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13 de abril de 2012

Niños y chimpancés imitan el comportamiento de la mayoría

Niños alemanes que participaron en el estudio. |Max Planck Institute.

Niños alemanes que participaron en el estudio. |Max Planck Institute.

  • Humanos y chimpancés comparten estrategias para el aprendizaje social
  • Los niños y chimpancés de 2 años suelen repetir lo que hace la mayoría
  • Los orangutanes, sin embargo, son menos influenciables

La tendencia a imitar lo que hacen los demás no es exclusiva de los adultos humanos. Desde bien pequeños, los niños también optan por seguir a la mayoría, según ha comprobado una investigación publicada en 'Current Biology'.

Además, los investigadores del Instituto Max Planck que firman este estudio han detectado que los chimpancés se comportan de una forma parecida. Los orangutanes, sin embargo, otros primates muy cercanos al hombre, son más independientes y menos influenciables a la hora de dejarse guiar por las decisiones de los demás.

Tras realizar tres experimentos, los científicos comprobaron que los niños de dos años de edad son más propensos a imitar una acción que han visto realizar a tres pequeños de su entorno, que si esa acción ha sido realizada por un solo niño y repetida varias veces. Lo mismo ocurre con los chimpancés.

Aprendizaje social

Los autores del estudio, liderados por Daniel Haun, creen que el hallazgo muestra que humanos y chimpancés comparten estrategias para el aprendizaje social. "Creo que poca gente esperaba que los niños de dos años estén ya influenciados por la mayoría", señala Haun, que aconseja a padres y profesores que presten atención a las dinámicas de estas interacciones entre niños.

A pesar de que la idea de que a tan temprana edad ya se muestren tan influenciables no parece algo positivo, los autores de este artículo destacan que imitar lo que hace la mayoría tiene sus ventajas desde un punto de vista evolutivo. Afirma Haun que la tendencia a adquirir los comportamientos de la mayoría ha sido clave para transmitir estrategias de comportamiento relativamente seguras y productivas.

La transmisión cultural, subrayan los autores, es un componente clave de la evolución humana. Los científicos creen que los chimpancés ('Pan troglodytes') y los orangutanes ('Pongo pygmaeus'), dos de las especies más próximas al hombre ('Homo sapiens'), también comparten sus costumbres generación tras generación,, aunque se desconocía hasta qué punto esta transmisión se parece a la de los humanos. La tendencia a comportarse de la misma forma que lo hace la mayoría no había sido demostrada en primates hasta ahora.

La estrategia dominante

Anteriores estudios, recuerdan los investigadores, mostraron que algunos primates que habían observado dos maneras de abrir una fruta artificial optaban preferentemente por la estrategia dominante en su grupo. Sin embargo, en estos estudios, el comportamiento de la mayoría fue también muy probablemente el primero que habían observado y el que más veces se había repetido en el grupo. De modo que se desconocía si habían elegido esa alternativa porque lo habían visto primero, con más frecuencia o porque era la que escogía la mayoría.

Representación de las diferentes opciones en uno de los ejercicios. | C.B.

Representación de las diferentes opciones en uno de los ejercicios. | C.B.

El estudio se llevó a cabo con niños y niñas de dos años de edad. Los pequeños fueron reclutados en guarderías de Leipzig (Alemania) y pertenecían a familias con diferentes niveles de ingresos. Los chimpancés ('Pan troglodytes') se encontraban en el santuario Tchimpounga de República del Congo mientras que los orangutanes de Borneo ('Pongo pygmaeus') viven en el centro de Kalimantan, en Indonesia.

El equipo de Haun preparó cajas con tres agujeros, cada uno de un color diferente, para cada grupo (niños, chimpancés y orangutanes). Cada vez que se introducía una pelota en uno de los orificios, la caja entregaba una recompensa (cacahuetes para los monos y orangutanes, y pepitas de chocolate para los niños). Ninguno de los participantes en los experimentos había estado en contacto antes con estas cajas.

Primero, los niños, los chimpancés y los orangutanes pudieron ver cómo varios de sus compañeros manipulaban la caja. Estos compañeros habían sido entrenados anteriormente por los investigadores para asegurarse de que elegirían un color en concreto mientras el resto de los sujetos del experimento les observaban. Posteriormente, fueron ellos los que tuvieron que acercarse a la caja.

