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23 de mayo de 2012

Los estudios científicos más extraños de nuestros días


Las consecuencias de rebajar el déficit, a costa de los recortes presupuestarios en Ciencia y Educación, van a suponer un lastre demasiado pesado para nuestra sociedad (pan para hoy y hambre para mañana). Aunque, lamentablemente, también hay estudios científicos para los que haber destinados fondos supone un insulto a la propia Ciencia. Estos son algunos ejemplos:

Fuente: 

22 de mayo de 2012

¿Hace mal crujirse los nudillos?


Hacerlo con un martillo como en la foto, sí. Pero la pregunta que muchos nos hacemos es si crujirse los nudillos  de la forma tradicional puede desgastarnos las articulaciones o generar artritis a largo plazo.

En nuestro cuerpo tenemos diferentes tipos de articulaciones para realizar diferentes movimientos, pero todas tienen en común una membrana llamada cápsula articular. Se trata de una membrana fibrosa que se encarga de que los huesos no se desplacen demasiado uno de otro, y también contienen una sustancia llamada líquido sinovial que se encarga de lubricar los dos cartílagos que protegen a los huesos, para que no se desgasten o erosionen con los movimientos.



El líquido sinovial posee disueltos algunos gases como dióxido de carbono, nitrógeno, y oxígeno. Sucede que al "crujir los nudillos" lo que en realidad estamos haciendo es separar un hueso del otro, y como se disminuye la presión del líquido sinovial,
los gases disueltos en el líquido se separan y forman burbujas de golpe para ocupar el nuevo espacio creado. Y eso es lo que produce el ruido.

La cantidad de gas que puede disolverse en un líquido depende, entre otras cosas, de la presión a la que se someta el sistema. Otra consecuencia de esto, es que las gaseosas burbujeen cuando se les quita la tapa: antes tenían dióxido de carbono perfectamente diluído porque se encontraba a cierta presión dentro del envase, al abrirlo, se libera esa presión, se forman burbujas y se separa progresivamente.

Para que puedan volver a "sonar",
hay que esperar unos quince minutos para que el gas de la cápsula sinovial se vuelva a disolver en el líquido.

Al margen del fenómeno físico y fisiológico que conlleva sonarse los nudillos, a muchos les preocupa si tener esta costumbre puede acarrear problemas con el tiempo y la edad. Si bien muchas personas, incluídos algunos médicos, afirman que puede desarrollar una artrosis de forma temprana,
lo cierto es que no hay estudios científicos que respalden esta afirmación. En parte porque es difícil demostrar algo negativo, ya que lleva mucho tiempo, y nunca se terminaría, sería mucho más fácil de realizar si la artrosis efectivamente se desarrollara más rápido en personas que tienen esta costumbre.

Uno de los estudios más singulares, fue realizado por el médico Donald L. Unger de la Universidad de California.
Se pasó 60 años crujiéndose los nudillos de la mano izquierda, todos los días, pero no los de la derecha. Finalmente descubrió que la artritis invadía sus articulaciones de forma simétrica en sus dos manos. Publicó el estudio en una revista especializada, confirmando otras investigaciones que se habían hecho años antes en más personas.

Este experimento le valió el Premio Ig Nobel 2009, una especie de premio Nobel satírico que entrega todos los años la Universidad de Harvard a diez experimentos que "primero hacen reir, y luego pensar". En ocasiones algunos periodistas confunden ambos premios, y publican noticias de lo más ridículas.

En definitiva,
crujirse los nudillos no hace mal.

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¿De dónde proviene el formato de hojas A4?


Hasta detrás de uno de los objetos más inertes y aburridos puede haber escondida una interesante historia. Las hojas de papel podrían parecerlo, pero en diferentes momentos resultó importante encontrar una medida estándar para agilizar trámites y evitar problemas.

La primera referencia que se tiene del actual formato A4 es un intercambio de cartas entre físicos en el siglo XVIII, pero no fue hasta 1922 que el ingeniero alemán Walter Porstmann introdujo la idea de estandarizar una serie de formatos de diversos tamaños bajo la norma DIN 476.

El sistema constaba en tomar un cuadrado, y extender uno de sus lados a lo que sería el equivalente a la diagonal. Si el alto del cuadrado mide 1 unidad, el ancho mide √2, como lo muestra la imagen.

