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20 de octubre de 2011

7 maneras de encontrar el norte si estás perdido en el bosque


Ahí van un buen puñado de trucos para encontrar el norte, en plan boyscouts o Jóvenes castores. Algunos de estos trucos no funcionan especialmente bien en el denso follaje, en todas las condiciones meteorológicas, o en todas partes del mundo, pero en casi cualquier situación una de estas ideas puede funcionar. Tampoco es una lista exhaustiva, así que podéis contribuir si se os ocurre alguno más.

1. Buscar musgo. Por lo general crece orientado al norte (porque suele ser el más sombrío y húmedo.), o, al menos, crece más abundantemente allí, en la base de los árboles o las piedras. Las ramas de los árboles se desarrollan más en la parte sur.

2. Buscar telas de araña. Tienden a aparecer en el lado sur de los árboles.

3. Situar un palo en el suelo verticalmente. Marcar su sombra. Esperar un poco, y marcar el lugar donde está luego la sombra. La línea que va entre esos dos puntos va aproximadamente de este a oeste. A continuación, puedes ver, por la dirección del movimiento del sol, dónde está el norte.

4. Contemplar el sol, que se eleva (más o menos) en el este y se pone (más o menos) en el oeste. Sin embargo, la posición exacta del sol varía según la estación y la latitud, así que es un truco bastante inexacto.

5. En el hemisferio norte, si es de noche y el cielo está claro, por lo general puedes localizar la estrella Polar. La estrella está apuntando hacia el norte. Se encuentra entre dos constelaciones muy brillantes, que son Casiopea (con forma de W) y la Osa Mayor (con forma de carro, o cazuela).

6. Ten en cuenta la dirección en la que se mueven las nubes, que generalmente es de oeste a este. (Esto sólo puede proporcionar una idea aproximada a lo sumo, y no funciona en todas partes.)

7. Fabricar una brújula. Convertimos un alfiler en un imán frotando la aguja con el imán siempre en la misma dirección y sentido para obtener una buena imantación. Pinchamos la aguja en un trocito de porexpan para que flote y la colocamos en un recipiente con agua. También podemos colocar la aguja sobre papel higiénico aprovecahando la tensión superficial del agua para que la aguja flote una vez que el papel higiénico se haya hundido.
La aguja apunta al polo norte.

Vía | Sense List

Tomado de:

Xakata Ciencia

Los bosques del futuro podrían absorber más CO2

Efecto esterilizador

Hojas Foto ANGEL FITOR/SCIENCE PHOTO LIBRARY

El aumento de CO2 en la atmósfera estimulará el crecimiento de los árboles, que a su vez tendrán mayor capacidad de absorber dióxido de carbono reduciendo el impacto del cambio climático.

Pero este proceso tiene un límite y es temporal, ya que el crecimiento extra eventualmente acabará en descomposición liberando CO2 a la atmósfera.


Los arces plateados y otras especies absorbieron CO2 durante más tiempo de lo esperado, según el estudio. Foto: DAVID NUNUK/SPL

Los bosques en América del Norte podrían absorber en el futuro más dióxido de carbono (CO2) de lo que se pensaba, contribuyendo a reducir el impacto del cambio climático, según un estudio en Estados Unidos.

El papel que los árboles pueden jugar en el futuro en relación al calentamiento global es intensamente debatido por los científicos. Se cree generalmente que , el principal gas de efecto invernadero, en un proceso que se conoce como el efecto fertilización.

Sin embargo, algunos expertos advierten que este crecimiento y mayor capacidad de los bosques de absorber CO2 no debe exagerarse.

"El efecto fertilizador del CO2 es real, es lo que aprovechan por ejemplo los invernaderos de tomates. Pero lo controvertido es la magnitud de este efecto y el realismo de experimentos que incrementan artificialmente en forma rápida las concentraciones a niveles muy altos, cuando en la atmósfera los incrementos graduales", dijo a BBC Mundo Marko Scholze, del Departamento de Ciencias de la Tierra en la Universidad de Bristol, en Inglaterra.

"Por otra parte, hay otros factores limitantes del crecimiento de las plantas, como el nitrógeno". Scholze señala también que no se sabe si el efecto fertilizador podría llegar a saturarse perdiendo efectividad.

El nuevo estudio indica según sus autores que el efecto fertilizador sería más potente y duradero de lo que se pensaba.

Bosque experimental

Científicos de la Universidad de Michigan crearon un bosque experimental de poco más de 15 hectáreas en el noreste de Wisconsin, en el que simularon las condiciones atmosféricas que se estima existirán en la segunda mitad de este siglo.

