar su teoría utilizaron dos variables que llamaron C (contexto) y W (‘word’, palabra en inglés). Esas dos variables se juntan en un punto P. Finalmente, se obtiene una ecuación que serviría para predecir la longitud de cada palabra.

Uno de los problemas metodológicos a los que los expertos tuvieron que hacer frente es que el contexto se compone de muchos factores, pero para acotar el experimento sólo tuvieron en cuenta palabras cercanas en el mismo discurso. Además, también hay diferentes maneras de medir la longitud de una palabra, pero los investigadores se limitaron a su longitud ortográfica porque suele coincidir con la fonética y con el tiempo que tardamos en pronunciarlas. En el caso del inglés, alemán y el holandés tomaron en cuenta el número de fonemas y de sílabas.

Partiendo de esta base, los investigadores del MIT calcularon para cada idioma la correlación entre contenido informativo y longitud, así como entre frecuencia y longitud con la ayuda del llamado coeficiente ente de correlación de Spearman -que relaciona dos variables aleatorias continuas-. Para ello, trabajaron con tres bloques de palabras, cada uno con vocablos más largas que el anterior y comprobaron que, a medida que las palabras aumentaban de tamaño, su cantidad de información también.

Para asegurarse de que los resultados del estudio no estaban condicionados por la base de datos de Google, los investigadores volvieron a hacer este estudio –esta vez sólo con el idioma inglés- utilizando el Corpus Nacional Británico (BNC, por sus siglas en inglés

Fuente:

El País Ciencia
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