Latest Posts:

22 de mayo de 2012

Condiciones que puso Einstein a su mujer para seguir juntos

Aunque Albert Einstein y Mileva Maric no se casaron hasta 1903, un año antes ya habían sido padres de Lieserl que, lamentablemente, falleció antes de cumplir un año. Este hecho, desconocido hasta 1986 cuando se descubrió un lote de cartas entre Albert y Mileva, truncó la prometedora carrera académica de Mileva. En 1903 se casan en Berna (Suiza) y Mileva se dedica a criar sus hijos, Hans Albert (1904) y Eduard (1910), y a seguir a su marido a los diferentes destinos laborales: Berna, Zurich, Praga y Berlín.
Einstein y Mileva

La relación comenzó a deteriorarse y el traslado a Berlín, al que Mileva se opuso desde el principio, acabó por darle la puntilla. A pesar todo, y pensando en sus hijos, decidieron continuar juntos… pero con las condiciones que Einstein le impuso a su, todavía, esposa:
  1. Deberás asegurarte de:
    • mantener mi ropa y la del hogar en buen estado.
    • servirme tres comidas en mi habitación.
    • mantener mi dormitorio y el estudio limpios, y debe quedar claro que mi mesa de trabajo es para mi uso exclusivo.
  2. Renunciarás a cualquier tipo de relación personal conmigo en la medida en que no sean estrictamente necesarias por razones sociales. En concreto, renunciarás a:
    • sentarte en casa junto a mi.
    • pasear o viajar juntos.
  3. Tendrás en cuenta los siguiente puntos:
    • no mantendremos relaciones íntimas, ni me reprocharás nada.
    • dejarás de hablarme si yo te lo pido.
    • abandonarás mi dormitorio o estudio inmediatamente, y  sin protestar, si te lo pido.
  4. Te comprometerás a no menospreciarme delante de nuestros hijos, ya sea con palabras o hechos.
En un principio, Mileva aceptó aquellas condiciones pero, como era de esperar, no duró mucho. En 1914, Maric abandonó Berlín con sus hijos y se trasladó a Zurich. El 14 de febrero de 1919 se divorciaron. ¡Qué difícil es vivir con un genio!

Fuente e imagen: Lists of Note vía kurioso

Tomado de:

El efecto “Charlie Brown” o por qué los astronautas quieren ají en el espacio


Como sabe cualquiera que haya tenido un resfriado terráqueo, más fluido en nuestras cavidades faciales también significa más congestión. Y lo mismo ocurre en el espacio. Al flotar en gravedad cero, los fluidos del cuerpo acaban por reunirse en la cabeza y, al igual que en la Tierra, los líquidos son arrastrados hacia abajo por la gravedad.

Esta movilidad ascendente de los fluidos corporales y su acumulación en la cabeza acaba dando a los astronautas rostros más circulares y rechonchos, de aspecto caricaturesco como las caras de los dibujos animados. En la NASA lo han bautizado como el efecto ‘Charlie Brown’, en honor al famoso personaje de dibujos de Charles Schulz.

Según Michele Perchonokdel programa de la NASA de Ciencia de los Alimentos, debido a este efecto, los astronautas confirman en sus viajes que la gravedad cero crea síntomas similares al resfriado.

Sin embargo, ¿es la falta de gravedad realmente la responsable del efecto ‘Charlie Brown’ y de la congestión nasal del astronauta en órbita? Nadie está del todo seguro pero existen algunas teorías plausibles. Michele Perchonok pidió al ingeniero de alimentos Jean Hunter y a su equipo de la Universidad de Cornell (EE.UU.) si podían poner a prueba la teoría de la nariz tapada por efecto de la gravedad.


Para lograrlo en la Tierra, han elaborado una prueba a largo plazo en la que los voluntarios pasarán varias semanas en una cama donde tendrán la cabeza más baja que sus pies, para tratar de volver a crear ese efecto Charlie Brown y estudiar exactamente qué es lo que acontece en su interior. No es lo mismo que el entrenamiento soñado de un astronauta… pero valdrá para simular el efecto.

Los investigadores se interesaron por esta teoría de la nariz tapada por un insólito hecho: el gusto de los astronautas por llevar en su tartera salsa picante para aderezar las comidas que se sirven a bordo. A lo largo de los años, los ingenieros y psicólogos de la NASA se dieron cuenta de que, en el espacio, los astronautas anhelan alimentos que no necesariamente comen aquí en la Tierra, en especial las cosas picantes.

