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15 de mayo de 2012

Sistema económico desquiciante: Consumimos cada año "una Tierra y media"

Mayor huella ecológica per cápita

  1. Qatar
  2. Kuwait
  3. Emiratos Árabes Unidos
  4. Dinamarca
  5. Estados Unidos
  6. Bélgica
  7. Australia
  8. Canadá
  9. Holanda
  10. Irlanda
 
Tierra

La pérdida de biodiversidad en los trópicos llegó al 60% entre 1970 y 2008. Foto: David Aubrey

Los seres humanos están usando 50% más recursos de los que la Tierra puede generar en forma sostenible, advirtió en un nuevo informe el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF por sus siglas en inglés.

La Tierra tarda un año y medio en reponer los recursos que la población global consume en un año y esto no es sostenible, señala el documento. La demanda de recursos naturales a nivel global se duplicó desde 1966 y si cada habitante del planeta consumiera como un estadounidense medio, se requerirían cuatro planetas para satisfacer esta demanda.
 Los datos se encuentran en el informe "Planeta Vivo 2012", según el cual la biodiversidad mundial se ha reducido en un 30% en promedio desde 1970 a 2008 y el impacto mayor se ha sufrido en los trópicos, donde la pérdida de biodiversidad llegó a un 60%.

WWF llama en forma urgente a la búsqueda de soluciones en la conferencia Rio+20, el encuentro internacional que tendrá lugar en junio en la ciudad brasileña dos décadas después de la Cumbre de la Tierra de 1992.

"Rio+20 es una oportunidad para que el mundo despierte de una vez a la necesidad de un desarrollo sostenible", afirmó David Nussbaum, presidente de WWF en el Reino Unido.

"Necesitamos incrementar el sentido de urgencia. No se trata sólo de algo que afectará nuestras vidas, sino también del legado que dejaremos a las generaciones futuras".

Huella ecológica

Para evaluar el estado de la Tierra, WWF utilizó dos herramientas, el Índice Planeta Vivo, que considera la salud de los ecosistemas, y la llamada Huella Ecológica, que mide la demanda y uso de recursos en relación a la capacidad de regeneración de los mismos.

Los diez países con mayor huella ecológica del mundo son Qatar, Kuwait, los Emiratos Árabes Unidos, Dinamarca, Estados Unidos, Bélgica, Australia, Canadá, Holanda e Irlanda.

El informe toma en cuenta no solo el impacto de la actividad económica a nivel nacional, sino los recursos utilizados en productos importados.

"Puede sorprender ver a países como Dinamarca, conocidos como ecológicos, en una posición tan alta", dijo Gemma Cranston, de la Red Global de la Huella Ecológica, coeditora del informe.

"Pero la huella toma en cuenta las importaciones y su costo para el medio ambiente".

Los países ricos tienen de media cinco veces más impacto que los menos desarrollados, pero el mayor declive en biodiversidad lo sufren los países más pobres, que "subsidian el estilo de vida de los países ricos", según el documento.

El documento apunta que las economías emergentes de los paises denominados BRICS (Brasil, Rusia, India, Indonesia, China y Sudáfrica) y las naciones de ingreso medio aumentaron su huella ecológica.
WWF también midió mensualmente la escasez de agua en más de 400 sistemas fluviales, concluyendo que cerca de 2.700 millones de personas sufren falta de agua al menos un mes cada año.

El informe apunta además a la necesidad de cambiar lo que considera otro problema crucial: el desperdicio de 30% de alimentos a nivel global que o bien son botados en los países ricos o no pueden ser almacenados por falta de infraestructura en los países en desarrollo.

"Más importante que el dinero"

Pérdida de bosque para ganadería

La desforestación para abrir camino a la ganadería es una de las principales causas de pérdida de biodiversidad, según el informe.

El documento fue elaborado conjuntamente con la Red Global de la Huella Ecológica, Global Footprint Network, y la Sociedad Zoológica de Londres, ZSL por sus siglas en inglés.