Bosque experimentel en Wisconsin Foto: David Karnosky, Michigan Technological University

Vista aérea del bosque experimental que fue sometido a altos niveles de CO2 durante 12 años.

Los investigadores bombearon continuamente CO2 en las copas de álamos, abedules papiríferos y arces plateados durante un período de 12 años, entre 1997 y 2008.

"Algunas de las suposiciones actuales sobre la respuesta de ecosistemas a mayores cantidades de de CO2 atmosférico deberán ser revisadas luego de nuestro estudio", aseguró Donald Zak, profesor de la Escuela de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Universidad de Michigan y autor principal del estudio.

Algunos de los árboles también fueron sometidos a niveles elevados de ozono, el principal ingrediente del smog, para simular el aire más contaminado del futuro.

El estudio produjo resultados inesperados, según los científicos.

Los árboles continuaron creciendo a un ritmo acelerado durante 12 años. En los últimos tres años del experimento, los árboles crecieron 26% más que otros expuestos a niveles normales de CO2.

Parecería que el dióxido de carbono extra permitió a los árboles desarrollar más raíces pequeñas, lo que a su vez aumentó su eficiencia en la búsqueda y absorción de nitrógeno en el suelo, señaló Zak.

Al mismo tiempo, la mayor cantidad de hojas caídas y en descomposición aumentó el ritmo al que los microorganismos devolvían nitrógeno al suelo.

"Expuestos a mayores niveles de CO2, los árboles fueron más eficientes en la obtención de nitrógeno del suelo, que a su vez era más abundante y disponible", señaló Zak.

Pero el crecimiento de los árboles no es ilimitado. Zak enfatizó que eventualmente el efecto fertilizador del CO2 en los bosques se detendrá, cuando las raíces de los árboles hayan explotado al máximo el nitrógeno disponible en el suelo. Nadie sabe cuánto en cuanto tiempo se llegará a esa barrera, afirma el investigador.

"Ganar tiempo"

La parte del experimento relacionada con niveles de ozono tambien tuvo resultados sorprendentes.

El ozono a nivel de la superficie tiene un efecto dañino en los tejidos de las plantas e interfiere con la fotosíntesis, por lo que se asumía hasta ahora que el aumento en los niveles de ozono en el futuro limitarían parcialmente el crecimiento de los árboles, disminuyendo el efecto fertilizador.

En los primeros años del experimento eso es exactamente lo que sucedió. Los árboles expuestos a mayors niveles de ozono no crecieron tanto como los otros, pero hacia el final del período de 12 años la productividad del bosque en su conjunto no se vio afectada.

"Lo que sucedió fue que especies más tolerantes al ozono crecieron más y compensaron el impacto negativo en otras especies", aseguró Zak.

De acuerdo al investigador, "el punto importante para recorder aquí es que la diversidad biológica, por ejemplo, la diversidad genética, es un componente importante de la respuesta de un ecosistema al cambio climático".

Para Scholze, el efecto fertilizador implica para el cambio climático la posibilidad de "ganar tiempo". "El crecimiento adicional de las plantas eventualmente acabará en un proceso de descomposición y el CO2 será liberado nuevamente a la atmósfera".

"Este efecto no funcionará como un medio de secuestro de CO2 a largo plazo en una escala de 50 a 100 años".

El estudio fue publicado en la revista Ecology Letters.

Fuente:

BBC Ciencia

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Separen sus asientos: Turismo espacial a partir del 2013

  • Los vuelos suborbitales de Virgin Galactic comenzarán a mediados de 2013.
  • La familia de Branson hará el vuelo inaugural en la Navidad de 2012.

Richard Branson, el pasado lunes durante la inauguración de su aeropuerto espacial. | AP.

Richard Branson, el pasado lunes durante la inauguración de su aeropuerto espacial. | AP.

"Para nuestros hijos, ir de vacaciones al espacio será algo normal". La frase la firmó el martes Richard Branson, el presidente de Virgin, cuando se le preguntó por su proyecto para realizar vuelos comerciales al espacio.

Aprovechando que era el invitado estrella a las jornadas de seguridad que McAfee está llevando a cabo en Las Vegas y en una entrevista con el periodista Miles O´Brien –que comparte su locura por ver la tierra desde el espacio-, Branson fue más concreto en cuanto a fechas que en la inauguración del aeródromo espacial en Nuevo México.

Primero dijo que él y su familia disfrutarán de las vacaciones de Navidad de 2012 en el espacio. Y luego, el presidente de una multinacional compuesta por una productora musical, una aerolínea y una compañía de teléfonos, entre otras muchas empresas, puso fecha al comienzo de los viajes comerciales: mediados de 2013.

