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8 de septiembre de 2011

Una gigantesca llamarada solar amenaza el campo magnético de la Tierra

Especial: Astronomía

Conocer Ciencia: Ciencia sencilla, ciencia divertida, ciencia fascinante...

La NASA advierte de que si alcanza nuestro planeta podría causar estragos en las señales de GPS, las comunicaciones de radio y las redes de energía




Puede darnos de pleno. Una activa mancha solar que entró en erupción durante la noche del martes ha producido una llamarada solar de clase X (la más intensa) y ha arrojado un filamento de material en dirección a la Tierra. La NASA ha advertido de que esta nube de plasma podría golpear el campo magnético de nuestro planeta y causar estragos en las comunicaciones por radio, las señales de GPS y las redes de energía.

El Observatorio Solar y Heliosférico (SOHO, en sus siglas en inglés) ha detectado una eyección de masa coronal que emerge del lugar de la explosión y se dirige en dirección al sur de la línea Sol-Tierra. Concretamente, la tormenta estalló a las 22.12 horas (hora peninsular) de este martes y alcanzó su pico de fuerza ocho minutos más tarde. Si las erupciones solares tienen tres tipos de clasificación según su intensidad -X, las más poderosas; M, resistencia media; y C, las más débiles- la NASA ha clasificado esta erupción de clase X-2.1.

Del mismo modo, los investigadores tratan ahora de tomar la medida a la eyección de masa coronal que podría dirigirse hacia la Tierra. Las eyecciones son enormes nubes de plasma solar que viajan en el espacio, pudiendo alcanzar los 5.000.000 de kilómetros por hora. Si estas nubes llegaran a la Tierra podrían causar estragos en el planeta, provocando alteraciones en las señales de GPS, las comunicaciones de radio y redes de energía, según ha alertado la NASA.

La segunda en una semana

Este fenómeno se ha producido 24 horas después de otra tormenta solar que tuvo lugar a las 01.50 horas (hora española) del pasado lunes y que alcanzó una intensidad de M-5. Al ser menor la intensidad de la explosión, la eyección ha viajado a menos de 1,2 millones de kilómetros por hora, por lo que en este caso aunque la nube golpeara el campo magnético de la Tierra "no causaría mucho daño", ha apuntado la agencia estadounidense.

La NASA ha señalado que las tormentas surgidas en los últimos días no son casos aislados y ha apuntado que la actividad solar ha estado aumentando durante los últimos meses después de que el Sol haya despertado de una fase de reposo prolongado en su ciclo de 11 años de actividad. Así, ha destacado que el mes pasado el sol "dejó escapar" una llamarada solar X-6,9, que fue la tormenta solar más potente desde diciembre de 2006. Esa tormenta, que estalló el pasado 9 de agosto también generó eyecciones de masa coronal, pero en este caso no se produjeron en dirección a la Tierra. Otro evento de gran alcance, una llamarada de clase X-2,2, tuvo lugar en febrero de este año, pero en esa ocasión toda la energía enviada por el Sol se desvió de forma inocente hacia los polos de la Tierra. Se calcula que, en los próximos meses, se producirán no menos de 1.700 tormentas solares de igual o mayor intensidad.

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ABC Ciencia

No es un dibujo: Es una foto real de Saturno

Especial: Astronomía

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Si nadie nos advierte que esta es una foto verdadera, perfectamente pasa como una ilustración de Saturno hecha en el computador de la casa (no la mía, por cierto). Pero en definitiva es una imagen registrada por la sonda espacial Cassini, que pasó por la sombra del planeta anillado durante unas doce horas mientras miraba hacia atrás hacia el sol eclipsado.

El lado oscuro pareciera estar iluminado por la propia luz que es reflectada desde su sistema de anillos, explica la NASA. Luego los anillos parecen más oscuros frente a Saturno, pero levemente más brillantes en la medida en que se alejan del planeta, dispersando la luz y exagerando el color registrado. De hecho, los anillos aparecen tan iluminados que se descubrieron nuevos.

