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18 de febrero de 2010

Personajes: Manuel Patarroyo


Jueves, 18 de febrero de 2010

Personajes: Manuel Patarroyo, descubridor de la 1º vacuna contra la malaria

"Como científico debo trabajar por el bienestar de la humanidad y no para abultar los bolsillos a unos pocos"

Tiene mérito desarrollar una vacuna contra la malaria, pero casi más rechazar 120 millones de dólares y donar la patente a la OMS. Por todo ello Manuel Patarroyo recibió el 31 de enero de este año uno de los Premios Sabino Arana que se entregarán hoy en el Teatro Arriaga de Bilbao.


Pero, ¿quién es Manuel Elkin Patarroyo?

En Biografías y Vidas encontramos este condensado.

(Ataco, 1946) Científico colombiano. Se graduó en 1970 por la Universidad Nacional de Colombia y un año después obtuvo su doctorado en medicina y cirugía.

Desde pequeño Patarroyo sintió admiración por Luis Pasteur, la inmunología y la virología, de modo que su carrera profesional se orientó a la investigación en diversos centros nacionales y extranjeros, en particular estadounidenses y suecos. En la Universidad Nacional fundó el Instituto de Inmunología del Hospital San Juan de Dios, en el cual ha adelantado investigaciones sobre lupus, marcadores genéticos, leucemia, susceptibilidad genética de la fiebre reumática, tuberculosis y lepra.

En 1983 su equipo inició los trabajos sobre la malaria alcanzando grandes logros: la obtención, en 1984, de una vacuna sintética (SPf 66), que se ha ido perfeccionando. No obstante, desde el extranjero y dentro del país incluso, la envidia de otros investigadores, la acción de las multinacionales farmacéuticas y las importante sumas en juego entorpecieron la labor científica. En un acto de generosidad, Patarroyo donó la vacuna, en nombre de Colombia, a la Organización Mundial de la Salud (OMS) en mayo de 1993. La vacuna fue avalada por ese organismo en 1995.

La vacuna antimalarica

La vacuna descubierta por Patarroyo, conocida como SPF66 (Synthetic Plasmodium Falciparum), simula una parte del parásito causante de la enfermedad y provoca la creación de los anticuerpos(los que nos protegen inmunologicamente) que bloquean el ataque de los protistas a los glóbulos rojos de la sangre. En 1999 la OMS probó la vacuna en diversos países con resultados variados

La SpF66, según la misma OMS, ofrece una protectividad de entre el 30 y el 60 por ciento. Si anualmente se reportan 500 millones de casos de casos en el mundo, que ocasionan entre 3 y 5 millones de muertos, resulta muy simple hacer el siguiente cálculo: 30% de 500 millones vacunados producen 150 millones de personas protegidas. Con el 60% de efectividad se estaría hablando de 300 millones de casos menos. Más detalles en la Wikipedia.

Esta entrevista fue publicada en Noticias de Alava:

En la primera llamada se pone al teléfono y pregunta, campechano, qué tiempo hace por aquí. Habla desde Colombia, pero se le siente cercano. Tanto que le hace dudar a uno mismo de si ya tenía el placer de conocerle. Pero no. Es imposible olvidarlo. Conversar con Manuel Patarroyo deja huella.

Ha sido investido doctor honoris causa en veinte ocasiones, galardonado con el Premio Príncipe de Asturias y otros muchos reconocimientos. Con ese palmarés, ¿aún le hace ilusión que le premien?

Muchísimo. Los reconocimientos son manifestaciones de cariño de la gente y una palmada en la espalda para seguir adelante. El Premio Sabino Arana es, además, un alto reconocimiento de Euskadi, país al que quiero muchísimo.

Hay quien reivindica para usted el Nobel de Medicina. ¿Lo merece?

