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14 de noviembre de 2012

La química de las trincheras

Queridos lectores, hoy vamos a hablar de uno de los capítulos oscuros de la historia de la ciencia, pues debemos conocer los errores del pasado para evitar volver a repetirlos. No es raro oír hablar sobre los daños producidos por la ciencia en el desarrollo de las armas nucleares, pero sin embargo, pocos parecen recordar el importante papel que ha jugado, y aún juega, la guerra química.

El primer obstáculo al que nos enfrentaremos será fechar el inicio del uso de la química en los conflictos armados. Desde tiempos inmemoriales se han empleado venenos en la guerra (untados en flechas, para emponzoñar el agua, etc…). También tenemos indicios de que se han empleado sustancias químicas, esparcidas en forma de polvo, en abordajes a barcos, o para asfixiar a enemigos ocultos en túneles. O, por poner un célebre ejemplo, el fuego griego. Por tanto, vamos a iniciar este artículo remontándonos a la Primera Guerra Mundial, primer conflicto en el que estas armas empezaron a ser usadas de forma considerable, y con la característica que se trataba de sustancias químicas sintetizadas artificialmente.


En agosto 1914, las tropas francesas lanzaron granadas rellenas de bromuro de xililo, un gas lacrimógeno, con la intención de incapacitar a los enemigos. Esta acción da comienzo al uso de las sustancias químicas en la guerra. Apenas unos meses más tarde, Alemania (pese a que anteriormente había firmado un tratado en el que se comprometía a no utilizar armas químicas) lanzó más de 18.000 obuses llenos de bromuro de xililo sobre el frente ruso… fallando estrepitosamente en cuanto este, por las temperaturas, se congeló.

NOTA: Para los no muy duchos en historia, os recuerdo que la Primera Guerra Mundial se libró entre la Triple Alianza (Alemania, Austrohungría e Italia) y la Triple Entente (Francia, Reino Unido y Rusia).

Sin embargo, este fallido ataque sólo llevaría a Alemania a desarrollar armas químicas más potentes y efectivas, proceso en el que destaca el químico Fritz Haber. Gracias al proceso Haber (por el que recibió el Premio Nobel), capaz de producir amoniaco a partir del  nitrógeno de la atmósfera, Alemania pudo obtener nitratos para sus explosivos. Pero su contribución a la guerra no acabaría ni mucho menos aquí, como pronto veremos.

El primer gas letal empleado en las trincheras fue el cloro. El 22 de abril de 1915 (primera batalla de Ypres), las tropas alemanas arrojaron 160 toneladas de cloro sobre el frente en Bélgica, logrando la retirada de los franceses. Sin embargo, debido al temor de los soldados alemanes por el gas, no fueron capaces de avanzar, siendo recuperado el terreno por los refuerzos de la Triple Entente.

El cloro producía daños al ser inhalado, ya que puede formar ácido clorhídrico en las mucosas de los pulmones. Sin embargo, es fácilmente detectable (desprende un fuerte olor y forma una nube amarillo-verdosa fácilmente visible):


Se cuenta que en la batalla de Ypres, un oficial médico se percató que el gas lanzado por las tropas alemanas era cloro, y para protegerse frente a este gas, ordenó a los soldados orinar sobre un pañuelo y colocárselo delante de la boca, debido a que los compuestos de la orina reaccionarían con el cloro, cristalizándolo, de modo que se previniese la inhalación.

Pese a los remilgos iniciales, el ejército británico adoptó rápidamente estas técnicas, siendo favorecidos por las condiciones atmosféricas (la dirección de los vientos del frente favorecía que los gases llegaran al frente aliado).

La siguiente arma química utilizada es el fósgeno, que además de producir quemaduras químicas, es enormemente tóxico. Presenta la ventaja frente al cloro de ser incoloro y de producir un olor menos llamativo; en ocasiones se mezclaba fósgeno con cloro, para aumentar la densidad y facilitar la difusión del primero. Esta mezcla era conocida como Estrella Blanca entre los soldados aliados.

Otra desventaja del fósgeno es que sólo producía efectos 24 horas después de la exposición, aunque esto también pudo ser beneficioso para los soldados aliados.

Con la aparición del fósgeno se desarrollaron los primeros cascos antigás, bastante simples. Constaban de una protección ocular, y el resto del casco no se diferenciaba mucho de una bolsa impregnada con sustancias químicas cuya función era neutralizar el gas.

Sin embargo, el más peligroso (y tristemente célebre) agente químico usado es el gas mostaza, que se llama así por su olor a mostaza. En contacto con la piel produce dolorosas ampollas, efecto parecido al que produce al ser inhalado, asfixiando a la víctima de una forma enormemente dolorosa. El creador de este gas es, como no, Fritz Haber.