Y si notan una mancha o un puntito a la izquierda de Saturno, luego del grupo de anillos más brillantes, somos nosotros: La Tierra.

Pueden pinchar en la foto para ver la imagen en su enorme tamaño original.

Link: This is a Real Picture of Saturn (Geekosystem)


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Fayer Wayer

Desarrollan la primera planta de energía nuclear para asentamientos en la Luna y Marte

Especial: Astronomía

Foto de la Noticia

Investigadores estadounidenses han desarrollado la primera planta de energía nuclear para la producción de electricidad en las bases de la Luna, Marte y otros planetas. Estas plantas no se parecen en nada a las plantas terrestres, según ha explicado el director del proyecto, James E. Werner, en una ponencia en el último National Meeting & Exposition of the American Chemical Society (ACS).

En opinión de Werner, esta tecnología de fisión innovadora es muy diferente de las actuales estaciones terrestres de energía nuclear, que se extienden sobre enormes extensiones de tierra y poseen grandes estructuras, como las torres de refrigeración.

En palabras de Werner, "en esta nueva tecnología de fisión, el reactor en sí puede medir aproximadamente 30 centímetros de ancho por 60 de alto, aproximadamente el tamaño de una maleta de mano. Además, no hay torres de refrigeración". "Un sistema de energía de fisión nuclear es una unidad compacta, fiable y segura que puede ser fundamental para establecer plataformas o hábitats en otros planetas. Esta tecnología se puede aplicar en la Luna, en Marte, o donde la NASA necesite un punto generador de potencia continua", ha detallado.

El equipo tiene previsto construir una unidad de demostración de esta tecnología en 2012. Se trata de un proyecto cooperativo entre la NASA y el Departamento de Energía de los Estados Unidos (DOE, por sus siglas en inglés). Werner ha dirigido el proyecto del Laboratorio Nacional del DOE en Idaho, que incluye la participación en el diseño del reactor y los equipos de modelado, el desarrollo y fabricación de combustible y el desarrollo de una pequeña bomba eléctrica para el sistema de refrigeración.

La luz del sol y el combustible han sido los pilares para la generación de electricidad en las misiones espaciales en el pasado, pero la energía solar tiene sus limitaciones. El sol hace un gran trabajo en el suministro de electricidad en órbitas cercanas a la Tierra, pero la energía nuclear ofrece algunas características únicas que podrían sustentar puestos tripulados en otros planetas o lunas.

"La mayor diferencia entre los reactores de energía solar y la energía nuclear es que los reactores nucleares pueden generar energía en cualquier ambiente", ha explicado Werner, "la tecnología de fisión nuclear no depende de la luz solar, por lo que es capaz de producir grandes cantidades constantes de energía durante la noche o en entornos hostiles como los de la Luna o Marte. Un sistema de energía de fisión en la Luna podría generar aproximadamente la misma cantidad de energía necesaria para alimentar ocho casas en la Tierra. Además, este sistema de energía podría funcionar en una gran variedad de ubicaciones, como en cráteres, cañones y cuevas".

Werner ha precisado que "el punto principal es que la energía nuclear tiene la capacidad de proporcionar energía en cualquier parte de nuestro sistema solar y que esta tecnología está desarrollada, es asequible y segura".

Los sistemas de fisión nuclear dependen de la energía generada a partir de la fisión del núcleo; esta funciona dividiendo los átomos de uranio para generar calor, que luego se convierte en energía eléctrica. Los componentes principales de un sistema de energía de fisión son similares a los que se encuentran en los reactores comerciales actualmente en uso: una fuente de calor, un conversor de energía y acondicionadores de potencia y distribución.

Werner ha indicado que, a pesar de las similitudes en los componentes, los sistemas de fisión nuclear para aplicaciones espaciales cuentan con una serie de diferencias en comparación con los reactores comerciales; y ha explicado que "si bien la física es la misma, los niveles de baja potencia, el control del reactor y el material utilizado para la reflexión de neutrones son completamente diferentes".

