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30 de agosto de 2018

Agua oxigenda... ¡nos han estado mintiendo todo el tiempo!

¡Ah el agua oxigenada! Esa sustancia llamada químicamente peróxido de hidrógeno cuyo recipiente reposaba en las vitrinas/botiquines de nuestros padres, haciendo juego con el alcohol; el alcohol y el agua oxigenada eran omnipresentes.

Hoy el mundo se me ha hecho un poco más cuesta arriba, y todo por leer que la utilidad desinfectante del agua oxigenada ha quedado en entredicho. Parece ser que aparte de servir para hacer un volcán en tu clase de ciencia vertiéndola sobre levadura (el bicarbonato y el vinagre también cumplían) o para teñir de rubio a tu hermano pequeño cuando entrabas en fase experimentadora, los poderes curativos del agua oxigenada eran casi un bluf, un timo, un engaño en el que participaban inadvertidamente nuestros pobres padres.

De niños todos la teníamos por una sustancia mágica indolora. Preferíamos un bote entero de agua oxigenada sobre la herida recién abierta a unas gotitas de alcohol, que eso si que escocía que daba gusto. Suponíamos que cuando comenzaba a surgir sobre la herida esa espumilla (acompañada de su sonido reactivo peculiar), eso significaba que las huestes de gérmenes que intentaban adentrarse en nuestro cuerpo eran barridas por aquella mortífera sustancia que – sin embargo – era inocua para nosotros. ¡Grave error!

La espumilla se forma por una reacción química que se da entre el peróxido de hidrógeno y una enzima llamada catalasa que se encuentra en nuestras células y sangre. Sin embargo esta reacción no es particularmente “buena” combatiendo a las infecciones. Es probable que tanto el agua oxigenada como el alcohol maten algunas bacterias, sí, pero también matan e irritan a los tejidos sanos en la base de la herida.

¿Entonces qué? ¿Cómo curar los cortes y heridas abiertas? Bien, según puedo leer en el LA Times las reglas han cambiado y los médicos aconsejan: “no echar sobre una herida nada que no te echases en los ojos”.

Lo sentimos mucho. ¿Sigues guardando los botecitos de alcohol y agua oxigenada por si acaso? Pues me temo que – al igual que yo – estás más desactualizado que la casa de Winona Ryder en Stranger Things. Toma nota y apúntate el nuevo protocolo:
Para una herida abierta, por ejemplo un corte o una rozadura profunda, se debe limpiar la herida inmediatamente con agua corriente o con una solución salina durante unos minutos. También puede usarse jabón para limpiar el área circundante. Una vez que la herida esté lo suficientemente limpia, hay que aplicar presión directa y firme con una gasa o una toalla limpia durante unos minutos. A no ser que uno esté tratándose con un anticoagulante, esto debería ser suficiente para detener el sangrado. Tras eso la herida abierta debe cubrirse y mantenerse húmeda, para lo cual puede emplearse vaselina.
Así que ya lo saben, a deshacerse del agua oxigenada en todos nuestros botiquines.

Fuente:

Mailkelnais Blog

24 de diciembre de 2017

La razón por la que las heridas que sufrimos durante el día se curan más rápido que las que sufrimos por la noche

Si vas a hacer algo que conlleve el riesgo de sufrir heridas, mejor hazlo durante el día. Esa es la sorprendente conclusión a la que ha llegado un grupo de expertos en biología molecular de la Universidad de Cambridge. No es solo eso, es que las heridas sufridas de noche tardan el doble en curarse.



El doctor Nathaniel Hoyle, de la Universidad de Cambridge, lleva tiempo estudiando como afectan los ciclos de día y noche a la recuperación de tejidos y sus conclusiones son sorprendentes. En el organismo humano hay un tipo de células llamadas fibroblastos que son responsables entre otras cosas del proceso de cicatrización. Lo que Hoyle y sus colegas han descubierto es que hay varios genes responsables de la actividad de los fibroblastos que se desactivan por la noche.