"Si se tratara de un declive similar en las bolsas de valores, habría pánico en los mercados internacionales", dijo Tim Blackburn, de ZSL.

"La naturaleza es más importante que el dinero. La humanidad puede vivir sin dinero, pero no podemos sobrevivir sin la naturaleza y los recursos que provee".

El informe recomienda varias medidas, como la reducción drástica del uso de combustibles fósiles y su sustitución por energías renovables, el fin de subsidios a actividades de gran impacto ecológico, el uso más eficiente del agua y la compra y producción de productos fabricados en forma sostenible.

El borrador del documento central de discusión para la conferencia Rio+20 también recomienda que los gobiernos utilicen medidas de actividad económica que incluyan el costo del impacto ecológico y el uso del llamado "capital natural".

No es demasiado tarde para cambiar de rumbo, dijo Nussbaum, pero "debemos tratar este problema con la misma urgencia y determinación con que se enfrentó la crisis financiera".

Fuente:

BBC Ciencia

Científicos generan electricidad a partir de capas de virus

  • Su método convierte la energía mecánica en electricidad
  • El estudio se ha publicado en la revista Nature Nanotechnology
Científicos del Departamento de Energía del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (Berkeley Lab), en EE.UU., han desarrollado un método para generar energía utilizando virus inofensivos, que convierten la energía mecánica en electricidad. 

Los investigadores han publicado su estudio en la revista Nature Nanotechnology.

Los científicos probaron su enfoque creando un generador que produce la corriente necesaria para operar una pequeña pantalla de cristal líquido, que funciona pulsando con un dedo un electrodo del tamaño de un sello de correos, revestido con virus especialmente diseñados -que convierten la fuerza aplicada con el dedo, en carga  eléctrica.

Este generador es el primero en producir electricidad mediante el aprovechamiento de las propiedades piezoeléctricas de un material biológico -la piezoelectricidad es la acumulación de carga en un sólido, en respuesta a la tensión mecánica.

Este método podría dar lugar a pequeños dispositivos que cosecharan energía eléctrica, a partir de las vibraciones de las tareas cotidianas -como cerrar una puerta, o subir escaleras. Además, también sugiere una forma más sencilla de crear dispositivos microelectrónicos.

"Se necesita más investigación"

"Se necesita más investigación, pero nuestro trabajo es un primer paso hacia el desarrollo de generadores de energía personales, para su uso en nano-dispositivos, y otros mecanismos basados en la  electrónica de virus", explica Seung-Wuk Lee, científico de la Universidad de Berkeley, y profesor de Bioingeniería. Lee condujo la investigación en un equipo que incluye, entre otros, a Ramamoorthy  Ramesh, profesor de Ciencias de los Materiales en la Universidad de  Berkeley, y Byung Yang Lee, del Berkeley Lab.

El efecto piezoeléctrico fue descubierto en 1880 y, desde  entonces, ha sido observado en cristales, cerámica, huesos, proteínas y ADN. También se ha puesto en uso: los encendedores de los  cigarrillos eléctricos y los microscopios de sonda, por ejemplo, no  podrían funcionar sin él. Sin embargo, los materiales utilizados para  fabricar dispositivos piezoeléctricos son tóxicos, lo que limita el  uso generalizado de esta tecnología.

Lee y sus colaboradores se preguntaron si un virus, estudiado en laboratorios de todo el mundo, ofrecía una mejor alternativa: el bacteriófago M13, que sólo ataca a las bacterias, y es benigno para  las personas y, al ser un virus, se reproduce por millones en cuestión de horas, proporcionando un suministro constante. Además, este virus es fácil de manipular genéticamente.

Sin embargo, los  investigadores de Berkeley primero tenían que determinar si el virus M13 es piezoeléctrico. Para ello, Ramesh y Lee aplicaron un campo  eléctrico a una película de virus M13, observando lo que ocurría mediante un microscopio especial. Los investigadores vieron entonces que las proteínas helicoidales que envuelven los virus se retorcían y  giraban en respuesta, una señal segura del efecto piezoeléctrico.

