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14 de octubre de 2011

Misión antártica buscará formas de vida desconocidas



Una expedición pionera del Reino Unido buscará obtener muestras de un lago antártico que se encuentra bajo más de tres kilómetros de hielo. Los científicos esperan descubrir formas de vida desconocidas hasta ahora y hallar pistas sobre el impacto futuro del cambio climático.

Los expertos utilizarán agua a altas temperaturas para cavar una vía a través del hielo hasta el Lago Ellsworth, que ha permanecido aislado del mundo exterior durante al menos 125.000 años. Alguos científicos estiman que el lago puede estar sepultado desde hace incluso un millón de años.

Un primer grupo de ingenieros partirá rumbo a la Antártica esta semana, con 70 toneladas de equipo.

La expedición espera ser la primera en el mundo en obtener muestras de un lago subglacial.

Avión en la Antártida Foto SPL

Unas 70 toneladas de equipo serán transportadas por aire y luego por tierra hasta el Lago Ellsworth.

El proyecto, de un costo cercano a los US$10 millones, fue financiado por el Consejo de Investigaciones sobre el Medio Ambiente, Natural Environment Research Council, del gobierno británico.

"Buscaremos formas de vida en el lago Ellsworth y registros climáticos en los glaciares del oeste antártico", dijo a la BBC el investigador principal de la misión, Martin Siegert, de la Universidad de Edimburgo.

"Si tenemos éxito, haremos descubrimientos de gran importancia sobre los límites de la vida en la Tierra y sobre la historia de la Antártida".

Comprender los cambios en los glaciares del oeste antártico es crucial para predecir el impacto del cambio climático, ya que contienen suficiente hielo para elevar el nivel del mar entre tres y siete metros.

Explorar lagos subglaciales también puede ayudar a los científicos a diseñar misiones espaciales, por ejemplo, a una de las lunas de Júpiter, Europa, que según se cree contiene un océano líquido bajo una capa gruesa de hielo.

Derribando límites

El Lago Ellsworth tiene 10kms de longitud y cerca de tres kms de ancho y se encuentra en un valle en la superficie rocosa de la Antártida, bajo tres kilómetros de hielo.

El agua del lago es líquida, debido a fuentes de calor geotérmico desde el interior de la Tierra.

Mapas realizados con radares revelaron que el lago tiene un fondo que no es totalmente sólido, lo que indicaría una gruesa capa de sedimentos.

Taladro para abrir un orificio en el hielo Foto BAS

Se utilizará agua a 97 grados centígrados para abrir un orificio en el hielo.

Pero llegar hasta el lago para extraer muestras es una misión arriesgada que pone a prueba los límites de la ingeniería.

Una boca que dispara agua caliente fue colocada en la punta de una manguera de 3,2 kilómetros.

Cerca de 90.000 litros de agua serán obtenidos calentando y filtrando hielo en la propia Antártica.

El taladro disparará agua a 97 grados centígrados y perforará en el hielo un orificio de unos 36 cms de diámetro hasta alcanzar el lago.

Esa vía será utilizada luego para hacer descender una sonda de cinco kms que llevará 24 recipientes para recoger muestras del agua a distintas profundidades. La sonda también llevará luces y una cámara de video de alta definición.

Gran parte del equipo fue diseñado y construido en el Centro Nacional de Oceanografía, en la ciudad de Southampton, en Inglaterra, bajo la supervisión de Matt Mowlem.

"Se trata de un entorno totalmente desconocido. No sabemos, por ejemplo, si hay gases disueltos en el agua", dijo Mowlem a la BBC.

"Tomaremos muestras del agua a una presión de 300 atmósferas, pero cuando comencemos a retirar la sonda y los recipientes entren en contacto con el aire frío, la presión puede alcanzar las 2.700 atmósferas, un nivel que supera todos los experimentos en ingeniería oceánica".

Una vez que la sonda sea retirada se hará descender otro mecanismo peforador para obtener muestras del lecho del lago, en una verdadera carrera contra el tiempo.