He recibido reconocimientos de todo el mundo: el Robert Koch de Alemania, el Médico del Año de Francia, el Edimburgo de Inglaterra, el León Bernard de la Organización Mundial de la Salud... Para mí sería un honor tenerlo, pero no lo persigo.

Rechazó una oferta millonaria por la patente de su vacuna. ¿Cuántas veces le han llamado científico loco?

Los comentarios de la gente me tienen sin cuidado. Como científico debo trabajar por el bienestar de la humanidad y no para abultar los bolsillos a unos pocos.

¿Nunca, ni por un solo instante, se le pasó por la cabeza aceptar?

Jamás de los jamases. Uno tiene que ser congruente. Nadie en Colombia, ni mi familia ni los científicos de mi Instituto, me ha enrostrado el hecho de haber donado la patente.

Ha dicho que la OMS le defraudó.

Tomaron nuestra vacuna y con el pretexto de que necesitaban hacer otros estudios la archivaron. Eso ha sido triste porque no ha salido nada que supere lo nuestro y mientras tanto la gente muriéndose. Si hay culpabilidad es de ellos, no nuestra.

Su vacuna fue muy cuestionada por su limitada eficacia, pero nadie ha conseguido desarrollar nada mejor.

Me encantaría que lo pusieras en mayúsculas. Han pasado 23 años desde que anunciamos la primera vacuna contra la malaria, con una eficacia del 30 al 40%, y ni las más poderosas farmacéuticas ni el Ejército de EEUU han logrado superarla.

¿Sus detractores le tienen envidia?

Tengo claro que la envidia no es que el individuo sea superior, es que el envidioso se siente inferior y contra eso no puede hacer uno nada.

¿Por qué molestó tanto en la comunidad científica su hallazgo?

Porque nos adelantamos a gente que llevaba años trabajando en el mundo desarrollado con unos presupuestos fantásticos. Que apareciera alguien en la mitad de ninguna parte y les dijera: pillamos nosotros el cáliz sagrado de la ciencia les molestó cantidad. Además, nunca hemos estado alineados con los poderes económicos, políticos o militares, siempre recibimos dinero de los Estados y a las multinacionales y el Ejército les molesta no ser propietarios, máxime cuando donamos la patente a la humanidad.

Las farmacéuticas son muy poderosas. ¿Ha sufrido presiones?

He sentido la presión que hacen en las distintas revistas científicas o los congresos, que es donde sueltan todos sus perros, todos sus mastines, para que nos muerdan y nos destrocen, pero estamos muy adelante y esos ataques no cunden.

Lea la entrevista completa en:

Noticias de Alava

Nefertiti no fue la madre de Tutankamón

Jueves, 18 de febrero de 2010

Nefertiti no fue la madre de Tutankamón

"La madre del rey Tutankamón es hija de Amenhotep III, y por eso no puede ser Nefertiti. Tenemos que descubrir el nombre de la madre de Tutankamón", dijo Hawas en una rueda de prensa en el Museo Egipcio.


La identidad de la madre del faraón niño Tutankamón, que gobernó Egipto entre 1361 y 1352 a.C, continúa siendo un misterio, tras haber descartado que Nefertiti fuera su madre, anunció hoy en El Cairo el arqueólogo egipcio Zahi Hawas.

"La madre del rey Tutankamón es hija de Amenhotep III, y por eso no puede ser Nefertiti. Tenemos que descubrir el nombre de la madre de Tutankamón", dijo Hawas en una rueda de prensa en el Museo Egipcio.

Sentado frente a tres momias que han sido objeto de pruebas de ADN en los últimos dos años, Hawas explicó algunos de los secretos sobre la familia del faraón joven, que murió a los 19 años, y que ya fueron desvelados ayer en un artículo publicado en la revista científica JAMA.

Los expertos que hicieron un estudio genético de la momia de Tutankamón y de varios de sus familiares, llegaron a la conclusión de que con toda probabilidad su padre fue el rey Akenatón, cuya esposa principal fue Nefertiti.

