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23 de mayo de 2011

Hikikomori: El mundo en una habitación

Hikikomori es una palabra japonesa que significa “retiro” e indica un comportamiento caracterizado porque las personas se aíslan de la sociedad y de la familia, generalmente encerrándose en su propia habitación por periodos superiores a los seis meses.

El término en sí fue acuñado por el Dr. Tamaki Saito, director del Hospital Sofukai Sasaki, cuando comenzó a darse cuenta que cada vez un mayor número de los adolescentes que acudían a su consulta mostraban algunos síntomas comunes: letargia, incomunicación y aislamiento total. Así, casi siempre las víctimas del Hikikomori son adolescentes o adultos jóvenes.

Más allá del aislamiento quienes sufren de Hikikomori también padecen depresión y comportamientos obsesivo compulsivos. De hecho, algunas de estas personas adoptan hábitos un tanto extraños como tomar la ducha durante varias horas al día o usar guantes muy gruesos para mantener alejados a los gérmenes.

Obviamente, el hecho de que no se abandona la habitación es sólo un estereotipo que ha crecido gracias a los medios de comunicación porque en realidad muchas de las personas que padecen el Hikikomori realmente abandonan sus habitaciones pero sólo para hacer aquello imprescindible, como ir al supermercado a hacer las compras.

Con el paso del tiempo estos jóvenes van desarrollando un profundo sentimiento de infelicidad y desesperanza, van perdiendo sus amistades en el mundo real y se hacen más y más tímidos e inseguros. Un día clásico de quien padece esta patología transcurre durmiendo mientras que en las noches se opta por ver la televisión, jugar en el ordenador y/o navegar en Internet. Obviamente, la falta de relaciones sociales hace que estos jóvenes pierdan paulatinamente sus habilidades sociales y se hagan siempre menos comunicativos.

La difusión de este fenómeno en Japón ha tenido lugar en los últimos 15 años y algunos afirman que casi un millón de habitantes (prácticamente el 1% de la población) se encuentra atrapada en esta problemática. Otras cifras más cautas hablan de una incidencia que varía entre los 100 000 y los 320 000 personas. Se afirma además, que el 80% de quienes se recluyen son varones.

Quizás en nuestros países occidentales este fenómeno no sea del todo extraño y también se evidencia pero con otro nombre, que apuntaría hacia aquellos que se hacen llamar Nerd o Geek; si bien la comunidad mediática aún no se ha centrado en los mismos. Recientemente uno de los diarios italianos más importantes, “Il Corriere della Sera”, ha hecho referencia a que en Italia ya se contabilizan 50 casos diagnosticados por los psicólogos pero realmente se afirma que esta es una tendencia que se extiende cada vez más , llamándoseles la “Generación perdida”.

Se afirma que el fenómeno Hikikomori occidental comparte varios aspectos con el origen de la problemática japonesa: los jóvenes presentan un gran abismo entre lo que desea y la realidad por lo que experimentan una suerte de vergüenza narcisista. La diferencia estriba en que mientras los adolescentes japoneses escapan de una realidad con reglas demasiado severas, los adolescentes occidentales presentan una incapacidad para gestionar las relaciones de grupo.

Las posibles causas del Hikikomori

Ante un fenómeno tan novedoso las causas son simplemente hipótesis. Hay quienes afirman que el fenómeno se debe a una sociedad enferma caracterizada por la competitividad social y relaciones familiares demasiado rígidas.

Por ejemplo, James Roberson, un antropólogo cultural afirma que los adolescentes japoneses perciben una fuerte presión de autorrealización ya desde la escuela media donde se les exige que sean excelentes. El fracaso es vivido con un particular sentimiento de vergüenza por parte de los padres y estos le transmiten las mismas actitudes a sus hijos.

Siguiendo esta misma línea de pensamiento, el Dr. Saito atribuye el fenómeno del Hikikomori a los estilos educativos de la familia japonesa donde son sobre protectivos en exceso y siempre desean mantener los hijos dentro de casa. De esta forma, el Hikikomori es una problemática que se da fundamentalmente entre los chicos de clase media-alta ya que son sus progenitores quienes pueden permitirse mantener un hijo en casa sin estudiar o trabajar.