Un ejemplo memorable ocurrió a bordo de la Estación Espacial Internacional en 2002, cuando la tripulación del transbordador espacial Atlantis hizo una visita breve a los astronautas de la ISS. La astronauta Peggy Whitson fue la que abrió la puerta de acoplamiento y, en vez de darles la bienvenida con un pastel de arándanos, exigió a la tripulación del Atlantis un nuevo suministro de botes de salsa picante antes de concederles la entrada a su estación espacial.

Lea el artículo completo en:

Un museo de Alemania presenta al hombre de Neandertal vestido de ejecutivo




METTMAN. La réplica de un hombre de Neandertal vestido con ropas modernas en el Museo Neandertal de Mettmann.


El Museo de Neandertal de la localidad alemana de Mettmann, en el oeste del país, recibe desde hoy a sus visitantes con una réplica a tamaño natural de ese hombre primitivo vestido de ejecutivo moderno.

El "George Clooney de la edad de piedra" da la bienvenida elegantemente vestido con un terno gris, camisa y corbata, así como una barba de tres días, muy de moda también entre los hombres de negocios de la actualidad.

Modelado con silicona, el Neandertal del siglo XXI, de complexión fuerte y cabellos grisáceos, puede pasar, sin embargo, casi desapercibido por la normalidad de su aspecto.

Los responsables del Museo de Mettmann han querido con su nueva atracción demostrar que este extinto hombre primitivo, que vivió hace 30.000 años en Europa, es mas parecido a nosotros de lo que la gente se imagina.

Todos tenemos algo de Neandertal, asegura el museo, sobre todo tras demostrarse científicamente que el hombre moderno lleva un cuatro por ciento de herencia genética del legendario antepasado de la humanidad.

Fuente:

Científicos creen haber detectado un planeta que se le escapó al Kepler

Lo descubrieron al observar la actividad de una estrella denominada KOI-872. Los investigadores piensan que puede existir un segundo astro.


NASA, Vía Láctea, Astronomía, Kepler,  KOI-872
 
El planeta recién descubierto está a apenas 2.800 años luz de la Tierra y en dirección al centro de la Vía Láctea (foto), (Kepler.nasa.gov)

A apenas 2.800 años luz desde la Tierra y en dirección al centro de la Vía Láctea, un equipo de científicos cree que ha detectado, entre los datos que envía el observatorio espacial Kepler, un planeta que se le había escapado al telescopio, informó hoy la revista “Science”.

El Kepler, enviado al espacio en marzo del 2009, vigila el resplandor de unas 150.000 estrellas, en búsqueda de señales de que en sus órbitas transiten planetas. En principio el artefacto tenía una misión programada para tres años y medio, pero este año se prorrogó hasta el 2016.

Entre los científicos que día a día revisan las enormes cantidades de datos que transmite el Kepler, un equipo encabezado por David Nesvorny, del Instituto de Investigación Southwest en Boulder, Colorado, encontró una discrepancia que había pasado desapercibida para el telescopio cazador de planetas.

¿Cómo lo hallaron?
 

Para encontrar planetas más allá de la Vía Láctea, los científicos usan un método práctico: Si un planeta al orbitar pasa frente a una estrella observada por el Kepler, periódicamente obstruirá una porción del resplandor del astro.

Esta disminución pequeña y repetida de la luminosidad de la estrella señala la presencia de un planeta. Los detalles de ese tránsito permiten que los científicos infieran las propiedades físicas del sistema y las proporciones de radio de las órbitas.

En el caso de un planeta que recorra una órbita estrictamente kepleriana, las distancias, ritmos y otras propiedades en la curva de luminosidad deberían mantenerse constantes.

Pero varios efectos pueden producir desviaciones del modelo kepleriano haciendo que las distancias o los ritmos no sean estrictos y los científicos llaman a ésas “variaciones de duración del tránsito”.

No es el único
 

Nesvorny y sus colegas encontraron en los datos enviados por Kepler la probabilidad de un planeta que el telescopio no había señalado, e incluso la posibilidad de uno más que todavía no se ha visto.

Los investigadores encontraron excepcional la estrella KOI-872 porque muestra tránsitos con variaciones de tiempo notables de más de dos horas.

“Pronto fue claro para nosotros que debe haber un objeto grande, y oculto, que influye en el planeta que transita”, dijo Nesvorny. “Para dar una comparación, si un tren de alta velocidad llega a una estación con dos horas de retraso, sabemos que debe haber una buena razón para ello”. “El truco”, agregó, “fue encontrar de qué se trataba”.

