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16 de agosto de 2017

Un truco sencillo y novedoso para que venzas tu tendencia a dejarlo todo para después

Cierra los ojos. Imagínate terminando ese tedioso proyecto de meses de duración que odias.

Piensa en los papeles que estás preparando en tu escritorio, en los documentos que necesitas imprimir, en las conversaciones indispensables para terminar el proyecto e incluso en lo que vestirás el día de la presentación o cómo te sentirás al final del proyecto. Cuanto más viva sea la imagen en tu mente, mejor.


El ejercicio parece simple, pero algunas investigaciones recientes sugieren que visualizarse en el futuro podría ser una forma novedosa de vencer la postergación de tareas por cumplir.
Esta es la teoría: la mayoría de nosotros no somos particularmente buenos imaginando cómo nuestras acciones inmediatas nos afectarán a largo plazo. 

Pero vernos constantemente en un momento posterior de la vida y cómo nuestras decisiones diarias afectan a esa futura persona puede ayudarnos a tomar mejores decisiones inmediatas, porque es más fácil imaginar las consecuencias a largo plazo.

Parte de la idea proviene de la investigación de Hal Hershfield, psicólogo y profesor asociado de marketing en la Escuela de Administración Anderson de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), que estudia cómo nuestra percepción del tiempo puede alterar la toma de decisiones.

En una serie de cuatro experimentos, se les pidió a las personas que interactuaran con sus "yo futuros", usando retratos que mostraron cómo lucirían en la vejez a través de un programa de realidad virtual. 

Hershfield encontró que aquellos que interactuaban con su futuro eran entonces más propensos a asignar dinero hacia una hipotética cuenta de ahorro para la jubilación.

El experto señala que a menudo nos comportamos de maneras que pueden ser perjudiciales a largo plazo: "Es muy similar a comer poco saludable hoy y sufrir las consecuencias con el tiempo".

Sin embargo, "cuando ayudamos a la gente a visualizar y considerar más profundamente su futuro, aumenta la tendencia a actuar de manera más orientada hacia ese futuro", sostiene.

Esta idea se puede aplicar al manejo del tiempo. Por ejemplo, puede parecer inconsecuente retrasar un proyecto para otro día y pasar la tarde mirando Facebook. 

 Pero imaginarte a ti mismo lidiando con el estrés adicional causado por esta pequeña decisión una vez que el plazo límite llegue en un mes puede ayudarte a retomar el trabajo.

El artículo comleto en: BBC

Los guerreros ecológicos de Nicaragua



Guerreros ecológicos

Algunos de los miembros del Batallón ecológico en plena faena.

En lo profundo de la verde y sofocante vegetación de la Costa de Mosquitos en Nicaragua, una unidad del ejército especialmente entrenada está llevando a cabo un nuevo tipo de guerra contra una nueva clase de enemigo.

La Operación Oro Verde es la misión inaugural del recién creado Batallón Ecológico de Nicaragua.

Es el primer esfuerzo concertado de América Central para buscar una solución con respaldo militar a las amenazas del cambio climático.

Recientemente, la guardia verde, una unidad de 580 soldados ecológicos, lograron su primera "victoria en el campo de batalla" al recuperar 3.165 metros cúbicos de madera ilegal talados por los madereros.

Los árboles fueron talados en el Cerro de Wawashang, una reserva natural que está siendo saqueada para abastecer al mercado negro de materiales de construcción.
El ecobatallón, en colaboración con los fiscales y funcionarios forestales, descubrió el contrabando de madera escondida bajo redes y arbustos para evitar su detección desde el aire.

Según se informa, las tropas están sobre la pista de la organización criminal que estaba extrayendo la madera de la selva en barcas.

"Hay gente sin escrúpulos que se aprovecha de las limitaciones económicas de las personas en esta región. Y al final, son los extranjeros los que se benefician, mientras que las comunidades locales se quedan con la deforestación indiscriminada", dijo a la BBC el coronel Néstor López.