Los investigadores comprobaron que la mayoría de los niños y los chimpancés elegían el color por el que habían optado sus compañeros.

Los orangutanes, sin embargo, introdujeron la pelota indistintamente en todos los agujeros. El estudio señala que la diferente estructura social de estos primates (cuyo aprendizaje se centra en las enseñanzas de su madre) podría explicar por qEnlaceué no imitaban el comportamiento de sus compañeros, como hacían los chimpancés o los niños.

Fuente:

El Miundo Ciencia

8 de marzo de 2012

El genoma del gorila no aclara qué nos hace humanos

Dos gorilas en cautividad. | Alice Gray

Dos gorilas en cautividad. | Alice Gray

  • El gorila es el simio vivo más próximo a humanos y chimpancés
  • El chimpancé sigue siendo el animal más parecido al hombre
  • En un 15% del genoma tenemos más similitudes con gorilas que con chimpancés

El genoma del gorila es la última pieza de la Piedra Rosetta de la evolución del hombre. Desde que se presentó en 2002 la secuencia de ADN del ser humano, se ha trabajado para descifrar el código genético de los parientes más cercanos, los grandes simios. Primero vino el chimpancé, después el orangután y, ahora, por fin, el gorila.

El ser humano comparte el 99% de la información genética con el chimpancé. Así que se pensaba que en ese 1% se esconde la clave de lo que nos hace humanos. Sin embargo, al comparar el ADN del 'Homo sapiens' con el del gorila se ha descubierto que parte de los genes de ese 1% son similares en humanos y gorilas. De modo que no es ahí donde está la diferencia.

La genética siempre le da la razón a la doctora Mary-Claire King. La prestigiosa genetista, descubridora del primer oncogén responsable del cáncer de pecho -el BRCA1- y nominada varias veces al Premio Nobel, ya predijo en 1973, tras analizar la secuencia de aminoácidos de un grupo de proteínas humanas y de chimpancé, que ambas especies eran idénticas en un 99% de su información genética. En 2005, la presentación del genoma del chimpancé confirmó las sospechas de King.

En 1975, en una investigación publicada en la revista 'Science', la doctora iba más allá y concluía que, dado que las secuencias humanas y de los grandes simios eran prácticamente idénticas, lo que diferencia a los chimpancés del ser humano no está en la sucesión de las letras del código genético, sino en cómo, cuándo y por qué se leen estas letras del ADN, es decir en la epigenética, en la regulación de la expresión génica.

La genética no tiene todas las claves

En aquel momento, la comunidad científica tenía la mirada fija en la genómica y parecía que la información contenida en el patrimonio genético de cada especie desvelaría todos los secretos de la vida. De forma que no se le concedió a los resultados de Mary-Claire King la credibilidad que merecían. Ahora, el equipo científico dirigido por los investigadores del Wellcome Trust Institute (Reino Unido) Aylwyn Scally y Richard Durbin, que acaba de descodificar el ADN completo del gorila, el último gran simio que faltaba, le ha vuelto a rendir un silencioso homenaje al trabajo de Mary-Claire King.

La esperada confirmación de que la información genética contenida en ese 1% que separa al ser humano del chimpancé es precisamente lo que nos hace humanos, no ha aparecido por ningún sitio. Al comparar el ADN humano con el del gorila los investigadores han comprobado que algunos de los genes presentes en ese 1% son similares en humanos y gorilas. De forma que de ningún modo pueden ser responsables de las diferencias entre el hombre y los simios, como ya adelantó King hace más de 30 años. La clave de la humanidad debe esconderse en las entretelas de la maquinaria de expresión génica, pero aún habrá que esperar para conocerla.

El genoma del gorila en la última pieza genética necesaria para entender la rama evolutiva de los grandes simios. Con él, quedan al descubierto los cuatro grandes géneros del árbol de la evolución humana: el género 'Pan' del chimpancé, el 'Pongo' del orangután, el 'Homo' del ser humano y el 'Gorilla' del gorila. Es cierto que el bonobo también es una especie diferente de gran simio, pero pertenece al mismo género que el chimpancé.