La estrella que atrae tanto interés se denomina KOI-872 y los investigadores sostienen que, además de uno ya descubierto, otro planeta orbita el astro cada 57 días, aunque no pasa frente a la estrella en relación con el telescopio de Kepler.
 
Los investigadores sugieren la presencia de un tercer planeta, con una masa aproximadamente 1,7 veces mayor que la Tierra y que orbita la misma estrella cada 6,8 días
 
Fuente:
 

Babuinos de Kenia: Las ventajas de ser el macho alfa

Grupo de babuínos usados para el estudio. | PNAS
Grupo de babuínos usados para el estudio. | PNAS
El poder envejece. Las comparativas del aspecto físico de los dirigentes políticos cuando eran candidatos y al final de sus mandatos no dejan lugar a la duda. Las canas, las arrugas y las bolsas en los ojos se adueñan con el tiempo de los rostros poderosos. Pero ser el líder también podría ser la clave para gozar de una salud de hierro, al menos así sucede en las manadas de babuinos. Un estudio realizado por las universidades de Princeton, Duke y Notre Dame (todas en EEUU) demuestra que los machos alfa (los babuinos dominantes) se recuperan antes y son menos propensos a enfermar que el resto de los machos de la manada.

Las autoras de la investigación, publicada en el último número de la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), Elisabeth Archie, Jeanne Altman y Susan Alberts, analizaron la población de babuinos del ecosistema del Parque Nacional de Amboseli (Kenia). Y sus resultados indican que el estatus social está asociado con una cicatrización más rápida de las heridas.

El hallazgo es algo sorprendente, habida cuenta de que los líderes experimentan altas dosis de estrés, lo que merma la respuesta inmune. "Tanto en seres humanos como en animales, siempre ha sido un gran debate sobre si es mayor el estrés de estar en la parte superior que el de estar en lo más bajo de la pirámide social", asegura Archie, investigadora principal del estudio.

Efectos negativos del estrés

"Nuestros resultados sugieren que, aunque los animales sufren estrés estén donde estén situados, hay varios factores ligados al alto rango social que podría servir para proteger a los machos de los efectos negativos del estrés". Según el director de la división de Biología del programa de la National Science Foundation (NSF), George Gilchrist, "la potencia de este estudio consiste en que identifica los mecanismos biológicos que pueden conferir beneficios para la salud a los altos miembros de la sociedad".

Los investigadores examinaron una base de datos de 27 años con información sobre las enfermedades y las lesiones ocurridas en los babuinos salvajes masculinos de forma natural. Aunque la investigación sobre la salud y las enfermedades de los animales en el laboratorio ha sido muy extensa, este estudio es uno de los más completos que se haya realizado jamás en animales en un entorno natural.

Los científicos investigaron cómo las diferencias en la edad, la condición física, el estrés, el esfuerzo reproductivo y los niveles de testosterona contribuyen a las diferencias en las funciones inmunológicas relacionadas con el estatus social. Investigaciones previas ya habían demostrado que los altos niveles de testosterona y los esfuerzos intensos de reproducción pueden suprimir la función inmune y son más altas entre los machos de alto rango.

Sin embargo, Archie y sus colegas concluyeron que los machos alfa son menos propensos a enfermarse y se recuperan más rápidamente de las lesiones y de las enfermedades que los machos de bajo rango. Los autores sugieren que el estrés crónico, la vejez y el mal estado físico asociado con el bajo rango pueden suprimir la función inmune en machos situados en la parte baja de la pirámide social.

"Esta investigación comienza a desmenuzar las ventajas y desventajas, tanto en las altas como en las bajas posiciones sociales en los primates, lo que nos incluye a nosotros mismos, que pueden conducir a la comprensión de los efectos de la situación social en la enfermedad y en la mortalidad", asegura Carolyn Ehardt una experta de la NSF, organización que financió la investigación.

Fuente:

El Mundo Ciencia

21 de mayo de 2012

Cómo funciona un dinamómetro y cómo fabricarse uno

Tomado del blog:


Dinamómetros

Un dinamómetro, pese al nombre tan feo que tiene, es algo bastante sencillo. Entre la foto y el nombre (que acaba en metro), es fácil deducir que sirve para medir algo. El comienzo de la palabra nos dice qué: fuerzas, pues la dinámica es la parte de la física que estudia las fuerzas.