En un país con 71 reservas naturales y otras grandes superficies de bosque espeso, la madera es un botín tentador para los traficantes de madera.

Desde 1983, la cubierta forestal de Nicaragua se ha reducido de 63% a un 40%, según datos del gobierno.

No obstante, no toda la deforestación de Nicaragua es causada por la mafia de la madera -los agricultores y ganaderos también están realizando su parte.
Pero quien quiera que sea el responsable, al promedio actual es probable que sólo el 25% del país permanezca cubierto de bosques para el año 2030.

Reservas como la del Cerro de Wawashang se reducirá a pequeños arbustos y hierba, de acuerdo a las proyecciones de los militares.
 
Impacto de la agricultura

A medida que la cubierta forestal desaparece, el gobierno de Nicaragua dice que el cambio climático y el calentamiento global ya están afectando a la economía y al desarrollo nacional.

"Desde 2006, estamos perdiendo US$200 millones al año en pérdida de la producción agrícola debido al cambio climático", dijo a la BBC Paul Oquist, asesor del presidente Daniel Ortega para las políticas nacionales de desarrollo y representante de los foros mundiales del cambio climático.

"Eso es un 9% de lo que se ha plantado cada año. Por lo tanto nuestro desarrollo en Nicaragua ya se está viendo afectado por el cambio climático."

Oquist indica que la deforestación y el aumento de las temperaturas anuales en Nicaragua -hasta tres grados Celsius en los últimos 50 años, según cifras del gobierno-ya está afectando a los ciclos de lluvia.

Los productores de café están teniendo que desplazarse más arriba en las montañas en busca de sombra y condiciones más frías.

"Con el tiempo, te quedas sin terreno montañoso y te quedas sin la industria del café", dijo el doctor Oquist.

Y eso sería un desastre para la economía de Nicaragua.

Por eso, dice Oquist, "Nicaragua no está esperando a que la comunidad mundial haga algo" para combatir el cambio climático.

En vez de eso, el gobierno está buscando sus propias soluciones nacionales para mitigar los efectos de la deforestación y el calentamiento global.

Parte de ese esfuerzo es el Batallón Ecológico, desplegado para proteger los recursos naturales como asunto de seguridad nacional.

Además de llevar armas de fuego, los soldados verdes también tienen palas, como parte de un esfuerzo nacional para plantar 560.000 árboles en las distintas reservas nacionales que han sido afectadas por la deforestación.

Necesidades energéticas

Los ecoguerreros representan un cambio interesante en lo que los pequeños países agrícolas consideran como una amenaza a su seguridad nacional.

En efecto, el artículo 750 de la Constitución de Nicaragua refleja el vínculo importante entre la conservación de la naturaleza y la conservación de la paz.

"Todo acto o acción que afecta gravemente al medio ambiente del país será considerado un peligro para la seguridad nacional", dice la ley.

La misión del batallón también consiste en garantizar la seguridad energética del futuro.

En la actualidad, Nicaragua depende en gran medida de electricidad generada a base de combustible, pero su idea es cubrir más del 50% de sus necesidades con energía hidráulica.

"El gobierno de Nicaragua está tratando de cambiar la matriz de su abastecimiento energético y para ello tenemos que preservar y conservar nuestras reservas naturales y bosques para que podamos tener el agua que necesitamos para ejecutar lo que será la mayor planta hidroeléctrica de América Central, Tumarín", dijo el coronel Juan Ramón Morales.

"Pero si no tenemos bosques, no vamos a producir la lluvia que necesitamos para hacer sostenible este proyecto. No podemos tener una planta hidroeléctrica en el desierto."

"El mundo está cambiando", dice, "y los militares deben adaptarse a las nuevas amenazas."

"El Batallón Ecológico va a funcionar porque está en la naturaleza del ejército ser verde", añadió.

"Nuestro color es el verde por la naturaleza. Ahora tenemos que hacer que también los sea por nuestra conciencia", señaló el coronel.