Otros teóricos de la sociología afirman que el Hikikomori es simplemente una forma de expresar la rebeldía juvenil de una manera diversa, introyectando las emociones. Obviamente, también hay quienes culpan a la tecnología afirmando que los adolescentes japoneses viven en un mundo zúrrela caracterizado por el Manga, Internet y los videojuegos, algo que les hace perder el contacto con la realidad.

Particularmente creo que sea un error buscar una única causa, un fenómeno social como éste que no se evidencia sólo en Japón sin lugar a dudas está multideterminado y no sólo por las peculiaridades de la sociedad y sus productos tecnológicos sino también por las formas de relacionarnos y por las mismas peculiaridades personológicas que se van creando. A la misma vez, debe puntualizarse que el hecho de encerrarse en una habitación para perder el contacto con la realidad exterior no es un problema del todo nuevo en la Psicología y las causas que han llevado a las personas a asumir la reclusión han sido muy diversas.

El tratamiento del Hikikomori

En los últimos años, sobre todo en Japón, han surgido una serie de terapias diversas que afrontan este fenómeno. A pesar de la diversidad que presentan las mismas es posible hablar de dos grandes aproximaciones:

- El acercamiento médico-psiquiátrico donde se trata la problemática como un desorden mental o comportamental que demanda la recuperación en hospital, sesiones de psicoterapia y asunción de psicofármacos.

- El acercamiento social donde se comprende el fenómeno como un problema eminentemente social y se aleja al joven de la casa, alojándolo en una comunidad con otros chicos que tienen su misma problemática. De esta forma se les motiva a reinsertarse socialmente.


Fuentes:
Mangiarotti, A. (2009) I giovani che si autorecludono: il mondo esterno è solo sul computer. En: Il Corriere della Sera.
Jones, M. (2006) Shutting Themselves In. En: The New York Times.
Murray-Harvey, R. et. Al. (2001) Life At School in Australia and Japan: The Impact of Stress and Support on Bullying and Adaptation to School. En: Australian Association for Research in Education.


Fuente:

Rincón de la Psicología

La cantidad de cafeína y de ocratoxina A en una taza de café

El café es una de las bebidas más consumidas en España porque contiene cafeína, un estimulante del sistema nervioso central que también presenta actividad como antioxidante. Los granos de café pueden estar contaminados por ocratoxina A (OTA) lo que representa un factor de riesgo potencial para la salud humana. Antonello Santinia (Universidad de Nápoles “Federico II”) y sus colegas han estudiado la cantidad de cafeína, OTA y la actividad antioxidante de cinco bebidas de café: café americano, moka, café espresso italiano, napolitano y café turco. Han contaminado granos de café molidos con una dosis controlada de OTA (los han mojado con agua con 2 μg/L y 4 μg/L de OTA) y han medido su cantidad en el café ya preparado gracias a un cromatógrafo. La cantidad de OTA encontrada en todos los cafés fue menor del 85% del nivel de control inyectado en los granos (abajo tenéis una tabla con los resultados); el café americano es el que mayor cantidad presenta, seguido por el expresso y el que menos el turco y el napolitano; aún sabiéndolo, prefiero un expresso a un “café de pucherete.” Midieron también la cantidad de cafeína utilizando un espectrofotómetro y la actividad antioxidante tanto lipofílica como hidrofílica, y observaron que ambas están directamente relacionadas entre sí, pero que no tienen ninguna relación con la cantidad de OTA. Antonello Santinia et al., “Influence of different coffee drink preparations on ochratoxin A content and evaluation of the antioxidant activity and caffeine variations,” Food Control 22: 1240-1245, August 2011.

¿Qué es la ocratoxina A (OTA)? Su fórmula química es la imagen que abre esta entrada, pero para muchos no aportará mucha información. La OTA es una micotoxina producida por hongos micomicetos de los géneros Aspergillus y Penicillium que crecen de forma natural en alimentos como cereales, café, cacao, cerveza, frutos desecados, vino, zumo de uva y especias. Una ingesta semanal de 120 ng por cada kg de peso corporal es tolerable y no afecta a la salud (en España se estima que los consumidores están expuestos a cantidades semanales inferiores a 60 ng por kg de peso corporal). Más información en Marta Chavarrías, “Evaluación y efectos de la ocratoxina A,” Eroski Consumer, 15 de junio de 2006.