No hay ninguna razón para elegir ese formato en especial de 1×1,414 . Aparentemente tiene una relación que resulta "armónica" a la vista, o tal vez simplemente le resultó interesante al alemán. Esto también desbanca un poco el mito de que todo tiene la relación bella del famoso número áureo, que sería 1×1,618.

Por suerte los blogs permiten a sus lectores comentar, ya que se me pasó por alto algo muy importante:
"Tengo un papel de ancho A y alto B. Quiero que al cortarlo por la mitad y darle un cuarto de vuelta, el papel resultante tenga la MISMA proporción alto/ancho que el original. El papel que es la mitad tendrá ancho B/2 y alto A. Por lo tanto quiero que

B/A = A/(B/2)


de donde sale que B^2 = 2A^2, es decir B/A = sqrt(2) = 1'4142...


Es decir, si ponemos como condición que la mitad de un A4 tenga la misma proporción ancho/alto que el A4 de partida, esa proporción es NECESARIA, no caprichosa."

Una vez que tenemos la proporción, hay que darle medidas a las mismas. Y en vez de decantarse por una medida exacta de ancho o de alto y deducir la otra, el alemán prefirió adjudicarle al rectángulo una superficie de 1 metro cuadrado. Por lo que hay que hacer algunas ecuaciones simples para obtener el tamaño estándar A, que sería 1,189 metros de ancho por 0,841 de alto, que ni siquiera da un metro cuadrado exacto, pero no interesa.

Cuando decimos que un papel pesa 90 gramos, puede resultar un tanto pesado para una simple hoja, pero en realidad ese peso hace referencia al de una de estas hojas tamaño gigante llamado A o A0.

Para obtener las siguientes medidas, sólo basta ir dividiendo la gran hoja A0 en dos, de forma sucesiva. Así obtenemos que A1 es la mitad, A2 un cuarto, A3 un octavo y A4 un dieciseisavo de la original.

El hecho de que exista un estándar con este sistema, tiene muchas ventajas obvias, como que se puede obtener cualquier otro tamaño que también esté normalizado, cortando una hoja por la mitad, o agregando otra.


Como nadie estaba demasiado preocupado por darle un tamaño legal a los papeles, porque tenían cosas más importante que hacer, como evitar que el régimen Nazi siga avanzando y otros
problemas de la época, el formato alemán DIN A para la estandarización de hojas se desperdigó por muchos países en los siguientes años.

En 1975 había sido adoptado por tantos países que se estableció bajo la
norma internacional ISO 216, y se lo declaró como formato oficial para utilizar dentro de las Naciones Unidas. Dos años después ya había sido adoptado por 88 de los 148 países que había en ese momento.

Hoy en día es el
formato oficial de todos los países a excepción de Estados Unidos y Canadá, aunque en algunos países latinoamericanos es muy común el tamaño carta (letter), equivalente a unos 279 × 216 mm, el oficio (o folio) de 330 × 216 mm o legal de 356 × 216 mm, todos pertenecientes al sistema estadounidense y con las medidas originales en pulgadas.

La norma ISO 216 prevé otros formatos que son mucho menos populares: B y C. Y para obtener sus medidas hay que hacer unos cálculos que también son curiosos.


El
formato B0 resulta de obtener la media geométrica entre las medidas de su equivalente en A (en este caso A0), y su inmediato superior, en este caso, el doble de A0.
B0 resultaría 1000 × 1414 mm luego de multiplicar la raíz cuadrada del producto de las medidas de A0, por la raíz cuadrada del producto de 2A0, o lo que es lo mismo √(841×1189) × √(1189×1682) mm. Y todos los tamaños inferiores se calculan haciendo las respectivas ecuaciones, o simplemente dividendo la hoja en varias partes.

Este formato es poco conocido pero suele ser usado de forma industrial para imprimir pósters y libros.


El
formato C se obtiene al realizar la media geométrica de sus equivalentes numéricos en A y B, y se usa casi únicamente para fabricar sobres y envoltorios, ya que mantiene la misma proporción que los anteriores, y cada uno es ligeramente superior en tamaño a su respectivo de A. Los sobres para hojas A4 son tamaño C4, midiendo 229 × 324 mm contra los 210 × 297 de la hoja de papel más famosa.