El precio se reducirá progresivamente

Será entonces cuando algunos de los 500 privilegiados que ya forman parte de la lista de espera de Virgin Galactic -y que pagarán 200.000 dólares (unos 150.000 euros) por el paseo espacial-, podrán sentir la ingravidez durante algunos minutos.

"Se trata de un precio similar al que tenía un vuelo transoceánico con Pan-Am en los años 20", según Branson, pero que tal y como ocurrió con los servicios que ofrecía la desaparecida aerolínea, los costes se reducirán y los viajes a la estratosfera se convertirán "en algo normal", remató el polifacético empresario.

Un poco más reticente se mostró Branson sobre la posibilidad de utilizar sus transbordadores para realizar desplazamientos entre dos puntos de la Tierra "porque esa no es la principal función del proyecto".

Un hotel cerca de la Luna

Sin embargo, los ingenieros que trabajan en el proyecto estiman en una hora y media la duración que tendría un vuelo entre Las Vegas y Australia en una de sus naves espaciales, "por lo que tampoco es totalmente descartable", aseguró el empresario. De ser así, "el control de seguridad sería más lento" que el vuelo en sí, tal y como aseguró O`Brien.

Y para rematar la delirante charla que ambos personajes mantuvieron, Branson incluso amenazó con la posibilidad de crear un hotel junto a la Luna "en una gran nave espacial que contendría otras más pequeñas para poder salir a pasear" por las cercanías del único satélite natural de la Tierra.

Fuente:

El Mundo Ciencia

Facebook y nuestra estructura cerebral podrían estar relacionadas


El estudio se llevó a cabo con estudiantes en el Reino Unido.

Un estudio llevado a cabo por el Colegio Universitario de Londres señala que podría existir una relación directa entre el número de amigos que tenemos en Facebook y el tamaño de áreas específicas del cerebro.

Dichas zonas del cerebro estarían vinculadas con la forma como interactuamos socialmente, con las percepciones sociales y con la memoria.

"Hemos encontrado regiones interesantes del cerebro que parecen estar relacionadas con el número de amigos que tenemos en ambas esferas, en la real y en la virtual", dijo el doctor Ryota Kanai, uno de los investigadores, según reportó la agencia de noticias Press Association (PA).

El equipo de científicos estudió las imágenes de los escáneres cerebrales de 165 estudiantes universitarios que son usuarios activos de Facebook.

"La pregunta clave ahora es si esas estructuras cambian con el paso del tiempo. Esto nos ayudará a entender si el internet está cambiando nuestros cerebros"

Ryota Kanai, Colegio Universitario de Londres

Se encontró una fuerte correlación entre sus números de amigos y la cantidad de materia gris en ciertas regiones cerebrales.

La materia gris es el nombre dado a las áreas del cerebro que están mayormente compuestas por las cabezas de las células nerviosas o neuronas.

¿Cambios?

"La pregunta clave ahora es si esas estructuras cambian con el paso del tiempo. Esto nos ayudará a entender si el internet está cambiando nuestros cerebros".

La investigación, que se publicó el miércoles en Proceedings of the Royal Society (Actas de la Sociedad Real), da nuevas luces sobre la influencia de internet en nuestro desarrollo.

Otro de los investigadores, el profesor Geraint Rees, señaló que pese a que las redes sociales son tremendamente influyentes, es muy poco lo que comprendemos sobre el impacto en nuestros cerebros.

"Eso ha conllevado a especulaciones sin ninguna base de que internet podría ser malo para nosotros", indicó el experto según PA.

"Nuestro estudio nos ayudará a empezar a entender cómo nuestras interacciones con el mundo están mediadas por las redes sociales. Esto nos podría permitir comenzar a hacer preguntas inteligentes sobre la relación entre internet y el cerebro, preguntas científicas no políticas", señaló Rees.

Mundos paralelos

En mayo, un estudio en el Reino Unido descubrió que, en promedio, cada usuario de la red social cuenta en ella con el doble de relaciones de amistad en comparación con el número de amistades físicas.

Facebook

Facebook cuenta con más de 600 millones de usuarios activos.

En el territorio británico, en promedio, cada usuario tiene 121 amigos en Facebook, aunque sólo cuenta con 55 amigos físicos.

Las cifras se asemejan mucho al promedio global. Según Facebook, el promedio de sus usuarios -el 70% vive fuera de EE.UU.- tiene 130 amigos en la red social.

Y según la investigación, llevada a cabo por la Fundación de Fibrosis Cística, la popularidad de las relaciones virtuales se debe a que es más "fácil" el contacto con conocidos, más "abierto" y "honesto", además de mejorar la seguridad de quienes las emplean.