Fuente:

BBC Ciencia

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Las falacias más repetidas al hablar de Medicina y Pseudomedicina


Miércoles, 12 de mayo de 2010
Las falacias más repetidas al hablar de Medicina y Pseudomedicina
12 Mayo 2010 at 09:00 | In Esos magníficos bulos "médicos"..., Pseudociencia | 9 Comments
 

Hace un tiempo me llegó un privado en el foro HomoScience en el que un forero me decía que si la homeopatía y otras pseudociencias no pasaban el filtro de la Ciencia era porque…agárrense, señores…el método científico no es capaz de entenderlas ni calibrarlas bien. Que en un estudio doble ciego no se puede percibir la energía que transmite el curandero, ni el flujo de dicha energía hacia la persona a sanar y que también había que tener en cuenta que en las revistas científicas no se quieren aceptar estudios hechos por homeópatas porque no interesan, no son rentables económicamente. Toma ya. Eso me recordó que tenía pendiente un listado de falacias y dichos repetidos acerca de la Medicina y la pseudomedicina. En fin, iremos por partes, que diría Jack el Destripador…

1. CUANTO MÁS MILENARIA ES UNA MEDICINA, MÁS MOLA
Está claro que si los chinos se aplicaban un emplasto de hojas de bambú hace 5000 años, eso es más eficaz que cualquier pastillita o pomadita actual que ha pasado por miles de ensayos clínicos, estudios y demás zarandajas para asegurarse que funciona y que no tiene demasiados ni muy malos efectos secundarios. Nada de pomada para las hemorroides o de consultar con el médico, señores, aplíquense un emplasto de ésos raros y verán como se sientan más a gusto que un arbusto.

2. LOS MÉDICOS SON MAFIOSOS QUE RECETAN DROGAS
Exacto, hacemos lo mismo que los homeópatas, que por cierto son a la vez prescriptores y dispensadores, qué casualidad. Y claro que no queremos que nadie se cure, por eso está la Medicina Preventiva y somos tan pesados hablando de dieta sana , de no fumar, de beber con moderación,etc. Y no criticamos la Medicina, por supuesto.

3. LOS FÁRMACOS SON PURA QUÍMICA, PURA PORQUERÍA. MEJOR UN REMEDIO NATURAL
Claro que sí, frente a una pastilla en la que sé la dosis exacta de principio activo, preferiré una infusión de hierbas del herbolario, calculando a ojo de buen cubero qué cantidad echar, una cucharaíta má o menoh. Y las píldoras de extracto de ajo, de piña y de vinagre de manzana son supersanas y tienen muchos estudios detrás avalando su eficacia. Ja.

4. LA HOMEOPATÍA RECETA COSAS NATURALES. LA MEDICINA, NO.
¿Es más natural un frasco de agua con memoria que un paracetamol sintetizado con cariño y esmero? ¿Es más natural una infusión de sauce blanco cuya cantidad exacta de principio activo desconoces que una pastilla de aspirina que ha pasado por miles de pruebas? Hombre, si hablamos de lo que es natural y lo que no…no veo muy natural que uses móvil e ilumines tu casa con bombillas…

5. LOS MÉTODOS CIENTÍFICOS NO SON BUENOS PARA EXPLICAR LA HOMEOPATÍA NI LA IMPOSICIÓN DE MANOS
Claro que no, el método científico no puede explicar lo que no existe, es falso o fraudulento.

6. TÚ DEFIENDES LOS FÁRMACOS PORQUE ERES MÉDICO
Sí, lo hago porque soy médico y porque he probado diversos remedios homeopáticos sin resultado alguno. Como os molan tanto los testimonios, os doy el mío: no me gusta gastar tiempo ni dinero en pamplinas que no me resuelven mi problema de salud. Ni los remedios homeopáticos me solucionaron una faringitis brutal de una semana de evolución ni las píldoras de aceite de onagra me regularon la regla ni la infusión de tila alpina consiguió que moderara mis nervios el día que me examiné de la última asignatura de la carrera ni el spray de hierbas silvestres logró que se le fuera a una amiga mía el dolor de un esguince de muñeca.