¿Qué es la cafeína? Cafeína es el nombre común de la 1,3,7-trimetilxantina (C8H10N4O2), una substancia que se produce de forma natural en muchas plantas (como el café, el té, la yerba mate, el cacao, etc.). La cafeína es utilizada por las plantas como pesticida natural (paraliza a los insectos que las atacan). En humanos la cafeína es un estimulante del sistema nervioso central, el ritmo cardíaco y la respiración. Una dosis normal de cafeína es de 100 mg (la cantidad en una taza de café típica). Sin embargo, en España los adultos consumen más de 300 mg de cafeína al día (lo que la convierte en la droga más consumida en nuestro país). La cafeína actúa bloqueando los receptores de la adenosina en el encéfalo (cerebro) y otros órganos, reduciendo la actividad de las células. Las células nerviosas estimuladas por la cafeína liberan adrenalina lo que incrementa el ritmo cardíaco, la presión sanguínea y el flujo de sangre a los músculos, pero reduce el flujo de sangre a la piel y otros órganos, lo que a su vez obliga al hígado a liberar glucosa. La cafeína también provoca un incremento de los niveles del neurotransmisor dopamina. Anne Marie Helmenstine, “Caffeine Chemistry. What Is Caffeine and How Does It Work?,” About.com Guide.

Esta entrada (escrita tomando un café) es mi primera colaboración para la “IV edición del Carnaval de Química” organizada por José Miguel Mulet, autor del blog “Los Productos Naturales ¡Vaya Timo!” (el carnaval fue iniciado por Dani Torregrosa “Ese Punto Azul Pálido” como aportación al año internacional de la química). “El funcionamiento es similar a lo que indicó Dani para la I Edición, Cendrero en la II Edición y Cesar Tomé en la III. La publicación de entradas para la participación en la IV Edición comenzó el 4 de Abril y concluirá el 8 de mayo. Las entradas participantes deberán ser comunicadas expresamente: por correo a jmmulet (arroba) losproductosnaturales (punto) com.”

Hablando de ocratoxina A, alguno me preguntará ¿qué cantidad de OTA tiene la cerveza? Ángel Medina (Universitat de Valencia) y sus colegas lo han medido utilizando cromatografía líquida. Para verificar que el procedimiento de medida es correcta han inyectado dosis controladas y han logrado medir entre el 91’4–99’8 % (en media 95’5%). El resultado es la tabla que aparece más abajo. Los autores han analizado 88 tipos de cerveza consumidas en España, tanto de producción nacional como importadas, sin embargo, no aclaran qué marcas concretas han sido. Han detectado OTA en el 82’9% de estas cervezas, con valores entre 0’007–0?204 ng (nanogramos) de OTA por ml (mililitro). El 83’8% de las marcas de cerveza españolas estudiadas presentan OTA (en concreto 26 de las 31 cervezas estudiadas) y la concentración media de OTA de estas cervezas nacionales es de 0’0358 ng/ml. Los números son similares para las cervezas de importación (47 positivos de 57 muestras o un 82’45% y una concentración media de OTA de 0’0459 ng/ml). El artículo técnico (que se centra en el nuevo método cromatográfico para medir la concentración de OTA) es Ángel Medina et al., “Determination of ochratoxin A in beer marketed in Spain by liquid chromatography with fluorescence detection using lead hydroxyacetate as a clean-up agent,” Journal of Chromatography A 1083: 7-13, August 2005.



Fuente:

Francis Science News

El Pan y la Química


Hace poco hablábamos de todo lo que pasa desde el punto de vista químico desde que recolectamos el grano hasta que hacemos la masa, así como los diferentes tipos de harina. Lo que pasa desde que hacemos la masa hasta que horneamos el pan también tiene su miga. Para que la masa de lugar a un pan esponjoso y blando es necesario ponerle levadura. A pesar que el pan con levadura es conocido desde el antiguo Egipto, su difícil conservación y el hecho de que rápidamente pierda las propiedades ha hecho que a lo largo de la historia la mayoría de civilizaciones occidentales optaran por el pan ázimo. Curiosamente la palabra ázimo la relacionamos con la pascua judía ya que es uno de los alimentos participantes, pero etimológicamente la palabra ázimo no tiene nada que ver con el hebreo. Literalmente en griego significa “sin levadura”.

