24 de abril de 2014

Bombas atómicas, átomos y... bikinis

Cuando vemos pasear por la playa a una chica en bikini, lo último que se nos viene a la cabeza es una bomba atómica. O un átomo. Sin embargo, el bikini está íntimamente relacionado con esos términos.



Desde 1946 a 1958, los estadounidenses llevaron a cabo ensayos con bombas atómicas en el atolón de Bikini, ene el océano Pacífico. Y precisamente en 1946, el diseñador francés Jacques Heim diseñó un traje de baño de dos piezas al que bautizó como “átomo”. En realidad, el nombre nada tenía que ver con las bombas atómicas, sino porque el átomo era la porción más pequeña de materia, y aquella pieza de ropa era realmente pequeña.

Si hoy en día al bikini no le llamamos átomo (lo cual sería ciertamente divertido, y probablemente la prenda acabaría formando parte del vestuario de cualquier geek) es porque otro modisto rival, Louis Reard, sólo tres semanas más tarde que Heim, lanzó al mercado su propia colección de bañadores de dos piezas. Reard bautizó su ropa como “bikini” porque aquella palabra estaba de moda en todos los titulares de prensa a raíz de las pruebas nucleares en el atolón Bikini (después de todo, un buen geek debería amar al bikini igualmente).

Como las pruebas nucleares, la prenda de ropa también generó mucha polémica por lo escandalosa que resultaba. Pero entre 1950 y 1960, el bikini se fue imponiendo, sobre todo a raíz de que Brigitte Bardot lo vistiera para la película Y Dios creó a la mujer (1956). En 1962, Ursula Andress emergió de las aguas con un bikini en la primera película de James Bond, James Bond contra el doctor No, erigiéndose así en la primera chica Bond.

Por cierto, lo que todos conocen como bocadillo caliente de jamón york y queso o sandwich mixto caliente, en Cataluña se denomina bikini, pero nada tiene que ver con el atolón Bikini. El nombre procede de Sala Bikini, que abrió sus puertas en 1953 en la Avenida Diagonal de Barcelona, y que se hizo famosa por comercializar este tipo de bocadillo tal y como explica Alfred López.

Vía | Ciencia Popular

Fuente:

Xakata Ciencia

El misterioso libro cuyo idioma nadie ha podido descifrar


Manuscrito de Voynich

Es un libro que nadie ha podido leer, que está escrito en un idioma que no existe, está ilustrado con plantas y criaturas que nunca han sido vistas en el planeta.

¿De qué se trata? ¿Un sistema de comunicación secreto sobre un tesoro enterrado? ¿El manual de un envenenador? ¿La receta codificada para la eterna juventud?
Esta es la desconcertante y, hasta ahora, indescifrable historia de un manuscrito antiguo que ha confundido a algunos de los más grandes criptógrafos del mundo. ¿Realmente se trata de un código hecho para ser desvelado o es una broma muy bien elaborada?

Vine a la Biblioteca Beinecke de Manuscritos y Libros Raros de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, para resolver un misterio que hace que el Código de Da Vinci se vea un tanto soso.

Se le conoce como el Manuscrito de Voynich, en honor al comerciante de libros de segunda mano Wilfrid Voynich, quien dijo que lo descubrió en Italia en 1912.

Desde entonces, el texto ha obsesionado a un sinnúmero de expertos y ha generado numerosas teorías, unas científicas, otras realmente descabelladas.

"Mi favorita es la que dice que se trata de un diario ilustrado de un adolescente extraterrestre que lo dejó en la Tierra antes de partir", bromea el curador de Beinecke, Ray Clemens.

El artículo completo en:

BBC Ciencia

23 de abril de 2014

PIAAC: El PISA de los adultos y sus resultadfdos en Europa (2014)

Se acaba de presentar el informe PIAAC (el “PISA de adultos”), que compara la capacidades matemáticas y de comprensión lectora de distintos países. Vimos titulares como “los funcionarios son los más competentes“, lo que efectivamente es cierto. Pero hay más titulares que seguro habrían sido menos “populares” como “en España los hombres entienden mejor lo que leen que las mujeres“, dato significativo estadísticamente. Por cierto, un dato colateral del estudio es que el número de empleados públicos en España es similar o inferior al resto de Europa.

Veamos un repaso de los resultados en base a gráficas, que valen más que mil palabras.