Según Werner, una vez que esta tecnología se encuentre totalmente desarrollada y validada, puede llegar a ser una de las opciones más asequibles y versátiles para proporcionar energía a largo plazo a las exploraciones espaciales.

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Europa Press

¿Hay un extraño líquido en el interior de Júpiter?

Especial: Astronomía

Noticia viejita pero calientita...

Agosto 27, 2011: El pasado 5 de agosto, despegó la sonda espacial Juno para comenzar un viaje de 5 años hacia un mundo extraño: el planeta Júpiter.

Freaky Fluid (juno, 200px)

El lanzamiento de la sonda Juno tuvo lugar el 5 de agosto de 2011, en el Centro Espacial Kennedy (Kennedy Space Center o KSC, por su sigla en idioma inglés). Créditos: R.S. Wright Jr.

Júpiter tiene una larga lista de rarezas. Para empezar, es enorme, contiene el 70% del material planetario de nuestro sistema solar; aun así, no es como el mundo rocoso que yace debajo de nuestros pies. Júpiter es tan gaseoso, que se parece más a una estrella. La atmósfera de Júpiter fabrica huracanes, los cuales son el doble de ancho que la Tierra misma, monstruos que generan vientos de casi 644 kilómetros por hora (400 millas por hora), y rayos que son 100 veces más brillantes que los rayos terrestres. El planeta gigante también emite un tipo de radiación que resulta letal para los seres humanos sin protección.

De cualquier forma, la característica más extraña de Júpiter puede ser una "sopa" en sus profundidades, compuesta de un líquido exótico que ocupa 40.233 km (25.000 millas), y que se agita en su interior, denominado: hidrógeno líquido metálico.

“Aquí en la Tierra, el hidrógeno es un gas transparente e incoloro”, dice Scott Bolton, quien es el investigador principal de la misión Juno. “Pero en el centro de Júpiter, el hidrógeno se convierte en algo extraño”.

Júpiter está compuesto de un 90% de hidrógeno1, un 10% de helio y una pizca de los otros elementos. En las capas de gas más externas de este gigante, el hidrógeno es un gas al igual que en la Tierra. Pero a medida que se va más profundo, una presión atmosférica intensa gradualmente convierte el gas en un líquido denso2. Finalmente, la presión se torna tan grande que "exprime" los electrones hacia afuera de los átomos de hidrógeno y el líquido se vuelve conductor, como el metal.

¿Cómo es este líquido?

“El hidrógeno líquido metálico tiene baja viscosidad, como el agua, y es un buen conductor eléctrico y térmico”, dice David Stevenson, de Caltech, quien es experto en formación, evolución y estructura planetaria. “Como si fuera un espejo, refleja la luz; de modo que, si usted estuviera inmerso en él (ojalá que nunca lo esté), no podría ver nada”.

Freaky Fluid (splash 558px)

¿Qué hay en el interior de Júpiter? Haga clic en la imagen para ver un video ScienceCast sobre los misterios que se ocultan en el interior de Júpiter (en idioma inglés).

Aquí en la Tierra, se ha fabricado hidrógeno líquido metálico en experimentos llevados a cabo con ondas de choque pero, como dicho hidrógeno no se mantiene en esa forma, sólo se ha producido en pequeñas cantidades durante períodos muy cortos. Si los investigadores están en lo correcto, el núcleo de Júpiter puede estar repleto de océanos de este líquido.

Hay tanto hidrógeno líquido metálico en el interior de Júpiter que transforma al planeta en un enorme generador. “Una capa profunda de hidrógeno líquido metálico y la rápida rotación de Júpiter (aproximadamente 10 horas) crean un campo magnético de 724.200 millones de kilómetros (450 millones de millas) de largo; el más grande en el sistema solar”, comenta Bolton. La magnetósfera de Júpiter puede producir hasta 10 millones de amperes de corriente eléctrica, con auroras que encienden los polos de Júpiter de una manera más brillante que cualquier otro planeta.

