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25 de agosto de 2015

Científicos daneses inventan un sistema que permite respirar debajo del agua

 
¿Te imaginas poder respirar debajo del agua sin necesidad de utilizar bombonas o cualquier otro aparato?. Pues según unos científicos de Dinamarca ese sueño ya es una realidad.

Gracias a un material cristalino denominado “Cristal de Aquaman” es posible extraer oxigeno del agua en tiempo real, sin consumo de otros recursos, incluyendo el propio cristal, que es necesario en cantidades mínimas para el proceso.

El artefacto funciona con cobalto, que actúa como un filtro para las partículas de agua, separando el oxígeno del hidrógeno. Además de eso, su capacidad de almacenamiento es gigantesca, en especial bajo altas presiones como en el fondo de la mar.

A pesar del tamaño, también por la alta concentración de oxígeno, una cucharadita de esos cristales sería equivalente al contenido de 3 tanques (botellas presurizadas), o lo suficiente para chupar todo el oxígeno de una habitación.

Además de su utilización para deportes y actividades de recreo, también facilita un uso medicinal que permitirá a asmáticos y personas con problemas de respiración salir de casa sin necesidad de cargar un tanque y una máscara.

Según Christine McKemzie, del equipo de investigadores, “Este mecanismo es bastante conocido por todas las criaturas terrestres que respiran. Los humanos y otras especies utilizan hierro, mientras que los crustáceos, arañas y otros pequeños animales utilizan cobre. Pequeñas cantidades de metales son esenciales para la absorción de oxígeno, por lo que no es tan sorprendente ver ese efecto en nuestro nuevo material”.
Fuente:
Bakio

24 de agosto de 2015

Apurímac: el maestro que convirtió las matemáticas en un juego

Pablo Ataucusi es un joven profesor que desarrolló un innovador programa educativo y ello le valió un tercer reconocimiento; el 2014 ganó el premio ConectAaRSE.

El maestro que convirtió las matemáticas en un juego [CRÓNICA] 

Cuando Pablo Ataucusi Romero tenía 18 años –y aún soñaba con ser médico–, le propusieron hacerse cargo de uno de los salones de la academia donde se preparaba para la universidad. A partir de ese día, nunca dejó la docencia.

Luego de aprobar todos los cursos del instituto pedagógico de su natal Abancay, Pablo fue destacado a enseñar en la escuela rural Virgen del Carmen, del caserío de Saywite, ubicado en el distrito apurimeño de Curahuasi. Durante sus primeras clases, Pablo se percató de que a sus estudiantes se les hacía muy difícil aprender a multiplicar, pues no tenían cómo aplicar esta operación matemática a su vida diaria en el campo.

“Había unas OLPC [computadoras básicas compradas allá por el 2004] que nadie utilizaba por no tener acceso a Internet. Así que con la ayuda de software libre empecé a diseñar una especie de juego que los ayudara a tener una aplicación práctica para la multiplicación”, recuerda Pablo.

El maestro de Apurímac aplicó durante todo el año que estuvo destacado en Saywite diferentes programas y juegos para que los niños entendieran las fracciones, a conjugar, las ecuaciones y un poco de educación cívica. Así nació Educa Apurímac, la plataforma que sin necesidad de Internet facilita a los estudiantes su aprendizaje matemático y lector.

“A mí me gustan mucho las computadoras porque uno siente que el mundo está dentro de ellas. Yo mejoré mis conocimientos de programación gracias a unos cursos en línea que ofrecían instituciones españolas”, cuenta Pablo mientras observa que, gracias a uno de los juegos de su plataforma, el pequeño Misiel, de 10 años, se esfuerza para recordar cuánto es un tercio de seis y así no perder los globos que su personaje computarizado ganó a punta de sumar y restar fracciones.




Fuente:

El Comercio (Perú)

21 de agosto de 2015

¿Se puede evitar sentir dolor después de hacer ejercicios?


Te llenas de valor. Te pones las mallas de ejercicio y te vas al gimnasio, con la firme resolución de volverlo una cosa regular, al menos tres veces a la semana.