Hasta la fecha el gorila era el gran olvidado de los estudios de evolución humana. Cuando un investigador quería estudiar caracteres humanos muy antiguos usaba el orangután para sus comparaciones y cuando lo que necesitaba era atender a mutaciones más cercanas en el tiempo el modelo era el chimpancé. Pero ahora, el gorila está en primera fila de la investigación en biología evolutiva.

Compartimos mutaciones relacionadas con la audición

El equipo internacional coordinado por Scally utilizó para la investigación el ADN de una hembra de gorila de llanura del Oeste ('Gorilla gorilla gorilla') llamada Kamilah. Uno de los caracteres que más ha servido de ejemplo de las diferencias genéticas con los grandes simios y que estaba en las quinielas de los genes responsables de lo que nos hace humanos eran aquellos relacionados con la audición. La comunidad científica había identificado una serie de modificaciones genéticas relacionadas con el aparato auditivo que sólo estaban presentes en el ser humano y no en los simios cuyo genoma ya se conocía. De forma que todo indicaba que podían tener un papel importante en el desarrollo del habla y la comunicación verbal, una de las principales señas de identidad humanas. Sin embargo, este nuevo trabajo ha echado por tierra esta idea ya que el gorila también tiene esas modificaciones que no tienen ni chimpancés ni orangutanes, pero que sí están presentes en el ser humano.

"Estos genes son muy importantes en el desarrollo del aparato auditivo y había en ellos algunas modificaciones muy claras que eran hasta ahora patrimonio exclusivo del hombre. Pero hemos descubierto que el gorila también las tiene", explica Tomàs Marquès-Bonet, coautor del trabajo e investigador del Instituto de Biología Evolutiva de la Universidad Pompeu Fabra y del CSIC y del Departamento de Ciencias Genómicas de la Universidad de Washington, Seattle (EEUU). "Cuanto más estudio a los grandes simios y lo que nos separa de ellos, menos entiendo qué nos hace humanos", explica el investigador que ha liderado la aportación española. "Por supuesto que encontramos diferencias entre los linajes del gorila, el chimpancé y el ser humano, pero lo que encontramos en el ADN no explica lo que nos hace humanos. No es suficiente".

A pesar de que no haya servido para presentar las claves genéticas de la humanidad, el trabajo, publicado en la revista 'Nature', sí aporta datos muy importantes para comprender los mecanismos de la evolución humana y el origen de muchas enfermedades únicas de nuestra especie. Y ello gracias a la colaboración de más de 20 laboratorios de siete países diferentes, incluido China, que en los últimos años ha visto claro el negocio que supone la secuenciación genética y ya está entre las primeras potencias mundiales en este campo tecnológico.

Y no es para menos si se miran las cifras de retornos económicos de grandes iniciativas genéticas como el Proyecto Genoma Humano. Según un estudio realizado en EEUU, los 3.800 millones de dólares invertidos por el Gobierno norteamericano en la iniciativa internacional para descodificar el ADN del ser humano han tenido un impacto en la economía del país de 796.000 millones de dólares, cerca de la mitad del producto interior bruto español.

Proyecto de los 100 genomas de simios

La comparación genética de los genomas de simios y humanos ha confirmado la creencia establecida de que el chimpancé es el animal con el ADN más parecido al humano. Pero también ha dado alguna sorpresa en este sentido, porque para un 15% del genoma esta relación se rompe y es el gorila el más cercano evolutivamente al humano.

Aunque el gorila no ha desbancado al chimpancé como pariente más cercano del hombre, el hallazgo sí ha supuesto una enorme sorpresa para los investigadores. El hecho de que algunos genes, como los relacionados con la percepción auditiva y el desarrollo cerebral, hayan evolucionado de forma paralela en humanos y gorilas y no en chimpancés tiene importantes implicaciones en el terreno de la evolución.

"Estos resultados rompen con la visión evolutiva clásica que teníamos hasta ahora, según la cual humanos y chimpancés compartían más variantes genéticas en todo el genoma", asegura el investigador Javier Prado, estudiante predoctoral que trabaja con Marquès-Bonet y coautor de la investigación. "El conocimiento de la evolución de este genoma nos ayuda a entender procesos básicos de su comportamiento y de los fenómenos de especiación que dieron lugar a nuestra especie. Además, estos conocimientos básicos de cómo funciona un genoma pueden ser trasladados después a enfermedades que aún no entendemos", comenta Tomàs Marquès-Bonet, coautor del artículo.