Sorprendidos por el hallazgo, el equipo consultó miles de expedientes de la unidad de quemados en el hospital de Manchester. Lo que descubrieron es que si el mismo tipo de quemadura tarda unos 17 días de media en cicatrizar cuando se sufre por el día, tarda 28 días en hacerlo cuando se sufre de noche.

Los experimentos con células de ratón también confirmaron que los fibroblastos tardan mucho menos en llegar a una herida cuando esta se sufre de día. La razón es una serie de alrededor de 30 genes que regulan la producción de una proteína llamada actina. Esta proteína es precisamente los que ayudan a los fibroblastos a moverse y los genes que la expresan se desactivan durante la noche. A resultas de ello las heridas diurnas se curan hasta un 60% más rápido.

Fuente:

Gizmodo

27 de octubre de 2016

La rebelión de los tomates: Los mecanismos de defensa de las plantas

Al caer enfermos, notamos que nuestro cuerpo está mal. Nuestras defensas se activan y hacen todo lo que pueden para eliminar ese agente infeccioso que no nos permite actuar con normalidad. A su vez, nuestro organismo también se defiende ante otro tipo de ataques, como por ejemplo que nos salga una moradura en la zona en la que nos hemos dado un golpe, o que, al hacernos alguna herida, ésta sea capaz de cicatrizarse por sí sola.

Pero esto no es exclusivo del ser humano ni de los animales, ya que las plantas también tienen sus propios mecanismos de defensa. Cuando las plantas son atacadas o están “enfermas” debido a que han sido infectadas por algún patógeno o un virus, las plantas activan sus mecanismos de defensa y generan una serie de compuestos químicos y proteínas que se encargan de comunicarle al resto de la planta que algo no está yendo bien. Este cambio en los compuestos producidos por la planta es debido a que hay una serie de genes que se activan (o dejan de hacerlo) al notar la presencia de algún agente infeccioso, o al sentirse atacada cuando algún animal provoca alguna herida en la hoja.

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Hay dos moléculas relacionadas con la defensa en plantas que debemos destacar: el ácido salicílico (SA) y el ácido gentísico (GA). Estas moléculas son precisamente las que actúan como señal cuando algo no va como debería, avisando al resto de la planta y provocando la activación de los genes de defensa. Además, se ha observado que la aplicación de estos compuestos puede ayudar a mejorar la resistencia de las plantas a diversas infecciones. Por ello, es importante estudiar el papel que tienen estas dos moléculas en la respuesta defensiva, siendo a ello a lo que nos dedicamos en el laboratorio.

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En este laboratorio, estamos estudiando en especial un gen implicado en la defensa de tomate, que se expresa cuando se ha producido algún tipo de infección. Para ello, hemos transformado plantas de tomate provocando que este gen de defensa no se active. En este caso, estás plantas no acumularán la proteína de defensa proporcionada por este gen, por lo que serán más susceptibles ante cualquier ataque que las plantas normales.

Una vez obtenidas las plantas, nos centramos en estudiar qué cambios provoca la falta de este gen cuando la planta de tomate está siendo atacada y los comparamos con la planta sin modificar. Para ello, hemos sometido a las plantas a una serie de pruebas como, por ejemplo, la infección con una bacteria llamada Pseudomonas syringae o con el virus del bronceado del tomate (TSWV), una de las 10 virosis más importantes en tomate. También hemos alimentado las raíces de las plantas con una sustancia que se acumula en plantas enfermas.