El concepto de fuerza es algo abstracto y quizás no es inmediato el pensar en un método para medirlas. Pero en realidad no necesitamos más que un muelle y un par de ganchos para conocer el valor de todas las fuerzas que necesitemos.

La culpa de todo la tiene una de las fórmulas más sencillas de las que se aprenden en el instituto: F=-k·x
¿A alguno le suena? Pues sí, es la Ley de Hook, que define la fuerza proporcionada por un muelle al estirarse o contraerse. Veamos qué es cada letra en la fórmula.

La primera es fácil, puesto que la F hace referencia a la fuerza. Por otro lado, la x da la elongación del muelle, que no es nada más que el incremento de longitud, o sea, lo que se ha estirado o contraído el muelle. ¿Y la k? La k se conoce como constante del muelle. Es un valor propio de cada muelle que depende del material del mismo, de las características de las espiras…

Así que con un muelle cualquiera, si conocemos su constante, es sencillo medir lo que se ha estirado (no lo que mide en total, sino la diferencia entre lo que medía antes de estirarse y después; una resta vamos) y saber así la fuerza a la que se está sometiendo el muelle.

Ahora bien, ¿qué pasa si no se conoce la constante propia del muelle? Si piensas construir un dinamómetro en tu casa, seguramente no sepas cuánto vale la k del muelle que hayas escogido. Pero no hay que preocuparse, puesto que con un pequeño truco, podemos calcular su valor por una simple división.

Hemos quedado en que el valor de la x se puede medir con una regla (se coloca el cero en la punta del muelle antes de que sea estirado y se hace la lectura tras el alargamiento), por tanto, si conociéramos el valor de la fuerza que se le esta aplicando al muelle, sería sencillo hallar la k.

Alguno dirá ’muy bonito, pero ¿cómo narices sé yo el valor de una fuerza, si es eso lo que estoy intentando medir con mi dinamómetro?’ La respuesta a tal pensamiento está en un patrón. Es decir, si pudiéramos encontrar algo que generara una fuerza cuyo valor sí conociéramos, podríamos usarlo para calibrar el aparato.

Para dar con ese patrón, vamos a usar otra fórmula, aún más sencilla que la anterior: F=m·a
Efectivamente, se trata de la segunda ley de Newton. La fuerza es igual a la masa por la aceleración. La masa sí sabemos medirla, pero ¿y la aceleración? En nuestra vida cotidiana lidiamos constantemente con una fuerza: la gravedad. Lo bueno de esta fuerza es que el valor de su aceleración es siempre el mismo y se conoce de sobra. Es de 9.8 m/s2.
 
Y así a lo tonto, ya tenemos lo que necesitábamos. Sosteniendo el muelle por un extremo (mejor en algo fijo, como una mesa o similar) y colgando de la otra punta una masa de, por ejemplo, 1 kg, sabremos que la fuerza que ejerce sobre nuestro resorte es de 9.8 Newtons (que es la unidad en la que se miden las fuerzas según el sistema internacional).

Ahora que conocemos la fuerza y la elongación, hallar la k es muy sencillo: k=F/x

Nota: He prescindido del signo negativo ya que simplemente hace referencia al sentido de la fuerza del muelle (contrario al de la fuerza que le hace variar su longitud). Para el caso que nos ocupa, esa información no es relevante y, de serlo, es fácilmente averiguable.

Y ya está casi todo listo. Sólo tenemos que calcular cuánto se estira el muelle cuando se le somete a 1 Newton de fuerza. De nuevo, despejamos: x=F/k, donde F se sustituye por 1 Newton y k por el valor hallado anteriormente.

Esto nos dará un valor en metros (sistema internacional). Así que, después de colocar nuestro muelle en su soporte (una tablilla, una pared, un cilindro transparente…), sólo queda hacer marcas con un rotulador señalando tramos de 1 Newton desde el extremo del muelle, osea, midiendo cada vez la distancia calculada de la x para una fuerza de 1 Newton.

Listo. Tenemos un estupendo dinamómetro con un par de cálculos y trastos que había por casa.
Espero que con este invento alguno se familiarice un poco más con las fuerzas, aunque también sirve para dictaminar una sentencia ante la duda de quién tiene más fuerza.
 
Imágenes de Cienciafacil y 3b Scientific
 
Adrián Fernández
Más ideas en los siguientes vídeos: 
 


google.com, pub-7451761037085740, DIRECT, f08c47fec0942fa0