El pan en la forma actual de barra empieza a elaborarse en París a finales del XVII,
obteniéndose la levadura de los posos de las cubas de cerveza o de una masa anterior antes de cocerse. Normalmente la harina se conseguía del molino local y se horneaba una vez por semana, lo que implicaba que había que buscar alguna forma para que se mantuviera fresco más tiempo. Los aditivos panarios son casi tan antiguos como el pan. El primero fue la grasa o la manteca. La harina tiene menos de un 1% de grasa. Esta se concentra alrededor del gluten y favorece la plasticidad de la masa, además al tener una temperatura de fusión muy baja, al calentarse aumenta el volumen. La adición de un 3-5% de grasa aumenta el volumen final un 20%. En pastelería se consigue un efecto parecido añadiendo leche o huevos, aunque hay un montón de recetas tradicionales.

Por ejemplo, la palabra ensaimada viene de saïm, apelativo balear de manteca de cerdo. Curiosamente el "saïm" se prepara a partir de la manteca en crudo, llamada sagí. En algunas partes a la bolleria preparada con "sagi" se le llama “ensaginada". Otros aditivos típicos para hacer la masa esponjosa son aminoácidos como la cisteína, que deshace los enlaces entre las moléculas de gluten y hace la masa más fluida, o enzimas como las proteasas, que rompen estas moléculas. Una curiosidad y una idea para la industria panaria. La cisteína es un aminoacido esencial, es decir, tenemos que ingerirlo por la dieta y su carencia puede causar problemas serios de salud. Sin embargo en algunos países esta prohibido su uso como aditivo y en otros hay que etiquetarlo con su correspondiente numero ¿Por qué una masa a la que se ha añadido cisteína para hacerla esponjosa no se anuncia como pan enriquecido con aminoácidos esenciales? ¿A que suena mejor que pan con aditivos? Pues las dos afirmaciones son correctas.



Cisteína, aditivo panario y aminoácido esencial

Dejamos la grasa, que engorda, y volvemos a la levadura. La levadura de panadería es la misma especie que se utiliza para el vino y para la cerveza, aunque a efectos prácticos las diferentes industrias han seleccionado las variedades que mejor se adaptan a sus necesidades, por lo que las variaciones entre una y otra levadura pueden ser más radicales que las que encontramos entre un gran danés y un chihuahua. La levadura es incapaz de digerir el almidón. Solo tiene enzimas para digerir mono y disacáridos, mientras que el almidón son cadenas largas. Cuando ponemos levadura en la masa en primera instancia consumirá el azúcar que encuentre y como hay poco le sacará el máximo partido oxidándolo hasta CO2, que son las burbujas que hacen subir la masa. En una cuba de mosto, donde hay abundancia de azúcares utilizables, las levaduras fermentaran en vez de respirar, produciendo alcohol mayoritariamente. Un truco para que la masa suba más es añadirle azúcar ya que posibilita que se produzca más CO2. Para que suba menos el truco es añadir sal, ya que inhibe el crecimiento de la levadura. Por eso las masas saladas suelen ser menos esponjosas. Cuando añadimos levadura química lo que hacemos es mezclar bicarbonato con un ácido (normalmente tartrato o citrato). En medio ácido el bicarbonato se descompone en CO2 y agua, por lo que ya tenemos las burbujitas que hacen falta para que suba la masa.


Y llegamos al horno. En las primeras fases el aumento de temperatura estimula la actividad de la levadura y la masa crece más rápida, pero esto dura poco, ya que cuando se superan los 60 ºC – 70 ºC la levadura muere. A esta temperatura, el almidón sufre un proceso llamado gelatinización y el agua penetra en su estructura. El gluten se desnaturaliza y se adhiere a la superficie del almidón, formando una red que impide que se escapen las burbujas. En la última fase del horneado, cuando la temperatura de la superficie alcanza los 200 – 220 ºC la superficie coge color marrón por la reacción de Maillard entre los azúcares y los aminoácidos.