A pesar de que los científicos están muy seguros de que el hidrógeno líquido metálico existe en el interior de Júpiter, no saben exactamente cómo está estructurado el interior de este planeta gigante. Por ejemplo, ¿dónde es que el hidrógeno se transforma en conductor? ¿Tiene Júpiter en su interior un núcleo de elementos pesados?

La misión Juno servirá para responder todas estas preguntas clave.

Freaky Fluid (signup)

“Al confeccionar mapas del campo magnético de Júpiter, así como del campo gravitacional y de la composición atmosférica, Juno nos dará valiosa información sobre cómo está compuesto el interior de Júpiter”.

Es importante entender a este gigante ya que ejerció una gran influencia en la formación del sistema solar. Júpiter se formó de la mayoría de los restos que quedaron después de que el Sol tomó su forma a partir de la nebulosa solar. Este planeta conserva el estado y la composición del material que quedó justo después de que se formó el Sol.

“Él tiene la receta secreta mediante la cual se formaron los primeros planetas de nuestro sistema solar”, dice Bolton. "Y nosotros la queremos”.

Con el lanzamiento que tuvo lugar el viernes pasado, “Júpiter se convierte en nuestro laboratorio, y Juno en nuestro instrumento, para descubrir los secretos de los gigantes gaseosos”, afirma Bolton. En realidad, lo que descubra Juno podría ser muy raro.

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Ciencia NASA

La ISS como plataforma para explorar el Sistema Solar

Especial: Astronomía

"¿Por qué no usamos la estación espacial internacional como una nave interplanetaria?". Esta es quizás una de las preguntas más habituales que se suele escuchar en los círculos de aficionados a la astronáutica. En realidad, la ISS nunca fue diseñada para viajar más allá de la órbita baja (LEO), así que mejor nos olvidamos de emplear la mayor estructura espacial creada por el hombre para trasladarnos por el Sistema Solar. O quizás no. Puede que después de todo sí que seamos capaces de buscarle algún uso de cara a los viajes interplanetarios.

¿Podríamos usar la ISS como astillero espacial en órbita baja? (NASA).

Tras la cancelación del Programa Constellation, la NASA lleva años buscando posibles objetivos para misiones fuera de la órbita baja que no requieran el uso de grandes naves con enormes cantidades de combustible. Eso deja fuera la superficie lunar o la marciana, pero a cambio podríamos enviar misiones tripuladas a los puntos de Lagrange, a un asteroide cercano o a la órbita de Marte.

Requisitos para alcanzar los puntos de Lagrange del sistema Tierra-Luna (NASA/Michael Raftery).

Pese a ser objetivos modestos, este tipo de misiones requiere el uso de lanzadores enormes -y caros- similares al SLS o al desaparecido Ares V. Una forma de evitar el cuello de botella de los cohetes gigantes es utilizar la ISS para montar parte de nuestra nave interplanetaria empleando solamente cohetes de potencia media como el Protón ruso o el Atlas V norteamericano. Una vez la nave esté lista, podremos unirle un módulo de propulsión solar eléctrica con motores iónicos y ya está. El diseño más simple estudiado por la NASA requeriría solamente seis módulos con una masa total de 55 toneladas. Los elementos principales consistirían en un bloque central basado en los nodos de la ISS, un módulo hábitat -diseñado a partir de los MPLM- con víveres y sistemas de soporte vital y otro módulo de servicio con una esclusa y paneles solares. Por último se acoplaría una estación rusa de tipo DOS similar al módulo Zvezdá de la ISS. El módulo ruso aportaría sistemas redundantes, además de motores para maniobrar todo el conjunto. Acopladas a este complejo tendríamos dos naves para el transporte de tripulaciones, una Soyuz TMA y una Orión/MPCV.

Nave para el espacio cislunar montada a partir de elementos de la ISS (NASA/Skip Hatfield).

El nodo sería el primer elemento en ser lanzado y utilizaría un Atlas V con un módulo de propulsión para alcanzar la ISS (NASA/Skip Hatfield).

