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10 de abril de 2012
9.999.. razones por las que .999... = 1
Vía libre al gigante eléctrico sobre la Patagonia chilena
Uno de los jueces que falló tiene acciones en la compañía
Imagen de la confluencia del río Baker y el Chacabuco, donde HidroAysén pretende construir una de sus presas. / Jorge Uzón (AP)
La Corte Suprema de Chile rechazó el miércoles todos los recursos de parlamentarios y asociaciones ecologistas que pretendían paralizar la construcción de cinco centrales eléctricas en el corazón de la Patagonia chilena. Lo hizo con tres votos a favor y dos en contra. A pesar de que ya no quedan más instancias judiciales en Chile adonde recurrir, los opositores al proyecto de la presa HidroAysén, en el que participa la compañía Endesa con un 51% del capital asociada con la chilena Colbún (49%), se muestran optimistas. “La mayor parte de las veces los fallos de la Corte Suprema se producen por unanimidad y aquí no la ha habido. Sin embargo, es justo reconocer que no ganamos. Pero vamos a seguir luchando. En el 2007 nadie conocía el tema de la represa. Ahora, los estudios de opinión muestran un 70% de la población en contra de ella”, señala Hernán Sandoval, presidente de la Corporación Chile Ambiente, una de las más de sesenta ONG que se han opuesto al proyecto.
El senador de la provincia de Aysén Antonio Horvath, perteneciente al partido Renovación Nacional, integrado en la coalición de Gobierno, se opone al proyecto y cree que aún quedan muchas batallas por librar. “Ha habido varias irregularidades. Uno de los jueces de la Corte Suprema que se pronunció a favor de la central tiene acciones de Endesa. Hay que revisar esa situación”.
En efecto, el juez Pedro Pierry compró 109.840 acciones de Endesa en 1988, tal como consta en su declaración de 2011 ante la Corte Suprema. Pero ha declarado que esas acciones, equivalentes a unos 82.000 euros no suponen ninguna causa de inhabilitación. “Esas acciones corresponden en su totalidad al sistema del capitalismo popular que funcionó hace unos 25 años atrás. No recuerdo exactamente la fecha, pero fue en 1983 o 1985, en que se ofreció a los funcionarios públicos que su desahucio [fondo de pensiones] se cambiara por acciones de distintas compañías. Yo hice uso de la opción y nunca más toqué esas acciones, nunca más adquirí una acción; estaban ahí aposadas [depositadas] hasta el día de hoy. (…) A mí tampoco me gustan las represas y las torres de alta tensión, pero el juez no es el encargado de esto, el juez debe ver la ley. Las políticas públicas las dicta el Gobierno y las leyes las hace el Congreso. Los jueces aplican la ley y nosotros lo que hicimos es aplicar la ley de acuerdo a los hechos”, declaró el juez Pedro Pierry.
El vicepresidente de HidroAysén, Daniel Fernández, señaló a este periódico durante una entrevista telefónica que “la etapa de recusación ya pasó” sin que nadie hubiese objetado nada al juez. “Nuestros abogados dicen que eso no tendrá ningún efecto”.
Los opositores al proyecto tratarán de paralizar en los tribunales la construcción de unas 3.800 torres de alta tensión que unirán las cinco centrales con Santiago de Chile. “Esas torres serán de 60 o 70 metros de altura y alrededor de cada una se talará unos 70 metros de vegetación a lo largo de 2.200 kilómetros. Se verán afectadas unas 15.000 hectáreas…. Se destruirán bosques milenarios en una zona donde la altura promedio de los árboles es de 40 metros. Y habrá un impacto paisajístico impresionante, porque las torres sobrepasarán al bosque”, señala Hernán Sandoval.
El vicepresidente de Hidroaysén asegura, sin embargo, que solo se instalará corriente continua “a lo largo de 800 kilómetros, de los cuales 162 son submarinos”. “Si talamos vegetación nativa tenemos que reforestar la misma cantidad en una zona equivalente o superior en zonas aledañas”. “Aprobar la construcción de las centrales nos tomó casi tres años. Esperamos que las líneas nos tomen bastante menos tiempo”, añade. El senador Horvah, sin embargo, cree que aún les queda a los opositores muchas opciones. “Esto está recién empezando”, concluye.