El agua en los extremos del orificio comenzará a congelarse reduciendo progresivamente su tamaño. Siegert estima que deberán recoger todas las muestras en una ventana de 24 horas antes de que el agujero en el hielo se vuelva demasiado pequeño.

Diagrama de la misión hasta el Lago Ellsworth Imagen Subglacial Lake Ellsworth Consortium

1. Con agua a 97 grados centígrados se cavará una vía de tres kilómetros de profundidad hasta el Lago Ellsworth. Los científicos tienen 24 horas para recoger las muestas antes de que el orificio comience a cerrarse.

2. Se harán descender recipientes para obtener muestras del agua.

3. Otro aparato recogerá posteriormente muestras del sedimento en el lecho del lago.

Lea el artículo completo en:

BBC Ciencia

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Robots inteligentes que 'piensan' antes de actuar

El profesor Hasegawa con el robot | Foto: Afp

El profesor Hasegawa con el robot | Foto: Afp

  • Un sistema les permite conocer su entorno y resolver problemas.

Un grupo de científicos japoneses ha diseñado unos robots inteligentes capaces de pensar, aprender y decidir como llevar a cabo sus tareas antes de actuar. Los nuevos robots han alcanzado un punto aún más humano, pero este progreso también plantea ciertos problemas éticos.

Osamu Hasegawa, profesor asociado en el Instituto de Tecnología de Tokio, ha sido el encargado de diseñar un sistema que permite a un robot humanoide conocer su entorno y resolver los problemas a los que se enfrentará en él.

"La mayoría de los robots actuales son capaces de realizar tareas preprogramadas, pero saben muy poco sobre el mundo real en el que viven los humanos", apunta. "Nuestro proyecto es construir un puente entre el robot y el mundo real para que se comporten mejor cuando entren en contacto con los hombres", dice.

El robot tiene una "red neuronal incremental auto-organizados" (SOINN), es decir, una estructura que le permite acumular y utilizar el conocimiento para "deducir" cómo llevar a cabo tareas específicas en un particular. Es capaz de reconocer imágenes y sonidos y reproducir las acciones mediante el análisis del entorno.

Por ejemplo, si se le enseña al robot como verter agua en un vaso, él se encontrará estos objetos en diversas circunstancias y diferentes lugares, reconocerá los objetos y adaptará sus gestos al mundo que le rodea, aprenderá de sus acciones al controlar cada paso que dé y los resultados que obtenga.

Mejorar, ignorar

Estos robots capaces de pensar antes de actuar aprenden a pedir ayuda cada vez que se enfrentan a una tarea superior a sus capacidades. Una vez aprenden las nuevas habilidades requeridas, el robot puede ser reutilizado para otros fines, lo que requiere una mayor reflexión para determinar qué habilidades pueden ser útiles en función de cada problema.

El robot vertiendo agua | Afp

El robot vertiendo agua | Afp

Además, al igual que ocurre con los humanos, el sistema permite a la máquina ignorar el 'ruido', la información insignificante que podría confundirles. Sabe diferenciar la información de interés de la que contamina. Durante una conversación, el ser humano es capaz de ignorar el ruido y centrarse en lo que dice el orador o localizar visualmente lo que desea observar en una escena a pesar de que exista una gran cantidad de objetos.

Además, el ser humano es capaz de identificar un objeto desde varios ángulos, por deducción, y no sólo aquellos que ya ha visto y recordado. "El cerebro humano hace estas actividades de manera tan natural y automática que ni siquiera nos damos cuenta de que hay que realizar un proceso de reconocimiento extremadamente complejo visual o de audio", dijo Hasegawa.

Por su parte, el robot utiliza Internet para almacenar la información nueva. "Hay una gran cantidad de datos disponibles en Internet, pero en la actualidad, sólo los seres humanos hacen uso de ella", dice el científico que decidió darle al robot la posibilidad de conectar directamente su cerebro a la enorme base de conocimiento que es la red.