Los científicos mejoraron aún más el sistema apilando películas compuestas de capas individuales de virus, una encima de otra -una  pila de, aproximadamente, 20 capas de espesor, mostró el mayor efecto  piezoeléctrico.

Finalmente, los científicos fabricaron un generador de virus, basado en la energía piezoeléctrica; así, crearon las condiciones para que los virus modificados genéticamente se organizaran de forma espontánea en una película de capas múltiples, esta película se intercaló, entonces, entre dos electrodos revestidos de oro, conectados por cables a una pantalla de cristal líquido.

 Cuando se aplicó presión en el generador, éste produjo un máximo de 6 nanoamperios de corriente, y 400 milivoltios de potencial. 

"Ahora estamos intentando mejorar esta técnica", afirma Lee, quien concluye que, "debido a que las herramientas de la biotecnología permiten la producción a gran escala de virus modificados genéticamente, los materiales piezoeléctricos basados en virus podrían ofrecer una ruta sencilla hacia la microelectrónica del futuro".

Fuentes:


OMS: "Naciones Unidas subestima la crisis del agua potable"


La Organización Mundial de la Salud, OMS, asegura que Naciones Unidas infravaloró el alcance de la crisis global de agua potable.

En marzo, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, dijo que sólo 800 millones de personas carecían de acceso a agua potable.

Pero la OMS le dijo a la BBC que esto no significa que el agua que procede de pozos o cañerías sea segura, gran parte de ella puede estar contaminada.

Uno de los expertos de la organización señaló que es imposible medir cuánta gente carece de acceso al agua segura, pero podrían ser tantas como 4.000 millones de personas, más de la mitad de la población mundial.

Fuente:

BBC Ciencia

¿Qué bichos habitan en tu intestino?

Cientos de muestras de heces humanas revelan cómo los microbios intestinales cambian con la edad y varían entre las personas de diferentes países.

Los humanos de diferentes culturas y localizaciones geográficas difieren en la diversidad de bacterias de sus intestinos, aunque las funciones metabólicas de las comunidades microbianas sirvan para lo mismo, según un informe de 9 de mayo en la revista Nature. Los hallazgos provienen de un proyecto de secuenciación a gran escala llevado a cabo sobre 531 muestras de excrementos humanos de África, Sudamérica y los Estados Unidos.

"Se trata de un trabajo descomunal, con diversos hallazgos importantes", dijo el científico nutricional David Mills, de la Universidad de California, en Davis. "Un impresionante y complejo trabajo", coincidió el biólogo molecular Jeremy Nicholson, del
Imperial College de Londres, aunque ellos no participaron en el estudio.

La escala y complejidad del objetivo llevó al equipo de investigación a responder a una polifacética pregunta: "¿Cuál es el grado en el que estas comunidades microbianas varían dentro de una persona, ya sea en función del desarrollo postnatal, del estado fisiológico, de la tradición cultural y de dónde vive una persona", planteaba el genetista Jeffrey Gordon, de la Universidad de Washington, en St. Louis, que dirigió el estudio.


Para ello, los investigadores recolectaron muestras de heces de los pobladores de zonas rurales de Malawi, amerindios de la Amazonia de Venezuela y estadounidenses residentes en ciudades. A continuación, realizaron una secuenciación de alto rendimiento con el ADN tomado de las muestras, para determinar las especies y cepas de microbios presentes, y qué genes microbianos eran más abundantes.


El equipo encontró un patrón común a cómo se desarrollaba el
microbioma en los bebés de los tres países. "Les llevó entre 6 y 9 meses obtener los primeros 6 ó 700 bichos y luego otro par de años conseguir todo el conjunto", explica Nicholson. "Gordon encontró que existe el mismo tiempo de desarrollo entre los países; pero, que los microbiomas resultantes son claramente distintos entre una población del tercer mundo y una población más desarrollada".