Por su parte, el ecologista Hernán Sandoval asegura sentirse “desconcertado y decepcionado” porque la antigua vicepresidenta, Elena Salgado, aceptase el mes pasado formar parte del directorio de Chilectra. Esta empresa es la distribuidora en Chile del grupo Enersis, controlado por la española Endesa, que a su vez está controlada por la italiana Enel. “Nos parece muy triste que los socialdemócratas españoles colaboren en la expansión de un capitalismo salvaje y depredador que no admitirían en su propio país. Esperamos que ella se dé cuenta de que este proyecto no tiene la simpatía de la población chilena”.
“Chilectra no tiene ninguna relación con el proyecto de HidroAysén”, objeta Daniel Fernández. “Es la distribuidora de Endesa, la que lleva la energía a los hogares. Y Endesa Chile participa con el 51% del capital en HidroAysén. Pero en HidroAysén nunca hemos tenido relación con Chilectra. Tenemos contabilidad y directorios independientes”.
La mega presa de la Patagonia chilena pretende generar 18.430 gigavatios, que representan el 20% de la producción del país. Para la compañía HidroAysén se trata de un “recurso limpio, renovable y chileno, como es el agua” proveniente de los ríos Baker y Pascua. Para los opositores al proyecto, como Hernán Sandoval, presidente de la Corporación Chile Ambiente, se trata del mayor crimen ecológico que se puede cometer en su país. “El impacto que tendrá en el flujo de los dos ríos más caudalosos de Chile será tremendo. Habrá una decadencia paulatina de la reproducción de los organismos, pero eso se demora años en manifestarse”, indica Sandoval.
En cuanto a su necesidad energética, Sandoval también la cuestiona. “HidroAysén asegura que empezará la construcción en 2015. Y la obra se alargará diez años. Por tanto, es falso que venga a resolver los problemas energéticos que amenazan al país en el futuro próximo, al menos no los problemas que tendremos hasta 2025. Y el otro tema es que en Chile el 72% de la energía eléctrica que abastece al 80% de la población del país es generado por Endesa y Colbún. Al estar tan concentrada la producción de energía han conseguido que paguemos las tarifas más caras de todo el continente Si se autoriza la represa no habrá ninguna parte del mundo que tenga tanta concentración de recursos energéticos en dos empresas”.
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¿Debe ocultarse la ubicación de las especies recién descubiertas?
El descubrimiento de una nueva especie puede suponer para un científico el momento más importante de su carrera, pero algunos creen que también expone a animales raros y vulnerables al peligro de ser comerciados como mascotas salvajes, con resultados catastróficos.
Es un dilema científico que ha llevado a algunos ambientalistas a cuestionar si no sería mejor ocultarle al mundo el descubrimiento.
En 1999, el herpetólogo Bryan Stuart estaba trabajando en el norte de Laos cuando encontró por casualidad una llamativa salamandra que nunca había visto antes.
La criatura tenía una apariencia prehistórica con una piel verrugosa y puntos amarillos y brillantes por toda su espalda.
La detectó en una botella de alcohol que un colega de Laos había traído de una boda en un lugar remoto del país. El veneno de la piel de la salamandra había sido usado para fabricar una bebida con propiedades medicinales especiales para brindar por los recién casados.
El descubrimiento
Stuart comenzó a buscar más salamandras de ese tipo y, tres años más tarde, publicó un artículo en la revista Journal of Herpetology, anunciando el descubrimiento de una nueva especie, la Laotriton laoensis.
"Cuando ves a uno de estos animales en la naturaleza y lo pones sobre tu mano por primera vez y reconoces que es absolutamente único, es como descubrir un tesoro", dice.
Pero su alegría terminó en un horror cuando se dio cuenta de que su descubrimiento había llamado la atención de comerciantes de anfibios de todo el mundo. Fotografías de ejemplares de la especie comenzaron a aparecer en foros sobre mascotas anfibias en lugares tan distantes como Alemania y Japón.
Stuart se dio cuenta pronto de que los comerciantes de animales salvajes habían usado su artículo como una hoja de ruta para capturar y vender grandes cantidades de esas salamandras.
clic Lea: Comprar un tigre mascota en EE.UU., al alcance de un clic
"La mentalidad de estos comerciantes es conseguir el máximo número de ejemplares en el menor tiempo posible, para ganar cuanto más mejor", dice.
"Lo que es peor es que los lugareños colaboran con las redes de comercio, ayudándoles a recolectar a los animales".