Harina, levadura... y manteca de cerdo.

Y una vez horneado, el pan, como todo en esta vida, también envejece. En una hogaza recién hecha el almidón está desestructurado y rodeado de moléculas de agua, lo que le da la textura de pan fresco. Esta desestructuración es reversible, por lo que a medida que el pan madura el almidón tiende a recuperar su estructura y va expulsando las moléculas de agua, es decir, se va endureciendo. Este proceso se conoce como retrogradación del almidón. Añadir grasa o ablandadores frena este proceso, por eso la bollería suele aguantar un poco mejor. Almacenar el pan en una panera, protegido del aire, también frena esta pérdida de humedad. Parte del agua no se evapora por la corteza, sino que queda encapsulada en las estructuras de almidón que se han vuelto a formar, por lo que calentando el pan en el horno volvemos a cargarnos la estructura del almidón y liberamos este agua retenida. Volvemos a tener un pan aceptable, pero muy poco tiempo ya que la cantidad total de agua es mucho menor que en el pan recién hecho. Y tiene que ser poco a poco. En el microondas el agua se evapora de golpe y provoca que estas estructuras exploten, produciendo el típico pan flácido cual magdalena después de mojarse en café con leche (¿en que estabais pensando?). Al pan le pasa como al amor, segundas partes nunca fueron buenas. Tratar de recalentar una pasión antigua puede funcionar efímeramente, pero luego todo se hace todavía más duro.


PD1: Fuentes bien informadas apuntan a que el 2 de Junio sale de la imprenta "Los productos naturales ¡vaya timo!"

PD2: Y con esta entrada participo en la IV edición del carnaval de química, que hasta el 25 de mayo se aloja en este blog.

Fuente:

Los Productos Naturales

Segunda Guerra Mundial: Tres armas de los japoneses que no conocías

Fuente: Maru Special - Japanese Naval Vessels, No. 13, Tokio 1977


1. SUBMARINOS PORTAAVIONES


Aunque existían algunos precedentes (cómo el pequeño crucero submarino francés Surcouf), fueron los Japoneses llevaron este concepto hasta las últimas consecuencias. Construyeron un total de 47 submarinos de diferentes tipos capaces de llevar aviones.



Entre ellos, los más numerosos fueron los tipo B1, de los que se construyeron 20 unidades. Los B1 podían transportar un sólo hidroavión, que se lanzaba con una catapulta. Uno de ellos, el I-21, fue el responsable del único ataque aereo sobre territorio continental de Estados Unidos cuando el Yokosuka E14Y que transportaba lanzó dos bombas incendiarias sobre Brookings, Oregón.

Pero los más impresionantes, sin duda, eran los tipo I-400, Sentoku (primera imagen de la entrada). Fueron los mayores submarinos hasta la llegada de la propulsión nuclear. Tenían autonomía para llegar a cualquier lugar del mundo y regresar, y capacidad para transportar un total de 3 aeronaves.

Sólo se construyeron 3 unidades, que no llegaron a combatir. Dos de ellos iban a ser utilizados originalmente en un ataque al Canal de Panamá. Con la guerra a punto de finalizar, se les asignó a otra misión más cerca de Japón, pero el armisticio se declaró antes de que comenzase. Tras destruir sus armas, los dos I-400 se rindieron ante los americanos, que se quedaron atónitos ante el tamaño de los buques.

2. GLOBOS INCENDIARIOS


Más de 9000 globos de hidrógeno de 10m de diámetro llevando una carga explosiva de entre 12 y 15Kg. En eso consistió el mayor ataque estratégico sobre territorio americano lanzado por los japoneses durante la Segunda guerra mundial.

Bastante ineficientes, sólo unos 300 llegaron a las costas americanas, donde provocaron varios incendios. Uno de esos incendios se cobró la vida de tres canadienses, las únicas bajas de los aliados en territorio continental americano.

Algunos llegaron a puntos tal orientales como Detroit. Otro de ellos cayó sobre las líneas de electricidad que alimentaban la refrigeración del reactor experimental que fabricaba el plutonio para el proyecto Manhattan, provocando un cortocircuito.