Al día siguiente no puedes ni levantarte de la cama: todos tus músculos están atravesados por dolorosos pinchazos (o agujetas). Y así no más, se va, por la ventana, aquella firme resolución.

¿Es posible evitar esto?

Ahí tirado en la cama podrías pensar que no.

Pero, ya que no vas a ir hoy al gimnasio -ni en los próximos 3 días, que es lo que posiblemente te va a durar el dolor-, sigue leyendo.

Qué causa las agujetas

Lo que te dice el sentido común: trabajaste unos músculos más de lo que están acostumbrados.

Hasta hace unos años, se creía que este dolor -que técnicamente se conoce como dolor muscular de aparición tardía (DMAT) y que no debe confundirse con dolores agudos o de más largo plazo- era el resultado de la acumulación de ácido láctico en las células musculares.

Hoy hay diferentes teorías. La más aceptada parece ser la que señala que el incremento repentino de la exigencia sobre un músculo o un grupo muscular produce un daño microscópico a las fibras, lo que se traduce en dolor o rigidez.

Es totalmente posible

Eso dicen los que saben.

"Todo el mundo es diferente, y varios factores juegan un papel, como la edad, el historial de actividad física y el peso, pero hay tantos tipos de ejercicio que casi todo el mundo puede hacerlo sin sentir dolor", le explica a BBC Mundo Jennipher Walters, entrenadora personal y directora de la página web FitBottomedGirls.

"Trabajamos con muchísima gente que de repente empieza con el ejercicio. 'Nos acabamos de jubilar los dos y queremos tener una vida activa. Queremos hacer ejercicio', nos dicen. Con unas buenas pautas de entrenamiento, es posible", le dice a BBC Mundo Antonio Giner Marco, especialista en medicina del deporte y traumatología deportiva y médico del Valencia F.C.

Esas pautas comienzan por evaluar primero, ejercitar después.

El artículo completo en:

BBC Ciencia

19 de agosto de 2015

Variable dependiente e independiente (para niños)

Saludos

Una de los indicadores del área de Ciencia y Ambiente nos invita a enseñar a los alumnos (de quinto y seto grados de educación primaria) la diferencia y, al mismo tiempo, la relación entre variables dependientes e independientes en las hipótesis; hipótesis que os mismos niños deben de construir.

La capacidad es: Genera y registra datos e información.

El indicador es: Elabora tablas de doble entrada identificando la posición de las variables dependiente e independiente.

Antes de empezar la actividad

Antes de presentarles este documento tenemos que aclarar que se debe iniciar a los estudiantes en el manejo de variables como una relación de causalidad, es decir estableciendo diferencias entre las causas y efectos de fenómenos relacionados con la ciencia y la tecnología. Inclusive se pueden emplear os términos CAUSA y EFECTO como sinónimos de variable independiente y variable dependiente.

En este fragmento del documento se presenta la introducción a ese nuevo y fascinante tema; en el documento completo se incluyen siete preguntas investigativas, cada una de estas preguntas con sus respectivas variables, ¡y todo listo para aplicar en las aulas!

No dude en contactarme para cualquier clase de consulta:

leonardo.sanchez.coello@gmail.com


Hasta pronto



Suecia: Donde se organiza la jornada laboral ¡en función de la familia!

La cara del pequeño y rubísimo Tom es un poema. Su padre, Tobías Holmqvist, está a punto de cruzar la puerta de casa y de marcharse al trabajo. A sus dos años y medio, este acontecimiento cotidiano corre el riesgo de convertirse en drama en cuestión de segundos. Holmqvist se toma su tiempo y con suaves palabras evita el estallido. Al fin y al cabo, no tiene por qué agobiarse. Su jefe no le va a controlar si llega cinco minutos o media hora más tarde al trabajo. Porque el jefe de Holmqvist no le dice cuándo tiene que entrar ni salir. Ni si tiene que trabajar en la oficina o si puede hacerlo en su casa después de acostar a los niños. Le exige simplemente que haga bien su trabajo y que lo entregue a tiempo. De momento, Holmqvist cumple con los objetivos que le marca la empresa de tecnología espacial en la que trabaja. Esta forma de organizarse no es ninguna excepción en Suecia. Aquí, salir pronto de la oficina, la flexibilidad horaria y el teletrabajo son la norma.