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¿Que haya correlación entre variables significa que exista causalidad?  Ya hablamos de esto…
En el estudio PIAAC participan 157.000 adultos de entre 16 y 65 años de 23 países y regiones. Del resto de países de la OCDE no habrá datos hasta la segunda fase del estudio, en 2016. En España participaron 6.055 adultos. Lo que muestro abajo son los resultados de la encuesta. Datos, no interpretaciones ni conclusiones. Que exista correlación entre la edad, sexo o nivel económico y la nota obtenida no quiere decir que esa variable sea necesariamente la explicación del mejor desempeño…

1. Comprensión lectora: general

Cada prueba (comprensión y matemáticas) se califica con una nota y, al igual que en el colegio se clasifica con suspensos, aprobados, notables y sobresalientes, en el informe PIAAC se clasifica en niveles del 0 al 5, siendo 5 la mejor nota posible. Pues bien, España es [corrección] sólo un punto por encima del último, Italia, [/corrección] el país qué más porcentaje de población tiene con nivel 1 o inferior en comprensión lectora:

OCDE2013_lectora
Evidentemente se podría empezar diciendo que tenemos la nota media en lo más bajo de todo empatando con Italia, pero es importante ver la distribución de las notas, no sólo las medias. De hecho, nuestro país es un campeón en desigualdad, no sólo en lo económico, sino también en esta competencia, como revela nuestra posición en el siguiente gráfico en las antípodas de Japón:

OCDE2013_ClasificacionMediaVsDispersion
Puntuación en comprensión lectora (eje X) vs. variabilidad (eje Y invertido).

2. Comprensión lectora: desagregados

Se pueden desglosar los datos por distintas variables, para intentar analizar si a todos se les da peor que al resto de países o si hay segmentos de la población que “bajan” la media especialmente. Empezando por la edad, parece que los ciudadanos de entre 55 y 65 años obtienen significativamente menos nota que sus contemporáneos del resto de países. De nuevo, España e Italia sobresalen al resto en este aspecto. Aunque hay que decir que la baja nota media NO es culpa de los mayores: nuestros jóvenes de entre 16 y 24 años comprenden textos peor que los abuelos Japoneses o Eslovacos. De hecho se puede ver en el siguiente gráfico que ni lo más alto de los resultados de nuestro país se acerca siquiera al nivel 3 de comprensión lectora:

OCDE2013_lectora_por_edad
En cuanto a las diferencias entre hombres y mujeres, me he encontrado una sorpresa: a pesar de mi prejuicio de que tenía que ser al contrario, los hombres obtienen en la mayoría de países una puntuación superior a las mujeres. Es justo decir que sólo en 7 países (entre ellos España) es esta diferencia estadísticamente significativa, mientras en uno (Polonia) ocurre justamente al contrario:

OCDE2013_lectora_sexo
Quizás este dato esté relacionado con el ligero mayor hábito de lectura que tienen (o declaran tener) los hombres en comparación con las mujeres:

OCDE2013_habitos_lectura_sexo

Hábitos de lectura (frecuencia de lectura: baja, media y alta) desglosada por sexo.

3. Matemáticas: global

En razonamiento lógico/matemático es donde encontramos las verdaderas brechas entre países: Japón lo peta, seguido por algunos países del norte de Europa. Alemania, Australia y Reino Unido muestran una mayor dispersión de resultados que el resto, lo que quiere decir que hay más variedad de resultados altos y bajos.
España  e Italia, de nuevo, están en lo más bajo con diferencia. Por atrás incluso de EEUU…

OCDE2013_matematicas
Analizando el valor en absoluto, sin comparar con otros países, el resultado general es bastante malo. De los percentiles 5 al 95, sólo algunos países llegan al nivel 4 de capacidad matemática. En España la mediana llega a la mitad del nivel 2, mientras que más del 20% caen en el nivel 1 o inferior. No es un estadístico especialmente malo en comparación con la OCDE: lo que falta en España es mayor porcentaje de ciudadanos en la parte alta de la tabla que suban la media.

OCDE2013_matematicas_desglose
Esto se confirma con el siguiente gráfico que compara el porcentaje de personas en cada nivel: mientras que en Finlandia o Japón el 19-20% sacan un sobresaliente en matemáticas, en España e Italia nos quedamos en el 4%. 