Problemas éticos

En el futuro, el sistema neuronal artificial de la máquina podría encontrar una gran variedad de usos para mejorar el rendimiento en tiempo real de la máquina y que dispongan de una mayor capacidad de ayudar al hombre en sus tareas diarias. "Podríamos tener un robot que pusiera en la mesa de sushi el bote de sushi. A continuación, el robot podría consultar directamente en Internet la imagen de distintas botellas de salsa de sushi, identificar el objeto y encontrarlo en la cocina", explica el profesor.

Sin embargo, el propio científico reconoce que el crecimiento constante de las tecnologías robóticas plantea ciertos problemas éticos. Hasegawa apunta que se debe reflexionas sobre las tareas requeridas por estos robots 'inteligentes' para que sus acciones no se vuelvan contra los seres humanos que las crearon, como ocurre en la película '2001: Una odisea en el espacio'.

El profesor lo explica con un ejemplo: "un cuchillo es una cosa útil, pero también puede convertirse en un arma". Por lo tanto, advierte que hay que tener cuidado y debatir con personas de diversos orígenes que uso se hace de estas tecnologías.

Fuente:

El Mundo Ciencia

Lo bueno y lo malo de ser la generación de las contraseñas

Contraseñas más vulnerables

123456
12345
123456789
password
iloveyou
princess
rockyou
1234567
12345678
abc123

Fuente: Empresa Imperva



Un joven en una tienda Apple

Miles de sitios en internet tienen la opción: ¿Olvidó su contraseña?

Ninguna generación como la actual ha tenido que crear, memorizar y usar tantas contraseñas en su vida diaria. Expertos aseguran que el cerebro está siendo desafiado. BBC Mundo explora lo positivo y lo negativo de ser la generación de los passwords.

Una de las estrategias para sobrevivir en un mundo cada vez más digital es proteger nuestra identidad en internet.

Se trata de una jungla de algoritmos, protocolos, números, códigos, que, aunque no la vemos, tiene un lugar protagónico en nuestras vidas.

Desde tarjetas bancarias pasando por correos electrónicos hasta cuentas en las redes sociales, nuestro día a día está lleno de contraseñas. Nos recomiendan que no las repitamos en diferentes páginas web ni que las escribamos porque es peligroso.

Obsesión

¿Por qué tanta obsesión con las contraseñas?

Un joven con un iPhone

Una de las contraseñas más populares en internet es 123456.

De acuerdo con un estudio del Registro de Direcciones de Internet para América Latina y Caribe (LACNIC, por sus siglas en inglés), el fraude en el comercio electrónico y el phishing a los bancos en América Latina supera US$93.000 millones anuales.

"Nos piden que hagamos contraseñas complejas porque hoy en día se pueden usar robots, softwares, programas, que van haciendo combinaciones de letras y de números, para poder descubrir las contraseñas de los usuarios", le explicó a BBC Mundo Raúl Echeberría, director ejecutivo de LACNIC.

Es una cuestión de probabilidades. Por eso, entre más compleja y más larga sea una contraseña, más protegido está el cibernauta.

Si el password tiene caracteres especiales y combina letras y números, las posibilidades de descubrirlo se reducen, pues los programas que se están ejecutando necesitan más tiempo para poder completar todas las probabilidades posibles.

Sin embargo, no hay garantías. "Las capacidades de procesamiento están avanzando, por eso tendremos que hacer contraseñas cada vez más complicadas", explicó el experto.

Memoria

Pero ¿por qué nos cuesta recordar nuestras contraseñas?

La respuesta es científica: la memoria tiene límites.

Lo que favorece a la lógica de la seguridad digital, perjudica a la lógica del cerebro.

"La solución que nos proponen las empresas (de seguridad informática) es hacer contraseñas que en principio no tengan ningún sentido. Esto va en contra de la lógica de la memoria porque la memoria funciona mejor cuando uno le puede dar sentido a aquello que quiere recordar, cuando le puede asociar algo que nos es familiar", le dijo a BBC Mundo, la doctora María Roca, subdirectora del departamento de Neuropsicología del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro de Argentina.