En arquitectura, fotografía y otras industrias muchas veces utilizan tamaños de hojas específicos para sus necesidades, y que no necesariamente cumplen con estas reglas internacionales de normalización.


Si leyeron hasta acá, probablemente no puedan volver a ver un simple papel de la misma forma.

Fuente:

Titanic: ¿Podría haberse subido Jack al trozo de madera de Rose?



El dramático final de Titanic, en el que Rose se queda flotando en un trozo de madera que parece ser una puerta mientras Jack se muere a los pocos minutos, a pesar de ser ficción, es uno de los más criticados y discutidos de la historia del cine.

La razón por la que Jack se muere y Rose llega a ser salvada, es que a pesar del frío aire del Ártico, el agua es mucho mejor conductor térmico que el aire, y la temperatura corporal de Jack bajó a niveles mortales en sólo minutos. Rose también tenía signos de hipotermia, pero logró ser rescatada antes de morir.

La discusión de siempre gira en torno de por qué Jack no se subió al trozo de madera, si efectivamente había lugar para los dos, según demuestran estos jóvenes con mucho tiempo libre. Jóvenes que seguramente no eran estudiantes de física, como vamos a ver a continuación.


Esta imagen había sido publicada en el portal de humor 9gag, y luego fue refutado por otros usuarios. El problema en cuestión no es si hay lugar físico sobre el trozo de madera, sino si esa misma madera podría haber soportado el peso de ambos, sin que queden medio sumergidos (lo que les habría causado la muerte a los dos por hipotermia). Y esa duda se puede resolver con algunos cálculos simples.

El trozo de madera mide aproximadamente 2 metros de largo, 0,75 metros de ancho en promedio, y según se puede ver en las imágenes, asumimos que tiene un grosor de 10 centímetros (probablemente sea menos si se trata de una puerta, pero dejemos esa cifra como el mejor de los casos). El volumen del trozo de madera es por lo tanto,
0,15 metros cúbicos. La densidad de la madera varía dependiendo del tipo de árbol del cual se extraiga, rondando de 0,5 a 0,9 kilogramos sobre litro. Asumamos una densidad de 0,6 Kg/l, que sería bastante liviano, pero sería el mejor de los casos posibles. En este caso, el trozo de madera pesaría unos 90 kilogramos.

Ahora vamos con Rose. Según
la revista Glamour, Kate Winslet estaba pesando unas 130 libras, que serían 59 kilogramos durante la filmación de Titanic.

Una Rose de exactamente 59 Kg, sobre un trozo de madera de 90Kg y 150 litros, en una superficie de agua fría (densidad = 1 Kg/l), haría que casi la totalidad del trozo de madera esté sumergido (
90 + 59 = 149Kg, que es casi los 150Kg que podría hacer flotar el trozo de madera cuyo volumen es 150 litros). De hecho, podría hacer flotar un sólo Kilo más sin que la chica se moje con agua helada.

La madera estaba al borde de la flotabilidad, y cualquier movimiento u ondulación del mar haría que se moje y se enfríe más aun. El hecho de que esto no suceda en la película nos da pie a pensar que no se utilizó un trozo de madera de construcción de barcos real durante la filmación sino tal vez alguna madera más liviana, o rellena con algo liviano.


De una forma u otra, si Jack hubiera intentado subirse con su amada, los dos habrían terminado con parte del cuerpo debajo del agua, y en consecuencia, muriendo de hipotermia

Fuente:

Condiciones que puso Einstein a su mujer para seguir juntos

Aunque Albert Einstein y Mileva Maric no se casaron hasta 1903, un año antes ya habían sido padres de Lieserl que, lamentablemente, falleció antes de cumplir un año. Este hecho, desconocido hasta 1986 cuando se descubrió un lote de cartas entre Albert y Mileva, truncó la prometedora carrera académica de Mileva. En 1903 se casan en Berna (Suiza) y Mileva se dedica a criar sus hijos, Hans Albert (1904) y Eduard (1910), y a seguir a su marido a los diferentes destinos laborales: Berna, Zurich, Praga y Berlín.
Einstein y Mileva

