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23 de agosto de 2011

La ciencia en el último adiós: las visiones antes de la muerte


Una investigación indica que personas en estado terminal y sus allegados experimentan con frecuencia este fenómeno estimado como meras alucinaciones. Ahora, investigadores proponen más experimentos para ver si la muerte es realmente el fin de la vida.

Una investigación indica que personas en estado terminal y sus allegados experimentan con frecuencia este fenómeno estimado como meras alucinaciones. Ahora, investigadores proponen más experimentos para ver si la muerte es realmente el fin de la vida.

Las visiones en el lecho de muerte son usualmente desestimadas, sin embargo científicos admiten que hay pocas investigaciones serias sobre los procesos que se desarrollan en nuestro cerebros cuando estamos cercanos a la muerte.

La nueva información indica que lo que nosotros llamamos las experiencias del fin de nuestras vidas son mucho más comunes de lo que nosotros pensamos. El doctor Peter Fenwick de la red de científicos del Reino Unido ha llevado a cabo esta investigación con el personal que labora en residencias para enfermos desahuciados.

Fenwick descubrió que las personas próximas a morir experimentaban extraños fenómenos. Con frecuencia las personas tienen visiones, en las cuales ven que familiares, quienes murieron hace mucho tiempo, venían a ayudarles.

Otras investigaciones incluyeron miembros de la familia de la persona en estado grave, quienes dijeron que fueron visitados por la persona que estaba muriendo incluso cuando la distancia que los separaba eran miles de millas.

Fenwick aseguró que las experiencias de ese tipo son comunes, pero que muchas personas son reacias a hablar sobre ellas. "La evidencia que ha aflorado de nuestras entrevistas es contundente. Los pacientes no hablan sobre sus visiones con sus enfermeros o el personal que les cuida por temor a ser ridiculizados. El personal que trabaja en lugares donde se encuentran enfermos terminales no abordan estos temas no sólo porque no están enmarcados en el campo científico, sino porque no pertenecen a la cultura de un lugar de ese tipo. Nosotros no tocamos estos temas si no estamos con nuestros amigos", dijo Fenwick.

Críticos de este estudio aseguran que todo tiene un carácter retrospectivo, pues depende de los recuerdos que estas personas tienen de los eventos pasados.

El doctor Fenwick intenta organizar un estudio que analice científicamente los fenómenos que ocurren en el lecho de muerte. Él ha apelado por un nuevo modelo de morir que desdeñe menos ese tipo de experiencias y no las califique como simples alucinaciones de quienes están próximos a morir.

Tomado de:

MD zol

Cómo (ob)tener unos huevos más gordos

¿Quién no ha tenido, siendo niño, una pecera con peces de colores? ¿Y qué niño no ha intentado capturar pececillos atrapados entre las rocas con la bajada de la marea? ¿A quién no se le ha ocurrido en más de una ocasión probar sus dotes científicas innatas y experimentar colocando las simpáticas criaturas acuáticas marinas en la pecera de agua dulce y al contrario, los lindos peces de colores en agua salada?

Por otro lado, todos sabemos que una excelente forma de conservar ciertos alimentos y preservarlos del efecto pernicioso de determinadas sustancias nocivas consiste en someterlos a un proceso de deshidratación y sumergirlos en salmuera o vinagre.

Y bien, ¿qué relación guardan los dos párrafos anteriores? Pues muy simple: ambos hacen alusión a un proceso físico denominado ósmosis. Veréis, consiste en lo siguiente: imaginad que disponéis de dos disoluciones con concentraciones diferentes y separadas por una membrana semipermeable (esto es, que deja pasar moléculas de un cierto tamaño, pero no otros). Para que sea más concreto, suponed que a un lado (llamémosle el izquierdo) de dicha membrana tenemos agua y al otro (llamémosle, lógicamente, el derecho) agua en la que hemos disuelto unas cuantas cucharadas de sal, por ejemplo.