"Las contraseñas que creamos son en general bastante débiles y hackeables porque los números y las letras tienen un significado para nosotros, lo que hace que sean fáciles de adivinar", señaló la psicóloga.

Un principio básico de la memoria es que recordamos lo que usamos con frecuencia. Por eso es que contraseñas que no usamos con regularidad se convierten en un dolor de cabeza.

Educación

Un niño con una tableta de Apple

Las nuevas generaciones están creciendo sabiendo la importancia de proteger sus contraseñas.

Otro desafío que se le presenta a la generación de las contraseñas es que a diferencia de la tabla de multiplicar, por citar un ejemplo, nadie nos preparó para memorizar passwords.

"Se hace difícil porque en la infancia no aprendimos reglas nemotécnicas que son necesarias (para la creación y evocación de contraseñas). Nos toca desarrollarlas cuando ya tenemos una cierta edad", le dijo a BBC Mundo, Natalia López Moratalla, catedrática de Bioquímica y Biología molecular de la Universidad de Navarra, en España.

La edad también juega un rol clave al momento de recordar.

"Si uno ha tenido la misma contraseña por años, es muy probable que la persona no la olvide, pues se trata de evocar algo del pasado. Pero si quiere aprender una nueva contraseña, es probable que una persona de 70 años tenga más problemas que una de 40", señaló desde Argentina, la doctora Roca.

Multitasking

Clientes en una tienda de computadoras

Aplicaciones para teléfonos celulares prometen guardar con seguridad todas las contraseñas de sus usuarios.

Pero, lejos de parecer un fenómeno negativo, formar parte de la generación de las contraseñas es también positivo.

El esfuerzo que estamos haciendo para construir, memorizar y evocar contraseñas está ayudando al cerebro.

"El desafío intelectual del cerebro protege sus funciones cognitivas del paso del tiempo y de otras circunstancias", indicó Roca.

El problema se presenta, según la psicóloga, cuando el sistema se sobrecarga, cuando la persona no puede retener tanta información o crear tantas estrategias para evocar sus contraseñas y se angustia.

"Yo creo que, a diferencia de otras épocas, hay muchas cosas que al cerebro de hoy se le están exigiendo. No sólo me refiero a la memorización de contraseñas, esta es una generación del multitasking: hacer varias cosas al mismo tiempo", dijo Roca.

Defensa

Según Marithza Sandoval, directora de la maestría en Psicología del consumidor de la Universidad Konrad Lorenz de Bogotá, esta era nos ha generado preocupaciones que antes no existían.

Pero eso no es negativo. Al contrario, estamos desarrollando una serie de habilidades que antes no teníamos. Hemos creado mecanismos de defensa para sobrevivir en la nueva jungla.

"Como consumidores y como ciudadanos, hemos aprendido a desenvolvernos en el mundo digital. Nos hemos dado cuenta que olvidar las contraseñas nos hace vulnerables. Hemos aprendido que las contraseñas son como las llaves (de nuestras casas, automóviles, cajas fuertes) que nos permiten abrir otras puertas (aunque intangibles, igualmente importantes) y por eso hay que cuidarlas", indicó Sandoval.

Los expertos coinciden es señalar que otro aspecto positivo es que se trata de una generación que tiene acceso a información casi infinita, que es sumamente hábil para encontrarla y que ha desarrollado el don de la omnipresencia digital: están en diferentes lugares al mismo tiempo.

clic Lea: Verdad=mentira=ficción=realidad… el dilema de los jóvenes en la web

Se trata de un grupo de personas que antes de tener una llave metálica, tuvo una llave encriptada.

Soluciones

Un teclado negro

Se está desarrollando una técnica de reconocimiento de patrón de tecleo para verificar la identidad de un usuario.

Lo importante es que cuando creamos una contraseña, establezcamos un sistema que tenga lógica para nosotros.

Sin embargo, como ha pasado en otras esferas de la generación de las contraseñas, algunas soluciones para los problemas diarios están en un dispositivo electrónico.