Son las ocho de la mañana, y Holmqvist se dirige ya al metro que le llevará hasta su oficina, en la otra punta de Estocolmo. Hoy es un día especialmente caluroso. Por lo demás, se trata de un día cualquiera en la vida de un trabajador sueco cualquiera. La normalidad en la que habita Holmqvist es, sin embargo, marciana en muchos aspectos para el trabajador español medio, atrapado en la cultura del presencialismo, según la cual, cuantas más horas pasas en la oficina, mejor trabajador se supone que eres.



Aquí por el contrario, no se lleva quedarse a trabajar hasta tarde y mucho menos calentar la silla, estar para figurar. Es más, en Suecia, como en buena parte de los países europeos, quedarse en la oficina después de las cinco de la tarde está mal visto. Lejos de generar admiración, es síntoma inequívoco de ineficiencia y de falta de responsabilidad con la familia y con la sociedad. Porque aquí, criar a ciudadanos sanos es un deber cívico a la altura de pagar impuestos.

“Trabajo 40 horas a la semana y cuando tengo mucha carga de trabajo hasta 50, pero mi horario es completamente flexible. Si no tuviera esta libertad, no trabajaría aquí”, sentencia Holmqvist, que a sus 37 años dice no estar dispuesto a perderse una tarde con Tom y con Hugo –su segundo hijo de nueve semanas- por nada del mundo. Marie, su mujer, es reumatóloga y disfruta ahora de su permiso de maternidad.

Él calcula que pasa en la oficina unas 30 o 35 horas a la semana. El resto, lo hace desde casa. “Si tengo asuntos pendientes, trabajo por las noches. Pero si no, no hago nada”. Hay días que ni siquiera va a la oficina. “No me compensa ir y volver si no tengo alguna reunión”, explica este economista de clase media que, como tantos suecos, masca tabaco y es aficionado al fútbol. Los días que sí va, sale en torno a las cinco de la tarde.

El artículo completo en:

El País

18 de agosto de 2015

El poder de las caricias





Nuestro organismo cuenta con entre 6 o 10 millones de sensores táctiles que recogen información tanto del interior como del exterior del cuerpo, siendo el sentido del tacto el más repartido y también el más duradero, de ahí que la piel se convierta en una especie de “órgano social” y el tacto en un instrumento de gran potencial.


Las caricias se muestran, por tanto, como uno de los estandartes de este sentido y, según una reciente investigación, éstas se transmiten desde la piel hasta el cerebro por medio de nervios cuya velocidad de conducción es muy lenta. Las fibras nerviosas tactiles (CTs) como se denominan a los nervios que responden a las caricias tienen un umbral perceptivo muy bajo y los receptores que las activan se localizan en la piel con presencia de vello. Se trata de exactamente los mismos receptores que también conducen las sensaciones de dolor al cerebro.

Estos sensores nos aportan información desde el principio de nuestra vida, por lo que “un fallo en el sistema de CT durante el neurodesarrollo puede impactar negativamente en el funcionamiento del cerebro social y el sentido de sí mismo, tal y como sucede con las personas con trastornos del espectro autista, quienes no procesan adecuadamente el tacto emocional”, afirma Francis McGlone, líder del estudio.

De ahí que los investigadores concluyan que el déficit de caricias durante la vida temprana puede tener efectos negativos sobre una serie de comportamientos y estados psicológicos en la edad adulta, ya que, al no viajar estas sensaciones táctiles al sistema límbico (encargado de gestionar las respuestas emocionales), el desarrollo del cerebro se resiente.

El estudio, que ha sido publicado en la revista Neuron, también alerta de que “en un mundo en el que el tacto queda relegado a un segundo plano con el aumento de las redes sociales que fomentan la comunicación sin contacto, y la disminución de caricias afectuosas en los bebés por parte de cuidadores y padres debido a la las presiones económicas de la vida moderna, es cada vez más importante reconocer cuán vital es una afectuosa caricia”, termina McGlone.

Fuente:

Muy Interesante
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