Dicho muy simplemente, la ósmosis consiste en el paso de agua del compartimento izquierdo al derecho, es decir, y esto siempre es así, el proceso tiene lugar de tal manera que el agua se desplaza hacia el lado donde existe una mayor concentración (en este caso, el lado derecho donde hemos disuelto sal) con el fin de igualar las de ambos.

egún lo anterior, y volviendo a nuestros queridos pececillos, cuando sumergiéramos en agua dulce la sardina que con tanto esfuerzo pescamos, contemplaríamos con estupor cómo su cuerpo comenzaría a hincharse de forma descontrolada. Todo lo contrario le sucedería al lindo pececito rojo si se nos ocurriese darle un baño de agua salada, pues su abdomen se iría reduciendo paulatinamente hasta dejarlo francamente esmirriado.

¿Por qué sucede esto? Debido a la ósmosis, en efecto. El agua del interior de las células del cuerpo de la sardina posee una concentración salina mayor que el agua dulce en la que la hemos sumergido y, por tanto, a través de las paredes celulares (ahí tenéis la membrana semipermeable de la que hablamos) penetraría agua dulce (la de menor concentración de sal), lo que provoca la hinchazón. Con el pez de colores de agua dulce sucede el efecto opuesto: el agua dulce atraviesa la pared celular, produciendo una deshidratación y, consecuentemente, una disminución acusada en el volumen del cuerpo del animal.

De forma análoga se puede explicar el proceso de conservación de los alimentos en salmuera o vinagre. Cuando las fabricas de conservas envasan pepinillos en una disolución ácida como el vinagre, lo que están haciendo es aprovecharse del fenómeno de la ósmosis. Así, el “agua dulce” (baja concentración) contenida en el interior del pepinillo abandona éste para intentar contrarrestar la elevada concentración del vinagre. El resultado es que la cucurbitácea, al perder agua, impide que determinadas bacterias puedan desarrollarse, conservándose el alimento durante un lapso de tiempo mucho mayor.



Una aplicación enormemente interesante de todo lo expuesto más arriba consiste en lo que yo (osadamente) denomino “cambiar la talla de los huevos desnudos“. Me explico: coged un huevo de gallina, por ejemplo, aunque el experimento también funciona con otras clases de huevos diferentes (ya me entendéis). A continuación sumergidlo en un vaso lleno de vinagre y esperad dos días, aproximadamente. Transcurrido este tiempo, podréis observar cómo la cáscara (de origen calcáreo) ha desaparecido por completo debido a la acción del ácido acético, dejando el huevo desnudo, una especie de pelota elástica y transparente (se puede ver la yema sin problema). Si ahora lo laváis bien lavadito e introducís lo que queda del huevo en otro vaso, esta vez lleno de agua destilada, comprobaréis que al cabo de unos cinco días, más o menos, el huevo ha incrementado su peso en casi el 50% de su valor inicial. Lo que ha sucedido, una vez más, es que el agua destilada (con una concentración de solutos bajísima) ha penetrado en el interior de la membrana del huevo, donde la concentración es claramente superior.

Desafortunadamente, todo el proceso anterior puede invertirse sin más que volver a introducir el huevo hinchado en un vaso con agua y azúcar disuelta en ella. Unas doce horas después la ósmosis habrá devuelto las cosas a su sitio. Y es que nada es permanente, ni siquiera los implantes de silicona…

Tomado de Amazings

¿Podría decirse que en las matemáticas está la respuesta a todo?

En mi opinión, la respuesta a la pregunta es no. En el ámbito de las ciencias físicas biológicas o sociales, y a su vez en ingeniería, las matemáticas proporcionan herramientas que permiten expresar con rigor los resultados de estas ciencias y, por tanto, entender mejor la naturaleza. En cualquier caso, son necesarios los métodos propios de cada una de las ciencias para que el conocimiento en ellas pueda avanzar.