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Lo importante de este tipo de ensayos es que hay que coger muestra a horas determinadas. Es decir, las plantas van sufriendo una serie de cambios y lo que queremos ver es cómo se van produciendo esos cambios. Si cogemos muestra, que en nuestro caso serían hojas, al cabo de dos semanas y ya, entonces no veríamos nada importante. Por lo tanto, tenemos que ir cogiendo muestra a las 6, 10, 24 horas, por ejemplo, o incluso a los 6, 8, 15 días después de la infección, dependiendo del experimento. Además, este tipo de muestreo sería como sacar una foto, congelar la imagen y que la planta se quede como está para poder ver qué estaba sucediendo en ese momento en concreto. Para ello, colocamos las hojas (siempre la misma hoja de cada planta) en unos tubos especiales llamados falcon y las congelamos instantáneamente al sumergirlas en nitrógeno líquido. Una vez recogido todo lo que necesitamos, meteremos estas muestras previamente identificadas, en un congelador a -80ºC y así estarán listas para cuando queramos analizarlas.

A la hora de analizar, identificamos que genes han dejado de funcionar o cuáles se están expresando de forma distinta con respecto a las plantas normales, comprobando siempre que nuestro querido gen ya no se encuentra en las plantas transformadas, pero sí en las normales. También comprobamos qué diferencias se observan en los niveles de producción de compuestos relacionados con la defensa, ya que esa alteración puede provocar que las plantas sean más o menos resistentes, e identificamos qué está ocurriendo con las moléculas nombradas más arriba, el Ácido Gentísico y el Ácido Salicílico.
El objetivo principal de este proyecto es conocer más acerca del sistema defensivo de las plantas y poder contribuir a la obtención de plantas que sean más resistentes, como si fuesen capaces de rebelarse ante cualquier patógeno.

Fuente:

NAUKAS

5 de diciembre de 2013

¿Es buena idea echarse agua oxigenada en una herida?

Cuando nos hacemos una herida, muchos nos echamos un buen chorro de agua oxigenada. Entonces asistimos a una efervescencia y picor que siempre hemos asociado que una batalla sin cuartel entre los agentes infecciosos y los inmaculados guerreros oxigenados.

Sin embargo, esta imagen dista de ser real. Lo que sucede en verdad cuando nos echamos agua oxigenada es que las enzimas de la sangre burbujean, sí, pero lo hacen porque se están muriendo células: el flujo capilar se ve restringido y la curación se ralentiza. Entonces, ¿el agua oxigenada es una buena idea?
Lo que señala la Academia Americana de Dermatología es que no deberíamos rociar heridas abiertas con agua oxigenada. Porque el agua oxigenada daña el tejido: el picor que sentimos es señal de que una sustancia irritante está dañando las células de la piel.

El Centro de Control de Enfermedades desaconseja incluso rociar con agua oxigenada la piel y las membranas mucosas, en todos los casos. Porque el agua oxigenada ni siquiera es un buen antiséptico. El agua oxigenada que se usa en los hospitales tiene una mayor concentración como desinfectante, pero el agua oxigenada doméstica, no, y no mata a todos los gérmenes.

Tal y como señala Ken Jennings en su libro Manual para padres quisquillosos:
Así pues, si hay que rechazar el agua oxigenada, ¿qué es lo mejor para tratar cortes y rozaduras? Las pomadas antibióticas, como el Neosporín, aplicadas con venda, son adecuadas, pero los médicos afirman que lo mejor es rociar la herida con un primera lejano del agua oxigenada: el monóxido de dihidrógeno, excelente a la hora de prevenir infecciones y potenciar la cicatrización. La mayoría de las personas lo conoce como “agua”.

Tampoco soples, ni te lamas (los perros se equivocan)

Si tienes una herida, tampoco es buena idea soplársela, como hacía tu madre cuando eras pequeño. Sin duda, alivia el dolor, pero no es una buena idea a nivel de asepsia: la boca está repleta de bacterias. Si queréis alivio, mucho mejor hacerlo con un abanico o una cartulina.

Tampoco es buena idea lamer la herida tal y como hacen, por ejemplo, los perros, por la misma razón: la lengua está llena de bacterias. El perro encuentra satisfacción al lamerse porque la herida le pica, pero lejos de que la saliva pueda resultar cicatrizante, una boca en una herida es una mala idea. 