La relación comenzó a deteriorarse y el traslado a Berlín, al que Mileva se opuso desde el principio, acabó por darle la puntilla. A pesar todo, y pensando en sus hijos, decidieron continuar juntos… pero con las condiciones que Einstein le impuso a su, todavía, esposa:
  1. Deberás asegurarte de:
    • mantener mi ropa y la del hogar en buen estado.
    • servirme tres comidas en mi habitación.
    • mantener mi dormitorio y el estudio limpios, y debe quedar claro que mi mesa de trabajo es para mi uso exclusivo.
  2. Renunciarás a cualquier tipo de relación personal conmigo en la medida en que no sean estrictamente necesarias por razones sociales. En concreto, renunciarás a:
    • sentarte en casa junto a mi.
    • pasear o viajar juntos.
  3. Tendrás en cuenta los siguiente puntos:
    • no mantendremos relaciones íntimas, ni me reprocharás nada.
    • dejarás de hablarme si yo te lo pido.
    • abandonarás mi dormitorio o estudio inmediatamente, y  sin protestar, si te lo pido.
  4. Te comprometerás a no menospreciarme delante de nuestros hijos, ya sea con palabras o hechos.
En un principio, Mileva aceptó aquellas condiciones pero, como era de esperar, no duró mucho. En 1914, Maric abandonó Berlín con sus hijos y se trasladó a Zurich. El 14 de febrero de 1919 se divorciaron. ¡Qué difícil es vivir con un genio!

Fuente e imagen: Lists of Note vía kurioso

Tomado de:

El efecto “Charlie Brown” o por qué los astronautas quieren ají en el espacio


Como sabe cualquiera que haya tenido un resfriado terráqueo, más fluido en nuestras cavidades faciales también significa más congestión. Y lo mismo ocurre en el espacio. Al flotar en gravedad cero, los fluidos del cuerpo acaban por reunirse en la cabeza y, al igual que en la Tierra, los líquidos son arrastrados hacia abajo por la gravedad.

Esta movilidad ascendente de los fluidos corporales y su acumulación en la cabeza acaba dando a los astronautas rostros más circulares y rechonchos, de aspecto caricaturesco como las caras de los dibujos animados. En la NASA lo han bautizado como el efecto ‘Charlie Brown’, en honor al famoso personaje de dibujos de Charles Schulz.

Según Michele Perchonokdel programa de la NASA de Ciencia de los Alimentos, debido a este efecto, los astronautas confirman en sus viajes que la gravedad cero crea síntomas similares al resfriado.

Sin embargo, ¿es la falta de gravedad realmente la responsable del efecto ‘Charlie Brown’ y de la congestión nasal del astronauta en órbita? Nadie está del todo seguro pero existen algunas teorías plausibles. Michele Perchonok pidió al ingeniero de alimentos Jean Hunter y a su equipo de la Universidad de Cornell (EE.UU.) si podían poner a prueba la teoría de la nariz tapada por efecto de la gravedad.


Para lograrlo en la Tierra, han elaborado una prueba a largo plazo en la que los voluntarios pasarán varias semanas en una cama donde tendrán la cabeza más baja que sus pies, para tratar de volver a crear ese efecto Charlie Brown y estudiar exactamente qué es lo que acontece en su interior. No es lo mismo que el entrenamiento soñado de un astronauta… pero valdrá para simular el efecto.

Los investigadores se interesaron por esta teoría de la nariz tapada por un insólito hecho: el gusto de los astronautas por llevar en su tartera salsa picante para aderezar las comidas que se sirven a bordo. A lo largo de los años, los ingenieros y psicólogos de la NASA se dieron cuenta de que, en el espacio, los astronautas anhelan alimentos que no necesariamente comen aquí en la Tierra, en especial las cosas picantes.

Un ejemplo memorable ocurrió a bordo de la Estación Espacial Internacional en 2002, cuando la tripulación del transbordador espacial Atlantis hizo una visita breve a los astronautas de la ISS. La astronauta Peggy Whitson fue la que abrió la puerta de acoplamiento y, en vez de darles la bienvenida con un pastel de arándanos, exigió a la tripulación del Atlantis un nuevo suministro de botes de salsa picante antes de concederles la entrada a su estación espacial.

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