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Cualquier alumno, dicen los expertos, puede sacar buenas notas si está motivado, tiene autoestima y le enseñan cómo lograrlo
«Yo suelo suspender», «se me dan mal los estudios», «no soy de
sobresaliente»... «mi hijo no vale para estudiar», «no se pone», «no
tiene voluntad», «le falta base»... Este tipo de expresiones son
repetidas a menudo por alumnos y padres de estudiantes que sufren
fracaso escolar. Un grave problema que en España afecta a más del 25% de
los alumnos y que no sólo tiene consecuencias para su formación y su
futuro profesional, sino que
empeora las relaciones familiares
hasta el punto de convertirse en uno de los principales detonantes de
las discusiones en el hogar.
Pero en opinión de muchos educadores, ni la pereza, la falta de
voluntad o la escasa capacidad para estudiar son la causa del fracaso
escolar. Si un alumno saca malas notas, aseguran, es porque no sabe cómo
estudiar y por falta de autoestima y motivación.
«No dudo de
que ningún niño, adolescente o adulto que quiera cambiar sus notas y
mejorarlas hasta el sobresaliente puede hacerlo en poco tiempo,
si él se convence y espera lograrlo. Sólo depende de dar los pasos
adecuados», afirma rotundo el profesor Fernando Alberca. Aún están a
tiempo de salvar el curso y, más importante aún, aprender de una vez
estrategias que sirvan para comprender y aprovechar lo que se estudia
durante toda la vida.
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Consejos para enseñar a estudiar, por Fernando Alberca
SERGIO ENRÍQUEZ-NISTAL
«Estamos en un magnífico momento.
Febrero y marzo son muy buenos meses para aquellos que tienen sensación de mucho fracaso acumulado,
pues el hecho de que el periodo sea corto y la meta esté cercana
estimula», asegura Alberca, que imparte clase tanto a estudiantes de
Magisterio de la Universidad de Córdoba como a niños de Primaria del
colegio Ahlzahir de la misma ciudad.
Este maestro entusiasta, que comenzó escribiendo libros sobre la
felicidad, ha volcado sus 20 años de experiencia como profesor y
director de colegios en T
u hijo a Harvard y tú en la Hamaca. Las claves para que sea un buen estudiante sin que tú sufras (editorial Espasa). En él ofrece un plan de acción y una serie de herramientas y ejercicios para cambiar de hábitos y actitud.
Motivación y autoestima + método
Imprescindibles han sido también sus vivencias como padre de ocho
hijos, con edades comprendidas entre los seis y los 19 años. «Mis libros
parten de mi experiencia y de ver tantísimo fracaso escolar. No puede
ser que sea tan fácil pasar del suspenso al aprobado y que haya tantas
familias pasándolo mal por este problema.
Hay quien se siente peor padre porque no ha conseguido sacar lo mejor de su hijo. Los ingredientes necesarios para sacar buenas notas están en todos los seres humanos. Sólo hay que activarlos», sostiene.
«Estamos en una situación crítica y el sistema que tenemos hace
infeliz a todos, a profesores, a padres y alumnos». Y es que, en su
opinión «el fracaso escolar no sólo lo sufre el 25% de alumnos que no
llega a superar 4º de la ESO, que es la titulación mínima que la OCDE
considera indispensable para encontrar y mantener un trabajo. Afecta
también a aquellos que siguen suspendiendo en Bachillerato o no pueden
estudiar la carrera que desean porque no les llega la nota».
Las claves para revertir esta situación, sostiene, se sintetizan en la fórmula
motivación y autoestima + método:
«La voluntad no existe. Cuando alguien siente la necesidad de algo es cuando le sale la fuerza para ponerse a ello. Hay que saber encontrar la gasolina para que el Fórmula 1 que todos somos funcione».
Las notas
Asegura Alberca que «suspender dos asignaturas exige el mismo camino
que siete, es cuestión de repetir la misma operación y la misma
desmotivación. Cuando alguien saca su primer 8 se enciende la chispa».
En su opinión, «el mayor enemigo de un mal estudiante es él mismo». Lo
comprueba año tras año cuando, al inicio de curso, pregunta a sus
alumnos de distintas edades qué nota creen que sacarán en su asignatura.
«Yo siempre digo que la nota que más me gusta es el 7 y 8, porque los
alumnos que siempre sacan 9 y 10 tienen un peligro, que es el
perfeccionismo. Por supuesto, no ocurre siempre pero, en ocasiones,
estos alumnos no toleran la imperfección de los otros y tienden a la
soledad y a la infelicidad. Y a veces creen que sus notas son lo mejor
que tienen».
La actitud del profesor
Alberca considera que la escuela está diseñada para el hemisferio
izquierdo del cerebro, relacionado con la memoria y el análisis y no
para el hemisferio derecho, vinculado a la creatividad y la
intuición:«Se triunfa cuando se encuentran las claves para hacer un
examen». Tanto padres como profesores, afirma, pueden hacer muchísimo
para motivar a los niños. «Es verdad que hay alumnos sobreprotegidos,
maleducados e insoportables. Pero a veces es la actitud del profesor la
que puede cambiar la actitud del alumno.
Cuando se conecta emocionalmente con él, el cambio es radical».
El artìculo completo en:
El Mundo Ciencia
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