Ya se han desarrollado aplicaciones para teléfonos inteligentes que almacenan todas las contraseñas de un usuario.

Y, si el teléfono se le extravía, la información no se ha perdido, la puede rescatar en la "nube".

La estrategia, conocida como "computación en la nube", les permite a los usuarios acceder a su información privada desde cualquier computadora con acceso a internet.

Dependencia

Sin embargo, esa solución, puede resultar contraproducente.

Depender totalmente de los dispositivos electrónicos o de la nube para guardar nuestra información puede llevar a lo que la profesora López llamó: "la desmemorización del cerebro".

"Si no nos capacitan para tener una buena memoria, nuestra reserva cerebral cognitiva se va a ver empobrecida. Eso es un verdadero reto para las generaciones jóvenes porque si no tienen el cerebro desarrollado, su memoria va a ser muy frágil en el futuro", indicó la profesora.

Tener una buena reserva cerebral cognitiva hace que cuando, por procesos naturales, las neuronas empiecen a morir, el daño no sea tan dramático.

"Una persona que ha cultivado la memoria no la pierde tan pronto. Es un proceso fisiológico: cuando el cerebro se desarrolla convierte la materia gris -que son muchas neuronas, con muchas ramificaciones- en materia blanca, que son conexiones neuronales más perfeccionadas e intensas. Eso es la que nos da la reserva", señaló López.

De acuerdo con la docente, hay que acostumbrar al cerebro a que no todo esté guardado en alguna parte. "Uno no puede pasar el disco duro de su cerebro a un ordenador o confiar que va a estar ahí", señaló López.

Futuro

Actualmente, según Echeberría, se están desarrollando formas alternativas "más amigables" para verificar la identidad de los usuarios en internet.

Se trata de técnicas biométricas que requieren que los usuarios tengan dispositivos específicos para reconocer sus huellas digitales o su iris.

Existe otro método biométrico llamado keystroke dynamics o reconocimiento de patrón de tecleo de un usuario.

"Hay herramientas que, con un índice de probabilidad muy alto, detectan cuando la persona que está tecleando una contraseña no es quien dice ser porque tiene un patrón de tecleo diferente", explicó el experto.

Fuente:

BBC Ciencia

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Los gusanos que resistieron el impacto del meterorito que mató a los dinosaurios

Yacimiento con madrigueras de gusanos, en Dakota del Sur. | Universidad de Colorado

Yacimiento con madrigueras de gusanos, en Dakota del Sur. | Universidad de Colorado

Los científicos han acumulado evidencias de que la caída de un meteorito, hace unos 65 millones de años, provocó una extinción masiva en el planeta que afectó a los dinosaurios y permitió que los mamíferos nos hiciéramos dueños de la superficie terrestres. Ahora, una nueva investigación, realizada en la Universidad de Colorado (EEUU), sugiere que los humildes gusanos fueron también de las primeras especies que triunfaron en tierra firme después de la catástrofe.

Hasta ahora, el llamado límite K-T, como se llama a los sedimentos el fin del Cretácico, se estudiaba como el momento en el que los mamíferos se hicieron con el control, con tan escasa biodiversidad botánica que proliferaron las plantas acuáticas oportunistas.

Sin embargo, aunque los sedimentos inmediatamente superiores a impacto del meteorito tienen pocos fósiles animales, los investigadores de Colorado, y especialmente la geóloga Karen Chin, han encontrado pruebas de que había muchas madrigueras en estos escasos centímetros. "Esas madrigueras fosilizadas son la prueba de que hubo actividad animal y mucha, porque son numerosas", apunta Chin quien sugiere que las hicieron los gusanos.

Aún están analizando la relación entre las madrigueras y la extinción masiva, pero Chin cree que se hicieron tan sólo unos miles de años después, algo que tendrán que confirmar futuras investigaciones.

Madrigueras en tres dimensiones

Los resultados preliminares, según informó su universidad en una nota de prensa, fueron presentados en la reunión anual de la Sociedad Geológica Americana, celebrada en Minneapolis.