Si usamos el símil de una ciencia experimental, el proceso se podría explicar así: en base a resultados experimentales o a una reflexión sobre conocimientos previos se formula un modelo matemático para explicar cierto fenómeno. Este modelo necesita validarse con posterior experimentación. En tanto que el modelo es dado por válido, la pura deducción matemática aporta nuevas verdades sobre el fenómeno que se estudia.

Sin embargo, el desarrollo de las matemáticas no se circunscribe a este diálogo con otras ciencias. Las matemáticas tienen la entidad de ciencia independiente, con sus propios métodos preguntas y desarrollo natural. Si bien en muchas ocasiones este desarrollo ha venido motivado por las necesidades de otras ciencias, como es el caso de la teoría de juegos, en muchas otras ocasiones los desarrollos matemáticos se han adelantado siglos a sus aplicaciones prácticas. Por ejemplo, Einstein se encontró con un cuerpo de conocimientos de Geometría Diferencial suficiente para poder formular la Teoría de la Relatividad. Si estas matemáticas no hubieran sido ya bien entendidas por los científicos de la época habría sido muy difícil que este descubrimiento se hubiera realizado.

Las matemáticas dan herramientas para expresar con rigor los resultados del resto de ciencias

A lo largo del siglo XX el diálogo entre las matemáticas y la física ha sido cada vez más profundo y fecundo. En 1960, el físico Eugene Wigner publicó un artículo titulado The Unreasonable Effectiveness of Mathematics in The Natural Sciences, en el que observaba que la estructura matemática de una teoría física revelaba más sobre los posibles avances futuros que las evidencias empíricas, y argumentaba que esto reflejaba una relación profunda entre matemáticas y física.

Por ejemplo, en el intento de crear una teoría que explique unificadamente la gravitación y todas las interacciones entre partículas, los físicos han hecho sorprendentes predicciones matemáticas totalmente teóricas. A su vez, los matemáticos han conseguido confirmar estas predicciones y desarrollar nuevas teorías que sirven a los físicos teóricos de posibles marcos para formular sus ideas.

Posiblemente la física es la ciencia mas próxima a la naturaleza de las matemáticas y, por ello, ha sido la primera en la cual el diálogo con las matemáticas ha alcanzado una profundidad y belleza sorprendentes. No obstante, a medida que avanzan las matemáticas, sus aplicaciones en las otras ciencias ganan en profundidad, y este diálogo puede empezar a vislumbrarse. Por ejemplo: hay cada vez más matemáticos interesados en las relaciones con la biología.

En muchas ocasiones, las matemáticas se han adelantado siglos a sus aplicaciones prácticas

Otro ejemplo de notable belleza de la necesidad del desarrollo independiente de las matemáticas puras es la resolución por Adrew Wiles del último teorema de Fermat. Esta pregunta, de teoría elemental de números, se había formulado en 1630. Sin embargo, la cuestión que en sí sólo interesaba a los matemáticos, ha resultado tan difícil y profunda que su solución ha motivado el desarrollo de matemáticas muy avanzadas que son clave ahora en criptografía.

En resumen, las matemáticas tienen entidad de ciencia independiente, cuyo desarrollo permite hacer nuevos y profundos descubrimientos en aquellas áreas cuyo diálogo con las matemáticas es suficientemente rico. Además, para que puedan producirse aplicaciones a otras ciencias, el desarrollo independiente de las matemáticas, como ciencia con objetivos propios, debe producirse, y la sociedad debe favorecerlo.

No hay que olvidar que se pueden encontrar en todas partes. Un símbolo o una fórmula pueden explicar las cuadrículas egipcias, Las Meninas de Velázquez y los grafiti callejeros. Sí, están en todas partes.

Tomado de:

Público

Pensar en grupo nos vuelve más radicales o cómo 100 cabezas no siempre son mejor que 1

Estos días he estado visionado por televisión la visita del Papa a España o JMJ (¡juas!). Y he tomado notas. No porque el Papa me interese particularmente sino por las vibraciones sociológicas que pueden percibirse en cada fotograma del evento: cómo se comportan las personas, cómo la fe más irracional empuja a la gente que no encuentra solaz en otros sitios, cómo hincaban la rodilla los diferentes miembros del gobierno frente a un líder teocrático disfrazado que luego viajaba en una urna por la A-2, cosas así.