Memoria

De acuerdo con un estudio publicado en la revista Science, en julio, las computadoras e internet están cambiando la naturaleza de la memoria humana.

En los experimentos que realizaron, cuando les hacían preguntas difíciles a los participantes estos empezaban a pensar en computadoras.

Cuando los participantes sabían que podrían ir más tarde a buscar un dato en una computadora, su memoria de las respuestas concretas era pobre pero tenían un mejor recuerdo de dónde encontrarlas.

Los investigadores consideran que internet funciona como una "memoria transitiva", de la que dependemos y que recuerda por nosotros.

Fuente:

BBC Ciencia

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18 de octubre de 2011

Video ¿Qué pasa cuando un bebé que ha usado un iPad intenta jugar con una revista de papel?



¿Qué pasa cuando un bebé que ha usado un iPad usa una revista de papel? Lo obvio, le parece aburrida y poco usable. Curioso que un ser de apenas un año entendió en unos cuantos segundos lo que una industria mundial aún no entiende: el papel como soporte de información cada día es menos útil y ha sido desplazado por formatos donde no solo consumimos, sino que interactuamos.

También derriba el mito de los “nativos digitales”. No es que el niño haya nacido e inmediatamente sepa usar un iPad (si se fijan en el video, no es realmente el caso, simplemente deduce una reacción a los movimientos de su mano, como cualquier otro objeto) sino que relaciona la forma y gráficos e intenta lograr la misma interacción.

Fuente:

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Ancestro con sexto sentido

Detectaba la electricidad...


Pez electrico

Ilustración de un pez espátula actual, una de las especies analizadas en el estudio. Cortesía del Servicio Estadounidense de Fauna Salvaje y Acuática.

Hace cientos de millones de años, los vertebrados del mundo, que vivían en el agua, comenzaron a dividirse en dos tipos: unos con aletas radiadas, surcadas por espinas, como en la trucha, la sardina o el pez espátula de hoy, y otros con aletas lobuladas. Mientras los primeros fueron evolucionando y dando lugar a otras especies acuáticas, en el segundo grupo el tiempo fue generando criaturas cada vez más propensas y adaptadas a salir a tierra firme. Así surgirían los anfibios y, a partir de ellos, los vertebrados terrestres, incluidos nosotros.

Ambos grupos, que han dado lugar a la gran mayoría de los vertebrados actuales, tuvieron un único antepasado común, según un estudio publicado en Nature Communications y dirigido por la neurocientífica Melinda Modrell, de la Universidad de Cambridge. El tatarabuelo en cuestión debió de surcar las aguas hace 500 millones de años y estar dotado de una magnífica visión, mandíbulas con dientes y la capacidad de detectar las variaciones de voltaje eléctrico en el agua.

Precisamente este sexto sentido, el de la electrocepción, ha constituido el hilo conductor del estudio. Hoy en día se manifiesta en diversas especies de peces (entre otros, tiburones, esturiones, mantas raya o peces espátula), algunos anfibios (salamandras como el axolote mexicano) y ciertos mamíferos, como el ornitorrinco , algunas equidnas y, según se ha descubierto recientemente, el delfín de Guinea. Aunque algunos pueden emitir descargas para atontar a sus presas, la mayoría de ellos solo están en condiciones de detectar la electricidad, que les ayuda a situarse en aguas turbias u oscuras y a registrar la presencia de obstáculos y presas. Para ello poseen unos órganos sensitivos especiales, que pueden localizarse en la cabeza (tiburones), en el pico o morro (ornitorrico y equinas), o a lo largo de la llamada línea lateral, que recorre los costados del cuerpo y que puede apreciarse con claridad en algunos peces.

Para comprobar si la electrocepción ha aparecido de manera independiente en los distintos grupos que la presentan, el equipo de Modrell ha comparado cómo se desarrollan los órganos responsables de este sentido en el pez espátula, como representante de los peces de aletas radiadas, y al ajolote, como heredero de los de aletas caudales. El resultado muestra que los sensores de ambos comienzan a formarse en el mismo tejido del embrión y siguen el mismo proceso de desarrollo a lo largo de la línea lateral. De ello deducen que constituyen un legado evolutivo procedente de un ancestro común a la mayoría de los vertebrados.

A medida que algunas especies iban abandonando el medio acuático como hábitat natural, fuimos perdiendo la capacidad de detectar pulsos eléctricos, y los órganos correspondientes, ya que el aire no es tan buen conductor de la electricidad como el agua.

Fuente:

QUO

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