Las madrigueras en tres dimensiones se encontraron entre una capa de carbón y otra de roca en Dakota del Norte, donde Dean Pearson, del Pioneer Trails Regional Museum, lleva años estudiando el límite K-t. Los investigadores creen que aquellos gusanos se alimentaron de materia orgánica en descomposición.

También han comprobado que la capa arcillosa inferior, que se relaciona con el fin del Cretácico, tiene mucho iridio, un elemento común en asteroides y extraño en la Tierra. Aquella tremenda explosión se cree que generó mil millones de veces más energía que la bomba atómica en Hiroshima, levantando grandes tormentas de polvo y ceniza y provocando terremotos y tsunamis. Fue el comienzo de un helado invierno.

Los gusanos que vivieron en esas condiciones se estima que debían tener un diámetro similar a un gusano medio actual. Sus madrigueras son más horizontales que verticales, lo que indicaría cómo se movían para conseguir alimento. Como están hechas en turba, pudo ser un pantano que luego se cubrió de sedimento. Según Chin, aquellos gusanos soportaron un ambiente muy duro, con terrenos inundados y con poco oxígeno y mucho ácido.

Esas condiciones provocaron grandes pérdidas de plantas terrestres, de las que se alimentaban los dinosaurios, entre los mayores afectados por el cataclismo. Otros vertebrados si sobrevivieron, como pájaros, serpientes, lagartos, tortugas, pescados y pequeños mamíferos, y por lo que se sabe ahora también los gusanos. "El hecho de que sean las madrigueras lo que encontramos en ese límite las hace más sorprendentes", señala la investigadora, que recuerda: "Cuando reconstruimos los ambientes del pasado, animales blandos, como los gusanos, se detectan por este tipo de rastros, dado que no mineralizan como los que tienen huesos", recuerda la investigadora.

Fuente:

El Mundo Ciencia

13 de octubre de 2011

Los eslabones que nos hicieron humanos (1)

La historia del linaje humano es un apasionante trabajo de conexión de puntos hacia atrás en el tiempo, todavía repleto de misterios y preguntas sin resolver. La reconstrucción de este puzzle no debemos verla como una autopista con un principio y un final, sino como un árbol que crece y cuyo tronco se divide con el paso del tiempo en múltiples ramas: distintas especies, de las cuales, algunas convivieron en el tiempo y muchas se extinguieron.

Reproducción de un esqueleto de Proconsul en el Museo de Antropología de Zúrich (imagen: Guérin Nicolas / Wikimedia Commons).

Para comenzar esta historia, nos remontamos hasta la época comprendida entre unos 32 y 5 millones de años atrás. A esta franja, a caballo entre el Oligoceno y el Mioceno, se la considera la edad de oro de los primates ya que según los trabajos de John Kappelman, antropólogo de la Universidad de Texas, se han encontrado fósiles de hasta 30 géneros diferentes pertenecientes a dicho periodo. Es en este momento cuando emprendemos nuestro viaje por la historia evolutiva de nuestra superfamilia, el grupo de los hominoideos, que incluye a los gibones, a los grandes simios y a nosotros, los humanos.

Los primeros hominoideos que conocemos se encontraron en Kenia y se clasifican dentro del género Proconsul, que incluye a cinco especies y cuyos restos fosilizados son de una antigüedad de entre 20 y 18 millones de años. Estos son importantes porque nos permiten saber cómo fueron los primeros simios, que posteriormente se convertirían en los primeros antepasados humanos. La característica principal que los distingue de otros primates es la ausencia de cola y los ojos en posición frontal, ya dirigidos hacia adelante. Pero aún comparten muchos rasgos primitivos, como son un tamaño del cráneo reducido o una locomoción todavía cuadrúpeda, adaptada a la vida en los árboles, donde obtenía las frutas de las que se alimentaba.

Expansión de los hominoideos

En el periodo que va desde los 17 hasta los 12 millones de años, los hominoideos salieron del continente africano y se expandieron por el territorio de las actuales Europa y Asia. Como veremos más adelante, las salidas de África con destino hacia otros continentes constituyen una dinámica que se repete en varias ocasiones a lo largo de la evolución de nuestros antepasados.