El módulo hábitat tendría en su interior los camarotes de la tripulación, sistemas de soporte vital y víveres (NASA/Skip Hatfield).

El módulo de servicio incluiría radiadores, paneles solares y una esclusa para acceder al espacio exterior (NASA/Skip Hatfield).

Diseño modular para la plataforma de propulsión eléctrica solar con motores iónicos encargada de sacar el conjunto de LEO (NASA/Michael Raftery).

Los módulos de diseño norteamericano se ensamblarían en la ISS usando lanzadores Atlas V. Una vez finalizada esta etapa, se acoplaría una nave Orión y el conjunto se separaría de la ISS para permitir el acoplamiento del módulo ruso. Entonces se uniría la etapa de propulsión solar eléctrica de 400 kW que habría sido lanzada previamente. Poco después, la nave pondría rumbo al espacio cislunar o a un asteroide cercano.

Los módulos norteamericanos se unen al módulo ruso en LEO (NASA/Skip Hatfield).

La etapa de propulsión eléctrica sería el último elemento en acoplarse al conjunto (NASA/Skip Hatfield).

La nave cislunar lista (NASA/Skip Hatfield).

El primer objetivo de una misión de este tipo podrían ser los puntos de Lagrange del sistema Tierra-Luna, muy fáciles de visitar si empleamos una órbita de baja energía. Este tipo de trayectoria requiere a cambio aumentar la duración del tiempo de vuelo de forma considerable (semanas o meses en vez de días), pero podemos aprovechar esta circunstancia a nuestro favor con el fin de probar la tecnología necesaria para viajes tripulados interplanetarios, incluyendo sistemas de soporte vital avanzados y medidas activas contra la radiación. La etapa de propulsión eléctrica podría regresar a la ISS para ser cargada de combustible antes de regresar otra vez al espacio profundo para recoger a la estación cislunar (o bien se podría emplear una segunda etapa de propulsión eléctrica).

Órbitas de halo alrededor de los puntos de Lagrange Tierra-Luna (NASA/Michael Raftery).


Trayectoria para alcanzar los puntos de Lagrange EML-1 y EML-2 usando propulsión eléctrica (ESA).


Tiempo de vuelo a los puntos de Lagrange lunares usando propulsión eléctrica en función de la masa y de la potencia del sistema (ESA).

Esquema de exploración de la Luna usando la etapa eléctrica (NASA/Michael Raftery).

La ISS ya cuenta con algunos sistemas de soporte vital redundantes que podrían ser utilizados en una misión interplanetaria, como es el caso de los aparatos que generan oxígeno a partir del agua no potable (Elektron) o los que se emplean eliminar el dióxido de carbono (Vozdukh). No obstante, habría que desarrollar nuevas tecnologías menos dependientes de los suministros terrestres, además de estudiar los efectos de la microgavedad en el ser humano a largo plazo, una línea de investigación que desgraciadamente ha sido abandonada (el récord de permanencia en el espacio sigue en posesión de Valeri Poliákov después de 16 años).

Sistemas de la ISS para generar oxígeno (NASA/Michael Raftery).

Sistemas de la ISS encargados de eliminar el dióxido de carbono (NASA/Michael Raftery).

Si queremos viajar a los asteroides cercanos (NEOs) o a la órbita marciana, se podría emplear la misma tecnología como punto de partida, aunque habría que crear sistemas de propulsión más potentes y ampliar el número de módulos de nuestra nave. En este caso, debemos tener en cuenta que estamos hablando de misiones con una duración de uno a varios años.

Modelo de módulo hinchable para misiones interplanetarias (NASA/Michael Raftery).

Ejemplo de misión a un NEO de un año de duración con un módulo más grande y una etapa de propulsión eléctrica adicional (NASA/Michael Raftery).

Una hipotética misión a Marte empleando esta tecnología (NASA/Michael Raftery).

Posible calendario para este tipo de misión (NASA/Skip Hatfield).