Del hallazgo a la extinción
La salamandra de Laos vive en la superficie de las rocas y es fácil encontrarla. Los locales solían recibir menos de un dólar por cada una de ellas y luego los comerciantes las vendían por hasta US$200.
Debido a que ese tipo de salamandra solo ha sido encontrada en tres pequeñas zonas del norte de Laos, su número se redujo vertiginosamente.
En 2008, seis años después de la publicación del artículo de Stuart, una bióloga de la Universidad Nacional de Laos, Somphouthone Phimmachak, reveló que la especie estaba al borde de la extinción.
Los coleccionistas de mascotas salvajes llegaron a pagar US$200 por un ejemplar de la salamandra Laotriton laoensis.
Tras su descubrimiento, la salamandra de Laos recibió estatus oficial de especie amenazada, lo que supuso la ilegalización del comercio de especímenes cazados en la naturaleza.
No era la primera vez que un descubrimiento científico había puesto en peligro a una especie singular.
"Una tortuga de la pequeña isla indonesia de Roti fue cazada hasta tal punto que hoy está casi extinguida", dijo Stuart. Un tipo de lagartija del sureste de China desapareció por completo de su habitat natural después de que su precio en el mercado llegase hasta US$2.000 por cada una.
Jason Lee Brown, un herpetólogo que ha estudiado los venenos de las ranas en Perú desde 2003 enumera hasta tres incidentes separados en los que sus descubrimientos han puesto a una especie en peligro.
En 2006 publicó en internet la fotografía de una nueva especie de rana venenosa, la Ranitomeya benedicta. Casi inmediatamente apareció en ferias comerciales de Europa y Norteamérica.
Dos años después volvió a pasar cuando publicó la descripción de una segunda nueva especie y de nuevo cuando informó sobre el redescubrimiento de una tercera especie que se pensaba estaba extinta.
En 2010, Brown volvió al área de Perú donde había descubierto inicialmente la Ranitomeya benedicta y descubrió que la población local había estado cortando la corteza de los árboles en los que sabían que vivían las ranas.
"Casi dejo lo que estaba haciendo", dice.
Dos de estas ranas fueron declaradas en peligro el año pasado.
clic Lea: Descubren nueva especie de mariposa peruana
Problema de estatus
El estatus de especie amenazada es concedido por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, de acuerdo con la Convención de Comercio de Especies en Peligro, que fue firmada en 1973 y ha sido ratificada por 175 países.
Pero según algunos conservacionistas, el estatus de especie en peligro crea nuevos problemas. Chris Shepherd, de Traffic, una organización que vigila el tráfico de animales salvajes, cree que la etiqueta de animal en peligro puede acabar elevando el valor del animal en el mercado negro.
Visita a menudo los mercados de animales salvajes de Jatinegara en Yakarta, Indonesia, y de Chatuchak en Bangkok, Tailandia, donde ha visto a comerciantes anunciando -aunque disimuladamente- que los animales que venden están en peligro y son ilegales.
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Contenido relacionadoTeoría de los Juegos: Con más de 1.000 jugadores, las subastas cambian
En las subastas a la baja, un grupo de jugadores puja por un artículo. El ganador es aquel que hace la puja de menor valor, siempre que sea única. El comportamiento de los participantes en este tipo de subastas en Internet ha sido estudiado por unos investigadores, con interesantes conclusiones sobre la racionalidad de sus decisiones y cómo cambia el comportamiento según el número de jugadores.Simone Pigolotti, de la Universitat Politècnica de Cataluña, es uno de estos investigadores, pertenecientes a instituciones de varios países, que han publicado el resultado de su estudio, basado en la teoría de juegos, en la revista Physical Review Letters.
Según la investigación, en subastas en las que participan menos de 1.000 jugadores se produce un equilibrio entre ellos, el llamado equilibrio de Nash (por el premio Nobel de Economía John Nash). Es decir, todos juegan de la misma manera y, por tanto, todos tienen las mismas probabilidades de ganar. Este equilibrio se produce de una forma azarosa.
Sin embargo, han encontrado Pigolotti y sus compañeros, cuando en la subasta participan más de 1.000 jugadores, éstos nunca llegan a un equilibrio y la probabilidad de ganar ya no depende del azar, sino de que los jugadores adopten una estrategia diferente a la utilizada por la mayoría. Así pues, emergen dos regímenes diferentes según el número de jugadores y en uno de ellos no está claro que los jugadores puedan adaptarse a lo que hacen los demás. Además, el valor o la utilidad del objeto subastado influye en el comportamiento. Así, los jugadores no pujan de la misma manera si se oferta a subasta un teléfono inteligente o un coche deportivo, por ejemplo, informa la universidad.