OCDE2013_matematicas_ordenado4_5

4. Matemáticas: desagregados

Lo de que “la ciencia es cosa de hombres” (por gusto, no creo que por capacidad) parece un tópico pero los datos lo respaldan de manera aplastante. De manera estadísticamente significativa, en todos los países salvo dos los hombres parecen tener una mucho mejor capacidad matemática que las mujeres:

OCDE2013_matematicas_sexo
El desglose por edad revela prácticamente lo mismo que en comprensión lectora: si bien nuestro segmento de los 55-65 años es el peor de toda la OCDE, no es que los jóvenes lo hagan mucho mejor… de hecho también son los peores, exceptuando EEUU:

OCDE2013_matematicas_por_edad

5. Desglose por tipo de empleo

Y éste es el análisis que triunfó en las redes sociales hace unos días: los empleados públicos efectivamente ganan al resto tanto en comprensión lectora como en matemáticas. No sólo en España, sino en todos sitios.

OCDE2013_publico_privado
Por cierto, en esta gráfica de arriba, podéis ver el porcentaje de empleados públicos vs. privados de cada país. No viene mal para derribar el mito tan extendido de que España tiene demasiados…

Curiosamente, ocurre lo mismo al comparar quienes tienen un empleo indefinido con los temporales:

OCDE2013_tipo_trabajo

Esos son los datos. Como siempre, acabo recomendando no establecer conclusiones apresuradas ni demagógicas, por aquello de correlación≠causalidad y los factores ocultos .. pero tampoco ignorar los hechos.

Fuente:

Ciencia Explicada

Las señales químicas que nos hacen humanos (el epigenoma de un neandertal)


Las nuevas técnicas de secuenciación de ADN antiguo están aportando algunos datos clave para comenzar a entender cómo evolucionaron las especies humanas hasta llegar a dar forma a la única especie viva en la actualidad: el ser humano moderno, 'Homo sapiens'. En los últimos años hallazgos como el genoma completo y con gran detalle del neandertal o la secuencia de otra de las especies hermanas, el denisovano, han dado luz a una época crucial para la evolución humana.

Pero los genes, el ADN, no lo es todo. La información contenida en nuestras células, en las de cualquier especie, requiere de una compleja maquinaria química que controla el funcionamiento de los genes y asd qué gen funciona y cuál no en cada momento. Es lo que se conoce como epigenética. De alguna forma se podría hacer la analogía con una obra literaria: las letras serían el código genético y los signos de puntuación serían la epligenética que permite que el texto sea legible y tenga sentido. Entre las señales que permiten a la epigenética desempeñar esta función se encuentran algunas modificaciones químicas, como la metilación del ADN, que controla cuándo y cómo son activados y desactivados los genes que controlan el desarrollo de nuestro organismo. Y esas son precisamente las alteraciones que han estudiado en el trabajo.

Un algoritmo matemático

Los investigadores llevan tiempo preguntándose si ahora que tenemos la genética, ¿podemos tener también la epigenética? "La respuesta hasta ahora era no", responde Mario Fernández Fraga, director del Laboratorio de Epigenética del Cáncer de la Universidad de Oviedo e investigador del CSIC. Pero eso ha cambiado. Una investigación liderada por investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalem y del Instituto Max Planck y en la que ha participado el equipo de Fernández Fraga acaba de reconstruir el epigenoma tanto del neandertal como del denisovano. 

Los autores del trabajo, recién publicado en la revista 'Science', han diseñado un algoritmo matemático que permite reconstruir cómo se ha deteriorado el epigenoma de ambas especies con el tiempo, lo que ha permitido a los científicos 'dar marcha atrás' con las muestras de las que disponen en la actualidad hasta saber cómo sería ese epigenoma hace 70.000 años.

"La mejor prueba de que el nuevo método funciona es que las conclusiones son muy coherentes con lo que vemos cuando comparamos las especies antiguas con los humanos modernos", explica Fernández Fraga. "A pesar de que hay parte que es muy similar, es cierto que hay diferencias y están en los genes que regulan la formació de los huesos", asegura.

Según la discusión del trabajo científico, esto es consistente con una evolución diferenciada de las estructuras óseas de especies como el neadertal y el humano moderno. Otras afectan a genes relacionados con el sistema cardiovascular o el sistema nervioso, los cuales se han asociado con enfermedades como el Alzheimer o la esquizofrenia. Aunque se desconocen los factores que han dado lugar a esas diferencias, dado que los patrones epigenéticos están influidos tanto por las propias características genéticas como por las condiciones ambientales. "Pero no podemos saber si se deben a una condición inherente del ser humano moderno o se han desencadenado debido al modo de vida que llevamos", asegura Fernández Fraga. "Además, hay que tener en cuenta que ellos vivían muchos menos años que nosotros".
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