7. EN LOS PERIÓDICOS SURGEN CADA VEZ VOCES MÁS LIBRES, DISCORDANTES CON LA MAFIA MÉDICA

Ya lo dijo Rinze: periodismo diluido.
Anda, no quiero cansar al personal, otro día seguimos con otras falacias y las acusaciones más frecuentes.

Fuente:

Mondo Médico

Las humanidades son el futuro de la economía digital y la tecnología

A los estudiantes universitarios de Humanidades se les plantea siempre la misma pregunta. La escuchan tan a menudo –y en boca de tanta gente– que sus títulos deberían llevarla impresa. Esa pregunta, que plantean amigos, asesores y familiares, es: "¿Qué piensas hacer con tu licenciatura?". Sin embargo, bien podría ser esta otra: "¿Para qué sirven las letras?".


Según tres nuevos libros, la respuesta es: "Para bastantes cosas". Desde Silicon Valley hasta el Pentágono, la gente empieza a darse cuenta de que para abordar con eficacia los mayores desafíos de la sociedad y la tecnología necesitamos pensar de manera crítica en su contexto e implicaciones humanas, algo para lo que precisamente están bien preparados los titulados "de letras". Puede llamarlo, en alusión a la película dirigida por Jeff Kanew, la venganza de los empollones del cine, la historia y la filosofía.

En The Fuzzy and the Techie, el inversor de capital riesgo Scott Hartley apunta a la "falsa dicotomía" entre las humanidades y las ciencias. Algunos líderes industriales proclaman a los cuatro vientos que estudiar cualquier cosa que no pertenezca a uno de los campos CTIM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) supone un error si se quiere conseguir un puesto de trabajo dentro de la economía digital. Para muestra, una de las sentencias emitidas por el cofundador de Sun Microsystems, Vinod Khosla: "Tan solo una parte muy pequeña de lo que se enseña en el área de Humanidades hoy es relevante para el futuro".

Hartley cree que esta mentalidad "solo CTIM" se equivoca por completo. El principal problema es que anima a los alumnos a que sustituyan la visión vocacional de su educación por pensar solo en términos de los trabajos para los que se preparan. Pero las barreras de entrada para los puestos técnicos se están reduciendo también. Muchas tareas que antes requerían una formación especializada se pueden realizar ya con una serie de herramientas sencillas e internet. Por ejemplo, un programador novato puede lograr que un proyecto arranque a partir de paquetes de código de GitHub y ayuda de Stack Overflow.

Si queremos preparar al alumnado para resolver problemas humanos a gran escala, sostiene Hartley, hemos de animarles a ampliar, y no a limitar, su educación e interés. Hartley enumera una larga lista de líderes tecnológicos que tienen licenciaturas de letras. Para mencionar a tan solo unos pocos: Stewart Butterfield de Slack, Filosofía; Jack Ma de Alibaba, Filología inglesa; Susan Wojcicki de YouTube, Historia y Literatura; Brian Chesky de Airbnb, Bellas Artes. Por supuesto, explica Hartley, necesitamos expertos técnicos, pero también personas que entiendan los por qués y cómos del comportamiento humano.

Lo que importa ahora no son las capacidades que tenga una persona, sino cómo piense esa persona. ¿Puede plantear las preguntas correctas? ¿Sabe cuál es el problema que se intenta resolver? Hartley aboga por una verdadera educación de "artes liberales", una que incluya tanto ciencias "duras" como materias más "blandas". Una experiencia educativa bien equilibrada, afirma, abre a las personas nuevas oportunidades y les ayuda a desarrollar productos que respondan a necesidades humanas reales.