Tampoco es buena idea dejar la herida al aire, para que se seque antes, como ya sugirió un estudio de 1962 realizado por el médico británico George Winter, publicado en la revista Nature. Winter hizo cortes en cerdos jóvenes, comparando la curación de las heridas cubiertas y las expuestas al aire.
Las células de la piel se regeneraban el doble de rápido en las heridas húmedas a las que no se permitía formar costra. (…) Ello implica que conviene mantener húmedo un corte, y cubrirlo al menos cinco días para que los vasos sanguíneos se regeneren y la inflamación subcutánea remita. Un medio seco mataría las mismas células que intentamos regenerar. Los ungüentos con antibióticos van bien al principio, pero hay pacientes que refieren efectos secundarios como hinchazón y picor si el uso es continuado, así que, en realidad, para curar una herida no hace falta recurrir a nada demasiado sofisticado. La Vaselina y otras marcas del mismo producto son más baratas y mantienen los cortes en buen estado de humedad.

Fuente:

Xakata Ciencia

3 de julio de 2012

¿Te sangra el dedo? Frótatelo con ortigas…

¿Sabías que las desagradables ortigas tienen su parte positiva? Azote de las rodillas de cualquier niño “explorador”, los cilios de las hojas de esta planta urticácea, una de las malas hierbas más comunes en nuestros campos, también tienen su utilidad: frenan las hemorragias.

No se si Bear Grylls la ha empleado en alguno de sus programas, pero al parecer la histamina que liberan sus hojas (una de las responsables del dolor que producen las ortigas) es un agente químico que también produce nuestro propio organismo como estimulante de los centros nerviosos del dolor.

Lo bueno es que la histamina incluye en su composición un factor activador de plaquetas, con lo cual, si tienes una herida abierta, frotártela con ortigas será (además de doloroso) una buena idea para incitar a que las plaquetas formen un coágulo y frenen la pérdida de sangre.

Espero que no os veais en una situación semejante, pero más vale saber estas cosas llegado el caso. Si te ha interesado este remedio de scout, no dejes de leer en Quo el artículo: ¿Funcionan los remedios caseros? .

Fuente:

19 de marzo de 2012

Los osos negros sanan mientras duermen

Hibernación
  • Los osos negros hibernan durante cinco a siete meses cada año
  • Durante este período, no beben, no comen, no orinan ni defecan
  • El metabolismo se reduce en un 75%
  • En vez de 55 latidos por minuto (ritmo cardíaco normal) el corazón puede latir nueve veces por minuto


Oso negro Ursus americanus

Los osos negros hibernan hasta siete meses y emergen de sus cuevas en la primavera.

Los osos negros tienen una sorprendente capacidad de sanar mientras hibernan, según un nuevo estudio.

Durante ese período, las heridas de los animales sanan prácticamente sin dejar cicatrices y sin riesgo de infección.

Este proceso tiene lugar mientras el pulso, el metabolismo y la temperatura corporal se encuentran a un nivel menor que el habitual.

En el estudio participaron tanto zoólogos como médicos.

Los investigadores esperan que el estudio pueda contribuir en el futuro a mejorar el proceso de cicatrización en pacientes humanos vulnerables, especialmente personas con diabetes, desnutrición o edad avanzada.

Cicatrización

Investigadores estudian osos negros

Los investigadores monitorearon cerca de mil osos durante 25 años.

El estudio es parte de un proyecto conjunto de las universidades de Minnesota y Wyoming y del Departamento de Recursos Naturales de Minnesota.

Los científicos monitorearon la salud y el comportamiento de cerca de mil osos negros (ursus americanus) durante 25 años.

"Identificamos varios animales cada año con heridas de bala por disparos de cazadores, así como mordeduras por ataques de otros osos o depredadores", señala el estudio.

"Las heridas estaban presentes en los osos antes del inicio del período de hibernación y en muchos casos estaban infectadas".