Este gas era lanzado en las trincheras en forma líquida (debajo de 21ºC), en la que es inofensiva; sin embargo, al evaporarse dentro de las trincheras, causaba la muerte al que no pudiese escapar a tiempo. Este gas, cuya estructura química vemos a continuación, es responsable de miles de muertes sólo en la Gran Guerra:


Otro gran problema del gas mostaza era la dificultad de protegerse: durante la Gran Guerra, no se encontró un medio efectivo de guarecer a los soldados contra éste.

Según los datos que hemos consultado, se estima el número de muertos totales de la Primera Guerra Mundial en 9.906.000. De esos casi 10 millones, “sólo” 85.000 soldados perecieron debido a los gases usados en la Gran Guerra. Sin embargo, las armas desarrolladas serían responsables de muchas muertes en futuras guerras… pero eso, pertenece a otro capítulo (sí, siempre quise decir esto) de nuestra serie sobre la guerra química.

Tomado de:

29 de octubre de 2012

Atención revoltosos: Anonymous reveló la fórmula para recuperarse de las lacrimógenas

Si siempre haces huelga, te encantan los paros y no dejas de asistir a cualquier manifestación o protesta, sabrás que todo puede terminar en una pelea con la policía donde se meta harto palo y bastante gas lacrimógeno. Contra los golpes solo debes correr (o aguantar, nomás), pero Conocer Ciencia te brinda ahora, y por cortesía de Anonymous, la recta contra el gas lacrimógeno. 

Si te gustan las protestas lee, y si no te gustan... también (el conocimiento nuca está demás):

El grupo de hackers publicó un instructivo donde explica que haciendo una mezcla con agua y un antiácido líquido, se pueden contrarrestar los efectos del gas usado en las protestas . El médico de la Universidad de Chile Andrei Tchernitchin, dijo que efectivamente esta formula sirve y que incluso se puede hacer con bicarbonato, que es más barato. 





Lo que se necesita para hacer el remedio. 




El equipo que se necesita para hacerle frente al gas lacrimógeno.

No es raro ver que en las protestas algunos carabineros se recuperan del efecto de los gases lacrimógenos rociándose un producto en la cara. Esa fórmula dejó de ser desconocida, pues el colectivo de hackers Anonymous publicó en Europa cómo hacer ese antídoto de forma casera. La receta circula cada vez con más fuerza en la red, y por las dudas, un toxicólogo confirmó a soychile.cl, que la mezcla sí es efectiva.

En el instructivo explican que la mezcla de agua con el antiácido líquido Maalox o Almax, ayuda para contrarrestar las molestias que produce el gas lacrimógeno, como la irritación y el ardor en los ojos y la garganta.

El jarabe se vende en las farmacias chilenas y un frasco de 180 ml. cuesta un poco más de $ 4 mil.

Según Anonymous, la mezcla ha sido usada con éxito en las protestas griegas e incluso afirman que, según un estudio de la Universidad de San Francisco, el medicamento también es efectivo para contrarrestar los efectos del gas pimienta.

Según el médico toxicólogo y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, Andrei Tchernitchin -quien el año pasado aseguró que las bombas lacrimógenas ocupadas por Carabineros eran abortivas- dijo que la fórmula sirve y que no provoca ningún daño para la salud.

"Yo sé que cualquier alcalino sirve para protegerse de los efectos de las bombas lacrimógenas (...) éstos ayudan a que se descomponga el gas", dijo Tchernitchin.

Incluso dio un dato: el bicarbonato, afirmó, tiene el mismo efecto y es más barato. "Los Carabineros usan bicarbonato (…) a mí me trajeron una muestra de lo que ocupan Carabineros. No puedo decir si es uno sólo o es una política de la institución, pero usan bicarbonato”.

En farmacias, los 100 gramos de bicarbonato cuestan cerca de $ 1.000.

La guía de autodefensa dice:

1. Busca una botella spray de tamaño adecuado y lávala bien.

2. Llena una mitad de la botella con antiácido líquido (Maalox o Almax).

3. Llena la otra mitad con agua.

4. Ante la exposición al gas, rocíate los ojos y la boca, y traga.

»Ver más de #Anonymous

Fuente:


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15 de mayo de 2011

HidroAysen: ¿Abuso de gases lacrimógenos en Chile?

El blog Conocer Ciencia se solidariza con la lucha del pueblo chileno, y también le decimos NO al proyecto HdroAysen. Energía sí, pero energías limpias. ¿Qué es el proyecto HidroAysen?


El proyecto HidroAysen (Chile)

Es un proyecto de generación de energía eléctrica que el grupo Endesa (España) y capitales chilenos proyectan hacer, con la complicidad de la derecha chilena, en la zona de la Patagonia. El proyecto prevee la construcción de cinco grandes represas que empezarían a producir energía eléctrica a partir de 2015.

La construcción de las represas inundará de 5 000 a 6 000 hectáreas de la Patagonia chilena lo que generará http://www.blogger.com/img/blank.gifun daño ambiental irreversible en uno de los últimos territorios vírgenes del planeta.

