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12 de septiembre de 2018

La rusa que se compró un tanque para vengar a su marido en la Segunda Guerra Mundial

Detrás de todas las guerras hay millones de historias de sufrimiento, muerte y desesperación. Esposas, maridos, hijos, padres… han tenido que resignarse ante la pérdida de un ser querido… o no, como el caso de la rusa Mariya Oktyabrskaya. Perdió a su marido durante la Segunda Guerra Mundial y decidió no quedarse llorando la pérdida de su esposo… empleó todos sus recursos para vengarse de los alemanes.


Mariya nació en 1905 en un pequeño pueblo de la región de Crimea. De familia humilde de campesinos y con 9 hermanos, tuvo que compaginar la escuela con el trabajo en una fábrica de conservas para ayudar a la economía familiar. Tras completar sus estudios en la escuela secundaria, consiguió trabajo como operadora de una centralita telefónica… hasta que con apenas 20 años se cruzó en su camino un apuesto oficial del Ejército Rojo. Se casaron y Mariya lo dejó todo para acompañar a su esposo a los diferentes destinos y bases militares donde fue enviado. La vida castrense permitió a Mariya familiarizarse con el manejo de las armas, conducir vehículos militares, aprender nociones básicas de primeros auxilios y participar en los reuniones y asociaciones de los esposas de los oficiales. Todo cambió con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial y, sobre todo, con la ofensiva alemana para invadir la Unión Soviética en 1941 (Operación Barbarroja). El esposo de Mariya fue trasladado al frente y las mujeres de los militares fueron enviadas a Tomsk (Siberia), lejos de los combates. Tras casi dos años esperando noticias de su marido, llegó aquel fatídico día: su marido había muerto en Kiev en agosto de 1941, apenas unas semanas después de separarse. El resto de esposas se resignaban y lloraban la pérdida de sus maridos, pero ella no… Mariya juró venganza.

¿Qué podía hacer ella? Vendió todas sus posesiones y financiación la compra un tanque T-34 para donarlo al Ejército Rojo, pero con una condición: ella sería la conductora. Y así lo expuso por carta al Comité Estatal de Defensa. Aunque sorprendidos por tan extraña propuesta, vieron en aquel gesto un buen gancho publicitario para implicar a la población en general, y a las mujeres en particular, en la lucha contra el ejército invasor. Aprobaron la petición de Mariya y fue alistada como conductor-mecánico en la Brigada nº 26 de Tanques de la Guardia. Tras un período de instrucción de cinco meses, con las dudas de sus compañeros de instrucción y, en ocasiones, alguna broma que otra, en octubre de 1943 Mariya iba a tener su bautismo de fuego a los mandos de Fighting Girlfriend (Compañera de armas), así llamaba a su tanque y así lucía una inscripción en la torreta del T-34 (lógicamente, en ruso). Las burlas de sus compañeros se convirtieron en admiración cuando su brigada combatía en el área de Smolensk: Fighting Girlfriend rompió la formación y se lanzó contra las filas enemigas destruyendo varias piezas de artillería y haciendo huir a los alemanes.


Tras un pequeño tirón de orejas de sus superiores por aquel acto de indisciplina, no les quedó más remedio que reconocer el valor de aquella mujer, otrora un simple reclamo publicitario. También sería uno de los protagonistas cuando los soviéticos recuperaron la ciudad de Nóvoie Selo en noviembre de 1943. Mariya parecía no temer a la muerte, era osada y, también, indisciplinada… tenía demasiadas papeletas para no sobrevivir a la guerra: la noche del 17 de enero de 1944, en una operacion contra una posición fortificada de los alemanes, una bomba antitanque destrozó las cadenas oruga dejando a Fighting Girlfriend inmóvil; a pesar de recibir órdenes de no salir del tanque, Mariya salió junto al resto de la tripulación para intentar arreglar las cadenas… cuando un trozo de metralla le golpeó la cabeza dejándola inconsciente. Permaneció en coma durante dos meses y el 15 de marzo de de 1944 falleció.

Mariya Oktyabrskaya, la mujer que compró un tanque para vengar la muerte de su marido recibió el 2 de agosto de 1944 el título de Heroína de la Unión Soviética, la más alta distinción otorgada por la Unión Soviética por las hazañas heroicas al servicio del Estado y de la sociedad.

Tomado de: Historias de la Historia

Cataki: una app que permite a recolectores de basura informales ganar dinero en Brasil

En Brasil, solo el 3% de la basura municipal se recicla. 

El resto, depende del trabajo de los más de 400.000 recolectores informales de basura, que recorren las calles de las ciudades en busca de cartón, plásticos y botellas para revender.

Aunque brindan un gran servicio a la comunidad, su trabajo es, por lo general, ignorado.

Mundano, un artista y activista social de Sao Paulo, diseñó una aplicación (Cataki) para revalorizar la tarea de los recolectores de basura.

La app pone en contacto a los recolectores con las personas que quieren deshacerse de su basura y alienta a sus usuarios a pagar por el servicio.

Rosa le contó a la BBC cómo este método le permitió transformar su trabajo en una fuente de ingresos estable y segura.-. Vea el video:



Fuente: BBC Mundo

11 de septiembre de 2018

¿Cómo es el fenómeno de los fuegos fatuos?