"Sin embargo, cuando observamos a los osos en sus cuevas unos meses después, la mayoría de las heridas habían sanado sin necesidad de cirugía o antibióticos".

Los científicos monitorearon paso a paso el proceso de cicatrización de 14 animales con radiocollares en el norte de Minnesota.

Entre los meses de noviembre (cuando los osos ingresaron a sus cuevas) y marzo (un mes antes de finalizar la hibernación) las heridas cicatrizaron prácticamente sin dejar marcas.

Tampoco había señales de infección y las capas de piel dañada se regeneraron. En algunos casos se formaron incluso folículos nuevos en la región afectada, que se cubrió de pelaje nuevo.

Aplicaciones

"Puede parecer sorprendente que las heridas sanen de esta forma cuando el metabolismo está en un nivel bajo", dijo a la BBC uno de los investigadores, David Garshelis, de la Universidad de Minnesota.

"Pero los animales han desarrollado formas notables de adaptarse a la hibernación".

"Permanecen inmóviles en las cuevas por seis meses, a pesar de lo cual no pierden cantidades significativas de tejido muscular o densidad ósea. Creo que la cicatrización debe ser otro mecanismo de adaptación", explicó Garshelis.

Durante la hibernación, la temperatura de los osos negros baja hasta siete grados centígrados y su ritmo cardíaco se reduce dramáticamente. Estudios anteriores demostraron que el metabolismo se reduce en uin 75%.

En los seres humanos, un descenso en la temperatura corporal o cualquier condición que afecte la circulación de la sangre puede complicar seriamente el proceso de sanación.

Por esta razón, los científicos esperan descubrir el secreto detrás de la extraordinaria capacidad de cicatrización de los osos.

"Cualquier descubrimiento en este sentido podría tener implicaciones muy importantes para la medicina", dijo Garshelis.

"Si logramos entender el proceso en los osos, podríamos aplicar algunas conclusiones a estudios médicos futuros".

El estudio fue publicado en la revista Integrative Zoology.

Fuente:

BBC Ciencia

12 de agosto de 2011

¿Por qué nos duele tanto un corte con una hoja de papel?

Especial: Medicina


Seguro que os ha ocurrido más de una y dos veces. Estamos hojeando un libro o una revista cuando un filo de una de sus hojas decide enfrentarse a uno de nuestros dedos. Lo que a simple vista parece un micro corte que no va a tener ninguna consecuencia se convierte en los minutos siguientes en un dolor bastante intenso para realmente lo que ha ocasionado.

¿A qué se debe? Todo tiene su explicación.

Resulta que no hay ningún culpable en particular, sino que es la extraña mezcla dedo-papel la que nos ocasiona este característico dolor, aportando cada uno sus ingredientes a la mezcla.

En primer lugar, con motivo de la frecuencia con la que nos vemos obligados a utilizar nuestro sentido del tacto, los dedos están cubiertos con una concentración extremadamente alta de nocireceptores, fibras nerviosas que envían señales de tacto y dolor al cerebro. Esto hace que los dedos sean especialmente sensibles en comparación con otras partes de nuestro cuerpo.

En segundo lugar, y en el otro lado del ring, nos encontramos con el papel en sí mismo, representado normalmente en forma de hoja. Afilada para conseguir romper la piel, pero no lo suficientemente contundente para realizar un corte limpio, la hoja hace un tipo de corte tan poco profundo que sólo hace que empeoren las cosas ya que en la capa más superficial de la piel es donde se encuentran los nocireceptores que envían las señales de dolor más agudas.

Pero esto no acaba aquí, ya que, por último, los cortes tan superficiales no suelen sangrar mucho, lo que además dificultan el posterior coágulo y sellado de la herida. Esto implica que se mantenga abierta, exponiendo las fibras nerviosas al aire durante un mayor período de tiempo.

Tomado de:

Ballesterismo