Precisamente en esos fenómenos de especiación reside una de las claves del trabajo. El análisis genético revela que el ser humano y el chimpancé se separaron como dos especies diferentes hace alrededor de cuatro millones de años. Pero esto no concuerda con los datos paleontológicos, que estiman que el tiempo fue mayor. Una de las novedades que aporta esta investigación es que trata de hacer un esfuerzo por reconciliar ambas disciplinas y pone en el mismo saco las evidencias del registro fósil con los datos moleculares.

Conciliación entre genetistas y paleontólogos

"Ante la duda, mi preferencia son los datos genéticos, que son más completos y atañen a algo fundamental: el aislamiento reproductivo", explica Arcadi Navarro, profesor de Biología Evolutiva de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. "Una vez que no se pueden mezclar genes, las especies ya pueden calificarse de distintas desde un punto de vista estricto, pero eso no siempre deja una huella paleontológica clara".

Según Navarro, los genetistas y los paleontólogos no necesitan reconciliación. "Estamos de acuerdo en una cosa fundamental: cuando los registros fósiles y moleculares no coinciden es que algo estamos haciendo mal los unos, los otros o ambos. La mayor parte de las pequeñas inconsistencias entre campos son debidas a la falta de datos", explica.

Además, la investigación pone de relieve la importancia de proteger estas especies. Los gorilas han sobrevivido en tan solo unas pocas poblaciones en los bosques ecuatoriales de África central y están en grave peligro de extinción. "El futuro de los gorilas es incierto, pues están bajo una enorme presión inducida por el ser humano", afirman Richard Gibbs y Jeffrey Rogers, autores de la secuenciación del genoma del chimpancé y del orangután respectivamente, en un artículo en 'Nature'. Si esto ocurre, el patrimonio genético de estos parientes podría perderse para siempre.

Hay que recordar que la secuenciación de un genoma se hace con un solo ejemplar, y que la diversidad genética que hay dentro de cada especie se desestima. Por este motivo, Tomàs Marquès-Bonet y su grupo, que han llevado el peso de gran parte del análisis del genoma del gorila, están volcados con un proyecto financiado por el European Research Council (ERC) para obtener un catálogo de la variabilidad genética en chimpancés, orangutanes y gorilas. El objetivo es analizar el ADN de 100 grandes simios, alrededor de 30 chimpancés, 30 orangutanes y 30 gorilas, individuo arriba o abajo.

"No sabemos qué es lo que pasará con estas especies dentro de 20 ó 50 años, de forma que ahora es el momento de capturar toda esa diversidad genética", explica Marquès-Bonet. Cuando estén disponibles estos datos se podrán cruzar con los obtenidos en el programa de los 1.000 genomas humanos, que está en marcha y cerca de su conclusión, para tener una idea mucho más precisa de cómo se produjo el proceso evolutivo que condujo hasta el 'Homo sapiens'.

Hasta hace poco tiempo se pensaba que alrededor del 10% de las mutaciones presentes en el ser humano eran responsables de conferir las características diferenciales del ser humano, pero los últimos análisis genéticos han derribado esta sospecha. "Tiene que haber algo, pero debemos expandir la complejidad del estudio", dice Marquès-Bonet. "La clave no está sólo en la secuencia de ADN, necesitamos estudiar con mayor profundidad la regulación genética para entender qué nos hace humanos". Y para ello se necesitan más mentes como la de la doctora Mary-Claire King.

Fuente:

El Mundo Ciencia

1 de septiembre de 2011

Los orangutanes también saben manejar un iPad

Desde hace bastante tiempo el colaborador de la organización de defensa de los orangutanes estadounidense Orangutan Outreach Scott Engel está empeñado en hacer realidad la fantasía futurista que Stanley Kubrick dibujó en '2001: una odisea en el espacio'.

En los últimos días y a raíz de una polémica entre marcas comerciales de tabletas se ha rescatado en diversos medios de comunicación la secuencia en la que dos personajes de la famosa película desayunan mientras manejan un dispositivo similar a un iPad. Engel pretende precisamente fundir el mundo moderno reflejado por Kubrick con la famosa escena en la que los simios crean la tecnología y el mono líder lanza un hueso al aire. Es decir, demostrar que los orangutanes son capaces de manejar uno de estos sofisticados aparatos informáticos.