3. ARMAS BIOLÓGICAS

Posiblemente, el frente de guerra en el que se produjeron más atrocidades fue el de China. Un triste ejemplo fue lo ocurrido en 1937 tras la conquista japonesa de Nanking, la antigua capital china: durante seis semanas los japoneses masacraron a centenares de miles de civiles chinos.

Otros centenares de miles de personas murieron en diferentes puntos del país a manos de la llamado Unidad 731, que les sometió a experimentación médica y de armas biológicas. Como resultado de estos experimentos, se diseñaron diferentes armas, que fueron usadas con no mucha eficacia a lo largo de la guerra, y que se sospecha mataron a otras decenas de miles de chinos.

Muchas de ellas consistían simplemente en bombetas cerámicas (llamadas “Uji”) conteniendo pulgas portadoras de diferentes enfermedades. En 1940 y 1941, las ciudades chinas de Ningbo y Changde fueron atacadas con estas armas, produciéndose diversos brotes de peste bubónica.

Fuente:

Resistencia Numantina

21 de mayo de 2011

Abhay Ashtekar, físico: antes del Big Bang hubo otro universo

¿Qué había antes del 'Big Bang'?

Los científicos Abhay Ashtekar y Carlo Rovelli llevan años tratando de responder a esa pregunta

Los físicos no tienen herramientas para enfrentarse al origen del universo. Han logrado demostrar que hace unos 13.700 millones de años toda la materia y la energía estaban concentradas en una región de escala diminuta, que empezó a expandirse en el proceso conocido como Big Bang; pero les falta una explicación sobre ese 'tiempo cero' y sobre si realmente pudo o no pasar algo antes de esa expansión. La teoría de la Gravedad Cuántica de Lazos, formulada por Abhay Ashtekar hace ahora 25 años, podría dar esas respuestas.

El propio Ashtekar, Director del Instituto para Física Gravitacional y Geometría de la Universidad del Estado de Pensilvania (EEUU), y su colega y colaborador Carlo Rovelli, de la Universidad del Mediterráneo (Francia), han expuesto en la sede de la Fundación BBVA en Madrid los últimos avances de la teoría de la Gravedad Cuántica de Lazos. Ambos han viajado a España para participar en el Congreso Internacional LOOP’s 11, que se celebra del 23 al 28 de mayo en Madrid y que cuenta con la colaboración de la Fundación BBVA.

La teoría de la Gravedad Cuántica de los Lazos es hoy sólida candidata a resolver uno de los principales retos de la física actual: unificar las leyes de la relatividad general con las de la mecánica cuántica. La Gravedad Cuántica de Lazos se ha asociado a un modelo en el que el Big Bang es precedido por una o varias fases previas de colapso y expansión, en una especie de 'rebote' o, en la jerga, Big Bounce.

Fuente: Atlas News


El físico Abhay Ashtekar ha afirmado que antes del Big Bang hubo otro universo que se contrajo, rebotó y formó el actual, durante la celebración de unas conferencias sobre el origen del cosmos que se están celebrando en la Fundación BBVA.

Ashtekar, que es director del Instituto para Física Gravitacional y Geometría de la Universidad del Estado de Pensilvania (EE.UU.), ha defendido que la teoría de la Gravedad Cuántica de los Lazos es "la única bien desarrollada en la que todo, la materia y el espacio-tiempo, son cuánticos desde su nacimiento".

Así, el autor del trabajo que abrió la puerta a la Gravedad Cuántica de Lazos en 1986 ha señalado que esta teoría "funciona allí donde la relatividad general falla, lo que es algo muy, muy difícil de lograr". Esta teoría, según añade la fundación BBVA, se ha asociado a un modelo en el que el Big Bang es precedido por una o varias fases previas de colapso y expansión, en una especie de rebote o 'big bounce'.

En el modelo clásico del Big Bang, al retroceder en el tiempo se acaba llegando a lo que los físicos llaman una 'singularidad', un punto en donde la densidad de la materia y la curvatura del espacio tiempo se vuelven infinitas y en el que, por tanto, las ecuaciones de la relatividad general no funcionan. Según Ashtekar, con esta teoría "esto no ocurre". "La singularidad, y por consiguiente el Big Bang, es sustituida por el 'big bounce'", ha afirmado.