Pero según los análisis de ADN realizados a la momia del joven gobernante egipcio, Tutankamón tiene que ser el descendiente de una de las cinco hijas que Amenhotep III tuvo con la reina Tiye, por lo que Nefertiti, que no era hija de Amenhotep, no puede ser su progenitora.

El también secretario general del Consejo Supremo de Antigüedades aseguró que Tutankamón, cuya tumba fue descubierta en 1922 por Howard Carter en Luxor, no fue asesinado, tal y como suponían algunos arqueólogos.

Para Hawas el joven faraón sufría de malaria, no podía caminar por problemas óseos y se cayó justo antes de morir. Causas que, según el arqueólogo, contribuyeron a su muerte.

"Ahora revelamos al mundo desde aquí, El Cairo, cómo murió Tutankamón", añadió Hawas, quien señaló que la revista científica JAMA publicó en su última edición los resultados de las pruebas de los laboratorios egipcios después de confirmarlos.

Fuente:

Terra Noticias

17 de febrero de 2010

El dulce olor d ela moralidad o cómo los olores dan forma a nuestro pensamiento


Miércoles, 17 de febrero de 2010

Los olores dan forma a nuestro pensamiento

Un estudio publicado recientemente en la revista Psychological Science sugiere que los olores pueden afectar algo tan complejo como el comportamiento ético. Investigadores descubrieron que reuniendo personas personas en una sala recientemente aromatizada con un limpiador con aroma de cítricos, se comportaban de manera más justa jugando al clásico juego de la confianza(Trust Game). En otro experimento, el olor del limpiador hizo a los sujetos más afines a la beneficencia. La tradición filosófica occidental relegó el olfato a un lugar secundario.


¿Puede un olor a limpio convertirte en una mejor persona?

Un equipo de investigadores encontraron que cuando las personas se encontraban en una sala recientemente aromatizada con un limpiador con aroma de cítricos se comportaban de manera más justa. En otro experimento, el olor del limpiador creó más probabilidades de obtener voluntarios para una organizaciones benéficas.

Los resultados sugieren que simplemente oliendo algo limpio hace que la gente limpia su comportamiento - es decir un olor puede provocar un salto mental entre la limpieza y la moral, haciendo que la gente piensa de manera diferente sobre el mundo que les rodea. Los autores sugieren incluso que los olores pueden ser empleados como una herramienta para influir en las acciones de las personas.

La idea de que un olor puede afectar a algo tan complejo como el comportamiento ético resulta sorprendente, sobre todo porque el olor ha sido visto como uno de los "sentidos más bajos", jugando con nuestras emociones y los instintos, mientras que nuestra razón y el juicio operaban en otro plano. Pero la investigación demuestra cada vez más que el olor no sólo afecta a cómo nos sentimos: Afecta a nuestra forma de pensar, de manera que apenas están empezando a ser entendido.

Otros estudios han confirmado que los olores pueden desencadenar la generosidad, y que afectan a nuestros procesos de toma de decisiones y los juicios en lugar de las emociones solamente. Incluso cuando los olores no están en la vanguardia de nuestra conciencia, nuestra mente está tratando de coincidir con otra información sensorial para interpretar nuestro entorno.

El sentido del olfato, resulta, es más compleja e influyente que se pensaba. Los especialistas en marketing ya están tratando de usar los olores de nuevas maneras para configurar nuestro consumo. Y una mejor comprensión del olfato tiene implicaciones más amplias, así, puede ayudar a explicar las fuerzas ocultas que motivan nuestras percepciones y comportamiento, e incluso la apertura de nuevas vías para que la experiencia del mundo.

Lea el artículo completo en:

Boston.com

Poema para recordar los decimales de Pi


Miércoles, 17 de febrero de 2010

Poema para recordar los decimales de Pi


Poesía y matemáticas nunca han estado reñidas. De hecho, muchas ecuaciones matemáticas pueden considerarse pura poesía.