Gracias a la colaboración del zoológico del condado de Milwaukee, la organización está llevando a cabo un proyecto llamado 'Apps for Apes' (Aplicaciones para Simios) con el objetivo de llamar la atención sobre el pésimo estado de conservación de estos grandes simios.

Pintar con el dedo

En el vídeo que acompaña estas líneas Scott Engel muestra a un orangutan llamado little Mahal una aplicación de su iPad en la que se puede pintar con el dedo. No se puede decit que el simio sea un superdotado, pero se interesa y se defiende para plasmar su arte sobre la pantalla táctil.

Según ha manifestado el conservacionista a la publicación Livescience, su objetivo es demostrar que tienen inteligencia suficiente como para manejar un iPad para que quizá alguien se maraville con ellos y decida volcarse en su protección..

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Conocer Ciencia

26 de marzo de 2011

Los simios antropomorfos se irguieron a la vez en Europa y África

La evolución que llevó a los simios antropomorfos (gibones, orangutanes, gorilas y chimpancés) a mantener una posición erecta del torso a la hora de subirse a los árboles se produjo durante el Mioceno en dos lugares de forma independiente, uno en Europa y otro en África, según un estudio realizado por un equipo de científicos del Instituto Catalán de Paleontología (ICP), que ha llevado a cabo una revisión crítica de las fechas del conjunto de los hominoideos (que vivieron entre hace 23 y 5 millones de años) en el oeste euroasiático.


Se han analizado, además, los resultados inéditos de especímenes hallados recientemente en el conjunto de yacimientos fósiles de Hostalets de Pierola (Barcelona, noreste de España), uno de los tres más importantes de este periodo junto a los de Kenia y los que se encuentran en la frontera entre Pakistán e India.

Los hominoideos, un grupo que incluye a todos los simios antropomorfos, iniciaron su historia en África hace unos 23 millones años. Desde allí fueron expandiéndose hacia Europa y Asia (hace 14 millones de años), aunque en estos territorios fueron desapareciendo (7-6 millones de años) posiblemente por el deterioro del clima, a excepción de los orangutanes. De las trece especies de hominoideos del Mioceno descritas en Eurasia, cinco se encuentran en Cataluña, en concreto en la Cuenca del Vallès-Penedes, donde el ICP viene realizando una continuada serie de trabajos.

El estudio divulgado hoy, según ha explicado Isaac Casanovas, coautor del trabajo, señala que los hominoideos descubiertos en yacimientos europeos y sobre todo en Cataluña -donde vivieron entre 12 y 9 millones de años atrás-, formaban parte de la subfamilia de los driopitecinos (simios del bosque), que estarían emparentados con los ponginos, grupo que incluye los actuales orangutanes. Algunos de los restos fósiles de driopitecinos hallados en Cataluña presentan características avanzadas: podían trepar a los árboles manteniendo una postura vertical del torso y colgarse usando únicamente los brazos, lo que aún se da en los grandes antropomorfos de la actualidad, como los ponginos y los "homíninos" (gorilas, chimpancés y humanos).

En este sentido, el estudio concluye que es probable que estas adaptaciones se produjeran de forma independiente en driopitecinos y homíninos, aunque queda por determinar si los homíninos africanos tuvieron alguna vinculación con los homineideos europeos o evolucionaron directamente a partir de las formas africanas. Las nuevas dataciones permiten así ordenar un conjunto importante de acontecimientos evolutivos y hace entrever que el cambio del diseño corporal del modelo cuadrúpedo hacia la estructura actual de aquellos grandes antropomorfos tuvo también lugar en el área mediterránea.

El trabajo, que se publica hoy en la revista Proceedings of the National Academy os Sciences (PNAS), está firmado también por el director del ICP, Salvador Moyà, y los investigadores de este instituto David M. Alba y Josep M. Robles,y Miguel Garcés (UB). Moyà destacó el valor del registro fósil catalán, que cubre la primera parte de la evolución de los homínidos. "Es el más completo y de mayor calidad del mundo. Por eso es imprescindible para entender el origen de nuestra familia", explicó el director del ICP.

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Muy Interesante

28 de enero de 2011

El primo que nunca bajó de los árboles

Hace póco, Conocer Ciencia informó sobre el genoma del orangután. Conzcamos más a estas fascinantes criaturas.