Una de las diferencias más notables fue el grado de diversidad microbiana, tanto los amerindios como los habitantes de Malawi tienen una diversidad mucho mayor que los norteamericanos. "Sin embargo, irónicamente, los estadounidenses tienen una mayor diversidad en términos de alimentos consumidos", señaló Mills, de lo que cabría esperar en una correlación con la diversidad microbiana. Gordon sugiere esta falta de la diversidad en los occidentales podría deberse a "nuestro estilo de vida, nuestro grado de higiene y al uso de antibióticos", aunque está claro que se necesitan más investigaciones para comprobar estas posibilidades.


A pesar de estas diferencias entre el microbioma intestinal de las tres culturas, también había similitudes sorprendentes, apuntó Gordon. Por ejemplo, "en común a las tres poblaciones, vemos que el cambio por la edad depende de la biosíntesis vitamínica". En los bebés, las bacterias intestinales tienden a realizar más copias de genes implicados en la biosíntesis del
folato, mientras que los intestinos de las personas mayores albergan microbios que transportan más genes para el metabolismo del folato. Por otra parte, los genes implicados en la síntesis de la vitamina B-12 se vuelven más frecuentes en el microbioma intestinal con la edad.

"Lo realmente fascinante acerca de estos resultados", señaló Mills, "es que refleja lo que el huésped necesita."


La documentación y el detalle de microbiomas humanos a través de las edades y culturas es un recurso importante para estudios venideros. La pregunta obvia que surge es, ¿cuál es diferencia entre estos bichos que, en su caso, afecte a la salud de las personas? De acuerdo con una presentación de Liene Bervoets, en el décimonoveno Congreso Europeo sobre Obesidad en Lyon, Francia, en esta semana, los niños obesos tienen en sus intestinos unas proporciones muy diferentes de las bacterias
Bacteroides fragilis y Bacteroides vulgatus que los niños de peso normal. "El que estos cambios en la microbiota intestinal son una causa o una consecuencia de la obesidad aún no se ha establecido, pero está claro que la microbiota ayuda en la absorción de energía de nuestros alimentos", afirmó Bervoets.

Gordon y su equipo planean ahora investigar la forma en que las variaciones en microbiomas de nuestro intestino pueden afectar a la absorción de energía. "A largo plazo esperamos comprender la interrelación entre el microbioma, el valor nutricional de los alimentos que se consumen, y el estado nutricional de los individuos", declaró.


- Referencia: TheScientist.com, 9 mayo 2012, por Ruth Williams
- Referencia bibliográfica: T Yatsunenko et al. “Human gut microbiome viewed across age and geography,” Nature, doi:10.1038, 2012.
- Imagen: Representación del cuerpo humano y las bacterias que predominan. Wikipedia, autor: Darryl Leja, NHGRI (2009). 

Fuente:

Estudio sobre las abejas podría conducir a una visión artificial como la humana

 

Eso es lo que sugiere un equipo de investigadores de la Universidad RMIT en Australia. Su estudio ha demostrado que el cerebro de una abeja es suficientemente sofisticado como para aprender reglas y problemas visuales complejos. Un hallazgo que sugiere que las máquinas del futuro podrían ver casi tan bien como los humanos.

El equipo encabezado por el Dr. Dyer explica que las abejas también usan una serie de reglas para resolver problemas complejos relacionados con la vista, soluciones que tienen implicaciones importantes para nuestra comprensión de cómo las capacidades cognitivas para la visualización de imágenes complejas se desarrollan en el cerebro.

Según Adrian Dyer, el aprendizaje de la regla era una tarea cognitiva fundamental que permitía a los seres humanos operar en entornos complejos:
Por ejemplo, si un conductor quiere girar a la derecha en una intersección, entonces tiene que observar simultáneamente el color del semáforo, el flujo de coches que se acercan y los peatones para tomar una decisión.
Con la experiencia nuestro cerebro puede llevar a cabo estos complejos procesos de decisión, pero esto es un tipo de tarea cognitiva más allá de la visión actual de una máquina o robot. Queríamos entender si la decisión simultánea de tales decisiones requiere de un cerebro grande de primate o si una abeja también podría demostrar la regla del aprendizaje.
Para ello, los investigadores entrenaron abejas individuales para que volaran en un laberinto en forma de “Y”, presentando en su interior diferentes elementos de relaciones específicas como arriba/abajo/ o izquierda/derecha.