Por supuesto, estos planes son en la actualidad una quimera, pero lo importante es que nos demos cuenta de la facilidad con la que podríamos viajar por todo el espacio cislunar utilizando tecnología que tenemos al alcance de la mano. Sin embargo, la idea de emplear la ISS como astillero orbital tiene sus inconvenientes, por supuesto. Por ejemplo, la puesta en órbita de la etapa de propulsión iónica requeriría numerosos lanzamientos de cohetes convencionales, por lo que este tipo de misión no sale "gratis" en términos energéticos, ni mucho menos. Pero nadie dijo que salir de nuestro planeta fuese una tarea fácil...

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Eureka Blog

El sueño de Korolev (o el arma secreta que dio gloria a la URSS en el espacio)

Especial: Astronomía


La historia de Korolev siempre me ha fascinado, sobre todo su vertiente negativa, la mala suerte que tuvo y, más que nada, los pésimos efectos que tiene dejar en manos de políticos ineptos algunos proyectos de gran calado.

Para los rusos, nunca existió una verdadera “carrera” por la conquista de la Luna pues no admitieron participar en ella. Tras la desintegración del conglomerado soviético, los archivos secretos de la antigua URSS han mostrado lo contrario, la carrera existió sin ninguna duda.

Si el genio de la parte norteamericana ha recibido el premio de la fama mundial, su equivalente del “otro lado” ha quedado bastante oscurecido para la historia, siendo como fue su valía tan grande o mayor que la de Werner von Braun.

Gagarin y Korolev

Los éxitos soviéticos en el espacio abalaban la trayectoria de este ingeniero jefe, cuya identidad fue un secreto hasta su muerte como si su propia persona fuera un arma secreta. El primer satélite en el espacio, el primer astronauta en órbita…todo se lo debe la astronáutica al genio de Sergei Korolev. El reto del viaje a la Luna lo lanzó John F. Kennedy el 25 de mayo de 1961 ante el Congreso de los Estados Unidos: “Colocar a un Hombre sobre la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra antes del final de la década.” Se puso en marcha el programa Apolo, que llevaría definitivamente a los americanos por delante, al llegar el Apolo XI a la Luna.

Los rusos comenzaron, por su parte, la contraofensiva lunar, pero siempre en medio del más terrible de los secretos. Korolev ya había pensado en los viajes a la Luna, diseñando los rudimentos para conseguir ese objetivo. Ahora, tras el reto de Kennedy era el momento de lanzarse por delante de nuevo. Korolev tenía que superar los muchos problemas debidos al sistema gubernamental soviético, conflictos por el presupuesto, los técnicos y sus implicaciones políticas, la burocracia interminable, las presiones de los dirigentes del PCUS. Tras muchos años de luchas, rediseños y experimentos, el plan estaba listo para llevarse a cabo. El cohete impulsor, el N1, similar en concepción al americano Saturno V, estaba en fabricación, llegando la hora de elegir qué motores impulsarían al monstruo. Llegó aquí un contratiempo vital, pues el colaborador de Korolev, Valentin Glushko, constructor de los motores R7, no se puso de acuerdo con el ingeniero jefe y negó el acceso a sus instalaciones de investigación sobre propulsión a Korolev. El N1 todavía estaba en las mesas de dibujo cuando el Saturno V se encontraba ya en las pruebas finales, la necesidad de encontrar otro fabricante de motores retrasó mucho su desarrollo.

En este mar de envidias, Korolev llegó a un acuerdo con una fábrica que hasta entonces no había construido más que motores de aviación. Los primeros modelos generados por esta cooperación no eran lo suficientemente potentes, llegándose finalmente al diseño de un N1 impulsado por decenas de pequeños motores, en contraste con los cinco solitarios megapropulsores del Saturno V. El N1 no andaba por buen camino por culpa de varios accidentes, algunos mortales, en algunos lanzamientos y vuelos orbitales para la prueba de las cápsulas lunares, todo ello ocultado a la prensa durante décadas. El caos final para el proyecto lunar soviético llegó el día en el que el genio fundador de Korolev desapareció para siempre.