Con posterioridad, a causa de un cambio climático en el que se enfrió la superficie terrestre, las selvas tropicales y subtropicales que cubrían gran parte del planeta se fragmentaron. En ese momento, las sabanas y los pastos se extendieron, lo que ejerció una considerable presión sobre las especies que habitaban los bosques.

Al desaparecer gran parte de esas vías arbóreas para algunos tipos de primates, surgió el reto de colonizar el suelo. Pero para poder llevar una vida terrestre, se necesita una postura más erguida y una dentición más resistente para poder procesar las semillas y hierbas que se encuentran en los espacios abiertos; algo que conseguirán los homínidos unos pocos millones de años después.

Lo que todavía no sabemos con exactitud es cuándo se produce la escisión en dos líneas a partir del último ancestro común de los grandes simios y los homínidos; un primate del que no poseemos fósil alguno. Existen muchas hipótesis sobre las fechas de dicho acontecimiento, siendo entre hace 7 y 5 millones de años, la fecha más probable, según Robert Boyd, antropólogo de la Universidad de California en Los Ángeles.

De hominoideo a homínido

En la actualidad, homínidos es el término por el que se conoce a los representantes de nuestra familia biológica, es decir, a los seres humanos. A lo largo de la historia evolutiva ha habido diferentes especies de esta familia, incluso periodos en los que varias han compartido el mismo territorio de manera simultánea, aunque sólo la nuestra continuó el viaje hasta el día de hoy.

Es hace unos 6 millones de años cuando da comienzo la historia evolutiva de los homínidos, justo en el momento en el que se produjo un nuevo enfriamiento y el clima se volvió más seco, tal y como opina el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga. En esta época aparece el género Ardipithecus, popularizado con el nombre de Ardi, que significa “tierra” o “suelo” en la lengua Afar.

Una de las innovaciones más distintivas del Ardipithecus respecto a los primates primitivos son unos dientes caninos más pequeños, un esmalte algo más grueso y una mano más reducida que sus predecesores, aunque todavía más apta para la vida arbórea que para utilizarla como una pinza. Sin llegar a ser completamente terrestre, es muy probable que fuera capaz de una forma primitiva de locomoción bípeda, ya que se ha encontrado una falange de un dedo del pie compatible con esta hipótesis.

Aunque existe un gran debate sobre si Ardi es un antecesor directo de los humanos, el paleoantropólogo de la Universidad de California Tim White cree que estos caracteres indican que, efectivamente, estamos ante el eslabón conocido más antiguo de la evolución humana. De ser esto cierto, como también opina Arsuaga, con Ardi tendría comienzo la historia de nuestro linaje.





Tomado de:

Somos Primates

Cuando la ciencia venció (otra vez) a la religión: El debate de 1860 en Oxford sobre la evolución


Hoy me voy a permitir la licencia de saltarme mi rutina habitual de publicación, creando una entrada que no es resumen de ningún artículo científico. Y hago esto porque el hecho que voy a relatar es un acontecimiento de enorme importancia para la ciencia y el conocimiento en general y la biología en particular, frecuentemente referenciado como “uno de los momentos clave en la aceptación de la teoría de la evolución de Darwin”. Para mi sorpresa, no tiene entrada en wikipedia en Español, lo que me ha parecido lamentable. Uno no se da cuenta qué grado de ignorancia científica existe en la sociedad española hasta que se encuentra con casos como este. Decidido a cambiar esto, no dejé pasar ni un minuto para traducir la entrada de la wikipedia en inglés, de donde he sacado este post y posteriormente he creado la entrada correspondiente en la wikipedia en Español. Ahí os dejo la reseña del acontecimiento, enlace tomado del bklog "La bitácora del Beagle"

El debate de 1860 en Oxford sobre la evolución

Conozca más sobre Darwin y la Evolución en esta presentación:

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