Tras un extenso entrenamiento, las abejas fueron capaces de aprender que los elementos tenían que estar en una relación específica (como arriba/abajo) a la vez que existían elementos que difieren entre sí.

Unos resultados que según afirma Dyer, muestran que no es necesario la posesión de un cerebro complejo para dominar el aprendizaje múltiple simultáneo.

Sumado a la sencillez y accesibilidad del cerebro de la abeja, nos ofrece la posibilidad de descifrar la base neural de tareas de alto nivel cognitivo.
 Fuente:

14 de mayo de 2012

Brainput, sistema del MIT que “alivia” de trabajo a nuestro cerebro




Hay días, por no decir todos, en los que vivimos entre un sinfín de tareas, deberes y encargos que debemos realizar, normalmente, con el tiempo jugando a nuestra contra. En muchos casos, la simultaneidad de tareas a realizar y el poco tiempo disponible puede llevar a algunas personas a sufrir severos trastornos de estrés y agotamiento físico y mental que, a medio y largo plazo, repercuten en nuestra calidad de vida. En el MIT, un equipo de investigadores en colaboración con la Universidad de Indiana y la Universidad Tufts están trabajando en un sistema que a primera vista puede rozar la singularidad puesto que su cometido es detectar un “exceso de carga” en nuestro cerebro para transferir parte de las tareas a realizar a un computador.

Dicho así quizás pueda sonar a que un computador va a hacer parte de nuestro trabajo mientras nosotros hacemos la otra parte y, la verdad, no estaría nada mal que alguien desarrollase un sistema así pero, realmente, Brainput (que es como se llama este sistema) está orientado a detectar si nuestro cerebro está intentando procesar varias cosas a la vez y ayudarnos aunque de manera algo más acotada.

¿Cómo pueden realizar el sondeo de la carga de trabajo de nuestro cerebro? Esta monitorización, cual monitorización de la CPU de un servidor, se realiza utilizando espectroscopia de infrarrojo cercano que, en cierta medida, ofrece unos resultados parecidos a los que puede ofrecer una resonancia magnética a la hora de estudiar la actividad cerebral. Con este sistema de medida, Brainput detecta que el cerebro de un sujeto está realizando varios procesos a la vez y se activaría con la idea de ayudarle y liberarlo.

¿Ayudar en la tarea? ¿Liberarlo de tener que hacerla? El equipo de desarrollo de Brainput, liderado por Erin Solovey, trabajó en un caso de uso bastante curioso con el que explicar el funcionamiento del sistema y este “extraño principio” de librar nuestro cerebro. Pusieron a un sujeto a manejar dos robots por control remoto para que, a la vez, tuviese que moverlos a lo largo de un laberinto y calcular los movimientos de ambos dispositivos al mismo tiempo. El sujeto, lógicamente, estaba conectado al sistema Brainput para que éste detectase que estaba “manejando dos tareas a la vez” y activase a los robots para que, con sus sensores, fuesen capaces bajar el esfuerzo del sujeto y contribuir a su propio guiado (bajando la carga computacional del cerebro de la persona que los controlaba).

Con este experimento el equipo de Brainput quiere mostrar que este tipo de sistemas podrían aplicarse en muchos aspectos de nuestra vida cotidiana, por ejemplo, a un coche que podría detectar que nos hemos distraído (con el móvil, con otro ocupante, etc) y asumir parte del control del coche (para evitar accidentes). Por otro lado, el equipo quiere explorar el uso de Brainput para adaptar ciertos sistemas a nuestro nivel de concentración, por ejemplo, aumentar el tamaño de la tipografía de una aplicación o de un texto si se detecta que estamos cansados o algo más lentos de reflejos o adaptar la disposición de botones de un interfaz gráfico para hacerlo algo más sencillo

Fuente:

google.com, pub-7451761037085740, DIRECT, f08c47fec0942fa0