Pero sobre todo me sirvió para comprobar de nuevo que las personas, cuando están en grupo, se vuelven más radicales. Un buen ejemplo son las imágenes que visioné de la manifestación laica al toparse con los jóvenes católicos, mediando entre todos la policía más bruta que haya podido ver en los últimos años (exceptuando los desalojos de los Indignados en Plaza Cataluña). Y bueno, si bien me adscribo ideológicamente a uno de esos grupos (sólo a uno), los tres grupos me pareció que tropezaban en los mismos errores. Gritar hasta que se pone la vena gorda, por ejemplo, tal y como señala con su particular estilo Arturo Pérez Reverte en un reciente tweet: Un energúmeno con las venas del cuello hinchadas, desaforado, gritándole en la oreja a una muchacha asustada que besaba un crucifijo. Así no se llega demasiado lejos.

Estoy convencido de que muchos de los integrantes de los tres grupos (aunque la distribución no sea equitativa) son personas inteligentes y cultivadas. Sin embargo, algo sucede cuando la gente pertenece a un grupo fuertemente cohesionado. La gente parece entonces suspender el juicio y dejarse embargar por las pasiones más bajas.

Hay numerosos experimentos que sugieren esta inclinación. Por ejemplo, un estudio de principios de 1970 realizado por el graduado del MIT James Stoner, que determinó que la gente solía tomar decisiones más arriesgadas cuando formaba parte de un grupo.

En la primera parte del estudio, Stoner solicitó a varias personas que interpretaran el papel de un orientador, y entonces se les presentaron distintas situaciones en las que alguien se enfrentaba a un dilema: en ellas debían escoger cuál de las dos opciones ofrecidas era la mejor. Cada opción representaba un nivel de riesgo diferente.

Más tarde, Stoner dividió a los participantes en grupos de cinco personas. Los grupos tenían que hablar sobre las situaciones y alcanzar un consenso.

Los resultados demostraron claramente que las decisiones tomadas por los grupos tendían a ser más arriesgadas que las tomadas por los individuos. (…) Cientos de estudios posteriores han demostrado que este efecto no consiste en tomar decisiones arriesgadas en sí, sino en la polarización. En los estudios, ya clásicos, de Stoner, varios factores hicieron que el grupo tomase decisiones más arriesgadas, pero, en otros experimentos, los grupos llegan a ser más conservadores que los individuos. En resumen, formar parte de un grupo exagera las opiniones más extremas de las que tomarían ellos solos. Según la inclinación inicial de los individuos del grupo, la decisión final puede ser arriesgada en extremo o conservadora en extremo.

Esta tendencia puede tener serios efectos sociales, como sugirió el estudio de Myers y Bishop de 1971 publicado en Journal of Personality and Social Psychology titulado “Enchancement of Dominant Attitudes in Group Discussion”: si se reúne un grupo de personas con prejuicios raciales, toman decisiones aún más radicales sobre problemas de contenido racial.

Si se trata de un grupo de empresarios que están dispuestos a invertir en proyectos fallidos, estarán más dispuestos todavía a seguir tirando dinero en esa mala inversión, como sugería el estudio de Whyte “Escalating Commitment in Individual and Group Decision-Making: A Prospect Theory Approach”, publicado en 1993 en Organizational Behavior and Human Decision Proceses.

Tal y como señala Richard Wiseman:

Si juntamos a un grupo de adolescentes agresivos, aumenta la probabilidad de que la pandilla actúe de forma violenta. Si permitimos que unas personas con fuertes ideologías religiosas o políticas pasen tiempo juntas, se formarán puntos de vista aún más extremos y, a menudo, más violentos. El efecto surge incluso en Internet, donde los individuos que participan en las listas de discusión y chats expresan opiniones y actitudes más extremas de lo que es normal en ellos.