Tras su fallecimiento en 1966, las autoridades rusas decidieron, por fin, darle un homenaje público, se destapó de esta forma la oculta identidad del jefe espacial soviético, que el estamento de la URSS mantuvo en la oscuridad por miedo a que la CIA lo secuestrara. En substitución de Korolev, el Kremlin nombró al poco experimentado Mishin, lo que trajo el retraso de los planes lunares. Se hicieron planes alternativos a los de Korolev, reformas necesarias para afinar los detalles, pero el gobierno soviético no quería gastar mucho más de su maltrecho presupuesto en esta aventura y ordenó continuar con el plan original. Así, las siguientes pruebas también fracasaron.

En el experimento del Kosmos133 se descubrió que el escudo térmico había fallado, si hubiera estado tripulado todos sus ocupantes hubieran muerto. Por otra parte, las pruebas del mastodonte N1 confirmaron los temores iniciales, la falta de motores de gran potencia, inicialmente pedidos por Korolev, hicieron que todos los modelos de prueba explotaran en la rampa de lanzamiento o en la baja atmósfera. Paralelamente, el accidente de la prueba del Apolo 1 en Estados Unidos, con la muerte de sus tres ocupantes, daba un negro respiro a los rusos. Para aprovechar la brecha se ordenó el lanzamiento prematuro de la nave Soyuz1 desde Baikonur el 23 de abril de 1967, viajando en su interior el cosmonauta Komarov.

El final de esta misión fue igualmente trágico, con los paracaídas enredados en su estructura tras varias maniobras de reentrada abortadas y sin combustible, la cápsula Soyuz impactó sobre la Tierra a una velocidad terrible provocando la muerte inmediata de Komarov. Con el paso de los años se sucedieron los fracasos con las nuevas versiones del N1, tomando la ventaja los americanos. A pesar de esto, los rusos consiguieron muchos éxitos técnicos, como son las muchas sondas cislunares o los vehículos robóticos que aterrizaron sobre nuestro satélite natural y trajeron muestras de rocas de vuelta a la Tierra. Éxitos similares supusieron las estaciones orbitales Salyut, que la URSS tomó como paso inicial en un vuelo de larga duración a la Luna para mediados de la década de los años setenta, ahora que los americanos habían “conquistado” a nuestra vecina plateada.

Este viaje se contempló en un ambicioso plan que debería llevar a cosmonautas rusos a Marte en la década de los ochenta para dar un golpe de gracia al programa espacial norteamericano. Todas estas fantasías quedaron en nada cuando la dañada economía soviética paralizó los programas lunares, ahora que ya no se les veía ninguna ventaja propagandística política. En mayo de 1974 Mishin fue substituido y el programa N1 se substituyó por el exitoso cohete de carga Energiya, el mayor vehículo de lanzamiento de la actualidad.

La URSS continuó diciendo que nunca había participado en ninguna carrera. Para borrar todas las huellas del fracaso lunar, las autoridades ordenaron el desguace de todo lo que quedara en pie de los gigantescos N1. Secciones de lanzamiento se pueden observar aún en varios campos rusos sirviendo como granjas de porcino, aparcamientos para automóviles o alojamientos para colonos. Las rampas de lanzamiento fueron reconvertidas para ser utilizadas por los Energiya y el transbordador Buran. Las Soyuz lunares se utilizaron como vehículos auxiliares de la mítica estación espacial Mir. Algunas de las decenas de motores que quedan del N1 están en venta en la actualidad, y varios diseños de Korolev han influido en el modelo final del sistema de regreso de emergencia de la ISS. Las conspiraciones políticas en el interior de la Unión Soviética para imponer este o aquel plan lunar, sumados a un presupuesto económico y humano inferior al americano, además de la descoordinación, llevaron a la ruina final el sueño de Korolev.

En la fotografía: Gagarin con Korolev.



Tomado de:

Tecnología Obsoleta
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