También sucede a la inversa: algunos poemas pueden estar al servicio de las matemáticas.

Éste es el caso del que escribió el ingeniero Frederic Massallé Guarné para ayudar a memorizar los decimales del número Pi:


Vas a leer, y jamás desprecia
el rimado ardid, muy fácil memorial
indicando función diametral
que "pi" -del alfabeto- llamó Grecia
al darnos pura luz, que aparecía
con la fecunda Geometría.

El número de letras de cada palabra indica el número decimal que sigue en la secuencia de decimales de Pi. Veamos:

Vas a leer, y jamás desprecia
3 1 4 1 5 9

el rimado ardid, muy fácil memorial
2 6 5 3 5 8

indicando función diametral
9 7 9

que "pi" -del alfabeto- llamó* Grecia
3 2 3 8 4 6

al darnos pura luz, que aparecía
2 6 4 3 3 8

con la fecunda Geometría.
3 2 7 9

El resultado es:

3,141592653589793238462643383279

¿Por qué el poema termina aquí?

La explicación, seguramente, está en que los siguientes** decimales son 0288...

Hueso duro de roer el 0, problema "que ni la poesía logra superar".


* Nótese que el autor utiliza la doble ele "ll" como letra del alfabeto. Por si acaso, Elcastellano.org responde a la duda:
"El alfabeto castellano tiene veintinueve letras: a, b, c, ch, d, e, f, g, h, i, j, k, l, ll, m, n, ñ, o, p, q, r, s, t, u, v, w, x, y, z. En los diccionarios, no obstante, en cumplimiento de estándares internacionales, la ch y la ll –cuarta y decimocuarta letras del alfabeto– se agrupan dentro de la c y de la l, respectivamente."

También en wikipedia explican: "durante los siglos XIX y XX se ordenaron separadamente de C y L, aunque la práctica se abandonó en 1994 para homogeneizar el sistema con otras lenguas".


** Según Pi con 16 000 decimales, la secuencia correcta es 3.1415926535 8979323846 2643383279 50288…

El 5 en color rojo no figura en el texto original. Sirva el presente apunte como fe de erratas.

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Bibliografía:
• Claudi Alsina; El club de la hipotenusa. Ariel, Madrid 2008.

Tomado de:

Desequilibrios

La Relatividad de Einstein destruye la nave Enterprise


Miércoles, 17 de febrero de 2010

La Relatividad de Einstein destruye la nave Enterprise


Los fans de Star Trek están desilusionados. Kirk, Spock y el resto de la tripulación morirían en un segundo si la astronave Enterprise se aproximara a la velocidad de la luz. El problema radica en la Teoría Especial de la Relatividad de Einstein. La alta velocidad transforma el enrarecido gas interestelar en un intenso haz de radiación que mataría a los seres humanos en segundos y destruiría la nave entera con todos sus instrumentos electrónicos.

El viaje a la velocidad de la luz aparte de otras imposibilidades físicas, llevaría aparejada una brutal radiación, y una energía equivalente a meterse dentro del chorro de partículas del acelerador LHC
. Las altas velocidades matarían al instante a cualquier tripulación

El espacio interestelar es un espacio vacío. Por cada centímetro cúbico de espacio hay menos de dos átomos de hidrógeno, en promedio, practicamente nada, si lo comparamos a los 30 trillones de átomos de aire que hay en la Tierra. Pero según William Edelstein de la Universidad Johns Hopkins University School of Medicine en Baltimore, Maryland, el gas interestelar tremendamente disperso debería preocupar a la tripulación de la nave si viajase cerca de la velocidad de la luz.
La relatividad especial describe cómo el espacio y el tiempo se distorsionan al viajar a diferentes velocidades. Para la tripulación de una nave que viaje hasta la velocidad de la luz, el espacio interestelar debería aparecer fuertemente comprimido, incrementando por tanto el número de átomos de hidrógeno que chocasen contra la nave. Todavía peor, es el incremento de la energía cinética de los átomos.