Ashtekar se encuentra en Madrid junto a su colaborador Carlo Rovelli, de la Universidad del Mediterráneo (Francia), para participar en el Congreso Internacional LOOP's 11, que se celebra del 23 al 28 de mayo en Madrid y que cuenta con la colaboración de la Fundación BBVA. Rovelli ha también ha defendido esta teoría y ha asegurado que "es la mejor que los físicos tienen actualmente para combinar la mecánica cuántica y la relatividad general".

De hecho, Rovelli defiende que con esta teoría "se pueden hacer cálculos y computar lo que puede haber pasado, mientras que la región del Big Bang es inaccesible para la física convencional". Asimismo, ha reconocido que esta teoría y la llamada 'teoría de cuerdas' mantiene un debate que "a veces es demasiado vivo". La teoría de cuerdas es su competidora en el intento de unificación la mecánica cuántica y la relatividad general.

La Gravedad Cuántica de Lazos predice que a escalas muy pequeñas --en concreto, a la llamada 'distancia de Planck', muy inferior a la billonésima parte del diámetro de un átomo-- el espacio-tiempo aparece formado por una red de lazos entretejidos en una especie de espuma. Uno de los principales retos a los que se enfrenta la comunidad científica es la comprobación de sus predicciones mediante observaciones.

Fuente:

Europa Press

¿Cómo afectan los chismes al cerebro?

Un estudio de la Universidad del Noreste de Boston (EEUU), que se publica en la revista Science, muestra cómo el sistema visual de nuestro cerebro presta más atención a una cara de una persona sobre la que hemos oído “chismes” negativos. “Se podría pensar que el cotilleo sólo afecta a las opiniones que tenemos acerca de alguien, pero afecta a algo más básico que eso, a la facilidad con la que ves a una persona, y eso es una sorpresa”, ha explicado Lisa Barrett, profesora de psicología de la Universidad del Noreste de Boston , a la Agencia SINC.

El estudio demuestra que un chisme negativo sobre una persona hace más probable que veamos una cara que si no teníamos información sobre ella, o si lo que sabíamos era algo positivo o neutro. Los investigadores diseñaron los experimentos alrededor de un fenómeno de la percepción visual llamado ‘rivalidad binocular’, por el que alternamos entre diferentes imágenes presentadas a cada ojo. "Cuando nos muestran dos cuadros, por ejemplo, uno para cada ojo, sólo somos capaces de ver uno de ellos", explica Erika Siegel, coautora del trabajo.. "Es la forma en que funciona el cerebro. Podemos avanzar y retroceder, pero sólo veremos uno a la vez; es involuntario”, matiza Siegel.

En un experimento con 66 alumnos universitarios, expusieron caras neutras (sin expresión) asociadas a una descripción de un comportamiento negativo (por ejemplo, una patada a un perro), un comportamiento positivo (“ayudó a una mujer mayo con sus compras"), o un comportamiento neutral ("ayudó a cruzar la calle a un hombre"). Cada cara se presentó cuatro veces. En total, 20 caras para cada categoría. Posteriormente mostraron estas caras solas, agregaron 20 caras nuevas y las utilizaron en un experimento de ‘rivalidad binocular’. Es decir, en cada ensayo se le enseñó al participante una cara para un ojo y una casa para el otro. Los investigadores descubrieron que si mostraban una cara neutra en un ojo y una casa en la otra, al comunicarles chismes negativos sobre la cara, lo más probable es que vieran más la cara que la casa. Si les decían algo positivo, o neutral, no existían diferencia para ver la casa o la cara.

Aunque los investigadores desconocen aún el porqué de este hecho, la hipótesis que barajan es que las regiones del cerebro que están implicadas en los sentimientos y el aprendizaje emocional están conectados con el sistema visual, y también con las regiones subcorticales del cerebro que forman parte de la percepción.

“Este hecho puede formar parte de nuestra evolución, esto es, que ayuda a protegernos de los mentirosos y los tramposos. Si los vemos durante más tiempo, tal vez podamos obtener información más precisa sobre su comportamiento”, concluye Siegel.

Fuente:

Muy Interesante
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