Los malayos que acuñaron la palabra orangután sabían lo que hacían. El vocablo significa hombre del bosque y ahora su genoma casi completo, desvelado hoy, confirma una gran cercanía entre ambas especies.

El humano moderno y su primo más lejano en el selecto club de los homínidos vivos comparten el 97% de su genoma, según la nueva secuencia completa del orangután, en la que se ha analizado a 11 especímenes de las islas de Sumatra y Borneo, los dos únicos reductos en los que aún viven estos simios que antaño se extendían por amplias zonas de Asia.

Los autores que han descifrado su código genético esperan que el trabajo sirva para desvelar qué nos hace humanos, pero también para diseñar planes de protección que no conviertan al orangután en una especie con genoma, pero sin vida. "Es difícil saber si este estudio salvará a los orangutanes que quedan, porque no depende tanto de la ciencia como de decisiones políticas y económicas", explica a Público Arcadi Navarro, investigador del Instituto de Biología Evolutiva (UPF-CSIC) y coautor del trabajo, que publica hoy Nature. Al contrario que los chimpancés o los humanos, el orangután sigue pasando la vida colgado de los árboles, de los que depende para sobrevivir. Su hábitat se ha reducido en ocasiones hasta un 70% debido a la tala de árboles para establecer cultivos. En Sumatra quedan unos 7.000 ejemplares, y en Borneo, unos 40.000. Ambas poblaciones están en peligro de extinción.

Evolución lenta
El nuevo genoma, que ha necesitado el trabajo de 101 científicos durante tres años, aporta un 98,5% del genoma de la especie y ha costado unos 20 millones de dólares (15 millones de euros), explica Devin Locke, investigador de la Universidad de Washington (EEUU) y uno de los coordinadores de este proyecto europeo y estadounidense.

Aunque el perfil genético es aún una maraña de datos casi incomprensible, ya se han detectado diferencias entre orangutanes y humanos. El ADN confirma que estos parientes pelirrojos y de largos brazos se separaron del linaje de chimpancés y humanos hace unos 14 millones de años, según Tomás Marquès-Bonet, genetista del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (IBE) y coautor del trabajo.

La primera diferencia patente entre orangutanes, chimpancés y humanos, es que el genoma de los primeros es mucho más estable que el de los restantes. Esa diferencia puede ser hasta diez veces mayor en chimpancés y humanos que en orangutanes, apuntaMarquès-Bonet.

Al contrario que chimpancés y humanos, los orangutanes no bajaron de los árboles y se quedaron para siempre en Asia. Tal vez por eso son una especie única dentro de la familia homínida. Entre sus peculiaridades, explica Eudald Carbonell, codirector de Atapuerca, está que las hembras pasan cuidando a sus crías ocho años en exclusiva, sin tener más hijos, mientras los machos se desentienden de sus crías . Esto ralentiza el ritmo reproductivo, cambia la manera de socializar y podría explicar su "parsimonia evolutiva", como lo define el experto, que no ha participado en el estudio.

Lo que queda claro es que el nuevo genoma es un pozo lleno de preguntas, no de respuestas. "Con este trabajo hemos preparado una cartografía del orangután, un mapa para que otros puedan colonizar el territorio", apunta Navarro.

La tarea no será fácil. "Queda saber la lista de genes asociados al proceso cognitivo", opina Josep Call, un investigador español que estudia grandes simios en el Insituto Max Planck de Alemania y que no ha participado en el estudio. "Estamos lejos de establecer una conexión entre genoma y comportamiento", añade.

Una de las cosas que podrán desvelarse es si los cambios detectados entre chimpancés y humanos pertenecen a una u otra especie, o ya estaban presentes en sus ancestros comunes con los orangutanes. "Es la primera vez que podremos saber qué ha pasado en cada linaje", opina Marquès-Bonet. "Ahora empieza lo divertido; buscar lo que hasta ahora ha explicado nuestra humanidad", concluye el experto.

Fuente:

Publico España

26 de enero de 2011

Genoma del orangután coincide en un 97% con el del ser humano

Sin embargo, “no somos tan parecidos a ese homínido, ni al resto de ellos como se pensaba hace unos años”, dijo científico.

Un consorcio internacional de investigación ha secuenciado el genoma del orangután, el homínido más distante del ser humano, aunque con unas coincidencias genéticas que alcanzan el 97%, según publica esta semana la revista Nature en portada.