Puede que, entre otras razones, muchas de nuestras ideas que nos parecen raras, extremas o socialmente inaceptables, encuentre acomodo cuando nos rodeamos de personas que piensan como nosotros. Al expresar esos pensamientos, entonces animamos a los demás que compartir con nosotros sus sentimientos extremos.

Otros estudios demuestran que, comparados con los individuos, los grupos suelen ser más dogmáticos, más capaces de justificar acciones irracionales, más inclinados a ver sus acciones como morales y más proclives a desarrollar visiones estereotípicas de los otros. Además, cuando hay personas muy tenaces dirigiendo las discusiones del grupo, pueden presionar a los demás para que se conformen a él, alentando la autocensura y creando una ilusión de unanimidad.

En resumidas cuentas, que aquella frase que tanto me gusta del filósofo Gustavo Bueno parece tener apoyo empírico: 100 individuos, que por separado pueden constituir un conjunto distributivo de 100 sabios, cuando se reúnen pueden formar un conjunto atributivo compuesto por un único idiota.

Podéis leer más sobre la idiotez y el radicalismo de los grupos humanos en otros artículos como La mayoría se equivoca: matemáticamente comprobado o Si mucha gente cree una cosa no significa que ésta sea verdad: la disonancia cognitiva de los grupos.

Vía | 59 segundos de Richard Wiseman

Tomado de:

Xakata Ciencia

Tu culo flota sobre la silla

El que dijo que la realidad supera a la ficción se quedó corto.

La realidad es tan extraña y sorprendente que casi no te la puedes creer, la realidad es inverosímil (literalmente, la realidad no parece verdadera... te partes).

Sin ir más lejos, y disculpadme, vuestros culos están flotando sobre los asientos debido a la repulsión de las nubes electrónicas (misma carga, luego se repelen) de los átomos que forman unos y otros, porque, queridos amigos, las cosas no se "tocan".

Lo que nuestro sentido común entiende como "contacto" implica dos objetos "sólidos y contínuos" y sabemos que desde un pedrusco hasta tu mismo, sois un enjambre de partículas en movimiento.

Ya bromeábamos sobre esto en El mundo de Max. La ciencia para todos (aunque es en un capítulo posterior, os dejo las primeras páginas del libro por si queréis echarle un ojo.

Vaya, que si queréis buscar problemas podéis poner vuestra mano donde no debáis y alegar esto... aunque igual "tampoco os tocan" con un merecido bofetón, como le pasó al bueno de Max.

Tomado de:

Museo de la Ciencia

Los delfines tienen un nuevo sentido (y van 7)

Delfín

Ya era conocida la capacidad de los delfines de encontrar presas mediante ecolocalización (sonar). Pero los delfines de Guyana han desarrollado la capacidad de detectar los campos eléctricos generados por los peces que les rodean.

Unos investigadores de la Universidad de Rostock en Alemania notaron algo raro en las imágenes térmicas de los orificios de las mandíbulas superiores de estos delfines. Así que lo estudiaron y descubrieron que dichos animales tienen “electro-percepción sensorial“. Esta cualidad ya se había encontrado anteriormente en algunos peces y anfibios, además de en el ornitorrinco.

Examinaron el cadáver de un delfín fallecido y entrenaron a otro vivo para que detectara campos eléctricos. De esta forma consiguieron probar que los delfines de Guyana han evolucionado logrando un nuevo sentido.

Se podría decir que esta electro-percepción es un complemento al sonar habitual en estos cetáceos. En las distancias cortas, el sonar no tiene buenos resultados, pero la detección de campos eléctricos es perfecta.

Wolf Hanke (miembro del equipo) asegura que esta habilidad de los delfines es muy reciente y afirma que es relativamente fácil evolucionar convirtiendo los mecanoreceptores (como las células de nuestro oído) en electroreceptores. De hecho se sugiere que todos los mamíferos tienen el potencial de evolucionar. Quién sabe si algún día los humanos podrán “sentir la presencia” de otros.

Fuentes | NewScientist
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