Para Pigolotti, los resultados de esta investigación son muy importantes sobre todo para analizar el comportamiento de las personas en temas económicos y averiguar cómo actúan los inversores, en qué medida su comportamiento es racional o se basa en elementos más azarosos. El estudio se ha basado en los datos de más de 700 subastas publicados por las propias empresas que las realizan.
El País Ciencia
¿Por qué gritamos ¡ay! cuando nos golpeamos?
El sonido seminvoluntario que hacemos cuando nos damos un golpe, nos pinchamos, o nos quemamos un dedo, por ejemplo, es constante en todas las lenguas y todas las culturas.
En español solemos decir ¡ay!, los alemanes dicen ¡Ach!, los noruegos ¡Aul! y los chinos ¡Aiya!
Pero en todos los casos, es un sonido producido con la boca abierta y una respiración corta.
Ésta es la manera más rápida y más simple de hacer un sonido fuerte y, probablemente, evolucionó hasta transformarse en una alarma para avisarle a la tribu sobre la existencia de un peligro.
Si el peligro es un animal, el sonido tiene el mismo efecto que mostrar los dientes en forma amenazante.
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Contenido relacionado¿Gran descubrimiento?: A mayor igualdad social, más felicidad
Vázquez fue el último de los ponentes en una jornada que ha contado, además de con él, con otros tres conocidos divulgadores e investigadores españoles: Eduardo Punset, Luis Rojas Marcos y Juan Luis Arsuaga, reunidos todos ellos para hablar de ese fenómeno intangible que es la felicidad.
Ante un auditorio en el que no quedaba una plaza vacía, Punset, que es uno de los organizadores, ha asegurado que, pese a la crisis, "cualquier tiempo pasado fue peor porque hemos salido del imperio del dogma y, además, la vida aumenta 2,5 años cada década, algo grandioso".
El psiquiatra Luis Rojas Marcos, que trabaja en Nueva York, donde ha dirigido las instituciones de salud pública de esta ciudad, ha centrado su ponencia en los factores que facilitan lo que él llama "satisfacción con la vida". Así, ha destacado la importancia de comunicarse "porque el hablar las emociones pierden intensidad". Tras preguntar a la audiciencia si se sentía feliz y ante un abrumador 90% afirmativo, el psiquiatra ha apuntado que "es un sentimiento que está en los genes porque lo ha favorecido la selección natural".
Como muchos de los presentes esperaban, Rojas Marcos ha mencionado algunos factores "protectores" de esa felicidad, como son las relaciones afectivas, la resilencia (que es la capacidad de ser flexible y resistente a situaciones adversas) o la sensación de que se tiene el control de la propia vida.
Por su parte, el paleoantropólogo Juan Luis Arsuaga, codirector del proyecto de Atapuerca, ha hecho un repaso de la evolución humana para explicar cómo hace un millón de años la especie "dejó de ser presa para convertirse en la mayor depredadora". Fue entonces, ha asegurado, cuando comenzó la competencia con los otros grupos humanos y la solidaridad dentro del propio.
Vivir en armonía
Sin embargo, el investigador ha asegurado que las recetas para ser feliz las encuentra, precisamente, en "tratar de no dejar el mundo peor de lo que lo encontramos" y en "vivir en armonía con otras especies y mi felicidad se va con el expolio y la avaricia sin sentido".
La conferencia de Arsuaga ha tenido mucho en común con las investigaciones del catedrático de la Universidad Complutense. Vázquez ha recordado cómo en el pasado, y aún muchos lo creen así, los índices de bienestar humano se midieron por el Producto Interior Bruto o por el índice de desarrollo de Naciones Unidas (basado en la esperanza de vida, la escolarización, etc.). Ahora se analizan otros baremos, como el desarrollo de los derechos humanos o la participación ciudadana.
Otros estudios revelan, asimismo, que la felicidad defiende de las infecciones (los felices enferman menos). También se ha demostrado, con los datos de un estudio de Estados Unidos, que entre los 18 y los 50 años el nivel de satisfacción personal baja, pero vuelve a subir a partir de esa edad.
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