Científicos del Instituto de Biología Evolutiva de Barcelona (UPF-CSIC) y del Instituto de Oncología de la Universidad de Oviedo han colaborado en este trabajo, dirigido por el investigador Devin Locke, de la Washington University in St. Louis, que es fruto de la colaboración de más de treinta laboratorios de siete países.

Los investigadores han identificado los más de tres millones de pares de bases que constituyen el genoma del orangután, un animal con el que el hombre compartió un antepasado común hace más de doce millones de años.

Pese a las grandes coincidencias genéticas del ser humano con el orangután, “los humanos no somos tan parecidos a ese homínido, ni al resto de ellos como se pensaba hace unos años”, ha explicado a Efe Arcadi Navarro, coordinador del trabajo aportado al estudio por los investigadores de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, donde es catedrático de genética.

Grandes diferencias

El científico, que es además de profesor del Instituto de Biología Evolutiva (UPF-CSIC), ha añadido que “gracias a las técnicas modernas se han detectado diferencias muy importantes en ciertos fragmentos del genoma de unos y otros, y eso nos hace muy distintos”.

Únicamente ese 3% de diferencias en las zonas comunes del genoma representan alrededor de 90 millones de variantes no comunes, a lo que se sumaría otro 15% de rasgos totalmente distintos como consecuencia de los fragmentos genómicos no coincidentes entre ambos grupos.

“Solo en esos fragmentos del genoma no compartidos -señala el investigador- podría haber hasta decenas de genes que nosotros tenemos pero los orangutanes no, y viceversa”.

Lea el artìculo completo en:

El Comercio Perú

19 de junio de 2010

El lenguaje mudo de los orangutanes

Sábado, 19 de junio de 2010

El lenguaje mudo de los orangutanes
  • Científicos escoceses afirman que pueden comunicarse de manera inteligente
  • Han identificado el significado de 64 gestos de estos animales
  • Algunos de los más repetidos eran: 'dámelo', 'vete', 'sígueme' y 'quiero jugar'
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Dos crías de orangután balanceándose en un columpio

Dos crías de orangután balanceándose en un columpioREUTERS/Supri

Estos hermosos, inteligentes y enigmáticos amigos nuestro se encuentran en peligro de extinción...

Los orangutanes podrían extinguirse




Los orangutanes usan diferentes gestos para comunicarse. Cada uno con un significado diferente y utilizado incluso por ejemplares que no se habían visto anteriormente. Y cada uno se realiza de una manera distinta; por ejemplo, los relacionados con el juego implicaban una serie de movimientos graciosos como dar volteretas hacia atrás, ponerse objetos en la cabeza o soplar piezas de fruta.

No obstante, también tienen su manera particular para decirle al resto del grupo que quieren estar solos. Para ello abren los codos hacia fuera y extienden extiende los brazos con las palmas de las manos hacia abajo. Había otros más sencillos de interpretar como el que usan para pedir comida, que lo hacían llevándose la mano a la boca.

Otros gestos son golpear el suelo, estirarse el pelo, pegar bocados al aire, acurrucarse y agarrar determinados objetos. Pero los gestos más repetidos significaban: 'vete', 'dámelo', 'quiero jugar', 'sígueme' o 'deja de hacer eso'. Esas son las conclusiones de los profesores Richard Byrne y Erica Cartmill, que han publicado su investigación en la revista 'Animal Condition'.

Byrne y Cartmill estudiaron el comportamiento de 28 animales del zoo de Twycross (Reino Unido), del parque de primates de Apenheul (Holanda) y del Fondo de Conservación de la Vida Salvaje de la isla de Jsersey. En concreto, identificaron 64 gestos diferentes. De ellos, 40 se usaban con una frecuencia suficiente como para analizarlos científicamente, y constataron que los orangutanes los empleaban con distintos objetivos sociales como jugar, pedir objetos o hacer retroceder a un compañero.

Los orangutanes eran más perseverantes cuando la respuesta a sus gestos no era la que ellos esperaban o eran malinterpretados. "Los gestos de los orangutanes tienen la expectativa de respuestas de comportamiento específicas y por lo tanto tienen significado intencional", explicaron los científicos.

Fuente:

RTVE.es

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