El contexto humano también es el enfoque de Cents and Sensibility, escrito por el profesor de humanidades de la Universidad Northwestern (EEUU) Gary Saul Morson y el profesor de economía Morton Schapiro, del mismo centro. Los autores sostienen que cuando un modelo económico se queda corto se debe a la falta de entendimiento humano. La economía tiende a ignorar tres cosas: el efecto de la cultura sobre la toma de decisiones, la utilidad de la historia para explicar las acciones de la gente y las consideraciones éticas. Las personas no existen en un vacío. Tratarlas así es tanto reduccionista como potencialmente perjudicial.

Buscar lo humano, buscar el detalle

La solución de Morson y Schapiro es la literatura. Sugieren que los economistas podrían mejorar su conocimiento sobre lo humano a partir de la lectura de las obras de grandes novelistas, quienes tienen una visión sobre las personas más profunda que muchos científicos sociales. Mientras los economistas tienden a tratar a las personas como abstracciones, los novelistas profundizan en los detalles. Para ilustrar este argumento, Morson y Schapiro preguntan: ¿cuándo ha logrado un modelo o caso de estudio científico describir a una persona de manera igual de viva que describió Tolstói a Anna Karénina?

Las novelas también nos pueden ayudar a desarrollar nuestra empatía. Las historias, después de todo, nos meten en las vidas de los personajes, obligándonos a ver el mundo como lo hacen otras personas. (Morson y Schapiro añaden que aunque muchos campos de estudio forman para empatizar, solo la literatura ofrece la oportunidad de practicarlo).

Sensemaking: The Power of Humanities in the Age of the Algorithm, escrito por el consultor de estrategia Christian Madsbjerg, recoge el planteamiento de Morson y Schapiro y lo lleva de vuelta a Hartley. Madsbjerg argumenta que a menos que las empresas se tomen la molestia de entender a los seres humanos que se esconden detrás de sus conjuntos de datos, se arriesgan a perder por completo el mercado en los que operan. Defiende que el conocimiento cultural profundo que necesitan los negocios no surge de investigaciones de mercado impulsadas por datos, sino del estudio empujado por humanos de textos, idiomas y personas.

Madsbjerg cita al vehículo Lincoln, la marca de gama alta de Ford y que hace tan solo unos años ocupaba una posición tan rezagada frente a BMW y Mercedes que la empresa casi detiene su producción. Los ejecutivos de Ford sabían que volverla competitiva de nuevo significaría vender más coches fuera de Estados Unidos, sobre todo en China, el próximo gran mercado de lujo. Así que empezaron a estudiar cómo experimentan, no solo conducen, los coches clientes de todo el mundo. Durante el transcurso de un año, representantes de Lincoln se dedicaron a hablar con clientes sobre su vida diaria y lo que significaba "lujo" para ellos. Gracias a ello, la compañía descubrió que en muchos países el transporte no representa la máxima prioridad de los conductores. Los coches son vistos más como espacios sociales y lugares donde recibir a los clientes. Aunque estaban bien diseñados, los Lincoln tenían que replantearse su función para responder al contexto y necesidades humanas de los clientes. Los esfuerzos de diseño posteriores dieron sus resultados: las ventas en China se triplicaron en 2016.

Donde convergen estos tres libros es en la idea de que escoger un campo de estudio es menos importante que encontrar formas de expandir nuestro pensamiento.  Es una idea de la que también se hacen eco otras publicaciones: A Practical Education, del profesor de negocios Randall Stross, y You Can Do Anything, del periodista George Anders. Los seres humanos pueden importarles a los alumnos CTIM del mismo modo que los alumnos de literatura (incluido quien escribe, que empezó la universidad para estudiar informática) pueden investigar de manera científica. Debemos evitar que el postureo interdisciplinar nos haga aferrarnos a lo que mejor conocemos. Para un martillo, todo son clavos. Porque, ¿en qué gran desventaja nos colocaríamos a nosotros mismos –y al mundo entero– si obligáramos a nuestras mentes a plantear todos los problemas de la misma manera?

Fuente:

Harvard Business Review