Se cree que son restos orgánicos en descomposición que producen gases (metano y fosfina, sobre todo) que, en contacto con el oxígeno, pueden provocar combustiones efímeras en forma de luces tenues y que son visibles al caer la tarde o por la noche. Se dan sobre todo en zonas pantanosas y en cementerios, por razones obvias. Pero no hay unanimidad en la explicación científica de este fenómeno, lo que ha dado lugar a mucha leyenda popular, como la del hada Morgana (Italia) y a su aparición en libros de Saramago y Goethe, por ejemplo.

Nahuel Monteblanco: “Innovación no es cambiar de color a un producto”

El Comercio entrevistó al físico Nahuel Monteblanco, uno de los creadores del encuentro de científicos peruanos en Europa recalca la importancia de la repatriación de talentos para el desarrollo.

El físico peruano Nahuel Monteblanco trabaja en Francia en la investigación de nuevos materiales, a nivel nanométrico, para el almacenamiento de información.

De joven era muy deportista. Practicaba natación y llegó a integrar una selección juvenil de waterpolo. Sin embargo, gracias a su padre, Nahuel Monteblanco se sintió atraído por la ciencia desde antes de los 10 años, y tuvo como uno de sus modelos al físico Modesto Montoya.

Aunque al terminar el colegio ingresó a Ingeniería de Sistemas en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), un reencuentro fortuito con las ciencias básicas lo animó a pedir su traslado a Física.

Hace ocho años está en Francia, dedicándose a la investigación de la electrónica en el almacenamiento de datos, a los nanomateriales, magnetismo, etc. Pese a la distancia, está pendiente de lo que sucede en cuanto a la ciencia en el país y, junto con otros colegas, organiza Sinapsis, un encuentro para visibilizar el trabajo de los científicos peruanos que están en Europa. El Comercio conversó con él sobre esta actividad, que ya va por su tercera edición, y sobre cómo ve el futuro de la ciencia, la tecnología y la innovación tecnológica en el Perú.

— ¿CÓMO LLEGA A FRANCIA?
Cuando estaba en la universidad, conocí a un grupo de franceses que habían trabajado en el país durante la época del terrorismo y que habían formado en Francia la asociación Puya Raimondi. Ellos donaban equipos y justo llegaron los que necesitaba cuando estaba haciendo mi tesis. Me decidí a buscas becas en ese país y postulé a todos los laboratorios que habían, y uno me aceptó para hacer una práctica de maestría. Durante ese período postulé a un doctorado, lo gané y me pude quedar.

— LLEVA MUCHO TIEMPO FUERA DEL PERÚ…
Así es, desde el 2010. Hice prácticas de seis meses del doctorado, me fui a Brasil y a los cuatro meses me contrataron en Francia, así que regresé. Llevó ocho años acá, pero siempre mirando al Perú. En la UNI entré en contacto con la realidad que vive el país. Por eso también fundé científicos.pe, para que de alguna forma pueda ayudar y transmitir información. Y al reunirme con otros chicos que tenían el mismo sentimiento es que nace Sinapsis, para entregarle al Perú información del valor en cuanto a ciencia.

— ¿CÓMO NACE LA PÁGINA WEB CIENTÍFICOS.PE?
Cuando llego a Francia. Con un amigo de la universidad, Gerald Salazar, nos dimos cuenta de que no había ningún nexo con otros ex alumnos, los que estaban en algún lugar del mundo haciendo ciencia. Creamos esa plataforma para crear un nexo entre los científicos y el Perú. Hoy nos estamos reinventando y somos un equipo más grande.

— ¿Y EL PROYECTO SINAPSIS?
Es el encuentro de científicos peruanos en Europa, fue una iniciativa de varios de los que tenemos tiempo por estos lados. Ya estamos en la tercera edición y queremos cambiar de sede cada vez. Hemos estado en Francia, Alemania y España, y la idea es, primero, reconocer a la comunidad científica en la ciudad sede. Contamos con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores. Ya que no podemos becar y traer estudiantes desde Lima, con ese dinero traemos a estudiantes becados por Concytec o Innóvate Perú en Europa a la sede de Sinapsis. Estos estarán en contacto con estudiantes de posdoctorados, con otros peruanos que ya están trabajando en el continente, y así sabrán lo que estamos haciendo. Pero también pensamos en devolverle algo al Perú. ¿Cómo? A través de proyectos de colaboración con universidades peruanas, a través de listas actualizadas de científicos en Europa. Ya se han publicado algunos proyectos de científicos que hoy trabajan juntos porque se conocieron en Sinapsis. Además, hay charlas, mesas redondas y mucho más.
“La masa crítica de científicos que tienen [otros países] generó la industria que antes no existía”.
Nahuel MOnteblanco, doctor en física
— ¿POR QUÉ SE DEBE SEGUIR INSISTIENDO EN LA REPATRIACIÓN DE CIENTÍFICOS?Solo basta mirar en la región y ver las industrias tecnológicas que tienen Brasil, Argentina, Chile o Colombia para darse cuenta de que la masa crítica de científicos que tienen generó la industria que no existía. Todo parte de tener científicos e ingenieros bien formados que supieron innovar. Porque innovación no es cambiarle de color a un producto, hay que crear y para eso hay que estudiar, tener gente especializada y grupos interdisciplinarios importantes. Hay leyes y otras iniciativas que tranquilizan en algo, porque demuestran que se está buscando cómo hacerlo. Porque no es solo traer a los científicos de vuelta, sino cómo aprovechar ese conocimiento para el beneficio del país.

Tomado de: El Comercio (Perú)

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