Una tripulación que realizase un viaje de 50.000 años-luz al centro de la Vía Láctea en 10 años, tendrían que viajar al 99.999998 % de la velocidad de la luz. A esas velocidades, los átomos de hidrógeno presentarían una brutal energía de 7 teraelectrón-voltios (la misma energía que alcanzan los protones en el acelerador LHC del CERN a máxima potencia. "Para la tripulación, sería como colocarse en frente de los haces de energía del LHC", afirma Edelstein.
El casco de la nave ofrecería poca protección. Edelstein calcula que una capa de 10 cm de aluminio absorbería menos del 1% de la energía. Puesto que los átomos de hidrógeno tienen un protón en cada núcleo, esto dejaría expuesta a la tripulación a la peligrosa radiación ionizante que rompe los enlaces químicos y daña el ADN. "Los átomos de hidrógeno son minas espaciales que es imposible evitar", añade Edelstein.

Las medida fatal de radiación para un ser humano es de 6 sieverts. Los cálculos de Edelstein muestran que la tripulación recibiría una intensa radiación que debilitaría la estructura de la nave y dañaría sus instrumentos electrónicos.
Edelstien especula que esta podría ser la única razón por la cual ninguna civilización extraterrestre no nos ha visitado hasta ahora. Incluso si los extraterrestres hubiesen fabricado un cohete que pueda viajar a la velocidad de la luz, habrían resultado muertos dentro de una débil nave cuyos sistemas de navegación habrían sido cortocircuitados. Edelstein presentó sus resultados el sábado pasado en la reunión de la Sociedad Americana de Física en Washington DC.

Fuente original Publicado en:

Odisea cósmica
Shinkijari preguntó:

"Una tripulación que realizase un viaje de 50.000 años-luz al centro de la Vía Láctea en 10 años, tendrían que viajar al 99.999998 % de la velocidad de la luz."
Un viaje de 50.000 años-luz de distancia, al 99,999998% de la velocidad de la luz, ¿no debería tardar 49.999'999 años, y no 10?

Y Batchdrake respondió:


No. El tiempo para los viajantes no sigue una proporción directamente proporcional a la velocidad de la nave, aunque en el exterior sí que tardarían casi cincuenta mil años.


Y por si fuera poco agregó:


Había que recordarle a esta gente la utilidad de los colectores Bussard y el Deflector Principal (ese artefacto con forma de antena debajo de la sección principal del Enterprise) como principal elemento para garantizar la repulsión y recanalización del gas interestelar superacelerado.
Un poco de cultura friki para empezar bien el día. :D
Fuente:

Odisea Cosmica

16 de febrero de 2010

¿Cómo funciona un horno microondas?


Miércoles, 17 de febrero de 2010

¿Cómo funciona un horno microondas?

Siempre tiendo a hacer las asociaciones más peregrinas, unas veces son tan extravagantes que los que me rodean me miran como si fuera de otro planeta, pero otras esas asociaciones me permiten encontrar caminos que posibilitan el entendimiento de las cosas que explico. Le voy a poner un ejemplo: Una tarde estaba viendo, con mis hijas, un partido de tenis por la televisión. En un momento dado, el realizador ofreció una panorámica del público y todos pudimos ver cómo las cabezas oscilaban al unísono a un lado y a otro, siguiendo el movimiento de la pelota. Pregunté en voz alta: si entre el público hubiera una persona ciega ¿cómo podríamos localizarla? No tardaron en dar con la respuesta. Exacto, sería la única persona que no movería la cabeza. Y entonces sucedió, se me ocurrió la idea de que algo similar pasa en el horno de microondas. Por supuesto, la asociación no fue fortuita, minutos antes mi hija Maryan me había hecho esta pregunta:

Yo quiero saber cómo funciona un horno de microondas, porque … eso de que metas ahí la comida y en un plis plas se caliente… y que, además, tu no te quemes con el recipiente al sacarla, parece cosa de magia.