"El proyecto va a impactar el curso fluvial de los ríos (río Pascua y río Baker, los más caudalosos de Chile) ya que implica la inundación de diversas hectáreas. Los estudios de flora y fauna realizados para este proyecto están subestimados a nivel microscópico y de mamíferos, como huemules (ciervo chileno, aparece en su escudo patrio) y aves nativas que están bajo protección ambiental" aseguró el director de Greenpeace Chile, Matías Asun.
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Además se contempla la construcción de un aextensa línea de transmisión de más de 2 000 km. de tendido eléctrico y torres de alta tensión que atravesarán nueve regiones del país y "áreas silvestres protegidas y zonas de bosque nativo".

Las protestas contra HidroAysen se han sentido en todo el territorio chileno, la respuesta ha sido una represión brutal.

Más información en la web: Patagonia Chilena sin Represas.
Enlace
Carabineros dispersan a los manifestantes contra la hidroeléctrica con agua y gases. | AFP

Carabineros dispersan a los manifestantes contra la hidroeléctrica con agua y gases. | AFP

  • Las bombas que usa Carabineros son fabricadas exclusivamente para Chile y están prohibidas en la mayoría de países del mundo
  • Fueron utilizadas por las fuerzas públicas en la última marcha contra el proyecto energético HydroAysén, y dicen que ya es algo 'habitual'

Cuando uno camina por la Plaza Italia de la Ciudad Puerto, se siente una picazón intensa en la nariz que termina en una sesión incontrolada de estornudos. Son los restos de gas lacrimógeno que quedan esparcidos por el suelo urbano. Ha pasado un día desde que las fuerzas de orden diseminaran a los manifestantes que protestaron en contra de la aprobación de HidroAysén, un megaproyecto energético que se llevará a cabo en la Patagonia chilena, sin embargo el gas ‘pimienta’ aún se siente.

El uso de este tipo de sustancias tóxicas en Chile y en otros países de Latinoamérica es habitual. Un carabinero de la 7ª Comisaría de Valparaíso, que prefiere guardar en secreto su identidad, asegura que: “Sólo los utilizamos en casos extraordinarios en los que las concentraciones no han sido autorizadas o los manifestantes no abandonan la vía pública a la hora pactada”.

Investigaciones científicas

David Morales, un habitual manifestante de las calles porteñas, no piensa lo mismo: “En casi todas las concentraciones acabamos tragando gases lacrimógenos. El Día del Trabajador, el 21 de mayo, ahora con HidroAysén... Cualquier ocasión es buena para que nos rocíen con agua envenenada”.

David explica las consecuencias de su experiencia con el zorrillo, un vehículo lanzador de gases: “Ayer por ejemplo los chorros del zorrillo no me llegaron a dar. Sin embargo, llegué a casa con los ojos hinchados, no veía nada. Mi ‘polola’ (novia) se puso a estornudar sin parar, nos picaba todo. Lo peor fue para nuestra ‘guagua’ (bebé), de un año. Se le irritó toda la piel sólo con mi presencia”.

Las investigaciones científicas confirman el daño que provoca inhalar los gases de las bombas lacrimógenas, sobre todo a los niños y a las mujeres embarazadas. Muchos de los componentes de estas sustancias tóxicas han sido reemplazados en Estados Unidos e Israel, países que las fabrican.

Por el contrario, las bombas que usa Carabineros, la policía chilena, son fabricadas exclusivamente para Chile y están prohibidas en la mayoría de países del mundo. “Hay antecedentes documentados de que los agentes químicos con que se fabrican las bombas lacrimógenas son abortivos. Además de producir graves daños a la salud, inciden negativamente en los aparatos reproductivos masculino y femenino”, comenta el doctor Andrei Tchernitchin, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Peligro en embarazadas y niños

El interés de este médico por este tipo de sustancias tóxicas comenzó durante la dictadura militar de Augusto Pinochet, cuando en los alrededores de la Facultad de Medicina la policía lanzaba bombas lacrimógenas. Los estudiantes llegaban muy afectados, por lo que Andrei decidió llevar a cabo un estudio científico.

“Pedimos a los alumnos que donaran sangre para estudiar algunos parámetros hormonales, como el número de leucocitos eosinófilos y, curiosamente, esos leucocitos estaban desgranulándose con mucha velocidad, lo cual podía significar alteraciones de diverso tipo”, manifestaba el médico a la revista chilena ‘Punto y Final’. “Curiosamente dejaron de tirar bombas cerca de la facultad”, comenta.

“Hay probabilidad de que las sustancias químicas de las bombas lacrimógenas afecten las funciones reproductivas, dañen al feto en el último trimestre del embarazo, y a los niños en los primeros años de vida, provocando efectos en la salud que pueden resultar irreversibles”, dice.

“Es probable que los fabricantes de estos químicos y tóxicos tengan estudios científicos, pero no dan a conocer los detalles... No son mortales, ni provocan enfermedades inmediatas, a menos que la persona inhale el gas bajo ciertas condiciones”, añade Andrei Tchernitchin.Enlace

Fuente:

El Mundo América

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