Horno de microondas


Cuando introducimos un alimento en un horno de microondas, estamos poniendo en su interior un conjunto enorme de moléculas de muy diverso tipo, la mayoría son de agua, pero cualquier alimento tiene, además, azúcares, proteínas, grasas, ácidos nucléicos, etc. No obstante, como he dicho, sea el alimento que sea, la mayor parte de sus moléculas serán agua –nosotros, para no ir más lejos, somos agua en un 70 por ciento más o menos.

Bien, pues una molécula de agua en el horno de microondas viene a ser como el espectador que mira un partido de tenis. Me explico.

El alma de un horno de microondas es un aparato que se conoce con el nombre de magnetrón. No se asusten, no es ningún arma letal. Realmente es un emisor de ondas de radio pero de una frecuencia mucho más elevada que las emisoras que usted puede sintonizar con su receptor. El magnetrón emite a 2.450 megaherzios mientras una emisora normal de FM suele rondar los 100 Mhz. ¿Y por qué esa frecuencia tan rara? Pues porque es la frecuencia que sintonizan las moléculas de agua.

Una molécula de agua está formada por tres átomos solamente, dos de hidrógeno y uno de oxígeno, pero, curiosamente, no están dispuestos de forma simétrica. En su aspecto, una molécula de agua se asemeja a la cabeza de Mickey Mouse, el oxígeno que es más grande sería la cabeza propiamente dicha y los hidrógenos, las orejas. Esa distribución hace que la molécula esté un tanto desequilibrada eléctricamente, la zona donde están colocados los hidrógenos tiene una carga eléctrica positiva y el lado opuesto, gobernado por el oxígeno, tiene carga negativa. Forma lo que se conoce como un dipolo eléctrico. Si acercamos una carga eléctrica positiva a una molécula de agua, ésta se orientará de tal forma que ofrezca la carga contraria – ya saben, cargas opuestas se atraen.

Las microondas hacen exactamente eso, están formadas por un campo eléctrico oscilante que atrae a las moléculas de agua en una dirección obligándola a orientarse, pero un momento después cambia de sentido y la obliga a girar y orientarse en sentido opuesto. Ese fue el comportamiento que me recordaron a los espectadores del partido de tenis, como ellos giran una y otra vez la cabeza siguiendo el movimiento de la pelota, la molécula de agua m gira su cabeza de Mikey Mouse. Pero hay una gran diferencia: las microondas oscilan tan rápido que obligan al agua a oscilar nada menos que 4.900 millones de veces cada segundo. Pero la mayoría de las otras moléculas, amigos, ni se inmutan; son como los espectadores ciegos en el partido de tenis, incapaces de seguir el movimiento de la pelota.

Así pues, tenemos un número elevadísimo de moléculas de agua que están oscilando a uno y otro lado muy rápidamente, mezcladas con otras moléculas que no lo hacen. Ahora bien, el movimiento es calor. Cuando decimos que una sustancia está caliente es porque sus moléculas se están moviendo, cuanto más se mueven, más caliente está, cuanto menos se mueven, está más fría. En el alimento que hemos situado dentro del microondas, el movimiento de las moléculas de agua se traduce en calor, un calor que se transmite al resto de las moléculas porque, en su alocado frenesí, chocan contra ellas, calentando así toda la comida. El recipiente, en cambio, suele ser de vidrio o plástico, sustancias que no contienen agua en su interior y, por lo tanto, todas sus moléculas son espectadoras ciegas, las microondas no las calientan y sólo por el contacto con la comida caliente, adquieren algo más de temperatura. Por esa razón, podemos sacar el recipiente del microondas sin quemarnos

Así es cómo, gracias al agua que contienen, calienta los alimentos un horno de microondas.

Fuente:

Cienciaes.com
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